lunes, 17 de febrero de 2020

Sí; el Pontevedra CF puede bajar a Tercera División

No es fácil escribir sobre el Pontevedra CF después de partidos tan lamentables como el de ayer. 

Resulta complicado aferrarse al teclado del ordenador y describir la decepción tan profunda que se puede llegar a sentir al ver a tu equipo de fútbol vagar como alma en pena por un terreno de juego.

Sin fútbol, sin garra, sin una mínima capacidad de rebeldía y sin timón alguno, el Pontevedra perdió un encuentro contra un grupo de atléticos chavales asturianos plagados de bajas en defensa y que es posible que a la hora en el que estas líneas empiezan a escribirse (al filo de la una del mediodía del Lunes) ya se hayan empezado a creer que salieron vencedores del duelo disputado en el Estadio de Pasarón. 

Tras el pago de una cláusula de rescisión de cuantía considerable y cuatro incorporaciones invernales (aunque alguna de ellas siga sometida a "tratamientos de potenciación" mientras el equipo se desangra en medio campo), el Pontevedra CF sigue igual que antes del inicio del mercado de Enero, acumulando jornadas sin ganar y rozando el ridículo ayer en una segunda parte impropia de un conjunto que tenga otra aspiración que no sea salvarse del descenso en el último segundo de la última jornada.

Si, no es exagerar. El Pontevedra CF puede bajar a Tercera División.

No se trata ahora de buscar las razones de esta racha interminable de frustración e impotencia en la actuación de determinados jugadores o incluso en la del entrenador. 

El problema del club es más profundo, más estructural.

Desde la "cúpula" del Consejo de Administración se "venden" objetivos tan ambiciosos como el ascenso a la LFP al tiempo que, entre otras cosas, no se dota a la entidad con una mínima profesionalidad en los despachos que rijan el día a día del club con la minuciosidad y detalle que esa tarea tan complicada requiere.

En los despachos no existe ni una sola persona, por ejemplo, con un mínimo de experiencia y conocimientos futbolísticos que se encargue de  dirigir la parcela deportiva del club y cada verano e invierno el Pontevedra CF se somete a una especie de "ruleta de la fortuna" en los fichajes que en ocasiones (pocas) sale muy bien como en la temporada 16/17 y en otras o regular o rematadamente mal como en la infausta campaña 17/18.

Desde fuera, la dirección deportiva del Pontevedra CF parece funcionar de manera pasiva, es decir, tantos ofrecimientos de otros tantos representantes me llegan a la oficina y de ellos elijo el que más me guste quizá en ocasiones echando "el pito pito gorgorito".

No parece existir ni por asomo un trabajo activo. 
Ese trabajo que consistiría e un seguimiento propio de diferentes futbolistas, de manera continuada e "in situ" para ser el club el que le diga a un determinado representante: "Me interesa tu jugador y creo que encajaría muy bien en nuestro equipo" y que no se haga la labor completamente a la inversa y terminar por recibir jugadores mediocres después de que se nos venda "la correspondiente moto".

¿Trabajar así costaría algo más de dinero? Pues posiblemente sí.

¿Se necesitaría alguna pieza más al margen del Jefe de la parcela? Es posible que también.

Ahora bien, si no se puede contar con esta organización siquiera en su estado mínimo de implantación; si el Pontevedra CF quiere seguir viviendo de esas "motos" de los representantes que a veces colocan productos incluso en estado físico discutible; si no se deja en manos la parcela deportiva de gente que de verdad sepa de esto, entonces es posible que las apelaciones a ascensos a  2ª no sean mucho más que auténticos brindis al sol o edificios sin cimientos que al final acabarán por venirse abajo.   

Lo anterior, por supuesto, no quiere decir que el Pontevedra CF cuente con una plantilla que deba aspirar solamente a salvarse de un humillante descenso a 3ª División.

Ahora bien, lo que sí quiero decir y mucha gente también ha expuesto desde principios de temporada es que la plantilla granate no cuenta ni con la calidad requerida para aspirar a 2ª ni con el liderazgo ni dentro ni fuera del césped para afrontar un objetivo que se insiste una vez más es de los más complicados de nuestro fútbol. 

No se va a entrar una vez más en esta ocasión a tratar las lagunas evidentes con las que cuenta este grupo de jugadores y que se han tratado de parchear con más o menos éxito (pero con una gran inversión) en el mercado de invierno.

Esas lagunas son de sobra conocidas por todos los que siguen habitualmente al equipo y repetirlas una vez más resulta ya deprimente.
La calidad es justa y se reúne en torno a dos o tres jugadores que en cuanto no tienen el día provocan la más absoluta oscuridad en el juego ofensivo del equipo.

Y además, en segundas partes como las de ayer (igual que ante el Internacional o ante el Getafe B o ante otros equipos) no aparece ninguna ascendencia sobre el terreno de juego o desde el banquillo que tranquilice primero y que arrastre después al equipo por lo menos por un sendero de garra, de casta o de rebeldía que provoque un mínimo de reacción sobre la hierba.

Lejos de ello, los minutos de esa segunda parte fueron pasando como espinas que se clavaban en el corazón granate de manera plana, monótona, entre "patadón y patadón" a un Rufo del que se supone que fue fichado para recibir balones de gol y no desde el espacio y que ni siquiera varió su cansino ritmo tras el gol conseguido por el filial del Real Oviedo.

No voy a negarlo. 

Cuando el club anunció el fichaje de Pouso no me pareció nada mal la opción escogida.

Interpreté que con su experiencia podría ayudar al equipo a templar los nervios y asimilar la dificultad del reto que se le venía encima sin estar debidamente preparado para ello.
En el aspecto futbolístico empecé a imaginarme un equipo rocoso tanto en casa como fuera; aguerrido, difícil de ganar que pudiera disimular sus carencias a base de trabajo en grupo y solidaridad defensiva.

¿Jugaríamos feo? Es posible. ¿Ganaríamos partidos? Yo creía que sí.

El paso del tiempo ha puesto de manifiesto que después de un inicio esperanzador, los mismos vicios que ya tenía el Pontevedra "pre Pouso" han vuelto a aparecer con toda su crudeza.

Se han perdido partidos siendo una auténtica "verbena" defensiva y en otras ocasiones (como ayer) hemos jugado partidos de 30 minutos en los que acumulamos ocasiones falladas y nos hemos disuelto en los restantes 60 como azucarillos indefensos ante el calor de un café con leche.
Sin una modificación en el guión ordenada desde la banda; cambiando jugador por jugador en los relevos (por cierto, a toda esta sensación de tristeza y decadencia se unieron los problemas de dos de los cambios ayer que aumentaron la sensación de abandono) y solo cambiando el sistema por causa de la segunda lesión producida y no por una verdadera intención de variar el rumbo de los acontecimientos

El Pontevedra CF que yo conocí siendo un niño (con sus problemas, por supuesto) le metía (a falta de fútbol), empuje y corazón en los últimos minutos a cualquier encuentro cuyo resultado fuera negativo en su propia casa.

No me acostumbro a días como los de ayer en los que un grupo de jóvenes  (y digo esto porque sí en esta ocasión este filial estaba lleno de chavales inexpertos) no sufran por lo menos el acoso desesperado de un equipo disconforme con otra derrota en casa; que no se vean "empotrados" en su área por el Pontevedra aunque sea de manera aturullada en los últimos minutos mostrando algo de orgullo a falta de ideas sobre el campo.

Repito, es posible que el Pontevedra CF baje a 3ª División.

Urge replantearse desde ya el cambio de guión y asimilar esta inesperada situación en las que vamos a vivir hasta el mes de Mayo.

Seguir sosteniendo la quimera de la cuarta plaza no hará sino aumentar los daños y aumentar todavía más la bombona de presión de una plantilla que no es capaz de digerirla.

Tenemos 31 puntos y quedan 39 puntos en disputa.

Como mínimo hay que ganar cinco partidos y ese debe ser el objetivo primordial del Pontevedra CF.

