lunes, 13 de abril de 2026

Gran Pontevedra y gran victoria

No era fácil ni mucho menos la papeleta que tenía el Pontevedra CF para dar carpetazo a una semana intensa de tres partidos. Había comenzado dicha semana de cine con una convincente victoria en casa frente al Barakaldo y continuado de manera amarga con una derrota justa en el campo del Arenas de Getxo.

Visitaba Pasarón para poner el colofón a estos siete días el líder de la segunda vuelta del grupo I de 1RFEF. Una SD. Ponferradina que solo había encajado tres goles tras el paso del ecuador de la competición y que se había encaramado a puestos de play off después de superar un inicio de Liga deficiente que le llevó a coquetear hasta cerca de Navidad con los puestos de descenso.

El Pontevedra CF decidió volver a rotar para afrontar el encuentro en las mejores condiciones físicas dado que su rival no había tenido que disputar partido alguno entre semana.

Hasta siete jugadores que no habían sido titulares en Fadura saltaron al campo en el “once” inicial” . Volvió Marqueta a la portería; lo hizo Bosch en el centro de la defensa; Rubén López al mediocentro; Eimil y Gil a las presuntas bandas ofensivas (digo presuntas pues este último actuó mucho por dentro para provocar superioridades en esa zona del campo); Diego Gómez de segundo punta y también Alain regresó a la titularidad para actuar de delantero centro.

Y lo cierto es que el equipo salió desde el primer minuto intensamente conectado al partido y dispuesto a borrar la mala imagen ofrecida cuatro días atrás en Euskadi.

No importó que de entrada la Ponferradina nos entregara el balón para ver que podíamos hacer con él porque el Pontevedra supo muy bien como manejarlo, hacer daño al rival y poner pronto en franquía la contienda.

No solo tocó con velocidad y acierto la pelota el conjunto granate sino que a diferencia de otras ocasiones (léase, por ejemplo, Zamora), el Pontevedra fue capaz de ser peligroso y letal con el balón parado a favor. Fue por ahí donde encontró primero una gran ocasión que terminó en el larguero tras remate de Eimil y rechace del portero y luego el 1-0 en un córner mal defendido por el contrario que permitió a Alain fusilar con el pié en área pequeña y empezar a construir su hat- trick.

La incertidumbre volvió a reinar en Pasarón pues el cuarto árbitro tras visionar el tanto en la pantalla, decidió avisar al colegiado principal.

Otra vez otro fuera de juego posicional. Otra vez la presencia de un jugador granate cerca de la línea de gol sin que aparentemente estorbara a nadie ni influyera en el destino final de la jugada.

Esta vez no hubo “interpretación lechuguina”. Después de pasarse varios minutos viendo el lance, el árbitro concedía el gol y espantaba esos fantasmas que flotan desde hace semanas alrededor de la pantalla de FVS de Pasarón.

Ese gol no hizo sino acentuar la clara superioridad del Pontevedra que conseguía la difícil misión de minimizar a una SD Ponferradina que llegaba en gran dinámica a la ribera del Lérez pero que no encontraba las soluciones para frenar al equipo local.

Alain terminó de manera brillante otra jugada que podría haber significado el 2-0 pero su posición estaba adelantada en el momento en que Vidorreta le mandaba un pase en profundidad.

Y luego llegó algo que el que esto escribe se atrevería a calificar de histórico.

Otro balón aéreo sobrevolaba el área berciana y un defensor despejaba sin que ningún futbolista granate protestara ostensiblemente la acción.

Poco tiempo después, desde el banquillo granate se pedía la intervención del FVS y todos nos miramos en la grada preguntándonos a que podría deberse.

El caso es que algún aficionado con muy buena conexión a internet empezó a llamar la atención sobre lo que se veía a través de su móvil en las imágenes de tv. Ese despeje del defensa visitante había sido hecha con el brazo, con una especie de “zamorana” y existían serias opciones de que fuera considerada como penalti.

Efectivamente, el árbitro consideró ese rechace como ilegal (realmente lo era) y señaló la pena máxima que fue certeramente convertida por Alain para doblar la ventaja.

En este punto, conviene felicitar al miembro del banquillo pontevedrés que tuvo la agilidad para llamar la atención sobre esta jugada que había pasado medio desapercibida y que resultó tan importante para el equipo.

El FVS señalando a favor del Pontevedra un penalti que no se había señalado previamente, lo dicho, cuasi histórico.

Siguió el Pontevedra mejor que su rival y solo en los últimos minutos del primer tiempo se emparejó algo el trámite al conceder el equipo algún córner absurdo y alguna falta innecesaria.

Ahí apareció Andoni López para demostrar que tiene un balón parado majestuoso y enviar algún centro venenoso que pudo causar peligro en el marco de un Marqueta que no acaba de dominar esas acciones del juego.

Llegó el descanso y con él, el cierre a una primera mitad extraordinaria del Pontevedra CF en lo colectivo y también en lo individual de muchos jugadores de los que luego se hablara un poco.

No empezó igual el Pontevedra la segunda parte y el partido alcanzó un tramo, aproximadamente del minuto 50 al 67, en el que la Deportiva sí se mostró más acertada con la pelota e hizo sentirse incómodo e incluso sufrir a su rival.

El Pontevedra no conseguía robar y presionar como en el primer tiempo y aunque no fue desarbolado (ni mucho menos) sí vio como el conjunto visitante disfrutaba de una ocasión clara en un lanzamiento que se fue cerca de un palo de Marqueta.

Luego llegó una falta a unos metros de nuestra frontal del área y apareció de nuevo el talento de Andoni para enviar un zurdazo pleno de calidad a una de las escuadras de un Marqueta cuya estirada fue inútil.

Ese fue el peor momento del choque para el Pontevedra.

Un gran rival que había empezado mejor el segundo tiempo y que había encontrado su gol para recuperar confianza, ánimos y seguir percutiendo contra nuestro área.

Pero de ese peor momento surgió otro de los mejores del Pontevedra que ya se extendería hasta el final del encuentro.

Poco después del 2-1 (ya con Luizao en el campo en sustitución de Gil), llegó una brillante acción individual por banda derecha de Eimil que tras desembrazarse de varios rivales disparaba para estrellar el balón en uno de los postes de la portería visitante.

En esa jugada tanto el propio Eimil pareció obstaculizado en su remate como luego Cuesta desplazado en el rechace pero en esta ocasión, tras consulta del FVS, el árbitro no accedió a la petición granate.

Sea como fuere, esa acción de Eimil despertó al Pontevedra que volvió a presionar con denuedo, a meter fuerza y calidad al partido y encontrar en una gran acción colectiva el 3-1 que cerraba de una vez por todas la contienda.

El remate de Alain para hacer el triplete fue maravilloso. No demasiado bien perfilado para golpear, aunque muy cerca del marco, colocó su exterior del pie izquierdo para enviar el balón a las mallas y culminar una actuación individual descollante. Por los goles, sí, pero también por un trabajo incansable que acabó por desquiciar a los centrales bercianos.

Luego llegaron los cambios. Se fue primero el propio Alain por Compa y a renglón seguido Diego Gómez y un tocado Yelko dejaron sus puestos a Ballardo y Brais.

Casi llegó el 4-1. Fue en una jugada protagonizada por un futbolista que por fin pudo cuajar su primera gran actuación con la camiseta granate.

Hablo de Rubén López que como siempre trabajo a destajo en medio campo, que apretó y robó multitud de pelotas pero que ayer unió a esa faceta una mayor delicadeza con el balón. Su pase al espacio para Compa fue maravilloso pero esta vez el delantero pontevedrés no fue capaz de superar al portero rival que rechazó la pelota en gran parada.

En realidad, después del 3-1 y aunque quedaran muchos minutos contando la prolongación, el Pontevedra volvió a controlar la situación igual que en la primera parte y la sensación era ya de partido cerrado y no de otro en el que podría llegar el 3-2 y volver a abrirse.

Ni siquiera el cambio de Yelko, faro del Pontevedra y más sin Tiago a la hora de tener el balón, hizo dudar al equipo. En ese sentido, la salida al campo de Brais buscó la finalidad de no perder esa pelota del todo y seguir teniendo capacidad de circulación. Sí se consiguió en cierto sentido eso aunque el de Val do Dubra sigue en ese estado dubitativo y gris de las últimas semanas. Que importante sería que llegara una versión mejor de este talentoso jugador.

Se ha destacado en el plano individual a Alain y a Rubén López pero en general todos los futbolistas rayaron a gran nivel.

Diego Gómez, por ejemplo, volvió a ser ese futbolista alegre y chispeante de sus primeros partidos. Sigue, en opinión de este atribulado bloguero, abusando en ocasiones de la conducción pero ayer volvió a dotar a su juego de concreción y trascendencia para el equipo.

Alberto Gil hasta que le duró la gasolina fue ese jugador que a todos nos sorprendió por su excelsa calidad en la combinación y Eimil fue vital con su peligrosidad por banda derecha.

De los centrales, especialmente de Montoro, está todo dicho y del trabajo a destajo de Cuesta, también.

Sin embargo, a veces no se habla demasiado de un Vidorreta que vino a jugar de mediocentro y acabó jugando de lateral derecho.

