lunes, 8 de febrero de 2016

Derrota en la piscina y en los micrófonos

Perdió el Pontevedra y perdió bien el encuentro de fútbol polo (o water fútbol, como se prefiera) disputado el Sábado en la piscina de San Lázaro.

El conjunto granate fue inferior al Compostela a lo largo de todo el partido y sólo el oasis del minuto 42 de la primera parte en la que llegaron las dos únicas y claras ocasiones de gol visitantes dieron un breve y fugaz halo de esperanza para un cambio de rumbo en el encuentro que nunca llegó.

Es posible que los puntos empezaran a perderse una hora antes de que el balón empezara a ¿rodar? en Santiago. El estado lamentable del césped ( y no es la primera ni la segunda vez que ocurre esta temporada en San Lázaro y alguien debería hacérselo mirar) provocó que el técnico local cambiara por completo el planteamiento trabajado en los días previos para afrontar una situación imprevista y ajustar su plan a ese partido de "water polo con pié" que se iba a disputar en poco tiempo.

Así lo confesó Fredi en rueda de prensa y no pareció ni mi mucho menos una afirmación oportunista tras derrumbar sin paliativos al Pontevedra a base de intensidad, fuerza y convicción.
Decía Fredi que al comprobar que la hierba estaba más para Estiarte, Jennifer Pareja o Mireia Belmonte que para otra cosa decidió cambiar el sistema de juego e incluso a algunos jugadores que inicialmente iban a ser de la partida. 

Y efectivamente el conjunto santiagués apareció en el campo con tres centrales para dotar de más altura y fuerza física a su equipo además de dejar en el banco a un jugador habilidoso donde los haya y que ha llegado a la capital de Galicia en el mercado invernal como Bicho cuyas características no se adaptaban en absoluto al ¿fútbol? que iba a tener que practicarse esa lluviosa tarde sabatina.

El Pontevedra al parecer se limitó a "rezar" para que la lluvia fuera a más y provocase la suspensión del partido (Luisito dixit) y como esa circunstancia no se produjo no acompañó dichas plegarias con un equipo más idóneo a las circunstancias sino que continuó con su misma idea aún a sabiendas que existía un peligro cierto de naufragio.

Así las cosas, por detrás de Borjas se alinearon tres hombres de claro perfil técnico, de conducción y juego a ras de suelo como Hugo, Bello y Jacobo además de Queijeiro en el medio campo al lado de Kevin Presa. Adrían volvía a ocupar el lateral derecho y la pareja tradicional Capi y Campillo formaban la parte central de la defensa.

No se sabrá nunca que habría pasado si el Pontevedra hubiera decidido saltar al campo con dos o tres hombres de otro perfil. Resulta absurdo afirmar que el resultado de esa manera podría haber sido diferente pero es que ese debate quien lo pone encima de la mesa es el propio entrenador granate (que aunque no lo parezca no ha inventado al Pontevedra CF) en otras declaraciones post partido plenas de contradicciones e incoherencias que no hicieron sino aumentar la sensación de desazón que la dura derrota dejó en este atribulado bloguero.

Y es que Luisito con ese tono eternamente retador que suele utilizar sobre todo cuando las cosas no salen bien afirmó que el Pontevedra no juega nunca directo porque no tiene jugadores "grandes" para ello para a renglón seguido afirmar que si creemos que podemos jugar al pié por haber traído dos jugadores "cortados" del Ucam y del Cádiz que apañados vamos. Por supuesto, antes de todo ello y de pedir perdón a la afición (cosa que le honra) también decidió pedir disculpas a la Junta directiva que le trajo lo que el pidió dentro de las limitaciones del club.

Terminó diciendo Luisito que a pesar de todo él no quiere "matar" a los jugadores que ya los "matará" entrenando durante esta semana ( supongo que para purgar los pecados cometidos el pasado Sábado).

Me interesa especialmente el tema de si tenemos o no tenemos jugadores corpulentos para afrontar partidos estríctamente físicos como el que se nos puso inesperadamente por delante en Santiago de Compostela.
La conclusión es clara, el Pontevedra no es un equipo alto en centímetros y quizá tampoco en exceso potente en kilos de peso pero podría haberse puesto más empaque y envergadura en San Lázaro hace dos días? La respuesta es claramente sí.

Vaya por delante que un jugador idóneo para esta clase de partidos en los que lo crucial es no encajar e intentar aprovechar alguna acción aislada para adelantarse no estaba disponible. Me refiero a Pedro García, jugador racial con fuerza física y potencia que se encontraba sancionado por acumulación de amonestaciones.

Pero en el banco sí se quedaron dos de los tres jugadores más altos de esta plantilla y que podrían haber colaborado (hablo en hipótesis) a resguardar mucho mejor la portería en aquellas jugadas en las que se veía que podían llegar los goles, las jugadas a balón parado.
¿No son Bruno y Carnero altos? ¿No podrían haber ayudado a capear el temporal (nunca mejor dicho) y el drama en que se convertía cada corner o cada falta lateral para el Pontevedra el Sábado?

Sin olvidar tampoco el hecho de que Alex Fernández (que bien que estás de vuelta)  salió a disputar toda la segunda parte en sustitución de un desdibujado y en mi opinión demasiado fino para estas lides Alvaro Queijeiro. No se pensó en ningún momento, por tanto, en alinear de entrada a un Alex que bien parece más apropiado para estas batallas que el ex deportivista?

Insisto. Posiblemente hubiéramos perdido igual pues en la estrategia tanto defensiva como ofensiva lo que prima es la concentración y la intensidad y en esa faceta el Compostela nos ganó por goleada el otro día pero con lo que no puedo comulgar es con el dato de que el Pontevedra no habría podido ofrecer otros argumentos de entrada más acordes con el penoso estado del césped de San Lázaro.

Si por algo destaca Bruno es por su juego por arriba y dada la inutilidad de los laterales en ataque (por ese agua que impedía conducción alguna) no estaría demás pensar sino habría estado mejor haber colocado a Campillo en esa zona en lugar de un Adrían menos apto para repeler pelotazos por arriba. De la misma forma, es discutible también la alineación de un hombre como Hugo al que se le vio perdido en un escenario muy apartado del ideal para sus presuntas condiciones y haber colocado a Carnero exclusivamente por su mayor capacidad para ayudar en el juego aéreo.

Pero es que tampoco encuentro explicación a la afirmación de Luisito por la que critica a sus hombres por querer jugar al pié. No la entiendo, de verdad.

Es evidente que no era posible jugar a ese fútbol en San Lázaro pero es que ese es el modo de juego de la mayoría de hombres que saltaron al campo y no se le puede pedir, creo yo, a los tres mediapuntas o a Borjas que salgan vencedores en duelos por arriba o incluso en balones divididos con gente como Catú, Moreno, Josu o Sánchez porque llevarán siempre las de perder. 

De todas formas, no aprecié ne ningún momento desidia o prepotencia en ninguno de los jugadores del Pontevedra CF que salieron al campo y sí a un equipo que durante toda la temporada y más en estas últimas semanas sufre sobremanera en los balones aéreos defensivos.
Estos partidos en los que construir algo parecido a balompié es imposible se acaban decidiendo el 90% de las veces a balón parado y en esa faceta ni el portero ni los jugadores pontevedreses estuvieron a la altura el otro día.

Ya antes del 1-0 pudo llegar el gol en otro corner que pudo atajar Edu de milagro y lo cierto es que cada vez que volaba un balón por nuestro área la sensación de peligro era evidente.

LLegó el primero y aprovechando la gran ventaja que otorga ponerse en ventaja y más en un campo en esas condiciones pudo el Compostela por medio de Martí hacer dos goles más. Especialmente clara fue la ocasión desperdiciada por el nueve rival tras estrepitoso fallo de Verdú a la altura del punto de penalti.

Luego llegó ese minuto 42 en el que primero Jacobo y luego Capi pudieron cambiar el signo del encuentro pero Guillén actuó con acierto y envió al limbo las opciones granates.

Había sido una primera parte waterpoliana en la que el Pontevedra acabó por detrás en el marcador pero en la que había conseguido a duras penas mantener el partido con vida. He de decir, por cierto, que a pesar de la mención quizá un poco inoportuna de Luisito de los nuevos en rueda de prensa uno de ellos, Bello, volvió a ser de lo más potable del conjunto granate intentándolo siempre y siendo objeto de numerosas faltas no castigadas disciplinariamente por un colegiado que no influyó para nada en el marcador pero que a la hora de repartir tarjetas se olvidó la balanza y la espada en su vestuario.

La segunda parte tan solo duró a efectos prácticos cinco minutos. Primero Borjas ve como se le señala una falta inexistente cuando podía encarar con ventaja el arco local. A renglón seguido intenta el mismo Borjas una vaselina inteligente que se marcha fuera. Y por desgracia a continuación llega la falta en la que un error muy grave de Edu provoca el 2-0.

