lunes, 18 de octubre de 2021

La suprema dificultad de hacer las cosas bien y sencillas

Terminar en la primera posición en casi cualquier categoría de nuestro fútbol resulta realmente difícil

Creo que esta premisa podrían firmarla casi todo aficionado a este deporte que lleve años comprobando como a pesar de los presupuestos y el poder económico que tengan determinadas entidades, las sorpresas están a la orden del día y las "heroicidades" de equipos modestos suelen ocurrir con alguna frecuencia no  ya solo manifestadas en partidos concretos sino también en clasificaciones completas.

Es posible que la 1ª división no responda exactamente a este planteamiento en las últimas décadas. 

La intencionada manera de "teledirigir" la Liga española por sus regidores para que casi todo se convierta en un "tete a tete" entre el Real Madrid y Barcelona ha restado en buena parte ese electrizante componente de imprevisibilidad en la competición y provocado que circunstancias como las del Valencia hace ya más de quince años o Atlético de Madrid en la actualidad parezcan claramente una anomalía.

¿Se imaginan, por ejemplo, cuatro años seguidos sin que la Liga la ganasen ni blancos ni blaugranas como pasó a primeros de los 80 con los equipos vascos? Ahora no es que resulte imposible es que los dirigentes de los que antes hablábamos entrarían en pánico ante tal desplante de los "comparsas".

Volvamos, no obstante, al fútbol modesto.

Dos enormes instituciones como el Deportivo de la Coruña (campeón de Liga y Copa, entre otros trofeos) y el Racing de Santander con más de 40 temporadas en Primera, compiten ahora en 1ª Federación con el casi obligado objetivo de volver a la segunda división española.

Deportivistas y santanderinos ya comprobaron el pasado año (para desgracia racinguista, el equipo cántabro llevas más tiempo siendo consciente de ello) que la 2ªB no era una broma y tuvieron que clasificarse para esta 1ª RFEF vía fase intermedia, aquella que disputaban los que no pudieron colarse para jugar por el ascenso.  

Esta campaña pelean en la zona noble de la tabla pero ya han comprobado en sus carnes como cualquier "tonto hace un reloj" y han perdido puntos de manera dolorosa.

No tendrán fácil ser primeros y colocarse de nuevo en un lugar no tan discordante con su formidable historia.

La 2ª RFEF no cuenta con el nivel de la categoría inmediatamente superior, no nos engañemos.

En mi opinión, dicho nivel está incluso un punto por debajo de esa 2ªB de 80 equipos en la que tantísimos años hemos competido.

Aún así, el primero subirá directamente y a pesar de ese nivel no demasiado elevado, el Pontevedra lo tendrá muy complicado y deberá "sudar sangre" si quiere hacerse con ese lugar ansiado que nos subiría un peldaño de forma directa.

¿Tenemos mimbres para optar a ese primer puesto? En mi opinión, sí.

¿Hay defectos en esta plantilla que evidentemente ha tenido que sufrir recortes económicos por el descenso? En mi opinión de aficionado, sí. Existe algún agujero.

Ahora bien, si se hacen las cosas bien en el campo; si nos respetan las lesiones en determinadas parcelas del césped y si la concentración reina a lo largo de todos los minutos de los partidos, el Pontevedra sí debe luchar por ese puesto de privilegio que nos ahorraría un play off en campo neutral y eliminatorias a un partido creado por aquellos que solo buscan réditos económicos para ellos mismos y no para los componentes de la competición que organizan.

En estos dos últimos partidos de Liga en los que se han logrado las dos primeras victorias y las dos primeras "porterías a cero", el Pontevedra ha colocado la primera piedra en su tarea casi obligada de pelear hasta el final por el liderato.  ¿Cuál ha sido esa piedra? Hacer las cosas bien y sencillas.

Esto (lo de hacer las cosas bien y sencillitas) es fácil decirlo pero hasta el partido de Luanco no estaba resultando nada asequible pasarlo a la práctica.

Tiene el Pontevedra (en opinión, repito, de aficionado) una plantilla diseñada para tener la pelota, defenderse con ella y tratarla de tal manera que sea frecuente encontrar posibilidades para que sus 2 delanteros puedan encontrar el gol.

No la tiene (o en principio eso ha parecido en este comienzo de campeonato) para dejarle el balón al rival y replegarse con orden para formar una buena muralla defensiva y tratar de sorprender a la contra.  

En esos 5 primeros encuentros que tanto nos preocuparon y que debemos tener siempre presentes como muestra de lo que puede ocurrir si  no se hacen las cosas bien, el equipo regaló lo indecible en la faceta defensiva.

Lo hicimos a balón parado defendiendo con la mirada aquella falta de Móstoles o las de casa frente a Leganes B y Arenteiro.

Lo hicimos tragándonos 2 balones largos y sin rumbo de manera absurda también en Mostoles y también frente al Leganés aquí.

Y lo hicimos perdiendo por completo la pelota en Carballo cuando el partido solo podía ser nuestro, defendiendo de manera lamentable los centros laterales que fueron ejecutados y posteriormente rematados con extrema facilidad por el rival.

En algunos de esos partidos el Pontevedra no estuvo mal con el balón. 

Todo lo contrario Fue mejor, creó ocasiones y marcó un número suficiente de goles que deberían habernos llevado al triunfo.

Este atribulado bloguero excluiría el partido frente al Leganes B y la primera parte frente al Arenteiro. Sinceramente, ahí hay poca o nula defensa para el equipo.

En cambio, no haber ganado en Mostoles se debió a nuestros errores; no haber ganado en Carballo se debió a nuestros errores e incluso en los últimos 20 minutos contra el Arenteiro se pudo remontar el partido.

En esos partidos el Pontevedra con el balón en su poder hizo algo parecido a lo realizado el Sábado pasado ante el Llanera al que se le ganó con facilidad.

La diferencia estuvo en que no se cometieron fallos absolutamente demenciales atrás que permitieran que el rival se pusiera por delante, se hiciera fuerte y nos complicara muy mucho la vida.

Sí. Sé perfectamente que el humilde equipo asturiano del Llanera es ahora último y que el Pontevedra debe casi siempre ganarle sobre todo en Pasarón.

Ahora bien, también digo que el Leganés B no me pareció nada del otro mundo y solo nuestros "tiros en el pié" provocaron que acabaran venciendo. 

Es, en mi opinión, este Pontevedra un equipo que juega diferente al que hemos visto en los últimos años.

Los equipos de estas campañas anteriores buscaban llegar al ataque de manera más fulgurante, más eléctrica. Buscaban la presión en zonas dañinas para el rival y a partir de ahí transicionar rápidamente en ataque para encontrar las posiciones de gol.

La impresión que me da este Pontevedra con el paso de los partidos es que lo que se busca es encontrar esos espacios no con esa presión agobiante y la velocidad subsiguiente sino a través de una posesión del balón más pausada, mucho más elaborada para tratar de descolocar al rival y penetrar en ese momento utilizando la profundidad.

El Sábado, por ejemplo, el Pontevedra utilizó la paciencia para tocar y tocar en medio campo hasta encontrar superioridades que permitían dotar a ese juego combinativo de la necesaria profundidad para no convertir el fútbol en balonmano y como es lógico crear esas ocasiones que produzcan el gol.

No se consiguió siempre ni mucho menos y la sensación a veces fue la de juego excesivamente lento y además dificultado por el calamitoso estado del terreno de juego.

Sin embargo, si hubo lances en los que la combinación logró el fruto de descolocar al contrario y se vio acompañada de la ya citada profundidad dotando a ese juego de toque de la peligrosidad y el marchamo de gol que convierte a ese fútbol en atractivo.

Si por el contrario no se consigue dotar a esa forma de juego con esa electricidad en los últimos metros, el partido puede convertirse en lo que fue la primera parte frente al Arenteiro en la que además de regalar atrás, no fuimos capaces en ningún momento de quebrar la defensa contraria cayendo en la desesperación.

