lunes, 19 de octubre de 2020

El regreso más esperado

El fútbol se paró para el Pontevedra CF una mañana del mes de Marzo de 2020 en la que el equipo acabó imponiéndose por dos goles a tres al filial del Getafe Club de Fútbol. 

El último chispazo en forma de gol que alteró nuestros corazones lo protagonizó en primera persona Alex González al recibir desde la derecha un centro al segundo palo de Zabaleta, hacer un rápido control de balón y rematar con su pierna izquierda al fondo de las mallas madrileñas.

Después de aquella jornada de Domingo, la Covid 19 que ya se extendía como una mancha de aceite por todo el mundo desde semanas atrás, alteró definitivamente nuestras vidas y también las del Pontevedra y el resto del fútbol "no profesional", que a excepción del play off "expréss" de ascenso jugado en Verano en el Sur de España, se vio obligado a una "hibernación" prolongada de la que acaba de salir no se sabe realmente hasta cuando.

Y en otro guiño de este destino empeñado en zarandear nuestra existencia, la "rentrée" goleadora del Pontevedra en la competición oficial empezó con una jugada muy similar a  aquella que nos otorgaba el triunfo en el sintético de Getafe.

Esta vez fue Oier Calvillo quien se desplegó por banda derecha y envío un centro al segundo palo algo mordido al tocar en un defensa. Por aquellos lares apareció de nuevo Alex González quien, a escasos metros de la línea de gol, golpeó la pelota con el pecho para subir al marcador el primer gol granate en una temporada tan trascendente como complicada que ayer pudo empezar y que no sabemos si podrá terminar.

Horas antes de ese tanto logrado por nuestro nuevo capitán que volvió a agitar nuestro organismo como solo un gol de nuestro equipo puede provocar, los corazones de la familia granate ya bombeaban sangre de forma más acelerada de lo habitual.

Volvía la Liga de 2ºB, volvía el Pontevedra CF y lo hacía con Charles, con Rufo, con el resto de fichajes y casi todas las piezas angulares de la última campaña; y lo hacía en esta Liga estresante en la que todos los puntos (absolutamente todos) cuentan de manera decisiva desde el primer día; y además lo hacía en un campo tan complicado como Ferrol tras siete meses de espera y con algo de público en las gradas con lo que la condición de local volvía a cobrar ese sentido que lleva meses perdido en el fútbol profesional.

¿Cómo no llevar varias horas ya antes de la hora de comienzo del choque con los biorritmos corporales algo alterados?

Las sensaciones se sucedían alborotadas en el cerebro mientras el reloj se decidía a acercarse a las cinco del a tarde con más lentitud de lo habitual.

Ilusión, incertidumbre, nervios, inquietud, confianza... desfilaban atropelladamente por el interior del que esto escribe, arrinconando siquiera durante unas pocas horas los problemas y quebraderos de cabeza que la emergencia sanitaria está causando a todos los niveles.

La primera curiosidad se produjo con la primera alineación del Pontevedra anunciada en algunos medios que situaban a Jorge Fernández como el ocupante de la banda izquierda de nuestro centro del campo. Poco después, se rectificaba la noticia y era Alex el que aparecía como inquilino de esa ubicación del campo.

El resto eran los esperados. 

Y empezó el partido y casi sin anestesia nos encontramos con ese gol que nos daba ventaja y que empezaba a encauzar un partido muy complicado.

Sin embargo, el 0-1 no sentó tan bien al equipo como se podía pensar. 

El rival, con muy buenos jugadores en sus filas y una envergadura en algunos de ellos realmente notable, empezó a apretar.

Los balones divididos empezaron a caer del lado "verde" y nuestra banda izquierda defensiva a tener problemas con la profundidad del rival por esa zona.

Charles empezó a recibir alguna entrada algo excesiva no castigada adecuadamente por el colegiado que sí se dedicó a sancionar con amarillas saltos normales que se aderezan por los jugadores con alaridos criminales y manos a los rostros que luego las repeticiones dejan en evidencia.

El caso es que Mario Fernández ya se había visto obligado a realizar una gran intervención en un remate de cabeza ferrolano, cuando poco después fue "atropellado" en área pequeña por Jefferson Quintana (central del Racing con más de 1,90 de estatura) y cuando todo el mundo pensaba que el árbitro anularía el tanto, la sorpresa general llegó cuando el "trencilla" decidió que esa norma reglamentaria que afirma que en área pequeña a un portero no se le pude casi ni tocar en la pugna por la pelota había pasado a mejor vida y que el empate a uno debía subir al marcador.   