Ahí terminó el partido de Santiago pero no otras consecuencias perfectamente evitables de cara al derby contra el Racing de Ferrol.

Nada más encajar el segundo, Carnero entró al campo en sustitución de Hugo pero cuando se produce una decisión inexplicable es con el tercer cambio. Este se realiza sólo dos minutos antes de encajar el tercero y puedo asegurar que lo primero que dije al ver el movimiento es que Kevin podría acabar en la calle.
Decidió Luisito sacar al ¿césped? a Jandrín no se sabe muy bien para qué pues a esas alturas el campo estaba ya impracticable y las veloces conducciones del asturiano resultaban harto improbables pero lo peor es que el sustituido fue Campillo.

Esto motivó que el Pontevedra pasase a jugar con un extraño 4-2-4 con Jacobo acompañando a Alex en el medio campo y que Kevin con tarjeta amarilla desde la primera parte pasase a jugar de central con Capi.
Primero, el propio Kevin se equivoca al trazar el fuera de juego en la jugada del tercer tanto en el que el agujero defensivo por banda izquierda fue de proporciones enormes. Pero lo más triste es que en la última jugada del partido derriba a un rival provocando un claro penalti que le cuesta la segunda amarilla y no estar disponible para el próximo envite. 

A Lunes por la mañana todavía no entiendo ese cambio. No por el hecho de arriesgar y meter a Jandrín por un jugador más retrasado. Se perdía y buscar jugadores de ataque resulta lógico sino por el hecho de no sacar directamente del campo al tarjeteado Kevin y seguir con la pareja de centrales intacta.
Lo único que puede explicarlo, lo único, es que las molestias de Campillo se hubieran reproducido y se intentara protegerlo. De lo contrario creo que el error cometido resulta bastante palmario.

Sea como fuera y a pesar de haber logrado tan solo dos puntos de los últimos doce no me bajo del caballo ni mucho menos. Sigo pensando que la temporada del equipo está siendo muy buena y el objetivo marcado sigue estando muy cerca. 

Quizá un poco todos, no sólo los aficionados, sino el propio vestuario y el Consejo hemos hablado de jugar el play off un poco pronto.
Sabíamos que lo primero era llegar a los 45 puntos y luego soñar con fuerza y tal vez nos hemos dejado llevar por la inercia tan positiva del equipo que acompañaba resultados con un juego sólido y convincente.

A lo mejor es hora de volver a rebajar esa euforia y pensar que quedan catorce partidos para finalizar el campeonato y que obligatoriamente hay que ganar dos para sellar aquello para lo que realmente se salió esta temporada, el logro de la permanencia.

Con los 45 en el capacho sí estaremos legitimados para pensar y evocar lo bonito que sería colarnos arriba pero antes hay que conseguir esos puntos que faltan y que algunos hemos dado por logrados antes de tiempo. 

Llega el líder el Domingo y eso lejos de provocar temor debe producir energía y motivación. El equipo debe recuperar su alegría y su confianza y que mejor escenario para hacerlo que recibir a un Racing en plena batalla por el primer puesto con la SD Logroñés del recientemente incorporado Adrián Cruz.

Creo firmemente que podemos vencer pero para ello se deberá ofrecer la mejor versión del Pontevedra CF. 
Allí estaremos para vivirlo y para aplaudir a un equipo que no debe bajo ningún concepto venirse ahora abajo.   
  



       
        

lunes, 1 de febrero de 2016

Puntos que se van para no volver

Hace apenas dos semanas el Pontevedra CF no era capaz de pasar del empate sin goles en Pasarón ante el Cacereño. Había sido un partido espeso, gris y trabado en el que los granates no lograron imponerse casi en ningún momento al rival y al término del encuentro casi todo el mundo estuvo de acuerdo en afirmar que no había sido un buen día para el equipo y el empate no produjo más sensación que la lógica decepción por el resultado.

Si realizamos ese mismo "análisis de sensaciones" tras el partido disputado ayer frente al Lealtad, a esa nueva decepción por no lograr la victoria se le une sin duda alguna un enorme componente de amargura y desazón por haber dejado escapar dos puntos de oro en un encuentro que el Pontevedra no ganó por sus propios errores tanto en ataque en el primer tiempo como en defensa en el segundo.

Porque en esa primera mitad el Pontevedra Cf perdonó lo que no está en los escritos y dejó vivo un partido que debía haber quedado resuelto en la media parte. 
En ese primer tiempo los granates rompieron la defensa asturiana en innumerables ocasiones con un Jacobo espectacular que encontró en el debutante en casa Bello un perfecto socio para su juego combinativo. Fue precísamente el debutante el que filtró un buen balón a la espalda de la defensa aprovechando un gran desmarque del centrocampista de Bueu. Este controló con calidad el balón y viendo la salida del portero rival le colocó de manera magistral la pelota por encima haciendo el 1-0 y poniendo el partido en franquicia para los locales. Ya antes de esta acción el Pontevedra había conseguido un gol gestado en banda izquierda que el árbitro decidió anular por fuera de juego discutible de Verdú pero es que tras el tanto que sí subió al marcador las ocasiones granates no pudieron ser más claras.
La primera llegó en un tres contra uno (sí, tres contra uno) en el que Bello decide ser egoísta y no ceder la bola a Borjas para que la empujase sin portero. El ex del UCAM eligió seguir con la pelota hacer un bonito recorte al único defensa que seguía la jugada y estrellar el balón contra el portero desaprovechando una jugada de gol sí o sí. Pero es que poco después, en otro contragolpe, el propio Bello sí coloca un pase medido al propio Borjas para dejarlo solo delante del guardameta pero el canario envió su lanzamiento al poste tras tocar levemente el tal Porrón que a pesar de su rimbombante apellido que a los cuarentones nos recuerda un conocido garito otrora existente en la ciudad demostró ser un pedazo de portero.

No quedó ahí la cosa pues no demasiados minutos después, Jacobo sacaba con picardía y calidad una falta con rapidez hacia Borjas que es derribado en el área produciéndose el señalamiento de penalti. El propio ariete granate decidió lanzarlo y marrarlo al adivinar otra vez Porrón el lugar por el que el "9" mandó un demasiado manso disparo.

Ya antes de esta pena máxima el Lealtad había gozado de una buena ocasión al lanzar fuera Beda un balón en una acción en la que Campillo inexplicablemente le dejó el camino libre. E incluso en la última jugada del primer tiempo los de Villaviciosa también pudieron empatar en una jugada preñada de fallos que finalmente terminó en corner.

Una primera parte pues de 3-0 terminaba con un resultado mínimo a favor y quien más quien menos pensaba que podríamos acordarnos y mucho de las acciones clarísimas de gol que se habían desperdiciado lastimosamente.

Pero lo que poca gente esperaba ( o por lo menos yo desde luego no) es que el Pontevedra ofreciera el desbarajuste defensivo que se pudo contemplar tras el descanso.

Desde el minuto uno del segundo tiempo el Lealtad convirtió las dos bandas en autopistas para crear superioridades y peligro constante sobre el marco de Edu y ya antes del empate habían dispuesto los visitantes de tres ocasiones buenas para haber igualado el partido.
En dos de esas ocasiones Edu respondió bien y en la tercera un defensa granate apareció milagrosamente para enviar a corner un balón de gol que un delantero rival tardó demasiado en rematar.

Fueron minutos, esos anteriores al empate, que se veía que la cosa no marchaba. Miguel Loureiro (que ocupó el lateral derecho por la lesión de Adrián) había aguantado el tipo atrás en la primera parte pero en la segunda se veía desbordado continuamente por su flanco. En el lateral izquierdo Verdú tenía cada vez más problemas con un hombre de refresco introducido por los visitantes (Alex) y el empate se estaba viniendo venir como una circunstancia lógica de lo que estaba pasando sin que nadie en el Pontevedra acertara a corregir errores cuando aún había tiempo.

Con esas "autopistas" en las bandas y una distancia entre líneas mucho más grande de lo aconsejable el Pontevedra no fue capaz de reaccionar y vio como en una acción a balón parado llegaba el tal temido empate a un gol.
En alguna ocasión con el marcador a favor nos hemos refugiado para buscar más cohesión y ayudas defensivas en un trivote (Kevin, Alex, Pedro  por ejemplo) pero ayer el técnico no vio necesario introducir cambios antes del empate y los que realizó después no provocaron más que otro tiro en el ya maltrecho pié del conjunto granate.

