domingo, 22 de febrero de 2026

"El equipo de Louzán"

Hace ya tiempo que el fútbol español eligió como nuevo presidente de la Real Federación española de fútbol a una figura que como sabemos en Galicia (y especialmente en la provincia de Pontevedra), no tiene mácula alguna y representa la imagen de la pureza e inmaculada concepción en sus actividades anteriores entre las que destaca, por supuesto, el ejercicio de la política.

Qué mejor contrapunto a ese personaje peculiar apellidado Rubiales que el ex presidente de la Diputación de Pontevedra para aportar claridad, ecuanimidad y cordura a este pozo sin fondo de estulticia llamado fútbol español? 

El caso es que por la condición de pontevedrés de Rafael Louzán, los seguidores del Pontevedra CF hemos tenido que soportar, desde la llegada de aquel al cargo, las insinuaciones (o acusaciones directas, en algunos casos) de ser "el equipo de Louzán" y recibir por esa circunstancia favores arbitrales en diferentes partidos a lo largo de estos meses.

Un aficionado granate bien informado no podía sino sentirse mitad alucinado y mitad "descojonado" (permítaseme el vulgar adjetivo) cada vez que leía o escuchaba a seguidores de otros equipos lanzar majaderías de este calibre.

Y ese aficionado del Pontevedra, no ya bien, sino medianamente informado, se parte de risa ante chorradas de ese estilo pues, primero, es perfectamente conocedor que identificar a Louzán con la camiseta granate resulta extremadamente osado y segundo (aquí quizá la risa se puede ver acompañada de indignación), los atropellos arbitrales que ha sufrido el Pontevedra antes y después del nombramiento del nuevo presidente del fútbol patrio son infinitamente más numerosos que las veces en que la entidad granate haya podido verse beneficiada.

"El equipo de Louzán", no vamos a remontarnos más atrás, sufrió hace un par de semanas un arbitraje calamitoso de un colegiado que "machacó" al Pontevedra a lo largo de muchos minutos y que, eso sí, a instancias de uno de sus asistentes, "interpretó" en sentido contrario a los intereses granates una jugada que acabó en gol anulado por un fuera de juego posicional, pues eso, interpretable.

En el día de ayer, "el equipo de Louzán" volvió a soportar un arbitraje desquiciante, sobre todo, en la primera parte en la que las múltiples faltas visitantes no encontraron nunca el castigo de la tarjeta y las pocas faltas locales sí lo hallaron hasta en tres ocasiones.

Ni que decir tiene la importancia que para un futbolista implica contar ya a sus espaldas con una cartulina amarilla y lo que te condiciona el resto del encuentro a la hora de emplear agresividad o potencia en el juego.

El caso es que otra vez en la prolongación del choque, "el equipo de Louzán" vio como se le anulaba otro gol por un fuera de juego "interpretable" que volvió a ser juzgado en sentido contrario a los intereses granates.

En esta ocasión, todo empezó con un córner botado por Yelko. Tras un despeje del portero, llega un disparo desde fuera del área de un jugador granate que acaba en un despeje de un defensor lucense, llegando el balón a un Vidorreta que sí está adelantado.

Paremos aquí un momento pues esa es la principal clave de la acción. Es deliberado, voluntario o consciente el despeje del defensa del Lugo o es un rebote o una "salvada" (equívoco término que aparece en la regla 11.2 que es la referente al fuera de juego?.

Veamos.

El disparo llega desde fuera del área, bastante lejos de donde se encuentra el defensa pues este bordea el área pequeña.

Dicho defensa ve claramente la pelota, no está tapado, no se la encuentra de casualidad, puede despejarla como le venga en gana.

Ese defensa golpea el balón "a la remanguillé", girando su pierna y golpeándola casi con el tobillo. Lo hace porque así lo decide. No le toca nadie, no le molesta nadie, nada impide que "reviente" hacia adelante la pelota.

Evidentemente, el balón sale corto y le da tiempo a llegar a Vido que sí está por delante de la defensa.

Luego todavía llega el centro del ex del R. Unión, otro despeje hacia delante de la defensa, la intervención de Resende, un nuevo centro de Yelko hacia la zona en la que está Bosch y la maniobra de este para alojar el balón en la red. Desde lo de Vido, nada más presuntamente ilegal.

Es por tanto ese despeje inicial fallido voluntario o fortuito?. Empieza otra jugada ahí o incluso más adelante o no?

Se puede señalar fuera de juego ? Sí, si se interpreta la acción de una manera.

Se puede conceder el gol? Sí, si se interpreta la acción de otra manera.