En Getxo fue uno de los cuatro jugadores que se fueron de una tacada con 0-0 y luego la banda derecha se convirtió en pista de ataque para el Arenas y ayer sacó un par de balones con la cabeza en el mejor momento de la Ponferradina que resultaron vitales además, como siempre, de aportar fuerza y presencia para el equipo.

En definitiva, el partido de ayer no era nada sencillo. Al contrario, nuestro rival venía lanzado, cuenta con grandes futbolistas y el mérito del Pontevedra por haberle vencido (y haberlo hecho bien) es muy grande.

Creo que a veces, con razón, damos caña cuando el equipo nos decepciona y ofrece un rendimiento como el de Getxo pero también es cierto que en ocasiones normalizamos actuaciones como las del día de ayer, teniendo en cuenta cuáles eran nuestras aspiraciones a principios de Liga.

Quedan 6 partidos y hemos vuelto a puestos de play off.

Seguimos ilusionados y soñando con cosas bonitas que es la mejor parte del fútbol y la identificación grande con un equipo.

No será nada fácil y, sin ir más lejos, nos espera el próximo fin de semana un enfrentamiento complicadísimo contra un Guadalajara que se jugará literalmente el cuello contra nosotros.

Es por ello (ojo, solo es una opinión aunque apoyada en ya muchas décadas de apoyo al Pontevedra y con la experiencia de errores cometidos incluso por el que esto escribe en otras épocas), que lo más necesario y recomendable es que tratemos de remar todos juntos en la misma dirección.

Que no se aumentasen polémicas absurdas y se alimentasen egos desmedidos pues la posibilidad de jugar una fase de ascenso a segunda está ahí y no es algo baladí.

Quien sigue este blog sabe de sobra que cuando hay que ser duros se imprime toda esa intensidad en las críticas. Se seguirá haciendo en el futuro, sin duda, cuando se vuelvan a cometer errores.

Sin embargo, en este momento en el que no hay vuelta atrás y se está decidiendo la temporada, me atrevería a recomendar con humildad que todos (TODOS) nos tragásemos un poco el orgullo y cojamos esos remos de los que antes hablaba para que la nave no tenga más problemas en su singladura que los que provocan nuestro rivales.

No sé . Es solo una idea.


lunes, 6 de abril de 2026

Muchas certezas y mucha ilusión.

 Volvió la victoria.

Cuando más falta hacía; cuando la necesidad de regresar a la senda del triunfo se hacía casi inaplazable, el Pontevedra CF protagonizó un partido casi redondo mostrando esa serie de certezas que a estas alturas de la competición, tan cerca ya del final, sabemos que son las que han conducido al equipo a realizar esta campaña tan notable.

Algunas de esas certezas son intrínsecas a esta plantilla, a su forma de jugar, al hecho de saber potenciar sus puntos fuertes y tratar de disimular los menos buenos.

Otras son extrínsecas. Son aquellas que se relacionan de manera indirecta con el juego del equipo pero que no se pueden controlar por cuerpo técnico y futbolistas.

Entre estas últimas, quiero destacar la importancia del estado del terreno de juego de Pasarón.

No, el campo todavía no está bien, es evidente, pero el sábado pasado sí mostró, por lo menos, un aspecto decente y apto para jugar un poco a un fútbol que no sea mandar “melones” hacia el cielo y convertir el partido en un cuerpo a cuerpo.

Frente al Barakaldo ya se podía combinar, jugar por abajo. El balón rodó en muchas ocasiones como un objeto esférico y no encontró baches o incluso socavones por doquier que convertían en un martirio hacer un control decente y en una quimera tocar de primeras.

No es casualidad, ni mucho menos es casualidad, que el día en que el césped dejó de mostrarse como un patatal insoportable (aunque, insisto, todavía le falta para estar bien de verdad), el Pontevedra CF haya logrado volver a ganar.

El perjuicio que esta situación genera al equipo que cada 15 días debe jugar sobre una hierba así, (es decir, el nuestro) es enorme y superior a aquel que sufre el que solo acude al barrizal una vez por campaña.

Con este estado de cosas, con la pelota convertida ya no en una enemiga sino en una potencial aliada si se la trataba con el adecuado cariño, surgió la primera de esas certezas intrínsecas, la de que Yelko es un mediocentro como muy pocos en la categoría y que si puede manejar la situación a ras de suelo, el juego del Pontevedra gana una cantidad de enteros terrible.

Como muestra de lo anterior, la jugada del primer gol de partido. El pase de Pino en profundidad a Luizao hacia la banda derecha para que éste penetrase y buscase el centro mortal, se puede calificar de maravilloso y muy difícil de conseguir si en vez de sobre hierba se juega sobre terreno de corral.

En esa deliciosa jugada del 1-0 aparecieron dos certezas más.

La primera de ellas es más reciente. En opinión de este siempre atribulado bloguero, se ha puesto de manifiesto en el momento en que el juego del equipo se mostró espeso, plomizo e ineficaz para desatascar sistemas defensivos bien arropados.

Me refiero a la agitación de Luizao.

Es este un futbolista peculiar. Encara casi siempre y muchas veces fracasa. Arranca con velocidad de parado y bastantes veces complica al rival hasta que se le frena. Le cuesta alcanzar efectividad, es decir, cifras que legitimen sus actuaciones en forma de goles o asistencias pero cuando por lo que sea (por el césped, sí), pero también por el atoramiento del equipo en ataque que ha mostrado en varios partidos últimamente, sobre todo fuera de casa, la presencia de este futbolista durante un buen tramo de los choques se hace casi obligatoria.

Ayer marcó un gol que se anuló por una presunta falta en ataque que se suma al conjunto de “interpretaciones lechuguinas” que el equipo está sufriendo desde hace meses. Participó en el primer gol legal enviando ese centro medido para el remate y completó una hora de juego realmente positiva.

Eso sí, lo que debería solucionar Luizao para el devenir de una carrera que todavía da sus primeros pasos, es el tema físico. Un jugador con esa juventud no puede venirse a bajo cuando el reloj del partido ronda el minuto 60. Ese sí que es un punto clave a mejorar por el hispano- ecuatoriano.

Escribía más arriba que en esa jugada del 1-0 se evidenciaba otra certeza más (al margen de la categoría de Yelko y la chispa de Luizao).

Me refiero, por supuesto, al único delantero centro que tiene el Pontevedra CF y con el que está afrontando toda la segunda vuelta de la Liga, Alex Comparada.

Para el que esto escribe, estamos ante la sorpresa más agradable en el aspecto individual de la temporada.

Que un jugador tan joven y sin experiencia en la categoría esté ofreciendo este rendimiento resulta tan sorprendente como esperanzador, no ya para lo que queda de esta campaña sino para el futuro si los que mandan en la entidad no vuelven a dilapidar un talento que es nuestro como han hecho con bastantes que se han ido sin dejar un mísero euro en las arcas.

El movimiento del sábado, acudiendo al primer palo para conectar el derechazo y hacer el gol fue muy bueno pero también lo fue el incansable trabajo que realiza en la punta fajándose con delanteros que generalmente no acostumbran a hacer prisioneros y, en definitiva, sosteniendo la punta de ataque granate en solitario sin que exista en plantilla otro jugador verdaderamente “9” que le ayude o dé descanso cuando se necesita.

Tremendo el mérito de Alex Comparada.

Hasta ahora he hablado de certezas individuales (Yelko, la necesidad en este momento de Luizao o Comparada). A ellas se pueden unir aquella que evidencia que la mejor demarcación en la que el Pontevedra se reforzó para esta temporada es el centro de la defensa.

Lo de Montoro es un espectáculo en todos los sentidos, Bosch (que no pudo estar ante el Barakaldo) es otro central de kilates para la categoría y también demostró serlo Juanra antes de esa lamentable lesión.

Ahora, que el central que traes en invierno y que estaba sin equipo, cumpla como lo está haciendo A. Pérez, pone de manifiesto que en los últimos tiempos la entidad granate elige muy bien los centrales a contratar ( no olvidemos, en ese sentido, a Pelayo) .

Pero las certezas colectivas aparecieron y mucho también frente al Barakaldo.

El equipo vasco quiso la pelota y al Pontevedra no le molestó tal circunstancia. Controló bien el juego de ataque del rival que no pudo generar nada en el primer tiempo y presionó con acierto para transicionar y ponerse en ventaja en el marcador.

Ese Pontevedra que no amasa tanto la pelota hasta en ocasiones diluirse sino que espera ordenado su oportunidad de clavarle sus zarpas al rival es el que a mi más me gusta.

Está claro que ese plan no solo depende de uno mismo sino también del planteamiento del contrario que a veces te obliga a llevar el peso pero ese Pontevedra contraatacador resulta muchas veces temible.

Y después de marcar apareció, o mejor dicho, continuó aunque más afianzado por tener ya el marcador que quería, ese equipo solidario en defensa que se ayuda y trabaja a destajo para anular el trabajo ofensivo de su rival.

El Pontevedra CF ha perdido 6 partidos en esta Liga y en todos ellos encajó primero y no fue capaz ni de empatar. No han sido muchas las remontadas (entendiendo por tal llegar la victoria tras ir perdiendo). De hecho, solo una, en Balaídos.

En cambio, una vez el Pontevedra se pone por delante, la puntuación ese día está asegurada.

Solo en tres ocasiones (Mérida y Lugo en casa y Unionistas fuera) llegaron al empate tras marcar nosotros primero y este es un dato muy importante.