Fueron minutos, esos que transcurrieron entre el gol de Alex y el empate, en los que el Pontevedra no fue capaz de templar el encuentro y aprovechar la ventaja obtenida en el marcador. 

Minutos en los que no se trenzaron tres pasos seguidos, se abusó del balón largo desde la defensa sin sentido y no se igualó, incluso, la fuerza que en ese tramo del partido utilizó un Racing que no se achicó con ese gol inicial de Alex y que presionó todo lo que pudo (con su capitán Alex López a la cabeza) a un árbitro que en algún momento pareció perder el rumbo. 

El resto de la primera parte transcurrió más o menos con la misma tónica y aunque el equipo local no gozó de más ocasiones claras daba la impresión de que el descanso le iba a sentar mejor a los nuestros para buscar soluciones y aclarar algo las ideas.  

Y algo de eso debió haber en la caseta porque el Pontevedra que se vio en los veinte primeros minutos del segundo tiempo empezó a mostrar lo que este equipo puede conseguir con los cinco sentidos colocados sobre el césped.

El equipo salió mandón y con más control de la pelota en medio campo. Imanol creció mucho y el trabajo que ya había hecho en la primera mitad en el aspecto defensivo tratando de parar la agresividad local, se vio acompañado con un correcto trato de pelota que ayudó mucho al equipo a mostrarse superior a su rival.

No obstante, si hay un nombre que destacar por los nuestros en este primer día ese debe ser el de Oier Calvillo. 

El navarro ya había enviado el centro del primer tanto pero el balón que le coloca en la cabeza a Romay para el 1-2 fue realmente tan maravilloso como plástico el remate del jugador de Malpica.

Otra vez en ventaja, el Pontevedra pareció haber aprendido la lección de primer tiempo y tras otro ataque generado por la izquierda, Rufo se hizo con una pelota que cede a Calvillo para que este haga un recorte precioso con la derecha y un remate certero y preciso con la izquierda para hacer el 1-3, ilusionar a toda la parroquia granate y empezar a demostrar que las buenas credenciales con las que llegó no eran puro humo sino realidad de la buena.

En ese instante del choque, el Racing parecía noqueado y la sensación que se desprendía desde fuera era que el Pontevedra podría incluso hacer más sangre.

Más, he aquí que no demasiados minutos después del 1-3 llegó una falta rigurosa pero algo ingenua de Manuel Romay cerca del área que volvió a insuflar vida al equipo departamental

La pelota estuvo bien botada, es cierto, pero la marca sobre Yefferson que ya había avisado en la primera parte resultó muy floja e incluso Mario colaboró al dudar por un momento si salir o no por hacia el despeje del balón.

El caso es que el Racing viéndose a solo un gol de distancia volvió a creer en su suerte y durante unos minutos se volvió a experimentar esa sensación de la primera parte en la que se veía a un Pontevedra con alguna duda sobre el terreno de juego.

Justo en el momento de encajar ese segundo tanto, Jesús Ramos decidió realizar una doble sustitución (minutos antes Jorge había ya entrado al césped en lugar de Alex)  una de las cuales aunque con algún retraso acabó siendo importante para el devenir del último tramo del partido. Oscar entraba por Oier y Adrián Cruz por Romay. Este es el cambio al que me refiero pues tras esos minutos de arreón del Racing tras recortar diferencias, el Pontevedra logró hacerse un poco más con la posesión del balón y jugar algo más en campo contrario bajando los ánimos locales y pausando el ritmo de juego que era lo que en ese momento nos interesaba.

Adrían empezó a coger ese protagonismo con la pelota y a conectar más con Imanol y Jorge para desahogar al equipo y provocar que el paso de los minutos no fuera tan estresante.

A ello contribuyó también el último cambio mediante el cual Borja Martínez relevaba a Charles para tratar de controlar todavía más la situación y acabar con la resistencia ferrolana.

Claro que el Racing también quemó sus naves e hizo debutar a otra de sus torres enormes, Nathan Palafox, para intentar por todos los medios conectar algún balón aéreo al ser este el último recurso utilizado por los de Larraz para tratar de empatar.

