lunes, 28 de septiembre de 2026

Hay que lograr más estabilidad

Empató el Pontevedra CF su partido en casa ante la Ponferradina y muchas de las sensaciones que volvió a transmitir el equipo fueron parecidas a las que dejó translucir en casi todos los partidos anteriores.

Si en el último partido en Pasarón frente al Athletic B, el conjunto granate evidenció una acusada diferencia de rendimiento que desembocó en una muy mala primera mitad y una aceptable e incluso buena segunda parte, ayer el Pontevedra disputó unos apreciables primeros 45 minutos a lo largo de los cuales fue mejor a su rival pero no salió bien del vestuario y protagonizó un media hora inicial del segundo tiempo realmente floja.

Entre medias, ese partido de Logroño en el que nuevamente el equipo se vino un poco abajo en la última media hora y el del exilio en el que la gran pegada exhibida tras el descanso maquilló un segundo tiempo en el que el Arenas nos llegó demasiadas veces con peligro.

A mi juicio, esa diferencia de rendimiento del equipo en un mismo partido (del que exceptúo el debut en Avilés en el que sí pudo verse a un Pontevedra más regular sobre el campo) es el principal defecto que está enseñando el Pontevedra en este inicio de temporada en el que volvemos a tener una plantilla en la que se han producido muchas novedades.

En el día de ayer, ante casi 3.200 seguidores que acudieron al estadio a pesar del triatlón y que lograron crear un ambiente bastante más animado que el día del filial rojiblanco, el equipo salió bien al maltrecho campo de Pasarón.

Optó Rubén Domínguez por repetir el mismo equipo y dibujo que en la primera mitad de Logroño y lo cierto es que pudimos ver ese Pontevedra metido, intenso en las disputas y concentrado que tanto se echó de menos hace quince días en el mismo escenario.

No fue un primer tiempo extraordinario o superlativo pero sí lo suficientemente bueno para controlar a su contrario en el aspecto defensivo sin demasiados problemas (un disparo lejano con Marqueta algo descolocado y poco más) y agitado en ataque con un Argos que fue muy bien encontrado por sus compañeros en muchas ocasiones en las que hizo daño por la derecha.

También aportó peligro el equipo en el balón parado ofensivo y fruto de un córner ensayado para buscar precisamente al más pequeño (Argos) en el segundo palo, llegó ese lanzamiento desde fuera desviado magistralmente por Compa de tacón al fondo de la portería.

Son tres los tantos que lleva Comparada en los 4 partidos en los que ha actuado y es esta campaña la segunda y última que tiene de vinculación con el Pontevedra CF.

Salvo giro tan inesperado como maravilloso (si se produjera) podemos estar en vísperas de otra marcha de un jugador joven y con gran potencial sin que ni un euro se quede en las arcas de la entidad.

Los más avezados y experimentados en estos temas seguro que ya estarán esperando con tanta pereza como desesperación argumentos tales como “es que es el futbolista el que no quiere” ; “ no podemos competir con tal y cual equipo” etc etc.

A día de hoy es posible que aún se esté a tiempo si por una vez se trabaja con sentido común.

El caso es que el gol afianzó todavía más al equipo y solo una mala elección en el último o penúltimo pase de la jugada y un desquiciante criterio arbitral a la hora de señalar infracciones a uno y otro conjunto, impidieron que el Pontevedra se marchara al descanso con más ventaja.

Luego todo cambio.

Vaya por delante que la SD.Ponferradina sigue teniendo como aspiración mínima disputar el play off y que el Pontevedra (dicho desde dentro, ojo, y no por este atribulado bloguero) mantiene como objetivo principal no complicarse la vida por más que una vez lograda esa meta no se renuncie a nada.

Es por ello que los tres jugadores que Nafti tuvo a bien introducir de una tacada tras el descanso no eran futbolistas menores.

Tanto Quicala como De León empezaron a crear problemas por fuera pero sobre todo este último genero muchísima incertidumbre entrando por nuestra banda derecha defensiva.

No olvidemos que los exteriores del Pontevedra CF eran todavía a esas alturas de partido Luizao y Elejalde que no destacan especialmente por ser especialmente intensos en sus ayudas defensivas.

