lunes, 28 de enero de 2019

Un vals clásico entre mucho rock and roll y algunas canciones lentas

Nunca he sido de esos que aprovechaban los sábados noche para "lanzarse a la pista" y dejarse llevar por los efluvios de la música.
O al menos no lo fui en público pues debo confesar que en algunas ocasiones hace ya muchos más años de los que me gustaría me he sorprendido en la soledad de mi casa moviendo el esqueleto cual Tom Cruise en Risky Business aunque eso sí con unas piernas menos torneadas y un estilo mucho más macarrónico y vergonzante que el prolífico actor norteamericano.

Sin embargo, como decía, fuera de las paredes de mi agradecido (en mi ausencia) apartamento jamás he sido capaz de soltar todo ese absurdo sentido del ridículo y sentir la música como es debido en presencia de otros semejantes. 
Prefería, en cambio, sentarme en cualquier esquina de un bar o pub con un par de amigos tan zoquetes como yo y vaciar vasos de tubo con brebajes que harían enmudecer al mismísimo Humprey Bogart en "La reina de Afríca" mientras pasaban las horas sin que las diferentes propuestas para arreglar el mundo que un servidor y su compañía poníamos sobre la mesa alcanzasen nunca la más mínima posibilidad práctica.
Lo anterior no impedía, no obstante, que disfrutase al observar a verdaderos talentos del "bailongo" sabatino dejarse el sudor y el alma siguiendo el compás de canciones de los más variados estilos.

Siguiendo la terminología de la danza, ayer el Pontevedra CF se movió al ritmo de diferentes bailes a lo largo de los noventa minutos. 
El que más sobresalió en la primera parte fue el rock and roll. 

Ese ritmo rápido y apasionante trenzado a base de robos de balón y transiciones rápidas encontraba en las cabalgadas de Javi Pazos por la derecha, Alex Glez por la izquierda y Kevin Presa por el centro su mejor expresión. 
Claro que para que se generase esa subida de decibelios, ese "acelerón" coronario que provoca siempre esta clase de baile, tiene que existir alguien que coloque la aguja en el disco y haga sonar la melodía. 
Ese protagonista inicial, ese generador del frenesí de sus compañeros casi siempre era Manuel Romay. 
Previamente a conectar el aparato y provocar que sus compañeros empezaran a moverse cual Travolta y Newton John en Grease, el de Malpica se lanzaba a bailar su vals y mecer la pelota para colocarla en las mejores condiciones posibles para que los demás la convirtieran en rock. 

Sólo el escaso acierto ayer ante el gol de Javi, Kevin o Alex permitieron que el partido no se hubiera decidido antes del descanso pero esos pasos de vals entre tanta velocidad y cruce de piernas rockeras merecieron mucho la pena y alegraron la mirada de este atribulado bloguero.

Es cierto que el rival pudo hacer daño en dos ocasiones. En la segunda de ellas Edu estuvo donde casi siempre, es decir, en su sitio para abortar el peligro y en la primera (que recordó al segundo gol del Fabril aquí esta misma temporada) un delantero amarillo desbarató con su desacierto una acción en la que la relajación defensiva pontevedresa fue exagerada.

Entre ocasión y ocasión fallada; entre rock and roll y rock and roll protagonizado por Pazos, Kevin o Alex que siempre encontraban el error excesivo a la hora de definir, llegó el gol a balón parado tras falta sacada por Alex y cabezazo certero de Alberto Campillo huérfano de cualquier marca defensiva.

De vez en cuando volvía a sonar el vals y Romay paraba un poquito el tiempo acariciando el cuero pero enseguida los muchos espacios dejados por el Navalcarnero y explotados por el Pontevedra nos transportaban de nuevo al mundo de los Stones.

Con el descanso llegó la calma y más a Tribuna, grada a la que ya hace tiempo no llega el sonido de la megafonía del estadio.

Más esa calma se prolongó durante más tiempo una vez comenzada la segunda parte. 

Y esta vez no por el hecho de que Romay impartiera una nueva clase de vals vienés sino porque el Pontevedra salió dormido,a ritmo de balada lenta a más no poder y a que además el rival entendió que liar el partido podía ser la mejor receta para equilibrar el duelo. 
Se sucedieron diez o doce minutos de brusquedades que no interesaban en absoluto a un Pontevedra al que tampoco pareció venir bien el cambio de sistema ordenado por Luismi que trasladó a Pazos a la punta de ataque junto a Arruabarrena mandando a la derecha a Romay para alinearse en un 4-4-2.

Todo cambió otra vez por dos causas. 

La primera fue el tremendo golpetazo contra la valla de fondo sur del delantero rival, Esnaider (hijo del que fuera jugador entre otros de Real, Atlético o Zaragoza) que tuvo parado el partido durante varios minutos (por suerte, no pasó a mayores el percance para el bravo jugador amarillo) y la segunda la rectificación de Luismi que con su primer cambio (Pibe por Arrubarrena) volvió a su 4-2-3-1 inicial que pareció asentar otra vez el juego granate.

Fue más o menos en ese momento cuando volvió a sonar el vals interpretado maravillosamente por Romay. 
Giros, regates en corto, pases medidos volvieron al juego del Pontevedra pero esta vez sin la electricidad del rock and roll posterior pues el equipo no se abalanzó tanto sobre el área madrileña.

Llegó el 2-0, otra vez a balón parado, marcado por Berrocal tras falta bien botada por Pibe y el partido duró a partir de ese instante lo que duró la música del vals de Malpica. 
Eso sí, con el segundo cambio y el debut de Borja Domínguez (sustituyó a un muy activo Kevin Presa que está apercibido de suspensión), Romay pareció encontrar esa pareja de baile que le permitía bailar un rato sin abrazar al aire y en algunos momentos conectaron en el campo dando los primeros esbozos de lo que esa "sociedad" puede aportar sobre el césped.

Eso sí, en los últimos quince minutos ya no hubo ni vals, ni rock and roll sino solo otra vez esas baladas lentas pero aburridas que sumieron al Pontevedra en una relajación a mi juicio excesiva y permitieron al Navalcarnero coquetear con la posibilidad de hacer un tanto que les metiese en el partido de la mano de un Joaquín ( que se incorporó en la segunda parte) tan peligroso como marrullero y "buscabullas" en el verde.

Fue en ese momento en el que volvió a aparecer ese que guarda los palos de nuestra portería para rechazar en extraordinaria intervención un gran lanzamiento de un defensa contrario que quería colarse por el ángulo.
Ya casi sin tiempo para nada el Navalcarnero volvió a tener otra muy buena que entre Edu y Castro se encargaron de desbaratar.

Al final, con el silbido final del colegiado al que le sobraron algunas tarjetas ( por cierto, una de ellas la quinta de Victor Vázquez "Churre) el Pontevedra se lazaba con un triunfo que mereció y que necesitaba para regresar tras dos jornadas a la senada de la victoria.

Fue muy superior en la primera mitad pero falló demasiado en el remate y no fue tan arrollador tras el descanso aunque nunca perdió el control del choque.

Después de esta jornada estamos sextos a un sólo punto del tercer clasificado y con un desplazamiento en vistas a Valladolid.

Si se confirma el ciclo de cinco amarillas no estará "Churre" aunque sí Adríán León.
En los Anexos de Zorrila hemos obtenido dos triunfos en las tres últimas temporadas incluyendo la última vez en 2015 en la que fuimos capaces de remontar un resultado adverso fuera.

