Empató el Pontevedra CF su partido en casa ante la Ponferradina y muchas de las sensaciones que volvió a transmitir el equipo fueron parecidas a las que dejó translucir en casi todos los partidos anteriores.
Si en el último partido
en Pasarón frente al Athletic B, el conjunto granate evidenció una acusada
diferencia de rendimiento que desembocó en una muy mala primera mitad y una
aceptable e incluso buena segunda parte, ayer el Pontevedra disputó unos
apreciables primeros 45 minutos a lo largo de los cuales fue mejor a su rival
pero no salió bien del vestuario y protagonizó un media hora inicial del
segundo tiempo realmente floja.
Entre medias, ese
partido de Logroño en el que nuevamente el equipo se vino un poco abajo en la
última media hora y el del exilio en el que la gran pegada exhibida tras el
descanso maquilló un segundo tiempo en el que el Arenas nos llegó demasiadas
veces con peligro.
A mi juicio, esa
diferencia de rendimiento del equipo en un mismo partido (del que exceptúo el
debut en Avilés en el que sí pudo verse a un Pontevedra más regular sobre el
campo) es el principal defecto que está enseñando el Pontevedra en este inicio
de temporada en el que volvemos a tener una plantilla en la que se han
producido muchas novedades.
En el día de ayer, ante
casi 3.200 seguidores que acudieron al estadio a pesar del triatlón y que
lograron crear un ambiente bastante más animado que el día del filial
rojiblanco, el equipo salió bien al maltrecho campo de Pasarón.
Optó Rubén Domínguez
por repetir el mismo equipo y dibujo que en la primera mitad de Logroño y lo cierto
es que pudimos ver ese Pontevedra metido, intenso en las disputas y concentrado
que tanto se echó de menos hace quince días en el mismo escenario.
No fue un primer tiempo
extraordinario o superlativo pero sí lo suficientemente bueno para controlar a
su contrario en el aspecto defensivo sin demasiados problemas (un disparo
lejano con Marqueta algo descolocado y poco más) y agitado en ataque con un
Argos que fue muy bien encontrado por sus compañeros en muchas ocasiones en las
que hizo daño por la derecha.
También aportó peligro
el equipo en el balón parado ofensivo y fruto de un córner ensayado para buscar
precisamente al más pequeño (Argos) en el segundo palo, llegó ese lanzamiento
desde fuera desviado magistralmente por Compa de tacón al fondo de la portería.
Son tres los tantos que
lleva Comparada en los 4 partidos en los que ha actuado y es esta campaña la
segunda y última que tiene de vinculación con el Pontevedra CF.
Salvo giro tan
inesperado como maravilloso (si se produjera) podemos estar en vísperas de otra
marcha de un jugador joven y con gran potencial sin que ni un euro se quede en
las arcas de la entidad.
Los más avezados y
experimentados en estos temas seguro que ya estarán esperando con tanta pereza
como desesperación argumentos tales como “es que es el futbolista el que no quiere”
; “ no podemos competir con tal y cual equipo” etc etc.
A día de hoy es posible
que aún se esté a tiempo si por una vez se trabaja con sentido común.
El caso es que el gol
afianzó todavía más al equipo y solo una mala elección en el último o penúltimo
pase de la jugada y un desquiciante criterio arbitral a la hora de señalar
infracciones a uno y otro conjunto, impidieron que el Pontevedra se marchara al
descanso con más ventaja.
Luego todo cambio.
Vaya por delante que la
SD.Ponferradina sigue teniendo como aspiración mínima disputar el play off y
que el Pontevedra (dicho desde dentro, ojo, y no por este atribulado bloguero)
mantiene como objetivo principal no complicarse la vida por más que una vez
lograda esa meta no se renuncie a nada.
Es por ello que los
tres jugadores que Nafti tuvo a bien introducir de una tacada tras el descanso
no eran futbolistas menores.
Tanto Quicala como De
León empezaron a crear problemas por fuera pero sobre todo este último genero
muchísima incertidumbre entrando por nuestra banda derecha defensiva.
No olvidemos que los
exteriores del Pontevedra CF eran todavía a esas alturas de partido Luizao y
Elejalde que no destacan especialmente por ser especialmente intensos en sus
ayudas defensivas.
El tercer jugador que
salió, Oscar Vacas, era mediocentro puro en la eliminatoria en la que el
Pontevedra eliminó al Aragón hace unos años. La temporada pasada jugó en el
Europa con el que jugó fase de ascenso a 2ª y ayer Nafti sorprendió sacando sus
casi dos metros de altura para jugar bastante en punta.
A pesar de que no es un
futbolista demasiado veloz, su envergadura también dio bastantes problemas a
los centrales locales.
Pronto llegó el empate
a raíz de un saque de esquina al primer palo mal defendido por el equipo.
Y después llegaron los
peores minutos del choque para el Pontevedra.
La Ponferradina, lejos
de resguardarse tras la igualada, siguió empujando y encontrando vías de agua
en el conjunto granate que taponaba las mismas como podía.
La sensación era que el
1-2 podría llegar en cualquier momento.
Decidió entonces Rubén
Domínguez dar un giro a la disposición de sus jugadores introduciendo a Jerín y
Mba por Ilias y Elejalde.