El sábado, el Pontevedra fue otra vez un equipo extremadamente sólido en el aspecto defensivo y fue capaz de contrarrestar el empuje de un Barakaldo muy físico, bastante alto y que nunca dejó de intentarlo.

Solo en una ocasión, muy cerca ya del final, pudo el conjunto vizcaíno disfrutar de una ocasión de gol, muy clara eso sí, en el único error defensivo del Pontevedra atrás, al tragarse Cuesta un balón a la espalda en un centro corrido que dio opción, tras la dejada de cabeza, a Valiño de fusilar a Marqueta desde cerca. No le pegó bien al balón el delantero baracaldés y ahí se fueron las opciones vascas de empatar el partido.

Un aspecto en el que especialmente rayó a gran altura el equipo fue en la defensa del balón parado. Fueron varios los corners y faltas botadas por el Barakaldo y todas ellas defendidas con oficio y concentración por los futbolistas granates.

Por contra, pudo sentenciar antes el partido el Pontevedra al conectar una gran “contra” alrededor del minuto 70 en la que Resende (que siempre aporta cuando sale) no pudo cristalizar en gol casi delante del portero.

Hubo que esperar hasta el último minuto para sentenciar.

Ya con el portero rival en área pontevedresa para intentar rematar la última falta lateral, el rechace de Marqueta lo recoge Alex González (ya mucho mejor el sábado que en sus dos ultimas actuaciones) que ve solo a Resende. Este, arrancando en campo propio, condujo la pelota hasta meterla a puerta vacía en la portería de fondo norte (por fin se ganó un sorteo) asegurando así una victoria vital en muchos aspectos.

Vital porque llega después de 7 partidos sin ganar y aunque desde dentro se negara, la inquietud a buen seguro estaba a empezando a reinar entre todos (también entre la afición).

Vital porque nos hace llegar a 46 puntos y conseguir de manera virtual una salvación que no olvidemos era el objetivo primordial.

Vital porque llega haciendo un gran partido, siendo el Pontevedra que a muchos nos gusta, lograda ante un rival que venía lanzado y que nos coloca bastante bien en ese sueño de alcanzar esa promoción de ascenso.

Y vital porque llega en esta semana de tres partidos y aporta al equipo las vitaminas de confianza y moral que a buen seguro necesita para afrontar otro partido complicadísimo en Getxo ante otro conjunto que viene en racha y que obligará a mucho al equipo.

Certezas, muchas certezas que si se reúnen en una coctelera se convierten en una mayor.

Aquella que nos dice que el Pontevedra sigue compitiendo al máximo y que la ilusión que está generando entre su gente tiene un valor muy importante.

Ánimo al equipo y a competir de nuevo contra el Arenas.




lunes, 23 de marzo de 2026

Hay que seguir insistiendo.

 Ya está aquí el tramo decisivo de la competición.

Desde finales del mes de Agosto, los equipos han ido acumulando en su cesto el grano en forma de puntos que fueron capaces de recolectar y se adentran ahora en los últimos nueve partidos de Liga (diez para el Pontevedra CF) en los que algunos de esos cestos acabarán con la cantidad de alimento prevista antes del comienzo del torneo y otros acabarán con menos de lo que se habían ambicionado en los despachos.

No llega el Pontevedra en buen momento a esta fase en la que todo va a decidirse. Opinar lo contrario sería mentirnos o engañarnos nosotros mismos al solitario y lo importante, lo verdaderamente trascendente, es que el el equipo logre desbloquearse y alcance esa victoria balsámica cuya consecución podría volver a cambiarlo todo.

Es cierto que al capazo granate apenas le faltan un par de unidades (tres a lo mejor) para conseguir el objetivo marcado cuando la temporada empezaba y las dudas (lógicas y legítimas sin lugar a dudas) de gran parte de la afición se cernían sobre el desempeño que el Pontevedra pudiera tener en el campeonato.

Sin embargo, con el paso de las jornadas, el equipo fue aumentando sus prestaciones poco a poco hasta colarse en la zona de play off de ascenso en la que lleva ya mucho tiempo y un cesto en el que se contengan 45 o 46 puntos, que hace meses nos habría parecido el maná de los dioses, nos parece ahora escaso de carnes y pedimos que engorde hasta reunir el grano necesario que permita jugar la fase de ascenso.

La ilusión en el mundo del fútbol resulta intrínseca al mismo y sobre todo forma parte de los sentimientos de todo aficionado. Es normal que viendo al equipo en el tercer lugar durante tanto tiempo, la parte baja de la clasificación ya nos parezca un sitio inadecuado para nosotros y ambicionemos luchar por estar la campaña siguiente en segunda división.

Y todo eso es normal. El que esto escribe también lo siente y desea que el equipo se recupere y no pierda la posibilidad sorprendente de disputar ese play off.

Este atribulado bloguero lo piensa, no obstante, más con el corazón que con la cabeza. Más con esa pasión con la que el hincha siente a flor de piel a su equipo que con la racionalidad de un seguidor más frío.

Lo piensa aún sabiendo que en el mercado de invierno (con aciertos indudables en varias de las piezas que se han traído a pesar de no que no se hayan ganado partidos) se dejó desguarnecida una de las posiciones más importantes en un campo de fútbol que es la de delantero centro.

Lo piensa aún comprobando semana a semana el desastre en el que algunos irresponsables han convertido Pasarón, estadio en el que desde hace meses resulta literalmente imposible jugar un fútbol mínimamente combinativo.

Lo piensa aún siendo consciente de las plantillas con las que cuentan algunos de los rivales de arriba por mucho que su capazo de puntos se muestre todavía con el mismo grosor que el nuestro.

Con todo lo anterior, ahora que el Pontevedra ocuparía puesto de descenso si solo se tuviera en cuenta la clasificación de la segunda vuelta en la que solo hemos ganado un partido (aunque hubo algún otro que debió ganarse y no se nos dejó por terceros); ahora que todo parece que se viene abajo y observamos en el equipo claras muestras de atasco y pocas ideas en ataque; ahora, insisto es cuando el cuerpo más me pide estar al lado de este grupo de futbolistas y técnicos que llevan meses haciéndonos soñar con un rendimiento que nadie esperaba en el momento que se dio el pistoletazo de salida a todo esto.

Es ahora, en este trance en el que el equipo tanto lo necesita, cuando más hay que arroparlo y no dudo que una de las mejores aficiones de Galicia lo hará en el próximo desplazamiento a Zamora.

En definitiva, siendo conscientes de las dificultades y de que la alegría y entusiasmo del equipo parece decaer, es ahora cuando más hay que creer en este bloque y juntos hacer ese último y titánico esfuerzo para ganar ese partido que nos salve matemáticamente, primero, y pelear para meterse en la promoción a continuación.



El partido contra el Ourense no fue, otra vez, un partido agradable de digerir por parte de los dos equipos.

Lo que nos espera con este césped indigno de nuestra historia (lo repetiré las veces que haga falta para ver si en algún momento a aquellos que tienen responsabilidad para arreglarlo se les cae la cara de vergüenza y tomas cartas en el asunto), son partidos como este o el de Unionistas. Partidos de centrocampismo anodino, balones al cielo, lucha sin cuartel y acierto máximo en las pocas opciones de gol que se puedan presentar.

En este último aspecto, el acierto, sí se pude diferenciar el partido contra el Ourense del de Unionistas.

El 0-0 de hace 15 días frente al equipo salmantino reflejó bastante bien lo sucedido sobre el campo de cultivo de patatas de Pasarón pero el sábado pasado si hubo alguien que tuvo que ganar fue el Pontevedra CF que desaprovechó un par de ocasiones que hay que transformar sí o sí.

Afrontó el equipo el choque esta vez con defensa de cuatro y con Gil por banda izquierda, Alain cerca de Compa y Eimil en el exterior derecho.

Se salió bien y en los primeros minutos el árbitro “interpretó” falta de Rubén López a un defensor en una jugada protagonizada en exclusiva por el medio cedido por el Deportivo que en gran cabalgada cometió presuntamente falta en ataque en una acción que terminó en otro gol anulado que se une a la curiosa serie que lleva le Pontevedra a cuestas últimamente.

Poco después llegó otro tanto invalidado. Esta vez, ya era hora, por un fuera de juego que pareció claro de Comparada.

Y en el minuto 20 llegó, en opinión del que esto escribe, la acción clave del partido.

Eimil recibe una pelota por la derecha y libre de marca avanza hasta entrar en solitario dentro del área y encarar al portero rival. La ocasión era muy clara, diáfana, pero entre que el jugador granate estaba más pendiente de la posición de algún compañero y que decidió conducir en exceso antes de disparar, el guardameta tuvo tiempo para repeler su tiro y desbaratar una ocasión de las que nunca deben fallarse en el contexto en el que se encuentra el Pontevedra CF.

A partir de ahí el partido se espesó, las llegadas fueron menguando y las llegadas en el primer tiempo (otra vez atacando hacia fondo norte por cuarta ocasión consecutiva) desaparecieron casi por completo.

En la segunda parte, el Pontevedra volvió a gozar de otra ocasión clara en las botas de Comparada que se creó su opción pero que llegó algo desequilibrado ante el portero y no pudo concretar la última oportunidad seria de gol del partido.

