Recuerdo con bastante desasosiego los años de tercera división de la segunda década del siglo XXI.
El Pontevedra malvivía en la cuarta categoría del fútbol español e incluso no fue capaz de clasificarse para el play off de ascenso en alguna de esas campañas.
Las gradas se veían más vacías que nunca, las decisiones de los Presidentes puestos a dedo por las instituciones políticas llevaban muchas veces al sonrojo y equipos que jamás habrían pensado en ni siquiera jugar un partido oficial en Pasarón, se mostraban superiores en el campo y lograban victorias humillantes para el granatismo.
También me acuerdo de las veces que no podía evitar levantarme del asiento y dirigirme a voz en grito a un palco semi vacío (por aquel entonces no producía rédito alguno pasarse por el estadio) reclamando alguna clase de solución que sacase al Pontevedra de la sima enorme en la que se encontraba.
Lo que más me estremece al evocar toda aquella etapa es las miradas de incredulidad e incluso de incomodidad que me dirigían los no demasiados aficionados que se hallaban a mi alrededor. - "Cállate ya- parecían pensar algunos- o "no malgastes fuerza de manera inútil. No sirve de nada"- transmitían las miradas de otros.
Fueron años en los que a cambio de escuchar la tan manida frase "hemos salvado al Pontevedra" se debían soportar años deportivos oscuros, acciones lamentables de los consejeros e incluso los que los pocos que osaban alzar la voz, eran criticados luego hasta en la prensa por no mantener la boca callada y dar las gracias.
Pasaron más años. Desembarcó la "nave Murillo" en la entidad y muchas de las cuestiones que acompañaban las informaciones del Pontevedra CF en los años de tercera como los impagos y problemas económicos de toda índole, cedieron su lugar al aspecto puramente deportivo.
En ese aspecto, el futbolístico, la era Murillo no está resultando especialmente exitosa. Sus tres primeras temporadas llamaban a la esperanza con una trayectoria ascendente y positiva. Luego llegaron los altibajos, después el covid y más altibajos.
Precisamente en la actualidad, asistimos a otra etapa deportiva ilusionante a pesar del desquiciante amateurismo que la Presidenta no parece querer eliminar de la institución.
A partir del tremendo disgusto de la temporada 23/24 en la que se fracasó dolorosamente en el objetivo del ascenso a 1RFEF, las dos últimas temporadas el Pontevedra CF ha logrado encauzarse sobre el terreno de juego y enlazar dos temporadas realmente positivas en las que se ha logrado una conexión con la afición protegida por lazos fuertes. Y ello se ha conseguido, incluso, con un sorprendente cambio de cuerpo técnico y unos cambios de plantilla muy profundos.
El comienzo de esta temporada (solo se llevan dos partidos, es cierto) parece fortalecer la buena salud deportiva del equipo y aumentar la ilusión de la gente.
Como ya se ha escrito muchas veces, a ese "zig zag" en la trayectoria deportiva (que al menos se ha visto acompañado con el cumplimiento de los contratos de los futbolistas y técnicos en el aspecto económico), desde el principio de la Presidencia de Murillo se ha echado de menos por algunos (entre los que me encuentro) más empatía desde el punto de vista social y comunicativo con la la masa social granate.
A lo largo de estos años se han cometido errores muy graves en esa faceta que no es necesario ahora repetir pero es un defecto que Murillo no corrige y no parece que tenga intención alguna en cambiar.
La decisión de llevar el debut liguero del Pontevedra CF 26/27 al campo de Baltar en Portonovo no debería haber llevado a ningún cisma social en el club si la entidad hubiera tratado este tema con mucha menos opacidad y sin caer en un cierto ninguneo hacia su gente.
El problema no es tener que jugar en Baltar cuyo césped por cierto es una maravilla.
El Pontevedra CF ya ha jugado otras veces de local en otros campos por diferentes razones y a pesar de las molestias que ello causa, se ha entendido siempre por la afición pontevedresa.