En Carballo, a pesar de las dificultades del escenario, también se trató de jugar así y lo cierto es que hasta que se hizo el Pontevedra fue mejor. Luego ya sabemos lo que pasó.

Hacer las cosas bien y sencillas.

Con tu estilo que este año parece como se ha dicho diferente. Tocando hasta la saciedad si es necesario para hallar los caminos que nos lleven a Charles y Rufo. Divirtiendo a veces si ese toque es rápido y las llegadas muchas. Aburriendo en ocasiones si no se encuentran esos pasillos y se le sacan las costuras a la pelota de tanto sobarla.

Ahora, sin caer en errores infantiles en zonas vulnerables del terreno de juego como la salida de pelota; sin regalar en el juego aéreo defensivo como ha pasado hasta ahora; sin tragarse pelotazos de 40 metros sin sentido por una nula atención a las vigilancias defensivas.

Se perderán partidos aún haciendo bien las cosas, eso está claro.

Habrá equipos que intentarán sacarnos la pelota para hacernos sentir incómodos.

Habrá otros días en los que la pelotita se niegue a entrar ni una sola vez en la portería rival aún teniendo oportunidades de sobra.  

Ahora, tratemos que esos puntos que se van a tener que ir porque el fútbol es y seguirá siendo siempre fútbol con sus imponderables asociados, se vayan más por virtudes del rival que por deméritos propios.

Que cuando se pierda nos cabreemos y nos desilusionemos pero que no metamos también en la mochila la sensación de que lo hemos dejado ir nosotros mismos.

El camino será difícil, eso está claro.

Como dice esta columna al principio, ser primero en casi cualquier categoría es muy complicado pero no nos quitemos nosotros mismos "boletos" para conseguirlo arrojándolos a la basura de nuestra propia casa. 

Que si el rival nos quiere arrebatar esos "boletos" lo haga por que haya sido mejor; porque lo haya merecido.

Para terminar un dato esperanzador y que deja bien a las claras que nuestro "Rufles" este año funciona a pleno rendimiento.

De los 14 goles logrados por el equipo ( somos el equipo máximo goleador empatados con el líder Adarve), 11 los han marcado Charles (6) o Rufo (5).

En los 7 partidos de Liga jugados han marcado siempre o uno u otro, o los dos.

Tiene pinta, además, que lo harán en muchísimos partidos del campeonato.

Logremos moderar nuestra cifra de goles encajados (hasta hace poco éramos de los más goleados). Si lo hacemos, estaremos mucho más cerca de cerrar la herida de la pasada temporada.

Feliz 80 cumpleaños al Pontevedra CF y a todos los que lo componen. 

Que sean muchísimos años más los que esta camiseta y este escudo sigan recorriendo España y haciendo que nos sintamos orgullosos de ser una minúscula parte de él a pesar de lo mucho que nos hace sufrir en ocasiones. 

     


lunes, 4 de octubre de 2021

De ridículos, películas de Berlanga y unas posaderas abrasadas

 Simplemente fue un ejercicio de dolor más. 

Otra nueva sesión de tortura que sabes sin lugar a dudas que se te infligirá pero a la que te encaminas con cara de perrito degollado con una disciplina propia de un talibán irredento.

Nada más sentarte en la butaca ya sientes una pequeña descarga eléctrica en las posaderas, leve si acaso, pero descarga a fin de cuentas que va preparando tu cuerpo para los voltios que ya sin recato ni freno alguno caerán sobre tu organismo a lo largo de los 90 minutos.

En el día de ayer esa primera descarga en los prolegómemos del choque ya fue un poquito más elevada de lo habitual 

Y fue un poquito más fuerte porque al conocer la alineación del Pontevedra CF las posaderas a las que aludíamos anteriormente se apoyaron del susto con demasiada fuerza en esa butaca que empezó (caprichosa y juguetona ella) a vibrar con más intensidad.

Juego de niños esa pequeña corriente del principio con las que vendrían a lo largo de otra primera parte vergonzosa, patética e indigna de la historia de este club en la que el Pontevedra CF pululó por el césped sin sentido ni coherencia alguna convirtiéndose en un muñeco de peluche zarandeado por el Arenteiro de manera inmisericorde.

Resulta hasta absurdo hablar de táctica o de posicionamiento de futbolistas cuando el ridículo era tan grande y el desconcierto del equipo era tal, que lo único que daban ganas era de levantarse de esa diabólica silla que despedía energía eléctrica sin parar para no estar dando botes constantes encima del asiento y evitar el chamuscamiento total de esas nalgas sufridoras.

Como elemento recurrente del guión otro gol regalado. 

Esta vez no hizo falta que el rival levantara el balón desde el banderín de córner ni un par de centímetros. Si el Pontevedra ya había demostrado que su defensa del balón parado aéreo del contrario era un desastre sin paliativos, ayer también puso de manifiesto que es una calamidad defendiendo el balón parado "a ras de suelo".  

Esa jugada ensayada del Arenteiro aún habría tenido alguna disculpa si estuviésemos hablando de una falta lateral cerca del área en la que el recorrido de la pelota por el césped fuese sensiblemente más corto desde la bota del pasador hasta la del rematador

Ahora, que te metan un gol a través de esa jugada desde el "quesito" del saque de esquina, habiéndose desplazado el balón un montón de metros hasta el corazón del área, es simplemente intolerable. 

Es absolutamente descorazonador que te puedan meter un gol así y todavía más si ya en esta misma temporada has encajado varios goles en estrategia y tu atención tiene que ser máxima.

Luego llegó el segundo gol a raíz de un buen disparo pero tras otro estrambote granate en la génesis de la  jugada y la sensación de mascarada, de tomadura de pelo, de disparate insoportable se extendió como un reguero de pólvora por todo el estadio.

Fue un primer tiempo, en suma, propio de un equipo desnortado, sin un plan elaborado para saber como atacar (el "gilitoque" llegó a ser hasta hilarante) y como ya se ha dicho incapaz de defender con un mínimo de diligencia las acciones del equipo rival.

En el descanso recorrió las redes sociales la celebración de una "reunión de urgencia" en el propio palco de autoridades entre varios consejeros de la entidad.

Qué si discutían; que si se enfadaban; "que sí la abuela fuma"; "que sí la noche me confunde".

Pude ver esas imágenes después del partido y no se porqué ( o sí) lo primero que me vino a la mente fueron escenas de cualquier película de Berlanga.

Imaginen ustedes al gran Luis Escobar como el Marqués de Leguineche; a J.Luis López Vázquez como el primogénito heredero ya con 60 años; a Amparo Soler Leal como la nuera tuerta y a Agustín González como el capellán de la familia.

Todos ellos discutiendo o hablando de fútbol cuando lo más redondo que han visto en su vida ha sido una palangana. Solo faltaba Jose Luis Sazatornil "Saza" metiendo baza para ver si vendía algunos sanitarios entre el caos de la discusión de sus acompañantes.

Desolador, de verdad, desolador.

Eso sí, ese famoso "grupo opositor" que acumula un buen número de acciones que le legitiman para ostentar tres puestos en el Consejo de Administración sigue callado, mudo como el gracioso enanito de Blancanieves y ante tanta incompetencia llega un momento en que seguir callados (al margen del "circo" que se monta cada años en la Junta de Accionistas) no resulta tampoco de recibo.

Una cosa es que no puedan dirigir el club pues el juego de la mayoría de las acciones es inapelable pero otra es que observen como el barco va camino de estrellarse contra unos arrecifes y sigan sin decir "esta boca es mía".

Llegó la segunda parte, una vez los presuntos protagonistas de la película de Berlanga volvieron a ocupar sus asientos y al principio poco o nada cambió.

Angel Rodríguez, que sigue siendo entrenador del Pontevedra CF, dio entrada a Romay (no sabemos que le habrá parecido tal movimiento al Director Deportivo) por Martín Diz pero el partido siguió más o menos por los mismos derroteros.

