martes, 21 de enero de 2020

De una baja sin sustituto; un alta solo "presunta" y otro día sin ganar.

Somos un club peculiar (vamos a llamarnos así) en los últimos tiempos y eso es algo que resulta difícilmente discutible.

Hace un par de veranos nos inventamos un acto de presentación de nuevos fichajes cuyo elemento innovador radicaba en no haber dado oficialidad a ninguna de las incorporaciones hasta ese mismo día en el que desfilaron entre fanfarrias y grandes alharacas, a pesar de que el 90 % de los nombres ya se conocían por otros cauces ajenos a las entrañas del club.

Ese comportamiento ciertamente peculiar a la hora de anunciar fichajes se rectificó de manera afortunada por el Consejo este último estío y por suerte para aquellos que seguimos y vivimos la actualidad granate las nuevas incorporaciones se fueron oficializando a medida que se producían los acuerdos con los futbolistas.

En ese mercado de invierno que ya va tocando a su fin parece que hemos recuperado algunos "tics" de aquel "verano innovador" y vuelven a producirse acontecimientos de complicada explicación de acuerdo a los cánones del sentido común.

Así, todo el mundo sabe que un futbolista que hasta hace unos días jugaba cedido en el At. Baleares, de nombre Jose García, estuvo viendo el partido disputado por el Pontevedra ante el Racing de Ferrol desde la grada de Tribuna y en compañía de algunos futbolistas granates que no podían disputar dicho encuentro. 
Del mismo modo, todo el mundo también conoce que en los días previos al choque, el fichaje de este futbolista sub 23 parecía cantado y solo pendiente de la conformación del club.

Ah, pero no.

En el momento de escribir estas líneas, casi mediodía del Martes 21 de Enero, ese fichaje todavía no se ha producido o por lo menos anunciado por lo que esa visita a Pontevedra del chico no sabemos si se produjo para firmar definitivamente su incorporación o para hacer un "tour" por la ciudad a ver si es de su gusto y en caso afirmativo decidirse a formar parte del equipo.

Como este alta tiene todos los visos que sí se va a producir (en caso contrario el adjetivo "peculiar" bien podría sustituirse por algún otro menos edificante), bueno es recordar que este hombre juega como posición principal de extremo izquierdo (si es que en el fútbol actual se puede seguir llamando a alguien extremo) aunque en la rueda de prensa posterior al partido con el Racing, nuestro entrenador aclaró que también podría actuar de interior y que además era una petición suya. 

Insisto, si finalmente llega este futbolista al Pontevedra CF, se encontrará con una plantilla en la que en la posición en la que preferentemente se mueve juegan o pueden jugar hasta tres hombres (Alex Glez, Pedro Vázquez y Alvaro Bustos) y también se encontrará con que en dicha plantilla sigue habiendo solo un lateral izquierdo al que el técnico no ve en esa posición (Naveira), un centro del campo más magro en sus efectivos tras la baja de Mejía y una delantera que sigue peleando mucho pero fallando ocasiones delante de los porteros contrarios. 

Dentro de la peculiaridad del club, bueno es también citar la baja concedida a Alvaro Mejía sin tener sustituto alguno cerrado o en vías inminentes de cerrarse con lo que afrontamos el derby con el equipo "verde" con un efectivo menos y "transitoriamente debilitados" en vez de reforzados en un mercado que en principio es para lo segundo y no para lo primero.

Llamativas ( o peculiares para seguir con el adjetivo de marras) resultaron las palabras de Puso tras el partido diciendo que les habría venido bien en la segunda parte un cambio en el mediocampo pero que no había nadie y que el Domingo sí hubiera sacado a Mejía unos minutos para refrescar al equipo.
Tremendo, pero todo sea para que el hondureño que al parecer debía decidirse ya si se iba o no a Grecia pueda cobrar según se dice unos emolumentos muy superiores a los que percibía en nuestra ciudad.

Del partido frente al Racing lo que se puede decir es que de nuevo no pudimos o supimos jugar un partido lo suficientemente constante y dinámico para acabar con esta dichosa racha sin ganar que ya se alarga a los cinco partidos si contamos el de Copa frente al Ibiza.

Sí es cierto, no obstante, que el equipo estuvo bastante más cerca de vencer que en los cuatro anteriores y que mostró una concentración y colocación en defensa muy superior a la exhibida frente a Sanse, Ibiza o Internacional.

Es verdad que el Racing de Ferrol vino a aquí a empatar como objetivo primordial y esperar a ver si "sonaba la flauta" en alguna ocasión aislada para llevarse el partido.
No obstante, no se puede obviar que el conjunto departamental cuenta con un delantero de verdadera categoría y algún que otro jugador en medio campo con calidad para hacer daño a los que el Pontevedra supo neutralizar en todo momento sin dar más que una opción en un lanzamiento escupido por un poste de la portería de Edu.

Con un Racing muy defensivo aunque muy ordenado y un Pontevedra incapaz de encontrar caminos en ataque la primera parte resultó pesada y aburrida con una sola jugada digna de mención que tuvo como colofón un remate forzado de cabeza de Bustos al larguero.

Las cosas cambiaron para bien en los primeros 20 minutos del segundo tiempo.

Tras el susto del poste antes citado, el equipo consiguió dotar a su fútbol de la suficiente continuidad y ritmo para acumular llegas constantes al área contraria y disfrutar de tres o cuatro ocasiones que una vez más volvieron a fallarse.
La más clara de Javi Pazos en un mano a mano con el portero que éste desbarató tras un ingenuo remate del delantero.
También Nacho gozó de su oportunidad y Bustos y Pedro estuvieron cerca del gol.

Del asturiano hay que comentar que si bien siguió sin ser ese jugador desbordante y venenoso en el disparo que tanta vida nos dio en la primera vuelta, sí apareció mucho más y se le vio más implicado y luchador contra el desacierto en lo que este bloguero, más atribulado que siempre, espera que sea la primera piedra para ir viendo de nuevo a ese Bustos que en este Pontevedra es realmente vital.

No estuvo mal Pedro Vázquez y como siempre demasiado intermitente un Romay que sigue sin destapar ese tarro de las esencias que en partidos de la campaña anterior nos hizo quedarnos con la boca abierta en más de una ocasión.  

Bueso cumplió más o menos en el lateral izquierdo aunque no se vio muy exigido y los centrales cuajaron un muy buen partido destacando por su velocidad y un buen sentido de la anticipación (llama la atención como Erraji puede estar otras veces tan desacertado viéndole tan sobrado en partidos como el de anteayer).

En definitiva, el equipo mejoró exponencialmente en su organización defensiva colectiva y sí se puede decir (a diferencia del día del Internacional en el que fuimos un colador defensivo) que la victoria no se logró por no haber sido capaces de concretar alguna ocasión en esos minutos tras el descanso en los que fuimos claramente superiores al Racing.

Partidos como el disputado ante los ferrolanos se asemejan más a los que esperaba con Pouso de entrenador; choques en los que se ve a un equipo agresivo en defensa, concentrado, peleón y "metido en harina" y que sin ser "la alegría de la huerta" en ataque sí cree las ocasiones suficientes para llevarse los 3 puntos.

Claro, para eso luego hay que meter alguna y en ese lance del balompié, el más difícil de todos y por eso el más caro también, llevamos tiempo sin acierto y todavía quedan días de mercado invernal para darnos cuenta que contar con un delantero de nivel indiscutible en la categoría es un ingrediente que resulta imprescindible para soñar con esos objetivos que fueron marcados a principios de temporada.

viernes, 10 de enero de 2020

De irregularidades, mercados y sueños incumplidos

Lo he dicho en varias ocasiones. Ser aficionado del Pontevedra CF es muy difícil. 
Ojo, también muy bonito y maravilloso pero sin lugar dudas muy complicado, al menos si tienes menos de 50 años.