No sé si se tomarán decisiones desde arriba con relación al técnico aunque en mi modesta opinión es posible que de poco servirán si no se afronta el planteamiento que se acaba de exponer.

Hay que salvarse.

Ridículos como los de la segunda parte de ayer exigen olvidarse de utopías y poner los pies en el suelo.

46 puntos (no sé si alguno más tal y como está la cola de la tabla a estas alturas).

Cualquier otra cosa sería permanecer "en la mentira" en la que el Pontevedra CF empezando por su Presidenta vive durante toda esta temporada.  



  


  

lunes, 3 de febrero de 2020

La modestia, los fichajes y un punto que arregla poco.

La modestia es una cualidad muchas veces utilizada por participantes en el circo del fútbol para tratar de explicar diferentes situaciones.

Por lo general se usa para hacer ver a tu interlocutor que los medios que se tienen son escasos en comparación con el arsenal deportivo y sobre todo económico con el que cuenta aquel con el que te vas a enfrentar o acabas de hacerlo. 

La apelación a la modestia resulta muchas veces curiosa.

Se recurrirá a la misma cuando el rival cuente con un presupuesto notable y superior al tuyo y dicha circunstancia se haya manifestado de manera aplastante sobre un terreno de juego.
Por contra, nadie se acordará de la modestia cuando el contrincante que te "haya pintado la cara" sobre el césped tenga menos recursos que tú y tal circunstancia no haya resultado un obstáculo para llevarse los puntos.

Es normal, por ejemplo, apelar a la modestia cuando un equipo como el Pontevedra CF 19/20 juega contra el Ibiza cuya apuesta por el ascenso a la Liga Profesional es alta y ciertamente indubitada.

Ahora bien, en aquellos días no muy lejanos en los que equipos como el Sanse, Internacional o Sporting B te superan en todas las líneas e incluso en la energía necesaria para competir por un balón, entonces, digo, la apelación a la modestia del rival no aparecerá por ninguna parte y nadie se acordará tampoco de los medios con los que cuenta ese contrario que ha sido netamente superior a ti.

Afirmar que el Pontevedra CF es un equipo modesto en la categoría puede servir (malamente pero servir al fin y al cabo) cuando toca jugarse los cuartos con ese Ibiza, ese At. Baleares o esos filiales del Madrid o Atleti que pueden surtirse de jugadores que han debutado en Primera División o  en el caso de los blancos fichados en este mercado de invierno de otros países o de la segunda división española (léase Marc Gual, por ejemplo).

Ahora bien, debería dar un poco de apuro (aunque solo sea un poquito) apelar constantemente a la modestia cuando la cuarta plaza del grupo de la que ya nos superan la nada desdeñable cifra de 6 puntos está ocupada por el Peña Deportiva de Santa Eulalia y el Coruxo.

También deberíamos sumar todavía más prudencia a nuestra condición de "modestos" tras el recién finalizado mercado de invierno en el que el Pontevedra CF ha sido protagonista de manera llamativa al hacerse con los servicios del pichichi del grupo I a golpe de talonario abonando su cláusula de rescisión.

Por tanto, seremos "modestos" en aquellos casos, pocos, en los que dentro de nuestro grupo nos enfrentemos a los equipos citados que no son tantos pero no deberíamos apelar tanto a dicha modestia en los demás casos para no resultar ciertamente incongruentes.

Eso sí, la modestia a la que se refiere este atribulado bloguero es a la económica. 

En ese plano parece que el Pontevedra CF va estando en condiciones de realizar inversiones importantes en su plantilla para que en poco tiempo ese objetivo del ascenso deje de ser solo una quimera.

No se puede olvidar, no obstante, que esa modestia tiene otro plano, otro significado que es el que nunca debería abandonar el equipo y que en demasiadas ocasiones por desgracia sí ha obviado.

Me refiero a la modestia sobre el campo al margen de los euros. 

Esa modestia como conjunto que impone la obligación de correr, concentrarse y pelear con denuedo desde el primer minuto hasta el último de partido y que puede equilibrar hasta cierto punto los choques disputados contra equipos más "poderosos" y desequilibrar la balanza en aquellos otros partidos jugados con rivales menos "poderosos" que nosotros.

En este último mes y medio de competición (a excepción del día de ayer) lo que pareció perderse es esa última acepción de la palabra modestia, la que obliga a plantarse sobre un campo de juego con la intención de no dar facilidades al rival siendo un triste ejemplo de ello la insoportable actuación del equipo en Mareo, especialmente en la primera mitad.



El partido frente al Ibiza contaba con muchos alicientes para el aficionado granate a pesar de lo cual la entrada en Pasarón volvió a ser tan decepcionante como en los últimos tiempos que por desgracia ya van siendo "demasiados tiempos".

Dos de los cuatro fichajes de invierno (Rufo y Zabaleta) aparecían en el once inicial y el "regresado" Bustos también formaba parte del mismo de forma algo sorprendente pero agradable.

Enfrente un potente contrario que pasó como un obús en Copa del Rey por nuestro estadio y que se jugaba mantener el pulso con AT. Baleares y Atlético B por esa tan importante primera plaza del grupo.

Y lo cierto es que los primeros minutos no presagiaban nada demasiado bueno para nosotros pues la indudable presencia física del rival volvía a manifestarse como ya ocurriera en el torneo del k.o y no daba demasiadas opciones a nuestros jugadores que parecían de nuevo apocados ante el reto que le planteaba el equipo de Alfaro.

Por suerte, esta situación no duró mucho. El equipo consiguió asentarse con el paso de los minutos y contrarrestar esa consistencia de los celestes metiéndose de lleno en los balones divididos y no rehuyendo ningún lance propuesto por el Ibiza por muy intenso que este resultase.

El resultado fue una primera parte muy competida en el aspecto físico pero realmente trabada y fea para el espectador en la que las ocasiones de gol fueron muy escasas (una falta del Ibiza rechazada por Edu y un balón fuera de Alex Glez.) 

En la segunda parte el partido llevaba más o menos el mismo guión hasta que el PontevedraCF decidió durante algunos minutos soltar amarras y darse cuenta de que el contrario por muchos euros que acumulase en su cuenta corriente y centímetros en los cuerpos de sus jugadores, seguía siendo un conjunto de su misma categoría al que se le podía hacer daño aplicándose al 100% sobre el terreno de juego.

Fueron minutos en los que Bustos percutió por banda derecha y gozó de una ocasión en un lanzamiento que se marchó fuera por poco; minutos en los que Rufo (al que no le llegó un solo balón para rematar) enseñó sus virtudes a la hora de proteger el balón y cederlo en mejores condiciones a sus compañeros esperanzando a su afición de cara a que la gran inversión realizada por él pueda verse amortizada; minutos en los que Alex Glez lo intentó todo pero no le salió casi nada incluyendo la mejor ocasión del encuentro en una jugada en la que con el portero desubicado envió una pelota fuera lamiendo el poste derecho de la portería visitante; minutos (no demasiados), en suma, en los que el Pontevedra no estuvo lejos de hacer ese gol que podría haberle dado los tres puntos.

En el tramo final del partido el Ibiza volvió a conseguir que la calma reinase de nuevo sobre la hierba y a ello contribuyó también la nula aportación de los dos hombres que desde el banquillo granate salieron de refresco.

José García no lució en el cuarto de hora que estuvo sobre el campo e incluso perdió alguna pelota peligrosa que por suerte no tuvo mayores consecuencias y Adighibe protagonizó unos minutos surrealistas en los que únicamente fue capaz de realizar faltas que le costaron una amarilla y que nada aportaron para tratar de cambiar algo en los últimos minutos del encuentro.

La conclusión final es que el Pontevedra mejoró ostensiblemente contra este rival si tomamos como referencia aquel partido de Copa en el que casi nos borraron sobre el césped.
 Aún así, no se debe obviar que mejorar aquella actuación no era difícil y que a pesar de esa mejora el equipo no fue capaz de tirar ayer ningún lanzamiento entre los tres palos.