El tercer jugador que salió, Oscar Vacas, era mediocentro puro en la eliminatoria en la que el Pontevedra eliminó al Aragón hace unos años. La temporada pasada jugó en el Europa con el que jugó fase de ascenso a 2ª y ayer Nafti sorprendió sacando sus casi dos metros de altura para jugar bastante en punta.

A pesar de que no es un futbolista demasiado veloz, su envergadura también dio bastantes problemas a los centrales locales.

Pronto llegó el empate a raíz de un saque de esquina al primer palo mal defendido por el equipo.

Y después llegaron los peores minutos del choque para el Pontevedra.

La Ponferradina, lejos de resguardarse tras la igualada, siguió empujando y encontrando vías de agua en el conjunto granate que taponaba las mismas como podía.

La sensación era que el 1-2 podría llegar en cualquier momento.

Decidió entonces Rubén Domínguez dar un giro a la disposición de sus jugadores introduciendo a Jerín y Mba por Ilias y Elejalde.

Me sorprendió el técnico cuando en rueda de prensa habló de cambio a dos puntas cuando el dibujo (al menos con pelota) que pareció adoptar el Pontevedra se pareció más a un 4-3-3.

Ese trivote en triángulo formado por Jerín, Ivorra y Yelko más Luizao por la izquierda, Compa y Mba algo escorado a la derecha.

Sea como fuere (siempre comento que esos dibujos o sistemas pueden temer mil matices) lo que sí cambio claramente fue la idea de juego granate.

A partir de ese momento, se apostó por ser más verticales, buscar a Compa y Mba por arriba y tratar de frenar así las acometidas del rival.

Lo cierto es que tardó en hacer efecto ese antídoto pero con el paso de los minutos (y a pesar del deficiente juego con los pies de Marqueta) sí dio la sensación de que el Pontevedra había equilibrado de nuevo la contienda y que el partido ya podía llevárselo cualquiera de los dos y no solo el conjunto blanquiazul.

El partido de Mba se afeó por esa ocasión postrera muy clara en la que se trastabilló y no pudo ni tirar cuando un error garrafal de un defensa le había dejado solo ante el portero. Eso sí, bastantes minutos antes, el guineano ya había desahogado al equipo haciéndose con varios balones largos y provocando saques de banda e incluso algún córner que permitió meter al equipo en campo contrario. No me pareció malo el partido de Mba aún con ese lunar de la oportunidad perdida.

En ese último tramo del partido, con Vidorreta multiplicándose atrás y ganando carreras y duelos en su zona que ayudaron mucho, y con Yelko y sobre todo Ivorra creciendo bastante, no solo llegó esa ocasión de Mba producto de un fallo rival sino otra opción clarísima de gol de Argos que no pasó cuando debió hacerlo y terminó disparando contra el portero berciano.

Ayudó también la salida de Alba que aportó contundencia en algún cruce y que se asentó mejor en el campo que Reda al que sustituyó pero también que un Alvaro al que vi nervioso.

Como es habitual, Luizao no pudo seguir el ritmo y Gil también contribuyó a la mejoría aunque la ocasión de la que dispuso estaba anulada por fuera de juego.

La Ponferradina también las tuvo. Hasta en dos ocasiones ganaron la espalda de Argos con muchísimo peligro y en la segunda de ellas fue Vidorreta quien evitó un gol cantado jugándose literalmente la cabeza.

Así se llegó al final de un partido en el que el Pontevedra volvió a carecer de estabilidad en su juego cayendo en lagunas demasiado largas y profundas que terminan por costar puntos en el casillero.

Aún así, este Pontevedra de Rubén se sigue agarrando a los partidos como puede y a pesar de que lleve 3 sin ganar solo ha perdido uno que bien pudo empatar en aquella segunda parte contra los cachorros y mantiene esa estadística que dice que cundo marca antes, nunca pierde.  

Solo son 5 partidos y han llegado muchos jugadores nuevos.

Es misión de Rubén Domínguez y Adrián Abalo analizar lo que está sucediendo en los encuentros y encontrar los ingredientes que permitan lograr mayor regularidad a lo largo de unos mismos 90 minutos.