Ese primer cambio (Campillo por Pedro) podría entenderse en el caso del sustituido por los problemas físicos del central vigués aunque minutos antes de ese cambio Bruno incluso dejó de calentar en la banda y corrió al banquillo para salir al campo y una última pregunta de Luisito a Campillo fue contestada con rotundidad por éste: "Estoy bien, aseveró el central y por ello Bruno volvió a la banda.
Entendamos pues que las molestias muy pocos minutos después fueron a más pero lo que no es tan fácil de explicar es que intentaba el mister con la entrada de Pedro al terreno de juego una vez empatado el partido. Kevin pasó al centro de la defensa y si ya el Pontevedra estaba teniendo problemas para tener la pelota, con la entrada de Pedro ni se mejoró en esa faceta ni se taponaron las vías de agua en los laterales que siguieron vertiendo agua de manera escandalosa hasta el final.

Pero si un poco raro resultó el primer cambio, el segundo (en opinión siempre de este profano futbolístico bloguero) no fue menos sorprendente. Entraba Carnero en el césped pero lo hacía en sustitución del mejor jugador del Pontevedra ayer a bastante distancia del segundo, Jacobo. "Está cansado hombre" me decía un vecino de grada de tribuna. "Puede ser -contesté yo- pero prefiero a un jugador cansado que crea peligro en tres cuartos cada vez que coge el balón que a otro fresquito y que no tenga clara la naturaleza esférica de la pelota".

El caso es que la segunda parte fue discurriendo con un Pontevedra agarrotado por la situación y un Lealtad cicatero que no se decidía a lanzarse a por el partido con decisión. Luisito decidió agotar los cambios metiendo a Anxo por Jandrín y el Pontevedra pudo volver a ponerse por delante en un buen remate de Borjas respondido en gran intervención una vez más por el arquero asturiano. En esa jugada, el rechace del meta lo recibió Anxo que pudo parar, controlar e incluso penetrar en área pequeña pero decidió pegarle de primeras mandando el cuero al segundo anfiteatro de norte.

Y en estas que el Lealtad a falta de doce minutos decidió coger otra vez la autopista, esta vez la de la izquierda defensiva granate. Balón enviado a esa banda "defendido" a distancia por Verdú y sin que Anxo colaborase en la causa y centro fácil para que Beda con clase pusiera el 1-2 y asestara un mazazo de consideración a la línea de flotación pontevedresa.

Claro que esa Virgen  que se le apareció al Lealtad en la primera parte decidió aparecerse por una vez al Pontevedra y nada más sacar de centro un balón cedido por Borjas a Bello es rematado por este (creo que con la colaboración de un defensa) al fondo de las mallas.

"El mal el menos" pensaba este atribulado articulista que ya había imaginado el pesaroso retorno a casa con la derrota en la mochila.

Pero el partido era un carrusel sin control y el Pontevedra pudo incluso ganarlo poco después tras marcharse Borjas en emocionante carrera de un par de defensas asturianos y rematar a puerta encontrándose otra vez con ese dichoso poste que escupió la pelota fuera del marco.

Pero también se pudo perder. Jugábamos ya con 10 tras haber visto Pablo la segunda amarilla por intentar poner un poco de orden en la autopista regentada por Verdú y en una jugada confusa el balón se le escapa a Edu y acaba entrando en la meta granate por un jugador visitante que al parecer estaba instantes antes en fuera de juego.    
       
Con el pitido final (y eso sí, con un Pontevedra buscando la victoria aún a pesar de la inferioridad numérica) no pude evitar sentir el primer disgusto serio de la temporada. Se había dejado escapar un partido que nunca debió marcharse y estos dos puntos de oro no volverán jamás.

Siendo excesivo lo que se perdonó en el primer tiempo, lo peor en mi opinión fue la fragilidad defensiva exhibida en el segundo tiempo solo comparable a la de la segunda parte frente al Izarra que encaramos con 3-1 en el marcador.

Se pueden marrar ocasiones tan claras como las de ayer, fallar penaltis, estar más espesos en el juego pero lo que no debe perderse nunca es esa imagen de equipo serio, cohesionado y en bloque que en la segunda parte de ayer no vimos por ninguna parte.
A veces resulta mas recomendable leer bien un partido y tomar medidas a tiempo antes de lanzar broncas tribuneras a diestro y siniestro a los jugadores nada más cometer errores que lo único que contribuyen es a aumentar el desconcierto o el nerviosismo y que además resultan injustas pues no hay nadie que pueda echarle esas broncas "in situ" al entrenador.

Pero para acabar con algo de positividad este artículo me gustaría quedarme con el irrefutable hecho de que contamos ya con 39 puntos y que a falta de 15 partidos para el final nos restan sólo dos victorias para conseguir la permanencia.
Me quedo también con el hecho de que a pesar de haber sumado tan solo dos de los últimos nueve puntos en juego seguimos ocupando la cuarta plaza en la tabla y de lograr rápido la salvación no parece que dicho lugar en la clasificación resulte inaccesible para el Pontevedra habiendo visto al resto de los rivales que luchan por ella.

Por último, la primera opinión sobre Antonio Bello es positiva. Es cierto que se mostró individualista en una acción en la que debió ceder la pelota a Borjas pero el pase del primer tanto fue suyo, otro precioso pase suyo dejó solo a Borjas ante el portero y el segundo tanto llevó su sello. Me pareció un jugador con una calidad técnica apreciable; jugó por la izquierda a pierna cambiada casi todo el choque pero le gusta venirse al centro para combinar y dotar al balón de una buena circulación.
Es una primera impresión, evidentemente, pero parece que su incorporación al equipo puede resultar importante.

También se ha fichado a Hugo Rodríguez que llega del Cádiz. Llega con buenas credenciales e ilusiona pero también es media punta,
Quizá tengamos algo de overbooking en esas posiciones por detrás de Borjas ( los dos nuevos, Jacobo, Mouriño, Jandrín..) pero si Hugo expone sobre el césped la calidad mostrada por Bello el equipo lo agradecerá pues mientras nadie diga lo contrario los buenos jugadores siempre serán bienvenidos a la vera del rió Lérez.      

          

martes, 19 de enero de 2016

Sin ritmo no hay paraíso

Se mueve el Pontevedra CF de manera inesperada en océanos clasificatorios muy alejados de los tempestuosos mares por los que todos creíamos que el equipo tendría que navegar.

Son esas aguas (las de la parte de abajo de la tabla) tormentosas y turbulentas. Amenazan constantemente con el hundimiento de toda nave no avezada en esos menesteres y acaban por desquiciar no sólo al capitán del barco sino también a la tripulación, al armador y a todo aquel que tenga algo que ver con la baqueteada embarcación.

Pero como decíamos antes no son esas aguas las que surca desde el mes de Octubre el conjunto granate. 
Pasó, eso sí, en las primeras jornadas de Liga por una de esas tormentas de verano implacables en su fuerza e intensidad pero el barco dirigido por Luisito supo capear con tranquilidad y sigilo esa inclemencia metereológica y fue capaz de emerger de entre aquellas olas de considerable altura hasta alcanzar otros mares no sólo más tranquilos y calmos sino también mucho más agradables a la vista.

Ahora bien, cualquier masa de agua por apacible que parezca tiene su peligro y este aparente océano dormido y agradable por el que el Pontevedra dirige su singladura no iba a ser una excepción. 
Si meterse abajo en la clasificación provoca una enorme dificultad que va creciendo a medida que avanza la competición para sortear esas tempestades citadas al principio, colocarse arriba en puestos de play off también conlleva un "peaje marino" en forma de resacas traicioneras que a poco que la nave o el bañista se confíen son capaces de arrastrarlos mar adentro de manera súbita y sin que el afectado se dé cuenta haciendo que la situación se torne preocupante,

No es fácil llegar a esos puestos de promoción de ascenso y más difícil resulta todavía mantenerse en ellos jornada tras jornada resistiendo los embates de aquellos rivales que ambicionan colocarse en esos lugares de privilegio o de aquellos que buscan escapar por todos los medios de la parte más baja de la tabla.
Algunos opinan que un equipo como el nuestro cuyo objetivo primordial para esta campaña era la permanencia puede gestionar muy bien el verse arriba al no contar con el lastre de la obligación clasificatoria con la  que si cargan otras escuadras. 
Puede ser cierto pero lo que tampoco arroja dudas es que cuando tienes un grupo de jugadores que están sobrepasando con creces las estimaciones y el rendimiento que en torno al equipo se esperaban en Agosto, la única vía para seguir tan alto es que ese rendimiento, esa intensidad y esa concentración que se está mostrando no decaiga ni un ápice pues de hacerlo es muy posible que los resultados puedan a empezar a cambiar.

El Domingo pasado el Pontevedra CF disputó posiblemente el peor encuentro como local en lo que va de competición de Liga. 
Afrontaba el conjunto granate el compromiso con las consabidas bajas de Alex y Mouriño que cada jornada que pasa y como es natural se van notando más en la dinámica del equipo.

En la alineación nos encontrábamos además la desagradable noticia de la baja por causa de sus molestias de un Campillo últimamente sensacional que debía dejar su puesto a Pablo.