Como circunstancias positivas debe destacarse esa actitud de todo el grupo que digirió bien la fortaleza física balear e igualó el envite que en los primeros minutos volvió a proponer Alfaro; esa actitud también se vio acompañada con un buen desempeño defensivo al que quizá haya contribuido contar por fin (después de cinco meses de competición) con un lateral izquierdo que es eso, un lateral izquierdo y que cumplió tapando su parcela (no recuerdo apenas internadas rivales por esa zona) además de colocar un par de centros interesantes en sendas arrancadas por su banda.

En el plano negativo, como ya se ha dicho, el Pontevedra CF no fue capaz de hacer intervenir ni una vez al portero del Ibiza y a pesar de que Rufo protagonizó acciones interesantes ninguno de sus compañeros fue capaz de colocarle un solo balón en condiciones de ser rematado.
Además, en la parcela central de medio campo seguimos adoleciendo de una lentitud y falta de ideas que aumentan la expectación acerca de lo que un Adrián Cruz (ayer no convocado) pueda aportar en esa labor de creación y ofrecimiento de continuidad al juego.

Por último, el balón parado.

Ayer en la faceta defensiva se estuvo bien y se paró al Ibiza con diligencia pero en el aspecto ofensivo de la estrategia, a salvo de una ocasión en la que sorprendimos y Alex Fdez pudo buscar el disparo bien rechazado por un rival que se echó al suelo, el equipo volvió a desperar con corners lanzados a la altura del tobillo del rival o faltas botadas "al cuarto palo".

Sería bueno que se mejorase y mucho en estos lances y más ahora que contamos con un rematador de cabeza muy importante como Rufo. 

La cuarta plaza tras el empate ya se va a los 6 puntos con 15 encuentros por jugar.
Entre esos 15 partidos se cuentan desplazamientos tan complicados como los de Atlético B, Rayo Majadahonda o por supuesto el del próximo Domingo al líder, At. Baleares.

El margen de error cada vez es más estrecho y la clasificación para el play off, este año, más lejana.

Eso sí, el pago de la cláusula de Rufo más ese contrato de 2 años o la duración del contrato de Zabaleta (lo que queda de esta y otra más) parecen dejar ver que el Pontevedra CF no va a cejar en su empeño de estar arriba en el futuro a corto plazo y eso es buena noticia.

Esta temporada se han cometido errores y se ha perdido mucho terreno. 

¿Es posible todavía recortar y subirse al carro de la cuarta plaza? 

Sí, pero habría que dejarse muy pocos puntos por el camino y la labor parece realmente hercúlea.  

  


martes, 21 de enero de 2020

De una baja sin sustituto; un alta solo "presunta" y otro día sin ganar.

Somos un club peculiar (vamos a llamarnos así) en los últimos tiempos y eso es algo que resulta difícilmente discutible.

Hace un par de veranos nos inventamos un acto de presentación de nuevos fichajes cuyo elemento innovador radicaba en no haber dado oficialidad a ninguna de las incorporaciones hasta ese mismo día en el que desfilaron entre fanfarrias y grandes alharacas, a pesar de que el 90 % de los nombres ya se conocían por otros cauces ajenos a las entrañas del club.

Ese comportamiento ciertamente peculiar a la hora de anunciar fichajes se rectificó de manera afortunada por el Consejo este último estío y por suerte para aquellos que seguimos y vivimos la actualidad granate las nuevas incorporaciones se fueron oficializando a medida que se producían los acuerdos con los futbolistas.

En ese mercado de invierno que ya va tocando a su fin parece que hemos recuperado algunos "tics" de aquel "verano innovador" y vuelven a producirse acontecimientos de complicada explicación de acuerdo a los cánones del sentido común.

Así, todo el mundo sabe que un futbolista que hasta hace unos días jugaba cedido en el At. Baleares, de nombre Jose García, estuvo viendo el partido disputado por el Pontevedra ante el Racing de Ferrol desde la grada de Tribuna y en compañía de algunos futbolistas granates que no podían disputar dicho encuentro. 
Del mismo modo, todo el mundo también conoce que en los días previos al choque, el fichaje de este futbolista sub 23 parecía cantado y solo pendiente de la conformación del club.

Ah, pero no.

En el momento de escribir estas líneas, casi mediodía del Martes 21 de Enero, ese fichaje todavía no se ha producido o por lo menos anunciado por lo que esa visita a Pontevedra del chico no sabemos si se produjo para firmar definitivamente su incorporación o para hacer un "tour" por la ciudad a ver si es de su gusto y en caso afirmativo decidirse a formar parte del equipo.

Como este alta tiene todos los visos que sí se va a producir (en caso contrario el adjetivo "peculiar" bien podría sustituirse por algún otro menos edificante), bueno es recordar que este hombre juega como posición principal de extremo izquierdo (si es que en el fútbol actual se puede seguir llamando a alguien extremo) aunque en la rueda de prensa posterior al partido con el Racing, nuestro entrenador aclaró que también podría actuar de interior y que además era una petición suya. 

Insisto, si finalmente llega este futbolista al Pontevedra CF, se encontrará con una plantilla en la que en la posición en la que preferentemente se mueve juegan o pueden jugar hasta tres hombres (Alex Glez, Pedro Vázquez y Alvaro Bustos) y también se encontrará con que en dicha plantilla sigue habiendo solo un lateral izquierdo al que el técnico no ve en esa posición (Naveira), un centro del campo más magro en sus efectivos tras la baja de Mejía y una delantera que sigue peleando mucho pero fallando ocasiones delante de los porteros contrarios. 

Dentro de la peculiaridad del club, bueno es también citar la baja concedida a Alvaro Mejía sin tener sustituto alguno cerrado o en vías inminentes de cerrarse con lo que afrontamos el derby con el equipo "verde" con un efectivo menos y "transitoriamente debilitados" en vez de reforzados en un mercado que en principio es para lo segundo y no para lo primero.

Llamativas ( o peculiares para seguir con el adjetivo de marras) resultaron las palabras de Puso tras el partido diciendo que les habría venido bien en la segunda parte un cambio en el mediocampo pero que no había nadie y que el Domingo sí hubiera sacado a Mejía unos minutos para refrescar al equipo.
Tremendo, pero todo sea para que el hondureño que al parecer debía decidirse ya si se iba o no a Grecia pueda cobrar según se dice unos emolumentos muy superiores a los que percibía en nuestra ciudad.

Del partido frente al Racing lo que se puede decir es que de nuevo no pudimos o supimos jugar un partido lo suficientemente constante y dinámico para acabar con esta dichosa racha sin ganar que ya se alarga a los cinco partidos si contamos el de Copa frente al Ibiza.

Sí es cierto, no obstante, que el equipo estuvo bastante más cerca de vencer que en los cuatro anteriores y que mostró una concentración y colocación en defensa muy superior a la exhibida frente a Sanse, Ibiza o Internacional.

Es verdad que el Racing de Ferrol vino a aquí a empatar como objetivo primordial y esperar a ver si "sonaba la flauta" en alguna ocasión aislada para llevarse el partido.
No obstante, no se puede obviar que el conjunto departamental cuenta con un delantero de verdadera categoría y algún que otro jugador en medio campo con calidad para hacer daño a los que el Pontevedra supo neutralizar en todo momento sin dar más que una opción en un lanzamiento escupido por un poste de la portería de Edu.

Con un Racing muy defensivo aunque muy ordenado y un Pontevedra incapaz de encontrar caminos en ataque la primera parte resultó pesada y aburrida con una sola jugada digna de mención que tuvo como colofón un remate forzado de cabeza de Bustos al larguero.

Las cosas cambiaron para bien en los primeros 20 minutos del segundo tiempo.

Tras el susto del poste antes citado, el equipo consiguió dotar a su fútbol de la suficiente continuidad y ritmo para acumular llegas constantes al área contraria y disfrutar de tres o cuatro ocasiones que una vez más volvieron a fallarse.
La más clara de Javi Pazos en un mano a mano con el portero que éste desbarató tras un ingenuo remate del delantero.
También Nacho gozó de su oportunidad y Bustos y Pedro estuvieron cerca del gol.