Por cierto, con la victoria de ayer el Pontevedra sigue con la estadística de haber ganado todos los partidos esta Liga en los que se ha puesto por delante (este dato muy positivo va en homenaje a los que dicen que este atribulado bloguero solo reseña los datos negativos).

El partido en Pucela ya se jugará en Febrero y por ello ya debería estar en plantilla ese jugador que vendrá a sustituir a Javi López.




  
       





     

viernes, 25 de enero de 2019

Entre la necesidad de crecer y el cuidado del sentimiento

A falta de una semana aproximadamente de que expire el plazo para fichar jugadores en esa especie de comercio persa llamado mercado de invierno, el Pontevedra CF por fin ha realizado sus primeros movimientos.

Se venía advirtiendo en las últimas semanas de que vendría con seguridad un interior o extremo derecho para ocupar el espacio del lesionado Javi López y que no se firmaría contratación alguna a mayores de jugadores senior tanto por la ausencia de fichas de esa naturaleza libres como por el hecho de que ningún jugador tenía la más mínima intención de marcharse.

Sin embargo, en los últimos días ya se venía barruntando en los mentideros futbolísticos de la ciudad la posibilidad de que este estado de cosas pudiera cambiar y que de ponerse a tiro algún futbolista realmente importante para la categoría se le pudiera hacer hueco dando la baja a alguno de los hombres que menos estaban interviniendo en la dinámica del equipo.

Los acontecimientos se precipitaron a mediados de esta semana y en primer lugar el Pontevedra anunciaba la cesión al Rápido de Bouzas hasta final de temporada de Adrián Mouriño.
Creo que casi todo el mundo estará de acuerdo en que prescindir de este jugador para lo que resta de campaña no era una decisión fácil.
Y no lo era por ser Mouriño uno de los pocos supervivientes de aquella plantilla que consiguió el último ascenso a 2ªB tras penar cuatro interminables años por la tercera división y por ser además un jugador por el que la afición granate (o gran parte de ella) experimenta un gran cariño no solo por la circunstancia reseñada antes sino también por su carisma  sobre el césped.

A pesar de todo ello la gestión en este asunto de los máximos responsables del club ha sido en esta ocasión correcta. 
Lo ha sido, en primer lugar, por tratar de buscar siempre el acuerdo con un futbolista que ha sido importante para el equipo en este último lustro y al que no se le podía sacar de la entidad de cualquier manera y en segundo lugar por la indudable trascendencia del jugador que viene a ocupar su ficha.. 

La salida que se ha buscado es en opinión de este atribulado bloguero interesante y beneficiosa para las dos partes.
Para el jugador porque aunque ha manifestado su tristeza por su marcha tendrá en Bouzas la posibilidad de aumentar el número de minutos de juego y acercarse o recuperar así su mejor versión que hacía tiempo que no veíamos en Pasarón y además porque se trata de una cesión que le permitirá regresar en verano para volver a formar parte del Pontevedra CF y tratar de ganarse otra vez el puesto.
Y para el club también resulta positiva la operación tanto por la suavidad y tacto con la que se ha conseguido tratar el tema como por la ficha que Adrián deja libre y que como ya se sabe va a ser ocupada por un futbolista importantísimo para la categoría como es Borja Domínguez.

No obstante, antes de hablar de Borja y lo que puede suponer su llegada para el equipo, es de justicia repasar siquiera someramente esta primera etapa de Mouriño en el Pontevedra.

Llegó en la campaña 14/15 (primera entera de los actuales rectores del club) con el único y obligado objetivo de subir de categoría. 
Mouriño fue uno de esos jugadores que seguramente podrían haber seguido cómodamente en 2ºB y no bajar un escalón pero lo cierto es que desde el principio manifestó ser consciente del equipo al que llegaba, de su indudable carácter histórico  y de la necesidad que tenía la ciudad de "sacar" a su equipo de 3ª.
Fue importante ese año pero por lo menos en opinión del que esto escribe su mejor rendimiento lo ofreció en la primera vuelta de la temporada del regreso a 2ªB. 
Fue en ese periodo de competición en el que se asentó sus reales sobre el césped y se hizo indiscutible hasta que una maldita apendicitis que se complicó le tuvo mucho tiempo en el dique seco. 
Volvió pero ya no con esa exuberancia anterior e incluso la siguiente campaña (la del play off con el Murcia)le costó obtener minutos de juego.    
Sin embargo, fue en el tramo final de la temporada pasada (tan complicada y difícil para el Pontevedra) cuando Mouriño volvió a aparecer para aportar experiencia, tranquilidad y rendimiento al equipo (según dicen no sólo dentro sino también fuera del césped) y contribuyó en gran medida a la reacción que nos permitió no acabar otra vez en 3ª.

Volverá dentro de unos meses y en ese momento se verá lo que pasa en el futuro pero de justicia es dedicarle estas líneas por su compromiso y por haberse convertido en un granate de corazón más que hace gala en todo momento de su adhesión a estos colores. 

Y sin duda ha permitido también que la baja de Mouriño se digiera mejor por la afición el hecho de que su sustituto sea un pedazo de futbolista que eleva de forma exponencial la calidad del centro del campo pontevedrés.

Borja Domínguez fue un jugador vital en el Celta B y en aquel Racing de Ferrol que jugó varios play off de ascenso a segunda y posteriormente partió a buscarse un porvenir en 2º pasando por Oviedo, Córdoba hasta llegar a Alcorcón y lesionarse de gravedad en una de sus rodillas poniendo un freno en su carrera como futbolista.
No contaba con la garantía de jugar muchos minutos en la ciudad madrileña aún estando recuperado ya desde hace más de dos meses pues la campaña del Alcorcón está siendo muy buena y resultaba complicado entrar en el equip. 
En el instante en el que empieza a plantearse la posibilidad una cesión y también el hecho de que el jugador estaba con ganas de volver a Galicia para volver a recuperar el tiempo perdido, es en el que el Pontevedra entra en acción con  la intención de no dejar pasar esta oportunidad y conseguir esta cesión hasta final de temporada que dota al equipo de u gran activo para su mediocampo.

Ahora será el momento de comprobar los planes de Luismi con la llegada de Borja. 

En principio, la posición del vigués se corresponde más con la de Kevin Presa que con la de Berrocal. 
¿Coincidirá con esta apreciación nuestro entrenador? 
Si es así ¿Cambiará de posición a Kevin pasando Berrocal al banquillo o será el de Ponteareas el que espere sentado? 

No tardaremos mucho en contestar a estos interrogantes pero lo que es indudable es que este fichaje sí mejora lo que tenemos en esa zona del campo y por lo menos a este atribulado y siempre desconfiado bloguero le aporta una buena dosis de esperanza cara a las posibilidades de mejora del equipo. 

Todavía falta por llegar el jugador de banda derecha que ocupe la vacante de Javi López. Se comenta que un jugador, Guille Donoso del Lugo, estaba casi hecho y al final el conjunto lucense optó por cederle a la Ponferradina equipo con el que ya jugó aquí la temporada pasada haciendo un partido notable. 
De ser cierto, no tenía nada pinta tampoco este fichaje pero ya es historia y para ese puesto vendrá otro futbolista.
Ojalá el jugador que finalmente llegue para la derecha sea también determinante.

Estamos a tiempo todavía de soñar con todo. Los dos últimos traspiés (especialmente el empate aquí con Unionistas) han dolido pero en ningún caso nos han descolgado.