"El equipo de Louzán", (ese que ascendió por decreto la temporada pasada y está luchando por un play off a 2ª por "paisanaje" con el Presidente), ha visto como las interpretaciones de estas dos jugadas vitales, claves, que habrían colocado 4 puntos más en el casillero granate, han resultado favorables para sus rivales.

Y eso sin contar con la falacia (porque no se puede denominar de otra manera) de la presunción de veracidad de las actas arbitrales que acarrea circunstancias como la sanción a Alberto Gil, (ya sustituido y a esas alturas del partido en el banquillo), cuando el entrenador y más miembros de ese banco local aseguran que Gil no fue acreedor en absoluto a tarjeta alguna.

Siempre me ha llamado la atención lo "diligentes y atentos" que están los equipos arbitrales para identificar cualquier protesta o pseudoprotesta que llegue desde un banquillo. Si estuvieran tan atentos a lo que sucede realmente en el césped, mejor les iría a ellos y a todo el mundo.

Por tanto, seguidores (como el que esto escribe) del "equipo de Louzán" sigan "descojonándose" cuando lean o escuchen bobadas de este jaez pues creo que son ustedes tan conscientes como este atribulado bloguero de la triste historia de arbitrajes que llevamos a cuestas tanto antes como después de que los estamentos que componen el fútbol hayan elegido a "Rafa" como máximo representante del balompié estatal.

Hablemos de fútbol, sí. Vamos a ello.

Al margen de las interpretaciones de los fuera de juego, el partido de ayer me recordó bastante no solo al del Castilla sino a algunos otros que hemos jugado en casa esta temporada.

El Pontevedra  comenzó el partido con una fórmula novedosa para suplir la baja de Miguel Cuesta. El elegido fue Garay (al que no recuerdo verle jugar ahí desde que llegó) manteniéndose Vidorreta en el lateral diestro (en la segunda parte intercambiaron sus roles hasta el cambio del argentino).

Junto a Yelko apareció como titular en el medio un Rubén López que estuvo bien mientras que Brais volvió a jugar más cerca de Compa, con Gil y un gran Diego en las bandas ofensivas.

Y el Pontevedra volvió a ser mejor que su rival, mucho mejor que su rival. Trenzaba el fútbol a pesar de las dificultades que acarrea el "patatal" pero se le volvían a apagar las luces cada vez que pisaba área contraria.

Que Comparada está protagonizando una temporada maravillosa es algo fuera de duda. Y ayer, el único delantero nato de la plantilla granate volvió a estar bien. No pudo rematar, es cierto, pero ganó numerosos balones con esa brega y buen cuerpeo que tiene y sufrió faltas que, o no se pitaban, o no conllevaban la tarjeta que habría condicionado a sus rivales.

Pero está muy solo. No en el campo pues se puede jugar con un delantero. Me refiero en la plantilla. En los últimos minutos de ayer le sustituyó Resende. El portugués tiene muchas virtudes pero como mucho se parece a un "9" pero no es un "9". Como tampoco lo es Brais o Alain.

Nos falta contundencia y más agresividad arriba. En casa, a salvo del día del Zamora y poco más, lo estamos notando mucho.

El Pontevedra tiene fútbol. 

La baja de Tiago es muy dura pero contra el Castilla y ayer el equipo demostró que sigue teniendo fútbol. Que Yelko distribuye; Rubén presiona, choca y roba; Diego y Gil (aunque este último se apagó demasiado pronto ayer) desbordan y aportan clase en banda, Montoro y Bosch se agigantan en defensa...pero al equipo le falta GOL y eso, tener gol, (al margen de los fueras de juego interpretables) es lo que suele decidir muchos partidos.

No hemos hecho un mal mercado de invierno. De hecho y a falta de ver lo que puede aportar Ballardo, incluso se puede decir que el mercado ha estado bastante bien pero sin duda este detalle importante, el GOL, ha quedado  pendiente.

Es verdad, no obstante, que en la noche de ayer si conseguimos marcar gracias al lanzamiento maravilloso de una falta por un  Yelko que sigue ofreciendo la mejor versión desde que llegó aquí.

Y es cierto también que el equipo no supo gestionar bien los minutos siguientes a nuestro gol.

Creo que debimos meter pausa, bajar pulsaciones y tratar de tener la pelota más de lo que la tuvimos en esos dichosos 5 o 6 minutos.

Nada más ponernos por delante, ya permitimos una falta lateral que se despejó bien. Y tampoco se puede negar que el tanto de Reniero es maravilloso, quizá con Marqueta un poco adelantado, pero la acción técnica del delantero del Lugo está llena de talento y calidad.

