Hace ya bastantes meses que la vida del atribulado bloguero que lleva dotando de vida a este humilde blog desde hace más de una década, no hace más que propinarle coces de considerable tamaño provocando que ese coqueteo con la melancolía (habitual ya en el que esto escribe en tiempos de "felicidad") alcance desgraciadamente niveles que rozan lo preocupante.
No obstante, entre tanto desaliento y querencia a la autocompasión (algo en lo que recomiendo encarecidamente a todos los lectores del blog que se resistan a caer por graves que sean los problemas que azoten), floreció poco a poco una idea que llevaba en la cabeza desde hace tiempo y que ha podido surgir debido a la abundancia de tiempo y necesidad de desviar pensamientos funestos.
Sobre la historia del Pontevedra CF se han contado multitud de anécdotas y pasajes de su época indiscutiblemente gloriosa del "hai que roelo" y la insólita presencia de nuestro club en la primera división del fútbol español.
Son episodios preciosos que forman parte del inconsciente colectivo de todo seguidor granate y que ponen de manifiesto además la solera y grandeza de esta entidad por mucho que aquellas sean puestas en duda por algunos aislados aficionados de equipos rivales.
Esas historias fueron vividas "in situ" por los incondicionales pontevedreses más veteranos y son transmitidas por ellos mismos a las generaciones más jóvenes que no pudieron vivirlas.
Pero la historia del Pontevedra CF es más larga y existen aficionados granates (entre los que me encuentro) que empezaron a sentir y vivir el Pontevedra CF en los años 80 y otros en décadas posteriores.
A raíz de eso surgió la idea de escribir relatos cortos de ese periodo de la historia de nuestro club desconocido para el público futbolístico de fuera de nuestra comarca pero también menos notorio para la propia afición pontevedresa.
Partiendo de un recuerdo real vivido por el que esto escribe, nacieron pequeñas historias alrededor de un jugador, de un entrenador, de un detalle del viejo estadio o de un partido inolvidable.
Resulta inevitable que de forma indirecta aparezcan detalles de aquel tiempo en el que estuvimos codeándonos contra los mejores pero el grueso de los relatos versan sobre lo que pasó después. Sobre aquellas etapas en las que casi se nos muere nuestro Pontevedra y otras más benignas que forman parte también de nuestros más de ochenta años de singladura.
Así, brotaron hasta 25 relatos sobre el Pontevedra CF que aguardan en silencio hasta que algún día reúna fuerzas para sondear si pueden resultar de interés para alguien.
Por qué este preámbulo? Se preguntarán todos ( o casi todos) los lectores de este blog, sin duda ávidos de hallar actualidad acerca del gran momento futbolístico que atraviesa nuestro equipo.
Pues porque el Pontevedra CF rendirá visita al CD Tenerife el próximo Domingo en la penúltima jornada del campeonato de Liga y ello me recuerda (esa dichosa querencia a la nostalgia) a otro partido disputado por el conjunto granate ante el equipo chicharrero hace bastantes años.
El Pontevedra llegará a Tenerife cuarto en la tabla tras golear 4-0 al Athletic Club en un partido en el que lo que más me llamó la atención (al margen del buen juego granate) es la personalidad y determinación que exhibió el equipo en un momento del torneo en el que no se puede dudar.
Había bajas atrás (especialmente la de un vital Montoro) pero ello no evitó que Rubén Domínguez volviera a colocar su defensa de tres centrales con Alain, Miki Bosch y Vidorreta.
Esta circunstancia motivaba que en la posición de carrilero derecho se probara una alternativa inédita hasta ahora pero que permitió al Pontevedra, al menos en opinión del que esto escribe, estar más cómodo en defensa que en el partido de hace 15 días frente al Celta.
Esa nueva alternativa consistió en colocar en esa posición a un Alberto Gil que asumió el reto con naturalidad y acierto y que incluso tuvo tiempo para participar en el primer gol enviando un pase preciso para que Rubén López continuara la jugada.