A falta de media hora salió Luizao y es verdad que el ecuatoriano no logró concretar casi ningún lance. Es verdad que ese juego más efectivo que se le vio hace algunas semana no apareció pero también es cierto que el único futbolista granate que intentó desbordar; que intentó el uno contra uno y que obligaba al rival a efectuar ayudas en banda derecha era Luizao.

En mi opinión, con el estado calamitoso de la hierba y la defensa cerrada planteada por el contrario, existen dos vías por las que intentar desatascar el partido.

La primera es el balón parado en el que el equipo estuvo realmente desacertado y lejos de rematar los corners o faltas de las que dispuso.

La otra es el desborde por banda, el regate, ganar línea de fondo con ventaja y poner centros a dos buenos rematadores como Comparada y Alain.

En esa segunda faceta, Gil estuvo desaparecido, Alex que salió en el segundo tiempo no entró nunca en el partido (no olvidemos que llevaba mucho tiempo sin jugar) y solo Luizao, insisto, con poco acierto, trató de encarar y poner problemas a la zaga contraria.

El cambio de Cuesta tampoco lo entendí demasiado. Con la salida del asturiano del campo, Alex retrasó su posición y en su estado actual perdió todavía más protagonismo y Resende ocupó la banda izquierda ofensiva cuando quizá hubiera resultado más útil en una zona más cercana al área en la que el portugués ya ha demostrado su oportunismo y acierto.

El Ourense se quedó con 10, Yelko vio su 10 amarilla que le impedirá estar en Zamora, y Brais acabó el partido en medio campo tratando de buscar ese pase venenoso que nunca llegó y de dotar de algo de criterio al jugo de ataque lo que sí consiguió en ocasiones.

El caso es que en un partido en el que el Pontevedra no sufrió en ningún momento en defensa a pesar de tener enfrente a uno de los delanteros con peores artes de la categoría (Amín), la falta de acierto en esas dos ocasiones tan claras (especialmente la primera), los indudables problemas que arrastra desde la baja de Tiago en creación de juego (aumentados todavía más por el campo de berzas en el que algunos imbéciles han convertido nuestra casa) y el poco desborde individual por bandas, el 0-0 volvió a reinar en el marcador para que el Pontevedra acumule una jornada más sin conseguir una victoria.

Por cierto, un detalle que es importante resaltar.

El Ourense CF, equipo de abajo que está un punto por encima del descenso, cuenta con tres “9” en su plantilla: Amín, Martín Ochoa y Sergio Benito (que el sábado no salió aunque estaba dispuesto a ello por coincidir su relevo con la expulsión de Jerín y que empezó esta Liga en la SD Ponferradina).

El Pontevedra no está perdiendo fuelle solo por eso, es cierto, pero no entiendo como a la que se ha dado en llamar “comisión deportiva” le ha podido parecer razonable e incluso responsable afrontar la segunda vuelta solo con Alex Comparada.

El caso es que en los últimos 6 partidos el Pontevedra ha hecho solo un gol y a balón parado.

A pesar de todo, el Pontevedra continúa ubicado en la quinta posición de la tabla (aunque empatado con 3 equipos más) y cuenta con ese partido menos que de jugarse mañana (será el 8 de Abril) y ganarlo lo colocaría otra vez tercero.

Seguimos estando ahí y como escribía al principio de esta columna, podemos elegir creer y confiar o coger el camino del desaliento.

Ahora espera el Zamora, equipo que salió con claras aspiraciones de play off, y además perdemos a Yelko que es el jugador que aporta sentido al juego de ataque del equipo.

Da igual. Yo elijo creer porque el grupo se merece que crea.

Está muy complicado, sí, pero el sistema defensivo colectivo del equipo sigue intacto y “solo” falta conseguir esa frescura y chispa en ataque que es indudable ha desaparecido.

A lo mejor es el próximo fin de semana, cuando todo parece más en contra, ese en el que el juego vuelva a fluir y el equipo salga victorioso y reforzado de una plaza difícil.

Este equipo ha demostrado que sabe sufrir y competir.

Ojalá en el Ruta de la Plata consiga encontrar ese oro que lleva persiguiendo semanas sin éxito y alcance su objetivo primordial.

Luego, seguiremos soñando.

lunes, 9 de marzo de 2026

Poco fútbol, poco ataque, poco todo.

Jugar al fútbol en el estadio municipal de Pasarón es muy difícil. De hecho, hacerlo a ras de suelo resulta completamente imposible en parcelas muy grandes del campo.

Ver la hierba así no solo hace daño a los futbolistas que saben lo que es un balón sino también a los ojos y a los corazones de unos aficionados que no entienden (no entendemos) como es posible que en un escenario tan histórico como este a lo único que realmente pueda jugarse es al rugby o al fútbol australiano.

Intentar que un equipo, el Pontevedra o el rival al que le corresponda visitar nuestra ciudad, pueda hilvanar juego a base combinaciones rápidas, técnicas y talentosas es una quimera y el único recurso que queda es el balón largo, segunda jugada, mucho choque y pierna fuerte ante los continuos duelos que esta forma de jugar termina por provocar en el campo.

Y precisamente por eso, por la imperiosa necesidad de jugar en largo ante el impresentable estado del césped, solo entendí a medias la alineación inicial decidida por Rubén Domínguez y la forma en la que el Pontevedra trató de causar daño en la tupida defensa de Unionistas de Salamanca.

Entendí, pues, la presencia como hombre más adelantado (Compa era baja por sanción) de Alain Ribeiro.

No entendí, en cambio, como no se colocó cerca del “panzer” vasco (que se cansó de pelear, saltar, ser empujado, zarandeado y a pesar de ello ganar varios balones “golosos” por arriba) a algún otro jugador granate que pudiera sacar rédito de un trabajo enorme de Alain que se quedó en nada al no tener gente cerca que se aprovechara de la segunda jugada tras los duelos ganados por el “6” granate.

Ni Resende acostado a banda izquierda y casi inédito en la primera parte, ni D.Gómez ubicado en banda derecha muy lejos también de Alain, tuvieron opciones reales de recoger las dejadas proporcionadas por su compañero en cuya cabeza estuvo el único acercamiento granate en toda la primera parte que fue recogido sin problemas por el portero charro.

Es cierto, no obstante, que el Pontevedra empezó algo atolondrado el partido y ello provocó que Unionistas gozara en los primeros instantes de un par de acercamientos provocados más por los errores locales que por otra cosa pero a partir de ahí, el partido se convirtió en un “truño” de proporciones cuasi bíblicas en el que los dos equipos parecían cómodos y contentos con un empate que ya se concedía de entrada por la Federación con el 0-0 inicial.      

Al igual que su rival, el Pontevedra salió a jugar con tres centrales y con Cuesta y Vido una vez más de carrileros largos aunque en contadísimas ocasiones (bueno, más bien ninguna) pudieron llegar en ataque para enviar algún centro decente.

Por el medio, Yelko se peleaba como podía con la marca pegajosa que el rival había decidido imponerle como “regalo” y con el lamentable estado de una hierba que resulta incompatible con cualquier futbolista que tuviera la más mínima intención de tocar de primeras. A su lado, Rubén López (jugador con características diferentes a las de Tiago) aportaba fuerza, choque, empuje pero poca claridad al juego.

Los minutos pasaban con lentitud mientras los dos conjuntos decidían que darle algo de ritmo al juego no entraba ni de lejos en sus planes inmediatos y la paciencia de la afición granate fue puesta a prueba pues la impotencia para generar algo de peligro del Pontevedra era gigantesca.

Esa prueba, la de la paciencia, fue aprobada con nota por los seguidores pues a pesar de la lentitud exasperante de lo que estaban viendo y de la imposibilidad de su equipo para cambiar de marcha, apenas existió disconformidad con la actuación de una escuadra que supera con creces las expectativas generadas en verano.

No debió parecerle mal a Rubén lo sucedido en el primer tiempo pues ningún cambio ni de jugadores ni de sistema se produjo tras el descanso.

Por tercera vez consecutiva en casa (Yelko, por favor, gana algún sorteo) el Pontevedra “atacó” en la portería de sur y ello contribuyó todavía más a teñir de cloroformo una soleada tarde en lo climatológico pero absolutamente oscura en lo futbolístico.

Al cuarto de hora sí se produjo el primer relevo. Solo afectó a jugadores pues el Pontevedra siguió jugando exactamente a lo mismo, es decir, a empatar y a que no pasara casi nada, justo lo que también estaba haciendo su rival de ayer.

Salió Garay al lateral derecho y se marchó Rubén López para que Vidorreta ocupara el mediocampo.

No se notó apenas la variante aunque sí es verdad que en el 68 llegó el segundo (único con el pie) remate a puerta del Pontevedra en todo el partido por medio de Garay. Fue un disparo algo flojo pero que por lo menos obligó al portero visitante a estirarse un poco y lanzarse al suelo para recoger el cuero.

También por esos minutos, más o menos, Resende empezó a aparecer un poco por la izquierda con un par de acciones que por lo menos hicieron levantar las cejas a algunos de los seguidores pontevedreses ante la posibilidad de ver algo de desborde, algo de malicia, algo de velocidad, algo de ataque.

Lo cierto es que fue el propio Resende el elegido en el 73 para salir del campo para que esa banda izquierda fuera ocupada por Brais sin que el dibujo granate siguiera sin modificarse un ápice.

