martes, 25 de agosto de 2026

Milagro 2.0

En tres días empezará una nueva competición de Liga para el Pontevedra CF.

El próximo viernes a las siete de la tarde (en una de esas fechas propias del fútbol del siglo XXI que busca desesperadamente el amparo de las televisiones y la expulsión progresiva del seguidor de toda la vida), el equipo saltará al recién restaurado césped del R. Avilés Industrial para tratar de apuntar en su casillero los primeros puntos de la temporada.

Desde el duro y me atrevería a calificar de trágico e injusto final de la liga pasada, poco o nada ha cambiado en la forma de actuar del Pontevedra CF, quizá incluso se ha producido alguna variación que agudiza todavía más la sensación de amateurismo e improvisación que reina desde hace mucho tiempo en la casa granate.

Muchos aficionados (entre los que me encuentro) nos sorprendimos primero y nos emocionamos e ilusionamos después, al ver un equipo nuevo competir como león enjaulado a lo largo de toda la competición en la que mereció la clasificación para la fase de ascenso, de la que quedó excluido por alguna decisión arbitral inexplicable y dos partidos finales en los que el conjunto pontevedrés no fue capaz de mostrar la solidez marmórea que exhibió durante casi todo el campeonato.

Ese equipo que peleó hasta el final y que representó con orgullo la camiseta granate, surgió tras el desmantelamiento del cuerpo técnico y plantilla anterior con la que se logró el ascenso y protagonizar una Copa del Rey inolvidable.

El Pontevedra no fue capaz de retener a Iago Iglesias y a algunos futbolistas importantes de aquel grupo y hubo que empezar de cero.

En una decisión arriesgada pero que luego se demostró muy acertada, se eligió a Rubén Domínguez como nuevo entrenador y se fue construyendo una plantilla nueva que no se completó hasta el día después del fin del mercado (fueron cuatro los jugadores que llegaron a ultimísima hora y ya iniciado el torneo).

No existía demasiado optimismo entre gran parte de la parroquia granate sabedora del importante salto que suponía pasar de 2 a 1RFEF, tal y como se demostró en la campaña 22/23 en la que las cosas se hicieron tan mal que se hizo imposible evitar otro descenso.

 No obstante, la plantilla remozada casi por completo empezó a competir, a puntuar, a coger confianza y a meterse en los puestos de arriba, zona clasificatoria de la que solo salió a última hora por algún error propio y varios ajenos.

Habrá esta vez continuidad? Esa era la pregunta que se hacía mucha gente tras el fin de una temporada en la que el equipo nos hizo vibrar y sentirnos ampliamente representados.

Pues no, no la ha habido. 

Es verdad que se tomó la decisión, acertada a juicio del que esto escribe, de renovar al cuerpo técnico que tan buena labor realizó en la 25/26.

En una entrevista concedida a la prensa local pocos días después de oficializarse la prolongación de su contrato, Rubén reconocía la importancia de mantener gran parte de la columna vertebral de la plantilla y que a ese objetivo se iba a dedicar el club para luego centrarse en las nuevas incorporaciones.

Sin embargo, semana tras semana, los aficionados granates comprobaban como la mayoría de las piezas clave de la Liga pasada iban encontrando acomodo en otros equipos de la categoría o en algún caso de categoría superior.

Además de los futbolistas importantes que se iban, el regreso de los cedidos a sus clubes de origen y a alguna baja decidida por la entidad,  todos llegamos a la conclusión de que había que empezar otra vez, no de cero pues al menos el cuerpo técnico si tenía continuidad, pero sí con pocos cimientos y una labor constructiva otra vez excesiva por la cantidad de piezas que había que sustituir.

Es en esa labor de formación de la plantilla, en esa tarea de definir a quien se quiere renovar y a quien no o a quien se quiere fichar o a quien no, cuando se pone de manifiesto la precariedad de medios con la que trabaja el Pontevedra CF y la dificultad extrema que conlleva competir así en una 1RFEF solo "no profesional" en la nomenclatura (que me atrevo a denominar como burlesca que ha adoptado hace demasiados años el fútbol español) pero completamente profesional en la forma en la que tienes que trabajar para que por lo menos tu club tenga vocación de crecer y no de convertirse en un ascensor ente categorías menores del balompié patrio.

En la transición entre las campañas 24/25 y 25/26, aunque enclenque de carnes, el Pontevedra CF incluía en la que desde dentro se denomina "comisión deportiva" a un director técnico, secretario técnico (o llámese como quiera al cargo que ocupaba) llamado Jacobo Maestre.

Pocos días después del finalizar la competición, a primeros de Junio, Lupe Murillo comparecía ante los medios y, entre otras cosas, anunciaba la marcha de Maestre por temas personales y la inminente llegada de alguien para esa parcela.

Estamos rematando el mes de Agosto y esa incorporación no se ha producido.

A una semana del término del mercado de fichajes, esa "comisión deportiva" del Pontevedra CF se entiende que está compuesta por el entrenador y la propia Presidenta.

No se sabe muy bien (aunque se podría entender que haya sido Murillo reunida consigo misma) quien ha decidido la continuidad de Rubén Domínguez, decisión (insisto) muy lógica y acertada.

Supongo que debemos entender que los muchos fichajes que este verano se han tenido que hacer y aquellos que todavía faltan por realizarse, han sido responsabilidad exclusiva del entrenador pues no parece existir nadie más a bordo para recomendar la contratación de futbolistas.

Ojalá no se produzca la situación de que las cosas no rueden bien este año y haya que tomar medidas en torno al futuro del técnico. Si desgraciadamente eso llegara a pasar, en caso de tener que tomar la decisión de un relevo, tendría que ser la propia Lupe Murillo, como única integrante de la comisión deportiva, la que decidiera el hipotético cese y la elección del nuevo inquilino del banquillo (nuevo inquilino que tendría que hacerse cargo de una plantilla diseñada por entero por su antecesor y no por otros empleados cualificados de la entidad).

Al margen de la caótica forma en la que se organiza deportivamente este club (cuestión mucho más importante de lo que parece), y al margen también de la cada vez más olvidada posibilidad de una ciudad deportiva que permitiera al club contar con unas instalaciones ideales de entrenamiento, nos encontramos con el tema del césped de Pasarón.

Sin que existiera ni un solo comunicado de la entidad, se insiste, sin una sola comunicación dirigida  su gente, el Pontevedra CF ha decidido no disputar ni un solo partido de pretemporada en su campo y en su ciudad. 

Ni Luis Otero, ni Ciudad de Pontevedra, ni nada de nada.

Puede resultar entendible tomar la decisión de no hacerlo por el deficiente estado de la hierba de Pasarón, hasta muy entendible.

Ahora, lo que ya no lo es, lo que vuelve a demostrar el fracaso de la política de comunicación social de la institución, es no informar de ello a su afición y es más, tampoco informar de que sobre el césped se están llevando algunos trabajos provisionales para tratar de aliviar siquiera un poquito los problemas de de drenaje del campo.

Que la afición se haya tenido que enterar de esto por las fotografías enviadas a redes por algunos de ellos, raya en lo intolerable.

No hablo, por supuesto, de la gran obra que hay que efectuar sobre esa hierba pues ahí el Pontevedra es más perjudicado que otra cosa ante la extraordinaria lentitud de unas instituciones que incluso para poner un mísero vídeo marcador en el estadio necesitan un tiempo que solo añade patetismo y decadencia a la situación.

Con todo, la única realidad en el aspecto deportivo es que el Pontevedra CF cuenta a tres días del comienzo de Liga con 20 jugadores, de los que 16 son senior (dos fichas libres) y cuatro sub 23.

Ojo, de esos veinte futbolistas, hay dos que todavía no pueden disputar partidos. Uno de ellos, Tiago (cuya renovación me parece un gran acierto) deberá esperar todavía unos meses para reaparecer. El otro lesionado de larga duración y renovado, Juanra, todavía no está apto (aunque más adelantado en su recuperación que Tiago) y no ha debutado en pretemporada.

