lunes, 19 de enero de 2026

Una larga siesta, un empuje algo tardío y una liebre asustadiza

Cuando se acumula un numero notable de victorias consecutivas (y cinco es un guarismo rayano en el sobresaliente si de partidos de fútbol ganados se habla), cada vez que se afronta un nuevo choque la racha en buena lógica está más cerca de romperse.

Esa trayectoria puede quebrarse en un encuentro en el que mereciste sin duda aumentar la serie de triunfos pero el desacierto ante el gol lo evitó; en un duelo en el que fuiste realmente inferior y el rival plasmó sobre el campo su superioridad o puede romperse tras jugar un partido en el que no te hiciste acreedor a la victoria pero en el que igualmente dio la impresión de que, a pesar de no haberte encontrado a gusto casi en ningún momento, de haber entendido mejor la coyuntura del enfrentamiento bien hubieras podido alcanzar la sexta victoria seguida en la Liga.

Realmente resulta difícil de explicar los primeros treinta y cinco minutos del primer tiempo disputados por el Pontevedra el sábado.

A lo largo de los mismos, pudimos ver a un equipo en exceso contemplativo cuando el rival tenía la pelota y exasperantemente lento en aquellas ocasiones en las que el balón estaba en su poder.

Fue tan tímida la puesta en escena del conjunto granate que la modorra que los futbolistas parecían acumular sobre la indecente hierba de Pasarón acabó por contagiarse a unas gradas que acabaron por desconectarse del juego tal y como aparentemente estaban haciendo sus jugadores.

Del calamitoso estado del césped, aunque sea un tema ya conocido y que se agudiza hasta el extremo con la llegada del invierno, hay que seguir hablando.

No, el Pontevedra no dejó de ganar al Arenteiro por el indefendible barro- achocolatado en el que gran parte del estadio se convierte por estas fechas y que hace casi imposible que ruede la pelota.

Además, como es lógico, el campo está igual de mal para los dos equipos y como muchas veces repite Rubén Domínguez es mejor evitar excusas a la hora de enjuiciar la labor de su equipo.

Ahora, una cosa es no escudarse en el patatal infecto que es ahora mismo el césped de Pasarón y tratar de justificar por ahí el empate del otro día, y otra muy diferente es no dejar de denunciar que esta situación daña terriblemente la imagen del Pontevedra CF como institución y también (y eso lo digo yo) perjudica la labor de futbolistas que basan su talento o imaginación en la pelota y en su adecuada circulación. De esos, el Pontevedra tiene a algunos cuya labor es bastante más fácil de controlar con este pasto para vacas en el que se ha convertido la otrora frondosa hierba de nuestro estadio.

Es este tema, el del césped, solo uno de los principales problemas que desde su misma inauguración arrastra este estadio en el que ni las cubiertas están construidas con la debida orientación para que gran parte de los aficionados no se empapen cada vez que cae agua del cielo (circunstancia, como es sabido, bastante habitual por estos andurriales).

Eso sí, cada vez que el equipo consigue éxitos deportivos y las gradas rebosan de gente, léase sin ir más lejos el ascenso del verano pasado o la excelsa Copa del Rey disputada, todas las autoridades habidas y por haber se reúnen en el “macropalco” para la “foto” y se abrazan y regocijan con eso que he dado en llamar la “cúpula” y que está formada por la Presidenta de la entidad y algún otro que aprovecha alguna rendija para colarse dentro.

Ni unos ni otros, por desgracia, toman decisiones en conjunto para que esta situación no perdure en el tiempo y al menos la pelota pueda rodar como algo parecido a un esférico y no a una liebre asustada por el ruido de una batida de cazadores cercana.

El caso es que durante esos treinta y cinco minutos de partido, el Arenteiro sin hacer nada del otro mundo fue mejor que el Pontevedra, movió la pelota con más criterio y dio la impresión de haber digerido bien la comida y estar jugando un partido de fútbol de competición.

Como colofón a este largo tramo de encuentro en el que el Pontevedra apenas compareció, se produjo una falta que ya resultó “extraña” en su origen. Una acción en la que la pelota era controlada por Yelko a unos quince metros del área granate acaba con una infracción de este a un rival que pugnaba, sin conseguirlo, por arrebatarle el balón.

El colegiado del partido, uno de esos que siempre gusta que te piten fuera de casa (el mismo que dirigió aquel infausto Pontevedra- Ourense), no dudó en señalar la falta y amonestar de propina a un disconforme Pino.

El estrambote siguió con la decisión de Marqueta de colocar solo dos jugadores en la barrera y de colocarse bajo palos en una ubicación por lo menos llamativa.

El caso es que Jordan, jugador carballinés, aceptó el reto e incrustó la pelota al fondo de las mallas junto al palo contrario en el que estaba nuestro portero al que no le dio tiempo a llegar.

Esa jugada supuso algo así como la irrupción del sonido del despertador en la cabeza de los jugadores granates.

De pronto, el equipo recobró la movilidad, el ritmo y la intención y no solo logró el empate un par de minutos después del 0-1 en una acción de Resende finalizada de cabeza tras rechace por Eimil sino que generó un par de ocasiones más que bien pudieron haberle puesto por delante antes del descanso.

Se había pasado en un abrir y cerrar de ojos de un escenario en el que el Pontevedra parecía despistado y fuera de onda a otro en el que recuperó la energía e hizo temblar a un sistema defensivo visitante que pecó de fragilidad en ese arranque de furia granate.

Lo normal era pensar que el Pontevedra pudiera aprovechar la inercia del fin del primer tiempo para salir activo y seguir metiendo ritmo al partido hasta desnivelar la balanza a su favor.

Lo cierto es que no fue así.

Es evidente que el rival también juega y que no solo depende de lo que tú hagas o decidas en el campo pero la impresión que se tuvo desde fuera es que el Pontevedra concedía otra vez con demasiada facilidad la iniciativa del juego y la posesión a su rival y que este recuperaba, a base de acumular pelota, gran parte del oxígeno que había perdido en los minutos previos al descanso.

Eso sí, dio tiempo en los primeros minutos tras la reanudación a que Yelko entregara un pase maravilloso a Expósito (titular por la sanción de Cuesta) para que este penetrara en el área y enviara un disparo por encima del larguero.

Salvo esta acción, el Arenteiro retomó el mando del partido y gozó de alguna ocasión (no demasiadas) más por errores del Pontevedra que por acciones verdaderamente trenzadas. Aún así, a este atribulado bloguero le gustó mucho Adilson que fue sustituido alrededor del minuto 70 provocando cierto alivio a este ya bastante baqueteado corazón.

Rubén intentó variar cosas pero la verdad es que no era el día del Pontevedra.

Resende se movió de la izquierda al centro, más cerca de Compa, para ocupar Tiago la banda pero el muy buen futbolista, ex precisamente del Arenteiro, siguió sin encontrarse.

También retrasó a Montoro (sin acierto el sábado en el pivote) para adelantar a un Alain al que por primera vez se le notó con dudas atrás y que subió algo el rendimiento más adelantado.

En ese sentido, se echó de menos el ya clásico adelantamiento al medio campo de Vidorreta que permaneció en el lateral y no pudo aportar esa presencia y ese físico que en los minutos finales siempre resultan importantes en la parcela central.

Luego llegó el cambio de Luizao, esta vez por Eimil pero esas carreras del ecuatoriano no lograron resultados verdaderamente efectivos aunque sí contagiar un poco a una grada a la que le costó salir de la modorra que transmitía el equipo.

En los últimos minutos, ya con Gil que debutaba y Brais que reaparecía en el campo, el Pontevedra sí intensificó su dominio; sí que disfrutó de dos o tres remates con cierto peligro y sí volvió a demostrar que el Arenteiro (que movió bien la pelota y controló al Pontevedra durante mucho tiempo) ofrecía grietas en su seguridad cada vez que el equipo granate empujaba de verdad sobre la portería contraria.

Fueron, no obstante, demasiados pocos los minutos en los que se apretó de verdad y no dio tiempo a conseguir una victoria que dio la impresión de que sí podría haberse logrado de apretar algo antes y no tan tarde y cerca del final.

Sin embargo, a pesar de la decepción lógica que conllevó el empate, mi opinión es que no debemos perder en ningún momento el foco.

A mí no me gustó el equipo el sábado pasado. Creo que en el aspecto colectivo salimos muy dormidos y el sueño duró hasta el gol del Arenteiro y que en la segunda parte debimos salir del vestuario con una actitud más “belicosa” y dispuestos a hacer el 2-1.

En el aspecto individual, varios de nuestros futbolistas tampoco tuvieron su mejor día aunque recalco lo complicado que resulta mover la pelota en muchas zonas del estadio.

Aún con todo eso, no se perdió y eso no es ninguna tontería.

Si en un partido tan flojo (me recordó la segunda parte contra Osasuna Promesas excluyendo, lógicamente, aquella prolongación) se consigue puntuar es que no resulta nada fácil ganarnos.

Llegamos hasta los 34 puntos, a once de esos 45 que podrían conceder la permanencia. Mantenemos la tercera posición y por esas cosas del fútbol incluso aumentamos un punto la ventaja con el sexto (4) aunque el quinto por abajo nos recorta uno (pasamos de estar a 13 del descenso, a 12).

Lo importante es que el equipo digiera de manera correcta el empate. Que analice el partido y extraiga las conclusiones necesarias para mejorar.

Ahora bien, lo que a mi juicio no puede hacer el Pontevedra es presionarse por estar arriba.

El objetivo primordial es estabilizar al equipo en la categoría.

Qué todos queremos soñar una vez se logre la salvación? Claro. Por supuesto.

Peor estar arriba debe ser una ilusión y una alegría. Nunca una carga o una losa en las piernas de ningún jugador.

