lunes, 25 de febrero de 2019

Un "ataque" de finales de primavera

Todavía estamos en invierno pero la tarde de ayer apareció disfrazada de final de primavera. 

A aquellos que nos gusta el fútbol y sobre todo vivimos al compás de unos colores determinados el clima primaveral no solo nos revuelve el espíritu como a cualquier hijo de vecino sino que nos aguijonea el estómago en advertencia de que llega el momento de jugarse la temporada. 
Los días ya se han hecho más largos, la brisa acaricia suavemente las mejillas y en los días soleados el calor se empieza filtrar por los intersticios de esos abrigos que todavía no han sido abandonados "de la mano de Dios" al fondo de unos armarios que los expulsaran de nuevo hacia afuera cuando regresen los fríos de otoño.

Es cierto, insisto, todavía falta casi un mes para la primavera pero ayer por la tarde parecía que Abril tocaba a su fin y que Mayo se preparaba para extender su reino por la Boa Vila.
Cielo azul y luminoso, temperatura "alta para la época" que dirían los clásicos y sobre todo partido "grande" a la ribera del Lérez en el que el Pontevedra CF se iba a batir el cobre contra un rival cualificado.
Por eso, aunque el calendario indicaba el día 24 de Febrero, a muchos de los que en Pasarón nos congregamos en algunos instantes nos pareció vivir con dos meses de adelanto los partidos cruciales de final de Liga en los que no hay más remedio que "matar" sino se quiere "morir sin remisión".

Y en lucha este atribulado bloguero con el calendario de su teléfono móvil que tozudo seguía empeñado en indicar una cosa y el hormigueo incesante de su tripa revuelta que señalaba otra,  salieron los dos conjuntos al césped para dirimir un encuentro que se presumía de enjundia.

Esa importancia del choque, además de un evidente respeto entre los protagonistas, fueron los principales responsables de que la primera parte estuviera contenida aunque con mucha tensión como una de esas ollas exprés cuya tapa es golpeada por el contenido del recipiente pero que se niega a saltar por los aires respondiendo así a la finalidad buscada por su inventor.

Los dos equipos se medían con tiento pero también se entregaban con denuedo en cada balón aéreo, cualquier pelota dividida o en esos lances del juego en que ganados por el rival veinte centímetros a base de sacar tierra con las uñas había que recuperar el terreno devolviendo toda esa tierra a su lugar de origen.
El Pontevedra CF, sin la presencia de Romay, optó por alinear a Berrocal como vértice más retrasado de un triangulo que completaban Borja Domínguez y Kevin Presa que incluso a veces desplegaban sus posiciones a una altura cercana a los hombres de banda que no eran otros que Bustos y Pedro Vázquez. El elegido arriba fue Arruabarrena y la defensa que ya nos sabemos de memoria formaba la primera línea protectora de Edu Sousa.

En ese escenario contenido; de lucha sin cuartel pero de disciplina táctica espartana presidido por un esfuerzo físico innegable por ambas escuadras, quien más quien menos sabía que cometer un error era una condena de muy difícil enmienda posterior y que el partido no iba a entender de frivolidades sin sentido.

He aquí, no obstante, que ese error en el primer tiempo lo cometieron los nuestros. Al filo de la media hora, un despiste evidente en el saque de una falta lateral y lejana permitió a un jugador rival ganar el área con una facilidad pasmosa y ofrecer un "pase de la muerte" ( la tarde estaba para más clásicos) que su compañero a escasos dos metros de la línea de gol no pudo cristalizar por la presencia gigantesca de un Edu Sousa que sacó una pierna prodigiosa más de balonmano que de balompié para salvar al equipo de un 0-1 cuyas consecuencias habrían podido ser casi devastadoras.
Fue una jugada aislada producida entre el rigor que hasta ese momento presidía el partido y que el Fuenlabrada para alivio de los allí presentes no fue capaz de aprovechar.

El Pontevedra también tuvo la suya en la última jugada de la primera parte. Esta vez no fue por un error rival sino a consecuencia de una pelota rechazada hacia la frontal del área que fue  conectada en preciosa volea por Borja Domínguez enviándola a escasos centímetros de uno de los palos de la portería madrileña.

Con ese subidón de adrenalina por ver tan cercano el gol local, se acababa una primera parte no pródiga en fútbol alegre o combinativo pero sí entretenida por el ahínco empleado por los 22 protagonistas y esa importancia que rezumaba por todas las esquinas del encuentro.

Se acuerdan cuando hace ya unas cuantas líneas de esta columna hablaba de la olla exprés y de esa tapa que testaruda se mantenía firme sin dejar escapar ni una gota de su contenido?  Bueno, pues ahora imaginen esa tapa saltando por los aires y dejando escapar todo el liquido furioso y efervescente del interior.

Y háganlo porque eso es lo que pasó en el minuto 3 de la segunda parte que es cuando se produjo el error del equipo visitante. 
Pérdida absurda en medio campo que propicia una contra que empieza en Borja continúa en Bustos, pasa por Kevin y un rechace del portero y termina con el balón en las botas de Pedro Vázquez que a puerta vacía y en posición correcta no perdona el 1-0.

En ese momento se tocó arrebato. 
Esa contención, ese respeto mutuo, esa red en la que parecía contenido el partido desapareció por completo para dejar su espacio a un fútbol más a tumba abierta en la que las cartas ya se habían puesto boca arriba y la ventaja la llevaba el Pontevedra. 

Fueron los minutos siguientes al gol de Pedro aquellos en los que el equipo sufrió más, acusó un desconcierto absurdo cuando menos se debía y fue ese el tramo del partido en el que el Fuenlabrada estuvo realmente cerca de empatar.
Duraría unos quince o veinte minutos (desde el gol hasta la entrada de Alex González al campo)y en ellos el líder cambió el sistema, se vino arriba y aprovechó ese nerviosismo pontevedrés para poner la incertidumbre en el campo de Pasarón.

En esa fase del choque al equipo parecía quemarle el balón y se limitaba a sacudírselo de encima sin contemplaciones en lugar de tratar de protegerlo más en su posesión e incluso de dormir un partido que nosotros mismos parecíamos contribuir a dotar de muchas revoluciones.
También fue el momento en el que más apareció Randy con varias intervenciones cerca del área muy peligrosas o Cedric que tuvo la mejor ocasión en un cabezazo que se marchó lamiendo el poste izquierdo de Edu. León estuvo felino (perdón por la "gracieta") en otra llegada del Fuenlabrada e incluso en otra falta otro cabezazo puso el peligro en la portería de Edu.

Todo empezó a calmarse con el primer cambio del Pontevedra CF. Un Bustos extenuado después de haber hecho un trabajo sin brillo pero útil para el equipo dejaba su sitio a poco más de veinte minutos para el final a Alex González que poco tardó en hacerse notar sobre el césped.

En esos casi veinte minutos transcurridos desde el 1-0 hasta el cambio el Pontevedra apenas había conseguido salir en contraataque: No sé si algo sorprendido por el innegable empuje del Fuenlabrada tras verse por detrás y también por ese nerviosismo vivido tras el gol, el Fuenlabrada vivía cómodo en campo granate y no tenía porque correr hacia atrás pues el Pontevedra no hilvanaba contra alguna que a ello le obligase.

Con Alex esto empezó a cambiar y en dos cabalgadas de las suyas por la izquierda ya empezó a contribuir a que el partido se descongestionase; que no se jugara siempre en nuestra parcela y que el Fuelabrada que debía arriesgar se encontrara con muchos más problemas en retaguardia.

