martes, 25 de agosto de 2026

Milagro 2.0

En tres días empezará una nueva competición de Liga para el Pontevedra CF.

El próximo viernes a las siete de la tarde (en una de esas fechas propias del fútbol del siglo XXI que busca desesperadamente el amparo de las televisiones y la expulsión progresiva del seguidor de toda la vida), el equipo saltará al recién restaurado césped del R. Avilés Industrial para tratar de apuntar en su casillero los primeros puntos de la temporada.

Desde el duro y me atrevería a calificar de trágico e injusto final de la liga pasada, poco o nada ha cambiado en la forma de actuar del Pontevedra CF, quizá incluso se ha producido alguna variación que agudiza todavía más la sensación de amateurismo e improvisación que reina desde hace mucho tiempo en la casa granate.

Muchos aficionados (entre los que me encuentro) nos sorprendimos primero y nos emocionamos e ilusionamos después, al ver un equipo nuevo competir como león enjaulado a lo largo de toda la competición en la que mereció la clasificación para la fase de ascenso, de la que quedó excluido por alguna decisión arbitral inexplicable y dos partidos finales en los que el conjunto pontevedrés no fue capaz de mostrar la solidez marmórea que exhibió durante casi todo el campeonato.

Ese equipo que peleó hasta el final y que representó con orgullo la camiseta granate, surgió tras el desmantelamiento del cuerpo técnico y plantilla anterior con la que se logró el ascenso y protagonizar una Copa del Rey inolvidable.

El Pontevedra no fue capaz de retener a Iago Iglesias y a algunos futbolistas importantes de aquel grupo y hubo que empezar de cero.

En una decisión arriesgada pero que luego se demostró muy acertada, se eligió a Rubén Domínguez como nuevo entrenador y se fue construyendo una plantilla nueva que no se completó hasta el día después del fin del mercado (fueron cuatro los jugadores que llegaron a ultimísima hora y ya iniciado el torneo).

No existía demasiado optimismo entre gran parte de la parroquia granate sabedora del importante salto que suponía pasar de 2 a 1RFEF, tal y como se demostró en la campaña 22/23 en la que las cosas se hicieron tan mal que se hizo imposible evitar otro descenso.

 No obstante, la plantilla remozada casi por completo empezó a competir, a puntuar, a coger confianza y a meterse en los puestos de arriba, zona clasificatoria de la que solo salió a última hora por algún error propio y varios ajenos.

Habrá esta vez continuidad? Esa era la pregunta que se hacía mucha gente tras el fin de una temporada en la que el equipo nos hizo vibrar y sentirnos ampliamente representados.

Pues no, no la ha habido. 

Es verdad que se tomó la decisión, acertada a juicio del que esto escribe, de renovar al cuerpo técnico que tan buena labor realizó en la 25/26.

En una entrevista concedida a la prensa local pocos días después de oficializarse la prolongación de su contrato, Rubén reconocía la importancia de mantener gran parte de la columna vertebral de la plantilla y que a ese objetivo se iba a dedicar el club para luego centrarse en las nuevas incorporaciones.

Sin embargo, semana tras semana, los aficionados granates comprobaban como la mayoría de las piezas clave de la Liga pasada iban encontrando acomodo en otros equipos de la categoría o en algún caso de categoría superior.

Además de los futbolistas importantes que se iban, el regreso de los cedidos a sus clubes de origen y a alguna baja decidida por la entidad,  todos llegamos a la conclusión de que había que empezar otra vez, no de cero pues al menos el cuerpo técnico si tenía continuidad, pero sí con pocos cimientos y una labor constructiva otra vez excesiva por la cantidad de piezas que había que sustituir.

Es en esa labor de formación de la plantilla, en esa tarea de definir a quien se quiere renovar y a quien no o a quien se quiere fichar o a quien no, cuando se pone de manifiesto la precariedad de medios con la que trabaja el Pontevedra CF y la dificultad extrema que conlleva competir así en una 1RFEF solo "no profesional" en la nomenclatura (que me atrevo a denominar como burlesca que ha adoptado hace demasiados años el fútbol español) pero completamente profesional en la forma en la que tienes que trabajar para que por lo menos tu club tenga vocación de crecer y no de convertirse en un ascensor ente categorías menores del balompié patrio.

En la transición entre las campañas 24/25 y 25/26, aunque enclenque de carnes, el Pontevedra CF incluía en la que desde dentro se denomina "comisión deportiva" a un director técnico, secretario técnico (o llámese como quiera al cargo que ocupaba) llamado Jacobo Maestre.

Pocos días después del finalizar la competición, a primeros de Junio, Lupe Murillo comparecía ante los medios y, entre otras cosas, anunciaba la marcha de Maestre por temas personales y la inminente llegada de alguien para esa parcela.

Estamos rematando el mes de Agosto y esa incorporación no se ha producido.

A una semana del término del mercado de fichajes, esa "comisión deportiva" del Pontevedra CF se entiende que está compuesta por el entrenador y la propia Presidenta.

No se sabe muy bien (aunque se podría entender que haya sido Murillo reunida consigo misma) quien ha decidido la continuidad de Rubén Domínguez, decisión (insisto) muy lógica y acertada.

Supongo que debemos entender que los muchos fichajes que este verano se han tenido que hacer y aquellos que todavía faltan por realizarse, han sido responsabilidad exclusiva del entrenador pues no parece existir nadie más a bordo para recomendar la contratación de futbolistas.