Incluso en una de las primeras jugadas tras la reanudación, el Arenteiro disfrutó de un uno contra uno contra el portero que Cortés supo neutralizar con eficacia.

Poco después se rompía Javi Rey y a falta de media hora el técnico efectuó un triple cambio dando entrada a Alex, Román y Oier por el lesionado Rey, Araújo y Rubio.

También cambio el sistema colocando tres centrales (Seoane junto a Churre y Soto) y dejando "la banda larga" para Alex a un lado y Oier a otro.

Con el paso de los minutos, sobre todo por la izquierda, se fue llegando algo más aunque la sensación de peligro granate no era demasiada salvo en una jugada en la que sacamos nosotros mismos de la línea de gol un remate que podría haber acortado distancias.

Luego llegó el 1-2 a raíz de una falta bien botada por Oier y mejor rematada por Charles y dos minutos después el empate tras un regalo importante de la defensa "verde" que permitió a Churre hacerse con una pelota en una de esas "expediciones "alocadas que efectúa últimamente hacia el área rival y cederle el cuero a Charles que a puerta vacía ponía la esperanza en las gradas del ex vetusto.

Todavía quedaba más de un cuarto de hora y en ese momento la sensación era de que se iba a ganar el partido.

No obstante, el Arenteiro hizo lo que no supo hacer el Pontevedra en otras ocasiones y frenó el ritmo con caídas al césped de algunos jugadores y sustituciones de otros.

Aún así, tanto Alex (que no juegue este "tío" de titular cuando está disponible es verdaderamente inexplicable) como Oier seguían percutiendo por las bandas y haciendo lo que dicta el sentido común si tienes en el campo a Charles y Rufo, centrando balones a la olla para que los puntas se expresen en una suerte en la que son especialistas, el remate.

Al mismo tiempo, en ese tramo llegaba la única buena noticia del partido que no fue otra que la actuación del debutante en casa, Miguel Román.

Ignoro si progresará y si el rendimiento de ayer será el habitual en un chaval tan joven e inexperto. 

También es cierto que en ese momento el partido iba cuesta abajo y el estadio trataba de arropar a los suyos lejos ya de los merecidísimos pitidos del primer tiempo pero lo que también es verdad es que el chico supo soportar el peso del medio campo, cortar varias intentonas carballinesas de salir a la contra e incluso expresarse con contundencia en algún cruce expedito al suelo.

Es pronto, muy pronto para valorar si hay jugador en él para este equipo pero en estos tiempos en los que se necesitan "clavos ardiendo" a los que agarrarse o simplemente noticias esperanzadoras entre tanta desolación, es justo destacar los minutos de Román que sí estuvo a la altura cuando otros no lo estuvieron y que además deberá sustituir a una pieza tan importante como Javi Rey.


A pesar de los parones del Arenteiro y de la precipitación granate que quiso hacer en un cuarto de hora lo que había que hacer en 90 minutos, en el descuento llegaron dos ocasiones tremendas que pudieron dejar la victoria en casa.

La primera en un lanzamiento cruzado con la derecha de Alex González dentro del área a la que respondió de manera soberbia el guardameta visitante y sobre todo una segunda en la que Yelco envió fuera un remate de cabeza desde el área pequeña cuando su posición para marcar era inmejorable.

Ese tercer gol no llegó y el arreón final del equipo solo valió para alcanzar un empate que sabe claramente a derrota.

Son 5 partidos los que llevamos de Liga y no se ha ganado todavía.

Solo dos equipos de los 18, nosotros y el Bergantiños, no han ganado todavía.

Al parecer la versión oficial, tanto la del club como la periodística, es que como la clasificación está muy igualada y solo nos separan cuatro puntos del play off pues no hay que cambiar nada y solo seguir confiando en que la victoria llegue más pronto que tarde.

¿A alguien le suena esta situación? 

Ni ese dato que se acaba de dar (ser junto al "Bergan" el único equipo que no ha ganado); ni que el equipo sea un coladero en defensa y regale un par de goles por partido; ni alineaciones tan delirantes como la de ayer parecen propiciar la toma de decisiones más drásticas.

Vale. Si todo el mundo está deseando que se gane, no uno, sino 9 partidos seguidos.

Lo que pasa es que pensar que el Pontevedra en Luanco el próximo Domingo no va a volver a regalar atrás es casi ciencia-ficción.

Lo que pasa es que imaginar que necesitaremos como mínimo dos goles para ganarle al Marino es, por contra, fácil de predecir.

No debería ser necesario volver a repertirlo pero este bloguero y creo que toda la afición granate desea que a Angel Rodríguez le vaya bien porque su bien es el nuestro; su bien son nuestras victorias y además la responsabilidad principal de este desbarajuste está mucho más arriba como tantas veces ya he escrito.

Ahora. Cuándo van a llegar esas victorias? Cuándo dejaremos de ser un equipo endeble atrás ? Cuándo nos comportaremos como un equipo que quiere subir una categoría de nuestro fútbol? En Luanco? Contra el Llanera? Dentro de 3 partidos? .

Cuando se consiga... Habrá tiempo todavía para estar arriba o pasará lo de la temporada pasada?

Ese es verdaderamente el problema.

            

  




 

martes, 28 de septiembre de 2021

Otro funeral granate y fiesta en "tele Bergantiños"

 Qué puede escribirse en un blog sobre el Pontevedra CF después de otra decepción profunda como la del Domingo pasado? ¿Merece la pena repetir una vez más argumentos ya explicados hasta la saciedad acerca de descompensaciones de plantilla o errores impropios de un equipo que se pretende serio? Merece la pena, incluso, escribir algo sobre el equipo tras otra ración copiosa de tristeza e incredulidad?

En un partido que empezó siendo retransmitido por la tvg2 pero que terminó siendo emitido sin necesidad de cambiar de canal por la delegación de aquella en Carballo a la que podríamos llamar "tele bergantiños",el Pontevedra controló la situación a partir del minuto 10  hasta el momento en que logró el primer tanto, con comodidad e incluso con jerarquía.

En la primera parte, es cierto, sin crear ocasiones de verdadero peligro pero sí llegando más al área contraria y probando en ocasiones al ex granate Canedo.

En la segunda y tras un susto provocado por una de esas salidas un tanto alocadas a las que nos está acostumbrando esta temporada Alvaro Cortés, el equipo siguió mandando y ya creando ocasiones de verdad como la de Alberto Rubio muy bien despejada por el arquero rival.

Llegó el penalti cometido sobre un buen Yelco Pino que transformó Charles y el cambio que se produjo en el marcador también empezó a manifestarse sobre el campo.

Ese Pontevedra bien puesto, que dentro de las dificultades que entraña la superficie del estadio de Carballo, trataba de tocar con algo de sentido y que llegaba con cierta frecuencia a la zona comprometida del rival, empezó a mutar al ya conocido en los últimos tiempos, es decir, al timorato e inseguro equipo que se olvida de lo que estaba haciendo bien y empieza a entrar en un bucle de torpeza.

Sí. Es cierto que al verse por detrás, el Bergantiños dio un paso adelante y eso también hay que tenerlo en cuenta pero lo cierto es que el Pontevedra lejos de asentarse, quitarse kilos de presión con el gol conseguido y certificar su superioridad lo que hizo fue empequeñecerse poco a poco de manera absolutamente desesperante.

Tras el 0-1, como se está comentando, empezó a tambalearse un poco el tenderete y las llegadas del "Bergan" se hacían más frecuentes y con algo más de peligro. A la par que se achicaba el Pontevedra,  el comentarista de "tele Bergantiños" iba creciéndose y sacando la bufanda de su equipo del bolsillo de la chaqueta para colocársela alrededor del cuello.

He aquí, sin embargo, que en un balón largo Brais tras dejada de Rufo consigue quedarse solo delante del portero y hacer el 0-2 a falta de poco más de un cuarto de hora.