Sin embargo, el Pontevedra ya en los 5 últimos minutos y en el descuento enseñó un oficio interesante para el futuro y supo pausar el saque de cada falta pitada a nuestro favor por ese auténtico tren de mercancías llamado Nathan y manejar esos ultimísimos instantes del partido con personalidad y veteranía.

Con el silbido final del colegiado los gestos de alegría invadieron a los jugadores granates y a buen seguro a los aficionados en sus casas porque empezar esta Liga tan especial con una victoria en el campo de uno de los rivales más duros del subgrupo tiene y debe otorgar al grupo una fuerte dosis de confianza para lo que viene, sin olvidar que cualquier equipo nos puede hacer daño y que nada se conseguirá sin tener permanentemente los pies en el suelo y la cabeza lo más fría posible.

De la victoria podemos quedarnos con varios detalles que para este atribulado bloguero (tenía que decirlo, perdón) tienen bastante importancia.

El primero es que parece confirmarse lo que todo el mundo preveía y es que este Pontevedra tiene muchas posibilidades ante el gol. 

Fijémonos en que se han conseguido 3 goles a domicilio y ante un muy buen rival y ninguno de ellos ha sido marcado por nuestros dos maravillosas puntas, Rufo y Charles, lo que pone de manifiesto que hay mucho gol en esta plantilla y eso debe llevarnos a un optimismo siempre bien informado.

La capacidad para marcar algunos tantos por temporada de Romay o Alex ya nos era conocida pero Oier traía buenas cifras de Pamplona y ya desde el principio las empieza a confirmar y habrá que ver más a un Jorge Fernández que sobre todo a balón parado nos puede dar mucho.

Otro de esos detalles lo proporciona la actuación de Imanol García. No era un jugador desconocido ya que su bagaje en 2a es importante pero ya desde el primer partido oficial ha dejado una impronta de despliegue físico, buena capacidad de quite e incluso nada desdeñable trato con la pelota y creo no equivocarme (aunque sea algo pronto) si digo que el Pontevedra CF vuelve a tener en esa clave posición del campo a un jugador importante después de un par de temporadas un poco a la deriva en esa demarcación.

Otros detalles no son tan positivos.

El equipo tiene problemas en la defensa del balón parado (no me refiero al primer gol de ayer, para mi ilegal) que se reflejaron en el segundo tanto en contra y en alguna otra jugada de la primera parte.

Es cierto que no todos los equipos tienen a hombres tan poderosos en ese sentido como Yefferson, Elsinho, Joselu o Nathan pero también es verdad que ya en pretemporada cometimos algún error en esos lances que tenemos que trabajar hasta la extenuación.

Por otro lado, en la primera parte de ayer, el equipo sufrió bastante por las bandas defensivas y esas ayudas de los interiores a los laterales deben automatizarse más aunque es evidente que si subes una manta para taparte la cabeza acabarás por dejarte los pies al aire pero no vendría nada mal acoplar ese 4-4-2 para que no se convierta demasiadas veces en un peligroso 4-2-4.

 Por último, no se puede dejar de mencionar los demasiados "palos" recibidos por Charles a lo largo del partido. Es cierto y hasta puede ser normal que los equipos rivales quieren tener muy controlado a una de las indiscutibles estrellas de toda la categoría pero también es verdad que si ese "control" se excede en las formas debería haber un juez que pusiese orden al respecto.

Ayer, en tramos sobre todo del primer tiempo, me pareció que esa actuación "judicial" no acabó de aparecer y por momentos vi un tanto desamparado al "justiciable".

Empieza, en fin, la semana del retorno a Pasaron (siempre que la covid lo permita). Siete meses, siete, (como se diría por otros andurriales) sin poder ver al equipo "in situ", sin oler la hierba del estadio, sin mirar el cielo sentado en la grada del ex vetusto.

La victoria en Ferrol multiplica exponencialmente ese deseo y esas ganas de volver a ver a los nuestros de cerca. 

Vendrá el Unionistas y lo hará también con 3 puntos.

Otra batalla, pues esta extraña campaña no entiende de treguas, espera al equipo. 

Ojalá todos o por lo menos algunos podamos o puedan estar con apoyando a nuestros jugadores.  