No fue el cambio la única razón del progresivo cambio de panorama. El Pontevedra también se tranquilizó, empezó a contener mejor a su rival y en esa labor en la que todos los jugadores se emplearon a fondo destacaron los tres del medio, Borja, Kevin (inmenso toda la tarde) y Berrocal que supo estar en su sitio en más de una ocasión haciendo coberturas e incluso cometiendo una falta de amarilla que había que cometer si o sí. 

Ya cerca del final Arruabarrena se marchaba para dejar algunos minutos a Javi Pazos en un momento del choque en el que se intuía que el equipo podía enganchar esa jugada que nos ahorrase el sufrimiento producido por lo corto del marcador.
El propio Pazos pudo crear mucho peligro en un lance en el que no se hizo bien un autopase que le habría dejado mano a mano con el portero. 

Sin embargo, poco después llegó el éxtasis.

Robo en el medio de Borja, balón a Javi Pazos; este manda a la derecha para Pedro Vázquez que envía un pase perfecto para dejar a Alex ante el portero que dudó y mucho a la hora de salir y que cuando reaccionó ya tenía al rubio cántabro encima para fusilarle sin remisión y sentenciar un partido apasionante. 

Aún había más y en otra jugada de contraataque de libro Borja Domínguez colocaba un pase maravilloso y pleno de categoría a un Kevin Presa pletórico al que parecía incluso faltarle campo para expresar su indomable fuerza que delante otra vez de Biel Rivas le batía con tiro cruzado llevando el delirio a las gradas del ex vetusto.

La victoria (aunque es verdad que el partido no era de 3-0 en cuanto a la superioridad mostrada ante el rival) reúne un mérito innegable y enorme. 
El Fuenlabrada venía con 13 goles sólo en contra y a pesar de que en la segunda parte tenía que arriesgar no es ni mucho menos sencillo hacerle tres a un conjunto como este. 
Constituye en mi opinión el partido de ayer otra prueba más de que el Pontevedra CF no es inferior a nadie esta temporada en su grupo y que todos los escenarios están abiertos de cara a estos doce partidos finales de la Liga.

Porque sí. Quedan doce partidos (36 puntos) todavía por disputarse. 

Ayer parecía Mayo pero no lo era. 

Tras el encuentro, ya en casa más tranquilo y recuperada la perspectiva de la totalidad de la competición, volvía a caer en la cuenta a medida que caía la noche y se acentuaba la sensación de frío que estamos en Febrero y que todavía queda mucho terreno por recorrer.

Eso sí, la imagen de equipo fuerte, importante dentro de la categoría ofrecida ayer nos debe alegrar y sobretodo hacer confiar en que el Pontevedra CF parece estar volviendo de nuevo tras una temporada pasada digna de una película de terror.

Espero que este regreso sea más estable, más enraizado en la fortaleza de nuestra historia y más sólido de cara al futuro.

Por ahora, toca que los jugadores descansen, entrenen con normalidad durante la semana y aguarden la batalla de El Toralín.

Allí espera un rival herido, posiblemente con dudas y al que habrá que domar con la misma disciplina, entrega, tesón y fútbol, ingredientes con los que fuimos capaces de someter al líder de la competición.


   
   

     

jueves, 21 de febrero de 2019

Esperando al líder con las opciones intactas

Después de demasiado tiempo sin ganar al Celta B el Pontevedra CF lo hizo hace unos días en Barreiro. 

Era una victoria trascedental no ya por el rival frente al que se consiguió (que también) sino sobre todo por una situación clasificatoria que apretaba tras los últimos tropiezos y que requería la consecución de los tres puntos de Vigo de manera casi obligatoria.

El equipo completó un partido realmente serio con un primer tramo de la primera parte notable y unos minutos tras el gol conseguido otra vez esperanzadores.
Ese gol llegó tras caracoleo de Pedro Vázquez que aunque sea a cuentagotas en ocasiones realiza aportaciones importantes para el conjunto y un remate seco y contundente desde la frontal de un Borja Domínguez que ha tardado muy poco tiempo en enseñar sus virtudes sobre los terrenos de juego. 

En el último suspiro, cuando casi no había tiempo para nada más, llegó la gran ocasión del filial celeste desbaratada hasta en dos ocasiones por un felino Edu Sousa.

El fútbol muchas veces es así; cruel un Domingo cualquiera y agradecido poco tiempo después. Como el propio portero granate manifestó tras el choque ante los vigueses ni al final del encuentro ante el Internacional de Madrid era un villano ni ahora tras salvar al equipo en esa última acción en Barreiro es un héroe sin mácula y con capa brillante voladora.

Eso es cierto pero Edu (al que admiro desde que aquella tarde de Domingo en el campo del Silva saliera a jugar y a defender nuestro escudo después de sufrir una de las mayores desgracias que una persona puede atravesar) debe saber que si en ocasiones el destino caprichoso quiere que en alguna acción no esté afortunado lo lógico es decirlo y ello no implica menospreciar la categoría futbolística de un portero que le ha dado mucho a la institución y no solo desde dentro del terreno de juego.

Del mismo modo, cuando sus aciertos son decisivos como en Vigo pues no existía ya tiempo para la reacción, de justicia también es recalcarlo no con ánimo de debilitar con elogios sino de retribuir con justicia otra gran actuación del cancerbero titular e indiscutible del Pontevedra CF.

El caso es que se venció y se sobrevivió a un nuevo espectáculo lamentable de un Ibán Salvador que parce salir a un campo de juego no tanto a demostrar sobre el "verde" su calidad ( que la tiene de manera indiscutible) sino a emponzoñar, líar y enredar todo lo que pueda a los jugadores rivales e incluso al árbitro con actuaciones que rozan lo verdaderamente esperpéntico.

Estos tres puntos nos colocan de nuevo ahí, a la vera de los cuatro primeros, con nuestras opciones intactas y con una nueva dosis de confianza fuera de casa que debe convencer de una vez por todas a la plantilla que aunque sea difícil ganar a domicilio (que lo es, sin duda, para todo el mundo)el Pontevedra CF atesora virtudes suficientes en su plantilla para puntuar con regularidad lejos de Pasarón.     

Ahora llega un partido "grande". 

El Domingo nos visita un Fuenlabrada que lidera la tabla y que se encuentra en plena racha positiva de la mano sobre todo de un desempeño defensivo que convierte en muy complicado hacerles gol.

No hace falta que repita que el Pontevedra que ya venció allí por 0-2 a este rival puede volver a hacerlo aquí pues en nuestra casa no hay partido alguno que resulte inasequible o inalcanzable para los nuestros. 

Contaremos, eso sí, con una baja de las "gordas".

Romay acumula cinco amarillas y no podrá ser de la partida en un partido en el que precisamente es muy posible que nos encontremos con una organización defensiva contraria muy férrea y organizada para cuyo derribo habría venido muy bien la capacidad de Romay para encontrar espacios con esa calidad que acumula en sus botas.

Ante esta baja es posible que Luismi opte por volver a colocar a Berrocal en el "once" adelantando a Borja Domínguez al puesto del de Malpica o que elija mantener el doble medio centro Kevin- Borja y sitúe a Bustos por detrás del delantero o incluso que cambie el sistema y pase de un 4-2-3-1 a un 4-3-3 con Berrocal, Kevin y Borja aunque en este último caso las diferencias con la primera posibilidad sean muy pequeñas. 

El caso es que el encuentro se las trae y ni que decir tiene que sacarlo adelante significaría pegar un importante golpe sobre la mesa y situarnos a solo cuatro puntos del que a día de hoy encabeza el grupo.

Con el objetivo de dotar de mayor colorido a las gradas el Consejo ha anunciado una serie de promociones cara al partido del Domingo.