El problema es tratar de esconder hasta el ultimo momento la decisión que se barruntaba y ya estaba casi tomada semanas antes por el Consejo del Pontevedra.
El problema es que esas lluvias "intensas" con las que se justifica el retraso de la obra provisional llevada a cabo en Pasarón, cayeron a mediados de Agosto y no a finales y el Pontevedra CF decidió no comunicar las dudas que existían acerca de la imposibilidad de jugar en nuestro campo el 5 de Septiembre y no buscar la comprensión de su gente de una manera más respetuosa y empática.
Anunciar con solo 48 horas de margen el cambio de escenario no es de recibo ni es justo con sus seguidores y es esa forma de hacer las cosas; ese proceder en el que el abonado ya se ha convertido en un "cliente" a todos los efectos, lo que más duele y lo por lo menos al que esto escribe, indigna.
¿Cómo no va a entender un aficionado medianamente informado del Pontevedra CF un cambio de campo comunicado con una antelación algo mayor? Lo entendería porque sabe que el problema del césped no es un problema que se haya originado por la negligencia del Pontevedra CF sino la de otros actores que ni han estado ni por ahora están a la altura.
Lo que es negligente por parte del club es esta forma desquiciante de hacer las cosas que incluye pensar en último lugar en aquellos que le dan su aliento y eso resulta hastiante.
El sábado pasado, según cifras aparecidas en prensa, fuimos algo más de 1.560 aficionados los que acudimos al exilio en Baltar.
No fueron peñas vitales en la animación de los partidos para el equipo y otros particulares que un su legítimo derecho a la protesta decidieron no acudir por mucho que les doliera no hacerlo.
Para esos que habrían querido estar y no estuvieron, les comento con bastante tristeza y un punto de resignación, que la Presidenta del Consejo no recibió ni el más mínimo silbido, ni la más mínima queja pública por los aficionados presentes en Portonovo.
Cuando este atribulado bloguero se levantó de su butaca para decir que no son formas de hacer las cosas, las miradas recibidas no difirieron demasiado de aquellas que hace ya algunos años percibí mientras el Pontevedra se desangraba derrotado justamente por Villalonga, Estradense, Sanxenxo o algún otro equipo.
Esto es lo que hay y así hay que contarlo por muy triste que a algunos nos pueda parecer. Es posible, por tanto, que se haya puesto la primera piedra para la siguiente decisión estrambótica del futuro.
Y de fútbol?
El Pontevedra ganó y goleó al Arenas de Getxo para terminar la jornada coliderando la tabla junto a R.Unión y UD. Logroñés.
Fue un partido en el que el equipo encontró más efectividad que juego. Salió bien al terreno de juego (insisto, con una hierba en muy buenas condiciones) y encontró pronto el primer gol.
La jugada la inició Mba con una buena recepción y pase a la izquierda y la continuó Elejalde con una buena carrera, un mejor regate y un disparo certero que ponía al Pontevedra en ventaja.
El resto de la primera mitad fue controlada por los granates. Es verdad que ya empezó a manifestarse la dificultad para acumular largas posesiones de pelota pero el equipo esperaba al rival parapetados en un claro 5-3-2 y lograba robar en zonas calientes para que Mba protagonizara alguna otra carrera exuberante o Ilias gambeteara y tratara de hacer magia en la zona de 3/4 rival.
Por contra, el Arenas que empezaba a acumular pelota, no conseguía romper líneas granates y solo inquietó a la salida de un córner en el que el balón acabó pegando en el larguero tras algún rebote evitable.
La segunda parte empezó con un gran gol que doblaba la ventaja pontevedresa. Ilias recibe otra vez en zona de tres cuartos, amaga, conduce y observa el gran desmarque de Mba para enviarle un pase exquisito. Luego en ecuatoriano definió con clase ante el portero visitante doblando el tobillo sutilmente para enviar el balón al fondo de la red.
Paradójicamente, fue a partir de ese momento cuando el equipo tuvo más problemas.