Ahora toca ir a Mérida, partido harto significativo en la primera vuelta y que supuso muchas cosas.

Lo que a mí me gustaría es volver a ver a ese equipo con ritmo y con pasión a lo largo de muchos minutos de encuentro. Eché en falta eso ante el Arenteiro.

También me encantaría que llegaran dos fichajes más pero eso ya…

domingo, 4 de enero de 2026

Gran victoria y más que una petición, una exigencia.

El Pontevedra CF ganó al Racing Club Ferrol por dos goles al uno ayer sábado en Pasarón. 

Lo hizo en un partido disputado a cara de perro sobre un césped indigno para la historia de la entidad y contra un equipo diseñado para luchar por el primer puesto del grupo.

Resulta obligatorio hacer en este instante de la columna una recopilación de antecedentes para entender con precisión en que condiciones llegó el conjunto granate para afrontar el choque ante uno de los grandes favoritos de la competición.

En esta categoría se permite hasta un máximo de 25 fichas entre jugadores senior, 18 licencias y futbolistas sub- 23 que pueden ascender a 7.

El Pontevedra decidió comenzar la Liga con 22 futbolistas en su plantilla, las 18 senior y cuatro sub-23.

Muy pronto fuimos conscientes de que ese número no era real pues uno de los jugadores llamados a marcar la diferencia sobre la hierba, Pablo Hervías, no aparecía nunca en las alineaciones de Rubén Domínguez.

Con el clásico oscurantismo, no exclusivo del Pontevedra CF pues en otras plazas futbolísticas también se estila esta forma de hacer las cosas, comprobamos como no éramos 22 sino 21 y que la única razón aducida para ello se remitía a "problemas personales" del jugador.

Hace solo unos días, el Pontevedra CF anunciaba oficialmente un acuerdo de rescisión amistosa con un futbolista que vino a ser importante y que pasó por la entidad granate sin disputar un solo minuto de competición oficial.

El 15 de Noviembre, insisto, el 15 de Noviembre, el Pontevedra CF perdía a dos jugadores más para la causa en un partido jugado en Pasarón contra el Mérida.

El primero de ellos, Juanra, por causa de una desgraciada y grave lesión, la cuarta de larga duración que sufre el equipo en solo temporada y media.

La otra ficha que ese día "se quedó por el camino" no fue otra que la de Dani Selma. 

Su "boudeville" incalificable con los penaltis provocó la indignación pública y notoria de su entrenador que no se ablandó con las disculpas ofrecidas en rueda de prensa por el delantero y empezó a acuñar la frase que permaneció vigente hasta hace días: "Somos 19".

Durante estos casi dos meses, el equipo ha competido solo con ese exiguo número de jugadores (más reducido si cabe al incluir a un par de jugadores que salían a disputar muy pocos minutos de vez en cuando) y cada vez que aparecía una sanción o alguna lesión de más corta duración (que han aparecido), la capacidad de maniobra para mover piezas a lo largo de un partido se reducía de manera dramática.

Decía más arriba que esa frase " somos 19" se ha mantenido vigente hasta hace poco pues desde hace varios días ha sido sustituida por la de "somos 18" o, para ser más concreto "somos casi 17".

Esto es así, dado que un día antes del derbi ante el Racing, Marcos Denia rompía su cesión con el Pontevedra para marcharse también cedido por el Cádiz al At. Sanluqueño y en los minutos previos al encuentro de ayer nos encontrábamos con la ausencia en la convocatoria de Nico Conesa. El centrocampista ex del Getafe B no sufría problema físico alguno y la razón por la que no fue incluido en la citación no era otra que su inminente marcha a otro equipo.

Como quiera que Brais Abelenda, hombre de mucha importancia para la plantilla, no estaba apto por una lesión en la fascia de uno de sus pies y que Eimil no podía actuar por sanción, el Pontevedra CF se presentó a jugar contra el Racing con 15 futbolistas de su primera plantilla, incluyendo los dos porteros.

No es la primera vez que el equipo afronta partidos en una situación parecida. Sin ir más lejos, en Barakaldo ya no estaba Brais y aunque Eimil sí estaba apto, no lo estaba un jugador capital como Vidorreta y aún así también se ganó. Por lo menos, todavía estaban en el banco tanto Denia como Conesa para poder recurrir a ellos en caso de extrema urgencia.

Todo esto lo recuerdo ahora porque me parece extraordinariamente significativo que sabiendo que Hervías no iba a volver casi desde el principio de Liga y que el fatídico partido frente al Mérida fue el 15 de Noviembre, el Pontevedra lejos de contar ya con alguna incorporación del mercado invernal fraguada y negociada en ese mes y medio que todavía faltaba para el 1 de Enero, lo que ha hecho es permitirse el lujo de dejar marchar (lo de Conesa parece cantado) a dos jugadores más para convertir a una plantilla ya delgada, en otra tan exigua de carnes que a veces resulta transparente si se la mira de perfil.

Luego volveré al tema de los fichajes pero hablemos un poco del partido de ayer.

Teniendo en cuenta el "encaje de bolillos" que Rubén Domínguez tiene que efectuar cada vez que diseña el plan de un partido, las dudas en la alineación granate no estaba tanto en los hombres que la compondrían (ya que somos pocos aunque valientes) sino en la posición que cada uno ocuparía.

Sí había una duda y era en la portería siendo Marqueta quien salió de titular a pesar de los partidazos protagonizados en las últimas semanas por Edu Sousa.

Vidorreta volvía a ocupar el lateral derecho, Alian era de nuevo central junto a Bosch y Montoro repetía como ante el Arenas de mediocentro defensivo, permitiendo que Tiago se acercara más al punta, que era Compa. Por las bandas, los elegidos fueron Alex y Luizao, esperando en esta ocasión Resende su oportunidad.

Y el partido empezó en esta especie de lastimosa playa de Lourido que tenemos por hierba en los primeros meses de cada año, (el hartazgo que produce esta situación todos los años es insoportable), con un Racing que quería la pelota y un Pontevedra dispuesto a lastimar en cuanto se le presentara una ocasión.

Y esa ocasión llegó en un córner penosamente defendido por los "verdes" que permitieron a Alain cabecear en completa "solitud" en área pequeña para poner al Pontevedra en ventaja.

A partir de ahí, el monopolio del balón por los visitantes se acentuó y el Pontevedra se olvidó quizá en exceso de tratar de amenazar a la espalda rival.

Aún así, a pesar de jugar casi todo el tiempo en campo granate, el Pontevedra más o menos controló la situación y el Racing solo tuvo opciones reales de empatar en la última jugada del primer tiempo a través de una contra que no pudimos parar y un remate de cabeza a bocajarro de Álvaro Giménez que Marqueta rechazó en gran intervención.

En el descanso se produjo una escena que dejaba bien claro la situación actual de los dos equipos en cuanto a configuración de plantilla se refiere.

Sobre el césped, hasta nueve jugadores del Racing se ejercitaban con denuedo pensando en la oportunidad de salir en el segundo tiempo mientras en el otro lado solo Resende se movía tímidamente por si fuera necesario su entrada al campo.

Y vaya si fue necesario. A estas alturas, ya conocemos de sobra a nuestro gran capitán y cuando vemos a Alex sin chispa, como apagado ya nos imaginamos que algo le pasa. Y lo que le pasaba es que unas molestias musculares (que parecen síntomas de una clara lesión muscular y que además propiciaron que en la segunda parte viera la quinta amarilla desde el banquillo)  le apartaban del partido, (y a saber de cuantos más) para que apareciera en escena Joao sobre el césped.

La segunda parte fue diferente.

El Racing siguió teniendo el balón pero con más ritmo, con más intención y con más capacidad para arrinconar en el área a un Pontevedra que empezó a sufrir de verdad en el partido.

La situación se tornó más complicada cuando a los ocho minutos no se defendió nada bien un córner y el conjunto departamental encontró el empate.

Ese gol dio más alas a los visitantes que daban la impresión de poder remontar ante un Pontevedra que empezaba a notar el cansancio y acusaba el tanto de la igualada.

No acumuló ocasiones muy claras el Racing pero sí llegadas constantes  al área granate, sobre todo por una banda derecha bastante vulnerable, que creaban gran desasosiego entre la afición local.

Mediado el segundo tiempo, Rubén decide sustituir a un agotado Luizao ( el ecuatoriano debe mejorar mucho en la parcela física para explotar mejor esas cualidades de desborde que atesora) por Benjamín Garay. 

El relevo implicó un cambio de sistema en el Pontevedra que se colocó en 5-3-2 con Montoro de nuevo atrás junto a Alain y Bosch, Garay y Cuesta de carrileros y Vidorreta en el centro junto a Yelko y Tiago.

Incluso poco después dio la impresión de parecerse el dibujo más a un 5-4 -1, recuperando otra vez Resende su lugar en banda.

Lo cierto es que con el cambio de sistema el Pontevedra no recuperó el balón pero sí dio la impresión que aguantaba algo mejor las embestidas del Racing con Vido en el medio y sobre todo con los carriles algo más activos en ataque parta obligar al rival a estar más pendiente en defensa y no solo en volcarse sin preocupación alguna hacia la parcela pontevedresa.

Así las cosas, con Marqueta haciendo una gran parada en una imprecisión de Alain que dejó pasar un baló creyendo que el rival no llegaría y con Compa obligando por lo menos al portero "verde"  a despejar una pelota, llegó el minuto 83 y con él, un córner a favor.

Y el Racing, en mi opinión, volvió a equivocarse mucho. Tanto que un rechace o dejada tras el saque de esquina botado por Yelko permite que Resende pueda atacar completamente solo y en corazón del área una pelota que envió al fondo de las mallas para tirar abajo de la alegría al estadio municipal de Pasarón.