Desde fuera se ratifican cosas que ya sabíamos de los que ya estaban pero empiezan a atisbarse cosas de los nuevos.

De los que ya estaban? Luizao es brillante pero sigue débil físicamente; Yelko es diferencial y si juega él, juega el equipo; Vidorreta cuando está bien (o incluso normal) aporta mucho al conjunto en todas esas cosas que no tienen brillo pero que son esenciales; Comparada es un delantero muy importante para la categoría..

De los que acaban de llegar y hemos visto en lo que llevamos de Liga?

Argos es un puñal en ataque por la derecha pero a veces lo paga a su espalda; Ivorra creció bastante ayer con balón y si continuara haciéndolo podría llegar a ser importante; No sé muy bien la razón de que Alba saliera del equipo pues parece aportar tranquilidad y contundencia por arriba; Elejalde e Ilias tienen calidad pero cuando el partido se pone feo, cuando no se tiene la pelota, tienden a desaparecer; Jerín no se parece al Jerín que vimos en el Ourense; Mba aporta fuerza, velocidad, choque y las veces que ha coincidido en el campo con Comparada el equipo lo ha notado para bien…

Son algunos de los ingredientes que están en la coctelera y que el cuerpo técnico, (dentro de la versatilidad que todo equipo en el aspecto colectivo y todo jugador en el individual, debe tener) tiene que agitar convenientemente para lograr la mezcla más ajustada.

Le vendría bien al equipo con futbolistas como Argos y Rui jugar con tres atrás y carrileros largos? ¿Con la buena sintonía que parecen tener Mba y Compa sería conveniente verles más tiempo juntos? Es la pareja Reda- Álvaro la mejor para el centro de la defensa?  Será Luizao el único jugador “revulsivo” de la plantilla ( sin perjuicio de que a veces salga de titular) o hay alguno más que debería tener esa labor?

Todo eso lo iremos viendo pero creo que teniendo la calma suficiente que otorgan los 8 puntos de 15, la necesidad de este grupo de acoplarse y conocerse más y la experiencia de la temporada pasada.

Ahora A Malata, casi nada al aparato.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Volver a empezar.

 No es la primera vez que sucede en la "era Rubén Domínguez" pero resulta tan raro que quizá aumenta más el desconcierto los días que ocurre.

El Pontevedra CF perdió su primer partido de Liga 26/27 en su debut en Pasarón y lo hizo protagonizando una primera parte flojísima, en la que apenas compitió, ofreciendo toda clase de facilidades a un animoso filial del Athletic Club que recibió de mil amores la desorganización y pasividad granate.

En una categoría tan igualada como la 1RFEF que lleguen derrotas no debe extrañar pues en más ocasiones de las que se piensan son detalles que aparecen en determinados momentos de los encuentros los que acaban por desequilibrar balanzas.

Lo que no debe producirse, en cambio, son actuaciones como las del primer tiempo del sábado en las que el Pontevedra fue radicalmente inferior a su rival, que marcó dos goles que pudieron ser cuatro; que ganó casi todos los duelos o balones divididos a lo largo de esos primeros 45 minutos y desarboló como y cuando quiso la desordenada y caótica presión local.

Eso es lo que no puede ser. Verse tan por debajo de un rival, que es un buen equipo nadie lo niega, pero no lo suficiente para darte el "meneo" que te propinó en esa primera mitad.

Eso es lo que extraña por lo poco común que resulta desde que este cuerpo técnico se hizo cargo del equipo y puso como máxima de su ideario que lo que no puede faltar nunca es el espíritu competitivo.

Salió el Pontevedra sobre un paupérrimo césped de Pasarón, con una especie de 4-1-4-1, ejerciendo Jerín de único medio de "contención" y con Ilias algo más retrasado que en los dos últimos partidos componiendo una línea de cuatro con Yelko, Elejalde y Gil por detrás de Domingo Mba.

Desde casi el primer instante de juego pudo verse un conjunto granate amodorrado y poco metido en la faena del choque.