Aún así, noté al equipo un poco acelerado tras el 1-0 y lo acabamos pagando.

Luego, nos recuperamos. Apretamos y... volvió a levantarse un banderín.

El sabor del punto es de nuevo amargo a pesar de competir otra vez muy bien y dejar en el olvido la apatía del segundo tiempo de Cáceres.

El Lugo de Yago Iglesias en ningún momento pareció un equipo de Yago. Eso sí, supo agarrarse al partido y encontrar una jugada de mucho peso de uno de los bastantes grandes futbolistas con los que cuenta, algunos de los cuales salieron desde el banquillo demostrando la fortaleza de esa plantilla.

La calidad del Lugo me lleva a terminar esta columna recordando los rivales con los que nos estamos "jugando los cuartos".

Tenemos 40 puntos, a muy pocos de certificar la permanencia y desde hace mucha Liga nos codeamos con Racing, Lugo, Celta B, Bilbao ATH, Zamora o Mérida, todos con más presupuesto que nosotros.

Por supuesto que deseo que en poco tiempo el Pontevedra aumente con cabeza su apuesta y salga a competir desde el principio con objetivos más ambiciosos.

Pero a día de hoy la situación es la que es y tras unas horas de morder la decepción de lo de ayer (no solo el gol anulado sino esos minutos malos tras el 1-0), no debemos olvidar que el objetivo primario de la temporada está a un paso y que luego pelearemos (peleamos ya) con otras plantillas diseñadas desde el minuto 1 de la Liga para ascender o jugar play off.

No somos el "el equipo de Louzán" ni falta que nos hace.

Somos un equipo que compite con honradez, energía y honestidad. Que explota al máximo lo que tiene. Que comete errores, evidentemente, pero que debe seguir aprendiendo de ellos.

Por encima de fueras de juego interpretables, de reparto desigual de cartulinas, de arbitrajes sibilinos en casa que casi nunca encontramos fuera, este equipo y esta afición deben seguir remando para tratar de llegar, en principio, al puerto cercano de la salvación y después a ese puerto más exclusivo en el que no existía pantalán granate en el mes de Septiembre.

HALA PONTEVEDRA SIEMPRE¡¡



lunes, 9 de febrero de 2026

Entre la revolución futbolística y un Napoleón de marca blanca

Hay veces en las que una columna en la que se pretenda reflexionar sobre un partido de fútbol debe empezar por el final.

Esta es una de ellas.

Corría el minuto 89 de juego cuando el Pontevedra logra forzar un saque de esquina a su favor. El córner es lanzado por Yelko al primer palo y Vidorreta, apareciendo en esa ubicación, logra peinar la pelota hacia atrás en dirección a la portería visitante. 

Cerca de la línea de gol, se encuentran un defensor del R.Madrid- Castilla y el jugador granate Luizao. El mencionado defensa blanco se encuentra mal perfilado, de espaldas a la jugada y por ello despeja el balón hacia atrás casi con el talón de una de sus piernas. Aparece entonces Resende que en área pequeña recoge ese rechace e incrusta el esférico dentro de las mallas del Castilla con un tiro por alto.

El árbitro que sigue atentamente la jugada señala con militar aspaviento el centro del campo y la euforia se apodera de todos los que estábamos presentes en Pasarón. 

Resende se quita la camiseta y corre como alma que lleva el diablo con varios compañeros detrás hacia un lugar de la grada de Preferencia no muy alejada de la línea que delimita ambos terrenos de juego. Los espectadores, entre los que se incluye el más atribulado que nunca bloguero que esto escribe, se abrazan y celebran un tanto de capital importancia. 

Todo esto ocurre en segundos, los pocos que pasaron hasta descubrir que el asistente que seguía el ataque pontevedrés había levantado su bandera y que los futbolistas granates que corrían hacia tribuna no saltaban de alegría con la intención de celebrar el gol sino con la de pedir explicaciones al del banderín.

A partir de ahí, pasan más de 5 minutos en los que el árbitro principal, el cuarto colegiado y el asistente visionan la dichosa pantalla del FVS dando la impresión desde fuera de que los dos primeros buscaban sin encontrarla una explicación a la decisión de su colega.

Tras ese tiempo interminable mirando y "remirando" el lance, el árbitro acabó por ratificar el dictamen de su asistente y dar por anulado el gol de Joao Resende.

Tras la narración del "boudeville" de los juzgadores a la hora de consultar en la precaria herramienta tecnológica la acción controvertida, llega ahora el análisis (lo más comedido posible una vez pasadas 24 horas) de esa jugada que terminó por marcar el partido de ayer.