El fútbol es a veces caprichoso pues los minutos de Joao Resende no habían sido nada buenos pero esa acción tan bien resulta compensaba con creces alguna indecisión anterior del portugués.

De ahí hasta el final (15 minutos con la prolongación) el partido sí cambio.

El Pontevedra se aplomó, retomó toda la confianza amenazada y como ese león enjaulado deseoso de correr en libertad tras alguna cebra despistada, no permitió ninguna alegría ofensiva más al Racing e incluso puedo alargar su ventaja en sendas contras culminada por Compa y Cuesta que llevaron al que esto escribe a sentir de nuevo esa emoción que te sale de lo más adentro cuando ves a tus jugadores "matarse" sobre el césped.

Con todo, el partido acabó con otra mala noticia en forma de sustitución de Alain (máximo goleador del equipo con seis tantos) en el minuto 92 tras sufrir molestias en uno de sus muslos y que de ira más dejarían al Pontevedra más en cuadro que nunca para visitar en siete días el estadio del Avilés.

La victoria vuelve a tener un mérito tremendo. 

Por permitirnos llegar a los 30 puntos, teóricamente a solo 5 triunfos del objetivo de la permanencia cuando aún quedan 20 duelos. Por lograrse ante un rival muy potente que cuenta con grandes futbolistas y que demostró en la segunda parte que es un conjunto muy fuerte. Por afrontar el partido con solo 15 futbolistas de la primera plantilla que volvieron a acabar extenuados y bastantes de ellos jugando en posiciones diferentes a las ideales. Y por supuesto, también por que ese gran rival era el Racing con el que desde hace bastantes años ya existe una rivalidad que hace que no sea un partido más el enfrentamiento entre ambos equipos para las dos aficiones.

Todo esto (cuando digo "todo esto" no me refiero solo a los tres puntos frente al Racing sino lo que viene haciendo este grupo desde que empezó la Liga) nos lleva a una clara conclusión: estos futbolistas y su cuerpo técnico están dando lo máximo que tienen para conseguir el objetivo primordial de la entidad y provocar que nosotros, sus seguidores, nos sintamos fuertemente representados por su trabajo.

Ahora queda que los que tienen responsabilidad más arriba del entrenador y futbolistas cumplan con su cometido.

Desde "En clave granate", tanto en esta versión de blog como en la de podcast, ya no se pide que vengan jugadores espectaculares que den un salto de calidad y que coloquen las aspiraciones del club más arriba esta misma temporada, no.

La petición que se hace, que más que solicitud debe ser una exigencia, es que si una "máquina" se estropea porque varias de sus piezas se averían, se sustituyan las defectuosas con la mayor prontitud posible (al menos las más importantes) antes de que todo el mecanismo se vaya al "carajo".

No tiene sentido alguno que si desde casi el principio de Liga ya sabíamos que éramos 21 y desde MEDIADOS DE NOVIEMBRE tan solo 19, en este último mes y medio no se haya hecho lo suficiente para que al menos uno (y estoy siendo generoso) de los cuatro o cinco que deberían venir, ya estuviera a estas alturas en el vestuario.

Hagan lo necesario para nutrir a esta plantilla de las "vitaminas" que claramente necesita en forma de incorporaciones y háganlo rápido.

Trabajen en conjunto, todos en el mismo sentido y sin tirar piedras sobre el propio tejado aunque solo sea por esta vez.

Consigan que ese orgullo que la afición siente por este grupo de futbolistas y técnicos se extienda en esta ocasión a ustedes por no permitir que este equipo se debilite por no encontrar los "repuestos" que pide a gritos.

Además de la renovación de Yelko, que se aplaude y celebra con fervor, renueven ya a cuatro  o cinco jugadores clave antes de que sea demasiado tarde.

Permitan, en definitiva, que aunque solo sea por una maldita vez nos sintamos representados no solo sobre el campo sino también en los despachos por hacer las cosas bien.

Creo que efectuar estas peticiones o exigencias supone remar otra vez en un desierto ahíto de arena y sin gota alguna de agua.

Creo que se repetirán los errores de siempre y no se estará a la altura.

Ojalá me equivoque y no se derribe todo para edificar sobre un solar otra vez desnudo. 

Ojalá esta vez, desde ya, se aproveche lo bueno que ya hay y se trabaje para mejorar lo construido.

Ojalá.




lunes, 15 de diciembre de 2025

Quintos...a siete puntos del quinto por abajo

Resulta hasta cierto punto lógico que el acceso provisional del Pontevedra CF a los puestos de play off de ascenso a segunda división, haya sido el detalle más resaltado en muchos de los titulares de la prensa deportiva local después de la victoria granate ante el histórico equipo del Arenas de Getxo.

Llevaba el equipo más de cinco años sin aparecer por los puestos de privilegio de la tercera categoría del fútbol español y es normal que se destaque una circunstancia tan agradable como, al menos en mi opinión, bastante sorprendente.

No obstante, la mejor noticia que arroja la clasificación tras los tres puntos de oro logrados ante el conjunto vizcaíno es comprobar como el quinto puesto por abajo que marca el descenso queda ya a una distancia de siete puntos.

No es, por supuesto, una diferencia insalvable ni definitiva a estas alturas de competición en la que todavía restan la friolera de 22 partidos ligueros pero sí resulta, al menos, lo suficientemente confortable para ver el futuro inmediato con bastante más optimismo a la espera de que en las próximas semanas se tomen decisiones en los despachos que terminen por apuntalar una plantilla que está rindiendo por encima de las expectativas creadas en un principio.

En la tarde de ayer, Rubén Domínguez volvió a tomar decisiones, no ya a la hora de escoger la alineación inicial, sino a las ubicaciones de varios de sus jugadores que sí, ponen de manifiesto la versatilidad del algunos de ellos pero también colocan sobre la mesa la excesiva cortedad de una plantilla que obliga a tomar medidas de "ingeniería creativa futbolística" a la hora de mover los peones sobre el tablero.

Pudimos ver contra el Arenas jugar de nuevo al máximo goleador del equipo, Alain Ribeiro como central puro en una defensa de cuatro junto a Miki Bosch.

Ander Vidorreta volvió a ejercer de lateral derecho y Miguel Cuesta ejercer esa función (para la que se ha consolidado parece que de forma definitiva) por la izquierda.

Es cierto que estas variaciones ya las habíamos presenciado en ocasiones anteriores. Cuesta lleva semanas en ese lateral zurdo al que llegó tras pasarse las siete primeras jornadas sin jugar un minuto. Y Vidorreta y Alain, sin ir más lejos, ocuparon esos mismos puestos hace siete días en Vigo.

Ayer se produjo otra variante interesante que muestra la polivalencia de otro de los mejores jugadores de la plantilla, Antonio Montoro.

Es verdad que en Balaídos ya jugó parte del encuentro por delante de los centrales en medio campo pero no sabíamos si esa opción fue buscada exclusivamente para esa tarde y por el rival que había enfrente, o sí la veríamos más veces.

Contra el Arenas comprobamos como ese movimiento no fue pensado solo para medirse al filial celeste pues Montoro disputó todo el partido en esa posición de medio centro formando una pareja con Yelko y permitiendo que Tiago se situara por delante y cerca de la punta que ejercía Brais Abelenda.

Todos estos cambios de posición salieron aceptablemente bien. Especialmente, en los casos de Alain que brilló junto a Miki Bosch en el centro de la zaga (Bosch, como en Vigo, volvió a estar incomensurable) y de Montoro que se movió de pivote con la misma seguridad, contundencia y oficio a las que ya nos tiene acostumbrados cuando juega más atrás.

En el caso de Vidorreta, se daba la circunstancia de que su par era posiblemente el jugador más peligroso del equipo rival, Baba Diocou.

Este habilidoso hombre de banda, cedido por el Tenerife, sí dio problemas a Vido que tenía por delante a un Luizao que si bien ayuda más que antes a cubrir su banda, sigue sin ser un futbolista excesivamente sacrificado en defensa.

Aún con las dificultades que encontró Vidorreta (tarjeta amarilla incluida que le impedirá viajar a Barakaldo)  lo cierto es que Ander acabó el partido mejor de lo que lo empezó y controló más a Diocou a lo largo de una segunda parte en la que el jugador de origen senegalés acabó yendo de más a menos.

Decía hace rato que estas situaciones muestran sin lugar a dudas la versatilidad de varios futbolistas granates pero también ponen en evidencia la extrema delgadez de una plantilla que acoge en su seno varias lagunas que sería más que necesario colmar en el cada vez más cercano mercado invernal.

Así, este atribulado bloguero entiende que si Vido juega de lateral es porque Rubén no se fía demasiado del desempeño defensivo de Eimil. Ello conlleva que para dar más fuerza al mediocampo se recurra a Montoro para compensar la ausencia en esa zona clave del campo del ex jugador del R. Unión y como ya no está Juanra, el recurso que queda para el centro de la defensa se llama Alain Ribeiro a pesar de que la posición en la que más ha jugado a lo largo de su carrera sea otra bastante más adelantada.

Y todo ello se produce, al margen de la desgraciada baja de larga duración de Juanra, por la lesión muscular de Garay que sin ser un prodigio defensivo, como creo que casi todos sabemos, sí ofrece más confianza al entrenador que Victor Eimil y que se cuenta con otro hombre en mediocampo, Conesa, que ha visto como antes de su entrada en el campo se producen esa serie de movimientos e incluso la entrada de un jugador del filial.

Para acabar con las posiciones quizá no más habituales de algunos futbolistas del Pontevedra, no podemos olvidar que ayer Brais volvió a actuar de hombre más adelantado del equipo a pesar de que suele hacer más daño jugando algo más atrás.