El calor era intenso, casi inmisericorde, pero el sol pegaba también sobre las cabezas vascas. El campo, como ya preveíamos, era un desastre, un auténtica playa especialmente en la zona más cercana a la grada de Tribuna pero precisamente esa circunstancia exigía más concentración y más ímpetu para pelear por la cantidad de balones " aconejados" que existirían en el partido.

Sin embargo, el Pontevedra no fue capaz de ganar prácticamente ningún balón dividido. Jugadores que dominan ese arte a la perfección y que habitualmente aportan mucho al grupo en esa faceta como el caso de Vidorreta se mostraban flojos y como desprovistos de energía.

El filial vizcaíno rebasaba líneas constantemente al llegar siempre desajustada y tarde la tímida presión granate y especialmente la banda derecha local era un auténtico autopista para el Athletic.

A poco del comienzo, Marqueta tuvo que intervenir ante un jovencísimo Imga que gustó mucho el pasado sábado.

Los minutos fueron pasando con un Pontevedra que solo encontraba algo de aire en algún balón largo disputado por Mba que fue capaz en alguna ocasión de conseguir algún balón pero su lejanía respecto a sus compañeros hacía infructuoso su trabajo, posiblemente, el único digno de ser excepcionado del desastre granate del primer tiempo.

Jugaba cómodo el rival y por ello la única consecuencia lógica era la llegada de sus goles. El primero tras una anticipación en la que Gil duda y no va con la fuera requerida provocando que Imga pueda encarar en ventaja a Vidorreta en dirección al área. Ander, que no tuvo su día, reculó mucho y ni siquiera trató de llevar al atacante hacia fuera para mitigar un poco el peligro de la acción y ya cerca del marco, el extremo vasco pudo concretar a placer un gran disparo que daba sentido a la superioridad bilbaína.

Es cierto que poco después del 0-1, el Pontevedra encontró su única ocasión del primer tiempo en las botas de Elejalde pero el portero visitante fue capaz de sacar a la esquina el buen remate del jugador local.

El último tramo del primer tiempo resultó especialmente preocupante. 

Vimos jugadas en las que los futbolistas rivales invadían la zona media y de 3/4 pontevedresa en superioridad sin ninguna oposición de nuestros jugadores. Jerín, cuyas dos primeras acciones no fueron malas, se diluyó poco a poco hasta desdibujarse por completo y perder su posición de manera llamativa.

Llegó el 0-2 en otra acción en la que la pasividad granate resulto exasperante. El balón llega a banda derecha de nuestra defensa y el centrador tuvo tiempo de recibirlo, controlarlo, mirar al área y centrar sin que nadie le encimara mínimamente. El colofón a la jugada lo puso un Álvaro extremadamente blando que trata de despejar con la pierna mientras el delantero entra al balón con energía para hacer el segundo de cabeza.

Llegó otro disparo al poste y lo único que pedía a gritos el equipo (y los aficionados, que en menor número del que esto escribe esperaba, nos reunimos en el estadio) era que acabara el primer tiempo de una puñetera vez.

Tras el descanso Rubén optó por moverlo casi todo. 

Se produjeron cuatro cambios y también una modificación del sistema.

Entraron Reda por un amonestado Alba;  Ivorra por Jerín; Argos por Gil y Comparada por Ilias.

Se pasó a jugar con 5-3-2 oficiando Mba y Compa de delanteros y Elejalde y Yelko de interiores en una línea de tres medos con Ivorra.

Se encontró pronto el gol en una jugada iniciada con acierto y pelea por Mba, continuada con la penetración y centro de Argos y terminada por el remate de Compa tras toque del propio Mba en primera instancia.

El partido pasaba a ser otro. El Pontevedra no enamoraba pero se ajustaba mejor, recuperaba alguna pelota y competía por fin sobre el terreno de juego.

Es verdad que jugar con estos dos delanteros puede provocar que el equipo tienda a hacer un fútbol más directo pero también resulta procedente preguntarse si está no será la forma más apropiada de hacerlo hasta que el estado del césped de nuestra casa pase a poder denominarse como malo y no lamentable.

Ivorra mejoraba a Jerín, Argos se mostraba más activo atrás y adelante que Gil, Reda volvió a dar una buena imagen apretando desde atrás y Comparada... es Comparada.