Haberse incorporado a esta aventura granate en los albores de los años 80 por una cuestión meramente de edad implica la casi insuperable prueba de acompañar una singladura eterna del equipo por  la 2ª B o la 3ª división a lo largo de las últimas cuarenta temporadas.
Solo un oasis, la cada vez más lejana campaña 2004/05, permitió a las generaciones más jóvenes de granates disfrutar del recorrido de su equipo por la categoría de plata del fútbol español aunque de forma fugaz y tan escurridiza que a veces parece que fue una fantasía y no una temporada real.

Ni siquiera cuando de verdad había dinero en las arcas del club se pudo consolidar la posición en la LFP y partidos trágicos como los jugados en casa frente a Sevilla B o Cordoba o fuera contra el Alcorcón no hicieron sino aumentar la sensación de que echar abajo la barrera que nos separa de la clase media -alta de nuestro fútbol resulta una misión ciertamente imposible.

En el momento actual, el desconcierto y las dudas eternas han vuelto a apoderarse de una entidad que ha vuelto a apuntar alto sin que los cimientos se encuentren lo suficientemente consistentes para sostener unas aspiraciones de considerable dificultad.

Pronunciar la palabra "ascenso" no es cuestión baladí si de lo que se trata es de escapar de esta bronceada categoría maldita para emerger al mundo color de rosa de la segunda división con sus ingresos por tv, publicidad, quinielas etc etc.

Es más fácil subir de segunda a primera. Ha habido incluso algún equipo que lo ha conseguido alcanzando la sexta posición en la Liga regular y luego sorprendiendo en las dos eliminatorias a doble vuelta.  
Y de tercera a segunda división B a pesar de que el mecanismo de competición es el mismo no es fácil encontrarse con los potentes rivales en esas promociones por no abundar en la cuarta categoría los históricos venidos a menos (pero muy peligrosos deportivamente, léase por razones obvias como ejemplo el Real Murcia) cuya presencia sí es más frecuente en los cuatro grupos de la 2ªB.

Todo ello implica, insisto, pronunciar la palabra "ascenso" (no play off, sino ascenso) en aquellas ocasiones en las que dicha circunstancia no pueda resultar quimérica o muy desproporcionada en relación a las posibilidades con las que cuenta la plantilla que manejas.

No quiero decir con ello que cuando se pronunció la palabra  "tabú"  no se hubiera hecho con la mejor de las intenciones o a lo mejor incluso creyendo de verdad que se podía conseguir tal proeza con los mimbres disponibles pero lo que es cierto es que el tiempo está poniendo de manifiesto que esa aspiración no parece viable ni posible después de asistir a la primera vuelta de competición.

Ha sido este Pontevedra CF un equipo demasiado irregular en este campeonato y ha dejado ver tal cantidad de lagunas que seguir creyendo en ese "ascenso" se hace misión prácticamente imposible.

¿Soñar con él? Siempre, pues de sueños ha vivido por lo menos este atribulado bloguero a lo largo del caminar de este equipo a lo largo de cuatro décadas.

Soñando con ganar muchos partidos cuando no había mucho potencial para hacerlo y soñando con perder muy pocos cuando sí había ese potencial y, como ya se ha dicho, todos esos sueños se fueron evaporando uno tras otro en el cielo de Pontevedra.

Este Pontevedra CF 19/20 no ha mostrado fortaleza defensiva como grupo en casi ningún momento de la temporada. 
Solo hay que consultar la clasificación y observar la cantidad de goles que hemos encajado. 

Demasiados para mantener una aspiración seria y firme de estar verdaderamente arriba en dicha tabla.     
Con parches constantes en el lateral izquierdo, con muchos problemas para encontrar una compañía ideal para Victor Vázquez "Churre", con inmensos problemas a la hora de defender el balón parado e incluso a veces con más errores de la cuenta de un portero que en el pasado ha sostenido al conjunto en innumerables ocasiones.

El medio campo carece casi por completo de capacidad combinativa a la que es indispensable recurrir en aquellos encuentros en los que los rivales no dejen espacios, te entreguen la iniciativa y te digan: "Venga, ahora desorganízame y ponte por delante en el marcador".
Mejía no ha cumplido las expectativas (hace dos días en Copa perdió otra oportunidad para reivindicarse), Sana y Berrocal no pueden hacer ni por asomo esa labor y el único que a veces lo consigue es un Alex Fernández cuya mejor cualidad (al menos a juicio del que esto escribe) no es esa sino la llegada de segunda línea creando peligro en área contraria.

En el ataque seguimos igual o pero que la campaña anterior. Las posibilidades de Javi Pazos son conocidas y Adighibe alterna alguna buena actuación con partidos demasiado flojos y desacertados. 

No parece suficiente, desde luego, para conseguir algo tan difícil como un ascenso a 2ª.

Entre medias del medio campo y los delanteros está el talento de este equipo. 

Está Alvaro Bustos que cuenta con una calidad indudable pero que lleva un mes desconocido en el que no le sale nada e incluso aparece desconectado de la faceta defensiva del equipo (primer gol del Internacional, por ejemplo). 

Está  Romay que nos encandila a todos cuando "está de quiero" pero que este año parece más guadianesco que nunca además de falto de algún compañero más para poder desarrollar ese juego que le hemos visto sobre todo la temporada pasada. 

Y está Alex González que siempre lo intenta. Quizá (y sin quizá) no tenga la calidad de los dos anteriores pero sí tiene velocidad,desborde, garra y más gol de lo que parece.
Alex sí que no ha desaparecido. En esta últimas dolorosas derrotas ha vuelto a intentarlo todo desde el extremo, desde el lateral o desde donde lo pongan pero no es suficiente si se encuentra tan solo como últimamente.

De Pedro Vázquez lo que puedo decir es que le encanta a Pouso, pues vale. Es indudable que tiene posibilidades y que en los dos primeros partidos jugados en Pasarón con el nuevo técnico cuajó dos grandes actuaciones pero últimamente ha vuelto a las andadas y ese no es el Pedro que se espera por estos andurriales.

La conclusión clara que por lo menos este bloguero ha sacado de la primera vuelta es que tenemos peor defensa del año pasado. Ni David Castro e incluso Adrián León han sido sustituidos con garantías (Erraji parecía que sí pero otra vez ha arrojado dudas en estos últimos partidos).

Se pude deducir también que tenemos bastante peor mediocampo que la temporada pasa pues ni Kevin ni sobre todo Borja han tenido un relevo aceptable.

Y en la delantera seguimos igual que el pasado año. Arruabarrena duró una vuelta pero en la segunda desapareció y en esta campaña vamos por el mismo camino con Adighibe.

La única posibilidad de soñar (y siempre sería mediante el sueño y el corazón y no con la cabeza) con que esta plantilla se metiera arriba es que se cerraran por fin las múltiples vías de agua que el equipo acumula en defensa (y no solo por la defensa sino como conjunto); que Bustos y Romay salieran del bache y acompañaran muchísimo más a Alex González; que Mejía enseñara de una vez por todas alguna de las razones que quien lo trajo aquí debió ver en él y que Adighibe empiece a meter bastantes más ocasiones de las que falla.

Demasiadas cosas, por tanto, deberían variar radicalmente en el futuro más próximo.

¿El mercado de invierno?

Veamos.

Llevamos con Javi López lesionado desde hace meses y ya se dejó pasar el plazo existente por baja de larga duración para suplir su baja y fortalecer a un equipo que lo pedía a gritos so pretexto de que era un mercado muy reducido.

El mercado de invierno ha empezado ya hace diez días y las urgencias del equipo son manifiestas y evidentes desde hace tiempo sin que ninguna operación haya cristalizado todavía.

El equipo cayó estrepitosamente en Matapiñoneras pero muchos dijeron el cuarto está a dos puntos nada más.
El equipo volvió a caer de forma lamentable ante el Internacional (equipo con números muy malos como visitante) y ese cuarto puesto ya está a cinco puntos.

Se comenta estos días en los medios que el club dejará las incorporaciones para el tramo final de este mercado con lo que no podemos descartar (ojalá no) que si viene alguien lo haga cuando el equipo ya esté a una distancia sideral de ese cuarto puesto que a día de hoy parece el único que aún sería "disputable".  