Vaya por delante que cualquier iniciativa de este tipo debe ser bien recibida y siempre será mejor que la indiferencia o la pasividad ante el excesivo vacío de las gradas del ex vetusto.

Ahora bien, no entiendo demasiado porque se hace girar todo en torno a la figura del abonado. 
No quiero decir con lo anterior que esta figura del abonado no deba ser mimada y especialmente cuidada por el club pues son los abonados quienes representan la segunda entrada de ingresos más importantes a la entidad y además sostienen contra viento y marea el estandarte de la lealtad y el apoyo constante al Pontevedra sean cuales sean las circunstancias en las que se encuentre.

Sin embargo, no logró ver el beneficio para el abonado en el hecho de que puedan recoger una entrada a mitad de precio para cualquier grada y así obtener una más gratis para preferencia.

¿Por qué no ofrecer esa posibilidad directamente a cualquier aficionado (abonado o no)?

Los abonados si quieren llevar gente para ver el partido lo normal es que quieran hacerlo para presenciar el partido juntos por lo que en ese caso lo lógico sería ofrecerles la entrada gratis para la grada que ellos quisieran.

Por contra, para la gente que no está abonada pero que quieren acudir a este partido por su importancia (y quien sabe si fidelizarse más con el club si les gusta lo que ven) si resultaría más lógico que se le ofreciera directamente una entrada a mitad de precio de preferencia si compran otra a precio normal  de esa misma grada.
De esta forma, se conseguiría llenar un poco más esa grada que es lo que realmente quiere el club (supongo que a petición de la TVG) y no convertir de nuevo a los abonados en "evangelizadores perpetuos" de la causa granate cuando esa labor debería recaer en la propia institución. 

Sea como fuere, ojalá la buena situación en la tabla del equipo y estas ideas surgidas dentro de la entidad para animar un poco más el ambiente surtan efecto y seamos algunos más el Domingo para alentar a este grupo que afronta un tramo vital de la temporada y que merece tanto como necesita la fuerza de sus seguidores para hacerse más fuerte y superar a unos rivales que a estas alturas de Liga ya no regalan ni la hora.

Pontevedra vs Fuenlabrada, partido "grande", como grande intuyo que va a ser la respuesta de nuestros jugadores.
   

lunes, 11 de febrero de 2019

Tropiezo tan grave como doloroso

No se pude negar que el refranero español es rico y prolijo en expresiones de frecuente aplicación a nuestro desempeño en la vida cotidiana.
Hay uno muy conocido que recomienda encarecidamente "no vender la piel del oso antes de cazarlo" y este atribulado bloguero debe confesar que antes del partido disputado ayer contra el Inter de Mardid ya tenía no vendidas pero sí casi comprometidas grandes partes del gigantesco cuerpo del rey de los plantígrados.
La buena marcha del equipo en casa así como los datos no muy halagüeños del rival en lo que respecta a los goles encajados (tercero por la cola en esa estadística del juego), provocaron que camino al Estadio de Pasarón mi confianza en la consecución de la victoria fuera demasiado elevada.
Es cierto, no obstante, que ya en las inmediaciones del campo (y previa consulta a las redes sociales) la baja en el once inicial de David Castro hizo que se me torciera un tanto el gesto no por la obligatoriedad de la presencia del de Cuntis para ganar el partido pero sí por el alto coste que se tuvo que pagar en el partido de ida de la sempiterna y poco agradecida Copa Federación. 

El caso es que el encuentro comenzó con más o menos la misma poca gente de los últimos tiempos y ese silencio más propio de un teatro o salón de cine que de un espectáculo deportivo que no sea de tenis.
Y con el inicio del choque (sobre este césped que los protagonistas tienen que padecer semana tras semana) también pudo comprobarse desde muy pronto que la "cosa" no iba a resultar sencilla y que el equipo no había salido como otras veces en casa.
Después de una buena penetración de Nacho López casi al principio por la derecha, el juego cayó en una monotonía bastante desesperante en el que el Pontevedra no encontraba los caminos para generar peligro y el contrario vivía tranquilo sin amenazar arriba pero sin sentirse agobiado por la presión pontevedresa.  
En la única buena jugada combinativa granate del primer tiempo pudo marcar Borja tras cesión bonita de Romay pero en líneas generales el aburrimiento y la apatía presidían el partido en el que el Inter se manejaba plácidamente.

Esta situación empezó a cambiar, en primer lugar, gracias al colegiado del encuentro.

Es cierto que pitar no es fácil (y más sin el Var aunque en los últimos tiempos tengamos dudas de si algunos miembros de esa Sala arbitral están en su interior o en la del bar más cercano) y que decidir en segundos jugadas conflictivas conlleva un margen de error que debemos comprender todos.
Ahora bien, una cosa es equivocarse en alguna jugada polémica y que como tal exige una reacción inmediata y otra es realizar una labor arbitral sin tener en cuenta uno de los principios (sino el que más) en los que debe basarse un arbitraje que no es otro que la igualdad de criterio a la hora de juzgar a los dos contendientes.
Y es en esa faceta tan importante en la que el "trencilla" del día de ayer dejó mucho que desear y motivó el nerviosismo no ya de los jugadores locales sino también de una afición que no entendía muchas de las decisiones disciplinarias que el juez estaba tomando.
Es cierto que la amarilla mostrada a Nacho López es justa pero las dos sacadas a Alex González vinieron derivadas de unas entradas prácticamente iguales a varias efectuadas por jugadores madrileños que no recibieron el mismo castigo.

Esa fue ayer, a mi juicio, el gran e importante error del colegiado no aplicar el reglamento por igual a los dos equipos en acciones que no requerían una decisión instantánea sino un criterio ecuánime sea cual sea la línea de arbitraje que se haya decidido llevar.

El caso es que con el inicio de la deriva del árbitro se empezó a agitar un poco el partido y más se movió con la llegada de los goles.
El 0-1 tras corner mal defendido por nuestra defensa y portero y el 1-1 tras remate de Romay salvado por una mano de un jugador del Inter pero que el propio jugador de Malpica pudo cristalizar tras recoger el rechace.

A pesar de ese "movimiento" final en los últimos diez o quince minutos del primer tiempo, la conclusión a la que este bloguero llegó es que el equipo no había estado nada bien, no había logrado dotar de un mínimo de continuidad y ritmo al juego pero que de lograr enlazar una buena fase en el segundo tiempo el encuentro era totalmente ganable.

He aquí, no bstante, que ese guión imaginado no tardó ni un minuto y medio en saltar auténticamente por los aires.
Una jugada en medio campo, otro grito interminable de un jugador visitante y segunda amarilla para un Alex González que hizo realmente poco para acabar expulsado de esa manera tan arbitraria.

A este respecto me gustaría hacer una reflexión en forma de pregunta.

¿Es necesario para influir en la decisión de un árbitro lanzar un alarido cual explorador atacado por león gigantesco cada vez que un contrario te hace una falta? 
Es evidente que ayer funcionó y estos "espasmos de tenor de cuarta categoría" dieron su fruto con una expulsión cuanto menos discutible dadas las acciones que provocaron la misma.

El partido, por tanto, pasó a ser otro.

El Pontevedra dejó la iniciativa al Inter que agarró la pelota por obligación y la movió sin demasiado sentido dilapidando con remates muy inocentes las escasas veces que logró llegar con algo de peligro a la portería de Edu. 

Los granates, en cambio, parecían dejar pasar los minutos apostando la posibilidad de triunfo a alguna opción aislada que parecía complicada pues apenas se intentaba llegar al área rival.
A falta de unos veinte minutos Luismi decidía por fin mover ficha y daba entrada a Alvaro Bustos por un Pibe voluntarioso pero sin demasiada suerte  en el día de ayer.