Y llegó el minuto 83 y en él la expulsión por doble amarilla de un defensa de Unionistas que en una nueva pelea con Alain quiso llevárselo puesto a Salamanca por enésima vez. En esta ocasión, el trencilla de turno que no mejoró en demasía a los anteriores colegas que han pasado por aquí, decidió sacar la tarjeta pues una cosa es agarrar, desplazar, arañar y otra muy diferente es tratar de colocarse de “paquete” a Alain para, insisto, llevárselo a Salamanca cual alfombra enrollada en el maletero.

El caso es que la expulsión no se ratificó hasta el 88 y fue en ese momento cuando Rubén Domínguez entendió que podía darse un paso para tratar de ganar el partido.

Un cada vez menos protagonista Luizao saltaba al césped por Bosch y el Pontevedra pasaba a jugar con Brais un poco más cerca de Alain con el hispano –ecuatoriano y Diego Gómez (que será baja en Getxo por amarillas) en las bandas.

Era tan escaso el ritmo de juego que ambos equipos habían metido al partido que ni esa expulsión ni los 8 o 9 minutos de prolongación consiguieron sacar al Pontevedra de un sopor que se le había metido hasta el fondo de sus huesos.

Es más, la única ocasión clara del partido se produjo en esos momentos a favor de Unionistas con un cabezazo a bocajarro de Artola (el mismo que falló el penalti en Mérida con 1-0 a para los emeritenses) que fue repelido en buena intervención por Marqueta.

A Luizao apenas le dio tiempo a darse un par de carreras en conducción y a colocar un centro al que no puedo llegar Alain que terminó el partido completamente exhausto de pelear con toda una defensa contraria.

El partido terminó con más pena que gloria con ese empate inicial con el que insisto parecían conformes desde el principio los dos equipos.

El Pontevedra se va a los 42 puntos y por primera vez tendrá la posibilidad matemática de llegar a los 45 en la próxima jornada en Getxo.

Para eso debería ganar al Arenas a domicilio lo que no parece fácil pues el conjunto granate ya acumula 5 partidos sin vencer y solo ha conseguido hacerlo una vez desde que hace nueve choques empezó la segunda vuelta.

Por misterios de la naturaleza, el Pontevedra sigue tercero en solitario con dos puntos de ventaja sobre el sexto y lo que es más importante, 13 sobre el descenso.

Ayer el Pontevedra jugó para empatar en casa.

Habrá gente que no estará de acuerdo pero esa es mi opinión. No dimos hasta el 88 ningún paso adelante decidido para tratar de ganar.

No obstante, y esta postura es la que lleva sosteniendo este atormentado bloguero desde hace mucho tiempo, hasta que no se logren los 45 o 46 puntos, por lo menos el que esto escribe no va a empezar a soñar con otra cosa.

En verano no me imaginaba esto sino otro escenario mucho más apocalíptico por lo que ni quiero ni me parecería demasiado justo cargar demasiado las tintas por el partido realmente feo, soso y, sobre todo, poco ambicioso, que jugamos ayer.

Sigo sosteniendo que no es lógico afrontar toda una segunda vuelta con un delantero nato en la plantilla y partidos como el de ayer (aunque es posible que no se haya dejado de ganar solo por eso) son claros ejemplos.

No estaba Compa y el Pontevedra no tenía “9” nato.

También soy consciente de que la baja de Tiago tal y como estaba jugando el ex del Arenteiro influye en la menor claridad que el equipo está demostrando en su juego (aunque también Tiago notaría jugar en este patatal vergonzoso en el que han convertido algunos Pasarón).

A pesar de todo ello, el Pontevedra está realizando una temporada notable y a falta de 11 jornadas tiene ya una opción de alcanzar los 45 puntos.

Cuando la permanencia sea un hecho, cuando el principal objetivo marcado se haya consumado, es posible que sí existan partidos en los que haya que decidir dar ese paso adelante que ayer o no se quiso o no se pudo dar.

Lo que no va hacer este bloguero es auto engañarse creyendo que hay equipo para lanzarse a por el Celta y sacar 9 puntos al sexto.

Lo que hay es una plantilla trabajadora, honrada, muy bien armada en defensa pero con evidentes problemas cara al gol y, desde la baja de Tiago, con más dificultades para crear fútbol.      

Vamos a certificar la salvación, disfrutemos de esa circunstancia cuando se dé y luego soñemos pero siempre sabiendo que los sueños son eso..sueños.    

domingo, 22 de febrero de 2026

"El equipo de Louzán"

Hace ya tiempo que el fútbol español eligió como nuevo presidente de la Real Federación española de fútbol a una figura que como sabemos en Galicia (y especialmente en la provincia de Pontevedra), no tiene mácula alguna y representa la imagen de la pureza e inmaculada concepción en sus actividades anteriores entre las que destaca, por supuesto, el ejercicio de la política.

Qué mejor contrapunto a ese personaje peculiar apellidado Rubiales que el ex presidente de la Diputación de Pontevedra para aportar claridad, ecuanimidad y cordura a este pozo sin fondo de estulticia llamado fútbol español? 

El caso es que por la condición de pontevedrés de Rafael Louzán, los seguidores del Pontevedra CF hemos tenido que soportar, desde la llegada de aquel al cargo, las insinuaciones (o acusaciones directas, en algunos casos) de ser "el equipo de Louzán" y recibir por esa circunstancia favores arbitrales en diferentes partidos a lo largo de estos meses.

Un aficionado granate bien informado no podía sino sentirse mitad alucinado y mitad "descojonado" (permítaseme el vulgar adjetivo) cada vez que leía o escuchaba a seguidores de otros equipos lanzar majaderías de este calibre.

Y ese aficionado del Pontevedra, no ya bien, sino medianamente informado, se parte de risa ante chorradas de ese estilo pues, primero, es perfectamente conocedor que identificar a Louzán con la camiseta granate resulta extremadamente osado y segundo (aquí quizá la risa se puede ver acompañada de indignación), los atropellos arbitrales que ha sufrido el Pontevedra antes y después del nombramiento del nuevo presidente del fútbol patrio son infinitamente más numerosos que las veces en que la entidad granate haya podido verse beneficiada.

"El equipo de Louzán", no vamos a remontarnos más atrás, sufrió hace un par de semanas un arbitraje calamitoso de un colegiado que "machacó" al Pontevedra a lo largo de muchos minutos y que, eso sí, a instancias de uno de sus asistentes, "interpretó" en sentido contrario a los intereses granates una jugada que acabó en gol anulado por un fuera de juego posicional, pues eso, interpretable.

En el día de ayer, "el equipo de Louzán" volvió a soportar un arbitraje desquiciante, sobre todo, en la primera parte en la que las múltiples faltas visitantes no encontraron nunca el castigo de la tarjeta y las pocas faltas locales sí lo hallaron hasta en tres ocasiones.

Ni que decir tiene la importancia que para un futbolista implica contar ya a sus espaldas con una cartulina amarilla y lo que te condiciona el resto del encuentro a la hora de emplear agresividad o potencia en el juego.

El caso es que otra vez en la prolongación del choque, "el equipo de Louzán" vio como se le anulaba otro gol por un fuera de juego "interpretable" que volvió a ser juzgado en sentido contrario a los intereses granates.

En esta ocasión, todo empezó con un córner botado por Yelko. Tras un despeje del portero, llega un disparo desde fuera del área de un jugador granate que acaba en un despeje de un defensor lucense, llegando el balón a un Vidorreta que sí está adelantado.

Paremos aquí un momento pues esa es la principal clave de la acción. Es deliberado, voluntario o consciente el despeje del defensa del Lugo o es un rebote o una "salvada" (equívoco término que aparece en la regla 11.2 que es la referente al fuera de juego?.

Veamos.

El disparo llega desde fuera del área, bastante lejos de donde se encuentra el defensa pues este bordea el área pequeña.

Dicho defensa ve claramente la pelota, no está tapado, no se la encuentra de casualidad, puede despejarla como le venga en gana.

Ese defensa golpea el balón "a la remanguillé", girando su pierna y golpeándola casi con el tobillo. Lo hace porque así lo decide. No le toca nadie, no le molesta nadie, nada impide que "reviente" hacia adelante la pelota.

Evidentemente, el balón sale corto y le da tiempo a llegar a Vido que sí está por delante de la defensa.

Luego todavía llega el centro del ex del R. Unión, otro despeje hacia delante de la defensa, la intervención de Resende, un nuevo centro de Yelko hacia la zona en la que está Bosch y la maniobra de este para alojar el balón en la red. Desde lo de Vido, nada más presuntamente ilegal.

Es por tanto ese despeje inicial fallido voluntario o fortuito?. Empieza otra jugada ahí o incluso más adelante o no?

Se puede señalar fuera de juego ? Sí, si se interpreta la acción de una manera.

Se puede conceder el gol? Sí, si se interpreta la acción de otra manera.

"El equipo de Louzán", (ese que ascendió por decreto la temporada pasada y está luchando por un play off a 2ª por "paisanaje" con el Presidente), ha visto como las interpretaciones de estas dos jugadas vitales, claves, que habrían colocado 4 puntos más en el casillero granate, han resultado favorables para sus rivales.

