lunes, 4 de mayo de 2026

JUNTOS

El Pontevedra CF debería contar en la clasificación desde la tarde del pasado sábado con 56 puntos.

La diferencia que el conjunto granate tendría que estar sacando al sexto clasificado en el momento de escribir esta columna (lunes siguiente por la mañana) es de 5 puntos a falta de 9 para terminar la competición.

El equipo debería figurar en la tabla con los mismos puntos que el Castilla (4º) y solo con dos menos que el tercer clasificado, el Zamora.

No obstante, el Pontevedra aparece en todos los periódicos con 54 puntos, a solo 3 del sexto clasificado y con 2 y 4 de desventaja con los equipos que le anteceden en aquella.

La razón de todo ello no es otra que la invalidación caprichosa, inexplicable y vergonzosa de un gol conseguido por Comparada en el minuto 90 y que fue inicialmente concedido por el encargado, en teoría, de repartir justicia sobre el terreno de juego.

Todo análisis del partido decae ante una decisión arbitral tan estrambótica que acabó por decidir el resultado de un choque que el Pontevedra ganó sobre el césped y que un par de individuos utilizando un monitor como dos monos con dos pistolas, decidieron que solo debía empatarlo.

Argumentos tales como que el equipo salió a empatar, que apenas apareció en ataque o que gozó tan solo de una ocasión para marcar antes de que le metieran deportivamente la mano en el bolsillo, decaen y pierden toda importancia por el escándalo futbolístico que supone la anulación de un gol por una presunta falta a raíz de una acción que el colegiado vio en directo en posición privilegiada.

Vaya si la vio.

La vio tan bien que incluso hizo ademán con sus brazos indicando que la jugada podía continuar pues en la lucha por el balón entre Luizao y Saúl no había apreciado infracción alguna.

Luego llegó el 4º árbitro para visionar la jugada y llamarle a la banda. Como ese estudiante aburrido que no soporta que sus compañeros de pupitre se diviertan y decide avisar al profesor de que se están riendo en vez de atender a la clase, una de las figuras más inútiles del fútbol consideró necesario ponerle la jugada en televisión a su colega de campo y " comerle la oreja" sobre el lance entre nuestro atacante y el defensa local para buscar una falta como lo haría una fiera famélica en un paraje desértico.

El forcejeo leve existe, sí, pero cualquier persona racional que visiona la jugada, debería haber visto a un jugador granate que pelea el esférico con más denuedo que su rival, que no le empuja, no le codea, ni le propina patada alguna y que se lleva la pelota por convicción y poner más ganas que su colega.

Pues no. El árbitro principal del encuentro que ya había visto la jugada cuando se producía en vivo (insisto en esto porque me parece un detalle crucial) decide de manera incomprensible cambiar su decisión inicial y anular el tanto ante la perplejidad de todos los allí presentes, incluidos los aficionados departamentales.

A este colegiado y a su "avezado" cuarto árbitro no les ocurrirá nada a nivel disciplinario. Continuarán pitando y posiblemente veamos en breve al primero ejerciendo de cuarto árbitro en un partido de primera división como suelen hacer los "trencillas" de 1RFEF.

Como aquel personaje de la película de Forqué "Atraco a las 3" encarnado magistralmente por J.Luis López Vázquez de nombre Fernando Galindo, este y los demás árbitros de nuestro fútbol continuarán recitando la frase :" un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo" cada vez que se dirijan a sus superiores de la organización (en cuya cúspide se encuentra nada menos que Rafael Louzán), tal y como Galindo recitaba al ver entrar en el banco para el que trabajaba a una cliente extraordinariamente atractiva y sensual.

Toda este escándalo se apagará tan rápido como empezó y al único que le importará será al Pontevedra y a su afición cuya situación clasificatoria cambia sensiblemente.

El sábado que viene comenzaremos nuestro partido contra el filial del Athletic con dos puntos menos en la clasificación e insisto a nadie le importará más que a nosotros y si el encuentro no termina bien tampoco nadie recordará (salvo nosotros) que en A Malata nos sacaron dos puntos utilizando de manera vomitiva el reglamento.