De los 18 restantes, en el segundo amistoso de preparación se produjo la lesión en un hombro de uno de los futbolistas más importantes de la Liga pasada y que tenía un año más de contrato, Comparada. 

Al parecer, no estará en Avilés. 

El último fichaje hasta el momento, Reda Ergouai, en palabras recientes de Rubén, todavía está muy lejos de adquirir el tono físico para competir por lo que no parece probable, aunque viaje, que dispute minutos en Avilés.

La conclusión matemática es que el Pontevedra CF con una sola lesión importante en pretemporada, una, tendrá que presentarse en Asturias con 17 jugadores de la primera plantilla, contando a los dos porteros y al todavía fuera de forma, Reda.

No parece la mejor manera de empezar.

Otro dato que llama mucho la atención al que esto escribe es ese que indica que de los 20 futbolistas que a día de hoy forman la plantilla granate, solo dos llevan más de dos temporadas aquí.

Con las bajas de Edu y de Abelenda, únicamente Yelko y Alex González ya vestían la camiseta granate antes de la temporada 25/26.

Quizá a algunos esta circunstancia les parezca baladí, no así al creador de este blog.

Lo que al autor de estas líneas le sugiere el dato es que el Pontevedra CF vive en una constante sensación de provisionalidad, de empezar de nuevo, de tirar monedas al aire suplicando que el azar las haga caer de cara.

Sin estructura deportiva en los despachos, con plantillas que cambian en muchos de sus componentes de campaña a campaña. Con una sensación cada vez más acuciante de que el que Pontevedra se ha convertido en un trampolín para jugadores pero no para que despeguen hacia categorías superiores (algo que sucede alguna vez sin que el club ingrese un solo euro) sino hacia la misma 1RFEF, lo que constituye un claro paso atrás en la aspiraciones de la entidad.

Lo de la temporada pasada se asemejó a un milagro por las circunstancias que rodean a la forma de actuar del Pontevedra CF.

Un cuerpo técnico meticuloso y trabajador y una plantilla nueva pero esforzada, responsable y que explotó sus cualidades al máximo, nos hicieron soñar y enseñaron en todos los campos que visitaron la calidad, la lucha y el orgullo que supone jugar en el Pontevedra CF.

En tres días empieza otro campeonato y se vuelve a hacer con una plantilla muy cambiada, lo que lleva inevitablemente a generar las mismas incertidumbres que existían con la anterior?

Podrá este grupo y este cuerpo técnico formar otra vez un equipo que se convierta en un animal competitivo? Seremos otra vez un conjunto perfectamente armado en lo colectivo a la hora de defender? Aparecerán entre los fichajes algún otro Montoro, Bosch, Cuesta o Alain? 

Será posible, en definitiva, ilusionarnos otra vez con la nueva temporada de la serie de nombre: " Milagro 2.0?

Ojalá sea así. Ojalá se vuelva a conseguir. 

Pero ojalá alguna vez empecemos una Liga con más certezas que dudas. Con más continuidad y menos cambios. Con más organización interna. Con más cuidado en la política social. 

HALA PONTEVEDRA SIEMPRE!


 

lunes, 27 de julio de 2026

Verde que te quiero verde

Verde que te quiero verde.

El Pontevedra CF solo perdió un partido en casa a lo largo de toda la Liga 25/26. 

Es un dato interesante y más si se tiene en cuenta que esa derrota llegó a manos del CD. Tenerife que ocupó el primer puesto de la clasificación de principio a fin mostrando una clara superioridad sobre el resto de sus rivales.

No obstante, el conjunto granate empató en Pasarón nada menos que 11 partidos, más que los que ganó, que fueron 7.

Si vamos más al detalle y analizamos las fechas en las que el Pontevedra CF logró sus victorias como local, podremos comprobar como 5 de esas 7 veces en las que se consiguieron los 3 puntos se corresponden con tramos de la competición en los que el estado de la hierba de nuestro estadio todavía podría recibir el calificativo de decente.

Así, el triunfo ante el Talavera se consiguió a primeros de Octubre de 2025 y frente al Zamora el 1 de Noviembre, fecha a partir de la cual, las lluvias ya hicieron su particular “agosto” sobre el maltrecho césped de nuestra casa.

En ese tramo de competición, ese que va desde finales de Agosto a mediados de Noviembre, el equipo jugó bastantes partidos fuera y en Pasarón (al margen del Tenerife) solo se dejó de ganar al Cacereño en el debut (partido para el que el Pontevedra contaba solo con 15 o 16 jugadores nada más) y al Osasuna B.

Luego avanzó el mes de Noviembre.

Llegaron las lluvias y el frío y con ellos lo hicieron los charcos, el agua, el barro, el tratamiento con arena y como es costumbre desde hace 15 años, sobre el Estadio Municipal de Pasarón jugar a ras de hierba se tornó en misión ardua y casi inalcanzable.

En esa parte de la Liga, el equipo jugó 10 partidos en casa y empató la friolera de 8 de ellos.

Las victorias ante el Arenas cosechada a mediados de Diciembre y el Racing el primer partido del año 2026 fueron las excepciones a una serie de encuentros en los que el balón botaba ya como un conejillo escapando de un depredador o simplemente no botaba al resultar succionada por las amplias partes del campo que mutaban en terreno para cultivar patatas.

Es cierto que de esos 8 choques se pudo ganar alguno como el del Mérida, Castilla o Lugo pero también es verdad que en ocasiones (Arenteiro, Ourense, Unionistas y alguno más) resultaba imposible jugar a algo que se pudiera parecer a fútbol combinativo.

Con la llegada del mes de Abril, una vez dejadas atrás las lluvias constantes, el frío más o menos intenso e incluso alguna helada invernal, el césped (sin estar ni mucho menos bien) comenzó a recuperarse algo y “curiosamente” volvieron las victorias granates en casa.


Verde que te quiero verde.

El equipo afrontó partidos vitales y de mucha dificultad y pudo salir airoso ganando y convenciendo ante rivales fuertes como el Barakaldo y la Ponferradina, además de golear al Athletic Club.

Es verdad que alguna tormenta primaveral hizo en alguna de esas ocasiones tambalearse de nuevo al maltrecho césped pontevedrés pero lo cierto es que a partir de Abril se podía jugar a más cosas y “curiosamente”, salvo el fatídico día del Avilés”, el Pontevedra pudo volver a enlazar victorias seguidas como local.

Es posible que a algunos lectores de esta columna, estos datos le parezcan aleatorios, casuales y desconectados de la insoportable rutina que desde hace ya mucho tiempo sufre el terreno de juego de Pasarón y, por ende, los futbolistas del Pontevedra CF y sus aficionados.

También es posible que otros lectores encuentren lógica la relación entre las partes del año natural y su incidencia sobre la hierba del estadio y los resultados del equipo.

Algunos de los primeros pronunciarán las clásica y manida frase “es que el campo es para los dos”, enunciado que no falta a la verdad pero que no tiene en cuenta que el único equipo que se ve obligado a jugar en una ciénaga (perdón por la expresión pero hay veces que es mejor ser rotundo a pesar de lo que duela el término utilizado) durante cuatro o cinco meses de cada Liga es el Pontevedra CF.

Creo que no merece mucha explicación el hecho de que cualquier futbolista prefiera jugar en un campo en buenas condiciones, en primer lugar, para proteger lo mejor posible su integridad física.

Pero es que además, si en un equipo salen a jugar gente como Yelko Pino o Tiago, por poner dos ejemplos, encontrarse un césped así es restarle muchas posibilidades de éxito al equipo que cuenta con la fortuna de atesorar esa calidad técnica en medio campo.

Este es un problema terrible que tiene el Pontevedra CF desde que se remodeló de manera integral el Estadio Municipal de Pasarón.

Esa misma remodelación que costó mucho más dinero y tiempo del inicialmente previsto en el procedimiento de licitación público que lideró la Diputación de Pontevedra que por aquel entonces presidía el ahora Presidente de la RFEF.