   

    

  

    

martes, 15 de septiembre de 2020

En medio de la tormenta buscando el sol

A buen seguro muchos aficionados al fútbol conocen de la existencia de una clasificación histórica del balompié patrio en la que aparecen todos los equipos que en algún momento han militado en la primera división española.

En ella, los conjuntos se ordenan según el nº de temporadas que hayan estado en la máxima categoría, nº de partidos ganados, goles, títulos etc.

Si se repasa el citado histórico en busca de la presencia de las escuadras que ahora penan sus desgracias en la 2ªB o incluso en categorías más bajas de este deporte, se comprueba como en la categoría de bronce se acumulan a día de hoy más de 200 temporadas en 1ª división una vez sumadas las temporadas acumuladas por sus participantes.

En cabeza y muy destacados figuran el Deportivo (46) y el Racing (44). Significativas también las 20 del Hércules o las 18 del Real Murcia. Como es bien sabido, el Pontevedra CF también figura en la lista con sus 6 temporadas.

Hasta hace “cuatro días” otros equipos muy importantes de España estaban también en 2ªB como el Real Mallorca, Real Oviedo, Elche o Granada por poner algunos ejemplos.

Sin embargo, como todos sabemos, en nuestro país caer a 2B supone hacerlo en el ostracismo casi total, supone cubrir a la entidad con una capa de oscurantismo tupida y muy resistente y solo la vuelta al “maná” del fútbol llamado “profesional” conlleva la desaparición de dicho velo insoportable y volver al mundo multicolor de los medios de comunicación (al margen de los locales), las riadas de dinero que caen por varios sitios y en definitiva a la viabilidad económica de la institución.

Da igual que hayas sido campeón de Liga o haber obtenido 5 títulos más como el caso del Deportivo de la Coruña. Para los grandes “gurús” del periodismo deportivo y sus programas ya más dedicados en estos tiempos al humor barato que a la información real, pasarás a ocupar los 5 segundos que se tarde en recitar tu resultado en el grupo correspondiente de la categoría que será exhalado a toda prisa en algún momento perdido del espacio.

Es cierto, que el Depor tendrá el consuelo de la RTVG que no va a renunciar a pesar de sus descenso a su Real Madrid/Barcelona particular que los deportivistas comparten en Galicia con el R.Club Celta a efectos informativos pero a nivel nacional poco se volverá a saber del Deportivo hasta que vuelva a subir a 2ª o gane en los juzgados el muy complicado contencioso que mantiene contra determinados estamentos de nuestro balompié.

Bienvenido sea, por tanto el Deportivo a una categoría que si ya sufría cotidianamente antes del Covid 19, ahora ya es directamente vilipendiada y zarandeada por las decisiones caprichosas y en muchos casos absurdas de la RFEF.

Una categoría a la que se le dio carpetazo en el mes de Marzo entre cabezazo y cabezazo de Rufo en aquel partido jugado en Getafe y que da la impresión de haberse jugado hace tres años y no solo 6 meses.

Una categoría para la que se improvisó un play off express de ascenso dando por buenas las clasificaciones por arriba y con relación a la cual se decidió que esas mismas clasificaciones no valieran para abajo provocando que esta temporada se juntasen nada menos que 100 equipos que luego se convirtieron en 102 dejando un pequeño hueco al fondo a la izquierda.

Una categoría, en la que ya tomada la decisión de reestructuración con la creación de la “pro” que por lo que parece al final se llamará 1ªRFEF, y cuando muchos equipos ya habían perfilado sus plantillas con muchas incorporaciones en algunos casos de importancia para no perder el tren definitivo del fútbol profesional, es “vapuleada” con el rumor interesado de que podría suspenderse hasta Enero de 2021 y que finalmente ante tamaña insensatez se decidió comenzase en la segunda quincena de Octubre “capada” y con un sistema de competición, digamos, estrafalario.

Y una categoría, en suma, a la que ayer mismo se dio otra “bofetada” importante al publicarse por fin el mecanismo de desarrollo de la Liga que venía con una sorpresa de imposible o muy difícil justificación.

Resulta que a los responsables de todo este chiringuito (entiendo, personas racionales y no primates antes de recibir ese virus de la inteligencia que en la última saga de El Planeta de los Simios les llevaba a tomar el mando de la civilización), no se les ha ocurrido otra idea que decidir que los equipos pasen a la segunda fase de la competición arrastrando TODOS los puntos que hayan acumulado en la primera.