El Arenas no se vino abajo, se hizo con la pelota y la movió con bastante soltura. El Pontevedra (con los dos mediocentros (Ivorra y Jerín) amonestados no era capaz de recuperar la pelota para descansar con ella y obligar al contrario a perseguir. En ese estado de cosas, los jugadores vizcaínos lograron ganar la espalda en algunas acciones a nuestros carrileros y encontrar espacios a veces a la espalda de los mediocentros.
En ese estado de cosas, llegaron varios acercamientos realmente peligrosos en los que al conjunto visitante le faltó picante arriba y al Pontevedra más cohesión defensiva como grupo. Se mantuvieron firmes, eso sí, el portero y los tres centrales que trataron de taponar algunas vías de agua imprevistas.
Fueron llegando los cambios.
Primero Argos sustituyó a un Elejalde peligroso con la pelota pero al que el partido se le hizo largo algo pronto. Gil, que volvió a hacer un partido notable con la sola mácula de alguna acción en el carril derecho en el que no estuvo atentó en defensa, pasó al medio campo por la izquierda y con la presencia del joven cántabro se tapó algo mejor el carril.
Después entraron Reda y Compa.
El primero relevó a Ivorra para incrustarse en la línea de tres centrales provocando que Vidorreta se adelantara al mediocentro y el segundo entró por un Ilias cansado pero está vez acompañando sus acciones de clase con productividad efectiva para el equipo.
Pocos minutos llevaba Comparada en el campo cuando pudo recibir un balón tras robo de Rui y encarar la frontal del área para conectar un lanzamiento cruzado, potente y seco que dejaba bien a las claras que ni el verano, ni el hombro ni la presencia de un gran Mba en este comienzo de Liga va a evitar que pierda el olfato de gol.
Luego llegó el cuarto tras otro disparo, esta vez menos sutil y más violento, de Rui Pedro tras el saque de un córner y dos cambios más entre los que estaba el debutante Bob Omorogbe que poco pudo enseñar al margen de un físico poderoso y una carrera en defensa para tapar una internada rival que se llevó algún aplauso de la gente.
Entre los goles granates y la pegada exhibida el sábado (en la segunda parte llegó tres veces y metió las tres), el Arenas seguía llegando y en la prolongación consiguió ese gol que mereció y que debe llamar a la reflexión al equipo ante la clara dificultad para tener un poco más la pelota (la ausencia de Yelko pesó en ese sentido) y ciertas ligerezas defensivas que pudieron costar más caro de haber conseguido el rival marcar antes alguna de las que tuvo.
Sea como fuere, el Pontevedra empieza a enseñar que cuenta con algunas virtudes que la temporada pasada escaseaban.
En la Liga pasada, a lo largo de toda la segunda vuelta, estuvimos con un solo "9" clásico que además era la única pieza a la que se le podía enviar algún balón largo para que lo pelease y crease inquietud en esos contextos de partido en los que estabas siendo dominado.
Ahora, a Compa se le une Mba que es potentísimo al espacio y el propio Omorogbe (al que lógicamente hay que ver mucho más) puede apuntar a convertirse en otro jugador con el que explotar la velocidad.
No es fácil ganar dos partidos seguidos en 1RFEF y el Pontevedra CF lo ha hecho.
El club ya ha oficializado que el sábado que viene sí se jugará en Pasarón ante el filial del Athletic. Volverá a hacer calor según dice la predicción y tendremos enfrente otro rival que correrá lo mismo o más que el Arenas, es decir, muchísimo.
Será imprescindible el apoyo desde la grada. El aliento de Siareiros, Fossa, el resto de peñas que no fueron a Portonovo y también de los particulares que volverán tras esta semana de exilio.
Este cuerpo técnico y esta plantilla vuelven a ilusionar. Ellos sí cumplen con la labor de respetar y honrar el equipo al que representan.
No tengo dudas que el sábado a las 16,30 h volveremos a ser todos uno; sin ausencias legítimas pero dolorosas y en apoyo de un equipo que nos va a necesitar mucho.