Esto se produce porque el delantero que en principio venía a ser titular, Selma, está fuera desde su indisciplina ante el Mérida, que Denia cuenta muy poco para el entrenador y que Compa (que está rindiendo cada vez mejor) no cuenta con experiencia alguna en esta categoría.

A pesar de todo esto.

A pesar de haber empezado la competición con 21 jugadores, algo difícilmente justificable.

A pesar de perder dos hombres más, estos sí, por circunstancias sobrevenidas como es una lesión y un acto de desobediencia grave y que no se pueden poner en el debe de la planificación. 

A pesar de tener que mover piezas de sus sitios para tapar agujeros que quizá no deberían haber proliferado tanto con una planificación veraniega algo mejor.

 A pesar de ello, digo, el Pontevedra se ha plantado en jornada 16 de Liga con 24 puntos, en el quinto puesto y, sobre todo, con 7 puntos de ventaja sobre el descenso.

Contra el Arenas de Getxo, la labor del equipo podría definirse como una de las más prácticas de las que llevamos de temporada.

El rival no rehusó tener la pelota desde el principio del partido y me atrevo a decir que lo hizo bastante mejor que algunos equipos que han empatado aquí haciendo bastante menos que el equipo arenero.

Sin embargo, pronto el Pontevedra encontró una buena jugada en la que Resende recibió en la izquierda, desbordó y centró muy bien para que Cuesta rematase de cabeza a uno de los ángulos de la portería vasca.

Gran gol de un futbolista que nunca se rindió y que al parecer ayer jugó después de pasar un virus esta misma semana y participación en la jugada de un Joao que cada vez resulta más influyente en el juego del equipo y al que veo con un punto más de físico que hace unas semanas.

Tras el gol, el Arenas siguió tocando y creando algún problema por las bandas del conjunto granate pero otra jugada, esta vez fruto de un error defensivo, permitió a Brais encarar al portero y ser objeto de un penalti muy claro.

El propio futbolista de Val do Dubra se encargó de tirarlo y de fallarlo.

La estadística del Pontevedra esta Liga con los penaltis es, cuanto menos, desconcertante.

Nos han pitado 7 a favor. Tres fuera y cuatro en casa.

Hemos metido todos los tirados lejos de Pasarón (incluidos todos los de la tanda de Copa que con los antecedentes que tenemos ahí, tiene su miga) y hemos fallado todos los lanzados en casa. Tremendo.

En los últimos minutos del primer tiempo llegó el peor momento del partido para el Pontevedra y emergió para evitar males mayores un Edu Sousa que despejó tres balones (dos en la misma jugada) de mucho mérito que salvaron al equipo y dejaron claro que la portería no es un problema de tantos que sí tiene la plantilla en otras ubicaciones.

Tras el descanso, un Brais todavía acusando esas molestias musculares, dejó su puesto a un potente y entusiasta Alex Comparada.

Mi impresión es que Alex venía de tercer delantero. No solo por detrás inicialmente de Selma sino también de Denia.

Su trabajo es el que está consiguiendo que haya dejado muy atrás ya a sus dos compañeros y que incluso Rubén pueda colocar a Alain de defensa sabiendo que puede contar con minutos de calidad de este joven futbolista de Pontecesures.

Ayer marco, sí. Aprovechando un pase maravilloso de Tiago pero también ganando en carrera a un defensa contrario y definiendo ante el portero para hacer su tercer gol de la temporada.

No obstante, Compa aporta también pelea en los balones cuerpo a cuerpo ganando algunos a centrales rivales y provocando faltas que, como ayer, oxigenan mucho al equipo cuando necesita respirar.

El que esto escribe sigue pensando que en Compa no debería recaer, por lo menos a día de hoy, el peso de ser el delantero titular del Pontevedra CF pero su aportación ilusiona, dada su juventud y la proyección que todavía puede lograr.

Después del 2-0, aún tuvimos tiempo para ver de nuevo a Edu sacar una pierna prodigiosa en una clara ocasión del Arenas y a Adrián Expósito (que salió por Miguel Cuesta al mismo tiempo que Alex por Luizao) estar a punto de hacer el tercero tras un gran pase de un Oute que volvió a jugar los últimos minutos para dar descanso a Tiago que volvió a destilar clase sobre la hierba de Pasarón.

La victoria, lograda ante más público que el presente el día del Guadalajara, es muy importante.

Otorga al equipo un margen para jugar con más tranquilidad y confianza aunque teniendo en cuenta siempre que falta mucho y que un bache te acercaría de nuevo a este precipicio tan grande que tiene en su cola la 1RFEF.

El equipo responde; el entrenador maneja sus efectivos con acierto; sus mensajes en rueda de prensa parecen convencer a la afición... pero no me queda más remedio que insistir.

Si desafortunadamente Juanra se lesiona de gravedad, debe venir otro defensa que eche una mano en el central y en el lateral pues por muy bien que estén Montoro y Bosch e incluso soluciones de emergencia como la de Alain o Vidorreta, hay que estar preparados ante cualquier contingencia.

Si Hervías no ha aparecido desde el minuto 1, hay que traer un jugador desequilibrante de banda por mucha mejora que esté experimentado Resende, Luizao o la presencia siempre tranquilizadora de Alex.  

Y si a Selma se le ha puesto la cruz ya para siempre, debe venir un delantero importante porque no resulta recomendable que el único "9" del equipo sea un chaval de 21 años que aún no había jugado en 1RFEF y eso aunque nos esté gustando e ilusionando su comportamiento.

Esos jugadores tienen que venir pero no para buscar el play off sino para dar solidez a esta andadura del Pontevedra que le está permitiendo navegar por la clasificación sin experimentar el sufrimiento extremo (que tan bien conocemos) que produce verte con el agua a la altura de la nariz.

El entrenador, aún habiendo venido en circunstancias complicadas tras la identificación que al final consiguió Yago Iglesias con casi toda la afición, está cumpliendo.

Los futbolistas, aún sobrando bastantes dedos de las manos si contamos los que tenían experiencia seria en 1RFEF y los pocos efectivos que forman la plantilla, están compitiendo, ganando y convenciendo.

Ahora falta nutrir a este grupo para darle las vitaminas necesarias para continuar este trabajo.

No se pide tanto. Ya no se piden cuatro o cinco futbolistas que quizá sería lo razonable y conveniente.

Se pide que si por diferentes motivos no están tres, se traigan otros tres y a ser posible que sean futbolistas importantes. Que no vengan de comparsas, de relleno, sino a potenciar a este grupo que empieza a hacer soñar a una afición.

 Esto no hay ya que pedirlo sino que hay que exigirlo.

Veremos que pasa.

 

domingo, 30 de noviembre de 2025

Qué Pontevedra queremos ser?

 La pregunta con la que he decidido titular esta columna no va dirigida al Consejo de Administración, ni a la parte del mismo con capacidad ejecutiva al mando de la Presidenta, ni a la otra parte denominada "opositora" que ya ni siquiera cuenta con gente en el Consejo tras la reciente dimisión o cese (a saber) de sus representantes.

El Pontevedra que ellos quieren ( y si no es así, lo disimulan de maravilla) es aquel que tiene que sufrir sangre, sudor y lágrimas por mantenerse en la tercera categoría del fútbol español. 

Aquel que carece de cualquier estructura profesional en sus despachos. Aquel que permite que futbolistas como Miguel Román, Dalisson de Almeida o Samu Mayo se marchen de Pasarón libres y sin dejar un mísero euro en las, dicen, depauperadas arcas granates. Es aquel que no se sonroja cuando el tercero de los jugadores citados no se va al llamado fútbol profesional sino a otro recién ascendido a la categoría en la que tú mismo militas. 

Es aquel, ya termino, que por una inacción injustificable provoca que se destroce el germen de algo importante que se estaba sembrando la temporada pasada y a cambio te coloca una plantilla que a finales de Noviembre cuenta, por unas u otras razones, con 19 futbolistas o también  es ese que acumula unos ingresos extraordinarios por una formidable Copa y luego te obliga a preguntarte en que lugar de el equipo de ahora se ha invertido siquiera parte de ese dinero.

No. La pregunta que formulo va dirigida a todos y cada uno de los aficionados que tienen como a su equipo al Pontevedra CF, esos de los que solo unos 2.200 estaban el sábado en el estadio para presenciar un encuentro clave en la lucha por la permanencia en la categoría.

En la ciudad de Pontevedra se escuchan siempre múltiples argumentos que tratan de justificar el porqué la asistencia al campo sigue siendo tan decepcionante (a salvo, claro está, los días en los que puede haber fiesta o llega un "primera").

Que si se juega en sábado, que si hace frío, que si hace calor y hay que ir a la playa, que sí llueve, que si a la misma hora juega el Madrid, el Barca, el Depor o por increíble que parezca, el Celta, que si con esta persona al mando yo no vuelvo al campo, que si ya no es como antes y ahora existen muchas ofertas de ocio etc, etc.

La única verdad y no se puede esconder ni disimular por más tiempo es que la afluencia a Pasarón es muy parecida a la que había en 2RFEF y no tiene ninguna pinta de que este tema se vaya a modificar para bien en un futuro.

Sé de sobra que en el odioso mundo de las SAD, la propiedad puede hacer y deshacer a su antojo. Que la opinión de la masa social puede ser ignorada sistemáticamente y que las elecciones en el fútbol han ido a parar al mismo cajón en el que se guardan los recuerdos más queridos pero a la vez más inservibles. Y por supuesto, se también que la propiedad no hace nada para adherir gente a la causa.

Aún así, iluso de mí (aunque cada vez menos) , hasta hace poco creía que podían volver a registrarse entradas en Pasarón más cercanas a los 4.000 que a los 3.000 aficionados. 