Del asturiano hay que comentar que si bien siguió sin ser ese jugador desbordante y venenoso en el disparo que tanta vida nos dio en la primera vuelta, sí apareció mucho más y se le vio más implicado y luchador contra el desacierto en lo que este bloguero, más atribulado que siempre, espera que sea la primera piedra para ir viendo de nuevo a ese Bustos que en este Pontevedra es realmente vital.

No estuvo mal Pedro Vázquez y como siempre demasiado intermitente un Romay que sigue sin destapar ese tarro de las esencias que en partidos de la campaña anterior nos hizo quedarnos con la boca abierta en más de una ocasión.  

Bueso cumplió más o menos en el lateral izquierdo aunque no se vio muy exigido y los centrales cuajaron un muy buen partido destacando por su velocidad y un buen sentido de la anticipación (llama la atención como Erraji puede estar otras veces tan desacertado viéndole tan sobrado en partidos como el de anteayer).

En definitiva, el equipo mejoró exponencialmente en su organización defensiva colectiva y sí se puede decir (a diferencia del día del Internacional en el que fuimos un colador defensivo) que la victoria no se logró por no haber sido capaces de concretar alguna ocasión en esos minutos tras el descanso en los que fuimos claramente superiores al Racing.

Partidos como el disputado ante los ferrolanos se asemejan más a los que esperaba con Pouso de entrenador; choques en los que se ve a un equipo agresivo en defensa, concentrado, peleón y "metido en harina" y que sin ser "la alegría de la huerta" en ataque sí cree las ocasiones suficientes para llevarse los 3 puntos.

Claro, para eso luego hay que meter alguna y en ese lance del balompié, el más difícil de todos y por eso el más caro también, llevamos tiempo sin acierto y todavía quedan días de mercado invernal para darnos cuenta que contar con un delantero de nivel indiscutible en la categoría es un ingrediente que resulta imprescindible para soñar con esos objetivos que fueron marcados a principios de temporada.

viernes, 10 de enero de 2020

De irregularidades, mercados y sueños incumplidos

Lo he dicho en varias ocasiones. Ser aficionado del Pontevedra CF es muy difícil. 
Ojo, también muy bonito y maravilloso pero sin lugar dudas muy complicado, al menos si tienes menos de 50 años.

Haberse incorporado a esta aventura granate en los albores de los años 80 por una cuestión meramente de edad implica la casi insuperable prueba de acompañar una singladura eterna del equipo por  la 2ª B o la 3ª división a lo largo de las últimas cuarenta temporadas.
Solo un oasis, la cada vez más lejana campaña 2004/05, permitió a las generaciones más jóvenes de granates disfrutar del recorrido de su equipo por la categoría de plata del fútbol español aunque de forma fugaz y tan escurridiza que a veces parece que fue una fantasía y no una temporada real.

Ni siquiera cuando de verdad había dinero en las arcas del club se pudo consolidar la posición en la LFP y partidos trágicos como los jugados en casa frente a Sevilla B o Cordoba o fuera contra el Alcorcón no hicieron sino aumentar la sensación de que echar abajo la barrera que nos separa de la clase media -alta de nuestro fútbol resulta una misión ciertamente imposible.

En el momento actual, el desconcierto y las dudas eternas han vuelto a apoderarse de una entidad que ha vuelto a apuntar alto sin que los cimientos se encuentren lo suficientemente consistentes para sostener unas aspiraciones de considerable dificultad.

Pronunciar la palabra "ascenso" no es cuestión baladí si de lo que se trata es de escapar de esta bronceada categoría maldita para emerger al mundo color de rosa de la segunda división con sus ingresos por tv, publicidad, quinielas etc etc.

Es más fácil subir de segunda a primera. Ha habido incluso algún equipo que lo ha conseguido alcanzando la sexta posición en la Liga regular y luego sorprendiendo en las dos eliminatorias a doble vuelta.  
Y de tercera a segunda división B a pesar de que el mecanismo de competición es el mismo no es fácil encontrarse con los potentes rivales en esas promociones por no abundar en la cuarta categoría los históricos venidos a menos (pero muy peligrosos deportivamente, léase por razones obvias como ejemplo el Real Murcia) cuya presencia sí es más frecuente en los cuatro grupos de la 2ªB.

Todo ello implica, insisto, pronunciar la palabra "ascenso" (no play off, sino ascenso) en aquellas ocasiones en las que dicha circunstancia no pueda resultar quimérica o muy desproporcionada en relación a las posibilidades con las que cuenta la plantilla que manejas.

No quiero decir con ello que cuando se pronunció la palabra  "tabú"  no se hubiera hecho con la mejor de las intenciones o a lo mejor incluso creyendo de verdad que se podía conseguir tal proeza con los mimbres disponibles pero lo que es cierto es que el tiempo está poniendo de manifiesto que esa aspiración no parece viable ni posible después de asistir a la primera vuelta de competición.

Ha sido este Pontevedra CF un equipo demasiado irregular en este campeonato y ha dejado ver tal cantidad de lagunas que seguir creyendo en ese "ascenso" se hace misión prácticamente imposible.

¿Soñar con él? Siempre, pues de sueños ha vivido por lo menos este atribulado bloguero a lo largo del caminar de este equipo a lo largo de cuatro décadas.

Soñando con ganar muchos partidos cuando no había mucho potencial para hacerlo y soñando con perder muy pocos cuando sí había ese potencial y, como ya se ha dicho, todos esos sueños se fueron evaporando uno tras otro en el cielo de Pontevedra.

Este Pontevedra CF 19/20 no ha mostrado fortaleza defensiva como grupo en casi ningún momento de la temporada. 
Solo hay que consultar la clasificación y observar la cantidad de goles que hemos encajado. 

Demasiados para mantener una aspiración seria y firme de estar verdaderamente arriba en dicha tabla.     
Con parches constantes en el lateral izquierdo, con muchos problemas para encontrar una compañía ideal para Victor Vázquez "Churre", con inmensos problemas a la hora de defender el balón parado e incluso a veces con más errores de la cuenta de un portero que en el pasado ha sostenido al conjunto en innumerables ocasiones.

El medio campo carece casi por completo de capacidad combinativa a la que es indispensable recurrir en aquellos encuentros en los que los rivales no dejen espacios, te entreguen la iniciativa y te digan: "Venga, ahora desorganízame y ponte por delante en el marcador".
Mejía no ha cumplido las expectativas (hace dos días en Copa perdió otra oportunidad para reivindicarse), Sana y Berrocal no pueden hacer ni por asomo esa labor y el único que a veces lo consigue es un Alex Fernández cuya mejor cualidad (al menos a juicio del que esto escribe) no es esa sino la llegada de segunda línea creando peligro en área contraria.

En el ataque seguimos igual o pero que la campaña anterior. Las posibilidades de Javi Pazos son conocidas y Adighibe alterna alguna buena actuación con partidos demasiado flojos y desacertados. 

No parece suficiente, desde luego, para conseguir algo tan difícil como un ascenso a 2ª.

Entre medias del medio campo y los delanteros está el talento de este equipo. 

Está Alvaro Bustos que cuenta con una calidad indudable pero que lleva un mes desconocido en el que no le sale nada e incluso aparece desconectado de la faceta defensiva del equipo (primer gol del Internacional, por ejemplo). 

Está  Romay que nos encandila a todos cuando "está de quiero" pero que este año parece más guadianesco que nunca además de falto de algún compañero más para poder desarrollar ese juego que le hemos visto sobre todo la temporada pasada. 

Y está Alex González que siempre lo intenta. Quizá (y sin quizá) no tenga la calidad de los dos anteriores pero sí tiene velocidad,desborde, garra y más gol de lo que parece.
Alex sí que no ha desaparecido. En esta últimas dolorosas derrotas ha vuelto a intentarlo todo desde el extremo, desde el lateral o desde donde lo pongan pero no es suficiente si se encuentra tan solo como últimamente.