El equipo gozó de las suficientes ocasiones para empatar el partido. Dos salieron de las botas de Compa y otra de Mba pero no llegó el acierto.

Y cuando el encuentro frisaba el minuto 75 y Luizao se preparaba en la banda para aportar agitación y alboroto en campo rival, llegó la expulsión de Rui Pedro.

La acción empieza con una entrada fuerte pero que toca balón de un jugador vasco. El portugués se "mosquea" por la acción y el defensor trata de cogerle el brazo. Rui, saca el puño para desembarazarse de él e impacta contra el pecho del entrenador visitante que se hallaba de pie al límite pero dentro de su zona técnica.

El que esto escribe quiere dejar claro que la tarjeta roja a Rui es justa. Por mucho que su intención no fuera golpear al técnico pues creo que ni sabía que estaba allí, sacar hacia atrás el puño de esa forma es temerario precisamente porque puede pasar lo que pasó. Es un error muy grave de nuestro lateral que bien podría haber mostrado ese carácter a lo largo de las acciones del partido y dilapidó las opciones que nos quedaban para puntuar ya que el cuerpo técnico granate anuló el cambio de Luizao para sacar a Alex.

Es cierto, por supuesto, que esa decisión técnica no fue responsabilidad de Rui pero sí el de dejar al equipo con 10 y exponerse a una sanción importante.

Dos últimas cosas sobre esta jugada.

La primera, la he visto muchas veces por la tv e, insisto, la expulsión es justa. Sin embargo, me reafirmo en que el técnico bilbaíno pudo ahorrarse tirarse al suelo en una teatralización, a mi juicio, un tanto excesiva.

El segundo detalle. 

Si el equipo antes de la roja hubiera logrado el empate a dos goles, el cambio de Alex para cubrir el lateral derecho me habría parecido acertado. No tengo claro, no obstante, que renunciar a la electricidad de Luizao  haya sido un acierto perdiendo el partido en casa.

Quizá habría sido el momento de arriesgar igual pues la derrota ya estaba en el "luminoso" y lo cierto es que tras la expulsión, el Pontevedra volvió a diluirse casi por completo.

Eso sí, todavía con 1-2 y cerca de la prolongación, se encontró una falta a unos metros de la frontal del área vasca.

No entendí en absoluto como no se disparó a portería y lo que se intentara fuera un pase interior cerca de la barrera, muy difícil de conseguir y que puso un digno broche a un partido en el que no nos encontramos casi en ningún momento.

Decía al principio de la columna que no era la primera vez que el Pontevedra de Rubén no es capaz de neutralizar las acometidas de su rival en casa.

La primera parte del sábado me recordó bastante a la segunda mitad del partido frente a Osasuna Promesas de la temporada pasada.

Tras unos iniciales 45 minutos sin goles e igualados, en aquel segundo tiempo el Pontevedra encajó dos goles, vio como se anulaba otro al rival y también como Alex salvó en línea de gol otra ocasión clara rojilla.

Aquel día se consiguió el 1-2 en el 90 y en una prolongación enorme, espoleado por el primer tanto y por la gente de Pasarón, el equipo logró el empate y no ganó de milagro.

Sin embargo, del 1 al 44 de aquel segundo tiempo fuimos superados en todo por otro filial que nos buscó y encontró de forma reiterada las cosquillas en la jornada que era la 8 de la campaña pasada.

Qué quiero decir con ese ejemplo?

Pues que el equipo tiene que aprender como parendió el año pasado. El camino es el partido de Avilés y la primera parte colectiva del Arenas. El segundo tiempo de Portonovo ya no fue en defensa demasiado bueno pero el equipo encontró un buen linimento en su efectividad.

Lo del primer tiempo ante el Athletic B no es tolerable. No por perder sino por cómo se hizo. La derrota se fraguó en esa primera mitad y aunque se intentó después no fue posible arreglar el desaguisado.

Utilizó el entrenador en la rueda de  prensa posterior al choque, tras acertados apelativos a la humildad, una frase que me gustó mucho y que además dio título a una oscarizada película española: 

"Volver a empezar".