Me sorprendió el
técnico cuando en rueda de prensa habló de cambio a dos puntas cuando el dibujo
(al menos con pelota) que pareció adoptar el Pontevedra se pareció más a un
4-3-3.
Ese trivote en triángulo
formado por Jerín, Ivorra y Yelko más Luizao por la izquierda, Compa y Mba algo
escorado a la derecha.
Sea como fuere (siempre
comento que esos dibujos o sistemas pueden temer mil matices) lo que sí cambio
claramente fue la idea de juego granate.
A partir de ese
momento, se apostó por ser más verticales, buscar a Compa y Mba por arriba y
tratar de frenar así las acometidas del rival.
Lo cierto es que tardó
en hacer efecto ese antídoto pero con el paso de los minutos (y a pesar del
deficiente juego con los pies de Marqueta) sí dio la sensación de que el
Pontevedra había equilibrado de nuevo la contienda y que el partido ya podía
llevárselo cualquiera de los dos y no solo el conjunto blanquiazul.
El partido de Mba se
afeó por esa ocasión postrera muy clara en la que se trastabilló y no pudo ni
tirar cuando un error garrafal de un defensa le había dejado solo ante el
portero. Eso sí, bastantes minutos antes, el guineano ya había desahogado al
equipo haciéndose con varios balones largos y provocando saques de banda e
incluso algún córner que permitió meter al equipo en campo contrario. No me
pareció malo el partido de Mba aún con ese lunar de la oportunidad perdida.
En ese último tramo del
partido, con Vidorreta multiplicándose atrás y ganando carreras y duelos en su
zona que ayudaron mucho, y con Yelko y sobre todo Ivorra creciendo bastante, no
solo llegó esa ocasión de Mba producto de un fallo rival sino otra opción
clarísima de gol de Argos que no pasó cuando debió hacerlo y terminó disparando
contra el portero berciano.
Ayudó también la salida
de Alba que aportó contundencia en algún cruce y que se asentó mejor en el
campo que Reda al que sustituyó pero también que un Alvaro al que vi nervioso.
Como es habitual,
Luizao no pudo seguir el ritmo y Gil también contribuyó a la mejoría aunque la
ocasión de la que dispuso estaba anulada por fuera de juego.
La Ponferradina también
las tuvo. Hasta en dos ocasiones ganaron la espalda de Argos con muchísimo
peligro y en la segunda de ellas fue Vidorreta quien evitó un gol cantado jugándose
literalmente la cabeza.
Así se llegó al final
de un partido en el que el Pontevedra volvió a carecer de estabilidad en su
juego cayendo en lagunas demasiado largas y profundas que terminan por costar
puntos en el casillero.
Aún así, este Pontevedra
de Rubén se sigue agarrando a los partidos como puede y a pesar de que lleve 3
sin ganar solo ha perdido uno que bien pudo empatar en aquella segunda parte
contra los cachorros y mantiene esa estadística que dice que cundo marca antes,
nunca pierde.
Solo son 5 partidos y
han llegado muchos jugadores nuevos.
Es misión de Rubén
Domínguez y Adrián Abalo analizar lo que está sucediendo en los encuentros y
encontrar los ingredientes que permitan lograr mayor regularidad a lo largo de
unos mismos 90 minutos.
Desde fuera se
ratifican cosas que ya sabíamos de los que ya estaban pero empiezan a atisbarse
cosas de los nuevos.
De los que ya estaban?
Luizao es brillante pero sigue débil físicamente; Yelko es diferencial y si
juega él, juega el equipo; Vidorreta cuando está bien (o incluso normal) aporta
mucho al conjunto en todas esas cosas que no tienen brillo pero que son
esenciales; Comparada es un delantero muy importante para la categoría..
De los que acaban de
llegar y hemos visto en lo que llevamos de Liga?
Argos es un puñal en
ataque por la derecha pero a veces lo paga a su espalda; Ivorra creció bastante
ayer con balón y si continuara haciéndolo podría llegar a ser importante; No sé
muy bien la razón de que Alba saliera del equipo pues parece aportar
tranquilidad y contundencia por arriba; Elejalde e Ilias tienen calidad pero
cuando el partido se pone feo, cuando no se tiene la pelota, tienden a desaparecer;
Jerín no se parece al Jerín que vimos en el Ourense; Mba aporta fuerza,
velocidad, choque y las veces que ha coincidido en el campo con Comparada el
equipo lo ha notado para bien…
Son algunos de los
ingredientes que están en la coctelera y que el cuerpo técnico, (dentro de la
versatilidad que todo equipo en el aspecto colectivo y todo jugador en el individual,
debe tener) tiene que agitar convenientemente para lograr la mezcla más
ajustada.
Le vendría bien al
equipo con futbolistas como Argos y Rui jugar con tres atrás y carrileros
largos? ¿Con la buena sintonía que parecen tener Mba y Compa sería conveniente
verles más tiempo juntos? Es la pareja Reda- Álvaro la mejor para el centro de
la defensa? Será Luizao el único jugador
“revulsivo” de la plantilla ( sin perjuicio de que a veces salga de titular) o
hay alguno más que debería tener esa labor?
Todo eso lo iremos
viendo pero creo que teniendo la calma suficiente que otorgan los 8 puntos de
15, la necesidad de este grupo de acoplarse y conocerse más y la experiencia de
la temporada pasada.
Ahora A Malata, casi
nada al aparato.