En dos días llega el Navalcarnero y ese si que es un partido que no se debería perdonar. Es posible que todavía no esté Borja por el poco tiempo que ha pasado desde su llegada pero contamos con potencial suficiente como para salir victoriosos y seguir luchando en la parte alta de la tabla con toda la humildad pero también con toda la ilusión del mundo.

La semana que viene lo contaremos... 

lunes, 14 de enero de 2019

Ese equilibrio tan difícil en el fútbol.

Como ya se ha dicho en alguna otra ocasión en este blog, el puesto en la tabla a esta alturas no es lo más trascendente ni resulta decisivo para el porvenir a medio plazo del Pontevedra CF.

Es cierto, no se puede negar la evidencia, que ese caramelo envuelto en forma de clasificación provisional entre los cuatro primeros estaba sobre la mesa el Domingo pasado en el momento en que comenzaba el partido y que el equipo perdió la oportunidad de cogerlo y mantenerlo en su posesión (eso sí, sin abrirlo) hasta que el devenir de la competición en las próximas jornadas decidiera si se lo quedaba o si lo dejaba de nuevo en otra mesa para el disfrute de otros paladares.

El fútbol arrastra pasiones y dispara el diapasón tanto de la ilusión como del desencanto de una semana a otra y por ello esa satisfacción y alegría que todos sentimos tras ganar con autoridad y brillo al filial del Real Madrid hace siete días se tornó en frustración cuando el partido de ayer llegaba a su fin sin que hubiéramos sido capaces de perforar la portería contraria.

A buen seguro que la gran mayoría de la afición granate se acostó el día del Castilla con una sonrisa en la boca y la esperanza de que esa línea sobresaliente del Pontevedra continuara en el tiempo. Y como es normal, esa gran mayoría se iría a dormir ayer algo más decepcionada por la pérdida de esos dos puntos que ya no volverán por aquí y que tan bien nos habrían venido a efectos clasificatorios.

Ahora bien, así como los días posteriores a la goleada al Castilla los ánimos se fueron atemperando y los pies iban volviendo a posarse sobre el suelo sabedores de que quedaba muchísimo trabajo y puntos por delante, ese rictus más amargo en los rostros tras el empate ante el Unionistas debe ir desapareciendo lo más rápido posible pues todas las opciones de estar arriba continúan intactas para el Pontevedra CF.

Eso, sin duda, mantener el equilibrio y la tranquilidad después de una victoria sonada o de un traspié algo más inesperado, es muy difícil en el fútbol que tantos sentimientos alberga pero de la consecución de ese objetivo de estabilidad y confianza puede depender que este equipo no ceje en el empeño de "colarse" entre los cuatro de arriba y luchar por un ascenso que como sabemos resulta tremendamente complicado.

Las declaraciones que he podido leer o escuchar del entrenador y jugadores tras el partido parece que van por ese camino y que en ese vestuario tienen bastante claro que todo es posible.

Y por qué empató ayer el Pontevedra?

Pues en mi opinión, porque a pesar de carecer la actuación del equipo de la brillantez y continuidad del día del Castilla el equipo fue incapaz de materializar las únicas ocasiones de gol del encuentro que fueron pocas pero todas granates.

En un césped en el que jugar al fútbol por bajo cada vez es más difícil y en el que como ya se esperaba el Pontevedra se encontró con un rival aguerrido, compacto y nada dispuesto a otorgar facilidades, todo pudo cambiar casi al principio cuando un claro derribo del portero salmantino a Javi Pazos a escasos metros del área fue castigada sólo con tarjeta amarilla por el colegiado del choque.

Vayan por delante dos cosas; la primera es que el cambio de la norma disciplinaria para los porteros alcanza a las jugadas dentro del área dentro de la cual ya no se les expulsa aunque la ocasión abortada sea manifiesta pero no afecta a las jugadas fuera de la zona de castigo por lo que sí debió ver ayer la roja el cancerbero rival. 
La segunda circunstancia importante es que el colegiado ayer no tuvo suerte, o dicho de otra manera, estuvo muy mal y a pesar de que en opinión de este atribulado bloguero se equivocó en esa jugada no se puede obviar que en las postrimerías del primer tiempo no señaló un penalti a favor de Unionistas en una jugada que en directo sí lo pareció, que señaló la pena máxima a favor del Pontevedra en una jugada que más pareció fuera que dentro (aunque en directo sí arrojaba dudas) y en una acción que ha pasado desapercibida no mostró la segunda amarilla a Nacho López en el primer minuto de la segunda parte por una mano que interceptaba un pase y que por lo menos al que esto escribe le puso el corazón en un puño hasta comprobar que el árbitro no se llevaba la mano al bolsillo.

Por ello, si bien esa jugada inicial era importante lo que hubiera pasado después corresponde a la categoría de fútbol-ficción y no sería justo ampararse en la actuación arbitral que fue muy mala para ambos conjuntos. 

Lo que sí es cierto es que el equipo que buscó más el triunfo y además estuvo mucho más cerca de lograrlo fue el Pontevedra CF.

El Unionistas (una derrota en los últimos trece partidos y equipo con pocos goles encajados y pocos a favor y que vino acompañado además por una nutrida representación de su afición, no olvidemos que este equipo es el heredero del histórico y tristemente desaparecido UDS Salamanca) respondió al perfil de los números con los que llegó a Pontevedra.

Tras esa jugada inicial con la controvertida amarilla al portero, asentó sus reales sobre la maltrecha hierba y con un Admonio espectacular no dio demasiadas opciones a un Pontevedra que no obstante si fue capaz de penetrar en varias ocasiones por la banda derecha con un Pazos que lograba superar en ocasiones a su par y crear tensión en la zaga contraria.
Aún así, sin los dos focos principales de juego de ataque granate, las cosas resultaban más difíciles para el Pontevedra y el juego se desarrollaba más por arriba que a ras de césped y ahí el rival casi siempre se imponía a los nuestros.
Uno de esos focos, Alex González, no estaba sobre el campo por sanción y su sustituto (Pedro Vázquez) comenzó bien con esa asitencia a Javi Pazos en la jugada de la falta pero se fue diluyendo como un azucarillo con el paso de los minutos.
El otro, Romay,sí estaba pero no encontraba su lugar entre tanto balón aéreo y casi en ningún momento pudo bajar la pelota al suelo.

Con el susto de esa jugada en la que el colegiado no pitó un penalti precísamente de Romay sobre un jugador salmantino se acababa una primera parte en la que el peso lo llevó siempre el Pontevedra sin que Unionistas hubiera aparecido prácticamente por el área de Edu.

La segunda parte no empezó bien. Los cinco o seis primeros minutos del equipo fueron muy malos y si bien no se sufrieron ocasiones en contra dio la impresión de que el Pontevedra había salido desconcentrado tras el descanso.

Por suerte esa situación cambió pronto para dar lugar a los mejores minutos granates a lo largo de los cuales sí se estuvo realmente cerca de ganar el partido.
Fueron los minutos en los que Romay creció en el partido y se inventó la jugada del penalti (dentro o fuera del área) desaprovechado por Arruabarrena, en los que diseñó un pase maravilloso a renglón seguido para Javi Pazos que en gran posición no supo definir ante el portero. Fueron minutos en los que Javi Pazos y Nacho López lograron percutir más por la derecha y de un centro del segundo llegó otra ocasión marrada por un desacertado Arruabarrena. Fueron minutos, en fin, en los que un buen León en la posición de ancla en medicampo y Kevin Presa empujaron lo que pudieron para tratar de derribar la resistencia unionista que finalmente no pudo quebrarse.