Creo que eso es lo que tiene que hacer el Pontevedra en Logroño.

Volver a mostrar una imagen competitiva a lo largo de los 90 minutos. Volver a encontrarse, recuperar la identidad que debe tener este equipo.

Luego veremos el resultado que se obtiene pero lo primordial debería ser encontrarnos de nuevo con ese equipo ordenado, humilde y que concede bien poco a sus rivales.

Ojalá sea así.


lunes, 7 de septiembre de 2026

Silencio y goles.

Recuerdo con bastante desasosiego los años de tercera división de la segunda década del siglo XXI.

El Pontevedra malvivía en la cuarta categoría del fútbol español e incluso no fue capaz de clasificarse para el play off de ascenso en alguna de esas campañas.

Las gradas se veían más vacías que nunca, las decisiones de los Presidentes puestos a dedo por las instituciones políticas llevaban muchas veces al sonrojo y equipos que jamás  habrían pensado en ni siquiera jugar un partido oficial en Pasarón, se mostraban superiores en el campo y lograban victorias humillantes para el granatismo.

También me acuerdo de las veces que no podía evitar levantarme del asiento y dirigirme a voz en grito a un palco semi vacío (por aquel entonces no producía rédito alguno pasarse por el estadio) reclamando alguna clase de solución que sacase al Pontevedra de la sima enorme en la que se encontraba.

Lo que más me estremece al evocar toda aquella etapa es las miradas de incredulidad e incluso de incomodidad que me dirigían los no demasiados aficionados que se hallaban a mi alrededor. - "Cállate ya- parecían pensar algunos- o "no malgastes fuerza de manera inútil. No sirve de nada"- transmitían las miradas de otros.

Fueron años en los que a cambio de escuchar la tan manida frase "hemos salvado al Pontevedra" se debían soportar años deportivos oscuros, acciones lamentables de los consejeros e incluso los que los pocos que osaban alzar la voz, eran criticados luego hasta en la prensa por no mantener la boca callada y dar las gracias.

Pasaron más años. Desembarcó la "nave Murillo" en la entidad y muchas de las cuestiones que acompañaban las informaciones del Pontevedra CF en los años de tercera como los impagos y problemas económicos de toda índole, cedieron su lugar al aspecto puramente deportivo.

En ese aspecto, el futbolístico, la era Murillo no está resultando especialmente exitosa. Sus tres primeras temporadas llamaban a la esperanza con una trayectoria ascendente y positiva. Luego llegaron los altibajos, después el covid y más altibajos.

Precisamente en la actualidad, asistimos a otra etapa deportiva ilusionante a pesar del desquiciante amateurismo que la Presidenta no parece querer eliminar de la institución.

A partir del tremendo disgusto de la temporada 23/24 en la que se fracasó dolorosamente en el objetivo del ascenso a 1RFEF, las dos últimas temporadas el Pontevedra CF ha logrado encauzarse sobre el terreno de juego y enlazar dos temporadas realmente positivas en las que se ha logrado una conexión con la afición protegida por lazos fuertes. Y ello se ha conseguido, incluso, con un sorprendente cambio de cuerpo técnico y unos cambios de plantilla muy profundos.

El comienzo de esta temporada (solo se llevan dos partidos, es cierto) parece fortalecer la buena salud deportiva del equipo y aumentar la ilusión de la gente.

Como ya se ha escrito muchas veces, a ese "zig zag" en la trayectoria deportiva (que al menos se ha visto acompañado con el cumplimiento de los contratos de los futbolistas y técnicos en el aspecto económico), desde el principio de la Presidencia de Murillo se ha echado de menos por algunos (entre los que me encuentro) más empatía desde el punto de vista social y comunicativo con la la masa social granate.

A lo largo de estos años se han cometido errores muy graves en esa faceta que no es necesario ahora repetir pero es un defecto que Murillo no corrige y no parece que tenga intención alguna en cambiar.

La decisión de llevar el debut liguero del Pontevedra CF 26/27 al campo de Baltar en Portonovo no debería haber llevado a ningún cisma social en el club si la entidad hubiera tratado este tema con mucha menos opacidad y sin caer en un cierto ninguneo hacia su gente.