Tambíen comprobamos en el calentamiento como Carnero ocuparía plaza en el banquillo y Pedro García saldría como titular.
De esta forma, el Pontevedra decidió alinear a Kevin Presa por delante de la defensa con la compañía de Queijeiro mientras Pedro ocupaba una posición más adelantada formando otra línea con Jandrín y Jacobo escoltando en la punta a Borjas.

Y desde el principio la cosa ya pareció no ir demasiado bien. No por si jugaba este o aquel sino por la situación hasta ahora no vista en Pasarón de que la intensidad y el ritmo del equipo no parecía ser el mismo de siempre. Los balones divididos, los choques cuerpo a cuerpo, la batalla física por decirlo de alguna manera era vencida una y otra vez por los jugadores rivales que se impusieron con mucha claridad en los primeros treinta y cinco minutos de partido y consiguieron lanzar hasta tres veces en buenas posiciones sobre la portería de un Edu que respondió con sobriedad siempre y sobre todo en la última de esas tres acciones que conllevó mayor dificultad.

Fueron minutos en los que el Pontevedra se mostró nervioso, con continuas imprecisiones en la salida de la pelota incluso cuando la presión extremeña  no era excesiva y en la que se echó como nunca en falta el ímpetu y el arrojo de un Campillo que tan buena pareja hace con Capi que a la postre se erigió como el jugador de esa zaga que más se pareció a la versión buena de esta campaña.

Pero aún con esos errores atrás(Pablo estuvo especialmente impreciso en la primera parte y Adrían cuajó quizá uno de sus peores encuentros esta temporada) y en el medio campo donde Kevin no parecía Kevin (más después de lastimarse en un tobillo y quedar limitado para el resto del encuentro) y Queijeiro no aparecía casi nunca para tratar de hacerse con el rumbo, la mayor incomodidad para el Pontevedra consistió, a mi juicio, en la incapacidad para dotar de intensidad y ritmo a su fútbol y desarrollar esas transiciones vertiginosas que tantas veces hemos visto este año que vienen acompañadas generalmente con combinaciones rápidas y precisas en la zona donde más daño hacen al rival, en las inmediaciones de su área.

Lo que más ha sorprendido a este bloguero a lo largo de la presente temporada con respecto al juego del equipo en comparación al anterior curso es la capacidad de combinar con velocidad y acierto en campo rival una vez robado el balón por la incesante presión que el Pontevedra acostumbra a realizar en casa hasta poner el marcador a su favor.
En ese importante y diferencial aspecto del juego estaba siendo fundamental un Alex que parecía no haber venido para ello pero que en partidos en casa como el del Guijuelo, Izarra o Somozas (hasta que se rompió) se convirtió en canalizador de ese juego vertiginoso del Pontevedra que tantos réditos nos ha proporcionado.
Pero junto a la sorpresa de Alex no podemos olvidar que en esta plantilla la calidad técnica la atesroran sobre todo tres jugadores Mouriño, Jacobo y Carnero.
No quiero decir con ello que no tenga el Pontevedra otros muy buenos jugadores de medio campo para adelante. Sí, los tiene. Pero con otras características. Por ejemplo, Jandrín explosivo en su arrancada espectacular y velocidad o Borjas con su olfato goleador, trabajo de desmarque y desgaste incansable y también con rapidez; el equilibrio táctico y esfuerzo impagable de Kevin...

Pero si hablamos de capacidad técnica para combinar en las "zonas calientes" del campo y dar continuidad a ese trabajo inmenso de recuperación de otros compañeros atrás y en el medio sobresalen los tres nombres citados anteriormente más Alex.
   
Es por ello que contando con las ausencias de este último y de Mouriño he de confesar que me sorprendió en grado sumo la alineación de Pedro García (cuya honradez, potencia y trabajo resultan indudables) y no la de Pablo Carnero.

Precisemos.

El Pontevedra ha jugado muy bien sin Carnero sobre el césped. Al principio de temporada junto al doble mediocentro clásico Luisito alineó a Mouriño de segundo punta casi a la altura de Borjas y de esa forma, por ejemplo, se le dio un baño al Guijuelo a pesar de perder 0-1 aquel partido por circunstancias del juego.
También se ha jugado fenomenal con Borjas solo arriba y tres por el medio siendo también Mouriño el hombre que acompañaba aunque más adelantado a Kevin y Alex.

Pero es que el vigués cuenta con unas cualidades que de estar motivado le hacen muy importante en ese equipo. Tiene una capacidad combinativa indudable, posee último pase y un muy buen lanzamiento a puerta. Pero es que además su polivalencia le permite a lo largo de un partido alternarse con Jacobo y pasar a jugar algo más escorado a la izquierda sin perder demasiada efectividad y complicando la vida a los rivales.

Si en el campo tenemos a Mouriño y Jacobo la capacidad asociativa en tres cuartas partes del campo está practicamente asegurada y esas transiciones granates no naufragaran en medio campo inmediatamente después de robar sino que llegarán hasta el área contraria.

Ahora bien, si de salida ya no podemos contar ni con Mouriño ni Alex, dejar a Carnero en el banco provoca que Jacobo se encuentre muy solo en la faceta creativa del juego y más teniendo en cuenta que Queijeiro no acaba de arrancar del todo.

Pero esta circunstancia táctica no es que se la haya inventado este atribulado bloguero sino que la advirtió casi desde el principio el propio entrenador que a los veintitrés minutos de la primera parte ya tenía calentando en la banda al delantero que acabó saltando al césped al comienzo de la segunda parte.

Pero el fútbol no es ciencia exacta y el Pontevedra solo cambió su cara durante el primer cuarto de hora de la segunda parte. Es cierto que en los últimos diez de la primera se mejoró algo y se crearon un par de ocasiones de gol aprovechando el paso atrás dado por el Cacereño pero ese juego en oleadas con recuperación rápida y alta de balón sólo se vio, insisto, en los primeros quince minutos tras la reanudación.
En esa fase del partido el Pontevedra encontró tres veces cerca del área a Carnero que descargó bien dos veces desde el centro y otra desde la derecha. Verdú pareció animarse y desdoblar por banda izquierda como en otras ocasiones y Kevin pareció olvidar sus problemas físicos para apretar desde el medio y empezar el acordeón del Pontevedra.

Pero tras esos quince minutos en los que Jacobo obligó al portero a sacar una pelota a corner y se produjeron varios acercamientos peligrosos al área rival, el equipo volvió a difuminarse y a perder ese ritmo e intensidad que hasta ahora había mantenido en casa durante bastantes más minutos en casi todos los partidos.
El Cacereño ajustó sus líneas para adaptarse al 4-4-2 propuesto por Luisito y los "verdes" volvieron a a apaciguar al Pontevedra.
Sí es cierto que se controló mucho mejor el partido en defensa (quizá por la poca ambición demostrada por el rival tras el descanso) pero en la última media hora el Pontevedra se fue apagando hasta demostrar bastante impotencia para derribar el muro instalado por el contrincante.

Lo que no desaparecieron fueron los excesivos nervios exhibidos por algunos jugadores granates como Jacobo que vio una amarilla en una trifulca y pudo ver la segunda en una última jugada absurda en la que llegó a quitarse la camiseta. Tampoco Borjas estuvo muy fino en otra jugada sin peligro en la que realizó una desmedida entrada que le supuso ver la quinta tarjeta amarilla que le impedirá jugar en Tudela por las misma circunstancia que Verdú que la vio en la primera parte.

A pesar de todo. A pesar de las continuas imprecisiones, incomodidad en el campo y algunos nervios el Pontevedra ha adquirido esta temporada " un suelo competitivo" tal que hasta en partidos como el de ayer que en otras ocasiones podría haber terminado peor se consigue sumar un punto que es positivo por muchas razones, la principal acercarnos un poquito más al verdadero objetivo marcado esta temporada.

Habría sido precioso ganar y vernos nada menos que a cinco puntos del quinto clasificado. Los ojos (los míos los primeros) habrían empezado a "hacernos chirivitas" con la situación pero no es malo que caiga de vez en cuando sobre nosotros un baño de realidad que nos recuerde que para seguir ahí arriba ese ritmo diferencial con el que este año nos movemos por lo menos en casa no debe cesar en ningún momento para que el sueño que vivimos dure el mayor tiempo posible.

Perdemos para Tudela a dos baluartes tremendos del equipo como son Verdú y Borjas que se unirán a Mouriño y a un Alex cada vez más recuperado.

Son cuatro bajas de aúpa ( estoy convencido que el toro que Kevin lleva dentro le permitirá recuperarse a tiempo para el Domingo y que Campillo podrá volver) pero por encima de esas bajas el Pontevedra lo que debe recuperar es su intensidad y su ilusión sobre el campo.
Con esos ingredientes unidos al compromiso que este grupo viene demostrando no descarto salir de Navarra con más puntos en el casillero pues este Pontevedra, aún estando mal técnicamente, es capaz con ese esfuerzo físico y orden que demuestra casi siempre de plantarle cara a cualquier equipo del grupo superando bajas o cualquier otra circunstancia que pudiera darse durante un encuentro.       
       