 Lo lógico, lo normal, lo previsible en ese momento era pensar que el Bergantiños acusaría muchísimo este nuevo golpe y el Pontevedra se comportaría de una vez por todas como un equipo sobrio, fuerte y con esas aspiraciones de estar arriba que nacen (no olvidemos esto nunca) del propio Consejo de Administración de la entidad y no de una afición deseosa de reverdecer viejos triunfos.

¿Qué decir de lo ocurrido en el tramo final del partido?  ¿Cómo explicar que el Pontevedra se diluyera cual azucarillo y se convirtiera en un alma en pena sobre la hierba acauchatada de As Eiroas? 

Se había hecho ya un cambio antes del 0-2 con la salida de Yelco (es de esperar que cansado por su inactividad) por Romay que no mejoró al equipo.

Luego llegó el 1-2 en un centro efectuado por nuestra banda derecha sin la menor oposición y el remate de Escobar en el corazón del área inexplicablemente solo y sin marca que lo molestara.

Nada más sacar de centro casi llega ya el empate tras una pérdida y un lanzamiento que se fue muy cerca de la portería de Alvaro.

Ya con el Pontevedra en las cuerdas y medio sonado, llegó otro cambió de hombre por hombre (Oier por Brais) que nada mejoró y después de varias llegadas más del rival y ya a esas alturas con el comentarista de "tele Bergantiños con su bufanda entre los dientes y más excitado que un párroco en lupanar oscuro, llegó el doble cambio que dio con los huesos de Rufo y Rubio en el banquillo y con los de Diz y Pacheco sobre el césped.

Y el Pontevedra lejos de hacerse fuerte en su área con la entrada de un nuevo central que en teoría debería haberle  fortalecido a la hora de contrarrestar el juego aéreo del Bergantiños, siguió en estado de shock e incapaz de "templar gaitas"sin hacerse con la pelota sin dormir el partido e insisto sin comportarse como un equipo que de verdad está hecho para salir de 2ªRFEF.

Se llegó a la absurda situación de tener que ver al borde del minuto 90 como Churre se hacía con un balón en área propia y empezaba a correr como alma que lleva el diablo hasta terminar en el extremo izquierdo de nuestro ataque a trompicones y tomando un riesgo absurdo de perder la pelota y dejar desguarnecida una zona vital para el equipo.

Este otra vez atribuladísimo bloguero veía por "tele Bergantiños" esto y de verdad que no salía de su asombro.

Y al final llegó lo que tenía que llegar.

Otro centro sin ninguna oposición, esta vez desde la izquierda, "tragada" monumental de Araújo e inexplicable situación algo adelantada de Alvaro y remate que se cuela en la cazuela para dejarnos con cara de "gilipua" y provocar ya sin ningún reparo ni disimulo la euforia del comentarista de "tele Bergantiños" que se quedó sin bufanda arrojada al viento y sin garganta en su estridente grito para celebrar la igualada.

¿Cómo puede el Pontevedra CF haberse venido a menos de es forma cuando tenía el partido ganado? 

Ni idea. Resulta realmente difícil de digerir este desplome cuando, vuelvo a insistir, hasta el 0-1 el equipo había sido claramente mejor que el contrario y controlaba la situación sin alardes pero con cierto aplomo.

Lo único cierto; lo único real, es que el Pontevedra sigue sin ganar y suma solo 3 puntos de 12.

Cantaba Víctor Manuel en una de sus legendarias canciones algo así como : "A dónde irán los besos que guardamos, que no damos..."

Dónde irán, entonces, esos puntos que perdimos, que regalamos? ¿Dónde irá esa victoria que no obtenemos? ....

Por cierto, se habla estos días a raíz de lo sucedido en Carballo de la tan manida presión que rodea a esta entidad y que podría influir en su caminar atolondrado por las tuberías del fútbol español.

Hay aficionados que razonan dicho argumento con orden y educación lo que siempre se agradece pues el debate en torno a nuestro equipo siempre es edificante y positivo.

Yo no puedo estar de acuerdo en este momento histórico del Pontevedra con esta teoría.

Solo voy a poner un par de ejemplos que demuestran la tranquilidad con la que trabaja este Consejo de Administración a pesar de los errores cada vez más graves que comete a todos los niveles.

El primer ejemplo lo traigo a colación con una noticia publicada en prensa en Madrid hace alrededor de una semana. La noticia explicaba que el Móstoles habría cometido presuntamente alineación indebida en el partido que le enfrentó contra nosotros hace un par de jornadas pero que el Pontevedra no se percató de la situación y no impugnó la cuestión dentro del plazo preceptivo de 48 horas tras el choque. 

A mi juicio esta es una noticia importantísima. Una noticia que podría haber supuesto que el Pontevedra hubiera recuperado los 2 puntos perdidos en aquella absurda acción del descuento en el campo mostoleño.

Pues bien, esta cuestión y la incapacidad del Pontevedra CF para darse cuenta de esta situación ha pasado auténticamente de puntillas en nuestra ciudad. Apenas se ha mencionado en los medios y "si te he visto no me acuerdo".

No me quiero ni imaginar la que se habría montado hace unas décadas con este tema pero ahora no. Ahora no pasa nada. Ahora se pueden perder puntos sobre el césped, faltaría más, pero también en los despachos y no pasa nada.

El segundo ejemplo que me hace pensar que la tan manida presión no inflaría demasiados globos, es la propia reacción de la afición que no puede mostrarse más comprensiva con un equipo que lleva demasiado tiempo asestándole puñaladas en el corazón.

Las pitadas tras fracasos como las del partido frente al Leganés B fueron muy moderadas con respecto a aquellas que se sufrieron cuando la afición granate apretaba de verdad.

Ahora, lo que prima es la indiferencia, es la resignación, es el conformismo con una situación que se empieza a ver como irreversible ante la incompetencia supina de la "cúpula" de la entidad.

Y la verdad , lo confieso. 

Ojalá no fuera así.

Ojalá si existiera de verdad esa presión.

De verdad, desearía que Pasaron fuese de nuevo ese estadio alborotado, con ambiente festivo y colorido. 

Que exigiese ? Por supuesto. Pero también que acogotase a los rivales a poco que su equipo se echara encima del área contraria.

La presión es necesaria en un club de fútbol. Conlleva exigencia, trabajo, buen hacer, responsabilidad.

El problema para mí en la actualidad del Pontevedra es precisamente el contrario,  que la presión cada vez es más inexistente.

Que cada vez importa menos perder. Cada vez importa menos ver a nuestro a Pontevedra sin personalidad, sin empuje e incluso sin ese coraje que nos caracterizaba.

La falta de presión, en suma, impide que se reclame y se señale a los verdaderos responsables de esta caída que por ahora no tiene freno.

Esos responsables, no están sobre el césped; ni siquiera en el banquillo.

Están en el palco y poco a poco están convirtiendo al Pontevedra en ese cortijo sobre el que escribía hace semanas y en el que dentro de poco dejará de importar la calidad para vestir la camiseta y tomará más importancia otras cuestiones que harían enrojecer al más pálido fantasma de un cementerio.    

 

 

  

  


lunes, 20 de septiembre de 2021

De derrotas dolorosas y sonrojantes linchamientos.

Hay días en los que resulta inevitable preguntarse si merece la pena seguir enganchado a una causa que parece irremisiblemente perdida. 

Son momentos en los que llegan las dudas y acabas pensando si no sería mejor dar un paso atrás, coger distancia, bajar la intensidad de un sentimiento o de una pasión que proporciona escasas alegrías y si muchos enfados y desilusiones.

Los interrogantes se acrecientan si esa afición, si esa adhesión a una lucha preñada de innumerables decepciones, pertenece a la esfera de tu ocio; de tu entretenimiento; en definitiva, de esa recóndita parcela de la vida en la que quieres sumergirte para encontrar consuelo o alivio ante la verdadera cara del día a día y sus problemas, sus sinsabores y preocupaciones.