Esa misma remodelación integral que planificó cubrir las cuatro gradas para que nadie tuviera que mojarse pero cuya construcción no impide que el agua empape a todo aquel que se siente en el anillo inferior de cualquiera de los cuatro graderíos.

Esa misma remodelación integral que afectó al drenaje del estadio y que provoca que la hierba de Pasarón, otrora envidia de muchos de los mejores campos no solo de Galicia sino de España, sea ahora un césped moribundo, indigno de la historia y solera de esta institución y que condiciona claramente cada temporada que el equipo afronta año a año.

Hace ya 3 años, el club contrató a una empresa adelantando un dinero importante para una entidad que no se halle en LFP y que al parecer ha sido devuelta al menos parcialmente vía subvenciones.

Aquel coste no llegó a 200.000 € y con las primeras lluvias del otoño se demostró baldío pues el problema siguió presente.

Al parecer, para arreglar de verdad el desastre, se necesita vaciar por completo todo lo que está debajo de la hierba y afrontar una obra que según las propias palabras de la Presidenta podría rebasar el 1.000.000 €.

Pocos días después del fin de la pasada temporada, Lupe Murillo comentó en rueda de prensa que el problema del estado del terreno de juego la obsesionaba (no me extraña, pues el que esto escribe y sé que mucha gente más, comparte la obsesión) y que volvería a llamar a la puerta de las instituciones públicas para tratar de llegar a una solución conjunta y definitiva sobre el particular.

Desde entonces, hemos escuchado a los máximos rectores de la Diputación (en un breve descanso que se tomaron en medio de la ímproba tarea de instalar dos pantallas gigantes en la La Alameda para ver los partidos del mundial) decir que llevarán al pleno del organismo provincial una modificación de crédito por importe de 160.000 €, cantidad en la que nadie sabe en base a qué valoran el 50% del valor de la obra a efectuar. También aclararon que sufragarán el 50% de ese precio si el valor de la obra es mayor.

Por su lado, el Ayuntamiento de Pontevedra (en otro apreciado descanso entre organización y organización de campeonatos de triatlón, duatlón y acuatlón) anunció que había encargado un auditoria que concluyó que para solventar el tema resulta necesario levantar todo el desastre que existe debajo de la primera capa de césped del estadio y que el coste podría llegar a 1.600.000 €.

La Xunta? Ni está ni sé si la espera a pesar de recientes actuaciones que esta institución ha llevado a cabo en estadios como el de Ourense, Carballiño o Ferrol.

Verde que te quiero verde.


El caso es que agoniza el mes de Julio de 2026 y parece ya evidente que no podrá realizarse actuación alguna antes del comienzo oficial de esta temporada por falta de tiempo tanto para tratar de llegar a un acuerdo a cuatro partes de una vez por todas como para llevar a cabo una obra que no se hace en dos semanas.

La gente se seguirá mojando si se sienta en el anillo inferior del estadio y llueva.

Cuando existan partidos de alto riesgo, una grada se seguirá cerrando para ser ocupada por la afición visitante por no tener tampoco previsto imponderables como ese.

Otros defectos del estadio seguirán perpetuándose en el tiempo sin que tengan ninguna clase de remedio.

Y la hierba. Esa hierba que no ha sido arrancada de manera negligente por el Pontevedra CF. Esa hierba que se encuentra en ese estado desde que una obra se realizó y luego se entregó y recibió con muchas deficiencias entre las que se encontraba el drenaje, según varios informes entre los que se encuentra esa auditoria citada encargada por el Concello…

La hierba volverá a lucir su color verde durante Agosto, septiembre y Octubre. Si las lluvias se retrasan, en alguna semana de Noviembre se podrá todavía controlar un balón de primeras y usar el primer toque. 

Luego llegará el agua, el barro, la arena playera del mes de Enero, las inmensas zonas en las que el balón se quedará atascado en Febrero y Marzo para luego en Abril , cual oruga convertida poco a poco en mariposa, volver la hierba a adquirir tonos verdosos disimulando las madrigueras y toperas hasta el otoño siguiente.


Si a diferencia de este año, el equipo consigue meterse en play off o hacer una buena Copa, el macropalco volverá a llenarse de autoridades y celebridades. 

Se multiplicarán los “selfies”, abundarán las sonrisas y volverán las promesas.

En ese momento el Pontevedra CF volverá a ser “rentable”. No importara tanto que sea una SAD. 

Volverá a ser ese club que representa a toda la ciudad y comarca con gallardía y orgullo...


Verde que te quiero verde.

El barco sobre la arena.

El caballo en en el lodazal.

lunes, 25 de mayo de 2026

Dolor

Lo que ha pasado, la forma en que se acabaron desarrollando los acontecimientos, me ha dejado completamente vacío.

Que el equipo no tuviera su día, que encajara de nuevo un gol casi al principio de una manera incompatible con la gran disciplina defensiva que ha mantenido hasta hace dos encuentros, que no fuera capaz de tirarle a puerta hasta el minuto 90 a un rival que llegaba a Pontevedra con 65 goles encajados, que fuera peor que su rival por la razón que sea (verse superado por el partido, errores tácticos o de otro tipo, etc), todo eso forma parte del fútbol. Se contiene dentro de ese código que marca que si eres mejor posiblemente ganes y si eres peor, lo normal es que no lo hagas. No es un código infalible, por supuesto, en ocasiones vences sin hacer casi nada y otras pierdes habiendo merecido otro destino. 

Aún así, insisto, eso forma parte del propio deporte. Los aficionados lloramos las derrotas y nos entusiasmamos con las victorias. Ese es el juego. Hasta ahí, eso sí, hasta ahí.

El pasado sábado acudí a Pasarón con mi hijo de 15 años.

En esta ocasión, no nos sentamos juntos en nuestro asientos de abonados. Un amigo de Javier había comprado una entrada y se fueron juntos a una zona más esquinada de la grada a ver el partido.

Cuando el árbitro pitó el final y empezaba la celebración más triste que jamás se haya visto, vi llegar a mi hijo envuelto en una sonrisa emocionada y nos dimos un abrazo maravilloso.

Durante el choque había otros niños cerca de mi posición en el campo. Algunos eran adolescentes, como mi hijo, y otros más pequeños.

Algunos habituales de todos los partidos, otros no tanto.

Eso sí, todos ataviados con la camiseta del Pontevedra y con ese brillo en los ojos que cada uno de los seguidores granates más veteranos tuvimos en nuestras miradas cuando empezábamos a descubrir lo que era y lo que significaba el Pontevedra CF.

Mientras me abrazaba con Javi veía la alegría en los aficionados que nos rodeaban y especialmente en esos más jóvenes que saltaban y celebraban la clasificación.

Poco tiempo después esas sonrisas se transformaron en incredulidad. Ese brillo en lo ojos fruto de la ilusión dejaron paso a las lágrimas y la ilusión del play off se transformó en la pesadilla de una eliminación absolutamente maquiavélica.

La mirada interrogativa de Javier pidiéndome una explicación, sumido en una tristeza preñada de incredulidad, me rompió el corazón e hizo que me acordara de muchos de esos otros niños que estarían buscando las mismas respuestas en los labios de sus mayores.

Me duele mucho lo que ha pasado por todos.

Me duele por la plantilla, por el cuerpo técnico, por los trabajadores del club y también por los dirigentes que por muchos errores que puedan cometer (esta temporada han acertado más que fallado) tampoco se merecían este desenlace tan amargo.

Me duele por todos los aficionados. Por los habituales, por los no habituales, por los que vienen a veces o solo en ocasiones especiales. Por los que se ven obligados a vivir fuera y no pueden ir al estadio pero sienten al equipo como si estuvieran en cualquiera de las cuatro gradas. Por todos.

Me duele por mí que necesitaba una alegría, por muy banal que a otra gente pueda parecerles los sentimientos que provoca un club de fútbol.