    

lunes, 11 de enero de 2016

Una diestra embrujada, otra secuela “garrafoniana” y una marcha algo precipitada.

 Que sí oiga que sí. 

No mire tanto la clasificación que va a desgastar la página del periódico. Cuartos, sí. Treinta y siete puntos de almanaque. 

Fíjese por última veeez… Ahí la tiene de nuevo, diecisiete puntos de margen con el descenso directo y dieciséis con la promoción. 
Buenoo. Otra vez que la vista se le marcha a la parte de arriba. Pues sí hombre, pues sí. Tres de margen con el quinto y sólo dos menos que el segundo. 
No. Su café no es un carajillo es uno con leche y dos azucarillos para endulzarlo. No ha bebido no. Está sereno y aunque con una cara de Lunes por la mañana que tira “pa atrás” en plenas facultades mentales. 
Le traigo unos “churrillos” para acompañar y ya si acaso se pasa a la primera división para leer la crónica del Atleti?

Sí Francisco tráigame esos prodigiosos churros pero antes escúcheme hombre. 

Sólo será un minuto. 

No se da cuenta que todo está saliendo tan bien que hasta la pierna derecha de Jacobo parece poseída por la mismísima diestra del astro blanco de Madeira? Sí, Francisco sí. No me mire de esa forma. 

¿No se acuerda del pedazo de gol que el buenense transformó ante el Somozas sin dejar caer la pelota y golpeándola magistralmente con esa pierna que hasta ahora parecía tener nada más que para acompañar el trote de la siniestra?. Pues no contento con eso va el “Jacobito” y ayer no se le ocurre otra cosa que en la villa jamonera empalmar otra “bola” en el aire con esa dichosa piernecita y alojarla de manera inapelable en el fondo de las mallas salmantinas. 

Y en el colmo de la “derechización” de su organismo va el tío y en los primeros minutos de la segunda parte recorta con la izquierda y con una mala uva digna de un vecino tocapelotas la enrosca otra vez con la derecha mandando el cuero a escasos centímetros del poste izquierdo de la meta castellana.

El mundo al revés macho. Es que todo sale bien y Jandrín mete a veces con la izquierda y Jacobo con la derecha y así da gusto leerse la prensa los Lunes a primera hora Francisquito.

Esperaaa. Ahora traes los churros que te quiero recordar otra cosa. Y eso que el césped del Guijuelo más que hierba artificial parecía el agua de la piscina de Belgrado en la que se está disputando el europeo de waterpolo. 

Y ni por esas amigo. El equipo serio atrás, presionando, sin cometer errores decisivos en esta clase de escenarios y encontrando el momento para “vacunar” al rival. 

Además, no te vayas todavía hombree, no podemos olvidar que faltaba Alex, que faltaba Mouriño y que faltaba Carnero. Sí, Carnero. Qué por qué? Pues no se sabe a ciencia cierta. Lo que sí nos consta es que en “la garrafón” disputó la primera parte frente al Bouzas y al día siguiente acusó molestias musculares. 
Que sí. Antes de que me lo digas tú te lo digo yo. Ya sé que la resonancia que se le practicó no desveló rotura alguna pero digo yo que sí le duele le duele e intentar buscar conflictos donde no parece haberlos no me parece del todo lógico. Esperemos a ver.

Pero dónde diantre vas Fran? Para un poco que ya me traerás eso. Lo que no me gusto demasiado, te cuento, es que hayamos tenido que viajar con el portero del filial a Guijuelo por el tema de la marcha de LLoves. Al parecer desde el club se había comentado que no se le pondrían trabas a su marcha pero que antes habría que encontrar un sustituto pero lo cierto es que a Guijuelo nos fuimos todos rezando para que Edu no cogiera el más mínimo frío en el autobús ni arrastrara problema alguno durante el choque pues el problema que se habría ocasionado podría haber sido de aúpa.

Y ahora el Cacereño, Francisco. No vienen en demasiada buena dinámica y fuera de casa tienen números mediocres, es decir, que existen datos para que el partido pueda complicarse si no se afronta con la debida concentración y conciencia de su dificultad. Pero ay! si ganamos Francisquito, ay! Si ganamos. Serían cuarenta puntos y la salvación ya sería casi virtual. ¿Quién nos lo iba a decir a nosotros eh compañero?. En Enero y a un paso de la permanencia y cada vez con más ganas de lograrla ya para obtener una pequeña licencia para soñar. 
Pero insisto cuidado con los extremeños que ya vimos el día del Izarra y también el del AT.Astorga que si no estamos no estamos y nos comen la ensaimada. 

Por cierto Francisco, hablando de ensaimadas y esos churros que el café ya lo tengo casi helado?...                  


lunes, 21 de diciembre de 2015

Hueso de acero, dientes mellados

No sé hasta cuando aguantará el equipo. No sé si una vez conseguido el objetivo principal con el que se salió a competir esta temporada llegará el bajón y acabará el sueño. Tampoco sé si realmente el equipo es consciente de lo que está haciendo y de la ilusión que está despertando en una afición que ayer sí pobló en mayor número las gradas del ex vetusto.
Lo que sí sé, no obstante, es que el Pontevedra CF volvió a protagonizar en el día de ayer un fenomenal partido de fútbol en el que fue capaz de superar las importantes bajas con las que se afrontaba y el gol en contra logrado por el equipo menos goleado del grupo y que acumulaba once partidos de Liga sin conocer la derrota.

Era la de ayer una prueba dura, muy dura para los granates. Primero por el rival que llegaba en racha, con una organización defensiva muy fuerte y la moral que siempre aporta una serie larga de encuentros sin perder que le había colocado en la segunda posición de la tabla.
Además resultaba complicada la tarea del Pontevedra por las bajas de los dos medio centro titulares y que tan buen papel estaban desarrollando esta campaña más la ausencia de un Jacobo cuya presencia en el "once" titular siempre aporta ese oxígeno en forma de calidad que tan bien le viene al conjunto en muchos momentos.

Pero lo cierto es que el Pontevedra ha construido un verdadero bloque sobre el césped que empieza a demostrar que esas importantes bajas aunque se acusen pueden ser disimuladas por la tremenda disciplina táctica del equipo y el esfuerzo encomiable que aportan todos los jugadores a lo largo de los noventa y tantos minutos de juego.
Y es que (por lo menos aparentemente) si había un partido en el que ponerse por detrás en el marcador parecía decisivo este era el choque de ayer. Con 0-1 y jugando ante una Cultural con esos números atrás lo lógico habría sido pensar que el Pontevedra se hubiera atrancado frente a la muralla leonesa y hubiera sido incapaz de darle la vuelta a la situación.

Nada más lejos de la realidad. Ni las bajas ni ese marcador en contra en un momento del partido en el que nadie lo esperaba ni ninguna otra circunstancia adicional impidieron que el conjunto granate cogiera el encuentro por los cuernos y lo voltease de manera brillante para proporcionar a su gente la última alegría futbolística del año.

Un Pontevedra que comenzó el encuentro con su portería y defensa habituales pero con el medio centro de circunstancias formado por Pedro y Queijeiro. No estaba Jacobo y por ello Mouriño empezó en la izquierda (aunque no tardó Luisito en mandarlo al centro), Jandrín por la derecha y Carnero y Borjas arriba.
Los primeros minutos no fueron demasiado buenos. Pedro demostraba que lo suyo no es controlar o combinar con la pelota y Queijeiro permanecía apagado. Además, los leoneses conseguían superioridad en el medio campo y pudieron tocar y hacerse con la posesión aunque sin generar más peligro que un lanzamiento a la media vuelta dentro del área que se fue por encima del larguero. No tardó Luisito en desplazar a Mouriño más al centro para ayudar en esa zona y el Pontevedra comenzó a mejorar y a hilar algunas de esas jugadas veloces que tan características se están volviendo esta temporada. 
En una de ellas Borjas y Jandrín se hicieron un lío y uno por otro dejaron "la casa sin barrer" cuando de estar listos podrían haberse quedado solos delante del portero. En esas apareció Pablo Carnero que protagonizó un pase a la izquierda sin dejar caer la pelota y medio de espaldas que valía más de la mitad del precio de la entrada. Borjas recibió ese balón pero no supo en buena posición sacar partido de tal asistencia. A continuación se produjo el gol anulado al ex jugador del At. Astorga. Capi envía un balón largo y preciso hacia el escurridizo delantero que gana por velocidad la "tostada" a los defensas y remata a gol sin dejar caer la pelota al piso. El alborozo local fue cortado en seco por la banderola arriba del asistente que estimó fuera de juego en una jugada en la que no se puede comprobar por televisión si era legal (que retransmisiones de la TVG,Dios mío) pero en la que parece deducirse que Borjas salía en posición correcta.