Al margen de este gol no concedido que lo marca todo, del resto del partido solo voy a comentar que pudo tener otra dirección si el rival hubiera transformado el "penaltito" que el mismo colegiado tuvo a bien señalar a favor del Racing.

El lanzamiento se fue fuera y a partir de ahí el Pontevedra controló por completo los intentos locales por generar peligro En ese sentido, me cuesta recordar alguna ocasión de gol "verde" al margen del citado penalti.

No se generó peligro en área departamental, eso es también cierto, aunque en la prolongación del primer tiempo una falta botada magistralmente por Yelko obligó al portero del Racing a efectuar una parada brutal.

La segunda parte siguió más o menos por los mismos derroteros hasta que en el tramo final entró al campo un Luizao que lleva unas jornadas con una marcha más y generando peligro casi en cualquier acción en la que interviene a partir de tres cuartas partes de campo.

En un partido de desgaste, cerrado y tenso, el Pontevedra encontró el gol en una de las últimas jugadas y por causas que no puede controlar le fue arrebatada esa ventaja de manera cruel y nada justa.

Por suerte, los jugadores mantuvieron la calma y las expulsiones por las protestas afectaron nada más que a miembros del cuerpo técnico y por fortuna también, el equipo mantuvo la compostura a lo largo de toda la prolongación para no encajar un tanto que habría vuelto aún más dura y asquerosa la situación vivida.

Ahora quedan 3 jornadas para el final y lo que es seguro y matemático es que el equipo jugará el play off si gana 2 de esos 3 partidos y llega a los 60 puntos.

La posibilidad de pelear por algo más del 5º lugar (circunstancia que no es baladí por la mecánica de juego desde hace años de las eliminatorias pero que tampoco importará a nadie más que a nosotros) se ha alejado mucho al no poder sumar esos dos puntos adicionales en Ferrol que el equipo se ganó sobre la hierba.

Mentiría si no dijera y escribiera que siento algo de preocupación.

Esa inquietud deriva, por ejemplo, del recuerdo de aquel partido ante el Castilla y ese gol en la última jugada que fue anulado por un fuera de juego posicional de interpretación muy discutible.

El equipo venía fuerte tras golear en Talavera y después del jarro de agua fría tras celebrar el gol ante el Castilla se pasó siete partidos sin conocer la victoria.

No tiene que volver a pasar, está claro, pero hay veces que situaciones externas al propio equipo pueden influir y mucho en el estado de ánimo de un grupo y habrá que ver el daño que ha hecho la anulación del gol en A Malata.

Tampoco me gusta que falte Montoro (5ª amarilla en Ferrol) pues el único partido que ha faltado en Liga fue también el único que el Pontevedra ha perdido en casa aunque, eso sí, contra el Tenerife.

Después de confesar mi preocupación, llega el turno de poner sobre el papel mi confianza y seguridad en estos técnicos y futbolistas que se merecen con creces obtener el premio de disputar la promoción.

Este equipo está generando ilusión por hacer bien las cosas, por competir al máximo en cualquier coyuntura y por mantener una estabilidad emocional que resulta vital a la hora de afrontar los últimos partidos que nos quedan.

Va a conseguir clasificarse porque ha demostrado estar entre los 5 mejores conjuntos del grupo y porque ha superado a lo largo de la competición varios golpes que harían tambalear a cualquier nave en medio de una fuerte tempestad.

Lo que también me encantaría es que todos los que vayamos el sábado a Pasarón (seamos el número que seamos) vivamos el partido al máximo. 

Que seamos capaces de sentir las jugadas de forma parecida a los futbolistas. Que jaleemos los ataques de los nuestros, silbemos los del equipo rival y presionemos siempre dentro de la legalidad todo lo que podamos presionar.

Enfrente tendremos un filial joven pero lleno de calidad y energía para correr a lo largo de los 90 minutos como almas que lleva el diablo.

Necesitamos estar mas juntos y unidos que nunca.

El mejor antídoto contra tanta decisión arbitral desquiciante y contra cualquier duda que pueda tener el equipo, es empujar y alentar al Pontevedra como Pasarón sabe hacer.

Lo vamos a conseguir entre todos. 

Juntos.