De Pedro Vázquez lo que puedo decir es que le encanta a Pouso, pues vale. Es indudable que tiene posibilidades y que en los dos primeros partidos jugados en Pasarón con el nuevo técnico cuajó dos grandes actuaciones pero últimamente ha vuelto a las andadas y ese no es el Pedro que se espera por estos andurriales.

La conclusión clara que por lo menos este bloguero ha sacado de la primera vuelta es que tenemos peor defensa del año pasado. Ni David Castro e incluso Adrián León han sido sustituidos con garantías (Erraji parecía que sí pero otra vez ha arrojado dudas en estos últimos partidos).

Se pude deducir también que tenemos bastante peor mediocampo que la temporada pasa pues ni Kevin ni sobre todo Borja han tenido un relevo aceptable.

Y en la delantera seguimos igual que el pasado año. Arruabarrena duró una vuelta pero en la segunda desapareció y en esta campaña vamos por el mismo camino con Adighibe.

La única posibilidad de soñar (y siempre sería mediante el sueño y el corazón y no con la cabeza) con que esta plantilla se metiera arriba es que se cerraran por fin las múltiples vías de agua que el equipo acumula en defensa (y no solo por la defensa sino como conjunto); que Bustos y Romay salieran del bache y acompañaran muchísimo más a Alex González; que Mejía enseñara de una vez por todas alguna de las razones que quien lo trajo aquí debió ver en él y que Adighibe empiece a meter bastantes más ocasiones de las que falla.

Demasiadas cosas, por tanto, deberían variar radicalmente en el futuro más próximo.

¿El mercado de invierno?

Veamos.

Llevamos con Javi López lesionado desde hace meses y ya se dejó pasar el plazo existente por baja de larga duración para suplir su baja y fortalecer a un equipo que lo pedía a gritos so pretexto de que era un mercado muy reducido.

El mercado de invierno ha empezado ya hace diez días y las urgencias del equipo son manifiestas y evidentes desde hace tiempo sin que ninguna operación haya cristalizado todavía.

El equipo cayó estrepitosamente en Matapiñoneras pero muchos dijeron el cuarto está a dos puntos nada más.
El equipo volvió a caer de forma lamentable ante el Internacional (equipo con números muy malos como visitante) y ese cuarto puesto ya está a cinco puntos.

Se comenta estos días en los medios que el club dejará las incorporaciones para el tramo final de este mercado con lo que no podemos descartar (ojalá no) que si viene alguien lo haga cuando el equipo ya esté a una distancia sideral de ese cuarto puesto que a día de hoy parece el único que aún sería "disputable".  

Sí, es cierto que las dos incorporaciones del mercado de invierno anterior fueron muy acertadas pero llegaron con el equipo metido en la pelea y con muchas opciones de meterse arriba.
Esta vez puede que si llega alguien la situación sea muy diferente.

Mientras, el Pontevedra recibió hace 48 horas al Ibiza y las sensaciones no pudieron ser peores.

Este bloguero veía el partido "in situ" y realmente dudaba si ya habíamos eliminado a los baleares y el rival que estaba enfrente era un 2ªdivisíón como el Albacete dada la impotencia mostrada por los nuestros y la superioridad exagerada evidenciada por los de Alfaro.

Las perspectivas no son nada buenas y habría que ponerle freno ya a esta irregularidad y a este bache que ha llegado justo después de vencer con solvencia al Rayo Majadahonda.

Y es que otra cosa tiene clara el que esto escribe.

No solo hacen falta buenos jugadores en el aspecto técnico, táctico y físico sobre el césped sino también en la faceta mental. 
En ese aspecto del fútbol que implica que cuando vienes de una victoria tan importante como la citada ante los madrileños no puedes echar un borrón tan importante como el de S.Sebastián de los Reyes contra el que fuimos una sombra de nosotros mismos.

Esta es otra variable que debería hacerse mirar el Consejo en caso de que fiche a alguien. 
Los que vengan aquí si la aspiración es el "ascenso" deben ser capaces de asumir esa meta no solo en sus piernas sino también en su cabeza.  

Espera el Coruxo que llega en en buen momento y que nos hará sufrir.

A ver si se detiene la caída pues de lo contrario la situación ya podría resultar muy difícil de revertir.  


lunes, 23 de diciembre de 2019

La diferencia entre una derrota y un estropicio

Cualquier equipo de cualquier categoría tiene licencia para perder partidos en su competición de Liga contra otros rivales sin que por causa de esas derrotas haya que cuestionar toda una temporada y cesar en el empeño de conseguir los objetivos que cada escuadra se haya marcado al principio del torneo.

El fútbol es un deporte pero también un juego en el que el acierto muchas veces decanta el éxito o el fracaso en un partido determinado y son muchos los ejemplos que ofrece cada fin de semana en forma de encuentros ganados por uno de los contendientes por haberse mostrado más contundente en ambas áreas de máximo castigo a pesar de que sus contrincantes los hubiesen acosado e incluso empotrado contra su portería en diferentes fases de los choques. 

Por tanto, la derrota es una circunstancia deportiva con la que hay que convivir y que hay que aceptar. 
La única forma de combatirla para que no llegue en muchas ocasiones es ofrecer sobre el terreno de juego una imagen competitiva, llena de concentración y adecuada a las virtudes y defectos de cada equipo en la que se intenta potenciar las primeras y disimular los segundos.

Pongamos un ejemplo práctico de hace tan solo unas semanas.

El Pontevedra llegaba a su partido contra el Peña Deportiva (que era cuarto en la tabla) con una racha muy buena de resultados y juego sobre el césped.

En aquel partido jugado en la isla de Ibiza el equipo se adaptó a las condiciones del campo y del clima; disfrutó de las pocas ocasiones que habitualmente permiten estos encuentros aunque las marró y redujo al máximo las opciones del rival que encontró un penalti afortunado en el último instante por un error individual que no colectivo para llevarse los puntos.

El Pontevedra perdió aquella mañana de Domingo, sí, pero el Pontevedra compitió ese día contra su rival. 
Con mayor o menor acierto pero estuvo en el partido, peleó, pudo ganar y al final perdió por cosas que a veces tiene este deporte.

La derrota escoció, evidentemente.

Y es que cada vez que nuestro equipo pierde nos duele y nos decepciona.   

Sin embargo, la lectura que de ese partido pudo sacarse es que el traspiés cortaba una buena serie de victorias pero no eliminaba esa imagen de más seriedad y rigor defensivo cuya ausencia tanto nos había dañado al comienzo del torneo.

Siete días más tarde el Pontevedra tampoco ganó esta vez en casa al Langreo. 

Dominó, creó casi todas las ocasiones de la tarde (no muchas, es cierto) pero una excesiva espesura en el juego y la buena labor defensiva asturiana provocaron que el partido terminara con empate sin goles a pesar de que el conjunto que en todo momento estuvo más cerca de vencer aquel día fue el Pontevedra.

Son derrotas o empates en casa que decepcionan, entristecen pero no desalientan en demasía porque sobre la hierba pudo verse a un equipo reconocible que tuvo un mal día pero que vuelve a insistirse compitió aunque no encontró el acierto.

Otra cosa muy diferente a juicio del que esto escribe es lo que pasó el Domingo en San Sebastián  de los Reyes que no puede sino enmarcarse al lado de aquella incalificable primera media hora frente al Getafe B o aquel primer cuarto de hora de Ferrol.

El equipo tocó fondo tras la derrota en casa ante el filial getafense e incluso el espectáculo "perpetrado" en la primera parte unido a resultados anteriores le costó el puesto a Luismi Areda.

Después de aquel encuentro y muy cerca de los puestos de abajo, el Pontevedra tuvo que levantarse a base de resultados positivos conseguidos picando piedra y no "marchándose" estrepitosamente del campo como en ocasiones había ocurrido en la etapa anterior.

Es cierto que ese dichoso gol en los primeros minutos sobre todo fuera se siguió encajando en ocasiones (lease Vigo, Las Rozas o Las Palmas) pero el equipo que no había remontado un partido fuera en cuatro años supo sobreponerse y voltear hasta en tres ocasiones un resultado adverso.