Fueron sobre quince o veinte minutos en los que el Pontevedra minimizó a la Cultural que apenas pudo acercarse por las proximidades del área de Edu hasta que poco después de la media hora de juego se produce en el pico izquierdo de dicha área una innecesaria falta de Adrián Gómez (su único error en un partido extraordinario del pequeño capitán granate). El pichichi Aketxe coge la pelota, la coloca en el suelo y la patea directa a la escuadra que debía guardar Edu que pudo hacer algo más a pesar de la potencia del disparo del delantero leonés.

En ese instante la sensación de casi todos en Pasarón era que el rival con muy poco se había adelantado y que habría que "picar mucha piedra" para intentar sacar algo del partido. 
Sin embargo, el Pontevedra no acusó el golpe y tampoco (todo hay que decirlo) la Cultural acumuló defensores dentro de su área dando un paso atrás. Siguió existiendo más terreno de lo aconsejable para el rival detrás de su defensa y eso fue aprovechado con prontitud por el Pontevedra CF. Primero por Borjas que volvió a ser más listo que la defensa para quedarse con un balón y marcharse por velocidad en dirección a la portería visitante errando el uno contra uno que pudo salvar Calzado. Y ya casi sobre la hora volviendo a superar por velocidad a la defensa en una jugada en la que el lateral derecho blanquillo rompía el fuera de juego y ser derribado por el portero leonés provocando el penalti que él mismo transformó en el empate.
El árbitro decidió dejar (quizá con acierto) la sanción al portero en tarjeta amarilla provocando una pitada en el ex vetusto que no se daba contra un colegiado desde el infausto partido contra el Mensajero.

Había sido una primera parte intensa, vibrante y en el que en el momento en que se escuchó el silbato que anunciaba el descanso casi nadie se acordaba ni de Alex, ni de Jacobo ni de por raro que parezca de Kevin Presa.

Pero es que lo mejor estaba por llegar tras la reanudación. 

Los primeros veinte minutos de esa segunda parte jugados por el Pontevedra fueron realmente maravillosos y de los mejores que se han visto esta temporada a la ribera del Lérez.
Salió el Pontevedra dominador, decidido a hincarle el diente al rival ( o sacar del hueso granate los caninos de la Cultural, según se mire) y fue tremendamente superior no sólo en fuerza, determinación e intensidad sino en lo más importante: en fútbol.

Fueron veinte minutos en los que Carnero trenzó paredes al primer toque como solo el sabe hacerlo, en los que Jandrín explotó su velocidad endiablada en más de una ocasión, en los que Mouriño demostró que este año es otro en regularidad y constancia, en los que los dos laterales subieron sus bandas con coraje y acierto y en los que Queijeiro creció hasta empezar a demostrar porque es jugador del Deportivo y porqué vino aquí con vitola de titular.
Se forzaron varios saques de esquina, se acogotó al rival y se protagonizó una jugada preciosa para poner en franquicia el marcador. El balón circulaba pocos metros dentro del campo leonés cuando llega a Carnero que de primeras se la deja a Borjas en pase espectacular, Borjas en carrera observa el desmarque profundo de Jandrín desde segunda línea y envía la asistencia justo en ese momento preciso en el que su compañero no incurriría en fuera de juego y los defensas no podrían interceptar la pelota. Jandrín encara al portero y remata estrellando el balón en el cuerpo de Calzado pero la pelota sale rechazada hacia la portería y con algo de fortuna decide alojarse en el fondo de las mallas.

Había ido un gran gol para unos grandes minutos y el Pontevedra había hecho lo más difícil.

En ese momento Luisito decide dar un giro y empezar a proteger la victoria con el primer cambio. Un (en mi opinión) formidable ayer Carnero dejaba su plaza a Anxo que pasaba a ocupar la banda izquierda colocándose a la altura de Mouriño y Jandrín con Borjas por delante.
He de confesar que me pareció precipitada esa sustitución ( faltaban 25 minutos largos) tanto por el hombre que se marchaba como con el paso atrás que sin duda dio en ese momento el Pontevedra.
Casi a renglón seguido el segundo cambio, Tomás por un cansadisimo pero brillante Jandrín lo que conllevó el desplazamiento de Mouriño a banda derecha. 
Fueron los siguientes minutos los únicos en los que existió alguna duda en el equipo local y en los que la Cultural gozó de sus dos únicas ocasiones de gol. La primera de Aketxe que de cabeza remató fuera en buena posición y la segunda en un desajuste defensivo que propició que Babalola se plantase dentro del área con peligro pero un mal control facilitó la salida de Edu para abortar la oportunidad.

A partir de ahí el Pontevedra volvió a asentarse con un Pedro ya en su labor preferida de morder y presionar dejándose el alma tras los rivales y un Queijiero que volvió a aparecer primero para no achicarse en la pelea en medio campo y luego para mantener algunos balones que le daban vida a sus compañeros.
No se acopló (una vez más) al partido Tomás y alguna contra que pudo ser definitiva la frustró por no colocarle el balón al compañero en el momento preciso.
Apuntaló todavía más su defensa Luisito cerca del final al situar a Bruno como tercer central y sacar del campo a Mouriño y el Pontevedra incluso disputó todo el descuento en campo rival demostrando una vez más una condición física notable.

Con el final del partido llegó el júbilo a las gradas que despidieron con una ovación importante a un equipo que acumula treinta y tres puntos en la clasificación y que ya toca con la punta de los dedos esa permanencia que puede estar a cuatro o cinco victorias.

Llega el parón navideño y aunque entrenador y jugadores seguramente lo agradecerán no sé que efecto puede tener sobre el equipo. Cuando un conjunto está bien, se siente fuerte y puntúa con la asiduidad del granate este paréntesis de dos semanas puede resultar contraproducente.

Lo que está claro es que si el cambio climático lo permite 2016 empezará con frío intenso para los nuestros. 
El día 3 espera El Plantío (el mítico, el de siempre) y allí seguramente repartirán de todo menos caramelos pero tal y como he visto al Pontevedra en el día de ayer lo que tengo claro es que el equipo peleará el partido y para derrotarle tendrá el rival que hacer mucho sobre el terreno de juego.           
    

lunes, 7 de diciembre de 2015

La victoria tenía un precio (y vaya precio)

No soy un gran aficionado al cine pero no hace falta ser un apasionado de la gran pantalla para recordar la característica banda sonora de la "La muerte tenía un precio" en la que el gran Ennio Morricone a golpe de silbido acompañaba los rudos y barbudos gestos de Clean Eastwood o Lee Van Cleft en un "spaguetti western" con sabor a polvora, tabaco de mascar y tierra seca removida por el viento.
Ayer Domingo en Pasarón y a medida que caían lesionados hasta tres jugadores granates pareció escucharse el siniestro silbidito cinematográfico como queriendo mandar el siniestro mensaje: "ganar parece que ganaréis pero por el camino se van a quedar unos cuantos".

Y es que el Pontevedra aparecía sobre el demasiado seco e irregular césped de Pasarón menos de 72 horas después de la sesión de garrafón del Jueves - noche soportada en el mismo escenario.
Como ya escribimos entonces la ausencia de Capi en el centro de la defensa (90 minutos de botellón contra el Marino) no extrañó a casi nadie y a pesar de la excesiva presencia en la misma fiesta que el veterano central sí empezaron como titulares Jacobo (75 largos minutos "federativos") y Carnero (90 minutazos esa misma jornada).

La imagen copera para los pocos que allí nos congregamos no había podido ser más mediocre pero lo cierto es que ayer desde el primer momento el Pontevedra CF dejó bien a las claras que se había puesto su "traje de los Domingos".
Con una presión nuevamente asfixiante y bastante adelantada los granates empezaron "a comerse por la piernas" a su rival desde muy prontito y ya Borjas pudo marcar en los primeros minutos al rematar por encima del larguero un buen centro de Verdú que antes había combinado con Jacobo.

No estaba jugando el Pontevedra con un rival cualquiera como visitante. El Somozas se ha ganado a pulso el cartel de equipo rocoso e incomodísimo en cualquier circunstancia y más jugando como visitante. Sus números a domicilio entre los que destacan las victorias en Logroño y el campo del Izarra hablaban bien a las claras del peligro que el partido entrañaba para el Pontevedra y lo bien que había que hacer las cosas para lograr tres puntos de oro que de conseguirse catapultarían al equipo granate a diez puntos de distancia de la promoción de descenso.

Y como ya se ha empezado a contar salió el Pontevedra decidido a recuperar esa imagen dañada el Jueves de equipo luchador, veloz y agresivo que no se arruga ante nadie delante de los suyos y que demuestra a cada rival con el que se cita en su casa que para salir victorioso de aquí hay que hacer las cosas realmente muy bien.