Para los más despistados, bueno es recordar en este punto que en esa primera fase se enfrentarán 10 equipos a doble vuelta, es decir, se repartirán 54 puntos. Los 3 primeros ya estarán en 1ªRFEF y jugarán por ascender a 2ª; los 4º,5º y 6º lucharán por los últimos puestos de la 1ªRFEF y el resto por no bajar a la antigua 3ª División.

La segunda fase para los que busquen tanto el ascenso a 2ª (3 primeros de cada subgrupo) como los que aspiren a las últimas plazas de la nueva categoría (cuartos, quintos y sextos de cada subgrupo) se compondrá de grupos de 6 equipos y no se jugará contra los 2 equipos de tu propio subgrupo que se han clasificado contigo, es decir, cada conjunto disputará 6 partidos y se repartirán 18 puntos.

El subgrupo del Pontevedra CF se cruzará para esa 2ªfase con el subgrupo de los asturianos más Cultural, Burgos, Valladolid Pro y Numancia.

Los tres primeros de esa 2ª fase (más el mejor cuatro de todos los grupos) serán los 16 equipos que jugarán el play off.              

Imaginémonos ahora (y no es mucho imaginar) que tres equipos ya sea de nuestro subgrupo y aquel con el que nos vamos a cruzar posteriormente hacen una primera fase espectacular y acumulan (sino los 54 puntos que es muy difícil) 45 o 46 y el resto de los clasificados solo llegan a 35 o 36 puntos.

La posibilidad de remontada al contarse TODOS los puntos es prácticamente nula pues recortar ocho, nueve o diez puntos con tan solo 18 en juego es una utopía.

¿Conclusión? Si se quiere luchar no solo por estar en la “pro” (1ªRFEF o cómo demonios vaya a llamarse) sino por subir a 2ª va a resultar imprescindible “bordarlo” en la 1ª fase pues de lo contrario la capacidad de reacción es nula.

Es solo una cacicada más de aquellos que dicen luchar por el fútbol modesto pero que realmente lo disimulan muy bien.

El Pontevedra CF lo debe tener claro. El objetivo mínimo e ineludible de jugar la temporada 21/22 en la 1ªRFEF que se compondrá de 40 equipos dependerá de lograr la clasificación entre los 3 primeros del subgrupo quedando un resquicio de esperanza si no se consigue a la primera en esa 2ª fase con los 4,5,6 del otro subgrupo.

Ahora bien, si con toda la humildad se ambiciona o se aspira a jugar el play off de ascenso a 2ª división, o se hace una primera fase casi inmaculada o habrá poco que hacer.

Para otro momento quedará hablar del problema que supone para los clubes de esta categoría la ausencia total o muy menguada de público en las gradas.

La entidad debería desde ya dirigirse a su masa social con la mayor empatía y cercanía para concienciarla de que habrá que pagar el abono a pesar de no poder ir a ver “in situ” al equipo casi nunca si no se modifica el criterio a día de hoy de que solo puedan existir 1000 espectadores por partido (parece que todavía podría haber novedades positivas a ese respecto).

Que los tiempos convulsos que estamos viviendo podrían exigir tal sacrificio y que en el futuro si todo sale bien habrá tiempo para compensaciones varias.

Espero que sepan llevar a cabo esa labor aunque en empatía y cercanía a su gente este Consejo, como ya sabemos, tiene su punto débil.

Acaba de salir el calendario y nuestra singladura comenzará e A Malata de Ferrol.

Son tiempos complicados para el fútbol pero el Pontevedra CF se jugará mucho en los próximos meses.

Si salimos con vida de esta tormenta implacable en algún tiempo podremos disfrutar de un tiempo apacible y en un lugar bastante más apropiado y acorde con nuestro equipo.   

miércoles, 29 de julio de 2020

Oh capitán, mi capitán¡¡. En homenaje a Edu, Alex y Alberto.

He comentado ya en anteriores ocasiones la intensa relación que me une desde muy pequeño a este deporte (ahora cada vez más, negocio) que se llama fútbol.
Descubrirse con siete u ocho años con los ojos envueltos en lágrimas por una derrota de tu equipo o con el corazón desbocado por la emoción de una victoria quizá pueda atribuirse a la inocencia del niño que poco a poco se abre a nuevas vivencias y que empieza a darse cuenta de que ese mundo alrededor de un balón, 22 jugadores y dos porterías le va atrapando sin remedio.