Ese empuje granate no decayó hasta el final pero lo que sí terminó fueron esas pinceladas de fútbol que tan cerca estuvieron de dar réditos y que desaparecieron tras el segundo cambio granate que dio con los huesos de Romay en el banquillo.        
Este bloguero es consciente que desde la jugada del penalti el de Malpica se tocaba constantemente el hombro y parecía dañado y a falta de preguntas después del choque no se puede descartar que esa fuera la razón del relevo pero lo que sí está claro es que desde ese instante la luz del equipo volvió a apagarse y la sensación ya no era la misma sobre el campo.

Esos últimos minutos (ya con Jesús en el campo y León en el centro de la defensa) resultaron más inquietantes para el Pontevedra. Se había perdido algo el timón en medio campo y además el cansancio parecía hacer mella pero aún con todo se pudo controlar las escasas intentonas del rival por llegar a nuestra zona de peligro aunque con alguna imprecisión defensiva más fruto de la precipitación y las ganas de ganar que de otra cosa.

Aún así, en el último lance del partido pudo llegar el alegrón cuando un pase en profundidad permitió a Nacho López encontrar un autopista por su banda que le permitió penetrar hasta la misma línea de fondo pero su pase de la muerte no pudo ser concretado por Pazos ante la rápida acción defensiva salmantina que  en esa faceta como ya se ha dicho brilló ayer a gran altura.
Fue una pena no ganar y vernos ahí arriba en la clasificación pero como ya se ha dicho más arriba lo más importante ahora es ver a un equipo con argumentos para seguir ilusionando y que compita jornada a jornada para que en el momento culmen de la temporada se puedan asaltar los puestos de playoff.

Sobre ese futuro me gustaría hacer dos consideraciones.

La primera relacionada con el partido que se nos avecina el Domingo que viene en el Reino de León. 
Sabemos que por presupuesto (al margen de los filiales de los grandes)la Cultural es de muy largo el candidato a ser primero de grupo pero a este atribulado bloguero le gustaría ver a un Pontevedra competitivo, metido en el partido y luchando por los puntos tal y como ha hecho el Rápido de Bouzas en el Baltasar Pujales o como ya se hizo aquí en la primera vuelta.
A partir de ahí, puede que la  presunta mayor calidad de los rivales te hagan bajar la cerviz pero de tener que bajarla que sea por eso y no tener que escuchar tras el partido a nuestros propios jugadores hablar de una marcha más del contrario o "mamandurrías" similares.

La segunda se refiere al mercado de invierno.
Empezó el mes de Enero, o mejor dicho terminó el mes de Diciembre, con noticias que apuntaban a que el Pontevedra se estaba moviendo y mucho en este mercado para apuntalar al equipo.

Quince o veinte día después ya no se oye nada. 
Jugadores que parecían cerca de Pasarón ya han fichado en otros sitios y la calma chicha preside con relación a nosotros esta ventana de incorporaciones.

El equipo está bien y nadie quiere marcharse por lo que solo hay una ficha senior libre por la desafortunada lesión de Javi López.

En mi opinión, habría que cubrirla pues el equipo necesita que se cubra.
Ahora bien, fichar deprisa y corriendo a 31 de Enero bajo el argumento de una posible benignidad del mercado por estar casi agotado el plazo de fichajes ya "cuela" bastante poco.

La seriedad que está mostrando sobre el campo el equipo debería ir en consonancia con la misma seriedad en los despachos y es de esperar que ese jugador que venga (porque debe venir) sea un hombre con el suficiente bagaje como para competir por la titularidad y hacerlo desde ya.
Para traer a alguien que hasta mediados y finales de Marzo no esté en condiciones de ayudar, mejor no hacer el ridículo y quedarse quietos.

  


lunes, 7 de enero de 2019

La quinta marcha

Con el comienzo de la década de los noventa el mando a distancia de las televisiones sufrió una primera "revolución" que a día de hoy haría sonreír a cualquier "milennial".
Hasta ese momento las alternativas a la hora de conectar la "caja tonta" eran únicamente tres: la primera, la segunda y la gallega.
Por eso cuando por "arte de magia"aparecieron Antena3, Telecinco y Canal Plus, a aquellos que en la actualidad peinamos canas, moderamos nuestras cenas navideñas por causa de digestiones complicadas o maldecimos en silencio la mañana de Reyes cuando a primera hora los más pequeños saltan sobre nuestras camas exigiendo la apertura inmediata de los regalos, nos pareció un acontecimiento tecnológico de tal magnitud que desgastamos los "botones" de aquellos "mandos" hasta hundirlos en el propio aparato de tanto apretar los "circulitos" de marras.

Eran tiempos de las "Mama Chicho", "Lo que necesitas es amor"con Jesús Puente o de Manolo Escobar presentando los resúmenes de los partidos de fútbol junto a Loreto Valverde y entre canción "porrompomera" y animadoras ligeras de ropa.
O de "Vip noche", "Sorpresa, sorpresa"y "Contacto con..tacto", programa en el que Bertín Osborne daba rienda suelta a su incipiente talento televisivo.

El acabose, vamos.   

Otro de esos programas que nació casi a la par que la cadena televisiva que lo emitió era "La quinta marcha". 
Como olvidar a aquellos casi "púberes" Penélope Cruz o Jesús Vázquez saltando sin parar o a ese Kike "Supermix" del que no se ha vuelto a saber nada desde hace mucho tiempo. 
Por ese espacio en el que debutaban los dos primeros (vídeo de "La fuerza del destino" de Mecano aparte) también pasaría Natalia Estrada antes de irse a hacer carrera a Italia o Antonio Sánchez  que ahora narra partidos de NBA en Movistar.
En alguna ocasión, dicho programa organizaba maratones de baile que exigía al público en plató e incluso a los presentadores no dejar de moverse y que provocaba en los espectadores un cansancio importante que muchas veces desembocaba en un cambio de canal para tomar aire.


Al parecer, según se reconoció por el propio entrenador y algunos jugadores tras el partido, al Pontevedra CF le faltó esa quinta marcha en el Cerro del Espino en los días previos a la Navidad. 

Aquella derrota cosechada ante el filial rojiblanco dejó mal sabor de boca no ya por la derrota en sí pues el rival era de cierta entidad sino por los argumentos esgrimidos tras el choque presididos por la evidencia de que el equipo no había impuesto a su juego la misma intensidad y empuje que el Atlético y así resultaba muy complicado hacer otra cosa que no fuera perder.

No sabe este atribulado bloguero si fue por esa circunstancia desagradable que el Pontevedra exhibió en Majadahonda y que el equipo quería compensar o por qué otra razón pero el caso es que ayer frente al Castilla esa marcha más, esa quinta marcha, la tuvo el Pontevedra CF desde el principio.

Los jugadores granates superaron en todo momento al Real Madrid- Castilla que deambuló por el horroroso césped de Pasarón dando una imagen muy alejada de lo que en principio debería esperarse de un conjunto de la parte alta de la tabla aún con las bajas con las que contaba para el partido.

Tras unos primeros minutos más parejos, se produjo la circunstancia que empezó a decantar el choque hasta convertirlo en un monólogo granate en la tarde - noche de ayer: la aparición de Romay.

Venía mejorando y mucho este jugador en las últimas semanas y así se escribía en este blog que empezaba a disfrutar de lo lindo con las actuaciones del de Malpica pero ayer Romay completó un encuentro maravilloso canalizando el juego de ataque pontevedrés sin que el rival hiciera lo más mínimo para tratar de contrarrestar sus apariciones sobre la hierba.