En casa se ganó ante el Melilla en un partido raro pero también al Marino con autoridad y hace tan solo nueve días a un potente Majadahonda haciendo además un partido serio y autoritario.

¿Qué hizo el equipo, por tanto, tras la debacle ante el Getafe? 

Recuperar credibilidad, fiabilidad, confianza, volver a creer que es posible meterse arriba aún con las carencias ya repetidas en este blog con las que cuenta esta plantilla.

Esa credibilidad como ya se ha dicho no se vio empañada por la derrota ante el Peña o el empate ante el Langreo.

No obstante, sí se ha visto comprometida y mucho por la actuación del equipo en Matapiñoneras y no por la derrota (insisto una vez más y lo haré las veces que haga falta, claro que se puede perder, faltaría más) sino por la forma en la que se produjo aquella.

Jugábamos un partido contra un equipo que en los 17 anteriores había ganado solo 2. Que llevaba 40 goles en contra y solo 14 a favor y que además había disputado partido de Copa entero entre semana.

Hizo bien Carlos Pouso en recordar la víspera del choque que el rival no era manco y que contaba con buenos futbolistas por lo que una reacción podría llegar en cualquier momento y que había que salir al cien por cien.

Luego lo que se vio fue otra cosa.

Duramos cinco minutos en el partido y luego nos cayeron cuatro y pudieron ser tres o cuatro más.
Es cierto que nosotros al margen del gol también pudimos transformar alguno más pero la conclusión no cambiaría demasiado del 4-1 a un hipotético 6-2.

¿Cuál es esa conclusión?  

En opinión de este más atribulado bloguero que nunca es que volvimos a pecar de falta de concentración y de no jugar con una competitividad máxima que es lo que se requiere en cada partido de Liga juegues contra quien juegues.

No es excusa ni la ausencia de Churre (de largo el mejor defensa del equipo) ni la presencia de Mejía en el "once" en lugar de Alex Fdez.
El equipo mostró una fragilidad defensiva en su conjunto que no resulta de recibo si de verdad queremos aspirar a "agarrar" ese cuarto puesto y se echó por tierra gran parte de esa seguridad en sí mismo que el Pontevedra había mostrado en semanas anteriores.

El problema no es que se haya acabado la temporada, menuda tontería, ni que el play off no sea ya posible cuando sólo estamos a dos puntos del mismo.

Lo que sí sucede es que la forma en que se produjo la derrota de ayer recuerda a aquellos dos infaustos partidos de la campaña anterior jugados ante el Adarve ( virtualmente descendido a 3ª y Las Palmas Atlético) que terminaron por sepultar nuestras hasta ese instante grandes opciones de disputar la fase de ascenso.

La goleada de difícil justificación sufrida en Matapiñoneras vuelve a instaurar las dudas (por lo menos en el que esto escribe) de si el equipo está mentalmente preparado para una clasificación entre los cuatro primeros de gran dificultad y que no se compadece demasiado bien con "gatillazos" como el que el Pontevedra experimentó en S.Sebastián de los Reyes.

Esta misma situación, estar en disposición de asaltar el cuarto puesto y jugar un partido a domicilio frente a un equipo de abajo, puede perfectamente volver a pasar en el tramo final de Liga y la única forma de salir airoso y con los tres puntos en el zurrón será la de COMPETIR sin descanso desde el primer minuto al último y no salir dando facilidades que serán obedientemente aprovechados por los contrarios.

Hemos vuelto a leer en el día de hoy declaraciones de miembros de la plantilla en las que comentan que el equipo ya desde el calentamiento no estaba como tenía que estar y esta clase de "boutades" que lo único que ponen de manifiesto es que la actitud a la hora de afrontar el choque no era la ideal creíamos que ya se habían superado hace tiempo.

Quedan 20 partidos de Liga y a pesar de que también se ha escapado un tercer equipo ( no se si definitivamente) el cuarto lugar se encuentra realmente cerca.

Para optar al mismo no podemos pasar en tan solo una semana de ofrecer una imagen convincente ante un recién descendido de 2ª a pasar "como alma en pena" por el campo del colista sino adquirir mayor estabilidad y regularidad en nuestras actuaciones.

Será necesario tras volver de vacaciones otro trabajo de recuperación de esa credibilidad haciendo las cosas bien sobre el césped y ello pasa por COMPETIR siempre, incluso cuando se "muerda el polvo" que se volverá morder como es lógico y normal.   

Por delante se abre un mercado de invierno que se debería aprovechar para traer un par de "piezas" que resulten útiles para el conjunto y contribuyan a dar solidez al equipo.

Ahora por unos días se para el fútbol y llegan las Navidades y el Fin de Año.

Desde este modesto blog en el que lo único que se quiere es el bien del Pontevedra CF y la consecución de los mayores éxitos para esta entidad que tanta gente lleva tatuada en el corazón, se vuelve a agradecer a todo aquellos que pasan por él para leer su contenido el tiempo invertido para ello y se envían los mejores deseos para toda la familia granate en estas fiestas que ahora comienzan. 

         

   

lunes, 16 de diciembre de 2019

El equipo se llena de argumentos ante demasiadas sillas vacías

A lo largo de una temporada hay partidos de Liga más trascendentes que otros.

Sí. En cada uno de ellos se reparten los mismos puntos pero existen esas jornadas en las que por el rival, la situación en la tabla o la fase de calendario resulta más importante que nunca ver a tú equipo fuerte y metido en competición.

El Sábado pasado era uno de esos días.

Llegaba a nuestra casa un contrincante importante con el poso que deja haber disputado el año anterior la segunda división e instalado en la cuarta plaza con cuatro puntos de margen sobre el Pontevedra CF.

Perder implicaba tener que achicar de nuevo un montón de agua de la nave justo en el ecuador de la competición; un empate nos dejaría cerca pero con los parches de la barca luchando por no saltar por los aires y una victoria significaba colocarse a rebufo del Rayo Majadahonda y afrontar con optimismo y confianza este tramo vital de la Liga.

Y el equipo salió al césped (en mucho mejor estado de lo que se podía esperar en medio de un otoño especialmente lluvioso) y no solo ganó sino que se llenó de argumentos para la esperanza jugando una segunda parte muy buena en la que se mostró superior a un Rayo que no tuvo más remedio que hincar la rodilla ante los granates.

La primera parte resultó fea e insulsa salvo en los primeros minutos y en los últimos.
En esos primeros instantes los dos equipos llegaron con soltura al área contraria y quien lo hizo con más claridad fue el conjunto madrileño que perdonó una doble ocasión clarísima de gol y que pudo cambiar por completo el signo del encuentro.
Fue en el único error defensivo de un superlativo Alex González que permitió la entrada sin oposición de un jugador del Rayo cuyo centro no supieron aprovechar dos compañeros que estrellaron sus remates en los cuerpos de Nacho y Sana cuando lo más lógico sería haber encontrado la portería de Edu.

Tras más de media hora sin llegadas y en la que el balón estuvo más tiempo por el aire pidiendo clemencia que a ras de suelo, llegó ese tramo final en el que Alex González penetró por su banda izquierda y después de un rebote afortunado el balón acabó en el segundo palo por el que apareció Bustos para marcar con una de sus rodillas.

Sin casi tiempo para celebrarlo, otra incursión de Alex provoca esta vez un centro precioso también al segundo palo para que su tocayo Fernández en boca de gol conectase un gran remate sin dejar caer el esférico al suelo y enviarlo al fondo de las mallas.

Sobre los dos Alex se impone un comentario particular a pesar de que todo el equipo sobre todo en la segunda mitad rayó a gran altura.

González protagonizó contra el R.Majadahonda su mejor partido como lateral sin discusión. 