Pero no puedo evitar que me duela, sobre todo, por los más jóvenes. Y ello es así porque son el futuro del Pontevedra CF. Porque de su constancia, del fortalecimiento de su cariño por la entidad y su identificación total con esta camiseta depende que las gradas de Pasarón sigan poblándose de gente aún a pesar de las pocas alegrías que suele proporcionarnos nuestro equipo.

Ellos se merecen menos que nadie que su alegría se haya visto truncada de esta forma tan dantesca y especialmente por ellos me encantaría que el Pontevedra CF, como institución, tomara la decisión de llegar adónde haya que llegar para pedir un mínimo de justicia.

Sí, ya sé que no vamos a jugar el play off pero hay veces que la dignidad, que la protección de tu gente, que el orgullo, debe provocar que vayas de frente y con todo aunque seas consciente que al final del  camino te espera una pared de acero contra las que te vas a estrellar.

Cuando mi hijo me preguntó lo que había pasado le contesté con las pocas fuerzas que todavía quedaban en ese sábado horrible.

Empecé por decirle que aunque tengo formación en leyes; que aunque he comparecido ante tribunales durante décadas, las áreas de mi trabajo no eran aquellas del derecho cuasi administrativo que rigen el mundo del fútbol.

Que no soy ni mucho menos un experto pero que trataría de explicarle la situación.

Lo primero que le dije es que el derecho administrativo es enorme. Que hay infinidad de sectores que forman parte de él (suelo, costas, tráfico, contratos públicos etc) y que cada área cuenta con normas específicas para regular las situaciones que puedan suceder.

Le dije también que al margen de las normas específicas, existe una Ley general del Procedimiento que se aplica en aquellos casos en los que no hay esa norma específica o en aquellos en los que esa ley específica tiene una laguna, es decir, deja algún punto sin regular.

Además, seguí explicándole, en Derecho (no solo en administrativo sino en todos los ámbitos del mismo) existen leyes que regulan una determinada cuestión y reglamentos que concretan más esa Ley en aquellos puntos en los que se necesita más especifidad.

En este caso, las normas de aplicación pertenecen al fútbol y sus órganos federativos.

Por un lado el reglamento general de competiciones y por otro las bases de competición de la 1RFEF.

Le dije, por tanto, que el sentido común indica que la norma más específica, la que se centra realmente en la categoría en la que compite el Pontevedra, vienen a ser esas bases de la competición.

En ellas, se establece como primer criterio para resolver un triple empate o superior, contar los puntos conseguidos en Liga en los partidos disputados entre ellos por los conjuntos empatados.

Después de ese primer criterio, Castilla y Pontevedra seguían en empate (7 puntos cada uno) y el Barakaldo quedaba descartado.

El segundo criterio de las bases, no es otro (continué contándole a mi hijo) que ver la diferencia de goles a favor y en contra de los partidos disputados entre ellos.

Fíjate Javier, le expliqué, la misma expresión "entre ellos" que en el primer criterio. En ningún momento se dice que se aparte ya al Barakaldo a la hora de hacer las cuentas aunque el equipo vasco ya haya quedado descartado por el primer criterio. Que no lo diga es normal pues un triple empate (o superior) deberá regularse y decidirse con normas de un empate múltiple y no convertirlo en un "doble empate" por orden de magia. Si la norma lo hubiera querido así, habría bastado con establecer en el segundo criterio la frase "enfrentamiento directo". Con ese criterio, el Pontevedra tiene +2 y el Castilla +1.

Entonces, papá, A qué viene todo esto?

Viene, hijo, por que además de las bases de competición, existe ese reglamento general de competiciones del que te hablé antes y que a pesar de ser una norma más general y no referirse en exclusiva a la 1RFEF, la Federación ha decidido aplicar, según una interpretación con la que tampoco estoy de acuerdo y por causa de un párrafo que no está en las bases, para meter al Castilla como quinto clasificado.

Cuál ese ese párrafo?

En ese párrafo se dice que esos criterios se aplicarán por orden y con carácter excluyente y si uno de ellos resolviera el empate de alguno de los clubs implicados este quedaría excluido aplicándose a los demás el resto de criterios. De ese párrafo extraen la consecuencia de que el Barakaldo no debe ser tenido en cuenta en el segundo criterio y para mi es un error interpretativo claro y es la lógica quien me lleva a pensar así.

Por qué?

Pues porque ese "excluido" que figura en el párrafo del reglamento hace referencia a que el Barakaldo ya no pueda clasificarse al play off al ser descartado en el primer criterio aunque saliese ganador del segundo criterio.

Imagínate hijo que el Barakaldo (que le ganó 2-1 al Castilla en Lasesarre) le hubiera ganado 6-1. De esa forma, sería el primero según el segundo criterio pero no puede clasificarse por que ya ha sido "excluido" según el primer criterio.

Y es que insisto hijo, un triple empate debe deshacerse de principio a fin con las normas de un empate múltiple y no ser convertido en doble a las primeras de cambio. De ser así, la norma lo tendría tan fácil como incluir la expresión "enfrentamiento directo".

Y entonces que va a pasar ahora?

Nos han echado, hijo. Incluso han puesto el partido Castilla vs Sabadell en viernes para hacerlo rapidito y acortar días.

Se podría pelear y buscar que nos den la razón y con ello una indemnización pero jugar la fase es ya una utopía.

Un rato después, ya muy tarde, Javier se quedó dormido y el que esto escribe continuó mirando el techo de la salita de casa preguntándose porque demonios el Pontevedra CF ha tenido que pasar por esto.

No se podía haber perdido el partido 0-2 y habernos marchado a casa con el disgusto, evidentemente, pero aceptando el resultado del campo sin haber celebrado el pase durante muchos minutos para que luego te lo arrebaten de esta forma tan despiadada?

Esta temporada ha sido durísima. Ilusionante, sí, gracias al buen trabajo del equipo pero dura porque en varias ocasiones celebramos goles clave que luego fueron sacados de nuestro casillero.

No puedo olvidar el de Ferrol. No puedo olvidarlo porque la decisión de anular aquel tanto atenta contra todo el sentido común y espíritu del juego. Lo celebramos, saltamos, gozamos y un juez caprichoso nos segó la victoria de manera inexplicable.

Con esos dos puntos, esos dos puntos que se ganaron sobre la hierba, el Pontevedra sería equipo de play off.

No habría cabido interpretación alguna. Ni sospechas de cacicada, ni nada de nada.

De verdad resultaba necesario que el destino nos deparase esto?

Estoy vacío. Me cuesta venirme arriba e ilusionarme como tantas otras veces lo he hecho cuando la competición ha propinado verdaderos machetazos a las aspiraciones del Pontevedra.

Ojalá esos niños y esos jóvenes que son el futuro ya hayan recuperado la energía y la ilusión por seguir apoyando al Pontevedra. 

Que este golpe no los aleje de Pasarón sino que signifique un paso fuerte para aferrarse a sus butacas y seguir formando parte de todo esto.

De ser así, eso sería lo único aprovechable de toda esta pesadilla injusta.

martes, 19 de mayo de 2026

En realidad, ya lo habéis conseguido.

Teníais dos oportunidades para certificar una clasificación que no entraba en los planes de casi nadie allá por el mes de Agosto de 2025.

La primera de esas opciones llegaba en el estadio del CD. Tenerife, líder destacado de la categoría y ascendido directamente desde hacía semanas.

No tenía ninguna duda que podíais ganar allí.

Lo que también sabía es que para hacerlo, para ganar en el Heliodoro Rodríguez López, sería necesario enseñar sobre la hierba tinerfeña la mejor versión a domicilio del Pontevedra CF.

A pesar del optimismo desmesurado de algunos (de muchos), a pesar de pantallas gigantes pensadas para celebrar fiestas que estaban más lejos de lo que parecían, ganar en Tenerife era una misión complicada y así se demostró desde el minuto 1.

Para este atribulado bloguero, escribir más sobre ese partido no lleva a ninguna parte.

El resumen es sencillo. El Pontevedra fue superado desde el principio y con el 2-0 la posibilidad de meterse ese día en play off era ya una quimera.

