Verde que te quiero verde.
El Pontevedra CF solo perdió un partido en casa a lo largo de toda la Liga 25/26.
Es un dato interesante y más si se tiene en cuenta que esa derrota llegó a manos del CD. Tenerife que ocupó el primer puesto de la clasificación de principio a fin mostrando una clara superioridad sobre el resto de sus rivales.
No obstante, el conjunto granate empató en Pasarón nada menos que 11 partidos, más que los que ganó, que fueron 7.
Si vamos más al detalle y analizamos las fechas en las que el Pontevedra CF logró sus victorias como local, podremos comprobar como 5 de esas 7 veces en las que se consiguieron los 3 puntos se corresponden con tramos de la competición en los que el estado de la hierba de nuestro estadio todavía podría recibir el calificativo de decente.
Así, el triunfo ante el Talavera se consiguió a primeros de Octubre de 2025 y frente al Zamora el 1 de Noviembre, fecha a partir de la cual, las lluvias ya hicieron su particular “agosto” sobre el maltrecho césped de nuestra casa.
En ese tramo de competición, ese que va desde finales de Agosto a mediados de Noviembre, el equipo jugó bastantes partidos fuera y en Pasarón (al margen del Tenerife) solo se dejó de ganar al Cacereño en el debut (partido para el que el Pontevedra contaba solo con 15 o 16 jugadores nada más) y al Osasuna B.
Luego avanzó el mes de Noviembre.
Llegaron las lluvias y el frío y con ellos lo hicieron los charcos, el agua, el barro, el tratamiento con arena y como es costumbre desde hace 15 años, sobre el Estadio Municipal de Pasarón jugar a ras de hierba se tornó en misión ardua y casi inalcanzable.
En esa parte de la Liga, el equipo jugó 10 partidos en casa y empató la friolera de 8 de ellos.
Las victorias ante el Arenas cosechada a mediados de Diciembre y el Racing el primer partido del año 2026 fueron las excepciones a una serie de encuentros en los que el balón botaba ya como un conejillo escapando de un depredador o simplemente no botaba al resultar succionada por las amplias partes del campo que mutaban en terreno para cultivar patatas.
Es cierto que de esos 8 choques se pudo ganar alguno como el del Mérida, Castilla o Lugo pero también es verdad que en ocasiones (Arenteiro, Ourense, Unionistas y alguno más) resultaba imposible jugar a algo que se pudiera parecer a fútbol combinativo.
Con la llegada del mes de Abril, una vez dejadas atrás las lluvias constantes, el frío más o menos intenso e incluso alguna helada invernal, el césped (sin estar ni mucho menos bien) comenzó a recuperarse algo y “curiosamente” volvieron las victorias granates en casa.
Verde que te quiero verde.
El equipo afrontó partidos vitales y de mucha dificultad y pudo salir airoso ganando y convenciendo ante rivales fuertes como el Barakaldo y la Ponferradina, además de golear al Athletic Club.
Es verdad que alguna tormenta primaveral hizo en alguna de esas ocasiones tambalearse de nuevo al maltrecho césped pontevedrés pero lo cierto es que a partir de Abril se podía jugar a más cosas y “curiosamente”, salvo el fatídico día del Avilés”, el Pontevedra pudo volver a enlazar victorias seguidas como local.
Es posible que a algunos lectores de esta columna, estos datos le parezcan aleatorios, casuales y desconectados de la insoportable rutina que desde hace ya mucho tiempo sufre el terreno de juego de Pasarón y, por ende, los futbolistas del Pontevedra CF y sus aficionados.
También es posible que otros lectores encuentren lógica la relación entre las partes del año natural y su incidencia sobre la hierba del estadio y los resultados del equipo.
Algunos de los primeros pronunciarán las clásica y manida frase “es que el campo es para los dos”, enunciado que no falta a la verdad pero que no tiene en cuenta que el único equipo que se ve obligado a jugar en una ciénaga (perdón por la expresión pero hay veces que es mejor ser rotundo a pesar de lo que duela el término utilizado) durante cuatro o cinco meses de cada Liga es el Pontevedra CF.
Creo que no merece mucha explicación el hecho de que cualquier futbolista prefiera jugar en un campo en buenas condiciones, en primer lugar, para proteger lo mejor posible su integridad física.
Pero es que además, si en un equipo salen a jugar gente como Yelko Pino o Tiago, por poner dos ejemplos, encontrarse un césped así es restarle muchas posibilidades de éxito al equipo que cuenta con la fortuna de atesorar esa calidad técnica en medio campo.
Este es un problema terrible que tiene el Pontevedra CF desde que se remodeló de manera integral el Estadio Municipal de Pasarón.