Sí, es cierto que las dos incorporaciones del mercado de invierno anterior fueron muy acertadas pero llegaron con el equipo metido en la pelea y con muchas opciones de meterse arriba.
Esta vez puede que si llega alguien la situación sea muy diferente.

Mientras, el Pontevedra recibió hace 48 horas al Ibiza y las sensaciones no pudieron ser peores.

Este bloguero veía el partido "in situ" y realmente dudaba si ya habíamos eliminado a los baleares y el rival que estaba enfrente era un 2ªdivisíón como el Albacete dada la impotencia mostrada por los nuestros y la superioridad exagerada evidenciada por los de Alfaro.

Las perspectivas no son nada buenas y habría que ponerle freno ya a esta irregularidad y a este bache que ha llegado justo después de vencer con solvencia al Rayo Majadahonda.

Y es que otra cosa tiene clara el que esto escribe.

No solo hacen falta buenos jugadores en el aspecto técnico, táctico y físico sobre el césped sino también en la faceta mental. 
En ese aspecto del fútbol que implica que cuando vienes de una victoria tan importante como la citada ante los madrileños no puedes echar un borrón tan importante como el de S.Sebastián de los Reyes contra el que fuimos una sombra de nosotros mismos.

Esta es otra variable que debería hacerse mirar el Consejo en caso de que fiche a alguien. 
Los que vengan aquí si la aspiración es el "ascenso" deben ser capaces de asumir esa meta no solo en sus piernas sino también en su cabeza.  

Espera el Coruxo que llega en en buen momento y que nos hará sufrir.

A ver si se detiene la caída pues de lo contrario la situación ya podría resultar muy difícil de revertir.  


lunes, 23 de diciembre de 2019

La diferencia entre una derrota y un estropicio

Cualquier equipo de cualquier categoría tiene licencia para perder partidos en su competición de Liga contra otros rivales sin que por causa de esas derrotas haya que cuestionar toda una temporada y cesar en el empeño de conseguir los objetivos que cada escuadra se haya marcado al principio del torneo.

El fútbol es un deporte pero también un juego en el que el acierto muchas veces decanta el éxito o el fracaso en un partido determinado y son muchos los ejemplos que ofrece cada fin de semana en forma de encuentros ganados por uno de los contendientes por haberse mostrado más contundente en ambas áreas de máximo castigo a pesar de que sus contrincantes los hubiesen acosado e incluso empotrado contra su portería en diferentes fases de los choques. 

Por tanto, la derrota es una circunstancia deportiva con la que hay que convivir y que hay que aceptar. 
La única forma de combatirla para que no llegue en muchas ocasiones es ofrecer sobre el terreno de juego una imagen competitiva, llena de concentración y adecuada a las virtudes y defectos de cada equipo en la que se intenta potenciar las primeras y disimular los segundos.

Pongamos un ejemplo práctico de hace tan solo unas semanas.

El Pontevedra llegaba a su partido contra el Peña Deportiva (que era cuarto en la tabla) con una racha muy buena de resultados y juego sobre el césped.

En aquel partido jugado en la isla de Ibiza el equipo se adaptó a las condiciones del campo y del clima; disfrutó de las pocas ocasiones que habitualmente permiten estos encuentros aunque las marró y redujo al máximo las opciones del rival que encontró un penalti afortunado en el último instante por un error individual que no colectivo para llevarse los puntos.

El Pontevedra perdió aquella mañana de Domingo, sí, pero el Pontevedra compitió ese día contra su rival. 
Con mayor o menor acierto pero estuvo en el partido, peleó, pudo ganar y al final perdió por cosas que a veces tiene este deporte.

La derrota escoció, evidentemente.

Y es que cada vez que nuestro equipo pierde nos duele y nos decepciona.   

Sin embargo, la lectura que de ese partido pudo sacarse es que el traspiés cortaba una buena serie de victorias pero no eliminaba esa imagen de más seriedad y rigor defensivo cuya ausencia tanto nos había dañado al comienzo del torneo.

Siete días más tarde el Pontevedra tampoco ganó esta vez en casa al Langreo. 

Dominó, creó casi todas las ocasiones de la tarde (no muchas, es cierto) pero una excesiva espesura en el juego y la buena labor defensiva asturiana provocaron que el partido terminara con empate sin goles a pesar de que el conjunto que en todo momento estuvo más cerca de vencer aquel día fue el Pontevedra.

Son derrotas o empates en casa que decepcionan, entristecen pero no desalientan en demasía porque sobre la hierba pudo verse a un equipo reconocible que tuvo un mal día pero que vuelve a insistirse compitió aunque no encontró el acierto.

Otra cosa muy diferente a juicio del que esto escribe es lo que pasó el Domingo en San Sebastián  de los Reyes que no puede sino enmarcarse al lado de aquella incalificable primera media hora frente al Getafe B o aquel primer cuarto de hora de Ferrol.

El equipo tocó fondo tras la derrota en casa ante el filial getafense e incluso el espectáculo "perpetrado" en la primera parte unido a resultados anteriores le costó el puesto a Luismi Areda.

Después de aquel encuentro y muy cerca de los puestos de abajo, el Pontevedra tuvo que levantarse a base de resultados positivos conseguidos picando piedra y no "marchándose" estrepitosamente del campo como en ocasiones había ocurrido en la etapa anterior.

Es cierto que ese dichoso gol en los primeros minutos sobre todo fuera se siguió encajando en ocasiones (lease Vigo, Las Rozas o Las Palmas) pero el equipo que no había remontado un partido fuera en cuatro años supo sobreponerse y voltear hasta en tres ocasiones un resultado adverso.

En casa se ganó ante el Melilla en un partido raro pero también al Marino con autoridad y hace tan solo nueve días a un potente Majadahonda haciendo además un partido serio y autoritario.

¿Qué hizo el equipo, por tanto, tras la debacle ante el Getafe? 

Recuperar credibilidad, fiabilidad, confianza, volver a creer que es posible meterse arriba aún con las carencias ya repetidas en este blog con las que cuenta esta plantilla.

Esa credibilidad como ya se ha dicho no se vio empañada por la derrota ante el Peña o el empate ante el Langreo.

No obstante, sí se ha visto comprometida y mucho por la actuación del equipo en Matapiñoneras y no por la derrota (insisto una vez más y lo haré las veces que haga falta, claro que se puede perder, faltaría más) sino por la forma en la que se produjo aquella.

Jugábamos un partido contra un equipo que en los 17 anteriores había ganado solo 2. Que llevaba 40 goles en contra y solo 14 a favor y que además había disputado partido de Copa entero entre semana.

Hizo bien Carlos Pouso en recordar la víspera del choque que el rival no era manco y que contaba con buenos futbolistas por lo que una reacción podría llegar en cualquier momento y que había que salir al cien por cien.

Luego lo que se vio fue otra cosa.

Duramos cinco minutos en el partido y luego nos cayeron cuatro y pudieron ser tres o cuatro más.
Es cierto que nosotros al margen del gol también pudimos transformar alguno más pero la conclusión no cambiaría demasiado del 4-1 a un hipotético 6-2.

¿Cuál es esa conclusión?  

En opinión de este más atribulado bloguero que nunca es que volvimos a pecar de falta de concentración y de no jugar con una competitividad máxima que es lo que se requiere en cada partido de Liga juegues contra quien juegues.

No es excusa ni la ausencia de Churre (de largo el mejor defensa del equipo) ni la presencia de Mejía en el "once" en lugar de Alex Fdez.
El equipo mostró una fragilidad defensiva en su conjunto que no resulta de recibo si de verdad queremos aspirar a "agarrar" ese cuarto puesto y se echó por tierra gran parte de esa seguridad en sí mismo que el Pontevedra había mostrado en semanas anteriores.

El problema no es que se haya acabado la temporada, menuda tontería, ni que el play off no sea ya posible cuando sólo estamos a dos puntos del mismo.

Lo que sí sucede es que la forma en que se produjo la derrota de ayer recuerda a aquellos dos infaustos partidos de la campaña anterior jugados ante el Adarve ( virtualmente descendido a 3ª y Las Palmas Atlético) que terminaron por sepultar nuestras hasta ese instante grandes opciones de disputar la fase de ascenso.