El problema no es tener que jugar en Baltar cuyo césped por cierto es una maravilla. 

El Pontevedra CF ya ha jugado otras veces de local en otros campos por diferentes razones y a pesar de las molestias que ello causa, se ha entendido siempre por la afición pontevedresa.

El problema es tratar de esconder hasta el ultimo momento la decisión que se barruntaba y ya estaba casi tomada semanas antes por el Consejo del Pontevedra.

El problema es que esas lluvias "intensas" con las que se justifica el retraso  de la obra provisional llevada a cabo en Pasarón, cayeron a mediados de Agosto y no a finales y el Pontevedra CF decidió no comunicar las dudas que existían acerca de la imposibilidad de jugar en nuestro campo el 5 de Septiembre y no buscar la comprensión de su gente de una manera más respetuosa y empática.

Anunciar con solo 48 horas de margen el cambio de escenario no es de recibo ni es justo con sus seguidores y es esa forma de hacer las cosas; ese proceder en el que el abonado ya se ha convertido en un "cliente" a todos los efectos, lo que más duele y lo por lo menos al que esto escribe, indigna.

¿Cómo no va a entender un aficionado medianamente informado del Pontevedra CF un cambio de campo comunicado con una antelación algo mayor? Lo entendería porque sabe que el problema del césped no es un problema que se haya originado por la negligencia del Pontevedra CF sino la de otros actores que ni han estado ni por ahora están a la altura.

Lo que es negligente por parte del club es esta forma desquiciante de hacer las cosas que incluye pensar en último lugar en aquellos que le dan su aliento y eso resulta hastiante.

El sábado pasado, según cifras aparecidas en prensa, fuimos algo más de 1.560 aficionados los que acudimos al exilio en Baltar.

No fueron peñas vitales en la animación de los partidos para el equipo y otros particulares que un su legítimo derecho a la protesta decidieron no acudir por mucho que les doliera no hacerlo.

Para esos que habrían querido estar y no estuvieron, les comento con bastante tristeza y un punto de resignación, que la Presidenta del Consejo no recibió ni el más mínimo silbido, ni la más mínima queja pública por los aficionados presentes en Portonovo.

Cuando este atribulado bloguero se levantó de su butaca para decir que no son formas de hacer las cosas, las miradas recibidas no difirieron demasiado de aquellas que hace ya algunos años percibí mientras el Pontevedra se desangraba derrotado justamente por Villalonga, Estradense, Sanxenxo o algún otro equipo.

Esto es lo que hay y así hay que contarlo por muy triste que a algunos nos pueda parecer. Es posible, por tanto, que se haya puesto la primera piedra para la siguiente decisión estrambótica del futuro.


Y de fútbol?

El Pontevedra ganó y goleó al Arenas de Getxo para terminar la jornada coliderando la tabla junto a R.Unión y UD. Logroñés.

Fue un partido en el que el equipo encontró más efectividad que juego. Salió bien al terreno de juego (insisto, con una hierba en muy buenas condiciones) y encontró pronto el primer gol.

La jugada la inició Mba con una buena recepción y pase a la izquierda y la continuó Elejalde con una buena carrera, un mejor regate y un disparo certero que ponía al Pontevedra en ventaja.

El resto de la primera mitad fue controlada por los granates. Es verdad que ya empezó a manifestarse la dificultad para acumular largas posesiones de pelota pero el equipo esperaba al rival parapetados en un claro 5-3-2 y lograba robar en zonas calientes para que Mba protagonizara alguna otra carrera exuberante o Ilias gambeteara y tratara de hacer magia en la zona de 3/4 rival.

Por contra, el Arenas que empezaba a acumular pelota, no conseguía romper líneas granates y solo inquietó a la salida de un córner en el que el balón acabó pegando en el larguero tras algún rebote evitable.

La segunda parte empezó con un gran gol que doblaba la ventaja pontevedresa. Ilias recibe otra vez en zona de tres cuartos, amaga, conduce y observa el gran desmarque de Mba para enviarle un pase exquisito. Luego en ecuatoriano definió con clase ante el portero visitante doblando el tobillo sutilmente para enviar el balón al fondo de la red.