De sus botas salió el primer balón de gol que desaprovechó Javi Pazos tras rebasar a Luca y también tras un exquisito pase de Romay volvió a quedarse solo Javi una segunda vez en la jugada en la que varios rechaces colocaron el balón en las botas de Arruabarrena para hacer el primer tanto.

Si el Pontevedra perdonó en la primera mitad no digamos ya en la segunda parte.

Además de la clase de Romay, apareció la velocidad y desborde de un Alex González imparable, Nacho López y David Castro se desplegaban arriba y abajo de forma incansable, Víctor Vázquez se constituía en amo y señor de la zaga y Arruabarrena arriba y Pazos desde la derecha trabajaban primero en la presión muy arriba para no dejar jugar al Castilla y luego en apariciones en ataque que ponían en problemas a la defensa blanca.

No obstante, como ya se ha dicho, se falló y perdonó mucho ante la portería blanca y la afición (que ayer acudió en más número al campo) no podía evitar desesperarse ante tanta oportunidad perdida y la cercanía injusta del Castilla en el marcador.

Por suerte la incertidumbre se acabó tras otra jugada maravillosa de Alex por la izquierda con centro medido a la cabeza de Aruabarrena que con un remate cruzado ponía el 2-0 y la sentencia en el "luminoso".
Ni ese segundo gol, ni los cambios introducidos por su entrenador cambiaron la absurda dinámica de un Castilla que solo remató a puerta en una falta en el minuto 2 de juego y que pareció anestesiado y fuera de lugar durante todo el partido viéndose superado en todo momento por el mejor Pontevedra CF no solo de lo que llevamos de esta temporada sino de toda la anterior y que redondeó el resultado en el último lance con un gol de Javi Pazos tras contra muy bien diseñada por Pibe, Mouriño y Pedro Vázquez (los tres cambios granates).

Fue un gran regalo de Reyes el ofrecido ayer por el Pontevedra CF a su gente y no solo por el triunfo sino por la autoridad incontestable con el que se produjo.     

Después el partido enumeraba Luismi en rueda de prensa los tres pilares sobre los que se asentó ayer el equipo para ganar con tanta solvencia a un buen rival: intensidad, concentración y esfuerzo.

Sin duda, dichos argumentos son imprescindibles para afrontar cualquier partido en casa pero también fuera por eso no deberían olvidarse tal y como sucedió en Majadahonda pues si no nos colocamos como mínimo a la misma altura en cuanto a intensidad que el contrario entonces tendremos todas las de perder. 
El éxito llega cuando se logra aunar ese trabajo con la calidad con la que cuentan algunos jugadores de la plantilla. 

Se acabó la primera vuelta y lo hemos hecho con unos importantes 32 puntos que nos dejan con la misma puntuación que nuestro rival de ayer que sigue cuarto.
Lo inmediato (al margen de la Copa Federación que se disputará el Miércoles en Pasarón en horario realmente raro para día laborable) es comenzar la segunda vuelta otra vez en casa frente a un rival muy incómodo y que ayer dio la de arena en Bouzas al perder 4-1.

Venía lanzado el Unionistas al Baltasar Pujales y habrá que ver como le sienta esa derrota que ha puesto de raíz y sin paliativos fin a su extraordinaria racha de resultados.

Para nosotros es básico no fallar en casa y por eso el partido del Domingo promete otra vez emociones fuertes.
Será necesario que el equipo salga otra vez con la quinta marcha y dispuesto a dejarle claro al Unionistas (rival insisto muy complicado a pesar de su derrota en Bouzas) que en el campo Municipal de Pasarón no pueden escaparse puntos bajo ningún concepto.

Por si acaso, este bloguero buceará entre vídeos antiguos de you tube para ver eso saltos y bailes de Penélope y Jesús que empezaron a hacerlos populares antes de que la primera empezara a triunfar en el cine y el segundo fuera a  hablar para "entenderse con la basca". 
  

lunes, 17 de diciembre de 2018

Rarezas, puzzles incompletos y ese acertado"partido a partido".

En un deporte con tantas disciplinas diferentes y tan universal como el atletismo la disputa de muchas calificaciones de saltos, lanzamientos o series de eliminatorias en los grandes campeonatos suele realizarse en horario matutino.

Es frecuente escuchar a los atletas explicar en los programas de televisión dedicados a divulgar su preparación previa que no es lo mismo competir por las mañanas que por las tardes- noches; que el organismo necesita acostumbrarse para tratar de alcanzar un gran rendimiento y que los famosos "biorritmos" no se manifiestan de la misma forma con la "fresca mañanera" que en esas horas del atardecer en las que el cuerpo ya está perfectamente adaptado al ajetreo físico de la jornada. 
No es raro, por tanto, presenciar en mundiales o juegos olímpicos alguna actuación decepcionante de favoritos al triunfo en sus especialidades que se quedan por el camino al no haber conseguido hacerse con la situación.

Claro que en las Olimpiadas o Mundiales, por ejemplo, hay un número máximo de días de competición y para encajar todas las pruebas resulta imperativo dividir las jornadas en matutinas y vespertinas.

En la 2ª división B del fútbol español (esa categoría contradictoria, dejada de la mano de Dios y olvidada por casi todos a pesar de contar en su seno con auténticos históricos del balompié patrio) desde hace tiempo existe la norma de que cuando se juega contra conjuntos canarios en casa se debe hacer por la mañana para que estos tengan tiempo de coger el preceptivo vuelo de vuelta en el mismo día abonado por la RFEF e igualmente pero a la inversa cuando se juega en la islas afortunadas. 
No es algo que resulte descabellado ni estrambótico y más teniendo en cuenta que la gran mayoría de los equipos madrileños con los que estamos encuadrados esta temporada ya acostumbran a jugar de mañana en cualquier circunstancia e incluso cada vez más conjuntos de otras comunidades están empezando a hacerlo.

A pesar de todo ello, para nosotros jugar en casa a las 12 de la mañana sigue siendo una anomalía que no se repetirá más esta campaña al no haber más equipos canarios que el filial de la UD Las Palmas.

Y como quiera que asistir a Pasarón en horario de misa para los que practican o de café agnóstico para los que no lo hacen sigue siendo raro, rara fue la sensación que este atribulado bloguero (mis disculpas a un gran amigo que no soporta este adjetivo tan de mi gusto) experimentó al darse cuenta que en vez de dirigirse a ingerir cafeína al bar de la esquina debía cruzar el puente y presenciar el partido como local del Pontevedra CF.

Las condiciones metereológicas no decepcionaron y la amalgama de colores que los espectadores pudimos vislumbrar en el estadio fue realmente espectacular.
Desde un negro realmente oscuro que incluso amenazaba con tener que encender la iluminación artificial nada más comenzar el choque; pasando por un sol y sombra tan molesto como llamativo que provocaba un brillo amarillento en casi todo el terreno de juego menos la portería de sur que continuaba en penumbra en la última media hora del primer tiempo; hasta terminar con un sol más asentado a lo largo de la segunda parte que ayudó a recuperar las retinas de la sufrida parroquia granate.

El caso es que el Pontevedra CF ganó el partido y sigue navegando con viento de cola acumulando ya cuatro jornadas seguidas sumando de tres en tres puntos.

Fue un partido feo (especialmente en la segunda parte), enredado y nada proclive a las exquisiteces balompédicas pero en el que el Pontevedra encontró el gol en un penalti extraño (las imágenes ofrecidas por la tvg no son demasiado concluyentes) y defendió su renta con orden y sin conceder regalo alguno que pudiera posibilitar el empate de un rival tan aguerrido como atípico en su condición de filial.