En el caso de este más que nunca atribulado bloguero, la última vez que recuerdo haberme sentido tan hundido y tan agitado interiormente como ayer por causa de este Pontevedra que lejos de despegar sigue chocando contra paredes, fue hace casi siete años.

Transcurría la cuarta temporada consecutiva en 3ª división. 

La intención era que de una vez por todas fuera la última y se saliera de un pozo que carcomía los cimientos de la entidad desde hacía casi un lustro.

Ya había un Consejo de Administración con "mando en plaza" desde el principio y la excusas se habían acabado.

Sin embargo, a finales de Septiembre de aquel año 2014 llegó el X. Sanxenxo y destrozó al Pontevedra venciendo por 0-1 provocando el enésimo ridículo granate en aquella travesía por la 3ª.

Salí aquel día con el organismo revuelto, pensando que esto no tenía solución alguna y que lo más probable era que los poquísimos que seguíamos siendo habituales en Pasarón nos estábamos equivocando al seguir creyendo en algo que no tenía remedio alguno.

Que era absurdo seguir acudiendo al estadio; que no tenía sentido dejar de pasar horas de Domingo con tú niño (por aquel entonces con dos años y pico); que era mejor distanciarse, apoyar si acaso en la medida de los posible sacando el abono pero dejar de pasar por esta sesiones de "tortura" que aquellos que se identifican mucho con un club de fútbol saben que se pueden sufrir si le ves zarandeado tan brutalmente por las circunstancias.

No hice nada de eso y seguí cruzando el río cada 15 días para ver al equipo. Finalmente esa temporada se subió e incluso las dos campañas siguientes la imagen del equipo volvió a parecerse un poco a la de un conjunto serio y con alguna posibilidad real de emerger hacia la élite de nuestro fútbol.

Luego se volvió a las andadas y la extraña y caótica Liga pasada nos devolvió al un pozo situado debajo de otro pozo. En un lugar en el que ver alguna luz diurna futbolística se hace imposible y desde el que podemos presenciar como muchos equipos (sin las posibilidades potenciales que tiene este) nos miran de reojo desde una posición más elevada.

Ayer volví a sentir algo parecido a lo de aquella tarde de 2014.

Volví a experimentar esa desazón e incluso nerviosismo interior al ver al equipo dirigirse sin remedio hacia otra derrota inexplicable ante un equipo que jamás debería  ganar aquí con tanta facilidad.

No se trata ya de la derrota de ayer sino que a ella se le suman las constantes desilusiones de las últimas temporadas en las que el Pontevedra ha sido incapaz de encontrar un rumbo fijo y una ruta por la que transitar, siquiera de forma lenta pero segura, hacia la consecución de los éxitos.

Ayer el equipo fue otra vez el de siempre en los últimos tiempos.

Perdonó un gol muy claro en la primera jugada y regaló al rival el primer tanto en un fallo en cadena que alguno (especialmente el entrenador) ha querido convertir en puntual de un jugador.

Después la impotencia para crear ocasiones de verdad con 11 jugadores; la expulsión de Alex Glez en un error grave que por lo menos al que esto escribe le duele especialmente por tratarse de un jugador que en muchas ocasiones nos sacó de atolladeros importantes.

Tras el descanso, los 2 cambios que provocan que se juegue prácticamente sin bandas aún teniendo dos rematadores sobre el césped; otro regalo en forma de 0-2 en cuya jugada el posicionamiento del equipo no podía ser más deficiente; más faltas o corners que el rival remataba en soledad y que no acababan en gol de puro milagro (o sí en el caso del anulado); ese tanto logrado por Rufo que daba esperanzas y ese lanzamiento desde la frontal de Pino que nos dio la última esperanza para sacar algo y finalmente la derrota, la primera de esta Liga pero especialmente dura por la forma en la que se produce y y el rival contra la que se cosecha.

No obstante, por desgracia, el "espectáculo" ofrecido sobre el terreno de juego tuvo su segunda parte en la rueda de prensa posterior al choque.

Ya la semana pasada, Angel Rodríguez habló en Mostoles de actitud diferente en una parte que en otra y en "dejadez" en la jugada del segundo gol mostoleño.

En el día de ayer, el técnico volvió a "obsequiar" a la parroquia con una sesión de "linchamiento" y "señalización de errores individuales" que por lo menos a mí me llevó hasta el sonrojo.

Vaya por delante que un jugador como Alex Glez, experto y muy identificado con esta camiseta, no puede cometer el error de ayer y ser expulsado de esa manera.

No se trata de exculpar la acción de un capitán que ayer no estuvo afortunado pero de ahí a repetir en más de una ocasión en esa rueda de prensa lo irresponsable de su comportamiento va un trecho.

Eso de que la "ropa o los  trapos se lavan en casa" no va mucho con este entrenador que ayer no solo repitió el tema de la expulsión en más de una ocasión públicamente sino que se atrevió a decir que posiblemente Alex estaba alterado por su error de marca que da lugar al 0-1.

Yo de Alex solo puedo decir que a lo largo de estos 5 años que lleva portando este escudo jamás había cometido un error así; que en innumerables ocasiones a lo largo de este tiempo ha sido de lo mejor del equipo en entrega y juego (especialmente en aquella temporada 17/18 en la que sus actuaciones fueron clave para no vernos con los huesos en 3ª) y que asumiendo como abonado del Pontevedra CF que acciones como las de ayer no pueden volver a repetirse y perjudican al equipo, creo firmemente que el brazalete de capitán está maravillosamente representado por el rubio jugador cántabro y que no se merece la rueda de prensa "dedicada" ayer por Angel Rodríguez.

Por cierto, el 0-1 es un fallo en cadena del equipo en defensa.

No se puede permitir que ese balón llegue al segundo palo y un atacante lo ceda con la cabeza con esa facilidad pasmosa (ahí Alex no estaba, míster) y luego efectivamente sea rematada a placer por un compañero una vez perdida la marca que según Rodríguez era de Alex.

Ese mismo error ya se cometió en el 1-0 de Mostoles donde un rival peina con libertad la pelota esta vez en el primer palo y hace más complicado que dichas marcas se mantengan para parar los remates posteriores.

Sí, Alex falló gravemente en su expulsión y al parecer en seguir la marca en el 0-1 de ayer.

Ahora bien, quien es el responsable de que cualquier balón aéreo sobre el área granate sea pasaporte expedito para un remate del contrario?

¿Existe la posibilidad de que el posicionamiento del equipo en esas acciones sea también responsabilidad del entrenador o el siguiente señalado será Soto o Seoane o el que sea que coja por banda el micrófono?

¿Puede existir la posibilidad, por remota que esta sea, que en el posicionamiento defensivo de Mostoles en la jugada del 2-2 y de ayer en el 0-2 tenga algo de responsabilidad el técnico o señalamos exclusivamente a Churre (por cierto, mal comienzo de Liga del de Marín) a  Araujo o al que coja por banda el micrófono?

¿Sería posible para el futuro no hacer todavía más amarga la derrota sufrida sobre el césped con estas sesiones de atribuciones de culpas individuales de futbolistas y casi una total exención de responsabilidad propia?

En definitiva, las 3 primeras jornadas de Liga no han podido resultar más descorazonadoras.

Si bien frente al Compostela, al menos en la primera mitad, se vio a un equipo alegre y generando peligro en ataque con ocasiones que no pueden ni deben perdonarse, ayer frente al Leganés B volvieron a vivirse sensaciones parecidas a las de la pasada Liga.

Salí de Pasaron absolutamente hundido; continué desarmado escuchando la dantesca rueda de prensa de Angel Rodríguez y me fui a dormir pensando en si tiene sentido todo esto, si merece la pena seguir creyendo en que llegará el día en que seremos de nuevo fuertes y respetados. 

Como hace 7 años, pensar en mí Pontevedra CF me produce dolor y preocupación. Cada vez menos alegría y confianza en el futuro.