Paradójicamente, fue a partir de ese momento cuando el equipo tuvo más problemas.

El Arenas no se vino abajo, se hizo con la pelota y la movió con bastante soltura. El Pontevedra (con los dos mediocentros (Ivorra y Jerín) amonestados no era capaz de recuperar la pelota para descansar con ella y obligar al contrario a perseguir. En ese estado de cosas, los jugadores vizcaínos lograron ganar la espalda en algunas acciones a nuestros carrileros y encontrar espacios a veces a la espalda de los mediocentros.

En ese estado de cosas, llegaron varios acercamientos realmente peligrosos en los que al conjunto visitante le faltó picante arriba y al Pontevedra más cohesión defensiva como grupo. Se mantuvieron firmes, eso sí, el portero y los tres centrales que trataron de taponar algunas vías de agua imprevistas.

Fueron llegando los cambios. 

Primero Argos sustituyó a un Elejalde peligroso con la pelota pero al que el partido se le hizo largo algo pronto. Gil, que volvió a hacer un partido notable con la sola mácula de alguna acción en el carril derecho en el que no estuvo atentó en defensa, pasó al medio campo por la izquierda y con la presencia del joven cántabro se tapó algo mejor el carril.

Después entraron Reda y Compa.

El primero relevó a Ivorra para incrustarse en la línea de tres centrales provocando que Vidorreta se adelantara al mediocentro y el segundo entró por un Ilias cansado pero está vez acompañando sus acciones de clase con productividad efectiva para el equipo.

Pocos minutos llevaba Comparada en el  campo cuando pudo recibir un balón tras robo de Rui y encarar la frontal del área para conectar un lanzamiento cruzado, potente y seco que dejaba bien a las claras que ni el verano, ni el hombro ni la presencia de un gran Mba en este comienzo de Liga va a evitar que pierda el olfato de gol.

Luego llegó el cuarto tras otro disparo, esta vez menos sutil y más violento, de Rui Pedro tras el saque de un córner y dos cambios más entre los que estaba el debutante Bob Omorogbe que poco pudo enseñar al margen de un físico poderoso y una carrera en defensa para tapar una internada rival que se llevó algún aplauso de la gente.

Entre los goles granates y la pegada exhibida el sábado (en la segunda parte llegó tres veces y metió las tres), el Arenas seguía llegando y en la prolongación consiguió ese gol que mereció y que debe llamar a la reflexión al equipo ante la clara dificultad para tener un poco más la pelota (la ausencia de Yelko pesó en ese sentido) y ciertas ligerezas defensivas que pudieron costar más caro de haber conseguido el rival marcar antes alguna de las que tuvo.

Sea como fuere, el Pontevedra empieza a enseñar que cuenta con algunas virtudes que la temporada pasada escaseaban. 

En la Liga pasada, a lo largo de toda la segunda vuelta, estuvimos con un solo "9" clásico que además era la única pieza a la que se le podía enviar algún balón largo para que lo pelease y crease inquietud en esos contextos de partido en los que estabas siendo dominado.

Ahora, a Compa se le une Mba que es potentísimo al espacio y el propio Omorogbe (al que lógicamente hay que ver mucho más) puede apuntar a convertirse en otro jugador con el que explotar la velocidad.

No es fácil ganar dos partidos seguidos en 1RFEF y el Pontevedra CF lo ha hecho.

El club ya ha oficializado que el sábado que viene sí se jugará en Pasarón ante el filial del Athletic. Volverá a hacer calor según dice la predicción y tendremos enfrente otro rival que correrá lo mismo o más que el Arenas, es decir, muchísimo.

Será imprescindible el apoyo desde la grada. El aliento de Siareiros, Fossa, el resto de peñas que no fueron a Portonovo y también de los particulares que volverán tras esta semana de exilio.

Este cuerpo técnico y esta plantilla vuelven a ilusionar. Ellos sí cumplen con la labor de respetar y honrar el equipo al que representan.

No tengo dudas que el sábado a las 16,30 h volveremos a ser todos uno; sin ausencias legítimas pero dolorosas y en apoyo de un equipo que nos va a necesitar mucho.