La goleada de difícil justificación sufrida en Matapiñoneras vuelve a instaurar las dudas (por lo menos en el que esto escribe) de si el equipo está mentalmente preparado para una clasificación entre los cuatro primeros de gran dificultad y que no se compadece demasiado bien con "gatillazos" como el que el Pontevedra experimentó en S.Sebastián de los Reyes.

Esta misma situación, estar en disposición de asaltar el cuarto puesto y jugar un partido a domicilio frente a un equipo de abajo, puede perfectamente volver a pasar en el tramo final de Liga y la única forma de salir airoso y con los tres puntos en el zurrón será la de COMPETIR sin descanso desde el primer minuto al último y no salir dando facilidades que serán obedientemente aprovechados por los contrarios.

Hemos vuelto a leer en el día de hoy declaraciones de miembros de la plantilla en las que comentan que el equipo ya desde el calentamiento no estaba como tenía que estar y esta clase de "boutades" que lo único que ponen de manifiesto es que la actitud a la hora de afrontar el choque no era la ideal creíamos que ya se habían superado hace tiempo.

Quedan 20 partidos de Liga y a pesar de que también se ha escapado un tercer equipo ( no se si definitivamente) el cuarto lugar se encuentra realmente cerca.

Para optar al mismo no podemos pasar en tan solo una semana de ofrecer una imagen convincente ante un recién descendido de 2ª a pasar "como alma en pena" por el campo del colista sino adquirir mayor estabilidad y regularidad en nuestras actuaciones.

Será necesario tras volver de vacaciones otro trabajo de recuperación de esa credibilidad haciendo las cosas bien sobre el césped y ello pasa por COMPETIR siempre, incluso cuando se "muerda el polvo" que se volverá morder como es lógico y normal.   

Por delante se abre un mercado de invierno que se debería aprovechar para traer un par de "piezas" que resulten útiles para el conjunto y contribuyan a dar solidez al equipo.

Ahora por unos días se para el fútbol y llegan las Navidades y el Fin de Año.

Desde este modesto blog en el que lo único que se quiere es el bien del Pontevedra CF y la consecución de los mayores éxitos para esta entidad que tanta gente lleva tatuada en el corazón, se vuelve a agradecer a todo aquellos que pasan por él para leer su contenido el tiempo invertido para ello y se envían los mejores deseos para toda la familia granate en estas fiestas que ahora comienzan. 

         

   

lunes, 16 de diciembre de 2019

El equipo se llena de argumentos ante demasiadas sillas vacías

A lo largo de una temporada hay partidos de Liga más trascendentes que otros.

Sí. En cada uno de ellos se reparten los mismos puntos pero existen esas jornadas en las que por el rival, la situación en la tabla o la fase de calendario resulta más importante que nunca ver a tú equipo fuerte y metido en competición.

El Sábado pasado era uno de esos días.

Llegaba a nuestra casa un contrincante importante con el poso que deja haber disputado el año anterior la segunda división e instalado en la cuarta plaza con cuatro puntos de margen sobre el Pontevedra CF.

Perder implicaba tener que achicar de nuevo un montón de agua de la nave justo en el ecuador de la competición; un empate nos dejaría cerca pero con los parches de la barca luchando por no saltar por los aires y una victoria significaba colocarse a rebufo del Rayo Majadahonda y afrontar con optimismo y confianza este tramo vital de la Liga.

Y el equipo salió al césped (en mucho mejor estado de lo que se podía esperar en medio de un otoño especialmente lluvioso) y no solo ganó sino que se llenó de argumentos para la esperanza jugando una segunda parte muy buena en la que se mostró superior a un Rayo que no tuvo más remedio que hincar la rodilla ante los granates.

La primera parte resultó fea e insulsa salvo en los primeros minutos y en los últimos.
En esos primeros instantes los dos equipos llegaron con soltura al área contraria y quien lo hizo con más claridad fue el conjunto madrileño que perdonó una doble ocasión clarísima de gol y que pudo cambiar por completo el signo del encuentro.
Fue en el único error defensivo de un superlativo Alex González que permitió la entrada sin oposición de un jugador del Rayo cuyo centro no supieron aprovechar dos compañeros que estrellaron sus remates en los cuerpos de Nacho y Sana cuando lo más lógico sería haber encontrado la portería de Edu.

Tras más de media hora sin llegadas y en la que el balón estuvo más tiempo por el aire pidiendo clemencia que a ras de suelo, llegó ese tramo final en el que Alex González penetró por su banda izquierda y después de un rebote afortunado el balón acabó en el segundo palo por el que apareció Bustos para marcar con una de sus rodillas.

Sin casi tiempo para celebrarlo, otra incursión de Alex provoca esta vez un centro precioso también al segundo palo para que su tocayo Fernández en boca de gol conectase un gran remate sin dejar caer el esférico al suelo y enviarlo al fondo de las mallas.

Sobre los dos Alex se impone un comentario particular a pesar de que todo el equipo sobre todo en la segunda mitad rayó a gran altura.

González protagonizó contra el R.Majadahonda su mejor partido como lateral sin discusión. 

Es cierto como ya se ha dicho que la ocasión enorme del rival llegó por su banda pero esa fue la única vez en la que el rubio futbolista cántabro no apareció para defender su posición- En el resto del choque cerró, despejó y taponó esa dichosa banda izquierda con coraje y pundonor y parece que va asimilando cada vez más esta ubicación en el terreno de juego en la que resulta esencial la labor defensiva.
Además (y de ahí su colosal actuación) apareció constantemente en ataque y de sus botas salieron las dos asistencias de gol más otras penetraciones con mucho peligro en la segunda parte que levantaron a la escasa parroquia presente de las butacas.

Y de Fernández que decir.

Pues por ejemplo que lleva 4 goles y de ellos dos en llegadas fulgurantes desde segunda línea y un tercero por apretar al rival junto a sus compañeros muy arriba demostrando que es un centrocampista con gol al margen de circular con criterio la pelota en bastantes ocasiones.

Creo que este Alex Fdez es el mejor que hemos visto por estos andurriales desde aquel Alex de la temporada del regreso a 2ªB que estaba protagonizando una primera vuelta espectacular hasta que una grave lesión muscular cortó su trayectoria.

Y llegó la segunda parte y con ella los mejores minutos del Pontevedra el otro día.

Es cierto que en los primeros instantes un disparo de un delantero madrileño se estrelló en la madera tras rebotar en Nacho López y despistar a Edu pero lo cierto es que a partir de ese momento y hasta el 2-1 el Pontevedra fue mucho mejor y gobernó el encuentro con esa autoridad tantas veces reclamada y no siempre encontrada que hace que podamos sentirnos esperanzados de cara al futuro.

Fue un Pontevedra que si bien dejó el balón al rival supo presionar en todo momento donde quiso y le convenía; a veces más atrás otras veces casi hasta el área rival; fue un Pontevedra contragolpeador que no se encogió en su parcela y se olvidó de salir sino que mostró mucha habilidad en ese primer pase vital para que una contra se desarrolle con peligro y que solo falló en la definición marrando ocasiones muy claras que debieron acabar con el partido mucho antes.

Adighibe, Sana, Alvaro Bustos, Erraji, Romay.. todos dispusieron de su oportunidad y todos la marraron aunque esta última de Manuel Romay tras maravillosa jugada colectiva del equipo fue la más clara de todas.

No se puede olvidar tan poco la buena actuación defensiva del equipo en las pocas ocasiones en las que el Rayo conseguía acercarse a la portería de Edu Sousa.
Sana primero y Berrocal después ejercieron su labor con sobriedad y rigor, de Alex Glez ya se ha hablado, Nacho estuvo bien, Erraji consiguió no estropear su buen partido con algún fallo absurdo pero sobre todos los demás destacó un Churre que volvió a cuajar un partido inmenso.

No obstante, como todos sabemos, nuestro sino muchas veces es sufrir y tener los nervios de punta durante un rato y he aquí que en los últimos minutos de partido un corner en el que no se fue lo suficientemente contundente permite al Rayo acortar distancias tras un remate afortunado y poner la incertidumbre en el marcador.