Esa jugada inicial con la ocasión de Borjas sólo encontraba respuesta en el Somozas en las acciones plenas de calidad de su ariete Mario Barco que en honor a la verdad le dio muchos problemas a Pablo tanto antes como después de lesionarse. Es Pablo un central muy fiable con la pelota en los pies y en el juego aéreo pero su punto menos fuerte radica en el "cuerpeo" y es por ello que en varias ocasiones Barco se le adelantó a base de habilidad y presencia en acciones de espaldas a portería pero sin encontrar compañía en ninguno de sus compañeros como para crear verdadero peligro a Edu.

Pero el Pontevedra presionaba en acordeón de manera preciosa y pocos minutos después del cabezazo de Borjas fuerza un saque de banda por la derecha que saca con rapidez Adrián hacia Kevin; este penetra en el área y el balón llega al lateral derecho coruñés que realiza un despeje fallido en globo hacia el centro del área que recoge Jacobo que con su pierna mala (la derecha) y sin dejar caer la pelota envía ésta a la red de tiro tan bonito como pegado al palo izquierdo de la portería verdiblanca.
Tras ese gol el Pontevedra volvió a ser por momentos ese huracán desbocado que en ocasiones arroja su fuerza contra el rival y gozó de ocasiones más que de sobra para sentenciar el encuentro por la vía rápida. Así, Jandrín envió fuera un balón precioso dejado con clase por Carnero; Jacobo esta vez con la izquierda remató muy esquinado respondiendo el portero con una gran intervención mandando el balón a corner y Carnero hizo lo más difícil al enviar alto una pelota de Borjas que había superado al portero en una de esas jugadas en las que parece mucho más complicado enviar la pelota fuera que dentro de los tres palos.

Fueron treinta minutos plenos de presión ordenada y agobiante, combinaciones veloces y peligrosas en tres cuartos y despliegue físico conmovedor de un Pontevedra que cuando juega de esa forma encandila a la otra vez algo escasa parroquia presente en el campo.
Durante esa media hora el equipo en general rayó a buena altura pero el partido de Alex Fernández estaba siendo sencillamente colosal superando incluso la genial primera parte que había realizado ante el Izarra. 

Pero esa vistosidad empezó a truncarse momentos después de esa clara ocasión marrada por Carnero. A renglón seguido el Pontevedra vuelve a robar un balón peligroso y la contra clarisima se desperdicia entre otras cosas por el desconcierto de ver a Alex Fernández en el suelo en las proximidades del área del Somozas.
La verdad es que no tengo muy claro si su caída se debió al choque con un contrincante o sí pisó mal el solo y enseguida notó que algo no iba bien pero lo cierto es que la forma de abandonar el campo y su cara al sentir como estaba su rodilla no auguran nada bueno para el Pontevedra CF. Ojalá no se confirmen los peores presagios pero la baja parece de gran duración y es Alex un jugador que se estaba haciendo con la vitola de imprescindible, entre otras cosas, por partidos tan bellos como el de ayer. Desde aquí mi mensaje de ánimo al bravo medio granate y mis deseos de que la lesión se quede en lo menos posible.

Pero no fue el único golpe que recibió el Pontevedra al filo de la media hora. Escasos segundos después de la retirada de Alex (sustituido por Pedro García que pasaba a hacer pareja con Kevin) se echaba al suelo Pablo que ya llevaba varios minutos renqueante por un encontronazo con Barco.
El segundo cambio debía hacerse y Bruno saltaba al césped para ocupar el puesto del joven central vigués.

Estas incidencias mermaron un tanto el empuje pontevedrés que pareció darse una tregua para llegar al descanso y ordenar las ideas y afrontar con la cabeza fría la segunda parte. 
El Somozas sólo inquietó en un lanzamiento de Barco (antes de la retirada de Pablo) que salió cruzado no demasiado lejos de la portería de Edu pero la sensación al llegar al descanso es que se había perdonado lo indecible y que las lesiones con la consiguiente merma en los cambios para la reanudación podrían pasarnos factura mientras el silbido del tal Morricone acompañaba a los protagonistas del lance camino de los vestuarios.

Pero la situación todavía iba a tornarse más peligrosa para el Pontevedra CF  en los primeros minutos tras la reanudación. No se habían jugado ni diez minutos del segundo tiempo cuando Jacobo se echa la mano a la parte posterior de uno de sus muslos y se tira al suelo en clara petición de cambio inmediato. Es en ese instante cuando el dichoso silbidito subió varios decibelios su intensidad y llegó a atronar durante unos segundos en el Estadio Municipal de Pasarón. 
 No peca este bloguero en absoluto de oportunista (lease la crónica del partido de copa federación) al no extrañarle en demasía los problemas físicos del jugador de Bueu. El Jueves pasado los primeros jugadores cambiados fueron Loureiro y Queijeiro que bien podrían haber acabado aquel choque y Jacobo fue sustituido en el minuto 75 de juego y habiendo salido de una lesión muscular ( de la cual se resintió ayer). Mouriño, por ejemplo, que no estaba apto para el Domingo sólo disputó treinta y cinco minutos. 
Es evidente que si se sale a disputar una competición se haga con dignidad pero no sé si la gestión de minutos de ese primer partido "garrafonero" ha sido el más correcto.

Pero el caso es que a falta de treinta y cinco minutos para el final el Pontevedra ya había efectuado los tres cambios y sobre el campo permanecían Jandrín que todos sabemos que le cuesta terminar los choques y Carnero con 90 minutos jugados el Jueves.

Pero si alguien pensaba que el Pontevedra se iba a arredrar por las dificultades se equivocaba.Sí es cierto que con la entrada de Queijeiro el Pontevedra cambió el sistema para arroparse más y dejar al rival que llevara la iniciativa. Luisito colocó a tres por el medio (el exdeportivista pasó a ayudar a Kevin y Pedro) volcando a Borjas a la izquierda, Jandrín a la derecha y Carnero en punta.
No fue el mejor partido ni de este ni de Borjas pero lo que trabajaron y corrieron para el equipo hacen buena una actuación menos vistosa pero muy efectiva para los intereses colectivos del grupo. 

Con esa ubicación en el campo el Pontevedra contuvo sin excesivas dificultades al Somozas que buscaba con los cambios hacer mella en el entramado defensivo granate sin conseguirlo. Es de destacar el enorme segundo tiempo de un Campillo espectacular y el constante crecimiento de un Bruno que ayer rayó a gran altura y que va despejando algunas dudas que reconozco tenía sobre él a principios de temporada.

Pero el 1-0 seguía reinando en el marcador y la incertidumbre permanecía sobre el campo hasta que sobre el minuto 80 el Pontevedra liga una extraordinaria jugada de contra en la que Queijeiro roba y cede a Borjas en la izquierda que observa la llegada por el centro de un Jandrín lanzado; espera el canario el momento justo para colocarle la pelota y evitar así el fuera de juego y el asturiano (a pierna cambiada como Jacobo en el primer tanto) coloca un izquierdazo sutil y cruzado que tras pegar en uno de los palos de la portería visitante se cuela en el interior de la misma llevando la alegría y la tranquilidad a la afición granate.

De ahí hasta el final el Pontevedra siguió manejando con sobriedad y oficio el partido y la impotencia de los jugadores del Somozas se hizo palpable al no poder derribar ese muro en el que el Pontevedra asentó sus reales tras el descanso.

Fueron tres puntos de oro conseguidos de forma convincente no sólo por la imagen sino por la indudable potencia del rival a domicilio. También dorada resulta la victoria pues los resultados habidos en la jornada hacen que la distancia con los de abajo empiece a ser tranquilizadora aunque nunca definitiva. Y también resulta balsámico el triunfo porque tras dos empates fuera conseguidos con bastante sufrimiento la mejor manera de hacerlos buenos es ganando posteriormente en casa como se ha hecho en el día de ayer. 

Ni que decir tiene que lo peor son las bajas. La de Pablo no parece que vaya a ser muy larga pero duele menos en cualquier caso por la presencia tranquilizadora de Capi, Campillo y como se ha dicho un cada vez más fiable Bruno. La de Jacobo tampoco parece que se extenderá mucho en el tiempo pero ya suena peor pues la presencia del zurdo centrocampista resulta importantísima sobre todo en casa pues su capacidad de asociarse con Verdú, Mouriño o Borjas y esos desajustes que crea en los rivales al venirse hacia el centro y crear superioridades la echaremos de menos seguro.
Y que decir de la baja de Alex. Se presume muy larga y coincide además con un estado de forma del ex del Coruxo realmente sublime. Ayer el que le sustituyó fue Pedro pero quizá la hora que haya llegado sea la de Queijiero que hasta la jugada del segundo gol de ayer apenas había enseñado nada a la ribera del Lérez y cuyo buen hacer a partir de ahora va ser mucho más necesario.Y quizá nos vendría bien que Tomás se pusiera más las pilas pues la capacidad de combinar que ha enseñado Alex en muchos partidos de casa no la podemos perder y en esa faceta el controvertido canterano podría echarnos una mano siquiera de manera puntual.