Aún así, a lo largo de la primera mitad y a pesar de que el césped estaba infame (en mi opinión incluso peor que el día del Adarve), el Pontevedra CF consiguió crear alguna jugada de merito de la mano de un Romay que si bien no estuvo como en partidos anteriores sí apareció en alguna ocasión; de Pibe que se mostró peligroso en sus apariciones en tres cuartos y sobre todo de un Kevin exultante que insuflaba oxígeno y empuje al equipo desplegándose desde medio campo.
El rival, por contra, solo dio alguna muestra de vida en ataque en el primer cuarto de hora en un par de acciones de mérito por banda derecha protagonizadas por su jugador nº9, de nombre Edu, que creó alguna inquietud en la defensa granate.

Sin embargo, la llegada del gol asentó al Pontevedra y dejó tocado a Las Palmas que no hizo sino tambalearse el resto del primer tiempo en el que bien pudo encajar el segundo en una buena jugada de Pibe con pase de calidad a Pedro Vázquez que al escorarse demasiado estrelló su difícil remate contra el portero.   

La segunda mitad podría haber sido calificada de "tostonazo del quince" de haber sido presenciada por un espectador neutral que no tuviera más interés en el partido que ver alguna buena jugada y le diera igual el resultado del choque.

Claro que para nosotros no era lo mismo. 
Los puntos, como siempre, eran importantes y un resultado tan estrecho podría variar por cualquier tontería que se cometiera atrás y diera al traste con la posibilidad de conseguir otra victoria.

Con el cambio de Romay por molestias a falta todavía de media hora y el bajón de Pibe en el segundo tiempo, la sensación que algunos teníamos en el campo es que iba a ser muy complicado volver a marcar y que para ganar habría que blindar la portería como fuese y no conceder la más mínima alegría a un rival que sin nada de fútbol mandaba balones al área a ver si sonaba la flauta.

Esa flauta no sonó y es en este punto en el que hay que volver a destacar al equipo en su organización defensiva. Desde el primer delantero ( Pazos volvió a "matarse" a presionar e incluso en el primer tiempo provocó varias faltas por proteger bien la pelota ante los centrales contrarios) hasta el último defensa, el equipo se mostró sobrio y férreo para no permitirle a Las Palmas que ya traía una cifra muy baja de goles a favor siquiera tirarle a Edu entre los tres palos.

De justicia es recordar que todos los defensas estuvieron en su sitio incluyendo a un Adrián León que exceptuando una imprecisión al principio del partido rayó a buen nivel y recordó a ese central que es difícil de superar cuando no falla y está con confianza y no a ese otro que duda tras cometer algún error de bulto.   

Al final del partido muchos aficionados consultaban sus teléfonos móviles para conocer el resultado de los otros enfrentamientos de la jornada y colocar al Pontevedra en la clasificación. Muchos de ellos se fueron con una sonrisa en los ojos creyendo que el equipo se ponía cuarto pero un gol postrero de la Cultural en Abegondo  enviaba al Pontevedra al quinto lugar pero con los mismos puntos que el equipo leonés (que hoy mismo ha cesado a su técnico a pesar de la victoria) y que el Castilla además de situarse a un solo punto del Fuenlabrada que es segundo.

Realmente a estas alturas da igual ser cuarto o quinto o fijarse en exceso en lo que hacen los demás rivales de un grupo que ya estamos viendo es muy equilibrado y del que nadie se marcha en la clasificación.

Lo verdaderamente vital y en lo que el Pontevedra debe centrarse es en él mismo y en sus partidos. Como ya dijimos hace una semana  siempre que se ha marcado primero se ha ganado y ayer se volvió a dar esta circunstancia.
El equipo lo sabe y parece haber encontrado el camino. Nada de florituras para las que no sé si la plantilla está preparada. Nada de fijarse en estadísticas de posesión que en fútbol son mentirosas y no siempre reflejan el control del juego y sí mucho de concentración y esfuerzo sobre el "verde" semana a semana.

Ahora toca el Atlético B que está en racha y con un Pinchi en forma y lo que venga después no debe existir.

Es en ese día a día en el que el equipo debe vivir y en el que sabe que no es inferior a nadie en el que resultaría importantísimo que no se perdieran más piezas del puzzle.

Me refiero con ello a que la pérdida para toda la temporada de Javi López es un golpe muy duro para una plantilla que no está sobrada de efectivos y que no es seguro pueda digerir bien las bajas de larga duración. 
Es cierto que este jugador tardó en aparecer y en empezar a justificar la calidad que le trajo aquí pero precisamente en el momento en que "soltó" dos buenos partidos en Bouzas y aquí frente al Adarve ha tenido la fatalidad de romperse de gravedad y dejar al equipo sin esta aportación que parecía prometer en los últimos tiempos. 
Desde este blog se envían los mejores deseos de recuperación para el jugador.

Es cierto que Alex Fernández está a punto de volver y eso constituye una muy buena noticia pero me preocupa, insisto, el efecto que estas lesiones pueden ejercer sobre el grupo pues como ya se ha dicho no estamos sobrados de calidad.
Sea como fuere el equipo cada vez transmite algo más de seguridad sobre el terreno de juego en lo futbolístico y también unión fuera de él como muestra el homenaje ofrecido a su compañero tanto antes del choque como después de hacer el tanto.

Como ya se ha dicho ahora toca Majadahonda y ese filial atlético complicado al que es posible pueda faltarle algún jugador de ser convocado por Simeone para el partido del día siguiente, Sábado, frente al Español.  
Sí, he dicho día siguiente Sábado pues las "rarezas" no acaban con el partido por la mañana de ayer sino que continúan al jugar nuestro último choque del año en Viernes por la tarde.

A buen seguro habrá aficionados granates en el Cerro del Espino alentando al equipo. Ojalá ese aliento contribuya a alargar esta buena racha del Pontevedra CF al menos una jornada más. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Un jugador elegante; otro error inoportuno y un "chicharro" de bandera

Tiene el Pontevedra CF una querencia continua a instalarse en la incertidumbre aún cuando casi todas las circunstancias externas inviten a disfrutar un partido más tranquilo y sin agobios de ningún tipo.
Ayer debió ganar por más goles a su rival y solventar el choque mucho antes pero vivió con los agobios que provocan las apreturas del marcador hasta que un gol de bandera terminó por asegurar la victoria granate.

El equipo disputó una primera parte muy buena en la que marcó dos goles y contó con ocasiones más que de sobra para haber cerrado el encuentro de manera definitiva antes de volver a los vestuarios a reponer fuerzas.
A lo largo de esos primeros 45 minutos pudimos volver a ver a Jesús Berrocal ocupando el medio centro más defensivo del equipo y a Kevin descolgándose en muchas ocasiones para llegar al ataque ya sea con demarques potentes hacia las bandas o en llegadas a la frontal del área como la que protagonizó en el primer tanto al golpear con acierto y calidad un balón servido desde la derecha.

Vimos también otro paso en la progresión de Pedro Vázquez al que se le ve mucho más participativo y entero aunque en el día de ayer desaprovechó bastantes de sus mejores acciones por un irritante individualismo en el momento culmen de la jugada, ese en el que se requiere pasar la pelota al compañero situado en posición ventajosa y no liarse en regates inútiles que acaban por desbaratar ocasiones muy claras para marcar.