Esa incertidumbre creció un poquito más tras fallar otra ocasión pintiparada para hacer el tercero (esta vez  un Pedro Vázquez que volvió a estar bien) y por algún otro balón aéreo defensivo en la prolongación en la que no se mostró esa seguridad que debe tenerse en esos lances del juego.

Sea como fuere, el partido llegó a su final y de forma harto merecida los tres valiosos puntos en disputa se quedaron en casa y nos colocan ya de lleno en la pelea por el play off.

No todas fueron buenas noticias (por lo menos para este atribulado bloguero) el pasado Sábado.

Era un partido crucial como ya se ha explicado. Nos jugábamos meternos ahí y adquirir un necesario margen de error o quedarnos de nuevo atrás y tener que remar con mucho viento en contra.

A pesar de ello las gradas de Pasaron registraron un aspecto desangelado.

En mi opinión ya se puede decir oficialmente ( he tardado mucho en reconocerlo, lo sé) que ya nuestra afición no es de esas que puebla en gran número las gradas en la competición regular y presiona a base de bien a los rivales de turno.

Ojo, eso no quiere decir que no sigamos teniendo una afluencia bastante mayor con referencia a muchos de los 80 equipos de nuestra categoría pero lo cierto es que la asistencia a los partidos de Liga vaya como vaya el equipo ha bajado considerablemente y no veo muy posible una recuperación.

Los cuatro años en 3ª con un descenso durísimo en coste social; la poca labor del actual Consejo para recuperar el ambiente en las gradas y unirse para conseguir objetivos (el punto más negro sin discusión de este equipo de gobierno que sí destaca para bien en otras facetas); la dichosa televisión que otorga la posibilidad a la gente de quedarse en su casa viendo el partido sin que la cantidad abonada compense ni de lejos esta factura en el aforo, la indudable mayor oferta que existe en la actualidad para el ocio...o quizá un compendio de todas estas  razones son las que provocan esta situación.

No lo sé. Lo que sí sé es que me cuesta acostumbrarme a ver al equipo arriba y además jugando y ganado con autoridad a rivales importantes como el del Sábado y ver tantos y tantos asientos vacíos.

Habrá que terminar por acostumbrarse... o a jugar otro play off de ascenso en el que entonces sí que se apuntará un montón de gente. 

lunes, 2 de diciembre de 2019

Un corazón bombeante, un cerebro racional y una pared inquebrantable.

Esta categoría me resulta odiosa. 

Lo he repetido en tantas ocasiones que todavía me parece más insoportable cada vez que regreso a mi casa tras asistir a un partido en Pasaron en el que no hayamos conseguido la victoria.

Esa "semiprofesionalidad" de sus jugadores (es decir, profesionalidad solapada que hace ridícula esa denominación de LFP para solo la primera y segunda categoría) y que acaba por situar a casi todos sus participantes en una situación económica penosa; el maltrato televisivo al que hay que amoldarse pues unas migajas para una boca necesitada es parangonable con una fortuna para el que ya posee mucho dinero; esos campos de Dios (que realmente son un sindiós)en los que muchas veces hay que jugar con un "césped"de cemento o algo parecido y un viento huracanado que haría palidecer hasta un mismísimo tuareg avezado en el arte de soportar tormentas en el desierto; 80 equipos apretujados en una "cama de bronce" que exige una reestructuración desde hace décadas; esa fase de ascenso laberíntica e interminable a no ser que seas primero de grupo...

Sí, ya sé que todas estas cosas las sabemos y "requetesabemos" los que llevamos soportando esto desde hace muchos años pero me resulta inevitable cada vez que no ganamos y abandono el ex vetusto con esa cara de deber dinero a alguien, darle vueltas a todos esos atribulados pensamientos mientras me acerco a mi domicilio sin ninguna gana de consultar la clasificación y ver el lugar en el que nuestros huesos han quedado depositados tras la jornada de turno.

Y también es por ello, por las ganas de escapar de está sensación de "día de la marmota" de la que solo una vez nos escabullimos (ir al sótano del sótano no cuenta) desde que tengo uso de razón, es por lo que cuando la Presidenta del Consejo de Administración anunció en la antesala de la temporada que está vez había que volver a "soñar en grande" y que la palabra ascenso ya no constituía un verdadero tabú, en ese momento insisto, no pude evitar volver a ilusionarme como ese adolescente que a veces me acuerdo que fui y que asistía todos los Domingos al campo para ver los pases exquisitos de Fernando Nuñez o la calidad y elegancia en el remate de Miguel Soro.

Es cierto que esa ilusión que al que esto escribe le produce el fútbol y sobre todo los éxitos de su equipo, vino acompañado como ya he dicho en alguna otra ocasión de un ligero fruncimiento de ceño al no casar demasiado bien la plantilla que se había hecho con esa intención decidida de buscar de una santa vez la salida a este callejón oscuro y desasosegante de la 2ªB.

Con el único bagaje de ver fútbol desde aquellos tiempos de la rifa en el "marcador de cartón", el pasadizo cubierto de la grada de Tribuna y la tolerancia futbolística hacia la ya olvidada actividad del lanzamiento masivo de almohadillas, me daba en la nariz desde el principio que a esta plantilla le faltaba algo para afrontar el ascenso más difícil del balompié patrio.

Ya está dicho y escrito en este blog la dudas que arrojaba el lateral izquierdo, la capacidad de creación del medio centro o la contundencia imprescindible en la punta de ataque pero que demonios ¿en qué se convierte una persona por muchas canas que peine o por muchos michelines que circunden su cadera sino en un niño cada vez que piensa en un balón entrando en una portería empujado por la bota o la cabeza de uno de los suyos ?

Esa ilusión de las que antes hablaba no pudo, por tanto, evitar brotar de nuevo en el interior de este aprendiz de bloguero y a pesar de las dudas y de las carencias que en su modesto entender podía padecer el grupo, tal estado de ánimo esperanzado (por otra parte tan contradictorio con ese atribulado carácter ya conocido por los lectores) rebatía con la pasión del corazón la cautela y sentido común de su cerebro.

Luego la competición empieza y llega el primer bache serio que se lleva por delante a un entrenador que con sus errores ha defendido siempre con dedicación y afecto al equipo cuya camiseta ya había vestido como jugador; llega alguna baja desafortunada de larga duración que no se cubre por el club a pesar de existir plazo para ello; llega ese día donde ese cerebro que tenía dudas le empieza a pasar factura a ese tonto corazón que tanto se había ilusionado; llega el interino bajo cuyo mando se ganan dos partidos e incluso  se rompe con una racha de casi cuatro años sin remontar fuera de casa; se contrata a un entrenador experto y se sigue ganando con nueva remontada foránea; otra vez el corazón enrabietado le manda un chorro de sangre al cerebro que había dudado para indicarle que ahí estaba otra vez el equipo en disposición de asaltar la parte de arriba y finalmente vuelven dos traspiés seguidos que lo que realmente provocan es que  corazón y masa cerebral no sepan muy bien a que atenerse. 

Ayer el Pontevedra CF llevó el peso del partido durante los 90 minutos. 

Ahora bien, llevar el peso (o tener la pelota) no significa ni por asomo controlar el choque.

A pesar de la insoportable moda que existe en el fútbol español por alabar el "sobeteo" incesante a una pelota en horizontal  olvidándose en muchas ocasiones que existen las porterías, tener el balón en tu poder no garantiza que la situación la estés dominando tu ni que el rival sufra por el hecho de no tocar casi nunca la dichosa pelota.

El Langreo se mantuvo cómodo con este estado de cosas y solo en dos fases excesivamente cortas de los dos tiempos se vio algo apurado por el empuje del Pontevedra.

En esos minutos, unos diez en la primera parte y los primeros veinte de la segunda; el equipo granate sí pudo dotar a su fútbol de una mínima continuidad o ritmo que puso en algún problema al conjunto asturiano.
Dada la tremenda acumulación de gente tras el balón del Langreo y el atasco que quería provocar en medio campo, el Pontevedra en esos dos tramos sí pudo hacer llegar la pelota a las bandas y colocar algún centro intencionado sobre el área rival en busca de ese gol que sin duda habría provocado un cambio radical en el juego.