Que por el trabajo bien hecho de los jugadores y entrenador de la pasada temporada, mucha gente podría engancharse y empezar a demostrar "in situ", es decir, en el campo, que esta entidad está para algo más que para ser un equipo ascensor entre la 3ª y la 4ª categoría. 

Que una cosa es "tirar la casa por la ventana" y gastar desaforadamente  lo que no se tiene para volver a enfermar de gravedad y otra es terminar confeccionando un conjunto  bastante "delgado en sus carnes" y con muy poca experiencia en la categoría.

Al final, los que seguimos yendo somos los 2.000 de siempre. Que no somos ni más ni menos del Pontevedra que los que deciden no ir pero deduzco que sí somos la gran mayoría que sacamos el abono dentro del plazo "privilegiado" que se inventó el club este verano.

 Esos que a cambio lo único que hemos logrado es tener un reverso del carné más feo que el ordinario y que la verdadera razón para sacarlo con premura, la inclusión en el abono de la Copa, se haya quedado en nada por la decisión del club de que todos los socios pasen gratis el miércoles en el choque ante el Eibar.

Granate R, llamaron al abono sacado en los primeros días. Sabemos ya que esa R no se refería a otra cosa que al ridículo en que nos han vuelto a dejar a aquellos que creímos (no aprendemos) en la palabra de la entidad.

El caso es que pocos en la grada y aún menos sobre el césped, el Pontevedra CF afrontaba un partido muy importante frente al Guadalajara.

Y precisamente por la importancia de los puntos en juego, el que esto escribe todavía no entiende a qué jugó el Pontevedra hasta que el equipo visitante consiguió al filo de la media hora el 0-1.

El conjunto morado acumulaba 9 partidos sin ganar y cuando un equipo se pasa tanto tiempo sin conocer la victoria suele acusar más que otras veces los "golpes" que te puede propinar un partido.

Esperaba, en consecuencia, un Pontevedra intenso al principio, con ritmo y dispuesto a lastimar a su rival lo antes posible pero lo que se pudo ver fue precisamente lo contrario.

El Pontevedra estuvo lento, con excesiva parsimonia en sus acciones y sin aparecer en ataque más que en una falta bien tirada por Yelko.

El Gudalajara no sufría demasiado y además se encontró con le 0-1 en una acción iniciada por uno de los mejores mediocentro de toda la categoría que envió un pase maravilloso hacia su extremo  izquierdo para que este ganara la espalda, no a Eimil que llegó cuando el balón ya estaba en las redes, sino a Resende que andaba por ahí y diera un pase de la muerte que no desaprovechó un compañero para batir a un Edu descolocado y fuera del marco.

Lo voy a repetir una vez más, la última, que Samu Mayo no siga aquí resulta vergonzoso. Ayer fue el mejor futbolista sobre el césped de bastante largo.

Luego sí. Tras el gol en contra, el Pontevedra empezó a aparecer sobre el campo y poco después, en una acción en la que Resende volvió a dudar y a dudar antes de tirar, encontró el empate gracias a todo el tiempo que tuvo el portugués para controlar, colocarse el balón a su pierna derecha y conectar un disparo inapelable para el portero manchego.

La primera parte terminaba con la sensación de que al Pontevedra le habían bastado 10 minutos de algo de presión para nivelar la balanza ante un equipo que la tocaba bien en medio campo pero que no parecía demasiado fuerte en defensa.

La segunda parte comenzó sin cambios en un Pontevedra que afrontó el partido con 16 jugadores aptos para el juego.

REPITO, 16 JUGADORES, lo pongo en mayúsculas porque resulta una circunstancia tan llamativa y tan grave que es necesario repetirla para quede claro el amateurismo que tiene que reinar en las oficinas de la casa granate para que esta situación que no se puede naturalizar así como así, se esté produciendo.

Por sorprendente que parezca, Alex González (que no fue de la partida al preferir Rubén que salieran por bandas Luizao y Resende) siguió sin salir tras el paso de los vestuarios y no lo hizo hasta que quedaba menos de un cuarto de hora de juego lo que me pareció una frivolidad y un regalo al rival muy difícil de comprender.

El que sí salió pronto fue Alain Ribeiro y dicho cambio volvió a poner de manifiesto lo precario que resulta el estado actual de la plantilla granate.

Con la salida de Alain, que por cierto protagonizó sus peores minutos en casa de lo que va de Liga y eso el equipo lo nota mucho para mal, algún jugador ya tuvo que cambiar de puesto sobre el campo.

El sustituido fue un Eimil que sigue en los últimos partidos sin compensar en ataque sus evidentes carencias defensivas y ello llevó a Vidorreta al lateral derecho y a Tiago al mediocentro más posicional, ocupando su lugar más adelantado el propio Alain.

En la segunda parte el equipo sí lo intentó más ante un rival demasiado conformista dada su situación en la tabla y que solo amenazó en los minutos finales a raíz de algunos saques de esquina mal defendidos de nuevo por el Pontevedra.

Se jugó mucho tiempo en campo rival, Yelko intentó tejer algo de fútbol (se notó el gris partido de Tiago en esa faceta) y Luizao sí desbordó en algunas ocasiones con munición real y no de fogueo.

Aún así, el único lanzamiento entre los tres palos llegó a través de un lanzamiento lejano del pata mi el mejor fichaje de esta temporada, Montoro, que creó alguna dificultad al portero.

A falta de 15 minutos salió Alex al campo y por su flanco llegó la mejor ocasión al generar una jugada que acabó con un disparo de Cuesta que se marchó fuera por muy poco.

Y luego llegó la lesión de Bosch y el nuevo circo de posiciones para tratar de paliar los daños.

Salieron al campo Conesa y de regalo Denia por un buen Luizao que al parecer pidió el cambio (o eso dijo Rubén en rueda de prensa).

Todo ello acarreó que Alain tuviera que colocarse de central y que el Pontevedra jugará los últimos minutos de partido con el ex del Numancia acompañando a Montoro en esa delicada posición, con Cuesta (exterior derecha suplente el año pasado) en el lateral izquierdo y Vidorreta en el derecho.

Por suerte, al margen del apagón que ya sufrió el juego ofensivo del equipo sin Luizao en el campo y con Alex muy solo, se pudo sostener el punto a pesar del sufrimiento vivido a balón parado y un mal resultado, el empate, no acabó por convertirse en un horroroso marcador en forma de derrota.

Al final, ante los 2.200 de siempre (los del abono R, posiblemente) el Pontevedra volvía a empatar un partido que tenía que ganar y sumaba otro "tocado" en la figura de Miki Bosch que habrá que ver lo que tiene y si permite que el equipo pueda acudir a Vigo con dos centrales del primer equipo en convocatoria.

Este atribulado bloguero lo tiene muy claro. El Pontevedra no puede afrontar en ningún caso la segunda vuelta de la competición con 19 jugadores.

Descartado Juanra por su grave lesión, Hervías por su "misterioso" motivo y Selma al que parece no se le va a levantar el castigo hasta que coja camino de su casa, la situación de la plantilla es dramática pues con las dolencias de Marqueta, Garay y Brais hemos tenido que afrontar un duelo clave con 16 tíos.

Si esto no se corrige, si el Pontevedra no ficha a 4 o 5 jugadores de nivel a lo largo del mes de Enero, estaremos salvo "milagro de panes y peces" en 2RFEF.

Esta es una competición seria en la que bajan 5 equipos de 20. No se puede militar en ella como el que va por 2RFEF sacando pecho de lo importante que soy en localidades que no llegan a 10.000 habitantes.

O se trabaja de verdad y se potencia la plantilla o no habrá nada que hacer.

Creo firmemente que los 2.200 nos merecemos algo más de la entidad. Y también se lo merecen este grupo de jugadores que en esta situación tan precaria no están todavía en posición de descenso. Se merecen ayuda en forma de incorporaciones importantes.

No obstante, frases que ya ni siquiera salen de los despachos sino de alguna rueda de prensa, en el sentido de que "no hay que fichar por fichar sino que tienen que venir futbolistas que mejoren lo que hay, no me hacen sentir demasiado optimismo.

Pues claro que tiene que venir gente buena que mejore lo que hay pero es que esa es la obligación de toda comisión deportiva que se precie y que quiera de verdad mantener al equipo y evitar que se despeñe.

El miércoles vuelve la Copa, el Eibar y el lema "vivir las noches que soñé".

A pesar de que el equipo está incapacitado para rotar de verdad si no es con gente del filial, a pesar de que el rival tampoco es de los más llamativo, que será las nueve de la noche y hará frío, seguramente si se superarán los 3.000 seguidores.

Me parece genial.

Ojalá sean 4.000 pero además de vivir noches que soñé (también me gustaría vivirlas en Liga, creo que incluso me gustaría más) lo que de verdad desearía evitar es no volver a vivir pesadillas del pasado y en 2RFEF los malos sueños son habituales.








lunes, 17 de noviembre de 2025

Todos para uno y uno... para el solo.

 Existen numerosas versiones creadas para el cine o la televisión de la gran novela de Alejandro Dumas, "Los tres mosqueteros".

Como olvidar, por ejemplo, la película de los años 40 con un joven Gene Kelly interpretando el papel de D'artagnan o el inquietante Vincent Price encarnando al malévolo cardenal Richelieu.

El argumento de la obra se inicia con un jovencísimo gascón llamado D'artagnan, viajando a París con una carta de presentación firmada por su padre dirigida a un capitán de la compañía de mosqueteros del rey.

La firme intención de D'artagnan es convertirse en un mosquetero más pero pronto tendrá un encontronazo con uno de los villanos, Rochefort, que le roba la carta de su padre y frustra la entrevista del muchacho con el capitán de la compañía que no se desarrolla como había pensado.