Supongo que pasará el tiempo y volverá poco a poco la ilusión.

Supongo, solo supongo.  



 

 

 


   

  

lunes, 6 de septiembre de 2021

Si tiene cuatro patas, bigotes largos y maúlla, es un gato.

Las cosas no ocurren por casualidad. 

Si desde hace semanas buena parte de los seguidores granates estimaban que la plantilla del Pontevedra CF era corta, no lanzaban dicha afirmación de forma gratuita debido a una falta de información o cualquier otro motivo. 

No, se decía eso, simplemente, porque es verdad.

Si en el momento del comienzo de la Liga de 2ªRFEF el equipo tenía una ficha senior libre, otra ocupada por un portero suplente a la sombra del un guardameta que el año pasado asombró y una tercera en manos de un defensa con nula experiencia en la antigua 2ªB, la única conclusión posible es que el grupo está corto de efectivos, de la misma forma que si vemos un animal de cuatro patas que ronronea, que maúlla, que tiene bigotes largos y cuenta con 7 vidas, enseguida concluimos que estamos viendo a un gato. 

Es verdad que ante esa disposición, digamos curiosa, de las fichas senior, podría existir el remedio de unas piezas sub 23 "potentes", verdaderamente utilizables no en minutos en los que todo esté decidido sino en aquellos donde todavía se esté "partiendo el bacalao" del resultado.

¿Es eso así? Cuenta el Pontevedra con esos sub 23 valiosos en los que los "veteranos" puedan encontrar recambios de garantías?

La contestación no la han dado los aficionados granates. 

Ni aquellos que piensan que la cortedad de la plantilla es preocupante y que cualquier "constipado" de los titulares podría causar un estropicio, ni tampoco la han dado los que piensan que sí, que hay grupo numeroso y que los jóvenes están preparados para aguantar el nivel.

Esa contestación la ha dado ayer el propio técnico del Pontevedra CF en el primer partido de Liga al realizar solo 2 cambios de 5 posibles y haciendo el segundo en el minuto 80.

Si en un partido como el de ayer, en el que el Pontevedra fue muy superior en la primera parte y en la que solo una exasperante falta de precisión ante el gol evitó que se sentenciase el choque antes del descanso pero que en el segundo tiempo notó visiblemente el paso de los minutos y el cansancio, no se apuesta por Román, Iñaki, Santos, Diz y cía puede ser por la sencilla razón de que en estos momentos no están para aportar minutos de verdadera calidad y valía.

Insisto en que esto no es que lo diga este bloguero o el aficionado "pipero" de Tribuna o el achicharrado de Preferencia u otro seguidor de cualquiera de los fondos. No. Es que lo dicen los hechos y estos hechos relatan que en la primera ocasión en el que el equipo necesitaba refresco, "piernas", energía o llámese como se quiera esa fuerza del banco nunca llegó.

Sí, esos primeros 45 minutos fueron muy buenos. Punzantes en ataque y consistentes en defensa, faceta en la que apenas se sufrió.

No fueron, no obstante, extraordinarios. No lo fueron porque esas malas decisiones en área contraria en la que a veces se tiró cuando se debía pasar y otras se pasó cuando se debía tirar; en la que el experimentado Pato Guillén sacó un par de balones de mérito y en la que en definitiva no se tuvo puntería constituyó la primera razón por la que no se ganó el choque.

La segunda llegó tras el descanso pero no nada más volver del vestuario.

Es cierto que el Pontevedra no salió igual que en el primer tiempo pero controlaba el partido sin demasiados problemas hasta que otro "fantasma" de la temporada pasada hizo su aparición, el error defensivo.

Creo sinceramente que ganando 1-0 jamás debemos encajar un gol como el de ayer. Balón absurdo perdido en banda derecha defensiva que permite una penetración de un rival y centro al área para que aparezca completamente solo por nuestra izquierda un jugador que remata sin oposición a la red ante un Pontevedra excesivamente basculado.

Fue un gol demasiado sencillo, demasiado simple, demasiado fácil para el rival y esa desorganización puntual defensiva fue la segunda razón por la que no se ganó el partido.

La tercera razón o motivo ya se ha citado más arriba.

Si bien el Pontevedra acusó el golpe del empate durante algunos minutos, pocos, a lo largo de los cuales llegó la otra ocasión del Compos con un disparo venenoso de Josiño que se fue fuera, el equipo volvió a asentarse pronto y a no permitir más alegrías en ataque a un rival que también es cierto que no veía con malos ojos el punto y trató de guardar la viña más que lanzarse a conquistar la contigua.

Sea como fuere, el Pontevedra volvió a controlar la situación pero las fuerzas ya no eran las mismas y las posibles variantes casi inexistentes.

El cambio de Alberto Rubio por un Calvillo que dejó algún destello en el primer tiempo pero que al menos a mi juicio sigue irregular, no dio resultado alguno.

Y los últimos minutos de Diz, que salió por Alex, tampoco aportaron nada.

Enfrente el Compostela sí utilizaba cambios y daba entrada a gente fuerte y experta como Baleato o Fer Beltrán o rápida y peligrosa como Mella, que se unían a los Antas y Durán (autor del gol) que salieron al comienzo de la 2ª parte en una muestra de lo importantes que resultan los 5 cambios en el "fútbol del covid19" y de poder dar oxígeno y nuevas ideas con el paso de los minutos.

Aún así, con un Compos bien pertrechado atrás, el Pontevedra pudo marcar en dos acciones de Brais, especialmente en la segunda con un lanzamiento que se fue fuera por poco y se forzaron además varios corners y alguna falta lateral que si bien no fueron bien rematadas si daban la impresión de que el equipo estaba ahí hasta el final.

Pero como ya se ha dicho faltaban las fuerzas y la energía de la primera parte y con el cansancio las ideas ya no surgen con la misma facilidad que cuando la fatiga está todavía bajo control.

El problema no es tanto el empate con el que se ha iniciado la temporada aunque sí es cierto que molesta el hecho de que Pasaron siga siendo un campo en los últimos tiempos en los que puntuar para el de fuera suele ser bastante asequible.

El problema real es que esta situación de encontrarnos partidos en los que el resultado está en el alambre va a ser habitual. Lo lógico es que los partidos en los que se golee y se solucionen pronto sean la excepción y en ese contexto no contar con cambios suficientes para sostener al equipo, por lo menos al que esto escribe, le preocupa.

Ayer faltaba solo Rufo, no teníamos tres o cuatro bajas. Solo Rufo y los cambios, insisto, solo fueron 2 y no conozco a ningún entrenador que tire piedras contra su tejado.

También es cierto que tras el partido se anunció el fichaje de Yelco Pino.

Si mi preocupación estriba en la cortedad de la plantilla, fácil es entender que cubrir esa ficha senior libre me parece una gran noticia.

Ahora bien, el jugador que llega no me casa demasiado bien con ese "box to box" que pedía Angel Rodríguez. En principio, Yelco juega más arriba y sería la enésima media punta con la que contaría esta plantilla que solo tenía un puesto bien cubierto que era precísamente ese.

Habrá que esperar si estamos ante una reedición del "pedí un sillón y me trajeron una lámpara" de Benitez en el Valencia refiriéndose a Cannobio o si el técnico e nverdad lo quería y ubica a Yelco en otra posición del campo.

Para finalizar, me gustaría mencionar dos detalles de los nuevos jugadores del Pontevedra que ayer debutaban en Liga con nuestra camiseta.

El primero es sobre Brais del que me llamó la atención la cantidad de campo que abarcó especialmente en la primera mitad. Le pudimos ver incluso en alguna ocasión  recibiendo de los centrales para iniciar el juego y fue bastante más que un atacante.

El segundo no es otro que la gran impresión que me causó durante todo el choque Javi Rey.

Presionó, robó, impuso con su presencia, distribuyó y se exhibió durante la primera parte y ordenó lo que pudo en la segunda cuando el equipo perdió dinamismo y velocidad.