Esa misma remodelación que costó mucho más dinero y tiempo del inicialmente previsto en el procedimiento de licitación público que lideró la Diputación de Pontevedra que por aquel entonces presidía el ahora Presidente de la RFEF.
Esa misma remodelación integral que planificó cubrir las cuatro gradas para que nadie tuviera que mojarse pero cuya construcción no impide que el agua empape a todo aquel que se siente en el anillo inferior de cualquiera de los cuatro graderíos.
Esa misma remodelación integral que afectó al drenaje del estadio y que provoca que la hierba de Pasarón, otrora envidia de muchos de los mejores campos no solo de Galicia sino de España, sea ahora un césped moribundo, indigno de la historia y solera de esta institución y que condiciona claramente cada temporada que el equipo afronta año a año.
Hace ya 3 años, el club contrató a una empresa adelantando un dinero importante para una entidad que no se halle en LFP y que al parecer ha sido devuelta al menos parcialmente vía subvenciones.
Aquel coste no llegó a 200.000 € y con las primeras lluvias del otoño se demostró baldío pues el problema siguió presente.
Al parecer, para arreglar de verdad el desastre, se necesita vaciar por completo todo lo que está debajo de la hierba y afrontar una obra que según las propias palabras de la Presidenta podría rebasar el 1.000.000 €.
Pocos días después del fin de la pasada temporada, Lupe Murillo comentó en rueda de prensa que el problema del estado del terreno de juego la obsesionaba (no me extraña, pues el que esto escribe y sé que mucha gente más, comparte la obsesión) y que volvería a llamar a la puerta de las instituciones públicas para tratar de llegar a una solución conjunta y definitiva sobre el particular.
Desde entonces, hemos escuchado a los máximos rectores de la Diputación (en un breve descanso que se tomaron en medio de la ímproba tarea de instalar dos pantallas gigantes en la La Alameda para ver los partidos del mundial) decir que llevarán al pleno del organismo provincial una modificación de crédito por importe de 160.000 €, cantidad en la que nadie sabe en base a qué valoran el 50% del valor de la obra a efectuar. También aclararon que sufragarán el 50% de ese precio si el valor de la obra es mayor.
Por su lado, el Ayuntamiento de Pontevedra (en otro apreciado descanso entre organización y organización de campeonatos de triatlón, duatlón y acuatlón) anunció que había encargado un auditoria que concluyó que para solventar el tema resulta necesario levantar todo el desastre que existe debajo de la primera capa de césped del estadio y que el coste podría llegar a 1.600.000 €.
La Xunta? Ni está ni sé si la espera a pesar de recientes actuaciones que esta institución ha llevado a cabo en estadios como el de Ourense, Carballiño o Ferrol.
Verde que te quiero verde.
El caso es que agoniza el mes de Julio de 2026 y parece ya evidente que no podrá realizarse actuación alguna antes del comienzo oficial de esta temporada por falta de tiempo tanto para tratar de llegar a un acuerdo a cuatro partes de una vez por todas como para llevar a cabo una obra que no se hace en dos semanas.
La gente se seguirá mojando si se sienta en el anillo inferior del estadio y llueva.
Cuando existan partidos de alto riesgo, una grada se seguirá cerrando para ser ocupada por la afición visitante por no tener tampoco previsto imponderables como ese.
Otros defectos del estadio seguirán perpetuándose en el tiempo sin que tengan ninguna clase de remedio.
Y la hierba. Esa hierba que no ha sido arrancada de manera negligente por el Pontevedra CF. Esa hierba que se encuentra en ese estado desde que una obra se realizó y luego se entregó y recibió con muchas deficiencias entre las que se encontraba el drenaje, según varios informes entre los que se encuentra esa auditoria citada encargada por el Concello…
La hierba volverá a lucir su color verde durante Agosto, septiembre y Octubre. Si las lluvias se retrasan, en alguna semana de Noviembre se podrá todavía controlar un balón de primeras y usar el primer toque.
Luego llegará el agua, el barro, la arena playera del mes de Enero, las inmensas zonas en las que el balón se quedará atascado en Febrero y Marzo para luego en Abril , cual oruga convertida poco a poco en mariposa, volver la hierba a adquirir tonos verdosos disimulando las madrigueras y toperas hasta el otoño siguiente.
Si a diferencia de este año, el equipo consigue meterse en play off o hacer una buena Copa, el macropalco volverá a llenarse de autoridades y celebridades.
Se multiplicarán los “selfies”, abundarán las sonrisas y volverán las promesas.
En ese momento el Pontevedra CF volverá a ser “rentable”. No importara tanto que sea una SAD.
Volverá a ser ese club que representa a toda la ciudad y comarca con gallardía y orgullo...
Verde que te quiero verde.
El barco sobre la arena.
El caballo en en el lodazal.