Poco después, triste y enfadado por lo ocurrido, el joven D'artagnan se encontrará sucesivamente con los que luego serán sus compañeros inseparables, Athos, Porthos y Aramís que le retarán a duelo por una serie de impetuosas acciones del de Gascuña.

Precisamente cuando se iba a producir el primero de esos duelos, aparecen los hombres del odioso Richelieu para impedir el enfrentamiento al no ser permitido por las leyes.

Es en ese instante cuando los cuatro hombres se unen como uno solo para enfrentarse a los sicarios del cardenal, iniciándose una amistad entre ellos que desafiará a los muchos acontecimientos que se irán sucediendo a lo largo de la trama.

Los tres mosqueteros y el aspirante a serlo, se irán enfrentando a los villanos con arrojo, humor y efectividad e incluso D'artagnan acabará conociendo a su gran amor, la hermosa y valerosa Constance.

El lema de los mosqueteros que aparece en la novela y también en las películas se hizo mundialmente famoso: "Uno para todos y todos para uno".

En cada una de las andanzas por las que atravesaban con claro peligro de su integridad, los protagonistas acudían prestos en ayuda de sus amigos para salir airosos de los trances gracias a esa unión y camaradería inquebrantable.

Otra adaptación de la novela se estreno en el cine en 1993.

En ella, por ejemplo, pudimos ver a Charlie Sheen en el papel de Aramis (dejando, creo yo, algún atisbo de lo que muchos años después sería su personaje en "Dos hombres y medio") o  la enigmática y atractiva Rebecca de Mornay interpretando a otra "mala" de la obra, Milady de Winter.

El caso es que dentro de la banda sonora de esa película, se encuentra una bonita y preciosa canción interpretada por Brian Adams, Rod Stewart y Sting titulada "All for love" en el que ese lema de "todos para uno y uno para todos" se repite varias veces en el estribillo.


En un deporte colectivo y el fútbol lo es, conseguir que todos lo miembros de una plantilla funcionen en cada entrenamiento y en cada partido como lo hacían los mosqueteros de la corte del rey francés Luis XIII, es decir, trabajando todos para uno y uno para todos, resulta fundamental para lograr una buena armonía de trabajo y estar mucho más cerca de alcanzar los objetivos marcados.

El sábado pasado un futbolista del Pontevedra CF, Dani Selma, destrozó por completo el espíritu de un lema creado para potenciar las virtudes del trabajo solidario en equipo y decidió construir su propia adaptación de la frase convirtiéndola en "Todos para uno y uno.... para el solo".

Quedaban poco más de 10 minutos para el final del tiempo reglamentario cuando el árbitro del encuentro decidió señalar penalti a favor del Pontevedra en una acción de un defensor emeritense cometida precisamente sobre el propio Selma.

Que el lance visto con atención no parezca merecedor de la pena máxima es lo de menos. Lo importante es que tras consultar su propia decisión en la pantalla, el colegiado mantuvo su decisión, no solo de pitarlo sino también de expulsar al jugador visitante.

Selma no es ya el primer ni el segundo jugador granate en el orden establecido por el cuerpo técnico a la hora de ejecutar los lanzamientos desde los once metros.

No sé si lo era antes del partido contra el Cacereño (primera jornada de Liga en la que el delantero ex del Amorebieta ya falló uno) y dejó de serlo después de errar ese día o tampoco lo era ya por entonces.

Lo que está claro es que el entrenador del Pontevedra dejó claro en los micrófonos de la radio gallega en una conversación muy esclarecedora mantenida después de la rueda de prensa, que Selma no era el encargado, no ya de tirar el segundo penalti, sino tampoco el primero.

Lo cierto es que tras ratificar el árbitro su decisión, el que esto escribe no apreció muestras claras por parte del entrenador o de algún compañero, de desaprobación por el hecho de que Selma hubiera cogido la pelota en sus brazos y se aprestara a golpear el balón.

Ojo, no digo que ya antes de ese primer penalti se le dijera ya algo al respecto pero la verdad es que, si se hizo, no transcendió cara al exterior.

Selma falla la pena máxima y el rechace llega a Brais que dispara sacando un defensa casi bajo palos el balón a la esquina.

Ahora el que pide el VAR "low cost" es el Pontevedra por entender que el defensor había despejado con la mano y es ahí cuando de verdad comienza un espectáculo deleznable que no debería saldarse sin ninguna consecuencia.

Algunos futbolistas del Pontevedra, también algún miembro del cuerpo técnico, situados detrás del colegiado mientas este veía la acción, empiezan a realizar gestos en el sentido de que el penalti es claro y debía pitarse.

Entretanto, cerca del punto de penalti, Selma seguía con el balón en las manos y mucha gente desde la grada ya empezaba a mostrar su desconcierto ante el hecho de que se le dejara a él intentarlo de nuevo.

Se indica la segunda pena máxima y Rubén Domínguez empieza a desgañitarse desde la banda de manera inequívoca para cualquiera que lo estuviera viendo ordenando que no fuera Selma quien disparase en esta ocasión.

Preguntado por los periodistas de radio galega, Rubén afirmó que lo que decía es que lanzase o bien Brais o bien Alain, ambos presentes sobre el césped.

Resulta conveniente recordar en este instante que el Pontevedra ganó en Ourense gracias a la transformación de dos penas máximas lanzadas y transformadas, una por Alain y otra por Brais.

Seguimos con el relato que habría sonrojado y avergonzado a los legendarios D'artagnan, Athos y compañía.

Viendo las indicaciones de su técnico así como los gestos de varios jugadores más y como quiera que Selma no atendía a razones y seguía con la pelota en sus manos, Marqueta recorre 40 metros desde el centro del campo para acercarse al delantero y decirle que acatara la decisión del entrenador. 

La respuesta del "9" no fue otra que mandar a "escardar cebollinos" a su compañero con un claro gesto con uno de sus brazos que dejaba ya bien claro que ese nuevo penalti lo iba a tirar él otra vez por sus "santos atributos inguinales".

Todo este circo, evidentemente, se desarrollaba ante un público, en primera instancia atónito, pero pronto consciente de lo que pasaba y manifestando su disconformidad con la actitud de su jugador.

Lo que pasó después, es sabido.

Selma volvió a lanzar y volvió a fallar provocando una pitada descomunal de una afición que no salía de su asombro.

El partido se alargó todavía bastante pues la prolongación resultó kilométrica tras tana revisión e interrupciones varias.

Mi sensación, sin embargo, es que el escenario era completamente diferente al generado el día del Osasuna Promesas.

Aquella tarde, tras salir la pancarta del gran descuento, la grada entró en llamas, se creó esa atmósfera tan especial que a veces aparece en Pasarón y el equipo marcó el gol del empate y no ganó de milagro,

El sábado pasado el ambiente estaba enrarecido. El desconcierto y enfado en las gradas era evidente pero tampoco en el campo se veía esa decisión en unos futbolistas afectados por lo que acababa de pasar.

No sé si ese segundo penalti habría sido convertido en gol por Alain Ribeiro o Brais Abelenda. Tampoco sé si en caso de haber sido transformado, el Mérida (con 10 jugadores) hubiera podido forzar el empate, aunque esto último me parece improbable.

Antes del "boudeville" se habían cometido otros errores. El equipo, salvo en la primera jugada tras el descanso, no amenazó casi nada a la contra y el Mérída pudo volcarse más. No se defendió bien la falta del empate aunque el mayor error ahí lo cometió el árbitro pues el goleador pareció en posición de fuera de juego.

El debate, sin embargo, no es ese. 

Sí, no se puede esconder que de haber marcado el penalti la victoria habría estado cerquísima.

Insisto, de todas formas, que lo grave de lo ocurrido es que un futbolista entendió que él era más importante que su equipo; que él consideró más importante engordar sus enclenques cifras goleadoras y no supeditarse al interés colectivo del equipo y eso no puede ni debe quedar impune.

Es evidente que el sábado no era el día para hacer nada. Eso sí, el malestar del entrenador se hizo patente tanto en la rueda de prensa como en la ya citada conversación en la radio galega. El que esto escribe también detectó gran malestar en las palabras de Montoro.

Y ahora qué?

Lo mínimo sería lo siguiente.

Dani Selma (no sé si esto se hará porque depende enteramente de su voluntad) debe ofrecer sus disculpas de manera inmediata en el vestuario y también al cuerpo técnico.

Ojo. No disculpas por fallar porque el fallo forma parte del juego. Debe disculparse por infringir las órdenes del equipo, por no respetar la posición jerárquica de su entrenador y por haberse comportado como un egoísta de primera magnitud. Y estas disculpas también deberían haberse ofrecido en el caso de haber metido el segundo penalti.

Luego, una vez recuperado el sentido común y aceptado el arrepentimiento por el grupo y entrenador, el club debería obligar a Selma a comparecer el miércoles en rueda de prensa para anunciar que se ha disculpado en el vestuario y, además, a pedir perdón a su afición por el dantesco espectáculo protagonizado delante de sus ojos el sábado pasado. Repito, perdón no por fallar sino por lanzar sin permiso y por su testarudez.

Solo eso permitiría que Rubén recupere en este asunto la autoridad suficiente para poder tomar decisiones con libertad.

Aún con esas disculpas, el entrenador puede entender y resultaría lógico que Selma debe estar fuera un tiempo pues su conducta, aunque perdonada, fue muy grave.

Pero Rubén también podría entender que en una plantilla tan corta como la nuestra, sería aún más perjudicial para el grupo no contar con otro miembro de una plantilla no sobrada de efectivos. 

Lo normal sería optar por la primera alternativa pero la segunda desde luego no sería viable y empeoraría el escenario sin que esas disculpas privadas y públicas, incluyendo a la afición, se produzcan por parte de Dani Selma.

Esta temporada el Pontevedra no cuenta con un presupuesto entre los más altos de los competidores tal y como sí pasa cuando milita en 2RFEF.