Sí, es verdad que en el triple cambio del descanso habría sido conveniente incluir a un Cuesta amonestado para evitar cualquier clase de problema ya ocurrido con este jugador anteriormente. Lo da todo el asturiano, todo. Su temporada en el lateral izquierdo es tan extraordinaria como acertada la decisión del entrenador de ubicarle en esa zona. Ahora, con 3-0 abajo no se debe nunca hacer esa falta si ya tienes una amarilla y, como ya se ha dicho, no es la primera vez que sucede.

Y sí, la protesta de Rubén también con 3-0, constituye otro error importante que provoca que ni él ni su segundo puedan estar a ras de campo el próximo sábado en Pasarón.

Fueron estas dos circunstancias, ejemplos de esa clase de partidos en los que todo sale al revés desde el comienzo hasta el final. Que tu mejor defensa tuviera un día tan negro también fue otra prueba de que no era el día del Pontevedra CF.

Ya está. Utilicemos el partido de Tenerife para aprender e incluso para mejorar. Nunca para mortificarse y pensar que algo así puede repetirse.


El que esto escribe habla por él mismo pero creo que lo que se va a escribir a continuación puede aplicarse a miles de seguidores granates.

No tenéis ni idea de la ilusión que habéis generado con esta temporada que de forma inesperada nos habéis regalado.

La temporada pasada acabó con una comunión enorme entre afición, cuerpo técnico y plantilla.

Se subió y se protagonizó una Copa de ensueño.

Todo se rompió poco después y aquel equipo desapareció casi por completo al mismo tiempo que su entrenador dejaba también la nave.

Fueron semanas tensas, inquietantes y difíciles hasta que un nuevo cuerpo técnico llegó y una nueva plantilla fue construyéndose con lentitud, llegando muchos de vosotros una vez comenzada la competición.

Luego habló el fútbol, el trabajo y la dedicación.

Poco a poco el equipo cogió confianza y por muchos problemas que fueron apareciendo (lesiones, alguna indisciplina, césped indecente, algunas decisiones arbitrales insoportables), empezasteis a coger velocidad de crucero y volviendo a hacer crecer una ilusión enorme entre una afición que pasó del desencanto a la alegría gracias vuestro esfuerzo.

Sí, claro que influyó en esa ilusión que tras una gran racha de resultados os encaramarais a los puestos de play off y continuarais en esa lucha hasta el final de la Liga.

Puedo aseguraros, no obstante, que junto a las victorias, lo que al creador de este blog (y estoy seguro que a mucha más gente) le llevó a creer todavía más en vosotros fue la lucha y el compromiso que se destilaba día tras día sobre la hierba. Ese trabajo grupal que provocaba semana tras semana el sentimiento más potente que un seguidor de un equipo de fútbol puede experimentar viendo a sus jugadores: El tremendo orgullo de verse representados sobre un campo de juego y emocionarse ante la honra de un escudo y una camiseta que son los suyos.

Por eso, en realidad, ya habéis logrado el éxito.

Por eso, no albergo duda alguna que tras esa lección de realidad que vivisteis en Tenerife, ante (no lo olvidemos nunca) un equipo hecho inexcusablemente para volver a segunda división, el sábado que viene saldréis frente al R. Avilés con la responsabilidad, el empuje y la personalidad de siempre.

Estoy leyendo mucho desde la derrota en Tenerife que el Avilés se juega la vida. Que si pierden bajarán a 2RFEF (no es exacto). Que son mejores visitantes que locales. Que tienen un montón de goles a favor (miremos, por favor, los que tienen en contra).

Todo eso está muy bien.

Yo en cambio prefiero quedarme con todo aquello que vosotros habéis creado. Un sistema defensivo colectivo que convierte en casi inexpugnable al equipo cuando se adelanta en el marcador, la capacidad en cuanto la hierba se parece a eso, a hierba, de generar fútbol para crear ocasiones e ir superando a los rivales. El trabajo sin descanso, las ayudas, la polivalencia de muchos, la presión inteligente, transiciones de vértigo…

En definitiva todo aquello que os ha caracterizado a lo largo de toda la temporada y que os ha convertido en un EQUIPO con mayúsculas.

Por eso, por que sois un EQUIPO, sé que el sábado existen muchas posibilidades de llegar a a victoria y lograr la clasificación que tanto os merecéis vosotros y, si me lo permitís, esta gran afición con la que cuenta el Pontevedra CF. Porque el Avilés se jugará mucho pero todos nosotros también.

No olvidéis, sin embargo, que en realidad, ese éxito ya lo habéis logrado antes de jugar el sábado.

Hemos estado orgullosos de vosotros toda la liga porque habéis trabajado para ello.

Toca ahora comerse el césped una última vez en esta Liga regular para que ese indiscutible éxito se vea acompañado con la clasificación para la fase de ascenso.

Sed vosotros. Sed un EQUIPO, como siempre, y todo saldrá bien.

HALA PONTEVEDRA SIEMPRE!!










martes, 12 de mayo de 2026

A un solo paso

Hace ya bastantes meses que la vida del atribulado bloguero que lleva dotando de vida a este humilde blog desde hace más de una década, no hace más que propinarle coces de considerable tamaño provocando que ese coqueteo con la melancolía (habitual ya en el que esto escribe en tiempos de "felicidad") alcance desgraciadamente niveles que rozan lo preocupante.

No obstante, entre tanto desaliento y querencia a la autocompasión (algo en lo que recomiendo encarecidamente a todos los lectores del blog que se resistan a caer por graves que sean los problemas que azoten), floreció poco a poco una idea que llevaba en la cabeza desde hace tiempo y que ha podido surgir debido a la abundancia de tiempo y necesidad de desviar pensamientos funestos.

Sobre la historia del Pontevedra CF se han contado multitud de anécdotas y pasajes de su época indiscutiblemente gloriosa del "hai que roelo" y la insólita presencia de nuestro club en la primera división del fútbol español.

Son episodios preciosos que forman parte del inconsciente colectivo de todo seguidor granate y que ponen de manifiesto además la solera y grandeza de esta entidad por mucho que aquellas sean puestas en duda por algunos aislados aficionados de equipos rivales.

Esas historias fueron vividas "in situ" por los incondicionales pontevedreses más veteranos y son transmitidas por ellos mismos a las generaciones más jóvenes que no pudieron vivirlas.

Pero la historia del Pontevedra CF es más larga y existen aficionados granates (entre los que me encuentro) que empezaron a sentir y vivir el Pontevedra CF en los años 80 y otros en décadas posteriores.

A raíz de eso surgió la idea de escribir relatos cortos de ese periodo de la historia de nuestro club  desconocido para el público futbolístico de fuera de nuestra comarca pero también menos notorio para la propia afición pontevedresa.

Partiendo de un recuerdo real vivido por el que esto escribe, nacieron pequeñas historias alrededor de un jugador, de un entrenador, de un detalle del viejo estadio o de un partido inolvidable.

Resulta inevitable que de forma indirecta aparezcan detalles de aquel tiempo en el que estuvimos codeándonos contra los mejores pero el grueso de los relatos versan sobre lo que pasó después. Sobre aquellas etapas en las que casi se nos muere nuestro Pontevedra y otras más benignas que forman parte también de nuestros más de ochenta años de singladura.

Así, brotaron hasta 25 relatos sobre el Pontevedra CF que aguardan en silencio hasta que algún día reúna fuerzas para sondear si pueden resultar de interés para alguien.

Por qué este preámbulo? Se preguntarán todos ( o casi todos) los lectores de este blog, sin duda ávidos de hallar actualidad acerca del gran momento futbolístico que atraviesa nuestro equipo.

Pues porque el Pontevedra CF rendirá visita al CD Tenerife el próximo Domingo en la penúltima jornada del campeonato de Liga y ello me recuerda (esa dichosa querencia a la nostalgia) a otro partido disputado por el conjunto granate ante el equipo chicharrero hace bastantes años.