Es cierto como ya se ha dicho que la ocasión enorme del rival llegó por su banda pero esa fue la única vez en la que el rubio futbolista cántabro no apareció para defender su posición- En el resto del choque cerró, despejó y taponó esa dichosa banda izquierda con coraje y pundonor y parece que va asimilando cada vez más esta ubicación en el terreno de juego en la que resulta esencial la labor defensiva.
Además (y de ahí su colosal actuación) apareció constantemente en ataque y de sus botas salieron las dos asistencias de gol más otras penetraciones con mucho peligro en la segunda parte que levantaron a la escasa parroquia presente de las butacas.

Y de Fernández que decir.

Pues por ejemplo que lleva 4 goles y de ellos dos en llegadas fulgurantes desde segunda línea y un tercero por apretar al rival junto a sus compañeros muy arriba demostrando que es un centrocampista con gol al margen de circular con criterio la pelota en bastantes ocasiones.

Creo que este Alex Fdez es el mejor que hemos visto por estos andurriales desde aquel Alex de la temporada del regreso a 2ªB que estaba protagonizando una primera vuelta espectacular hasta que una grave lesión muscular cortó su trayectoria.

Y llegó la segunda parte y con ella los mejores minutos del Pontevedra el otro día.

Es cierto que en los primeros instantes un disparo de un delantero madrileño se estrelló en la madera tras rebotar en Nacho López y despistar a Edu pero lo cierto es que a partir de ese momento y hasta el 2-1 el Pontevedra fue mucho mejor y gobernó el encuentro con esa autoridad tantas veces reclamada y no siempre encontrada que hace que podamos sentirnos esperanzados de cara al futuro.

Fue un Pontevedra que si bien dejó el balón al rival supo presionar en todo momento donde quiso y le convenía; a veces más atrás otras veces casi hasta el área rival; fue un Pontevedra contragolpeador que no se encogió en su parcela y se olvidó de salir sino que mostró mucha habilidad en ese primer pase vital para que una contra se desarrolle con peligro y que solo falló en la definición marrando ocasiones muy claras que debieron acabar con el partido mucho antes.

Adighibe, Sana, Alvaro Bustos, Erraji, Romay.. todos dispusieron de su oportunidad y todos la marraron aunque esta última de Manuel Romay tras maravillosa jugada colectiva del equipo fue la más clara de todas.

No se puede olvidar tan poco la buena actuación defensiva del equipo en las pocas ocasiones en las que el Rayo conseguía acercarse a la portería de Edu Sousa.
Sana primero y Berrocal después ejercieron su labor con sobriedad y rigor, de Alex Glez ya se ha hablado, Nacho estuvo bien, Erraji consiguió no estropear su buen partido con algún fallo absurdo pero sobre todos los demás destacó un Churre que volvió a cuajar un partido inmenso.

No obstante, como todos sabemos, nuestro sino muchas veces es sufrir y tener los nervios de punta durante un rato y he aquí que en los últimos minutos de partido un corner en el que no se fue lo suficientemente contundente permite al Rayo acortar distancias tras un remate afortunado y poner la incertidumbre en el marcador.

Esa incertidumbre creció un poquito más tras fallar otra ocasión pintiparada para hacer el tercero (esta vez  un Pedro Vázquez que volvió a estar bien) y por algún otro balón aéreo defensivo en la prolongación en la que no se mostró esa seguridad que debe tenerse en esos lances del juego.

Sea como fuere, el partido llegó a su final y de forma harto merecida los tres valiosos puntos en disputa se quedaron en casa y nos colocan ya de lleno en la pelea por el play off.

No todas fueron buenas noticias (por lo menos para este atribulado bloguero) el pasado Sábado.

Era un partido crucial como ya se ha explicado. Nos jugábamos meternos ahí y adquirir un necesario margen de error o quedarnos de nuevo atrás y tener que remar con mucho viento en contra.

A pesar de ello las gradas de Pasaron registraron un aspecto desangelado.

En mi opinión ya se puede decir oficialmente ( he tardado mucho en reconocerlo, lo sé) que ya nuestra afición no es de esas que puebla en gran número las gradas en la competición regular y presiona a base de bien a los rivales de turno.

Ojo, eso no quiere decir que no sigamos teniendo una afluencia bastante mayor con referencia a muchos de los 80 equipos de nuestra categoría pero lo cierto es que la asistencia a los partidos de Liga vaya como vaya el equipo ha bajado considerablemente y no veo muy posible una recuperación.

Los cuatro años en 3ª con un descenso durísimo en coste social; la poca labor del actual Consejo para recuperar el ambiente en las gradas y unirse para conseguir objetivos (el punto más negro sin discusión de este equipo de gobierno que sí destaca para bien en otras facetas); la dichosa televisión que otorga la posibilidad a la gente de quedarse en su casa viendo el partido sin que la cantidad abonada compense ni de lejos esta factura en el aforo, la indudable mayor oferta que existe en la actualidad para el ocio...o quizá un compendio de todas estas  razones son las que provocan esta situación.

No lo sé. Lo que sí sé es que me cuesta acostumbrarme a ver al equipo arriba y además jugando y ganado con autoridad a rivales importantes como el del Sábado y ver tantos y tantos asientos vacíos.

Habrá que terminar por acostumbrarse... o a jugar otro play off de ascenso en el que entonces sí que se apuntará un montón de gente. 

lunes, 2 de diciembre de 2019

Un corazón bombeante, un cerebro racional y una pared inquebrantable.

Esta categoría me resulta odiosa. 

Lo he repetido en tantas ocasiones que todavía me parece más insoportable cada vez que regreso a mi casa tras asistir a un partido en Pasaron en el que no hayamos conseguido la victoria.

Esa "semiprofesionalidad" de sus jugadores (es decir, profesionalidad solapada que hace ridícula esa denominación de LFP para solo la primera y segunda categoría) y que acaba por situar a casi todos sus participantes en una situación económica penosa; el maltrato televisivo al que hay que amoldarse pues unas migajas para una boca necesitada es parangonable con una fortuna para el que ya posee mucho dinero; esos campos de Dios (que realmente son un sindiós)en los que muchas veces hay que jugar con un "césped"de cemento o algo parecido y un viento huracanado que haría palidecer hasta un mismísimo tuareg avezado en el arte de soportar tormentas en el desierto; 80 equipos apretujados en una "cama de bronce" que exige una reestructuración desde hace décadas; esa fase de ascenso laberíntica e interminable a no ser que seas primero de grupo...

Sí, ya sé que todas estas cosas las sabemos y "requetesabemos" los que llevamos soportando esto desde hace muchos años pero me resulta inevitable cada vez que no ganamos y abandono el ex vetusto con esa cara de deber dinero a alguien, darle vueltas a todos esos atribulados pensamientos mientras me acerco a mi domicilio sin ninguna gana de consultar la clasificación y ver el lugar en el que nuestros huesos han quedado depositados tras la jornada de turno.

Y también es por ello, por las ganas de escapar de está sensación de "día de la marmota" de la que solo una vez nos escabullimos (ir al sótano del sótano no cuenta) desde que tengo uso de razón, es por lo que cuando la Presidenta del Consejo de Administración anunció en la antesala de la temporada que está vez había que volver a "soñar en grande" y que la palabra ascenso ya no constituía un verdadero tabú, en ese momento insisto, no pude evitar volver a ilusionarme como ese adolescente que a veces me acuerdo que fui y que asistía todos los Domingos al campo para ver los pases exquisitos de Fernando Nuñez o la calidad y elegancia en el remate de Miguel Soro.

Es cierto que esa ilusión que al que esto escribe le produce el fútbol y sobre todo los éxitos de su equipo, vino acompañado como ya he dicho en alguna otra ocasión de un ligero fruncimiento de ceño al no casar demasiado bien la plantilla que se había hecho con esa intención decidida de buscar de una santa vez la salida a este callejón oscuro y desasosegante de la 2ªB.

Con el único bagaje de ver fútbol desde aquellos tiempos de la rifa en el "marcador de cartón", el pasadizo cubierto de la grada de Tribuna y la tolerancia futbolística hacia la ya olvidada actividad del lanzamiento masivo de almohadillas, me daba en la nariz desde el principio que a esta plantilla le faltaba algo para afrontar el ascenso más difícil del balompié patrio.