Y eso sin contar con la falacia (porque no se puede denominar de otra manera) de la presunción de veracidad de las actas arbitrales que acarrea circunstancias como la sanción a Alberto Gil, (ya sustituido y a esas alturas del partido en el banquillo), cuando el entrenador y más miembros de ese banco local aseguran que Gil no fue acreedor en absoluto a tarjeta alguna.

Siempre me ha llamado la atención lo "diligentes y atentos" que están los equipos arbitrales para identificar cualquier protesta o pseudoprotesta que llegue desde un banquillo. Si estuvieran tan atentos a lo que sucede realmente en el césped, mejor les iría a ellos y a todo el mundo.

Por tanto, seguidores (como el que esto escribe) del "equipo de Louzán" sigan "descojonándose" cuando lean o escuchen bobadas de este jaez pues creo que son ustedes tan conscientes como este atribulado bloguero de la triste historia de arbitrajes que llevamos a cuestas tanto antes como después de que los estamentos que componen el fútbol hayan elegido a "Rafa" como máximo representante del balompié estatal.

Hablemos de fútbol, sí. Vamos a ello.

Al margen de las interpretaciones de los fuera de juego, el partido de ayer me recordó bastante no solo al del Castilla sino a algunos otros que hemos jugado en casa esta temporada.

El Pontevedra  comenzó el partido con una fórmula novedosa para suplir la baja de Miguel Cuesta. El elegido fue Garay (al que no recuerdo verle jugar ahí desde que llegó) manteniéndose Vidorreta en el lateral diestro (en la segunda parte intercambiaron sus roles hasta el cambio del argentino).

Junto a Yelko apareció como titular en el medio un Rubén López que estuvo bien mientras que Brais volvió a jugar más cerca de Compa, con Gil y un gran Diego en las bandas ofensivas.

Y el Pontevedra volvió a ser mejor que su rival, mucho mejor que su rival. Trenzaba el fútbol a pesar de las dificultades que acarrea el "patatal" pero se le volvían a apagar las luces cada vez que pisaba área contraria.

Que Comparada está protagonizando una temporada maravillosa es algo fuera de duda. Y ayer, el único delantero nato de la plantilla granate volvió a estar bien. No pudo rematar, es cierto, pero ganó numerosos balones con esa brega y buen cuerpeo que tiene y sufrió faltas que, o no se pitaban, o no conllevaban la tarjeta que habría condicionado a sus rivales.

Pero está muy solo. No en el campo pues se puede jugar con un delantero. Me refiero en la plantilla. En los últimos minutos de ayer le sustituyó Resende. El portugués tiene muchas virtudes pero como mucho se parece a un "9" pero no es un "9". Como tampoco lo es Brais o Alain.

Nos falta contundencia y más agresividad arriba. En casa, a salvo del día del Zamora y poco más, lo estamos notando mucho.

El Pontevedra tiene fútbol. 

La baja de Tiago es muy dura pero contra el Castilla y ayer el equipo demostró que sigue teniendo fútbol. Que Yelko distribuye; Rubén presiona, choca y roba; Diego y Gil (aunque este último se apagó demasiado pronto ayer) desbordan y aportan clase en banda, Montoro y Bosch se agigantan en defensa...pero al equipo le falta GOL y eso, tener gol, (al margen de los fueras de juego interpretables) es lo que suele decidir muchos partidos.

No hemos hecho un mal mercado de invierno. De hecho y a falta de ver lo que puede aportar Ballardo, incluso se puede decir que el mercado ha estado bastante bien pero sin duda este detalle importante, el GOL, ha quedado  pendiente.

Es verdad, no obstante, que en la noche de ayer si conseguimos marcar gracias al lanzamiento maravilloso de una falta por un  Yelko que sigue ofreciendo la mejor versión desde que llegó aquí.

Y es cierto también que el equipo no supo gestionar bien los minutos siguientes a nuestro gol.

Creo que debimos meter pausa, bajar pulsaciones y tratar de tener la pelota más de lo que la tuvimos en esos dichosos 5 o 6 minutos.

Nada más ponernos por delante, ya permitimos una falta lateral que se despejó bien. Y tampoco se puede negar que el tanto de Reniero es maravilloso, quizá con Marqueta un poco adelantado, pero la acción técnica del delantero del Lugo está llena de talento y calidad.

Aún así, noté al equipo un poco acelerado tras el 1-0 y lo acabamos pagando.

Luego, nos recuperamos. Apretamos y... volvió a levantarse un banderín.

El sabor del punto es de nuevo amargo a pesar de competir otra vez muy bien y dejar en el olvido la apatía del segundo tiempo de Cáceres.

El Lugo de Yago Iglesias en ningún momento pareció un equipo de Yago. Eso sí, supo agarrarse al partido y encontrar una jugada de mucho peso de uno de los bastantes grandes futbolistas con los que cuenta, algunos de los cuales salieron desde el banquillo demostrando la fortaleza de esa plantilla.

La calidad del Lugo me lleva a terminar esta columna recordando los rivales con los que nos estamos "jugando los cuartos".

Tenemos 40 puntos, a muy pocos de certificar la permanencia y desde hace mucha Liga nos codeamos con Racing, Lugo, Celta B, Bilbao ATH, Zamora o Mérida, todos con más presupuesto que nosotros.

Por supuesto que deseo que en poco tiempo el Pontevedra aumente con cabeza su apuesta y salga a competir desde el principio con objetivos más ambiciosos.

Pero a día de hoy la situación es la que es y tras unas horas de morder la decepción de lo de ayer (no solo el gol anulado sino esos minutos malos tras el 1-0), no debemos olvidar que el objetivo primario de la temporada está a un paso y que luego pelearemos (peleamos ya) con otras plantillas diseñadas desde el minuto 1 de la Liga para ascender o jugar play off.

No somos el "el equipo de Louzán" ni falta que nos hace.

Somos un equipo que compite con honradez, energía y honestidad. Que explota al máximo lo que tiene. Que comete errores, evidentemente, pero que debe seguir aprendiendo de ellos.

Por encima de fueras de juego interpretables, de reparto desigual de cartulinas, de arbitrajes sibilinos en casa que casi nunca encontramos fuera, este equipo y esta afición deben seguir remando para tratar de llegar, en principio, al puerto cercano de la salvación y después a ese puerto más exclusivo en el que no existía pantalán granate en el mes de Septiembre.

HALA PONTEVEDRA SIEMPRE¡¡



lunes, 9 de febrero de 2026

Entre la revolución futbolística y un Napoleón de marca blanca

Hay veces en las que una columna en la que se pretenda reflexionar sobre un partido de fútbol debe empezar por el final.

Esta es una de ellas.

Corría el minuto 89 de juego cuando el Pontevedra logra forzar un saque de esquina a su favor. El córner es lanzado por Yelko al primer palo y Vidorreta, apareciendo en esa ubicación, logra peinar la pelota hacia atrás en dirección a la portería visitante. 

Cerca de la línea de gol, se encuentran un defensor del R.Madrid- Castilla y el jugador granate Luizao. El mencionado defensa blanco se encuentra mal perfilado, de espaldas a la jugada y por ello despeja el balón hacia atrás casi con el talón de una de sus piernas. Aparece entonces Resende que en área pequeña recoge ese rechace e incrusta el esférico dentro de las mallas del Castilla con un tiro por alto.

El árbitro que sigue atentamente la jugada señala con militar aspaviento el centro del campo y la euforia se apodera de todos los que estábamos presentes en Pasarón. 

Resende se quita la camiseta y corre como alma que lleva el diablo con varios compañeros detrás hacia un lugar de la grada de Preferencia no muy alejada de la línea que delimita ambos terrenos de juego. Los espectadores, entre los que se incluye el más atribulado que nunca bloguero que esto escribe, se abrazan y celebran un tanto de capital importancia. 

Todo esto ocurre en segundos, los pocos que pasaron hasta descubrir que el asistente que seguía el ataque pontevedrés había levantado su bandera y que los futbolistas granates que corrían hacia tribuna no saltaban de alegría con la intención de celebrar el gol sino con la de pedir explicaciones al del banderín.

A partir de ahí, pasan más de 5 minutos en los que el árbitro principal, el cuarto colegiado y el asistente visionan la dichosa pantalla del FVS dando la impresión desde fuera de que los dos primeros buscaban sin encontrarla una explicación a la decisión de su colega.

Tras ese tiempo interminable mirando y "remirando" el lance, el árbitro acabó por ratificar el dictamen de su asistente y dar por anulado el gol de Joao Resende.

Tras la narración del "boudeville" de los juzgadores a la hora de consultar en la precaria herramienta tecnológica la acción controvertida, llega ahora el análisis (lo más comedido posible una vez pasadas 24 horas) de esa jugada que terminó por marcar el partido de ayer.

Vaya por delante que en cualquier análisis que se pueda realizar de cualquier lance futbolístico desde hace ya bastantes años, es importante considerar primero que los que hacen las reglas del fútbol, tanto las relacionadas con el arbitraje como con cualquier aspecto organizativo de esta industria suelen ser personajes (y permitaseme citar a un periodista retirado ya hace mucho tiempo) catedráticos en el noble arte del buen comer y especialistas en convertirse en expertos en abrazar todas las farolas que hagan falta para seguir en el candelero y no perder maravillosos privilegios inherentes a muchos cargos.