Tal y como está configurada la plantilla se me antoja vital este jugador y que no le pique ni un mosquito durmiendo en su casa por las noches. 

Ojalá siga en esta línea.

El Domingo partido en Madrid, a las 12 e la mañana y con un Mostoles con el Cata y Mantovani en defensa.

Ánimo Rufo, la que te espera no va a ser ni mucho menos fácil. 

   

jueves, 12 de agosto de 2021

Charles: Latido a latido, gol a gol.

 La primera vez que lo vi con la camiseta granate resulta imposible de olvidar. 

Llevaba décadas soñando con la presencia del Pontevedra en la mal denominada LFP y un día de finales de Agosto de 2004 por fin podría disfrutar de mi equipo en 2ª división.

La Liga empezaba en casa y contra un rival experimentado pero a priori asequible para empezar a puntuar desde el primer día, el Polideportivo Ejido.

Aquella jornada no solo sirvió para comprobar que la singladura en segunda iba a estar preñada de dificultades y que el equipo debía dar lo mejor de sí mismo para permanecer, (el 0-1 final del marcador así lo corroboraba) sino que valió también para empezar a conocer a un "chaval" de apenas 20 años recién cumplidos que salió en la segunda parte y que como suele ser habitual en todos los genios no dejó a nadie indiferente desde el primer momento.

Perdiendo ya tras la transformación de un penalti por el equipo andaluz, salió al campo mediado aquel segundo tiempo para tratar de ayudar a dar la vuelta al partido.

Y nada más salir, ni corto ni perezoso, conectó el primero de sus maravillosos remates acrobáticos estrellando el balón en un poste y elevando por vez primera las pulsaciones de los aficionados granates a un nivel al que solo lo llevan los grandes. 

¿Cómo se llama el chico? -Enseguida se preguntó mucha gente en la grada. ¿Charles? ¿Pero como se pronuncia "Charls", como en inglés? No, respondía algún seguidor más avezado. Charles, como suena. Es brasileño. Pues caray con el brasileño, respondía el resto todavía con la media chilena en la retina.

Y como le pasa a todos los jugadores diferentes Charles no solo dejó su impronta con ese balón enviado a la madera. Unos minutos después, tras una fricción con un jugador rival, el delantero recibía una tarjeta roja directa que dejaba al equipo con 10 jugadores y agotaba casi por completo las opciones de empate.

Desde ese día Charles no fue ya nunca uno más para la afición del Pontevedra CF. 

En aquella temporada tan difícil para el equipo que acabó con el descenso a 2ªB, dejó otros detalles en forma de goles espectaculares que forman parte ya del inconsciente colectivo de la gente granate. ¿Cómo olvidar aquel gol en la vieja Condomina con un remate que firmaría cualquier futbolista que estuviera en la más reducida élite de este deporte? ¿ O ese otro marcado en casa contra el Nastic, encuentro que terminó en goleada en plena remontada del equipo para tratar de evitar lo que al final no se pudo remediar?.

Tras el descenso y con unas plantillas muy importantes para la 2ºB fueron llegando sus primos Yuri e Igor junto a otros buenos jugadores que convertían casi en un trámite la Liga regular en espera de unos play off en los que se disputaba toda la temporada.

Igor y Yuri marcaban goles "como churros" y Charles, aunque también los hacía, protagonizaba un rol más oscuro, más colectivo, más trabajador que opacó por completo cualquier pensamiento que alguien pudiera tener por aquella primera expulsión de jugador "rebelde" cambiándola por la de un futbolista con mucha clase, con mucho gol pero capaz de adaptarse a las necesidades del equipo incluso alejándose del área si así lo creía menester el técnico de turno.

Llegó aquel día negro del Sevilla B y Charles lloró como lloramos todos durante días por aquella kafkiana eliminación.

Y siguió aquí.

Llegó la temporada del Córdoba con una nueva decepción después de tenerlo muy cerca.

Y siguió aquí.

Atravesó una lesión que le tuvo más tiempo del previsible fuera de los campos de juego y volvió otra vez a destacar y a "tirar del carro" todo lo que pudo.

Y luego el Ceuta, los problemas económicos de la entidad y llegó "el año del Alcorcón" como última oportunidad para reenganchar al Pontevedra en ese lugar en el que muchos pensábamos que tenía que estar. 

Tras una heroica eliminatoria ante el Oviedo, un buen equipo rival y la inestimable ayuda de un personaje que ahora pulula por los campos de 1ª provocaban que el Pontevedra volviera a decir adiós a su sueño y las lágrimas de todos incluidas las de Charles (rigurosamente expulsado en la ida, ausente, por tanto, en la vuelta) volvieron a derramarse penando por todos los sueños perdidos.

Se fué. 

Se fué y el que esto escribe (y la práctica totalidad de la afición granate) siempre celebró sus éxitos y cada gol que marcaba en los diferentes equipos en los que estuvo (incluido, en mi caso, el Celta con todo lo que eso conlleva).

Triunfó en Córdoba, en Almería, en Vigo, en Málaga y en Eibar y marcó goles a montones tanto en 2ª como en 1ª.

Llegó la covid 19 y con ella la paralización y suspensión definitiva de la Liga regular de 2ªB con el Pontevedra fuera de los puestos de play off y empezaron los rumores que luego acabaron por cristalizarse de una reeestructuración del fútbol español.

Y en esas saltó la noticia.

Directamente desde primera división, lo que parecía una quimera se hacía realidad. 

Charles volvía.

Sus deseos manifestados desde hacía tiempo de querer terminar su carrera en el primer equipo que le trajo a España, el nuestro, no eran meras manifestaciones vacías y sin sentido.

Con un vídeo muy emotivo se anunciaba por la entidad la vuelta del brasileño y por unos días el Pontevedra CF fue portada de los medios nacionales tanto de radio como en prensa ante lo "insólito" para ellos de la situación de Charles.

De 1ª a 2ªB. Rechazando a buen seguro ofertas de clubes de categoría superior. 

Charles se vestiría otra vez de granate ilusionando los corazones de los seguidores granates, malheridos por la maldita pandemia que todavía azota nuestras vidas y por tantas decepciones del equipo que no acaba nunca de cumplir con sus objetivos.

Lo que pasó la Liga pasada ya es bien sabido. Decir que Charles rindió a un gran nivel sería faltar a la verdad. 

No obstante, lo que no puede negarse tampoco es que el el Pontevedra no consiguió nunca formar un equipo sólido sobre el césped; un bloque al que fuera difícil hacerle goles y que se convirtiera en ese conjunto fuerte con el que todos fantaseábamos antes del comienzo de la competición. Y en ese escenario Charles no fue una excepción y también acabó por diluirse.

Ahora, con una nueva temporada en ciernes en 2ªRFEF y con una situación parecida a la de la temporada anterior (buenas incorporaciones pero descompensaciones en algunos puestos que añaden incertidumbre ante el hecho de si seremos capaces de formar un equipo), durante dos días difíciles Charles ha vuelto a ser noticia en forma de rumores sobre una posible salida del club granate.

Lo que resulta incuestionable es que tras el descenso a 2ªRFEF los rumores estaban en la calle desde hacía muchas semanas.

No solo con relación a Charles sino también a Rufo.

Es lógico. Son los jugadores más importantes de la plantilla y ante la previsible bajada de ingresos por no estar donde tendríamos que estar, resulta lícito que quien más quien menos se pregunte si el Pontevedra puede mantener a estos futbolistas en la cuarta categoría de nuestro fútbol.

No obstante, estos días pasados, esos rumores llegaron a convertirse casi en la antesala de la noticia (como diría un gran periodista que lleva demasiados años jubilado).

No fue un rumor de redes sino que se llegó a decir en medios de comunicación.