Alex González volvió al lateral pero lejos de ser ese jugador casi sin progresión en ataque que había sido en la última ocasión en la que en casa ocupó esa demarcación, en la tarde de ayer si trató de penetrar bastantes veces por su banda izquierda y Nacho con la ayuda de Pedro lo hicieron por la derecha.
Fueron, repito, pocos minutos pero en ellos sí se pudo atisbar la posibilidad de hacer ese gol que obligara al Langreo a cambiar por completo su libreto.

Aún así, esos centros fueron siempre bien despejados por los corpulentos defensas visitantes y las ocasiones pontevedresas tuvieron que llegar con lanzamientos lejanos en ocasiones producto de esos rechaces de los defensas.

El propio Alex González disparo tres veces y en las tres el portero respondió con sobriedad y Bustos lo hizo en un par de ocasiones sin encontrar los tres palos del rival. 

Sin embargo, esos minutos fueron demasiado pocos y la mayor parte del tiempo el equipo se encontraba con una pared que no sabía derribar y cuyos cimientos permanecieron incólumes hasta el final.
Ya se ha dicho también en este blog que en el Pontevedra actual son tres los hombres en los que se fundamenta el peligro ofensivo del equipo.
Alex González aunque desde el lateral lo intentó todo y fue de lo mejor del equipo.

Sin embargo, los otros dos no tuvieron su día y eso el equipo lo nota muchísimo a la hora de generar ocasiones de peligro al equipo contrario.

Ni Romay, enredado en la telaraña urdida por el Langreo en su zona de tres cuartos defensiva, ni un Bustos bastante desconocido por su desacierto (no es descartable que esas molestias en un gemelo hayan podido afectarle) lograron entrar de verdad "en harina" y así al Pontevedra se le hace todo muy cuesta arriba por no contar con delanteros que puedan "buscarse la vida" por sí mismos alguna vez y decidir un choque en una acción individual.

No todo fue negativo a pesar del frustrante empate a 0.

Es cierto que el Langreo apenas atacó y me temo que la verdadera razón para ello es que no tenía ninguna intención de hacerlo pero es cierto también que los dos centrales y el pivote defensivo supieron apretar desde atrás con acierto y con un buen sentido de la anticipación muchas veces abortaban los intentos asturianos casi antes de que pudieran empezar a generarse.
Solo en los minutos finales por un error de Erraji (debe hacérselo mirar pues un enorme partido puede quedar en todo lo contrario si se protagoniza una pifia cotidiana) y en otra acción de su delantero con un control precioso y una buena conducción, el Langreo creó inquietud en el área de Edu pero lo cierto es que el equipo no se rompió nunca y no dio facilidades para el contraataque rival logrando acabar otra vez con la portería a cero.

Tambíen como nota positiva (aunque sin pasarse, al menos por ahora) se puede contar la actuación de Pedro Vázquez. Estuvo más participativo y protagonizando detalles de calidad que enlazan con esos buenos minutos finales que hizo contra el Marino pero en su debe todavía está su excesiva relajación (por decirlo así) en algún repliegue defensivo en el que dio la impresión de no bajar al mismo ritmo que su par en el conjunto contrario.

Lo cierto es que como más arriba se argumentaba, el corazón y el cerebro del que esto escribe están en una fase de "impás" en el que no saben muy bien a que atenerse.

El corazón sigue diciendo que hay calidad en varios jugadores del equipo (especialmente en la zona de tres cuartos) y que cada vez parece que el grupo se dota de más seguridad defensiva siempre y cuando no existan errores de juvenil que cuesten puntos.
Argumenta también el corazón como dato esperanzador en que el mercado de invierno está cerca y en él se puede conseguir cerrar alguna de las brechas que tiene la plantilla y termina relatando el rojo motor del organismo que el grupo tampoco es para tirar cohetes y que un par de plazas de play off todavía están muy abiertas.

Por su parte, el cerebro sigue pensando (claro, es un cerebro) en que no hay lateral izquierdo y también comenta que en medio campo hay poca posibilidad de desatascar partidos espesos como el de ayer y que una alternativa a Alex Fdez y Mejía sería necesaria. 
También se estruja el cerebro en lamentar que el equipo no cuente con un delantero franquicia y verdaderamente importante en el panorama de la 2ªB a pesar de que el esfuerzo de Pazos y Adighibe no ofrezcan ninguna duda.  
Y antes de callarse la boca, el cerebro concluye igualmente que aunque el grupo es asequible y hay opciones de meterse el no haber cubierto la baja de Javi López no hace que se sienta muy optimista cara a un verdadero fortalecimiento de la plantilla en Enero y que este ascenso como ya se ha dicho no es poca cosa sino el más complicado de nuestro fútbol.

En fin, mientras corazón y cerebro siguen y siguen hablando dando la turra a este bloguero, lo que realmente se le mueve al que esto escribe son los intestinos al imaginar el "maravilloso" campo en el que el Domingo que viene vamos a jugar contra el filial de la UD Las Palmas.

Seguro que será otra sesión de fútbol de "altura".

lunes, 18 de noviembre de 2019

Más allá del chiste, del limpiaparabrisas y del Liverpool.

Parece Carlos Pouso una persona proclive al diálogo, a la conversación, a aderezar las ruedas de prensa con expresiones ingeniosas, originales y hasta graciosas.
Por lo menos esa esa la impresión que está ando en sus primeros días como entrenador del Pontevedra CF y buen ejemplo de ello es la conferencia impartida en el día de ayer después del partido en la que introdujo frases que inducen a la hilaridad pero que esconden tras ellas verdades bastante interesantes a la hora de analizar la mejor forma en la que esta plantilla podría jugar y aquellas zonas del campo en la que realmente podemos hacer daño a los rivales de acuerdo a las características de nuestros jugadores.

No me gusta jugar "al corro de la patata"como si fuéramos un "limpiaparabrisas" decía ayer Pouso con ese gracejo medio vasco medio gallego que induce a la sonrisa a aquel que escucha sus palabras.

Luego lo explica y profundiza sobre la conveniencia de que este equipo (por regla general, evidentemente, pues habrá momentos en los que habrá que pausar de manera obligatoria) intente jugar con la mayor verticalidad y rapidez posible para aprovechar el talento de sus extremos o las llegadas de algún jugador desde segunda línea.

Lo que este atribulado bloguero (bueno, lo voy a decir solo en este momento pues lo cierto es que el que esto escribe posee un ánimo triste y compungido casi siempre aunque solo lo diré esta vez ante las justas quejas de algunos lectores a los que les harta tanto atribulamiento y a los que siempre estaré agradecido de que dediquen algo de su tiempo a leer estas líneas). 
Como decía, lo cierto es que a este desconsolado aprendiz de fútbol lo que le sugieren las palabras de Pouso dichas de esa manera tan particular es que esta plantilla es fuerte cuando Bustos o Alex González pueden recibir balones en posición de superioridad sobre el rival cerca del área para que puedan explotar su calidad en el desborde y sobre todo, en el caso del primero, su disparo a puerta. 

Y también cuando encuentra a Romay cerca de la frontal del área que es la zona en la que este hombre (a pesar de que por su calidad puede bajar en ocasiones a ayudar a desatascar el medio campo) desarrolla todo su talento ya explotando su buen "uno contra uno" bien asistiendo a compañeros para dejarles en buena situación ante el gol. 
O también cuando se entiende las características de Adighibe y se le busca en velocidad aprovechando su velocidad innegable y capacidad para el desmarque o esas llegadas desde segunda línea de Alex Fernández que a lo largo de estos años hemos visto en algunas ocasiones.

Lo cierto es que en el encuentro frente al Marino poco o casi nada de eso pudimos ver (tal y como reconoció el propio técnico) hasta la expulsión de un jugador contrario producida en las postrimerías del choque que terminó por romper a los asturianos y posibilitó la sentencia del Pontevedra CF.