El Pontevedra llegará a Tenerife cuarto en la tabla tras golear 4-0 al Athletic Club en un partido en el que lo que más me llamó la atención (al margen del buen juego granate) es la personalidad y determinación que exhibió el equipo en un momento del torneo en el que no se puede dudar.

Había bajas atrás (especialmente la de un vital Montoro) pero ello no evitó que Rubén Domínguez volviera a colocar su defensa de tres centrales con Alain, Miki Bosch y Vidorreta.

Esta circunstancia motivaba que en la posición de carrilero derecho se probara una alternativa inédita hasta ahora pero que permitió al Pontevedra, al menos en opinión del que esto escribe, estar más cómodo en defensa que en el partido de hace 15 días frente al Celta.

Esa nueva alternativa consistió en colocar en esa posición a un Alberto Gil que asumió el reto con naturalidad y acierto y que incluso tuvo tiempo para participar en el primer gol enviando un pase preciso para que Rubén López continuara la jugada.

Además de las bajas en defensa y de la importancia capital de la victoria, otra dificultad añadida en el partido vino por el estado maltrecho del césped de Pasarón.

Sí, cayó un aguacero tremendo a lo largo de casi un cuarto de hora poco antes del comienzo del choque pero ello no es excusa para el sufrimiento experimentado por la hierba que volvió a estar preñada de agua que no se secaba nunca y llena también en varias zonas de ese barro achocolatado que hace imposible la circulación.

Del tremendo problema que tiene el Pontevedra con su campo ya se ha hablado y escrito mucho. La solución del problema dependerá de si aquellos que tienen poder para ello conocen el significado de la palabra verguenza. En ese sentido, las recientes declaraciones del máximo dirigente actual de nuestro fútbol y Presidente de la Diputación Provincial cuando se licitó la obra, lo único que llevan a desear es que esa palabra, verguenza, sea más conocida por los que a día de hoy puedan arreglar el desaguisado.

El caso es que el 1-0 asentó todavía más a un Pontevedra que había sufrido un poquito en los primeros minutos con alguna acción del delantero vasco Gift y que con el 2-0, conseguido justo antes del descanso, terminó por cimentar una victoria trascendental.

Y más con esa acción maravillosa de D.Gómez culminada por Yelko para hacer el 3-0 poco después del descanso que acabó por romper definitivamente las opciones del filial bilbaíno.

Hubo tiempo aún para que A. Expósito (que había salido minutos antes para relevar  a Gil en el flanco derecho defensivo) marcara un gol de bandera y recibiese un justo premio por su trabajo callado e ingrato todas las semanas a pesar de los pocos minutos que disfruta sobre el terreno de juego. Salió en un puesto que no era el suyo, realizó un par de acciones de mérito en defensa y mandó un zurdazo inapelable a la red para demostrar que aquí todo el mundo está conectado y listo para cumplir cuando se le requiera.

Con una victoria más en los dos partidos que restan el Pontevedra será equipo de play off.

En este momento vuelvo al Tenerife y a ese partido jugado entre los dos equipos hace muchos años al que me refería más arriba.

La circunstancia que más me hizo acordarme de aquel otro enfrentamiento jugado en la temporada 86/87 es que también se correspondía con la penúltima jornada de Liga y además el CD Tenerife ya era equipo de segunda división.

El partido no se jugó en Canarias sino en Pontevedra y el equipo local se llevó la victoria por 3 goles a uno .

Fue aquella temporada en la que la segunda división B estuvo compuesta por un solo grupo de 22 equipos. No había descensos a 3ª pues la campaña siguiente empezaría la 2B de 80 equipos y subían los cuatro primeros del único grupo.

El Tenerife vino aquí ya ascendido (fue campeón de categoría con jugadores como Aguirreoa, Chalo, Toño, Quique Medina, Julio Suárez o el luego entrenador David Amaral) y el Pontevedra ya no tenía opciones de subir y acabaría aquella Liga en sexto lugar.

El Domingo que viene a las 17.00 h también nos enfrentaremos a un CD Tenerife ya ascendido pero con grandes futbolistas en sus filas. El partido, además, se jugará en el Heliodoro con el aumento de dificultad que ello conlleva.

A diferencia de lo que ocurría en el 87, el Pontevedra si se juega mucho en el envite. Si se gana (algo muy difícil) será equipo de play off. Si no se vence y los resultados de algunos rivales son lógicos, se tendrá una nueva oportunidad en casa el último día.

Sí. La mente se me va a lo largo de esta semana a aquel mes de Junio de 1987 y lo hará más veces hasta el Domingo.

Ojalá repitamos victoria y se culmine una clasificación con la que muy pocos contaban.

En nuestro equipo no estarán grandes jugadores de los ochenta como Nuñez, Fontán o Miguel Soro pero sí los Montoro, Yelko, Vidorreta y compañía.

Estamos a un paso. Sintamos nervios e inquietud pero sobre todo disfrutemos del momento.

Hala Pontevedra siempre¡¡


lunes, 4 de mayo de 2026

JUNTOS

El Pontevedra CF debería contar en la clasificación desde la tarde del pasado sábado con 56 puntos.

La diferencia que el conjunto granate tendría que estar sacando al sexto clasificado en el momento de escribir esta columna (lunes siguiente por la mañana) es de 5 puntos a falta de 9 para terminar la competición.

El equipo debería figurar en la tabla con los mismos puntos que el Castilla (4º) y solo con dos menos que el tercer clasificado, el Zamora.

No obstante, el Pontevedra aparece en todos los periódicos con 54 puntos, a solo 3 del sexto clasificado y con 2 y 4 de desventaja con los equipos que le anteceden en aquella.

La razón de todo ello no es otra que la invalidación caprichosa, inexplicable y vergonzosa de un gol conseguido por Comparada en el minuto 90 y que fue inicialmente concedido por el encargado, en teoría, de repartir justicia sobre el terreno de juego.

Todo análisis del partido decae ante una decisión arbitral tan estrambótica que acabó por decidir el resultado de un choque que el Pontevedra ganó sobre el césped y que un par de individuos utilizando un monitor como dos monos con dos pistolas, decidieron que solo debía empatarlo.

Argumentos tales como que el equipo salió a empatar, que apenas apareció en ataque o que gozó tan solo de una ocasión para marcar antes de que le metieran deportivamente la mano en el bolsillo, decaen y pierden toda importancia por el escándalo futbolístico que supone la anulación de un gol por una presunta falta a raíz de una acción que el colegiado vio en directo en posición privilegiada.

Vaya si la vio.

La vio tan bien que incluso hizo ademán con sus brazos indicando que la jugada podía continuar pues en la lucha por el balón entre Luizao y Saúl no había apreciado infracción alguna.

Luego llegó el 4º árbitro para visionar la jugada y llamarle a la banda. Como ese estudiante aburrido que no soporta que sus compañeros de pupitre se diviertan y decide avisar al profesor de que se están riendo en vez de atender a la clase, una de las figuras más inútiles del fútbol consideró necesario ponerle la jugada en televisión a su colega de campo y " comerle la oreja" sobre el lance entre nuestro atacante y el defensa local para buscar una falta como lo haría una fiera famélica en un paraje desértico.

El forcejeo leve existe, sí, pero cualquier persona racional que visiona la jugada, debería haber visto a un jugador granate que pelea el esférico con más denuedo que su rival, que no le empuja, no le codea, ni le propina patada alguna y que se lleva la pelota por convicción y poner más ganas que su colega.

Pues no. El árbitro principal del encuentro que ya había visto la jugada cuando se producía en vivo (insisto en esto porque me parece un detalle crucial) decide de manera incomprensible cambiar su decisión inicial y anular el tanto ante la perplejidad de todos los allí presentes, incluidos los aficionados departamentales.

A este colegiado y a su "avezado" cuarto árbitro no les ocurrirá nada a nivel disciplinario. Continuarán pitando y posiblemente veamos en breve al primero ejerciendo de cuarto árbitro en un partido de primera división como suelen hacer los "trencillas" de 1RFEF.