Vaya por delante que en cualquier análisis que se pueda realizar de cualquier lance futbolístico desde hace ya bastantes años, es importante considerar primero que los que hacen las reglas del fútbol, tanto las relacionadas con el arbitraje como con cualquier aspecto organizativo de esta industria suelen ser personajes (y permitaseme citar a un periodista retirado ya hace mucho tiempo) catedráticos en el noble arte del buen comer y especialistas en convertirse en expertos en abrazar todas las farolas que hagan falta para seguir en el candelero y no perder maravillosos privilegios inherentes a muchos cargos.

Nos "comimos", por tanto, desde hace tiempo normas como que no se señalaría fuera de juego hasta que el infractor tocara la pelota en algún momento. Así, se daban circunstancias tan curiosas ( a la par que absurdas) en las que, tras un pase largo en el que solo puede recibir un delantero que estaba claramente adelantado, se obligaba al citado punta y al defensa más cercano a hacerse una carrera al sprint de 40 metros para luego levantar la bandera cuando ningún otro jugador atacante tenía opciones serias de tocar el cuero. 

Teniendo en cuenta siempre lo anterior, es decir, los buenos manteles y lo peculiar y rocambolesco de algunas normas (decididas a buen seguro en las sobremesas de tales opíparas reuniones), podemos reconocer que Luizao estaba ligeramente adelantado en el momento en el que Vido peina la pelota en el primer palo.

Ahora bien que el hispano-ecuatoriano estuviera algo por delante del defensor, no empece a que se entre de verdad en el núcleo verdadero y decisivo de la acción: ¿Influye Luizao en el despeje no muy contundente del defensa del Castilla? 

Hay opiniones para todos los gustos. Unos dicen que sí, que influye y que incluso desplaza al defensor (desplazamiento que este que escribe no ve por ningún lado). Otros que no. Que el defensa blanco se encuentra mál perfilado y la presencia de Luizao en ningún caso impide que ese despeje fuera más largo y contundente.

Mi opinión? Ahí va.

No estamos ante una jugada de echarse literalmente las manos a la cabeza como podría haber ocurrido en el caso de que Luizao ni siquiera estuviera adelantado, pues lo estaba.

Aún así, después de verla muchas veces, no logró establecer con claridad que el delantero del Pontevedra influya en el mal despeje. Creo que si Luizao hubiera estado en línea o incluso no hubiera estado allí, el defensa habría despejado la pelota de esa forma.

Con todo, el encargado de enjuiciar si hay influencia o no de Luizao no es el asistente que levanta la bandera, es el árbitro principal. 

Él es el que manda y él fue el que a pesar de haberse paseado a lo largo de 90 minutos por el maltrecho césped de Pasarón como un "alter ego"del mismísimo Napoleón Bonaparte, (con ademanes que bien podría haber efectuado el famoso emperador corso) y administrando broncas por doquier, (que también encajarían con los ataques de ira que dice la historia sufría el enamorado de Josefina), él , insisto, fue el que justo antes de tomar la decisión se dirigió a su asistente; le preguntó ¿estás seguro? y ante la afirmación de su discípulo decidió no cambiar la decisión y dar el gol por definitivamente anulado.

Y es que esta jugada (que repito no es de las que podamos tildar de escandalosas dada la situación de Luizao), si "cabreó" mucho más a los casi 4.000 espectadores fue porque suponía el colofón a un arbitraje destestable en el que no se trató por igual los contactos de uno y otro equipo. 

Fue la gota que colmó el vaso de un arbitraje en el que parecía aplicarse le reglamento "a dos velocidades"·

Esta circunstancia, es mucho más grave que juzgar de una u otra manera una acción concreta. Por sibilino, por desquiciar minuto a minuto a uno de los dos conjuntos en liza, es por la que la labor del tal Román Román puede calificarse de deficiente.

Y a raíz de las "faltitas" señaladas constantemente por este mal colegiado, es por donde quiero empezar a hablar un poco de fútbol.

Rubén Domínguez decidió alinear el Domingo una defensa de tres centrales (con Alvaro estrenando titularidad al lado de Montoro y Bosch) con Vido y Cuesta de laterales largos.

El encargado de suplir a Tiago no fue otro que Brais al que Rubén retrasó hasta colocarlo más cerca de Yelko, con Diego Gómez a la derecha y Gil a la izquierda.

Es cierto que esa especie de 5-4-1 que cambiaba su fisonomía con la pelota a un sistema más ofensivo cada vez que Vido y sobre todo Cuesta se desplegaban en ataque, se alternó con una especie de 5-3-2 en el que Diego se colocaba más arriba junto a Compa y Gil más al medio con Yelko y Brais.