Al final ni los silbidos amenazantes de Morriconne, ni forajidos vestidos de verdiblanco impidieron al Pontevedra CF  (cual Clean Eastwood en la película de Leone) hacerse con la recompensa que había en juego.

El próximo "saco de dinero" estará en Valladolid, en un campo de superficie complicada y frente a un filial recién salido de puestos de descenso. 
¿Continuará la buena racha pontevedresa que lleva acumulados 23 de los últimos 30 puntos en juego? Por desgracia el guión de la película del siguiente fin de semana no lo escribiremos los aficionados granates y sí nuestros jugadores. Ojalá las críticas a esa "película" sigan siendo tan favorables como la de ayer. 

         
   

   

                  

viernes, 4 de diciembre de 2015

La copa llevaba "garrafón"

Sí. 
A pesar de la copiosa lluvia que caía hacia las ocho sobre la ciudad de Pontevedra decidí atravesar el puente de Santiago y acercarme al Estadio Municipal de Pasarón para presenciar el debut del equipo granate en la controvertida Copa Federación.
Al llegar a la calle de acceso a la grada de Tribuna volví a recriminarme mentalmente por haber olvidado la piragua en casa (o en su defecto unas imponentes "katiuskas") que habrían evitado el deterioro tanto de mis zapatos como de los pantalones hasta más arriba de la rodilla al atravesar esos metros finales antes de alcanzar la puerta de entrada cuyo lamentable estado (el del camino que no el de la puerta) debería pintarle la cara de rojo a cualquiera que tanga alguna responsabilidad en tal circunstancia.

Medio envenenado por la humedad que sin recato había invadido mis pies a través de los calcetines, me senté en mi lugar habitual poco antes del comienzo del choque y comprobé que tanto solo trescientas o trescientas cincuenta personas más habían compartido esa tarde noche la singular idea de acudir a ver este encuentro de tan respetada competición.

"Ellos se lo pierden. Seguro que sale un buen partido" me dije henchido de orgullo en el mismo instante en el que los jugadores granates y del Marino de Luanco hacían su aparición en el demasiado encharcado estadio de Pasarón para la no tanta cantidad de agua que había caído en los prolegómenos.

De un tirón comprobé la alineación del equipo e imaginé que con LLoves en la portería jugarían Loureiro, Bruno, Capi y Anxo en defensa; Queijeiro y Pedro por el medio con Tubo en la derecha y Jacobo en la izquierda; completando el "once" Miki y Carnero en punta.
Pero nada más sacarse de centro ya se pudo constatar que Jacobo se movería con libertad detrás del "9" y que sería el joven Miki el inquilino de la banda izquierda.

En teoría tres eran los presuntos titulares para el Domingo que el entrenador había decidido colocar sobre la hierba: Capi, Jacobo y Carnero y sorprendió sobremanera la presencia en el banquillo de Mouriño que no podrá ser de la partida por sanción frente al Somozas.
"Posiblemente cuente con Pablo y Campillo de inicio para el Domingo y a Jacobo y Carnero les dé 45 minutos y los sustituya en el descanso", me dije convencido sin sospechar que algunas de esas premisas no estaban en la cabeza de Luisito.

Tuvieron que pasar pocos minutos, muy pocos, para que ese orgullo citado anteriormente fuera sustituido por un lamento interior del estilo "por qué habré venido si podría estar en casa viendo al Gran Wyoming con una mantita en el sofá de casa".
Porque enseguida pudo comprobarse como aquella copa lejos de estar compuesta por licor original y del bueno llevaba en su interior cantidades considerables de "garrafón". 
La primera parte fue literalmente "imbebible" o para los que fuman "infumable". Sin ritmo, sin motivación y sin sustancia los dos equipos se movieron acompasadamente por el césped en esa atmósfera tan rara por silenciosa en un estadio de fútbol en la que las órdenes de los entrenadores y las consignas de los jugadores entre sí se oían como si se estuvieran exclamando en la silla de al lado. En esa faceta, la de los gritos, sabemos que ganamos por goleada y esa voz carcelaria de Luisito que haría palidecer hasta el más rudo de los presos de un penal de máxima seguridad se escuchó a los cuatro vientos en todas las esquinas del estadio dando un toque (siquiera mínimo) de colorido al partido.
En lo que respecta a los nuestros, Loureiro cumplía más o menos en banda derecha aunque con timidez y algo de ingenuidad en algunas de sus acciones, Anxo volvía a demostrar que no conoce la palabra temeridad a la hora de jugar de lateral y arriesgar balones cerca de su área en regates incomprensibles, Queijeiro volvía a desaprovechar otra oportunidad de empezar a demostrar aquellas virtudes que le llevaron en su día a la casa deportivista, Tubo no lograba desbordar apenas por derecha y Miki se perdía en la izquierda sin apenas entrar en la dinámica de juego.
Sólo la sobriedad de los dos centrales y algún detallito de Jacobo sacaron al encuentro de un tedio profundo que alimentaba los argumentos de aquellos que no entienden muy bien la utilidad de este torneo.
Una ocasión tuvo el Marino ( en el que no viajaron ni Geni, ni Boris ni Omar Sampedro) y otra el Pontevedra en las botas de Capi que envió fuera un balón tras una jugada de estrategia cuando lo más fácil habría sido meterla dentro.      

Pero las sorpresas llegarían tras el descanso. Lo primero que me llamó la atención al reaparecer los jugadores es que Luisito había optado por no hacer ningún cambio.Pero mi asombro aumentó cuando en el minuto 55 entró Mouriño en el campo pero el sustituido fue Loureiro. Mi sorpresa no obedecía a cuestiones tácticas de el "garrafonazo" que se estaba presenciando sino con la permanencia en el campo de dos hombres que en teoría suenan a titulares el fin de semana (Carnero y Jacobo) por la ausencia del pequeño mediapunta vigués por tarjetas.
En cuanto a Capi razoné de nuevo que con dos centrales de garantías como Pablo y Campillo quizá el técnico de Teo estaba usando el choque contra los asturianos para rodar al veterano central y hacerle descansar el día del Somozas.

Pero que Luisito no estaba por la labor de tranquilizarme y dosificar a la pareja anteriormente mencionada se constató claramente en el segundo cambio efectuado ya mediado el segundo tiempo pues el jugador que se marchó para que entrará Tomás no fue otro que Queijeiro.

Ya faltando sólo quince minutos para el final sí se fue Jacobo (lesionado hace no demasiado tiempo) para que Borjas entrara en el campo ese cuarto de hora en la que se notó bastante su presencia.

Por tanto, los 75 minutos jugados por el medio izquierda buenense y el partido entero disputado por Carnero (que dicho sea de paso estuvo muy apagado y gris durante todo el choque) me hacen albergar dudas acerca de los planes de Luisito para remediar la baja de Mouriño aunque también puede ser que el que esto escribe sobredimensione el esfuerzo que ha supuesto para estos jugadores el partido de ayer y ambos aparezcan más frescos que una lechuga el Domingo al as 17.00 sobre el césped de Pasaron.

Lo cierto es que esta segunda parte de la "copa garrafón" discurrió de la misma forma que la primera, es decir, aburrida y desesperante hasta los últimos trece minutos.
Es en ese instante en el que el "ladrillo" que estábamos viendo se rompíó y apareció entre los cachitos algo parecido a un partido de fútbol.
Se desencadenó este "tsunami" con el gol logrado por el Pontevedra tras jugada de Anxo por la izquierda y un balón centrado que superó a defensa y portero para que Miki (que se había cambiado de banda ya desde el primer cambio para que Tubo bajase al lateral) lo empujara a puerta vacía colocando el único gol del partido.
Como si tocaran a arrebato al Marino le entraron prisas y al Pontevedra "la torrija" y en los siguientes dos o tres minutos los asturianos entraron sobre todo por la derecha como cuchillo afilado en mantequilla y disfrutaron de tres ocasiones pintiparadas para empatar que desaprovecharon lastimosamente. A su vez, el Pontevedra encontró más espacios para contraatacar y pudo aumentar la ventaja en alguna otra ocasión. Entre esas oportunidades destacó una falta botada desde la media luna por Borjas que estrelló el balón en el larguero botando este no demasiado lejos de la línea de gol.

Y así, entre imprecaciones y más imprecaciones de Luisito que se desgañitaba con sus hombres, su delegado, el asistente de su banda y con alguna gaviota que volaba a ras de suelo buscando el origen de esa fuente sonora se acabó un partido que no pasará a la historia ni al recuerdo de ninguno de los asistentes y que permitirá al Pontevedra acudir a Luanco con una ventaja mínima que en caso de defender con éxito provocará que se juegue al menos una ronda más de esta competición en la que esperamos el licor sea de una calidad mucho más elevada que el "garrafón" de la primera fase.