Y poco después llegó una de las poquísimas veces que el Pontevedra intentó presionar más arriba al Inter y fruto de ella la llegada de un córner.
Era tan raro el partido que de ese saque de esquina peinado por Berrocal y rematado en el segundo palo por Pazos más de medio campo ya cantó el gol granate.

El que esto escribe no fue una excepción. 
No sé si el efecto óptico, el sol que pegaba en ese momento en esa zona o por qué otra extraña razón provocó que muchos de nosotros celebrásemos ya el tanto mientras la jugada seguía y Alvaro Bustos enviaba esta vez sí (sin nadie que pudiera decir lo contrario) el balón al fondo de las mallas tras buen remate con la zurda.

Se había hecho lo más difícil o en términos de navegación se había superado la fase más aguda de la tormenta y ahora solo hacía falta afrontar los estertores del temporal con tranquilidad y esperando la llegada de la orilla.

De hecho ,tras el tanto el Pontevedra siguió bien asentado en el césped. Bustos se crecía y desbordaba por su banda provocando (por fin) una tarjeta al Inter de Madrid; Borja se hacía grande y en una conducción preciosa enviaba un balón venenoso al corazón del área que un rival casi convierte sin querer en el 3-1.  
Y atrás apenas se sufría con un Churre en su línea y un León que tenía uno de esos días en los que realmente no se entiende como puede cometer los errores de otros encuentros.

Nada hacía presagiar que el partido que unos minutos antes pintaba tan mal podría escaparse después del 2-1... pero se escapó.

Minuto 90, falta en contra muy centrada y lejana, mala salida y peor despeje de Edu y remate en parábola de un delantero madrileño que acabó con la pelota dentro de nuestra portería tras un recorrido lento y bombeado en el que por unas décimas de segundo este atribulado bloguero pensó que uno de los postes podría ser nuestro salvador.
No era el día y como no lo era ese balón tras rozar un poco en la madera acabó dentro del marco cercenando de un tajo la ilusión de las consecución de una victoria que era importantísima.

Esa sensación de disgusto e incredulidad que se apoderó de Pasarón tras el empate visitante se hizo quizá algo mayor por haber llegado producto de un error de alguien que casi nunca los comete.
Entre las pocas certezas que en los últimos tiempos tenemos muchos de los seguidores granates es que si las cosas vienen mal dadas es muy posible que nuestro portero nos rescate muchas veces como esta temporada ya ha hecho en varias ocasiones.

Esta vez la situación se dio la vuelta y a Edu Sousa le tocó padecer en primera persona los efectos de una acción desafortunada.
Este bloguero no duda de que la personalidad y cualidades del portero titular del Pontevedra CF le harán salir de este trance todavía con más fuerza y que sabrá sacar las conclusiones oportunas de esta situación para mejorar y tratar de que el próximo error (que vendrá pues el fútbol es un deporte de errores y aciertos) llegue dentro de muchos partidos.

El caso es que el tono de Luismi en rueda de prensa era indicativo de que el empate había dolido sobremanera en el vestuario por llegar después de haber remado mucho y además por venir precedido por un error nuestro y no de una jugada meritoria del rival.

Lo cierto es que no se puede negar que no ganar al Inter en casa es un tropiezo inesperado y que dada nuestra errática trayectoria fuera nos resta claras opciones de seguir con confianza peleando por entrar en la fase de ascenso.

Ahora bien, esa confianza que se haya podido perder; ese indudable golpetazo que ayer nos llevamos todos solo se arregla apretando bien los dientes y rebelándose ante una situación que todavía tiene mucho remedio.  

¿Qué nos dicen  (entre ellos este pesado bloguero) que fuera no hacemos casi nada? Pues vamos a salir el Domingo a "cerrar bocas" y a recuperar los puntos que ayer se marcharon tan lastimosamente.

"La ocasión la pintan calva." 

Llega el partido contra el Celta B al que no ganamos hace demasiado tiempo y que nos pone por delante una oportunidad pintiparada para recuperar el ánimo a la par que ganar a un rival que como no me canso de repetir no es un rival cualquiera.

Ahí delante, en solo seis días, tiene el equipo esta gran oportunidad para reivindicarse y recoger los boletos para meterse arriba que ayer se cayeron al suelo tras el dichoso empate del Internacional.

Ganar en Vigo, no hay mejor antídoto contra la mordedura de veneno que inesperadamente recibimos ayer.  
  
   

    


lunes, 28 de enero de 2019

Un vals clásico entre mucho rock and roll y algunas canciones lentas

Nunca he sido de esos que aprovechaban los sábados noche para "lanzarse a la pista" y dejarse llevar por los efluvios de la música.
O al menos no lo fui en público pues debo confesar que en algunas ocasiones hace ya muchos más años de los que me gustaría me he sorprendido en la soledad de mi casa moviendo el esqueleto cual Tom Cruise en Risky Business aunque eso sí con unas piernas menos torneadas y un estilo mucho más macarrónico y vergonzante que el prolífico actor norteamericano.

Sin embargo, como decía, fuera de las paredes de mi agradecido (en mi ausencia) apartamento jamás he sido capaz de soltar todo ese absurdo sentido del ridículo y sentir la música como es debido en presencia de otros semejantes. 
Prefería, en cambio, sentarme en cualquier esquina de un bar o pub con un par de amigos tan zoquetes como yo y vaciar vasos de tubo con brebajes que harían enmudecer al mismísimo Humprey Bogart en "La reina de Afríca" mientras pasaban las horas sin que las diferentes propuestas para arreglar el mundo que un servidor y su compañía poníamos sobre la mesa alcanzasen nunca la más mínima posibilidad práctica.
Lo anterior no impedía, no obstante, que disfrutase al observar a verdaderos talentos del "bailongo" sabatino dejarse el sudor y el alma siguiendo el compás de canciones de los más variados estilos.

Siguiendo la terminología de la danza, ayer el Pontevedra CF se movió al ritmo de diferentes bailes a lo largo de los noventa minutos. 
El que más sobresalió en la primera parte fue el rock and roll. 

Ese ritmo rápido y apasionante trenzado a base de robos de balón y transiciones rápidas encontraba en las cabalgadas de Javi Pazos por la derecha, Alex Glez por la izquierda y Kevin Presa por el centro su mejor expresión. 
Claro que para que se generase esa subida de decibelios, ese "acelerón" coronario que provoca siempre esta clase de baile, tiene que existir alguien que coloque la aguja en el disco y haga sonar la melodía. 
Ese protagonista inicial, ese generador del frenesí de sus compañeros casi siempre era Manuel Romay. 
Previamente a conectar el aparato y provocar que sus compañeros empezaran a moverse cual Travolta y Newton John en Grease, el de Malpica se lanzaba a bailar su vals y mecer la pelota para colocarla en las mejores condiciones posibles para que los demás la convirtieran en rock. 

Sólo el escaso acierto ayer ante el gol de Javi, Kevin o Alex permitieron que el partido no se hubiera decidido antes del descanso pero esos pasos de vals entre tanta velocidad y cruce de piernas rockeras merecieron mucho la pena y alegraron la mirada de este atribulado bloguero.

Es cierto que el rival pudo hacer daño en dos ocasiones. En la segunda de ellas Edu estuvo donde casi siempre, es decir, en su sitio para abortar el peligro y en la primera (que recordó al segundo gol del Fabril aquí esta misma temporada) un delantero amarillo desbarató con su desacierto una acción en la que la relajación defensiva pontevedresa fue exagerada.