Pudimos observar igualmente como Javi López disputaba los mejores minutos en casa desde que viste esta camiseta y si bien volvió a estar despistado o poco activo defensivamente en un par de ocasiones en las que el Adarve profundizó por su banda, en ataque intervino de forma más regular y punzante abriendo alguna esperanza (por lo menos a este atribulado bloguero) de que su rendimiento siga yendo a más y se convierta en un baluarte importante en el juego de ataque del equipo.

Sin embargo, lo que más vimos fue a un jugador tocar la pelota con esmero y elegancia para devolverlo siempre en mejores condiciones en la que la recibió. 
Ese jugador, Romay, volvió a poner el punto de calidad en la zona de tres cuartos y si llega a transformar la ocasión de la que disfrutó en un uno contra uno contra el portero madrileño habría completado un partido realmente sobresaliente.

No mucho después de errar esa oportunidad que no debió perdonar, el ex fabrilista aprovechó otra ligereza de la defensa rival para servir un balón de oro en profundidad a su compañero Javi Pazos que se fue por velocidad de un defensa del Adarve y definió a la perfección mandando la pelota al palo largo con exquisita tranquilidad y acierto.

Este gol me produjo cierto "deja vú" con otro que se logró un día de finales de Enero del año 2012.
Penaba el Pontevedra CF en tercera división sus excesos del pasado cuando un chaval juvenil que debutaba en casa recogía un balón perdido en la segunda parte de un encuentro jugado contra el Cultural de Areas.  
Después de deshacerse de un rival, ese juvenil llamado Javi Pazos encaraba la misma portería que ayer enfiló frente al Adarve y aunque algo más escorado transformaba el primer tanto de aquel partido enviando como hace menos de 24 horas un balón venenoso al palo largo del portero del Areas.
 Aquel partido se ganó 2-0 y el segundo también fue marcado por Pazos que luego fue desapareciendo de las alineaciones hasta marcharse meses después en busca de minutos.

Ahora, en su primera experiencia en 2ªB pero más hecho y con un peinado de gusto discutible, ya marca habitualmente con la camiseta del Pontevedra y su quinto tanto de la temporada se pareció bastante a ese primero que logró hace seis años y que me vino a la memoria nada más besar las mallas su lanzamiento del día de ayer.

Más esa sensación "deja vú" experimentada con el segundo gol granate, no fue la única experimentada por este atribulado bloguero en el día de ayer. 

Los primeros minutos (no más de diez) del equipo tras la reanudación recordaron aquella etapa un par de años atrás (la temporada del play off) en la que salíamos medio dormidos en la segunda parte y provocábamos la reacción de los contrarios que trataban de aprovechar la anestesia general del grupo. 
Ayer, esta relajación inicial, permitió que el Adarve disfrutara de dos ocasiones muy claras para marcar que desaprovecharon al rematar muy flojo un cabezazo en posición muy ventajosa, la primera y al aparecer nuestro "santo" particular en la segunda (Edu Sousa) en una intervención plena de reflejos que desbarató un lanzamiento casi a bocajarro de un atacante madrileño.

Reaccionó, no obstante, el Pontevedra y sin daños que lamentar para el marcador volvió a hacerse dueño y señor del encuentro y a desbaratar ocasiones en las que bastantes veces ni siquiera se remataba al querer rizar el rizo en vez de ser prácticos de cara a la portería contraria.
Ejemplo de esta situación fue una jugada en la que Javi López en posición pintiparada para fusilar al portero rival prefirió ceder el cuero a Javi Pazos en un pase demasiado adelantado que desbarató una oportunidad inmejorable para sentenciar.

También es cierto que los dos jugadores que salieron de refresco no tuvieron su mejor día y no contribuyeron esta vez a mejorar el panorama.

El primer caso fue el más llamativo. 
Al filo del primer cuarto de hora del segundo tiempo, Luismi decide retirar a Javi López para dar entrada a Alex González en un cambio que pareció lógico por los minutos jugados por el primero en la CG y la velocidad con la que Alex podría dotar al juego del equipo con un Adarve que en lógica debería arriesgar más.
Sin embargo, Alex ayer no pudo amoldarse al ritmo del choque y disputó sus peores minutos con la granate desde hace mucho tiempo. 
No es que no lo intentara. Como siempre lo hizo pero los regates no salían; los controles se le iban largos y no fue ese Alex maravilloso que hemos podido ver en los últimos tiempos.

Poco después se producía el segundo relevo y este más sorprendente aunque a posteriori algo aclarado en rueda de prensa. Kevin con más de 25 minutos por delante dejaba su lugar a Arruabarrena. Extrañó el cambio porque no denotaba problema físico alguno el de Ponteareas. 
Sin embargo, Luismi tras el partido afirmó que ya en el descanso notó el mediocampista los "isquios" cargados y que a eso se debía la sustitución.    

Sea como fuere, el Pontevedra seguía sin hacer el tercero y para más "inri" a renglón seguido llegaba el tercer "deja vú" de la jornada. 
En un balón sin peligro aparente e ideal para cederlo de cabeza a su portero, León se lía e impacta el esférico con el hombro despidiéndolo con menos velocidad y provocando que un delantero del Adarve pueda encarar con comodidad a Edu y batirle para estrechar el resultado.
Como ya se ha dicho en otras ocasiones, es Adrián capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo partido y ayer volvió a equivocarse absurdamente en una acción que costó otro gol en contra para el equipo. 
Fueron los minutos siguientes de desconcierto pues tampoco Arruabarrena acertaba con sus acciones sobre el césped provocando algunos nervios desde la grada y algún fantasma que otro sobrevoló durante algunos minutos el campo de Pasarón.

Hasta que Romay (que pasó a ocupar una posición más retrasada tras el segundo cambio) volvió a aparecer sobre el césped y contribuyó junto a la lucha de Pazos o la contundencia de Churre a bajar los humos de un Adarve que si se acercó pero que ya no logró gozar de ocasiones claras.
Aún así siguieron desperdiciándose opciones para sentenciar como una en la que de nuevo Romay deja solo a Alex con un pase precioso pero el mal control del pequeño extremo cántabro facilitó la salida con éxito del portero madrileño u otra en la que Aruabarrena no encontró el gol tras rematar en buena posición.
Hasta que llegó el tercer cambio y con él hizo su entrada Pibe en lugar de Pedro Vázquez.

Escasos minutos después una buena presión sobre un defensa provoca que este despeje de cualquier manera y el balón llegue al propio Pibe ya en campo contrario. El extremo progresa con velocidad y encuentra a Arruabarrena que en su mejor acción del choque se la devuelve al canterano para que este ya dentro del área pero escorado conecte un zurdazo con rosca espectacular para hacer un gol de bandera y asegurar de una vez por todas tres puntos que no podían ni debían escaparse de ningún modo de nuestro Estadio.  

Llevamos ya 16 encuentros de Liga, suficientes para poner sobre la mesa datos o tendencias inequívocas que enseñan el rumbo que debe seguir el equipo.

A saber, el Pontevedra ha ganado todos los partidos en los que ha marcado primero en esta Liga. En casa frente a Cultural, Salamanca, Coruxo y Adarve (solo los leoneses pudieron empatar para luego caer en aquella última acción del choque) y fuera frente  Fuenlabrada, Burgos y Rápido de Bouzas.

Sin embargo, no se ha ganado ningún partido en el que se empezara perdiendo y solo se pudieron empatar tres tras encajar primero (en casa frente al Fabril y Valladolid y fuera en Navalcarnero).