Cuando el paso de los años deja atrás la infancia, la adolescencia e incluso la juventud pero esos sentimientos tan profundos hacia un escudo y una camiseta no menguan con la madurez sino que se robustecen y se acoplan como una segunda piel al organismo, aquel chaval que ahora ya peina canas, acumula demasiados kilos y demasiadas decepciones en la vida, sabe que hasta el día que se muera va querer y respetar esos colores que a lo largo de toda una vida le han acompañado y ofrecido un rincón de ilusión y esperanza en el que refugiarse.

Es precisamente ese respeto hacia el sentimiento, hacia la institución cada vez más veterana, hacia una historia cada vez más legendaria, el que provoca que como cualquier otro aficionado que sufre y vive con su equipo, me identifique con aquellos jugadores que se dejan todo el sudor sobre el terreno de juego y a veces me exaspere (por suerte, pocas veces) con aquellos otros que parecen pulular por el césped con algo de plomo sobre sus piernas.

El que esto escribe es el primero en exigir esfuerzo, dedicación y motivación a cualquier futbolista que tenga el privilegio de vestir la camiseta granate pero también será de los primeros en reconocer ese trabajo y sudor al jugador, incluso al margen del mayor o menor acierto que haya podido tener ese día en el estadio.

En el día de hoy el Pontevedra CF ha comunicado las bajas para la temporada que viene y entre ellas se encuentran la del capitán del equipo, Edu Sousa y la de otros dos jugadores especialmente relevantes en los últimos años como Alex Fernández y Alberto Campillo.

No, no es que el trabajo honrado y agradecido de hombres como Berrocal, Nacho López, Pedro Vázquez etc no merezca reconocimiento. 
Lo merece y desde este blog se les desea lo mejor para el futuro y se reconoce ese trabajo que esta últimas temporadas han desarrollado.

Sin embargo, hay jugadores especiales. 

Quizá a lo mejor más especiales para unos aficionados que para otros pero a fin de cuentas especiales para el que esto escribe y por ello no podía dejar de escribir unas líneas sobre ellos en este día en el que se ha hecho pública su no continuidad en el Pontevedra.

Quizá algunos de los que lean esta columna se acuerden de la maravillosa película "El club de los poetas muertos" y su escena culmen en la que varios alumnos se rebelan ante el Colegio en el que cursan y se suben a sus mesas desafiando la ira del Director, declamando la primera estrofa de aquel poema de Whitman escrito en homenaje a Lincoln. 

Oh capitán ,mi capitán¡¡, van gritando cada uno de ellos al encaramarse a los pupitres en reivindicación de su querido profesor Kitting que les enseñó a amar la poesía y que había sido injustamente despedido.

Ni el Pontevedra es un colegio, ni Edu Sousa es un profesor apasionado de la enseñanza ni nada por el estilo pero lo cierto es que no se me ocurría mejor expresión que la utilizada por aquellos alumnos para loar el trabajo y la presencia de Edu Sousa en el equipo durante estos últimos 8 años.

¿Cómo olvidar aquel día de Marzo de 2015, pocos días después de recibir una de las noticias más terribles para una persona, en el que nuestro capitán decidió salir a jugar y resultó decisivo para el triunfo final atajando un penalti y protagonizando alguna otra parada magistral?

¿Y aquellas paradas absolutamente decisivas frente al Haro Deportivo en Pasarón y con la eliminatoria todavía en contra que mantuvieron a flote al equipo hasta que llegaron los goles que nos sacaron de la pesadilla?
¿O esa temporada 16/17 en la que su rendimiento fue extraordinario?

Se podrían citar más ejemplos pero lo único cierto es que la gran mayoría de los aficionados granates siempre hemos visto al capitán como "uno de los nuestros", como alguien que además del rendimiento en el campo ofrecía cohesión y unidad al grupo, detalle que no resulta ni mucho menos baladí.

Echaremos de menos sus paradas, sus cabalgadas casi hasta el centro del campo cada vez que encajaba un gol para despertar al equipo y tantas veces en las que "venían malas" y el capitán salía a la palestra para dar la cara.