Ya está dicho y escrito en este blog la dudas que arrojaba el lateral izquierdo, la capacidad de creación del medio centro o la contundencia imprescindible en la punta de ataque pero que demonios ¿en qué se convierte una persona por muchas canas que peine o por muchos michelines que circunden su cadera sino en un niño cada vez que piensa en un balón entrando en una portería empujado por la bota o la cabeza de uno de los suyos ?

Esa ilusión de las que antes hablaba no pudo, por tanto, evitar brotar de nuevo en el interior de este aprendiz de bloguero y a pesar de las dudas y de las carencias que en su modesto entender podía padecer el grupo, tal estado de ánimo esperanzado (por otra parte tan contradictorio con ese atribulado carácter ya conocido por los lectores) rebatía con la pasión del corazón la cautela y sentido común de su cerebro.

Luego la competición empieza y llega el primer bache serio que se lleva por delante a un entrenador que con sus errores ha defendido siempre con dedicación y afecto al equipo cuya camiseta ya había vestido como jugador; llega alguna baja desafortunada de larga duración que no se cubre por el club a pesar de existir plazo para ello; llega ese día donde ese cerebro que tenía dudas le empieza a pasar factura a ese tonto corazón que tanto se había ilusionado; llega el interino bajo cuyo mando se ganan dos partidos e incluso  se rompe con una racha de casi cuatro años sin remontar fuera de casa; se contrata a un entrenador experto y se sigue ganando con nueva remontada foránea; otra vez el corazón enrabietado le manda un chorro de sangre al cerebro que había dudado para indicarle que ahí estaba otra vez el equipo en disposición de asaltar la parte de arriba y finalmente vuelven dos traspiés seguidos que lo que realmente provocan es que  corazón y masa cerebral no sepan muy bien a que atenerse. 

Ayer el Pontevedra CF llevó el peso del partido durante los 90 minutos. 

Ahora bien, llevar el peso (o tener la pelota) no significa ni por asomo controlar el choque.

A pesar de la insoportable moda que existe en el fútbol español por alabar el "sobeteo" incesante a una pelota en horizontal  olvidándose en muchas ocasiones que existen las porterías, tener el balón en tu poder no garantiza que la situación la estés dominando tu ni que el rival sufra por el hecho de no tocar casi nunca la dichosa pelota.

El Langreo se mantuvo cómodo con este estado de cosas y solo en dos fases excesivamente cortas de los dos tiempos se vio algo apurado por el empuje del Pontevedra.

En esos minutos, unos diez en la primera parte y los primeros veinte de la segunda; el equipo granate sí pudo dotar a su fútbol de una mínima continuidad o ritmo que puso en algún problema al conjunto asturiano.
Dada la tremenda acumulación de gente tras el balón del Langreo y el atasco que quería provocar en medio campo, el Pontevedra en esos dos tramos sí pudo hacer llegar la pelota a las bandas y colocar algún centro intencionado sobre el área rival en busca de ese gol que sin duda habría provocado un cambio radical en el juego.

Alex González volvió al lateral pero lejos de ser ese jugador casi sin progresión en ataque que había sido en la última ocasión en la que en casa ocupó esa demarcación, en la tarde de ayer si trató de penetrar bastantes veces por su banda izquierda y Nacho con la ayuda de Pedro lo hicieron por la derecha.
Fueron, repito, pocos minutos pero en ellos sí se pudo atisbar la posibilidad de hacer ese gol que obligara al Langreo a cambiar por completo su libreto.

Aún así, esos centros fueron siempre bien despejados por los corpulentos defensas visitantes y las ocasiones pontevedresas tuvieron que llegar con lanzamientos lejanos en ocasiones producto de esos rechaces de los defensas.

El propio Alex González disparo tres veces y en las tres el portero respondió con sobriedad y Bustos lo hizo en un par de ocasiones sin encontrar los tres palos del rival. 

Sin embargo, esos minutos fueron demasiado pocos y la mayor parte del tiempo el equipo se encontraba con una pared que no sabía derribar y cuyos cimientos permanecieron incólumes hasta el final.
Ya se ha dicho también en este blog que en el Pontevedra actual son tres los hombres en los que se fundamenta el peligro ofensivo del equipo.
Alex González aunque desde el lateral lo intentó todo y fue de lo mejor del equipo.

Sin embargo, los otros dos no tuvieron su día y eso el equipo lo nota muchísimo a la hora de generar ocasiones de peligro al equipo contrario.

Ni Romay, enredado en la telaraña urdida por el Langreo en su zona de tres cuartos defensiva, ni un Bustos bastante desconocido por su desacierto (no es descartable que esas molestias en un gemelo hayan podido afectarle) lograron entrar de verdad "en harina" y así al Pontevedra se le hace todo muy cuesta arriba por no contar con delanteros que puedan "buscarse la vida" por sí mismos alguna vez y decidir un choque en una acción individual.

No todo fue negativo a pesar del frustrante empate a 0.

Es cierto que el Langreo apenas atacó y me temo que la verdadera razón para ello es que no tenía ninguna intención de hacerlo pero es cierto también que los dos centrales y el pivote defensivo supieron apretar desde atrás con acierto y con un buen sentido de la anticipación muchas veces abortaban los intentos asturianos casi antes de que pudieran empezar a generarse.
Solo en los minutos finales por un error de Erraji (debe hacérselo mirar pues un enorme partido puede quedar en todo lo contrario si se protagoniza una pifia cotidiana) y en otra acción de su delantero con un control precioso y una buena conducción, el Langreo creó inquietud en el área de Edu pero lo cierto es que el equipo no se rompió nunca y no dio facilidades para el contraataque rival logrando acabar otra vez con la portería a cero.

Tambíen como nota positiva (aunque sin pasarse, al menos por ahora) se puede contar la actuación de Pedro Vázquez. Estuvo más participativo y protagonizando detalles de calidad que enlazan con esos buenos minutos finales que hizo contra el Marino pero en su debe todavía está su excesiva relajación (por decirlo así) en algún repliegue defensivo en el que dio la impresión de no bajar al mismo ritmo que su par en el conjunto contrario.

Lo cierto es que como más arriba se argumentaba, el corazón y el cerebro del que esto escribe están en una fase de "impás" en el que no saben muy bien a que atenerse.

El corazón sigue diciendo que hay calidad en varios jugadores del equipo (especialmente en la zona de tres cuartos) y que cada vez parece que el grupo se dota de más seguridad defensiva siempre y cuando no existan errores de juvenil que cuesten puntos.
Argumenta también el corazón como dato esperanzador en que el mercado de invierno está cerca y en él se puede conseguir cerrar alguna de las brechas que tiene la plantilla y termina relatando el rojo motor del organismo que el grupo tampoco es para tirar cohetes y que un par de plazas de play off todavía están muy abiertas.

Por su parte, el cerebro sigue pensando (claro, es un cerebro) en que no hay lateral izquierdo y también comenta que en medio campo hay poca posibilidad de desatascar partidos espesos como el de ayer y que una alternativa a Alex Fdez y Mejía sería necesaria. 
También se estruja el cerebro en lamentar que el equipo no cuente con un delantero franquicia y verdaderamente importante en el panorama de la 2ªB a pesar de que el esfuerzo de Pazos y Adighibe no ofrezcan ninguna duda.  
Y antes de callarse la boca, el cerebro concluye igualmente que aunque el grupo es asequible y hay opciones de meterse el no haber cubierto la baja de Javi López no hace que se sienta muy optimista cara a un verdadero fortalecimiento de la plantilla en Enero y que este ascenso como ya se ha dicho no es poca cosa sino el más complicado de nuestro fútbol.

En fin, mientras corazón y cerebro siguen y siguen hablando dando la turra a este bloguero, lo que realmente se le mueve al que esto escribe son los intestinos al imaginar el "maravilloso" campo en el que el Domingo que viene vamos a jugar contra el filial de la UD Las Palmas.

Seguro que será otra sesión de fútbol de "altura".