Además de las bajas en defensa y de la importancia capital de la victoria, otra dificultad añadida en el partido vino por el estado maltrecho del césped de Pasarón.
Sí, cayó un aguacero tremendo a lo largo de casi un cuarto de hora poco antes del comienzo del choque pero ello no es excusa para el sufrimiento experimentado por la hierba que volvió a estar preñada de agua que no se secaba nunca y llena también en varias zonas de ese barro achocolatado que hace imposible la circulación.
Del tremendo problema que tiene el Pontevedra con su campo ya se ha hablado y escrito mucho. La solución del problema dependerá de si aquellos que tienen poder para ello conocen el significado de la palabra verguenza. En ese sentido, las recientes declaraciones del máximo dirigente actual de nuestro fútbol y Presidente de la Diputación Provincial cuando se licitó la obra, lo único que llevan a desear es que esa palabra, verguenza, sea más conocida por los que a día de hoy puedan arreglar el desaguisado.
El caso es que el 1-0 asentó todavía más a un Pontevedra que había sufrido un poquito en los primeros minutos con alguna acción del delantero vasco Gift y que con el 2-0, conseguido justo antes del descanso, terminó por cimentar una victoria trascendental.
Y más con esa acción maravillosa de D.Gómez culminada por Yelko para hacer el 3-0 poco después del descanso que acabó por romper definitivamente las opciones del filial bilbaíno.
Hubo tiempo aún para que A. Expósito (que había salido minutos antes para relevar a Gil en el flanco derecho defensivo) marcara un gol de bandera y recibiese un justo premio por su trabajo callado e ingrato todas las semanas a pesar de los pocos minutos que disfruta sobre el terreno de juego. Salió en un puesto que no era el suyo, realizó un par de acciones de mérito en defensa y mandó un zurdazo inapelable a la red para demostrar que aquí todo el mundo está conectado y listo para cumplir cuando se le requiera.
Con una victoria más en los dos partidos que restan el Pontevedra será equipo de play off.
En este momento vuelvo al Tenerife y a ese partido jugado entre los dos equipos hace muchos años al que me refería más arriba.
La circunstancia que más me hizo acordarme de aquel otro enfrentamiento jugado en la temporada 86/87 es que también se correspondía con la penúltima jornada de Liga y además el CD Tenerife ya era equipo de segunda división.
El partido no se jugó en Canarias sino en Pontevedra y el equipo local se llevó la victoria por 3 goles a uno .
Fue aquella temporada en la que la segunda división B estuvo compuesta por un solo grupo de 22 equipos. No había descensos a 3ª pues la campaña siguiente empezaría la 2B de 80 equipos y subían los cuatro primeros del único grupo.
El Tenerife vino aquí ya ascendido (fue campeón de categoría con jugadores como Aguirreoa, Chalo, Toño, Quique Medina, Julio Suárez o el luego entrenador David Amaral) y el Pontevedra ya no tenía opciones de subir y acabaría aquella Liga en sexto lugar.
El Domingo que viene a las 17.00 h también nos enfrentaremos a un CD Tenerife ya ascendido pero con grandes futbolistas en sus filas. El partido, además, se jugará en el Heliodoro con el aumento de dificultad que ello conlleva.
A diferencia de lo que ocurría en el 87, el Pontevedra si se juega mucho en el envite. Si se gana (algo muy difícil) será equipo de play off. Si no se vence y los resultados de algunos rivales son lógicos, se tendrá una nueva oportunidad en casa el último día.
Sí. La mente se me va a lo largo de esta semana a aquel mes de Junio de 1987 y lo hará más veces hasta el Domingo.
Ojalá repitamos victoria y se culmine una clasificación con la que muy pocos contaban.
En nuestro equipo no estarán grandes jugadores de los ochenta como Nuñez, Fontán o Miguel Soro pero sí los Montoro, Yelko, Vidorreta y compañía.
Estamos a un paso. Sintamos nervios e inquietud pero sobre todo disfrutemos del momento.
Hala Pontevedra siempre¡¡
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