Creo que no miento si afirmo que hasta el minuto setenta y muchos de juego el encuentro transcurrió sin más pena que gloria y con escasas acciones de calidad aunque eso sí de manera bastante plácida para el equipo que con un gol en el zurrón apenas sufrió ante las escasas acometidas en ataque protagonizadas por el Marino.

El gol llegó tras una serie de rebotes en el área y un buen remate final de Adighibe que parece ir encontrando su mejor momento una vez olvidados los problemas físicos que le han mermado en los primeras jornadas de Liga.

Al margen del gol la otra jugada de verdadero mérito la protagonizó Bustos en uno de esos escasísimos balones que recibió para encarar a su par sin que la defensa contraria se hubiera organizado y hubiera taponado con más hombres esa vía de entrada. Bustos con un toque genial se desembarazó del lateral y envió un precioso balón al corazón del área que Alex Fernández en una de esas llegadas citadas anteriormente no pudo aprovechar al golpear mal la pelota.

Poco más se hizo con peligro real sobre la portería contraria y a ello pudo deberse por un lado esa excesiva lentitud de los nuestros a la hora de manejar el balón en aquellos momentos en los que se pudo coger al Marino peor colocado pero por otro lado a la escasa ambición demostrada por los de Luanco que no dieron un paso adelante con el gol encajado y siguieron con la filosofía de tratar de "pescar"algo en errores defensivos granates o pérdidas  graves en medio campo que felizmente no se produjeron en ningún momento.          

Y esa seguridad defensiva (a pesar, se insiste, en la poca belicosidad demostrada por el Marino) es la otra noticia además de la victoria que deja el partido.

Y lo cierto es que este atr... perdón. Lo cierto es que a este bloguero se le torció un poco el morro cuando comprobó que en la defensa de cuatro iba a intervenir Campillo como lateral izquierdo resultando esa ubicación para el vigués realmente experimental.

Aún así, Campillo cumplió sin problemas ( luego Pouso explicó que pensó en él en esa posición por la calidad de un extremo asturiano, Morán, que al final no viajó por lesión de última hora) y también lo hizo Figueroa que apenas pasó problemas defendiendo su parcela derecha.

Eso sí, cumplir quiere decir que las espaldas de los laterales estuvieron atentas; que no hubo despistes y que esas vías de agua que otras veces nos desesperaron esta vez permanecieron selladas pero es cierto que a cambio la presencia en ataque de las bandas defensivas fue realmente inexistente y el balón largo cada vez que el esférico merodeaba por su zona fue casi en exclusiva el argumento utilizado.
Completando esa defensa los dos centrales estuvieron muy bien. Como el Marino no atacaba demasiado lo importante es que no se cometieran errores tontos o absurdos que provocaran inseguridad y nervios al equipo en la retaguardia y lejos de cometer esos errores tanto Churre como Erraji se mostraron expeditivos, rápidos y con esa cara de "mala leche" permanente que un central que se precie debe tener a la hora de imponer la ley en el salón de su casa.

A su trabajo también contribuyó un Sana ya asentado como medio centro tapón y defensivo que hizo su trabajo sin complicaciones y que protagonizó la mala noticia de la tarde al lesionarse mediada la segunda mitad.
Acabar con la portería a cero (no se conseguía desde Oviedo) resulta esperanzador y ojalá sea la primera piedra para que esa cifra que sigue siendo enorme de goles encajados (solo hay que ver la tabla) se vaya adecuando a un equipo que quiere play off y que no puede estar en el podio de equipos más goleados. 
En ese contexto otra  frase de Pouso en la rueda de prensa: "Prefiero un 2-0 que un 3-1" cobra todo su sentido y no le parece al que esto escribe una expresión "amarreta"sino bastante lógica pues muchas veces de esa seguridad atrás proviene la contundencia delante.

Como ya se ha dicho más arriba, la segunda parte siguió siendo tan aburrida o más que la primera pero sin esos nervios que un 1-0 produce en el aficionado ante la seguridad que por lo menos desde fuera transmitía el equipo a la hora de atajar los tímidos intentos del rival.
En una acción meritoria de Adighibe llegó la expulsión de un central del Marino y en ese momento sí que el tapón de la botella de champán que permanecía caprichoso anclado al verde cristal del recipiente estalló por los aires dando paso a un carrusel de ocasiones del Pontevedra que redondeó el resultado hasta el 3-0. 
Llegó entonces el 2-0 fruto de un lanzamiento con mucha intención de un Mejía que había sustituido a Sana; el 3-0 tras un buen centro de Pedro Vázquez (que también participó en el segundo y que disputó sus mejores minutos esta temporada) y entre medias Adi pudo hacer su doblete al quedarse solo delante del portero y estrellar la pelota contra el "muñeco". 

Al final lo más importante es que llegó la cuarta victoria consecutiva que acerca al equipo a esas posiciones de privilegio que aquella malisima racha por la que atravesamos habían puesto tan lejos.

Esta serie de resultados se quebrará en algún momento pero lo esencial es que el equipo alcance la estabilidad suficiente para encajar los reveses y regresar de inmediato a la senda de la victoria y no encadenar derrotas  seguidas que a estas alturas harían mucho más daño.

Toca viajar a jugar contra el Peña Deportiva y lo haremos en un campo "estilo Las Rozas" en el que conseguimos imponernos incluso remontando un gol en contra.
Será difícil y más importante, si cabe, ser más "Liverpool que Barcelona". 

En Las Rozas se ganó yendo a lo concreto y en Baleares la consecución de los tres puntos pasa por lo mismo.
A ser posible deberíamos evitar encajar primero pues después de "tirarnos" casi cuatro años sin remontar fuera llevamos dos seguidas y ya una tercera sería tentar demasiado la suerte.

Que importante sería no fallar ahora que casi nos hemos enganchado con el vagón de arriba.!!

   




lunes, 4 de noviembre de 2019

Un entrenador, un árbitro y una victoria casera

Desde hace unas horas la contratación de Carlos Pouso como nuevo entrenador del Pontevedra CF es ya oficial.
La decisión del Consejo de Administración encabezado por Lupe Murillo resulta coherente con el mensaje que se lanzó en la comparecencia pública convocada hace un par de semanas para el comunicar el cese de Luismi Areda.

"Queremos darle un cambio a esto"; "nos interesa traer a un entrenador con experiencia en estas situaciones y que se haya visto alguna vez en circunstancias parecidas". 
Frases como estas se dijeron por la Presidenta ese día y aún así muchos de los nombres aparecidos en la prensa en las jornadas siguientes como candidatos a ocupar el cargo no presentaban el perfil que se había dibujado en aquella rueda de prensa.

Como ya sucediera tras el cese de Luisito en esa lista figuraban algunos ex jugadores de renombre pero con escaso bagaje como entrenador e incluso se barajaba la posibilidad de que se produjera la continuidad de Jesús Ramos aportando parecidos argumentos de los que se dieron para la continuidad en su día de Luismi al frente del banquillo.
Además de todo esto, a la lista también se asomaban un par de técnicos "con el culo pelado" y mucho más próximos a esa idea esbozada por el club de dotar de mayor recorrido y veteranía al cargo de entrenador.
 Pouso era uno de esos dos o tres técnicos con experiencia que parecían optar al puesto por lo que su contratación sí resulta acorde con el primer mensaje ofrecido por Murillo. 

Salga bien o mal en el futuro pues la plantilla que va a coger el vizcaíno con sus virtudes y defectos es la misma (por lo menos en los próximos dos meses) que ha tenido a su disposición Luismi, este atribulado bloguero se congratula de que por primera vez en bastante tiempo el Consejo de la entidad  haya tomado una decisión coherente con la primera intención manifestada tras la destitución del vigués y es que si se quiere un técnico experto lo normal es traer un técnico experto del mismo modo que si se hubiera querido apostar por un técnico novel con ganas de crecer lo lógico es que se hubiera traído aun técnico novel con ganas de crecer.  
Parece de perogrullo pero es que últimamente hemos visto tantas cosas en este equipo poco compatibles con el sentido común que cuando por fin se cumple lo que se dice (lo que no debería ser un mérito sino una obligación) este bloguero lo celebra con alborozo y con una ganas enormes de que sea para bien.