Como aquel personaje de la película de Forqué "Atraco a las 3" encarnado magistralmente por J.Luis López Vázquez de nombre Fernando Galindo, este y los demás árbitros de nuestro fútbol continuarán recitando la frase :" un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo" cada vez que se dirijan a sus superiores de la organización (en cuya cúspide se encuentra nada menos que Rafael Louzán), tal y como Galindo recitaba al ver entrar en el banco para el que trabajaba a una cliente extraordinariamente atractiva y sensual.

Toda este escándalo se apagará tan rápido como empezó y al único que le importará será al Pontevedra y a su afición cuya situación clasificatoria cambia sensiblemente.

El sábado que viene comenzaremos nuestro partido contra el filial del Athletic con dos puntos menos en la clasificación e insisto a nadie le importará más que a nosotros y si el encuentro no termina bien tampoco nadie recordará (salvo nosotros) que en A Malata nos sacaron dos puntos utilizando de manera vomitiva el reglamento.

Al margen de este gol no concedido que lo marca todo, del resto del partido solo voy a comentar que pudo tener otra dirección si el rival hubiera transformado el "penaltito" que el mismo colegiado tuvo a bien señalar a favor del Racing.

El lanzamiento se fue fuera y a partir de ahí el Pontevedra controló por completo los intentos locales por generar peligro En ese sentido, me cuesta recordar alguna ocasión de gol "verde" al margen del citado penalti.

No se generó peligro en área departamental, eso es también cierto, aunque en la prolongación del primer tiempo una falta botada magistralmente por Yelko obligó al portero del Racing a efectuar una parada brutal.

La segunda parte siguió más o menos por los mismos derroteros hasta que en el tramo final entró al campo un Luizao que lleva unas jornadas con una marcha más y generando peligro casi en cualquier acción en la que interviene a partir de tres cuartas partes de campo.

En un partido de desgaste, cerrado y tenso, el Pontevedra encontró el gol en una de las últimas jugadas y por causas que no puede controlar le fue arrebatada esa ventaja de manera cruel y nada justa.

Por suerte, los jugadores mantuvieron la calma y las expulsiones por las protestas afectaron nada más que a miembros del cuerpo técnico y por fortuna también, el equipo mantuvo la compostura a lo largo de toda la prolongación para no encajar un tanto que habría vuelto aún más dura y asquerosa la situación vivida.

Ahora quedan 3 jornadas para el final y lo que es seguro y matemático es que el equipo jugará el play off si gana 2 de esos 3 partidos y llega a los 60 puntos.

La posibilidad de pelear por algo más del 5º lugar (circunstancia que no es baladí por la mecánica de juego desde hace años de las eliminatorias pero que tampoco importará a nadie más que a nosotros) se ha alejado mucho al no poder sumar esos dos puntos adicionales en Ferrol que el equipo se ganó sobre la hierba.

Mentiría si no dijera y escribiera que siento algo de preocupación.

Esa inquietud deriva, por ejemplo, del recuerdo de aquel partido ante el Castilla y ese gol en la última jugada que fue anulado por un fuera de juego posicional de interpretación muy discutible.

El equipo venía fuerte tras golear en Talavera y después del jarro de agua fría tras celebrar el gol ante el Castilla se pasó siete partidos sin conocer la victoria.

No tiene que volver a pasar, está claro, pero hay veces que situaciones externas al propio equipo pueden influir y mucho en el estado de ánimo de un grupo y habrá que ver el daño que ha hecho la anulación del gol en A Malata.

Tampoco me gusta que falte Montoro (5ª amarilla en Ferrol) pues el único partido que ha faltado en Liga fue también el único que el Pontevedra ha perdido en casa aunque, eso sí, contra el Tenerife.

Después de confesar mi preocupación, llega el turno de poner sobre el papel mi confianza y seguridad en estos técnicos y futbolistas que se merecen con creces obtener el premio de disputar la promoción.

Este equipo está generando ilusión por hacer bien las cosas, por competir al máximo en cualquier coyuntura y por mantener una estabilidad emocional que resulta vital a la hora de afrontar los últimos partidos que nos quedan.

Va a conseguir clasificarse porque ha demostrado estar entre los 5 mejores conjuntos del grupo y porque ha superado a lo largo de la competición varios golpes que harían tambalear a cualquier nave en medio de una fuerte tempestad.

Lo que también me encantaría es que todos los que vayamos el sábado a Pasarón (seamos el número que seamos) vivamos el partido al máximo. 

Que seamos capaces de sentir las jugadas de forma parecida a los futbolistas. Que jaleemos los ataques de los nuestros, silbemos los del equipo rival y presionemos siempre dentro de la legalidad todo lo que podamos presionar.

Enfrente tendremos un filial joven pero lleno de calidad y energía para correr a lo largo de los 90 minutos como almas que lleva el diablo.

Necesitamos estar mas juntos y unidos que nunca.

El mejor antídoto contra tanta decisión arbitral desquiciante y contra cualquier duda que pueda tener el equipo, es empujar y alentar al Pontevedra como Pasarón sabe hacer.

Lo vamos a conseguir entre todos. 

Juntos.


lunes, 27 de abril de 2026

Otro disparo en el pie

Existe una estadística sobre la que ya he hablado en otras ocasiones y que entiendo como una de las claves de la buena clasificación del Pontevedra CF.

Ese dato significativo al que me refiero indica que el Pontevedra CF jamás pierde un partido cuando consigue ponerse por delante en el marcador.

No es una circunstancia baladí sino realmente mollar a la hora de conseguir cualquier objetivo que se tenga, el garantizarse al menos un punto cada vez que se hace el primer gol de un encuentro.

La estadística permanece intacta después del partido jugado hace un par de días por el conjunto granate contra el filial del Celta de Vigo. El Pontevedra marcó primero y el Pontevedra volvió a no perder.

Eso sí, lo que se ha modificado es el número de partidos que el equipo ha dejado de ganar tras marcar antes. Hasta ahora eran tres. La igualada ante los olívicos eleva ese número a cuatro.


Me fui del partido decepcionado e incluso algo cabreado, he de admitirlo.

Esas sensaciones negativas no provenían tanto del empate final (en parte sí, pero cuando te enfrentas contra el segundo clasificado es un resultado que puede llegar a ser entendible) sino por como llegó ese empate.

No se alcanza esa estadística tan importante sobre la que se está hablando en esta entrada por casualidad.

Si un gol te asegura al menos un empate a lo largo de casi toda una Liga (solo restan 4 choques para el final) es porque se ha conseguido ensamblar un sistema defensivo colectivo tan eficiente, hermético y organizado que al rival le resulta muy complicado hincarte el diente cuando se ve por debajo en el marcador.

Esa estadística requiere que las “alegrías” o fallos en el aspecto defensivo sean escasos pues de lo contrario no podrían entenderse estos guarismos.

No obstante, en los últimos partidos del torneo, el Pontevedra CF está haciendo algo que no había hecho casi nunca antes y que le ha costado puntos que quizá podamos echar de menos al final del camino.

En Zamora, día en el que el equipo manejaba el partido a su antojo aún sin profundidad, llegó un error absurdo al final del primer tiempo que lastró nuestras opciones aquella tarde, opciones que se dilapidaron por completo al regalar un segundo tanto nada más comenzar el segundo tiempo.

En Guadalajara, ya metidos en la prolongación de la primera mitad, se pierde la concentración de manera absurda no muy lejos de nuestro área y un balón que era nuestro pasa a poder de un rival que aprovecha el obsequio para comenzar la acción que terminaría en el provisional 1-1.

En el Pedro Escartín esa acción no pasó factura en la puntuación pues el Pontevedra mostró contundencia en ataque tras el descanso y batió al Guadalajara con amplitud. Eso sí, lo que conllevó “medio regalar” ese gol fue complicar un partido que estuvo en el alambre hasta nuestro 1-2.