Luego sí. Luego, como suele ser habitual, las redes amplificaron todo y llegaron los nervios, las discusiones, las diferentes versiones y hasta un comunicado oficial de la institución en el que se afirmaba sin ambages que ni el club ni el jugador piensan en separar sus caminos.

Este atribulado bloguero, tras leer y escuchar a unos y otros (sobre todo a los que pueden acceder a información directa de las partes), ha llegado a la conclusión (quizá equivocada, quizá no) que la única razón a día de hoy que podría provocar que Charles no siguiera como futbolista (insisto, como futbolista granate) es que el propio jugador no se viera bien y decidiera dar un paso al lado.

Si eso fuera así (repito que es solo una impresión del que esto escribe tras bucear en el maremoto de estos días), estaríamos ante una nueva muestra de identificación de Charles Días con "su" Pontevedra CF pues que muestra mayor de compromiso puede haber que reconocer que ha llegado el momento de mostrar ese mismo compromiso asumiendo otras funciones.

No escondo que esa opción me entristecería.

Me entristecería porque cuando se anunció su regreso soñaba y todavía sueño con ver a Charles destacando en ese espacio en el que a todos nos fascinó que no es otro que el campo de juego y haciendo goles importantes de nuevo con la camiseta granate.

Me encantaría verle celebrar junto a sus compañeros las victorias del equipo y recuperar el territorio perdido la pasada campaña obteniendo un ascenso que a buen seguro resultará extraordinariamente complicado.

Ahora bien, pase lo que pase, (pueden llamarme ingenuo o inocente aquellos que lean esta columna) yo sí creo en el compromiso granate de Charles Días. Sí creo que a pesar de todo lo que rodea al fútbol desde hace tiempo todavía pueden existir jugadores cuyos corazones latan al mismo tiempo que los de los aficionados de los equipos en los que juegan.

Sí creo, en definitiva, en que hay espacios (pequeños y escasos posiblemente, es cierto) en los que todavía el romanticismo y la pureza del sentimiento se filtran entre los intersticios del mundo del fútbol.     

  Animo Charles!

 


 

jueves, 1 de julio de 2021

SAD o Cortijo?

 De verdad que no va a haber nunca un final de ridículos vergonzantes en el seno del club? De verdad que cada tránsito entre temporada y temporada va a seguir siendo un sonrojo permanente para aquellos (cada vez menos) a los que esto les sigue importando? De verdad que no existe un límite, un tope, a tanta desmesura, a tanta chabacanería, a tanta improvisación?


Después del término de una temporada estresante en la que el equipo nunca dio la medida y estuvo a punto de despeñarse hasta la quinta división del fútbol español, quien más quien menos pensaba que ya se había tocado el fondo de tanto desacierto y que solo cabría emerger hacia arriba.

Atrás quedaba el escarnio de tener que ver al equipo en la fase por evitar el doble descenso; la impotencia ante los argumentos infames que afirmaban que nos habíamos "salvado" (eso sí, en el último partido y tras varios ridículos, también en esa etapa de competición); del espectáculo de dimisiones fantasma que pintarían la cara de rojo al más pálido espectro de otra realidad... 


Empezaba otra campaña, en 2ªRFEF sí, pero otra temporada en la que llegaría como el maná un nuevo Director Deportivo, en la que se podría empezar aunque fuera casi de cero a construir algo bonito; en la que, en definitiva, y con el covid 19 más controlado se pudiera disfrutar siquiera un poquito del Pontevedra CF.

Pues no. Pues claro que no. Los ilusos que creímos que algo podría cambiar hemos tardado bien poco en darnos cuenta que la tomadura de pelo continúa y cada vez se hace más aberrante.

Primero por la tardanza en la contratación de esa presunta "cabeza pensante" de la parcela deportiva que en una entidad gobernada con un mínimo de sentido debería haber estado apalabrada ya antes del fin de la competición 20/21.

Lejos de eso, nos encontramos con semanas de incertidumbre antes de que se anunciara la contratación de Toni Otero como nuevo Director Deportivo.

Con dicha incorporación, algunos (entre los que se encuentra el que esto escribe) volvimos a confiar aunque solo fuera un poquito en que la brújula del club pudiera tomar un camino, como mínimo, lejos del disparate.

Claro que no. No tardamos mucho tiempo en darnos cuenta de que el Pontevedra CF seguía siendo un "circo" (con respeto para este gran espectáculo ahora de capa caída) en el que solo faltaba que crecieran los enanos o el gigante forzudo contrajese una grave anemia.


Días después de la llegada de Toni, demasiados días después, que narices, muchos e inexplicables días después, por fin se hace pública la no renovación de Luisito Míguez como entrenador del Pontevedra CF.

Al margen del ruido producido por el de Teo al marcharse, (ruido que no sorprende demasiado, dicho sea de paso, al que esto escribe)  la primera gran sorpresa llega cuando el propio Toni afirma en rueda de prensa que el Consejo le "priorizó" a Luisito pero que no se había llegado a un acuerdo.

Por tanto, la conclusión única a la que se puede llegar es que al nuevo Director Deportivo al que se le contrata y paga para dirigir esa parcela y tomar las decisiones según un presupuesto que se le asigne, se le "sugiere" desde arriba que el entrenador debe ser el que había antes de su llegada en una decisión ya difícilmente explicable si de verdad se quiere que el DD realice su trabajo con libertad.


A pesar de esa solicitud de "priorización", Toni decide "largar " a Luisito para "marcar su territorio" y dar un golpe encima de la mesa para intentar, de verdad, ser autónomo en decisiones tan importantes en su parcela como la elección del técnico.

Claro que las sorpresas ni habían acabado ni habían alcanzado su tamaño mayor.

Hace pocos días nos desayunábamos con un artículo en el Diario de Pontevedra en el que se decía que David Sierra, entrenador pontevedrés que trabajó, entre otros en los cuerpos técnicos del Celta juvenil y B o el CD Lugo, tenía como gran valedor para su contratación a Toni Otero.

Sin embargo, en el mismo artículo venía a decirse (en mi opinión, venía a decirse) que la "cúpula" era más proclive a la contratación de Yago Iglesias y que incluso la Presidenta había comido con este último para tratar su incorporación.

Obsérvese el desaguisado.

Debe ser tal el lío interno dentro del club que hasta hace un día o dos la contratación de Yago parecía un hecho y lejos de haber cristalizado, las informaciones que llegan en es que continúa la "guerra interna" en el seno de la entidad.

Es que a nadie se le cae la cara de verguenza? ¿Es que no va a parar nunca esta forma impresentable de hacer las cosas? ¿Para que se contrata un DD si luego se le discute la decisión más importante que debe tomar que es elegir la persona que dirija técnicamente la plantilla? ¿Vamos a tener que aguantar mucho más tiempo que la persona que se iba a encargar del marketing publicitario siga haciendo lo que le dé la real gana en el club? ¿De verdad creemos que actuando así algún día volveremos a acercarnos siquiera un poco a la institución que un día fuimos? ¿Hay que aceptar sin rechistar que se confunda lo que es una SAD deportiva con su propiedad accionarial legítima con un cortijo indecente donde se destroza año tras año la imagen del club?


La única consecuencia de todo este desastre es que el Pontevedra CF a 1 de Julio sigue sin entrenador, apenas cuenta con ocho jugadores en plantilla y que la sensación de improvisación y caos es auténticamente demoledora.

Para colmo, en algún mentidero futbolístico de la ciudad empieza a rumorearse que una de las pocas certezas en cuanto a apego y sentimiento por el club podría estar cuestionándose su continuidad en el barco.

Ojalá sea solo eso, un rumor sin fundamento, porque podría ser otra decepción profunda en el ya bastante tocado ánimo de parte de la afición granate. 

No aprendemos y lo que es peor parece que no tenemos ninguna intención de hacerlo. 

El comienzo de temporada no puede ser más descorazonador. Ojalá "suene la flauta" y se pueda encauzar una situación que hace mucho, muchísimo daño al Pontevedra CF.