Entre ocasión y ocasión fallada; entre rock and roll y rock and roll protagonizado por Pazos, Kevin o Alex que siempre encontraban el error excesivo a la hora de definir, llegó el gol a balón parado tras falta sacada por Alex y cabezazo certero de Alberto Campillo huérfano de cualquier marca defensiva.

De vez en cuando volvía a sonar el vals y Romay paraba un poquito el tiempo acariciando el cuero pero enseguida los muchos espacios dejados por el Navalcarnero y explotados por el Pontevedra nos transportaban de nuevo al mundo de los Stones.

Con el descanso llegó la calma y más a Tribuna, grada a la que ya hace tiempo no llega el sonido de la megafonía del estadio.

Más esa calma se prolongó durante más tiempo una vez comenzada la segunda parte. 

Y esta vez no por el hecho de que Romay impartiera una nueva clase de vals vienés sino porque el Pontevedra salió dormido,a ritmo de balada lenta a más no poder y a que además el rival entendió que liar el partido podía ser la mejor receta para equilibrar el duelo. 
Se sucedieron diez o doce minutos de brusquedades que no interesaban en absoluto a un Pontevedra al que tampoco pareció venir bien el cambio de sistema ordenado por Luismi que trasladó a Pazos a la punta de ataque junto a Arruabarrena mandando a la derecha a Romay para alinearse en un 4-4-2.

Todo cambió otra vez por dos causas. 

La primera fue el tremendo golpetazo contra la valla de fondo sur del delantero rival, Esnaider (hijo del que fuera jugador entre otros de Real, Atlético o Zaragoza) que tuvo parado el partido durante varios minutos (por suerte, no pasó a mayores el percance para el bravo jugador amarillo) y la segunda la rectificación de Luismi que con su primer cambio (Pibe por Arrubarrena) volvió a su 4-2-3-1 inicial que pareció asentar otra vez el juego granate.

Fue más o menos en ese momento cuando volvió a sonar el vals interpretado maravillosamente por Romay. 
Giros, regates en corto, pases medidos volvieron al juego del Pontevedra pero esta vez sin la electricidad del rock and roll posterior pues el equipo no se abalanzó tanto sobre el área madrileña.

Llegó el 2-0, otra vez a balón parado, marcado por Berrocal tras falta bien botada por Pibe y el partido duró a partir de ese instante lo que duró la música del vals de Malpica. 
Eso sí, con el segundo cambio y el debut de Borja Domínguez (sustituyó a un muy activo Kevin Presa que está apercibido de suspensión), Romay pareció encontrar esa pareja de baile que le permitía bailar un rato sin abrazar al aire y en algunos momentos conectaron en el campo dando los primeros esbozos de lo que esa "sociedad" puede aportar sobre el césped.

Eso sí, en los últimos quince minutos ya no hubo ni vals, ni rock and roll sino solo otra vez esas baladas lentas pero aburridas que sumieron al Pontevedra en una relajación a mi juicio excesiva y permitieron al Navalcarnero coquetear con la posibilidad de hacer un tanto que les metiese en el partido de la mano de un Joaquín ( que se incorporó en la segunda parte) tan peligroso como marrullero y "buscabullas" en el verde.

Fue en ese momento en el que volvió a aparecer ese que guarda los palos de nuestra portería para rechazar en extraordinaria intervención un gran lanzamiento de un defensa contrario que quería colarse por el ángulo.
Ya casi sin tiempo para nada el Navalcarnero volvió a tener otra muy buena que entre Edu y Castro se encargaron de desbaratar.

Al final, con el silbido final del colegiado al que le sobraron algunas tarjetas ( por cierto, una de ellas la quinta de Victor Vázquez "Churre) el Pontevedra se lazaba con un triunfo que mereció y que necesitaba para regresar tras dos jornadas a la senada de la victoria.

Fue muy superior en la primera mitad pero falló demasiado en el remate y no fue tan arrollador tras el descanso aunque nunca perdió el control del choque.

Después de esta jornada estamos sextos a un sólo punto del tercer clasificado y con un desplazamiento en vistas a Valladolid.

Si se confirma el ciclo de cinco amarillas no estará "Churre" aunque sí Adríán León.
En los Anexos de Zorrila hemos obtenido dos triunfos en las tres últimas temporadas incluyendo la última vez en 2015 en la que fuimos capaces de remontar un resultado adverso fuera.

Por cierto, con la victoria de ayer el Pontevedra sigue con la estadística de haber ganado todos los partidos esta Liga en los que se ha puesto por delante (este dato muy positivo va en homenaje a los que dicen que este atribulado bloguero solo reseña los datos negativos).

El partido en Pucela ya se jugará en Febrero y por ello ya debería estar en plantilla ese jugador que vendrá a sustituir a Javi López.




  
       





     

viernes, 25 de enero de 2019

Entre la necesidad de crecer y el cuidado del sentimiento

A falta de una semana aproximadamente de que expire el plazo para fichar jugadores en esa especie de comercio persa llamado mercado de invierno, el Pontevedra CF por fin ha realizado sus primeros movimientos.

Se venía advirtiendo en las últimas semanas de que vendría con seguridad un interior o extremo derecho para ocupar el espacio del lesionado Javi López y que no se firmaría contratación alguna a mayores de jugadores senior tanto por la ausencia de fichas de esa naturaleza libres como por el hecho de que ningún jugador tenía la más mínima intención de marcharse.

Sin embargo, en los últimos días ya se venía barruntando en los mentideros futbolísticos de la ciudad la posibilidad de que este estado de cosas pudiera cambiar y que de ponerse a tiro algún futbolista realmente importante para la categoría se le pudiera hacer hueco dando la baja a alguno de los hombres que menos estaban interviniendo en la dinámica del equipo.

Los acontecimientos se precipitaron a mediados de esta semana y en primer lugar el Pontevedra anunciaba la cesión al Rápido de Bouzas hasta final de temporada de Adrián Mouriño.
Creo que casi todo el mundo estará de acuerdo en que prescindir de este jugador para lo que resta de campaña no era una decisión fácil.
Y no lo era por ser Mouriño uno de los pocos supervivientes de aquella plantilla que consiguió el último ascenso a 2ªB tras penar cuatro interminables años por la tercera división y por ser además un jugador por el que la afición granate (o gran parte de ella) experimenta un gran cariño no solo por la circunstancia reseñada antes sino también por su carisma  sobre el césped.

A pesar de todo ello la gestión en este asunto de los máximos responsables del club ha sido en esta ocasión correcta. 
Lo ha sido, en primer lugar, por tratar de buscar siempre el acuerdo con un futbolista que ha sido importante para el equipo en este último lustro y al que no se le podía sacar de la entidad de cualquier manera y en segundo lugar por la indudable trascendencia del jugador que viene a ocupar su ficha.. 

La salida que se ha buscado es en opinión de este atribulado bloguero interesante y beneficiosa para las dos partes.
Para el jugador porque aunque ha manifestado su tristeza por su marcha tendrá en Bouzas la posibilidad de aumentar el número de minutos de juego y acercarse o recuperar así su mejor versión que hacía tiempo que no veíamos en Pasarón y además porque se trata de una cesión que le permitirá regresar en verano para volver a formar parte del Pontevedra CF y tratar de ganarse otra vez el puesto.
Y para el club también resulta positiva la operación tanto por la suavidad y tacto con la que se ha conseguido tratar el tema como por la ficha que Adrián deja libre y que como ya se sabe va a ser ocupada por un futbolista importantísimo para la categoría como es Borja Domínguez.

No obstante, antes de hablar de Borja y lo que puede suponer su llegada para el equipo, es de justicia repasar siquiera someramente esta primera etapa de Mouriño en el Pontevedra.