Sea como fuere, los primeros 25 minutos del equipo fueron electrizantes, plenos de fútbol y energía, propios de un equipo que no contaba entre los elegidos al poder pero que quería continuar con su revolución. 

Las combinaciones por la izquierda entre Gil y Cuesta eran constantes y las llegadas de este último al área rival muy peligrosas.Diego Gómez se movía con inteligencia, Yelko mandaba a pesar de la hierba maltrecha y Compa se fajaba y creaba problemas a la defensa visitante.

En ese tramo de partido, el Pontevedra debió ponerse por delante pero lo impidió el portero del Castilla, el larguero que repelió un gran disparo de Comparada, un poco de pausa de Cuesta la hora de colocar sus centros una vez dentro del área contraria y, por que no decirlo, las constantes "faltitas" señaladas por el de Bonaparte cada vez que un Pontevedra pletórico se adelantaba a sus oponente para robar pelotas y seguir atosigando al R.Madrid- Castilla.

No hay mejor muestra del desigual criterio arbitral que la jugada en la que se produjo la lesión de Alex Comparada. El de Pontecesures fue embestido con fuerza excesiva por un rival sin que el colegiado tuviera a bien señalar infracción alguna sembrando la indignación en un Pasarón que había presenciado como toques mucho más leves habían sido señalados como falta, cortando progresiones prometedoras de sus futbolistas.

Desafortunadamente, el único "9" del Pontevedra no se pudo recuperar del "tantarantan" y tuvo que retirarse del terreno de juego.

Es la única posición no doblada de la plantilla y ojalá se quede en el golpe pues el Pontevedra necesita mucho la agresividad, la pelea y el gol de Alex Comparada.

Fue Resende el que entró tras el descanso para ocupar la posición más adelantada del equipo. Los últimos minutos del primer tiempo habían sido algo más parejos pero la segunda parte fue otra vez solo para el Pontevedra CF.

No apareció la exuberancia del primer tiempo pero el único equipo que quiso atacar, que quiso ganar y que debió hacerlo fue el Pontevedra. Yelko en dos ocasiones, Cuesta y sobre todo Diego en un uno contra uno contra el portero, pudieron marcar pero si una cosa tiene este Castilla es un guardameta al que le sobra algo de insolencia pero también mucha calidad.

Hubo tiempo para ver sobre 20 minutos de Rubén López que entró pro Gil y que demostró fuerza y personalidad en duelos del mediocampo en los que tiene y debe ayudar mucho al equipo.

Si hubo un pero por mi parte (al margen del desacierto ante el gol) fue la quizá un poco tardía salida al campo de Luizao por Brais.

No estuvo bien el jugador de Val de Dubra aunque no podemos olvidar que sale de lesión y que no jugó en la posición en la que más rendimiento puede ofrecer. Aún con estos atenuantes, quizá hubiera sido bueno introducir antes a un Luizao que  lleva varias jornadas siendo algo más concreto en su juego.   

El disgusto de todos al final del partido era grande por esa acción del gol anulado ya descrita al principio de esta entrada.

Con el paso de las horas, no obstante, creo que debemos quedarnos con las cosas buenas que ofreció el equipo.

En mi opinión, el Pontevedra fue mucho mejor. 

Los nuevos fichajes siguen demostrando que pueden aportar y mejorar mucho a los futbolistas que se han ido.

Me encantó Diego Gómez (que pena esa ocasión). Me gustó la sobriedad y experiencia de Alvaro, con solo una imprecisión en una acción con Bosch, Gil volvió a rezumar calidad por esa banda izquierda demostrando que es más que un jugador de banda y Rubén Lóez empezó a mostrar su entusiasmo sobre el campo.

Queda por aparecer la última incorporación anunciada el Viernes por la noche, Fede Vico, que vio el partido desde el palco de tribuna junto a otros compañeros no citados.

Su historial, conocido por muchos, es importante. Si viene con humildad y a competir puede aportar mucho también a este equipo.

Es importante, en fin, que la plantilla y cuerpo técnico digiera este empate y lo tome como otra piedra en el camino de las bastantes que ya nos hemos encontrado desde que comenzó el campeonato. Sería vital también que lo de Compa se quede en un susto.                

Toca ahora rendir visita a un Cacereño que se está jugando literalmente la vida por abajo y que me mete mucha gente en su estadio.

Será Cáceres la siguiente ciudad en la que el Pontevedra CF vivirá la siguiente etapa de este sueño inesperado.

Ojalá podamos ver una versión muy parecida a la tan buena ofrecida en Talavera.