Nos "comimos", por tanto, desde hace tiempo normas como que no se señalaría fuera de juego hasta que el infractor tocara la pelota en algún momento. Así, se daban circunstancias tan curiosas ( a la par que absurdas) en las que, tras un pase largo en el que solo puede recibir un delantero que estaba claramente adelantado, se obligaba al citado punta y al defensa más cercano a hacerse una carrera al sprint de 40 metros para luego levantar la bandera cuando ningún otro jugador atacante tenía opciones serias de tocar el cuero. 

Teniendo en cuenta siempre lo anterior, es decir, los buenos manteles y lo peculiar y rocambolesco de algunas normas (decididas a buen seguro en las sobremesas de tales opíparas reuniones), podemos reconocer que Luizao estaba ligeramente adelantado en el momento en el que Vido peina la pelota en el primer palo.

Ahora bien que el hispano-ecuatoriano estuviera algo por delante del defensor, no empece a que se entre de verdad en el núcleo verdadero y decisivo de la acción: ¿Influye Luizao en el despeje no muy contundente del defensa del Castilla? 

Hay opiniones para todos los gustos. Unos dicen que sí, que influye y que incluso desplaza al defensor (desplazamiento que este que escribe no ve por ningún lado). Otros que no. Que el defensa blanco se encuentra mál perfilado y la presencia de Luizao en ningún caso impide que ese despeje fuera más largo y contundente.

Mi opinión? Ahí va.

No estamos ante una jugada de echarse literalmente las manos a la cabeza como podría haber ocurrido en el caso de que Luizao ni siquiera estuviera adelantado, pues lo estaba.

Aún así, después de verla muchas veces, no logró establecer con claridad que el delantero del Pontevedra influya en el mal despeje. Creo que si Luizao hubiera estado en línea o incluso no hubiera estado allí, el defensa habría despejado la pelota de esa forma.

Con todo, el encargado de enjuiciar si hay influencia o no de Luizao no es el asistente que levanta la bandera, es el árbitro principal. 

Él es el que manda y él fue el que a pesar de haberse paseado a lo largo de 90 minutos por el maltrecho césped de Pasarón como un "alter ego"del mismísimo Napoleón Bonaparte, (con ademanes que bien podría haber efectuado el famoso emperador corso) y administrando broncas por doquier, (que también encajarían con los ataques de ira que dice la historia sufría el enamorado de Josefina), él , insisto, fue el que justo antes de tomar la decisión se dirigió a su asistente; le preguntó ¿estás seguro? y ante la afirmación de su discípulo decidió no cambiar la decisión y dar el gol por definitivamente anulado.

Y es que esta jugada (que repito no es de las que podamos tildar de escandalosas dada la situación de Luizao), si "cabreó" mucho más a los casi 4.000 espectadores fue porque suponía el colofón a un arbitraje destestable en el que no se trató por igual los contactos de uno y otro equipo. 

Fue la gota que colmó el vaso de un arbitraje en el que parecía aplicarse le reglamento "a dos velocidades"·

Esta circunstancia, es mucho más grave que juzgar de una u otra manera una acción concreta. Por sibilino, por desquiciar minuto a minuto a uno de los dos conjuntos en liza, es por la que la labor del tal Román Román puede calificarse de deficiente.

Y a raíz de las "faltitas" señaladas constantemente por este mal colegiado, es por donde quiero empezar a hablar un poco de fútbol.

Rubén Domínguez decidió alinear el Domingo una defensa de tres centrales (con Alvaro estrenando titularidad al lado de Montoro y Bosch) con Vido y Cuesta de laterales largos.

El encargado de suplir a Tiago no fue otro que Brais al que Rubén retrasó hasta colocarlo más cerca de Yelko, con Diego Gómez a la derecha y Gil a la izquierda.

Es cierto que esa especie de 5-4-1 que cambiaba su fisonomía con la pelota a un sistema más ofensivo cada vez que Vido y sobre todo Cuesta se desplegaban en ataque, se alternó con una especie de 5-3-2 en el que Diego se colocaba más arriba junto a Compa y Gil más al medio con Yelko y Brais.

Sea como fuere, los primeros 25 minutos del equipo fueron electrizantes, plenos de fútbol y energía, propios de un equipo que no contaba entre los elegidos al poder pero que quería continuar con su revolución. 

Las combinaciones por la izquierda entre Gil y Cuesta eran constantes y las llegadas de este último al área rival muy peligrosas.Diego Gómez se movía con inteligencia, Yelko mandaba a pesar de la hierba maltrecha y Compa se fajaba y creaba problemas a la defensa visitante.

En ese tramo de partido, el Pontevedra debió ponerse por delante pero lo impidió el portero del Castilla, el larguero que repelió un gran disparo de Comparada, un poco de pausa de Cuesta la hora de colocar sus centros una vez dentro del área contraria y, por que no decirlo, las constantes "faltitas" señaladas por el de Bonaparte cada vez que un Pontevedra pletórico se adelantaba a sus oponente para robar pelotas y seguir atosigando al R.Madrid- Castilla.

No hay mejor muestra del desigual criterio arbitral que la jugada en la que se produjo la lesión de Alex Comparada. El de Pontecesures fue embestido con fuerza excesiva por un rival sin que el colegiado tuviera a bien señalar infracción alguna sembrando la indignación en un Pasarón que había presenciado como toques mucho más leves habían sido señalados como falta, cortando progresiones prometedoras de sus futbolistas.

Desafortunadamente, el único "9" del Pontevedra no se pudo recuperar del "tantarantan" y tuvo que retirarse del terreno de juego.

Es la única posición no doblada de la plantilla y ojalá se quede en el golpe pues el Pontevedra necesita mucho la agresividad, la pelea y el gol de Alex Comparada.

Fue Resende el que entró tras el descanso para ocupar la posición más adelantada del equipo. Los últimos minutos del primer tiempo habían sido algo más parejos pero la segunda parte fue otra vez solo para el Pontevedra CF.

No apareció la exuberancia del primer tiempo pero el único equipo que quiso atacar, que quiso ganar y que debió hacerlo fue el Pontevedra. Yelko en dos ocasiones, Cuesta y sobre todo Diego en un uno contra uno contra el portero, pudieron marcar pero si una cosa tiene este Castilla es un guardameta al que le sobra algo de insolencia pero también mucha calidad.

Hubo tiempo para ver sobre 20 minutos de Rubén López que entró pro Gil y que demostró fuerza y personalidad en duelos del mediocampo en los que tiene y debe ayudar mucho al equipo.

Si hubo un pero por mi parte (al margen del desacierto ante el gol) fue la quizá un poco tardía salida al campo de Luizao por Brais.

No estuvo bien el jugador de Val de Dubra aunque no podemos olvidar que sale de lesión y que no jugó en la posición en la que más rendimiento puede ofrecer. Aún con estos atenuantes, quizá hubiera sido bueno introducir antes a un Luizao que  lleva varias jornadas siendo algo más concreto en su juego.   

El disgusto de todos al final del partido era grande por esa acción del gol anulado ya descrita al principio de esta entrada.

Con el paso de las horas, no obstante, creo que debemos quedarnos con las cosas buenas que ofreció el equipo.

En mi opinión, el Pontevedra fue mucho mejor. 

Los nuevos fichajes siguen demostrando que pueden aportar y mejorar mucho a los futbolistas que se han ido.

Me encantó Diego Gómez (que pena esa ocasión). Me gustó la sobriedad y experiencia de Alvaro, con solo una imprecisión en una acción con Bosch, Gil volvió a rezumar calidad por esa banda izquierda demostrando que es más que un jugador de banda y Rubén Lóez empezó a mostrar su entusiasmo sobre el campo.

Queda por aparecer la última incorporación anunciada el Viernes por la noche, Fede Vico, que vio el partido desde el palco de tribuna junto a otros compañeros no citados.

Su historial, conocido por muchos, es importante. Si viene con humildad y a competir puede aportar mucho también a este equipo.

Es importante, en fin, que la plantilla y cuerpo técnico digiera este empate y lo tome como otra piedra en el camino de las bastantes que ya nos hemos encontrado desde que comenzó el campeonato. Sería vital también que lo de Compa se quede en un susto.                

Toca ahora rendir visita a un Cacereño que se está jugando literalmente la vida por abajo y que me mete mucha gente en su estadio.

Será Cáceres la siguiente ciudad en la que el Pontevedra CF vivirá la siguiente etapa de este sueño inesperado.

Ojalá podamos ver una versión muy parecida a la tan buena ofrecida en Talavera. 

 

    

  


lunes, 19 de enero de 2026

Una larga siesta, un empuje algo tardío y una liebre asustadiza

Cuando se acumula un numero notable de victorias consecutivas (y cinco es un guarismo rayano en el sobresaliente si de partidos de fútbol ganados se habla), cada vez que se afronta un nuevo choque la racha en buena lógica está más cerca de romperse.

Esa trayectoria puede quebrarse en un encuentro en el que mereciste sin duda aumentar la serie de triunfos pero el desacierto ante el gol lo evitó; en un duelo en el que fuiste realmente inferior y el rival plasmó sobre el campo su superioridad o puede romperse tras jugar un partido en el que no te hiciste acreedor a la victoria pero en el que igualmente dio la impresión de que, a pesar de no haberte encontrado a gusto casi en ningún momento, de haber entendido mejor la coyuntura del enfrentamiento bien hubieras podido alcanzar la sexta victoria seguida en la Liga.