Llegó en la campaña 14/15 (primera entera de los actuales rectores del club) con el único y obligado objetivo de subir de categoría. 
Mouriño fue uno de esos jugadores que seguramente podrían haber seguido cómodamente en 2ºB y no bajar un escalón pero lo cierto es que desde el principio manifestó ser consciente del equipo al que llegaba, de su indudable carácter histórico  y de la necesidad que tenía la ciudad de "sacar" a su equipo de 3ª.
Fue importante ese año pero por lo menos en opinión del que esto escribe su mejor rendimiento lo ofreció en la primera vuelta de la temporada del regreso a 2ªB. 
Fue en ese periodo de competición en el que se asentó sus reales sobre el césped y se hizo indiscutible hasta que una maldita apendicitis que se complicó le tuvo mucho tiempo en el dique seco. 
Volvió pero ya no con esa exuberancia anterior e incluso la siguiente campaña (la del play off con el Murcia)le costó obtener minutos de juego.    
Sin embargo, fue en el tramo final de la temporada pasada (tan complicada y difícil para el Pontevedra) cuando Mouriño volvió a aparecer para aportar experiencia, tranquilidad y rendimiento al equipo (según dicen no sólo dentro sino también fuera del césped) y contribuyó en gran medida a la reacción que nos permitió no acabar otra vez en 3ª.

Volverá dentro de unos meses y en ese momento se verá lo que pasa en el futuro pero de justicia es dedicarle estas líneas por su compromiso y por haberse convertido en un granate de corazón más que hace gala en todo momento de su adhesión a estos colores. 

Y sin duda ha permitido también que la baja de Mouriño se digiera mejor por la afición el hecho de que su sustituto sea un pedazo de futbolista que eleva de forma exponencial la calidad del centro del campo pontevedrés.

Borja Domínguez fue un jugador vital en el Celta B y en aquel Racing de Ferrol que jugó varios play off de ascenso a segunda y posteriormente partió a buscarse un porvenir en 2º pasando por Oviedo, Córdoba hasta llegar a Alcorcón y lesionarse de gravedad en una de sus rodillas poniendo un freno en su carrera como futbolista.
No contaba con la garantía de jugar muchos minutos en la ciudad madrileña aún estando recuperado ya desde hace más de dos meses pues la campaña del Alcorcón está siendo muy buena y resultaba complicado entrar en el equip. 
En el instante en el que empieza a plantearse la posibilidad una cesión y también el hecho de que el jugador estaba con ganas de volver a Galicia para volver a recuperar el tiempo perdido, es en el que el Pontevedra entra en acción con  la intención de no dejar pasar esta oportunidad y conseguir esta cesión hasta final de temporada que dota al equipo de u gran activo para su mediocampo.

Ahora será el momento de comprobar los planes de Luismi con la llegada de Borja. 

En principio, la posición del vigués se corresponde más con la de Kevin Presa que con la de Berrocal. 
¿Coincidirá con esta apreciación nuestro entrenador? 
Si es así ¿Cambiará de posición a Kevin pasando Berrocal al banquillo o será el de Ponteareas el que espere sentado? 

No tardaremos mucho en contestar a estos interrogantes pero lo que es indudable es que este fichaje sí mejora lo que tenemos en esa zona del campo y por lo menos a este atribulado y siempre desconfiado bloguero le aporta una buena dosis de esperanza cara a las posibilidades de mejora del equipo. 

Todavía falta por llegar el jugador de banda derecha que ocupe la vacante de Javi López. Se comenta que un jugador, Guille Donoso del Lugo, estaba casi hecho y al final el conjunto lucense optó por cederle a la Ponferradina equipo con el que ya jugó aquí la temporada pasada haciendo un partido notable. 
De ser cierto, no tenía nada pinta tampoco este fichaje pero ya es historia y para ese puesto vendrá otro futbolista.
Ojalá el jugador que finalmente llegue para la derecha sea también determinante.

Estamos a tiempo todavía de soñar con todo. Los dos últimos traspiés (especialmente el empate aquí con Unionistas) han dolido pero en ningún caso nos han descolgado.

En dos días llega el Navalcarnero y ese si que es un partido que no se debería perdonar. Es posible que todavía no esté Borja por el poco tiempo que ha pasado desde su llegada pero contamos con potencial suficiente como para salir victoriosos y seguir luchando en la parte alta de la tabla con toda la humildad pero también con toda la ilusión del mundo.

La semana que viene lo contaremos... 

lunes, 14 de enero de 2019

Ese equilibrio tan difícil en el fútbol.

Como ya se ha dicho en alguna otra ocasión en este blog, el puesto en la tabla a esta alturas no es lo más trascendente ni resulta decisivo para el porvenir a medio plazo del Pontevedra CF.

Es cierto, no se puede negar la evidencia, que ese caramelo envuelto en forma de clasificación provisional entre los cuatro primeros estaba sobre la mesa el Domingo pasado en el momento en que comenzaba el partido y que el equipo perdió la oportunidad de cogerlo y mantenerlo en su posesión (eso sí, sin abrirlo) hasta que el devenir de la competición en las próximas jornadas decidiera si se lo quedaba o si lo dejaba de nuevo en otra mesa para el disfrute de otros paladares.

El fútbol arrastra pasiones y dispara el diapasón tanto de la ilusión como del desencanto de una semana a otra y por ello esa satisfacción y alegría que todos sentimos tras ganar con autoridad y brillo al filial del Real Madrid hace siete días se tornó en frustración cuando el partido de ayer llegaba a su fin sin que hubiéramos sido capaces de perforar la portería contraria.

A buen seguro que la gran mayoría de la afición granate se acostó el día del Castilla con una sonrisa en la boca y la esperanza de que esa línea sobresaliente del Pontevedra continuara en el tiempo. Y como es normal, esa gran mayoría se iría a dormir ayer algo más decepcionada por la pérdida de esos dos puntos que ya no volverán por aquí y que tan bien nos habrían venido a efectos clasificatorios.

Ahora bien, así como los días posteriores a la goleada al Castilla los ánimos se fueron atemperando y los pies iban volviendo a posarse sobre el suelo sabedores de que quedaba muchísimo trabajo y puntos por delante, ese rictus más amargo en los rostros tras el empate ante el Unionistas debe ir desapareciendo lo más rápido posible pues todas las opciones de estar arriba continúan intactas para el Pontevedra CF.

Eso, sin duda, mantener el equilibrio y la tranquilidad después de una victoria sonada o de un traspié algo más inesperado, es muy difícil en el fútbol que tantos sentimientos alberga pero de la consecución de ese objetivo de estabilidad y confianza puede depender que este equipo no ceje en el empeño de "colarse" entre los cuatro de arriba y luchar por un ascenso que como sabemos resulta tremendamente complicado.

Las declaraciones que he podido leer o escuchar del entrenador y jugadores tras el partido parece que van por ese camino y que en ese vestuario tienen bastante claro que todo es posible.

Y por qué empató ayer el Pontevedra?

Pues en mi opinión, porque a pesar de carecer la actuación del equipo de la brillantez y continuidad del día del Castilla el equipo fue incapaz de materializar las únicas ocasiones de gol del encuentro que fueron pocas pero todas granates.

En un césped en el que jugar al fútbol por bajo cada vez es más difícil y en el que como ya se esperaba el Pontevedra se encontró con un rival aguerrido, compacto y nada dispuesto a otorgar facilidades, todo pudo cambiar casi al principio cuando un claro derribo del portero salmantino a Javi Pazos a escasos metros del área fue castigada sólo con tarjeta amarilla por el colegiado del choque.