Ojalá no se produzca la situación de que las cosas no rueden bien este año y haya que tomar medidas en torno al futuro del técnico. Si desgraciadamente eso llegara a pasar, en caso de tener que tomar la decisión de un relevo, tendría que ser la propia Lupe Murillo, como única integrante de la comisión deportiva, la que decidiera el hipotético cese y la elección del nuevo inquilino del banquillo (nuevo inquilino que tendría que hacerse cargo de una plantilla diseñada por entero por su antecesor y no por otros empleados cualificados de la entidad).

Al margen de la caótica forma en la que se organiza deportivamente este club (cuestión mucho más importante de lo que parece), y al margen también de la cada vez más olvidada posibilidad de una ciudad deportiva que permitiera al club contar con unas instalaciones ideales de entrenamiento, nos encontramos con el tema del césped de Pasarón.

Sin que existiera ni un solo comunicado de la entidad, se insiste, sin una sola comunicación dirigida  su gente, el Pontevedra CF ha decidido no disputar ni un solo partido de pretemporada en su campo y en su ciudad. 

Ni Luis Otero, ni Ciudad de Pontevedra, ni nada de nada.

Puede resultar entendible tomar la decisión de no hacerlo por el deficiente estado de la hierba de Pasarón, hasta muy entendible.

Ahora, lo que ya no lo es, lo que vuelve a demostrar el fracaso de la política de comunicación social de la institución, es no informar de ello a su afición y es más, tampoco informar de que sobre el césped se están llevando algunos trabajos provisionales para tratar de aliviar siquiera un poquito los problemas de de drenaje del campo.

Que la afición se haya tenido que enterar de esto por las fotografías enviadas a redes por algunos de ellos, raya en lo intolerable.

No hablo, por supuesto, de la gran obra que hay que efectuar sobre esa hierba pues ahí el Pontevedra es más perjudicado que otra cosa ante la extraordinaria lentitud de unas instituciones que incluso para poner un mísero vídeo marcador en el estadio necesitan un tiempo que solo añade patetismo y decadencia a la situación.

Con todo, la única realidad en el aspecto deportivo es que el Pontevedra CF cuenta a tres días del comienzo de Liga con 20 jugadores, de los que 16 son senior (dos fichas libres) y cuatro sub 23.

Ojo, de esos veinte futbolistas, hay dos que todavía no pueden disputar partidos. Uno de ellos, Tiago (cuya renovación me parece un gran acierto) deberá esperar todavía unos meses para reaparecer. El otro lesionado de larga duración y renovado, Juanra, todavía no está apto (aunque más adelantado en su recuperación que Tiago) y no ha debutado en pretemporada.

De los 18 restantes, en el segundo amistoso de preparación se produjo la lesión en un hombro de uno de los futbolistas más importantes de la Liga pasada y que tenía un año más de contrato, Comparada. 

Al parecer, no estará en Avilés. 

El último fichaje hasta el momento, Reda Ergouai, en palabras recientes de Rubén, todavía está muy lejos de adquirir el tono físico para competir por lo que no parece probable, aunque viaje, que dispute minutos en Avilés.

La conclusión matemática es que el Pontevedra CF con una sola lesión importante en pretemporada, una, tendrá que presentarse en Asturias con 17 jugadores de la primera plantilla, contando a los dos porteros y al todavía fuera de forma, Reda.

No parece la mejor manera de empezar.

Otro dato que llama mucho la atención al que esto escribe es ese que indica que de los 20 futbolistas que a día de hoy forman la plantilla granate, solo dos llevan más de dos temporadas aquí.

Con las bajas de Edu y de Abelenda, únicamente Yelko y Alex González ya vestían la camiseta granate antes de la temporada 25/26.

Quizá a algunos esta circunstancia les parezca baladí, no así al creador de este blog.

Lo que al autor de estas líneas le sugiere el dato es que el Pontevedra CF vive en una constante sensación de provisionalidad, de empezar de nuevo, de tirar monedas al aire suplicando que el azar las haga caer de cara.

Sin estructura deportiva en los despachos, con plantillas que cambian en muchos de sus componentes de campaña a campaña. Con una sensación cada vez más acuciante de que el que Pontevedra se ha convertido en un trampolín para jugadores pero no para que despeguen hacia categorías superiores (algo que sucede alguna vez sin que el club ingrese un solo euro) sino hacia la misma 1RFEF, lo que constituye un claro paso atrás en la aspiraciones de la entidad.

Lo de la temporada pasada se asemejó a un milagro por las circunstancias que rodean a la forma de actuar del Pontevedra CF.

Un cuerpo técnico meticuloso y trabajador y una plantilla nueva pero esforzada, responsable y que explotó sus cualidades al máximo, nos hicieron soñar y enseñaron en todos los campos que visitaron la calidad, la lucha y el orgullo que supone jugar en el Pontevedra CF.

En tres días empieza otro campeonato y se vuelve a hacer con una plantilla muy cambiada, lo que lleva inevitablemente a generar las mismas incertidumbres que existían con la anterior?

Podrá este grupo y este cuerpo técnico formar otra vez un equipo que se convierta en un animal competitivo? Seremos otra vez un conjunto perfectamente armado en lo colectivo a la hora de defender? Aparecerán entre los fichajes algún otro Montoro, Bosch, Cuesta o Alain? 

Será posible, en definitiva, ilusionarnos otra vez con la nueva temporada de la serie de nombre: " Milagro 2.0?

Ojalá sea así. Ojalá se vuelva a conseguir. 

Pero ojalá alguna vez empecemos una Liga con más certezas que dudas. Con más continuidad y menos cambios. Con más organización interna. Con más cuidado en la política social. 

HALA PONTEVEDRA SIEMPRE!