La inversión ha sido la que ha sido y largamente hemos hablado y escrito ya de ello.

El único camino para conseguir la permanencia y no llevarse otro golpe deportivo morrocotudo, es llevar el esfuerzo y trabajo grupal a su máxima expresión.

Correr y luchar "todos para uno y uno para todos". Sudar cada punto como si fuera el último y no perder nunca la perspectiva de que sin ese trabajo común, el equipo estará muerto.

El sábado un miembro del grupo se saltó esta premisa fundamental.

De como se gestione esto por el propio Selma, el vestuario, el entrenador y los dirigentes, dependerá de que ese "todos para uno y uno para todos" se restablezca de manera inmediata o aparezcan grietas que empiecen a erosionar una nave que hasta ahora navegaba con bastante eficacia, al menos sobre el campo.

Veremos que sucede.






domingo, 2 de noviembre de 2025

Una victoria de prestigio

Se mire la cuestión por donde se mire, el hecho de que el Pontevedra CF cuente con 15 puntos cosechados en las primeras diez jornadas de la competición debe considerarse una gran noticia.

La transición de la temporada 24/25 a la 25/26 no pudo ser más estresante, preocupante e incluso, en algunos aspectos, indignante por lo que presenciar como compitió el equipo frente al Zamora, al que ganó y superó en casi todo, es motivo de alegría y esperanza cara a conseguir una meta que en los meses de Junio y Julio parecía cuasi quimérica.

Ya he escrito en este mismo blog que los primeros 45 minutos de la segunda parte frente a Osasuna Promesas me parecieron los peores del Pontevedra CF y que a pesar del gran arreón final que nos llevó al empate, salí preocupado del estadio municipal de Pasarón.

Las sensaciones con las que salí del campo en esta ocasión no pudieron ser más diferentes.

Me gustó el equipo ante el Zamora. Me gustó cuando jugó contra 11 y me gustó en la segunda parte cuando lo hizo contra 10.

Solo existió el lunar del gol encajado justo antes del descanso ya con el rival en inferioridad. 

Primero, se cometió una falta lateral creo que innecesaria  y tras el lanzamiento de aquella, dejamos que el Zamora conectara dos veces con el balón para ajusticiar a Marqueta en la segunda de ellas.

Ese fue, en mi opinión, el único error notable del equipo. Cuando tu rival está casi en la lona, acusando el gol en contra y una expulsión, no se le pueden dar facilidades para que reviva y vuelva a conectarse al choque. Nosotros lo hicimos aunque pudimos sofocar el incendio en la segunda mitad.

El partido resultaba comprometido por varias razones.

La primera, el propio contrincante. Este Zamora ha hecho una inversión en plantilla bastante superior a la nuestra y sus aspiraciones clasificatorias son más ambiciosas que las granates.

La segunda, el hecho de haber competido entre semana, con prórroga incluida, y no haberlo hecho el rival, lo que preocupaba a la hora de aguantar el reto físico.

Y la tercera, el intolerable y nauseabundo horario del partido.

Ya he opinado en varias ocasiones que estar en 1RFEF (ni que hablar ya en LFP) entraña la circunstancia de digerir la variedad de horarios de los partidos y que eso de convertir en cotidiano lo del Domingo al as 17.00 h pase completamente a la historia.

Bien. Se acepta. Y se hace porque todos queremos estar en categorías "decentes" y acordes a la historia del Pontevedra y si hay que ir un sábado a las 16. h, un Viernes a las 21h o un Domingo a las 12 h, pues se va.

Ahora, eso es una cosa y otra es normalizar que las 14 h puede ser un horario normal para un partido de fútbol en España en cualquier categoría y más un 1 de Noviembre.

Esta franja horaria disparatada que los aficionados al fútbol se tienen que tragar desde hace años, suena más a provocación y a tomadura de pelo de los estómagos agradecidos que manejan el fútbol.

Estos personajes, elegidos además por los propios participantes en esta industria cada vez más alejada del seguidor de a pie, tienen precisamente ese objetivo: Alejar a la gente de los campos, poblar las casas y negocios de televisores y pudrir definitivamente lo que un día cada vez más lejano se hacía llamar el deporte del pueblo.

La primera gran nueva de la tarde, al menos para el que esto escribe, estuvo ahí, en la asistencia a Pasarón que se resintió un poco pero no todo lo que yo pensaba y que permitió que nuestros jugadores pudieran contar con un ambiente propio de un partido de Liga como local y no el de un cementerio triste, solitario y preñado de melancolía.

Y el equipo, no sé si valorando el sacrificio de su parroquia que cambió el plato caliente por el bocadillo frío, salió al estadio deseoso de ganar y poner un buen colofón a una semana exigente.

En el once titular solo Miki Bosch  acumulaba el desgaste de los 120 minutos de Ourense. El resto de la defensa y el portero no disputaron ni un minuto en O Couto.

Hablando de esa defensa, digna de reseña es la nueva titularidad de Cuesta que parece estar adueñándose del lateral izquierdo después de pasarse los dos primeros meses de Liga sin contar con un solo minuto.

En mediocampo aparecían Vidorreta y Yelko, más Tiago algo acostado (poco) a la izquierda y Luizao en la derecha repitiendo en el once inicial.

Arriba la sorpresa o novedad la constituyó la ausencia de Alain, siendo Brais y Selma los que salieron de inicio.

Y la primera parte se fue desarrollando con posesión alterna de los contendientes pero con un Pontevedra que contenía bien los tímidos intentos del Zamora y que lograba hacerse más dueño de la situación con el paso de los minutos.

El partido también dejaba cuestiones que cada vez se van convirtiendo en certezas.

Por ejemplo, que Tiago está en un gran momento de forma y aportando calidad, desequilibrio y trabajo al centro del campo. Me gustó su fichaje a última hora pero la verdad es que está incluso superando mis expectativas.

En ese centro del campo también se hacía notar la presencia de Vidorreta. Es este un futbolista al que casi seguro nunca veremos las exquisiteces y excelencia con el balón que veíamos con Samu Mayo del que sigo presidiendo el club de viudos. 

Sin embargo, una cosa es esa y otra no ver la importancia que Vidorreta está alcanzando en el campo por todo lo que recupera, empuja e incluso remata a balón parado. No entendí muy bien alguna de sus suplencias recientes y a veces fantaseo con lo bonito que habría sido poder contar con su fuerza, su toque corto y su entrega a la vez que con la inmensa categoría de Mayo.

También atrás Montoro mandaba y ordenaba la zaga. Ni siquiera una tempranera tarjeta amarilla consiguió descentrarle y siguió demostrando que traerlo ha sido todo un acierto.

El caso es que el Pontevedra ya era mejor que su rival cuando una buena jugada granate conecta a través de un gran pase a Tiago con Yelko para que este, de primeras, enviara un precioso remate al fondo de la portería zamorana.

Muy poco después Selma estuvo listo para aprovechar  un error infantil de un central castellano y fue derribado por este cuando ya encaraba la portería visitante. Es cierto que otro defensor estaba en la misma línea que los protagonistas de la acción pero a muchos metros, tantos para que el árbitro sacase la roja directa a su compañero sin que la consulta en el VAR le hiciera cambiar de opinión.

Brais pudo doblar la ventaja tras el remate de un corner y a renglón seguido llegó esa acción que nos costó cara y que pudo haber cambiado el signo del resultado final.

Como ya he dicho más arriba, no tengo claro que Bosch tuviese la necesidad de hacer esa falta que además le costó una tarjeta pero lo que realmente hicimos mal fue defender dicho lanzamiento que acabó en el tanto del empate del Zamora.

Antes del comienzo del segundo tiempo, Rubén Domínguez tomó una decisión que me pareció todo un acierto y con la que especulé nada más ver a Resende hacer un calentamiento individualizado en el descanso.

Estando en superioridad, no tenía sentido alguno seguir con los dos centrales amonestados sobre el césped (Yelko también tenía amarilla) y el técnico decide retirar a Bosch (que venía de jugar todo el miércoles)  y dar entrada a Joao Resende.

El cambio implicó que Vidorreta bajase al centro de la defensa, Tiago se juntara con Yelko y que el portugués ocupara la banda derecha, pasando Luizao a la izquierda.

El juego del Pontevedra fluyó desde el principio y todo fue más fácil al conseguir el 2-1 en los primeros minutos tras la reanudación.

Fue a raíz de un centro de Garay muy bien rematado por Selma de cabeza que se coló pegado a uno de los palos de la portería zamorana.

No voy a entrar en los gestos o no gestos del delantero tras marcar.

Lo único que voy a comentar es que la crítica hacia la labor de un futbolista (crítica, que nunca insulto) es legítima y tan justo es decir que Dani Selma no puede fallar una ocasión tan clara como la que tuvo en Ourense como reconocer y alegrarse de sus mejores prestaciones ante el Zamora, prestaciones que  deben seguir mejorando y mucho.

Lo demás, es literatura.

Con el 2-1, el Pontevedra volvió  dudar en una jugada en la que Marqueta tuvo que intervenir pero poco después acertó a la salida de un corner encontrando el 3-1 en las botas de un Alain que había salido junto a Alex unos minutos antes.

A partir de ahí, todo fue cuesta abajo. Juan Sabas hizo cambios para tratar de meter a su equipo en el partido pero el Zamora apenas llegó más y el Pontevedra, que incluso se permitió el lujo de retirar a un Yelko amonestado, no solo hizo el cuarto por mediación de Brais sino que pudo hacer alguno más.

La victoria es de las que dan prestigio y deben aportar confianza al grupo.

Este Zamora se quedó con 10 al principio de su partido en el Heliodoro Rodríguez López y le compitió hasta el final a un Tenerife que tuvo que sudar sangre para ganarles.