Vayan por delante dos cosas; la primera es que el cambio de la norma disciplinaria para los porteros alcanza a las jugadas dentro del área dentro de la cual ya no se les expulsa aunque la ocasión abortada sea manifiesta pero no afecta a las jugadas fuera de la zona de castigo por lo que sí debió ver ayer la roja el cancerbero rival. 
La segunda circunstancia importante es que el colegiado ayer no tuvo suerte, o dicho de otra manera, estuvo muy mal y a pesar de que en opinión de este atribulado bloguero se equivocó en esa jugada no se puede obviar que en las postrimerías del primer tiempo no señaló un penalti a favor de Unionistas en una jugada que en directo sí lo pareció, que señaló la pena máxima a favor del Pontevedra en una jugada que más pareció fuera que dentro (aunque en directo sí arrojaba dudas) y en una acción que ha pasado desapercibida no mostró la segunda amarilla a Nacho López en el primer minuto de la segunda parte por una mano que interceptaba un pase y que por lo menos al que esto escribe le puso el corazón en un puño hasta comprobar que el árbitro no se llevaba la mano al bolsillo.

Por ello, si bien esa jugada inicial era importante lo que hubiera pasado después corresponde a la categoría de fútbol-ficción y no sería justo ampararse en la actuación arbitral que fue muy mala para ambos conjuntos. 

Lo que sí es cierto es que el equipo que buscó más el triunfo y además estuvo mucho más cerca de lograrlo fue el Pontevedra CF.

El Unionistas (una derrota en los últimos trece partidos y equipo con pocos goles encajados y pocos a favor y que vino acompañado además por una nutrida representación de su afición, no olvidemos que este equipo es el heredero del histórico y tristemente desaparecido UDS Salamanca) respondió al perfil de los números con los que llegó a Pontevedra.

Tras esa jugada inicial con la controvertida amarilla al portero, asentó sus reales sobre la maltrecha hierba y con un Admonio espectacular no dio demasiadas opciones a un Pontevedra que no obstante si fue capaz de penetrar en varias ocasiones por la banda derecha con un Pazos que lograba superar en ocasiones a su par y crear tensión en la zaga contraria.
Aún así, sin los dos focos principales de juego de ataque granate, las cosas resultaban más difíciles para el Pontevedra y el juego se desarrollaba más por arriba que a ras de césped y ahí el rival casi siempre se imponía a los nuestros.
Uno de esos focos, Alex González, no estaba sobre el campo por sanción y su sustituto (Pedro Vázquez) comenzó bien con esa asitencia a Javi Pazos en la jugada de la falta pero se fue diluyendo como un azucarillo con el paso de los minutos.
El otro, Romay,sí estaba pero no encontraba su lugar entre tanto balón aéreo y casi en ningún momento pudo bajar la pelota al suelo.

Con el susto de esa jugada en la que el colegiado no pitó un penalti precísamente de Romay sobre un jugador salmantino se acababa una primera parte en la que el peso lo llevó siempre el Pontevedra sin que Unionistas hubiera aparecido prácticamente por el área de Edu.

La segunda parte no empezó bien. Los cinco o seis primeros minutos del equipo fueron muy malos y si bien no se sufrieron ocasiones en contra dio la impresión de que el Pontevedra había salido desconcentrado tras el descanso.

Por suerte esa situación cambió pronto para dar lugar a los mejores minutos granates a lo largo de los cuales sí se estuvo realmente cerca de ganar el partido.
Fueron los minutos en los que Romay creció en el partido y se inventó la jugada del penalti (dentro o fuera del área) desaprovechado por Arruabarrena, en los que diseñó un pase maravilloso a renglón seguido para Javi Pazos que en gran posición no supo definir ante el portero. Fueron minutos en los que Javi Pazos y Nacho López lograron percutir más por la derecha y de un centro del segundo llegó otra ocasión marrada por un desacertado Arruabarrena. Fueron minutos, en fin, en los que un buen León en la posición de ancla en medicampo y Kevin Presa empujaron lo que pudieron para tratar de derribar la resistencia unionista que finalmente no pudo quebrarse.

Ese empuje granate no decayó hasta el final pero lo que sí terminó fueron esas pinceladas de fútbol que tan cerca estuvieron de dar réditos y que desaparecieron tras el segundo cambio granate que dio con los huesos de Romay en el banquillo.        
Este bloguero es consciente que desde la jugada del penalti el de Malpica se tocaba constantemente el hombro y parecía dañado y a falta de preguntas después del choque no se puede descartar que esa fuera la razón del relevo pero lo que sí está claro es que desde ese instante la luz del equipo volvió a apagarse y la sensación ya no era la misma sobre el campo.

Esos últimos minutos (ya con Jesús en el campo y León en el centro de la defensa) resultaron más inquietantes para el Pontevedra. Se había perdido algo el timón en medio campo y además el cansancio parecía hacer mella pero aún con todo se pudo controlar las escasas intentonas del rival por llegar a nuestra zona de peligro aunque con alguna imprecisión defensiva más fruto de la precipitación y las ganas de ganar que de otra cosa.

Aún así, en el último lance del partido pudo llegar el alegrón cuando un pase en profundidad permitió a Nacho López encontrar un autopista por su banda que le permitió penetrar hasta la misma línea de fondo pero su pase de la muerte no pudo ser concretado por Pazos ante la rápida acción defensiva salmantina que  en esa faceta como ya se ha dicho brilló ayer a gran altura.
Fue una pena no ganar y vernos ahí arriba en la clasificación pero como ya se ha dicho más arriba lo más importante ahora es ver a un equipo con argumentos para seguir ilusionando y que compita jornada a jornada para que en el momento culmen de la temporada se puedan asaltar los puestos de playoff.

Sobre ese futuro me gustaría hacer dos consideraciones.

La primera relacionada con el partido que se nos avecina el Domingo que viene en el Reino de León. 
Sabemos que por presupuesto (al margen de los filiales de los grandes)la Cultural es de muy largo el candidato a ser primero de grupo pero a este atribulado bloguero le gustaría ver a un Pontevedra competitivo, metido en el partido y luchando por los puntos tal y como ha hecho el Rápido de Bouzas en el Baltasar Pujales o como ya se hizo aquí en la primera vuelta.
A partir de ahí, puede que la  presunta mayor calidad de los rivales te hagan bajar la cerviz pero de tener que bajarla que sea por eso y no tener que escuchar tras el partido a nuestros propios jugadores hablar de una marcha más del contrario o "mamandurrías" similares.

La segunda se refiere al mercado de invierno.
Empezó el mes de Enero, o mejor dicho terminó el mes de Diciembre, con noticias que apuntaban a que el Pontevedra se estaba moviendo y mucho en este mercado para apuntalar al equipo.

Quince o veinte día después ya no se oye nada. 
Jugadores que parecían cerca de Pasarón ya han fichado en otros sitios y la calma chicha preside con relación a nosotros esta ventana de incorporaciones.

El equipo está bien y nadie quiere marcharse por lo que solo hay una ficha senior libre por la desafortunada lesión de Javi López.

En mi opinión, habría que cubrirla pues el equipo necesita que se cubra.
Ahora bien, fichar deprisa y corriendo a 31 de Enero bajo el argumento de una posible benignidad del mercado por estar casi agotado el plazo de fichajes ya "cuela" bastante poco.

La seriedad que está mostrando sobre el campo el equipo debería ir en consonancia con la misma seriedad en los despachos y es de esperar que ese jugador que venga (porque debe venir) sea un hombre con el suficiente bagaje como para competir por la titularidad y hacerlo desde ya.
Para traer a alguien que hasta mediados y finales de Marzo no esté en condiciones de ayudar, mejor no hacer el ridículo y quedarse quietos.