La consecuencia es muy clara. 
Es vital defender bien, no regalar nada y meter antes nosotros para tener casi todos los boletos para vencer. 
Por contra, si se empieza perdiendo, las dificultades para conseguir remontar como se deduce de los datos es mayúscula.

El Domingo volvemos a jugar en casa pero contra un rival de números opuestos a los del Adarve. 
Los madrileños llegaron aquí con una cifra interesante de goles a favor pero alta también de goles en contra y tal circunstancia tuvo su reflejo en el terreno de juego.
El filial canario, no obstante, mete muy pocos goles pero encaja también pocos por lo que todo hace indicar que algunas facilidades defensivas concedidas ayer por el rival pueden no aparecer dentro de seis días.

La receta, por tanto, debe seguir aplicándose incluso más rajatabla. No regalar nada ( a diferencia de los que pasó ayer en el gol rival) y ser más diligentes en área contraria.

¿El premio posible? Verse por vez primera esta temporada en puestos de play off de ascenso a segunda.  


     
         
    

martes, 4 de diciembre de 2018

Cuando jugar fuera ya no es un drama

Llevaba el Pontevedra CF demasiado tiempo siendo un "chollo" cada vez que disputaba sus encuentros a domicilio.
La segunda vuelta de la Liga 15/16, toda la temporada 16/17 (pese a la brillante clasificación para el play off de ascenso) y casi toda la 17/18.

Digo casi toda la temporada pasada porque en el tramo final de la misma el equipo cambió de rumbo fuera de casa y acumuló tres victorias en los últimos cuatro desplazamientos ligueros que resultaron decisivos para obtener la permanencia.
Parecía con esas victorias logradas en Valladolid, Navalcarnero y Majadahonda que la pésima racha lejos de Pasarón había pasado a la historia y que nos habíamos convertido de nuevo en un conjunto más fiable en sus desplazamientos.

No obstante, el titubeante comienzo en esta campaña 18/19 (con una derrota sin paliativos en Salamanca en donde el Pontevedra estuvo fatal, ese empate a trancas y barrancas logrado en Navalcarnero y la goleada encajada ante el Internacional) arrojó de nuevo dudas sobre si esa serie nefasta de resultados fuera se había o no superado por el equipo.

Con el paso de las semanas se ha visto que sí y debemos felicitarnos mucho por ello.

Han seguido existiendo malos resultados como los cosechados en Guijuelo o en San Sebastián de los Reyes pero estas derrotas se han visto acompañadas de tres victorias en las cinco últimas salidas que demuestran que para el Pontevedra CF salir de su ciudad a jugar un partido ya no es un drama sino otra oportunidad para sumar puntos en su casillero.

Es cierto que falta solamente un dato para que esta clara pesadilla como visitante quede completamente superada. 
Ese dato, o mejor dicho, esa anomalía viene derivada del hecho de que el Pontevedra no voltea un resultado fuera de casa desde hace tres años cuando en los Anexos de Zorrilla consiguió ganar por un gol a tres después de empezar perdiendo el choque.
Ojalá tardemos en descubrir si el equipo también es capaz de derribar este "muro" pues lo deseable es que tardemos tiempo en ponernos por detrás en el marcador a domicilio pero en el momento que esto pase veremos si somos capaces alguna vez de protagonizar esa remontada que desde hace tanto tiempo no se consigue fuera de casa.

La última victoria fuera se logró en Bouzas y además con una autoridad y aplomo importantes.

Sí, el Rápido está muy abajo en la tabla y era un encuentro asequible.

Ahora bien, en un campo como el Baltasar Pujales donde siempre es complicado evolucionar, dejar resuelto el encuentro en solo 30 minutos es un dato que no se puede dejar pasar pues pone de manifiesto que el Pontevedra no solo ganó sino que lo hizo con esa contundencia tantas veces anhelada cada vez que abandonamos nuestro Estadio.

Como se preveía, el balón parado iba a resultar determinante en el escenario gualdinegro y el Pontevedra dominó esa faceta logrando el 0-1 a la salida de un corner y sentenciando el choque con un tercero de falta magistralmente ejecutada por un Javi López que por fin ha dejado un detalle de clase fuera de toda duda.
Entre medias, el Pontevedra fue capaz incluso de enseñar esas virtudes con las que se nos venía diciendo que se quería dotar al conjunto desde principio de temporada, el toque y la combinación venenosa.    
A pesar de que el Pujales no deja demasiado margen para el lucimiento, la jugada del 0-2 con muchos pases en la zona media, el desmarque a banda de Kevin y el remate de Arruabarrena de cabeza tras el centro resultó precioso e incluso como algo fuera de lugar teniendo en cuenta en que estadio se estaba jugando.

Con esa primera parte tan brillante, en la que por cierto volvieron a alinearse juntos en ataque Pazos y Arruabarrena por segunda vez (la primera fue en Fuenlabrada también con victoria 0-2), el encuentro quedaba "listo de papeles" a salvo de la "guijuelada" de turno.

Y no se dio esa "guijuelada" a pesar de marrar Arruabarrena una ocasión pintiparada para hacer el cuarto y que poco después Adrián León cometiera otra de esas acciones inexplicables que a veces afean sus actuaciones provocando un penalti con el que el rival acortaba distancias.

A pesar de todo ello, el Pontevedra se defendió bien y acabó el encuentro sin excesivos sobresaltos para colocarse sexto en la clasificación y aumentar así el diapasón de la ilusión de su gente. 

Además de los tres puntos conseguidos en Vigo, en mi opinión la mejor de las consecuencias que conlleva esta victoria es la que se ha reseñado al principio de esta entrada: que cada desplazamiento del Pontevedra CF en Liga ya no es como una visita al dentista para quitarse una muela; que el equipo ha recuperado la competitividad a domicilio y que cualquier desliz que pueda cometerse en casa puede intentar restañarse como visitante pues los tiempos del "chollazo" granate jugando fuera parecen haber quedado definitivamente atrás.

Curiosamente, el calendario nos coloca ahora en un tramo en los que el equipo jugará muchos partidos en Pasarón.
De los cinco próximos partidos (los cuatro últimos de la primera vuelta y el primero de la segunda) cuatro se jugarán aquí.

No se trata de hacer "el cuento de la lechera" porque los primeros que no quieren hacerlo para no meterse presión son los propios jugadores que solo piensan en el Adarve (antes mañana mismo el Langreo en la C.G) y hacen bien pero como se ha dicho más arriba el fútbol muchas veces es ilusión y es normal que la afición se venga arriba ante el calendario más próximo que se nos avecina y en el que desea ver a su equipo seguir encaramándose a los puestos altos de la tabla. 

No obstante, sin ánimo de resultar demasiado cauteloso, mi posición es la misma que he escuchado manifestar a varios jugadores tras la victoria en Bouzas, la calma y  seguir la frase "partido a partido " que aunque exista desde los principios del balompié viene bien pronunciarla alguna vez para que no se pierda en absoluto la perspectiva.

Solo debe existir el Adarve y la idea de ganarle al Adarve. 

Ojalá lo haga el Pontevedra CF y además con esa autoridad mostrada en el Baltasar Pujales que no solo nos nutra con tres puntos más en la clasificación sino con argumentos para sostener la tesis de que nuestra presencia arriba no es accidental sino fruto de la capacidad y con vocación de continuidad hasta el final de la Liga.

Yo tengo ilusión, claro que la tengo, más prefiero "embridarla" y sacarla a pequeños borbotones conforme el equipo me transmita que es una ilusión con fundamento y no fruto de una alucinación.