Realmente resulta difícil de explicar los primeros treinta y cinco minutos del primer tiempo disputados por el Pontevedra el sábado.

A lo largo de los mismos, pudimos ver a un equipo en exceso contemplativo cuando el rival tenía la pelota y exasperantemente lento en aquellas ocasiones en las que el balón estaba en su poder.

Fue tan tímida la puesta en escena del conjunto granate que la modorra que los futbolistas parecían acumular sobre la indecente hierba de Pasarón acabó por contagiarse a unas gradas que acabaron por desconectarse del juego tal y como aparentemente estaban haciendo sus jugadores.

Del calamitoso estado del césped, aunque sea un tema ya conocido y que se agudiza hasta el extremo con la llegada del invierno, hay que seguir hablando.

No, el Pontevedra no dejó de ganar al Arenteiro por el indefendible barro- achocolatado en el que gran parte del estadio se convierte por estas fechas y que hace casi imposible que ruede la pelota.

Además, como es lógico, el campo está igual de mal para los dos equipos y como muchas veces repite Rubén Domínguez es mejor evitar excusas a la hora de enjuiciar la labor de su equipo.

Ahora, una cosa es no escudarse en el patatal infecto que es ahora mismo el césped de Pasarón y tratar de justificar por ahí el empate del otro día, y otra muy diferente es no dejar de denunciar que esta situación daña terriblemente la imagen del Pontevedra CF como institución y también (y eso lo digo yo) perjudica la labor de futbolistas que basan su talento o imaginación en la pelota y en su adecuada circulación. De esos, el Pontevedra tiene a algunos cuya labor es bastante más fácil de controlar con este pasto para vacas en el que se ha convertido la otrora frondosa hierba de nuestro estadio.

Es este tema, el del césped, solo uno de los principales problemas que desde su misma inauguración arrastra este estadio en el que ni las cubiertas están construidas con la debida orientación para que gran parte de los aficionados no se empapen cada vez que cae agua del cielo (circunstancia, como es sabido, bastante habitual por estos andurriales).

Eso sí, cada vez que el equipo consigue éxitos deportivos y las gradas rebosan de gente, léase sin ir más lejos el ascenso del verano pasado o la excelsa Copa del Rey disputada, todas las autoridades habidas y por haber se reúnen en el “macropalco” para la “foto” y se abrazan y regocijan con eso que he dado en llamar la “cúpula” y que está formada por la Presidenta de la entidad y algún otro que aprovecha alguna rendija para colarse dentro.

Ni unos ni otros, por desgracia, toman decisiones en conjunto para que esta situación no perdure en el tiempo y al menos la pelota pueda rodar como algo parecido a un esférico y no a una liebre asustada por el ruido de una batida de cazadores cercana.

El caso es que durante esos treinta y cinco minutos de partido, el Arenteiro sin hacer nada del otro mundo fue mejor que el Pontevedra, movió la pelota con más criterio y dio la impresión de haber digerido bien la comida y estar jugando un partido de fútbol de competición.

Como colofón a este largo tramo de encuentro en el que el Pontevedra apenas compareció, se produjo una falta que ya resultó “extraña” en su origen. Una acción en la que la pelota era controlada por Yelko a unos quince metros del área granate acaba con una infracción de este a un rival que pugnaba, sin conseguirlo, por arrebatarle el balón.

El colegiado del partido, uno de esos que siempre gusta que te piten fuera de casa (el mismo que dirigió aquel infausto Pontevedra- Ourense), no dudó en señalar la falta y amonestar de propina a un disconforme Pino.

El estrambote siguió con la decisión de Marqueta de colocar solo dos jugadores en la barrera y de colocarse bajo palos en una ubicación por lo menos llamativa.

El caso es que Jordan, jugador carballinés, aceptó el reto e incrustó la pelota al fondo de las mallas junto al palo contrario en el que estaba nuestro portero al que no le dio tiempo a llegar.

Esa jugada supuso algo así como la irrupción del sonido del despertador en la cabeza de los jugadores granates.

De pronto, el equipo recobró la movilidad, el ritmo y la intención y no solo logró el empate un par de minutos después del 0-1 en una acción de Resende finalizada de cabeza tras rechace por Eimil sino que generó un par de ocasiones más que bien pudieron haberle puesto por delante antes del descanso.

Se había pasado en un abrir y cerrar de ojos de un escenario en el que el Pontevedra parecía despistado y fuera de onda a otro en el que recuperó la energía e hizo temblar a un sistema defensivo visitante que pecó de fragilidad en ese arranque de furia granate.

Lo normal era pensar que el Pontevedra pudiera aprovechar la inercia del fin del primer tiempo para salir activo y seguir metiendo ritmo al partido hasta desnivelar la balanza a su favor.

Lo cierto es que no fue así.

Es evidente que el rival también juega y que no solo depende de lo que tú hagas o decidas en el campo pero la impresión que se tuvo desde fuera es que el Pontevedra concedía otra vez con demasiada facilidad la iniciativa del juego y la posesión a su rival y que este recuperaba, a base de acumular pelota, gran parte del oxígeno que había perdido en los minutos previos al descanso.

Eso sí, dio tiempo en los primeros minutos tras la reanudación a que Yelko entregara un pase maravilloso a Expósito (titular por la sanción de Cuesta) para que este penetrara en el área y enviara un disparo por encima del larguero.

Salvo esta acción, el Arenteiro retomó el mando del partido y gozó de alguna ocasión (no demasiadas) más por errores del Pontevedra que por acciones verdaderamente trenzadas. Aún así, a este atribulado bloguero le gustó mucho Adilson que fue sustituido alrededor del minuto 70 provocando cierto alivio a este ya bastante baqueteado corazón.

Rubén intentó variar cosas pero la verdad es que no era el día del Pontevedra.

Resende se movió de la izquierda al centro, más cerca de Compa, para ocupar Tiago la banda pero el muy buen futbolista, ex precisamente del Arenteiro, siguió sin encontrarse.

También retrasó a Montoro (sin acierto el sábado en el pivote) para adelantar a un Alain al que por primera vez se le notó con dudas atrás y que subió algo el rendimiento más adelantado.

En ese sentido, se echó de menos el ya clásico adelantamiento al medio campo de Vidorreta que permaneció en el lateral y no pudo aportar esa presencia y ese físico que en los minutos finales siempre resultan importantes en la parcela central.

Luego llegó el cambio de Luizao, esta vez por Eimil pero esas carreras del ecuatoriano no lograron resultados verdaderamente efectivos aunque sí contagiar un poco a una grada a la que le costó salir de la modorra que transmitía el equipo.

En los últimos minutos, ya con Gil que debutaba y Brais que reaparecía en el campo, el Pontevedra sí intensificó su dominio; sí que disfrutó de dos o tres remates con cierto peligro y sí volvió a demostrar que el Arenteiro (que movió bien la pelota y controló al Pontevedra durante mucho tiempo) ofrecía grietas en su seguridad cada vez que el equipo granate empujaba de verdad sobre la portería contraria.

Fueron, no obstante, demasiados pocos los minutos en los que se apretó de verdad y no dio tiempo a conseguir una victoria que dio la impresión de que sí podría haberse logrado de apretar algo antes y no tan tarde y cerca del final.

Sin embargo, a pesar de la decepción lógica que conllevó el empate, mi opinión es que no debemos perder en ningún momento el foco.

A mí no me gustó el equipo el sábado pasado. Creo que en el aspecto colectivo salimos muy dormidos y el sueño duró hasta el gol del Arenteiro y que en la segunda parte debimos salir del vestuario con una actitud más “belicosa” y dispuestos a hacer el 2-1.

En el aspecto individual, varios de nuestros futbolistas tampoco tuvieron su mejor día aunque recalco lo complicado que resulta mover la pelota en muchas zonas del estadio.

Aún con todo eso, no se perdió y eso no es ninguna tontería.

Si en un partido tan flojo (me recordó la segunda parte contra Osasuna Promesas excluyendo, lógicamente, aquella prolongación) se consigue puntuar es que no resulta nada fácil ganarnos.

Llegamos hasta los 34 puntos, a once de esos 45 que podrían conceder la permanencia. Mantenemos la tercera posición y por esas cosas del fútbol incluso aumentamos un punto la ventaja con el sexto (4) aunque el quinto por abajo nos recorta uno (pasamos de estar a 13 del descenso, a 12).

Lo importante es que el equipo digiera de manera correcta el empate. Que analice el partido y extraiga las conclusiones necesarias para mejorar.

Ahora bien, lo que a mi juicio no puede hacer el Pontevedra es presionarse por estar arriba.

El objetivo primordial es estabilizar al equipo en la categoría.

Qué todos queremos soñar una vez se logre la salvación? Claro. Por supuesto.

Peor estar arriba debe ser una ilusión y una alegría. Nunca una carga o una losa en las piernas de ningún jugador.

Ahora toca ir a Mérida, partido harto significativo en la primera vuelta y que supuso muchas cosas.

Lo que a mí me gustaría es volver a ver a ese equipo con ritmo y con pasión a lo largo de muchos minutos de encuentro. Eché en falta eso ante el Arenteiro.

También me encantaría que llegaran dos fichajes más pero eso ya…