Precísamente eso, competir, es lo que hizo el Pontevedra CF a lo largo de todo el partido. Eso, competir, es lo que eché en falta a lo largo de esos muchos minutos hace 15 días, en los que el Osasuna nos zarandeó en Pasarón.

Aquella crónica la titulé "Ese no es el camino". La de hoy, bien podría llamarla: "Esta sí es la senda" o "Volvemos a la carretera principal".

Si este Pontevedra funciona en bloque, de manera colectiva, perderá partidos (ya los ha perdido, caray) pero tendrá opciones en casi todos y acabará logrando los puntos que le hacen falta para no dar otro paso atrás.

Si el equipo se desconecta, si no se cree lo que no es, si deja de ser un grupo, llegarán los problemas y las urgencias.

Tenemos ya 15 puntos. Quedan mínimo 30. 

No hay que bajar ni un ápice la concentración y el nivel competitivo. Nos estamos jugando mucho.



lunes, 20 de octubre de 2025

Este no es el camino.

El Pontevedra empató un partido que en el minuto 89 tenía perdido e incluso gozó de un lanzamiento de falta que estuvo a punto de darle el triunfo si uno de los postes de la portería de Norte no se hubiera interpuesto en el gran disparo de Yelko.

Cuando crees que vas a perder y al final no lo haces, es lógico que surja el alivio e incluso la alegría por rescatar un punto que en ese momento te sabe a algo parecido a la gloria.

Ya ocurrió el día del Cacereño con ese remate a última hora de Marqueta. No había tiempo para más y en el instante postrero aparece la cabeza de tu portero para evitar una derrota dura.

No obstante, a diferencia de lo sucedido en el debut liguero, el Pontevedra compró casi todos los boletos para perder protagonizando una segunda parte, hasta el 1-2 que llegó en el 89, realmente desalentadora y pésima.

Creo que cualquier seguidor que esté más o menos al día de la actualidad granate, de su verano, de la plantilla que se ha formado, coincide en que el equipo adolece de agresividad y capacidad de gol en la posición de "9".

Tampoco está precisamente sobrado de uno- contra uno y capacidad de desborde por las bandas y todo ello provoca que el trabajo colectivo en defensa debe ser exquisito para no necesitar demasiados goles a la hora de salir vencedor de los choques.

El Pontevedra CF en la segunda parte (en mi opinión, por vez primera esta temporada) frente a Osasuna Promesas fue todo lo contrario a un equipo serio y aguerrido en el aspecto defensivo y regaló opciones por doquier a su rival que no dudó en aprovecharlas y colocarse con un rotundo 0-2 en el marcador.

No es cierto, a mi juicio, que los goles de Osasuna llegasen de manera "aislada" como he leído a algún protagonista. En absoluto.

Los navarros pudieron marcar antes en una jugada en la que la contundencia a la hora de despejar la pelota brilló por su ausencia y se permitieron tres o cuatro remates salvando el último de ellos sobre la línea de gol Alex González.

Luego llegó el primero en otra acción en la que primero Eimil está muy torpe y blando y luego Garay algo despistado. Y a renglón seguido el segundo en otra jugada en la que Garay terminó por afear del todo su partido tras protagonizar una notable primera mitad en el lateral izquierdo.

El Osasuna tenía la pelota, llegaba a nuestro área y aprovechaba los constantes errores granates para hacer daño y celebrar goles evitables.

Eso fue lo que sucedió en esa segunda parte que en opinión del que esto escribe fue la peor disputada por el equipo desde que comenzó la Liga.

Si a esa nula disciplina y orden defensivo le unimos la incapacidad más absoluta para hacerse con el balón y tratar de cortar las alas al filial de Osasuna; la inoperancia más evidente a la hora de generar llegadas en área visitante (salvo una buena de Luizao nada más salir al campo) y algunas muestras alarmantes de desconcentración que hasta ahora no se habían visto, el coktail explosivo estaba elaborado y un equipo muy ganable y con muchas bajas pudo colocarse en Pasarón con dos goles de ventaja.

Y eso que la primera parte no fue buena.. pero fue otra cosa.

Empezó eso sí con una torrija de dimensiones considerables de Yelko Pino que envió una pelota contra su propia portería que muy bien habría podido firmarla Mbapee o Lamine Yamal y que obligó a Marqueta a efectuar una buena intervención.

Cesión, dijo el árbitro. Y desde la frontal del área pequeña sufrimos la falta rival (que tuvo que repetirse), saliendo indemnes de un comienzo muy extraño.

Eso es todo lo que hizo el Osasuna en ataque en el primer tiempo.

El Pontevedra (que volvió a apostar por Garay en el lateral izquierdo y que sorprendió con la presencia de Selma en el exterior derecho, más la presencia de Tiago en el medio llevando a Vidorreta al banquillo)) no jugó bien, ni logró dotar de demasiado ritmo al juego, ni acumuló ocasiones ante la portería contraria pero aún con todo ello, sí consiguió tener el control del partido y estar mucho más cerca de marcar que su rival navarro.

Por la izquierda un buen Garay, acompañadp de Alex sí lograron alguna vez penetrar. Por la derecha, no fue así. Ni Eimil (que estuvo desaparecido en ataque y muy mal atrás en el segundo tiempo) ni Selma consiguieron generar peligro por ese flanco.

Justo es decir, no obstante, que una de las mejores ocasiones del equipo llegó tras una buena transición y una pelota bien rematada por el propio Selma desde la frontal que obligó al portero navarro a efectuar una buena intervención.

Fue una primera parte sosa y aburrida pero controlada por el Pontevedra que no hacía augurar para nada lo que se viviría después.

Y después pasó lo que ya se ha descrito más arriba.

Que el Pontevedra volvió a salir dormido al campo pero esta vez sin despertador al lado.

Osasuna cogió el balón, empezó a llegar y se hizo acreedor a ese 0-2 ante un equipo granate timorato, desordenado, muy inseguro y poco contundente atrás.

Antes de los goles navarros, Rubén siguió su guión ya conocido sacando a Luizao al campo en lugar de Dani Selma.

La actitud del delantero a la hora de retirarse sumó más desconcierto a una segunda parte nada defendible. Con calma, la mano al árbitro y con más calma gran parte del camino hacia el banquillo andando hasta que decidió trotar unos metros. 

Que Selma esté más o menos acertado es algo que forma parte del juego. Sin ir más lejos, el Sábado pasado hubo muchos compañeros igual o más desacertados que él. Ya he citado a Eimil, la segunda parte de Garay, a Brais no le salió casi nada... pero estos detalles deberían cuidarse más.

Si estás 0-0 en casa frente a un rival al que hay que vencer, vete de otra manera del campo, por favor, sería de agradecer.

El caso es que Luizao nada más salir protagonizó una gran diagonal con un buen disparo que se quedó en anécdota. 

Después del desconcierto, de los errores atrás, de los goles rojillos, apareció una buena intervención de Cuesta por la izquierda (que había salido minutos antes al campo) en el 89. El buen centro del asturiano lo remató en primera instancia Resende y tras rechace entre el portero y palo, el portugués introducía la pelota en la portería del Osasuna.

En ese momento sonó el despertador. Para el equipo, para el público, para todos.

Las constantes revisiones del var más una actitud excesiva a todas luces para un filial del rival a la hora de perder tiempo, provocó que antes de sacar de centro tras el 1-2, saliera el cartel de la prolongación anunciando unos más que justificados 14 minutos.

La ovación y el alborozo que se vivió en ese momento por la gente presagiaba que algo más iba a ocurrir y efectivamente, ocurrió.

La ubicación de los jugadores granates era tremenda. Jugamos ese alargue con Cuesta de lateral izquierdo, Vidorreta de lateral derecho y Alain Ribeiro de central cada vez que Osasuna lanzaba en largo.

Todo era muy loco pero todos los jugadores que fueron saliendo desde el banco (Cuesta, Vidorreta, Comparada, Luizao y Resende) dieron un plus para volcarse sobre la portería contraria y ofrecer todo aquello que el Pontevedra no había sido capaz de hacer en los 45 minutos anteriores.

Pudo empatar Comparada, llegaron algunos centros con veneno y en un corner botado en corto por Yelko, Cuesta volvía a mandar un centro diabólico para que Vidorreta rematara de cabeza y empatase el partido.

Quedaba tiempo y el Pontevedra siguió apretando hasta que casi sobre la hora se indicó una falta a metros de la frontal que Yelko estuvo a punto de convertir. Incluso en el último corner hubo alguna opción.

Al final, el partido llegaba a su final con se empate a 2-2 que no es ni mucho menos un buen resultado.

Al margen, sin embargo, de estos dos preocupantes puntos que se fueron de Pasarón, lo que más inquieta es haber visto vulnerable, muy vulnerable al equipo atrás en esa segunda parte.

Ese sin duda no es el camino.

Si nos cuesta marcar, si no contamos con goleadores de renombre en la plantilla, la organización debe primar sobre todo lo demás y no hacer obsequios defensivos se convierte en una premisa ineludible.

También están ya algunos debates sobre la mesa, especialmente aquellos que piden más minutos de algunos de los jugadores que hace un par de días salieron desde el banco.

Con todo, siendo legítimos y razonables esos debates, lo que el equipo no debería olvidar nunca más es que para seguir puntuando y ganando con más o menos regularidad, en lo que no puede convertirse es en una feria o verbena defensiva.

Es preferible aburrir pero controlar que desaparecer, encajar y que luego llegue el "totum revolutum" para tratar de arañar un punto.

El camino para ganar el partido del Sábado era el de la primera parte. 

El de la segunda es titar la moneda al aire. 

Salió cara, sí, pero solo llegamos al empate ante un rival con muchas bajas al que había que haber ganado en casa.