  


lunes, 7 de enero de 2019

La quinta marcha

Con el comienzo de la década de los noventa el mando a distancia de las televisiones sufrió una primera "revolución" que a día de hoy haría sonreír a cualquier "milennial".
Hasta ese momento las alternativas a la hora de conectar la "caja tonta" eran únicamente tres: la primera, la segunda y la gallega.
Por eso cuando por "arte de magia"aparecieron Antena3, Telecinco y Canal Plus, a aquellos que en la actualidad peinamos canas, moderamos nuestras cenas navideñas por causa de digestiones complicadas o maldecimos en silencio la mañana de Reyes cuando a primera hora los más pequeños saltan sobre nuestras camas exigiendo la apertura inmediata de los regalos, nos pareció un acontecimiento tecnológico de tal magnitud que desgastamos los "botones" de aquellos "mandos" hasta hundirlos en el propio aparato de tanto apretar los "circulitos" de marras.

Eran tiempos de las "Mama Chicho", "Lo que necesitas es amor"con Jesús Puente o de Manolo Escobar presentando los resúmenes de los partidos de fútbol junto a Loreto Valverde y entre canción "porrompomera" y animadoras ligeras de ropa.
O de "Vip noche", "Sorpresa, sorpresa"y "Contacto con..tacto", programa en el que Bertín Osborne daba rienda suelta a su incipiente talento televisivo.

El acabose, vamos.   

Otro de esos programas que nació casi a la par que la cadena televisiva que lo emitió era "La quinta marcha". 
Como olvidar a aquellos casi "púberes" Penélope Cruz o Jesús Vázquez saltando sin parar o a ese Kike "Supermix" del que no se ha vuelto a saber nada desde hace mucho tiempo. 
Por ese espacio en el que debutaban los dos primeros (vídeo de "La fuerza del destino" de Mecano aparte) también pasaría Natalia Estrada antes de irse a hacer carrera a Italia o Antonio Sánchez  que ahora narra partidos de NBA en Movistar.
En alguna ocasión, dicho programa organizaba maratones de baile que exigía al público en plató e incluso a los presentadores no dejar de moverse y que provocaba en los espectadores un cansancio importante que muchas veces desembocaba en un cambio de canal para tomar aire.


Al parecer, según se reconoció por el propio entrenador y algunos jugadores tras el partido, al Pontevedra CF le faltó esa quinta marcha en el Cerro del Espino en los días previos a la Navidad. 

Aquella derrota cosechada ante el filial rojiblanco dejó mal sabor de boca no ya por la derrota en sí pues el rival era de cierta entidad sino por los argumentos esgrimidos tras el choque presididos por la evidencia de que el equipo no había impuesto a su juego la misma intensidad y empuje que el Atlético y así resultaba muy complicado hacer otra cosa que no fuera perder.

No sabe este atribulado bloguero si fue por esa circunstancia desagradable que el Pontevedra exhibió en Majadahonda y que el equipo quería compensar o por qué otra razón pero el caso es que ayer frente al Castilla esa marcha más, esa quinta marcha, la tuvo el Pontevedra CF desde el principio.

Los jugadores granates superaron en todo momento al Real Madrid- Castilla que deambuló por el horroroso césped de Pasarón dando una imagen muy alejada de lo que en principio debería esperarse de un conjunto de la parte alta de la tabla aún con las bajas con las que contaba para el partido.

Tras unos primeros minutos más parejos, se produjo la circunstancia que empezó a decantar el choque hasta convertirlo en un monólogo granate en la tarde - noche de ayer: la aparición de Romay.

Venía mejorando y mucho este jugador en las últimas semanas y así se escribía en este blog que empezaba a disfrutar de lo lindo con las actuaciones del de Malpica pero ayer Romay completó un encuentro maravilloso canalizando el juego de ataque pontevedrés sin que el rival hiciera lo más mínimo para tratar de contrarrestar sus apariciones sobre la hierba.

De sus botas salió el primer balón de gol que desaprovechó Javi Pazos tras rebasar a Luca y también tras un exquisito pase de Romay volvió a quedarse solo Javi una segunda vez en la jugada en la que varios rechaces colocaron el balón en las botas de Arruabarrena para hacer el primer tanto.

Si el Pontevedra perdonó en la primera mitad no digamos ya en la segunda parte.

Además de la clase de Romay, apareció la velocidad y desborde de un Alex González imparable, Nacho López y David Castro se desplegaban arriba y abajo de forma incansable, Víctor Vázquez se constituía en amo y señor de la zaga y Arruabarrena arriba y Pazos desde la derecha trabajaban primero en la presión muy arriba para no dejar jugar al Castilla y luego en apariciones en ataque que ponían en problemas a la defensa blanca.

No obstante, como ya se ha dicho, se falló y perdonó mucho ante la portería blanca y la afición (que ayer acudió en más número al campo) no podía evitar desesperarse ante tanta oportunidad perdida y la cercanía injusta del Castilla en el marcador.

Por suerte la incertidumbre se acabó tras otra jugada maravillosa de Alex por la izquierda con centro medido a la cabeza de Aruabarrena que con un remate cruzado ponía el 2-0 y la sentencia en el "luminoso".
Ni ese segundo gol, ni los cambios introducidos por su entrenador cambiaron la absurda dinámica de un Castilla que solo remató a puerta en una falta en el minuto 2 de juego y que pareció anestesiado y fuera de lugar durante todo el partido viéndose superado en todo momento por el mejor Pontevedra CF no solo de lo que llevamos de esta temporada sino de toda la anterior y que redondeó el resultado en el último lance con un gol de Javi Pazos tras contra muy bien diseñada por Pibe, Mouriño y Pedro Vázquez (los tres cambios granates).

Fue un gran regalo de Reyes el ofrecido ayer por el Pontevedra CF a su gente y no solo por el triunfo sino por la autoridad incontestable con el que se produjo.     

Después el partido enumeraba Luismi en rueda de prensa los tres pilares sobre los que se asentó ayer el equipo para ganar con tanta solvencia a un buen rival: intensidad, concentración y esfuerzo.

Sin duda, dichos argumentos son imprescindibles para afrontar cualquier partido en casa pero también fuera por eso no deberían olvidarse tal y como sucedió en Majadahonda pues si no nos colocamos como mínimo a la misma altura en cuanto a intensidad que el contrario entonces tendremos todas las de perder. 
El éxito llega cuando se logra aunar ese trabajo con la calidad con la que cuentan algunos jugadores de la plantilla. 

Se acabó la primera vuelta y lo hemos hecho con unos importantes 32 puntos que nos dejan con la misma puntuación que nuestro rival de ayer que sigue cuarto.
Lo inmediato (al margen de la Copa Federación que se disputará el Miércoles en Pasarón en horario realmente raro para día laborable) es comenzar la segunda vuelta otra vez en casa frente a un rival muy incómodo y que ayer dio la de arena en Bouzas al perder 4-1.

Venía lanzado el Unionistas al Baltasar Pujales y habrá que ver como le sienta esa derrota que ha puesto de raíz y sin paliativos fin a su extraordinaria racha de resultados.

Para nosotros es básico no fallar en casa y por eso el partido del Domingo promete otra vez emociones fuertes.
Será necesario que el equipo salga otra vez con la quinta marcha y dispuesto a dejarle claro al Unionistas (rival insisto muy complicado a pesar de su derrota en Bouzas) que en el campo Municipal de Pasarón no pueden escaparse puntos bajo ningún concepto.

Por si acaso, este bloguero buceará entre vídeos antiguos de you tube para ver eso saltos y bailes de Penélope y Jesús que empezaron a hacerlos populares antes de que la primera empezara a triunfar en el cine y el segundo fuera a  hablar para "entenderse con la basca".