No obstante, nadie debe llevarse a engaño. 

Ni Pouso ni ningún otro entrenador que hubiera llegado constituye la panacea o el remedio milagroso para todos los problemas que este equipo ha demostrado tener sobre el terreno de juego aunque sí debo confesar que me genera esperanza el hecho de que este hombre haya lidiado ya con la  presión de entrenar a un equipo tan importante como el Racing de Santander o a otros no tan grandes pero sí relevantes en los últimos años por lo menos en sus aspiraciones como el Mirandés o uno de los herederos del tristemente desaparecido CD.Logroñés. 

No obstante, sobre el césped (repito, por lo menos hasta Enero) la plantilla seguirá sufriendo los problemas crónicos en su lateral izquierdo y también en el derecho cuando falte Nacho (circunstancia que cada vez se produce más a menudo); seguirá padeciendo ese déficit de creación de juego en aquellos choques cerrados y con poco espacio y continuará echando en falta a un punta idóneo para esa clase de partidos espesos y sin metros para correr como hace Adighibe cada vez que encuentra los espacios a la espalda de la defensa rival.
Estos y algún que otro problema más serán con los que tenga que lidiar Carlos Pouso a partir de mañana para tratar de  minimizarlos o disimularlos lo mejor que pueda así como potenciar las virtudes que sin duda también tiene una plantilla en la que juegan, entre otros, Victor Vázquez, Romay, Bustos o Alex González.

Sin embargo, antes de que hoy Lunes se oficializara la llegada del nuevo entrenador el equipo debía afrontar el día antes un nuevo partido de Liga con la peliaguda misión de poner fin a esa dichosa racha de tres partidos seguidos como local cosechando derrotas.

Y lo cierto es que desde casi el principio todo lo que pasó en el encuentro resultó beneficioso para el Pontevedra CF.

Me gustaría empezar por una figura que a mi juicio resultó sino decisiva si importantísima para el devenir de los acontecimientos que fue el árbitro del partido.

Hace unas semanas viendo por la televisión la última jugada del Castilla- Pontevedra este atribulado bloguero se indignó sobremanera al comprobar como se anulaba en la última jugada del partido el gol del empate a Manuel Romay.
Después de escuchar y leer "milongas" sobre el fuera de juego posicional, que si Pazos había movido un poco su pierna y cosas por el estilo sigo pensando que ese gol debió haber subido al marcador y que el error del trío arbitral era de bulto.

Por citar otra acción de esta misma temporada, en el feo y muy cerrado partido jugado frente al líder en Pasarón se produjo una jugada en la primera parte que tuvo toda la pinta de ser penalti sobre Bustos que fue ignorada por el árbitro y que pudo cambiar el signo de aquel partido.

En aras de esa coherencia que se le pide al club cuando toma decisiones de calado, debemos serlo también los que hablamos del Pontevedra y reconocer aquellas actuaciones arbitrales equivocadas que nos benefician a nosotros de manera muy importante para el devenir del partido en cuestión.

A pesar de que leyendo la prensa de hoy la cuestión pasa de refilón, lo cierto es que hasta tres decisiones clave en el día de ayer cayeron de nuestro lado de manera decisiva.

La primera cuando se llevaban muy pocos minutos de juego con un penalti a favor tras una mano que es mano pero se pita debido a la progresiva transformación del balompié en hockey sobre hierba. 
En este último deporte cualquier toque de la pelota con el pie de un jugador dentro de su área es considerado penalti- corner. De hecho se busca esa jugada en esta especialidad del hockey dirigiendo la pelota a los tobillos del rival para obligarle a saltar y evitar la infracción.

Desde hace poco tiempo la cuestión de las manos en el fútbol se parece más a eso que a otra cosa. 

El penalti señalado a nuestro favor ayer es un buen ejemplo. El balón da en el brazo con claridad del defensa pero es un lance sin peligro, sin voluntariedad y ni evita un remate ni produce un control que facilite la defensa más eficaz de la jugada.

Ahora bien, aunque la norma sea kafkiana hay que aplicarla, dirán algunos. 

Tienen razón. 

Para mi esa jugada no debería ser objeto de penalti pero se aplica y se pita la pena máxima. 
Es cierto, sin embargo, que la cuestión ya no resulta tan diáfana cuando minutos después en el interior de nuestro área una mano (que para mi tampoco debería ser penalti) es ignorada por el colegiado ante la incredulidad de los jugadores del Melilla.       

La otra jugada clave en el choque y con unas consecuencias muy importantes resultó todavía más polémica.
Fue justo antes del 2-0.

No tenía duda en el campo de que Alex Fernández por confiarse absurdamente a la hora de sacar una pelota fácil comete una infracción sobre un jugador rival. Sí es cierto, en cambio, que ni viendo la jugada repetidamente por televisión este bloguero puede confirmar que la acción se produce dentro del área. 
Está justo en el límite. A veces viéndola parece dentro y otras un poquito antes de la línea aunque la falta resulta indudable.
No se pitó nada y Pazos empezó una meritoria carrera que le llevó hasta el área contraria, vio a Romay en buena posición y le ofreció un balón de gol no desaprovechado por el de Malpica para hacer su primer tanto esta campaña y poner más tierra de por medio en el marcador.

Son jugadas clave que otras veces no fueron señaladas a nuestro favor y que ayer perjudicaron claramente al Melilla. 
No sería justo si no lo dijese y por eso lo hago aunque temo que a algunos no les gustará demasiado.

No obstante, del partido pueden sacarse cuestiones positivas y no tan positivas más allá de un resultado que necesitábamos muchísimo y que nos hace recuperar la senda ganadora en casa y colocarnos en mitad de la tabla. 
Se demostró que este equipo cuando juega con un equipo abierto y "tocón" como el Melilla (puro estilo Víctor Cea) sabe moverse con espacios e hilvanar transiciones rápidas, bonitas y eficaces.

Que Adigihbe en ese plan de partido sube enteros; que Romay y Bustos si están bien otorgan al equipo ese toque diferencial que solo aportan jugadores con ese caudal de recursos técnicos; que Alex Fernández sigue siendo a día de hoy la opción más segura en el medio centro para que la pelota circule con más criterio; que Alex González no pierde tantas veces su espalda jugando de lateral si limita casi por completo sus subidas al ataque (lo que sigue siendo una mala noticia); que Erraji como ya demostró en Vigo es central y debe jugar de central para imponer su juego aéreo y su rapidez en el corte; que Figueroa cumplió sin cometer errores graves y que Sana es medio centro defensivo de manual por lo que darle responsabilidad a la hora de construir la jugada no es un buen negocio pero sí lo es darle espacio para que "·barra" todo el juego del contrario que pase por su zona.

Sea como fuere, con errores arbitrales o sin ellos, el Pontevedra ganó su segundo partido seguido y emerge hasta una zona más tranquila de la clasificación aunque lejos todavía de esos puestos de privilegio a los que tan complicado será llegar.

El primer partido con Pouso en el banquillo no será precísamente un camino de rosas.

Nos iremos a Las Rozas a jugar contra un equipo que no ha perdido en casa; que es el segundo menos goleado del grupo y que en su feudo sólo ha encajado dos goles en lo que llevamos de Liga.

Ni que decir tiene que no efectuar nuestro particular "regalo de reyes" nada más comenzar será vital pues remontar en ese campo parece a priori una misión más propia de Tom Cruise en su famosa saga cinematográfica que otra cosa.

Por cierto, ayer frente al Melilla tampoco repartimos ese obsequio tempranero. 

A ver si las dádivas pueden ir formando parte del pasado y llega ese partido en el que dejamos nuestra portería a cero. 
Desde Oviedo que no lo hacemos y curiosamente acabando con 9 jugadores sobre el campo.

Y es que el fútbol seguirá siendo raro hasta el final de los tiempos pero precísamente por eso resulta tan bonito y tan apasionante.