Una semana después de Guadalajara, el Pontevedra volvió a cometer un error incomprensible en la prolongación del primer tiempo del encuentro del pasado sábado y facilitó en grado sumo el tanto del empate de un Celta que no había disfrutado hasta ese momento de ninguna oportunidad seria de gol.

Sí, sé que el balón hace un bote raro y que algo influye. También sé que el lanzamiento de Oscar Marcos es de una gran categoría, propia de un futbolista muy joven pero con unas posibilidades de futuro enormes.

Todo eso lo sé.

Ahora, lo que también sé es que en ese minuto de partido no debe existir ni la menor duda o recato en mandar la pelota fuera del perímetro del estadio antes de contemporizar o querer “rizar un rizo” que lo único que provocó es un robo de balón imperdonable y la llegada de un disparo (cómodo al coger al equipo desorganizado y sorprendido) que jamás debió producirse.

Esta vez, como en Zamora pero de forma más dolorosa, el error costó puntos pues ese empate a un tanto ya no se pudo mover del marcador.

De ahí, insisto, mi sensación de enfado al terminar el encuentro. Es esa clase de enfado que no cuestiona la gran temporada del equipo; ese enfado que tampoco duda del tremendo esfuerzo realizado bajo un calor considerable que dejó a los futbolistas exhaustos sobre el césped una vez señalado el final del partido.

Pero sí era un enfado que me invadía por ser consciente de la gravedad del error cometido en el gol en contra y lo bien que habría estado situado el choque en la segunda parte si se hubiera afrontado con el marcador en franquía.

Un enfado que me indicaba la oportunidad de oro que se había perdido para ganar el partido por esa costumbre, contradictoria con la línea que lleva el equipo durante casi toda la Liga, de tirarse tiros en el pie.


La primera parte no había sido pródiga en ocasiones de gol pero sí en ritmo e intenciones claras por parte de ambos conjuntos en buscar las cosquillas a su rival.

El Celta atacaba los caminos existentes entre carrileros y centrales (el equipo volvió a salir con tres atrás, más dos laterales largos) y aunque no creaba ocasiones si incomodaba a un Pontevedra que veía como alguno de sus defensas debía salir de su zona más veces de las deseadas para achicar algo de agua.

Por su parte, sobre un césped de Pasarón excesivamente seco que dificultaba las conducciones del balón, el Pontevedra llegaba de vez en cuando al área celeste y provocaba córners que generaban mucha inquietud en el equipo visitante.

A raíz del tercer saque de esquina llegó el gol granate. Centro al segundo palo, dejada hacia el interior de área y remate de Ballardo (que jugó de titular en vez de Rubén López) para enviar el balón a la red.

Como ya es habitual esta temporada, el gol se revisó de arriba abajo en el monitor durante un tiempo muy largo. Esta vez para valorar si Comparada, que andaba por ahí, influía de alguna manera en la defensa, en el portero, en la solución de la paz mundial o en el descubrimiento del sexo de los ángeles.

Al final, en este sucedáneo de lo que hasta hace años se llamaba fútbol, el colegiado decidió (oh, sorpresa) que el gol subiera al marcador.

De ahí hasta el descanso, el Pontevedra se protegió atrás para tratar de “cazar” alguna contra ante un Celta que no generaba y que tuvo que esperar a que su rival le entregara directamente la pelota para conseguir la igualada.


Con el segundo tiempo llegó el primer cambio del Pontevedra. Eimil entraba al campo por Gil, provocando que Diego Gómez dejase de actuar de carrilero derecho (posición en la que sufrió bastante) y pasase a ocupar una posición más adelantada.

El calor apretaba, el Celta movía la pelota con mucha velocidad y el Pontevedra, con el paso de los minutos, trató sin éxito de apretar en busca de la victoria tomando algunos riesgos atrás que no fueron aprovechados por un filial que mostró bastante imprecisión e incluso ingenuidad en área contraria para aprovechar algunas transiciones que pudieron ser letales.

Fueron minutos a lo largo de los cuales se confirmó que Yelko (posiblemente cansado por el esfuerzo que exigía el Celta en la circulación hasta el relevo de Dela) no tenía su mejor día. Minutos en los que emergió un Montoro bestial, imperial y tremendo para abortar dos contras y sacar del barco todo el agua que no podían sacar ni un extrañamente impreciso Bosch ni un dubitativo Marqueta.

Al hilo de esto, no sé si al final jugaremos o no el play off pero ciertas renovaciones podrían sonar casi tan importantes como una clasificación por lo que supondrían para el futuro. La de Montoro resultaría un espaldarazo para un proyecto que quiera seguir creciendo, al ritmo que sea, pero creciendo.

Fueron también minutos en los que no entendía porque el Pontevedra no recurrió en ocasiones al balón largo siquiera para provocar faltas o corners en los que había sido inmensamente superior en la primera parte. No se sacó ni un saque de esquina en el segundo tiempo y creo que no fuimos conscientes de la importancia que habrían podido tener esas acciones para lograr el segundo tanto.

Alrededor del minuto 70, un Alain muy cansado tras haber intentado por todos los medios amargar la tarde a los centrales vigueses, dejaba su lugar a Joao Resende que logró dinamizar el ataque granate y aportar ese peligro en la zona ofensiva que se estaba echando de menos en la segunda parte.

A falta de Luizao (que bien nos habría venido el sábado en el tramo final) , Resende logró superar en ocasiones a los defensas rivales e incluso proporcionar un balón de gol en el 85 a Diego López que lo envío fuera cuando estaba en una posición ideal para marcar.

El partido acabó con ese empate a un tanto final y con la sensación, al menos para este atribulado bloguero, que se había dejado escapar vivo a un Celta que llegaba con alguna baja importante y que realmente no fue capaz de crear ocasión de gol de verdad más allá de aquella que nosotros mismos les pusimos en sus botas.

No quiero terminar esta columna sin mencionar que fueron sobre 6.700 los aficionados presentes en Pasarón.

Por primera vez desde el que esto escribe tiene memoria, el filial del Celta vino con viaje organizado y ocuparon su lugar en ella zona habitual de las aficiones contrarias.

También se veían camisetas del Celta en zonas, curiosamente, bastante céntricas de alguna de las gradas laterales.

Cada uno vive el Pontevedra como quiere, por supuesto. Cada uno vive el fútbol como le da la gana, faltaría más.

El que esto escribe es “abonado viejo” del Pontevedra y ni pretende ni busca que otros seguidores vivan al equipo de la misma forma.

De hecho, prefiero que en Pasarón haya 7.000 y no 3.000 personas.

Lo que se va a comentar a continuación, por tanto, no es una crítica negativa o una queja sino una sensación que no es, además, la primera vez que experimento.

Esa sensación no es otra que tener la impresión de que los días de Barakaldo y Ponferradina el partido se sintió o se vivió de forma más activa por los que allí estábamos aún siendo la mitad de los reunidos el sábado.

Ya sé que eso de “jugar el partido” por parte de la gente, está pasando a formar parte de la mente trasnochada y algo “demode” de los que ya nos olvidamos hace tiempo de los 50 años de vida pero el caso es que sí sentí que a la grada le faltó un poco de agitación, de presión, de acompañamiento.

Quizá sea solo cosa mía y esté equivocado.


Quedan cuatro jornadas y seguimos en zona playoff, quintos clasificados.

Llega ahora A Malata y todo lo que ello conlleva por este enconamiento que existen por ambas partes desde hace alguna década.

Ello provoca que cuando el Racing viene aquí se encuentra un ambiente hostil (todo lo contrario a otros equipos que han querido hundirnos y enterrarnos desde hace mucho más tiempo, por cierto) y cuando el Pontevedra va allí, se encuentra con lo mismo.

Los tiempos cambian, está claro.

Lo único que le pido al equipo, lo único, es que no siga cometiendo estos errores que no son justos con su propia trayectoria en el campeonato.

De qué van a competir, de que van a dejarse todo y de que van a representar bien la camiseta, no tengo duda alguna.

Solo pido, insisto, que no apunten “las armas” a sus pies.