Desde este blog que siempre ha sido muy de Edu y que hoy rezuma tristeza, no se le puede desear más que la mejor de las suertes para el futuro.

El mejor Alex Fdez que yo he visto desde que está en Pontevedra fue el de su primera temporada hasta que se lesionó. 
Aquellos meses de 2015, el centrocampista vigués desplegó toda su fuerza sobre el terreno de juego,esa llegada al área contraria que conocemos pero también una capacidad de circulación de pelota realmente apreciable.
En las temporadas siguientes fue alternando titularidades( las menos) con muchas suplencias pero tuvo tiempo de marcar goles espectaculares como uno que sigo recordando frente al Osasuna B en Pasarón la temporada 16/17 que terminó en play off.   

Ha sido Alex desde su segunda temporada aquí, ese jugador que apenas aparecía en el once titular pero que cuando llegaban los problemas y los resultados faltaban, terminaba jugando casi siempre por su capacidad para afrontar "el toro por los cuernos" y aportar la personalidad de la que en algunas fases de los últimos tiempos hemos estado algo cortos.

Se ha hecho un hueco poco a poco en el corazón de la afición y aquellos que conocen las interioridades del vestuario le reconocen mucha importancia en la temporada 17/18 en las que nos íbamos a pique y dentro del vestuario "hubo que poner firme a más de uno".

Han sido cinco temporadas las de Alex Fdez aquí y por su implicación además de por esa labor igualmente vertebradora del grupo, merece ese reconocimiento y ese recuerdo agradecido en este blog.

Por último, Alberto Campillo,al igual que Edu otro de los participantes en el ascenso desde 3ª. 
La impresión que tengo desde fuera con Campillo es la de ese hombre con el que puedes contar si necesitas que alguien te defienda.
Si necesitas protegerte y que sea él el que reciba los golpes de la "turba", no pestañeará y saldrá primero "repartiendo mandobles" hasta que hayas podido escapar mientras se retuerce rodeado de enemigos.

Ha sido el "multiusos" de la defensa taponando agujeros ya sea por el centro, por la derecha e incluso en ocasiones por la izquierda.
El año del ascenso fue titularísimo y desplegó toda su garra y fuerza sobre la hierba.

Ojalá le vaya bien también a Alberto Campillo.

Se marchan hombres importantes del Pontevedra CF.

Sí, ya se que algunos (sin ir más lejos Alex y Campillo) no jugaban muchos minutos pero sin duda aportaban dentro de la plantilla esa experiencia, conocimiento del entorno e identificación que no es fácil de conseguir.

La temporada que viene (a saber si pude disputarse con cierta normalidad) es vital por la creación de la "pro" especialmente.

El Pontevedra CF necesitará, en primer lugar, muy buenos jugadores que sepan y tengan capacidad para afrontar este desafío pues de no estar como mínimo en esa "pro" se habrá descendido a efectos prácticos.

Ahora bien, también necesitará no descuidar su "guardia pretoriana". Aquella parte de la plantilla que conozca esto y que haya empezado a quererla como los que hoy se van.

Gente como "Churre" o  Alex Glez tendrán que ser los primeros en empezar a coger ese relevo. 

Espero que quieran y sepan hacerlo, esa labor dentro del vestuario resulta también muy importante.

Y como va de agradecimientos, no quiero terminar esta entrada del blog sin mostrar uno más con aquellos grandes aficionados granates que en redes sociales han dejado patente su profundo malestar con un Consejo de Administración que ha mantenido en el oscurantismo más intenso a la entidad durante demasiado tiempo.

La "diarrea"de "tweets" publicados hoy por el Pontevedra CF en gran parte se deben a esa masa social que exige respeto ya no a ellos sino a esa historia del Pontevedra CF que es demasiado grande e importante para que se la intente pisotear de esta forma tan lamentable. 

    

  

miércoles, 6 de mayo de 2020

De angustias, reestructuraciones y realidades distópicas

Este fin de semana he podido pasear por las preciosas calles de mi ciudad sin esa inquietante sensación de que en cualquier momento alguien podría pararme y pedirme justificaciones para la salida.
Es necesario, lo sé, y además el éxito del confinamiento se demuestra semana a semana en los datos diarios que se ofrecen acerca de la pandemia y que aunque siguen siendo terribles acusan la bajada fruto de la responsabilidad y esfuerzo de la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos.

Estas medidas de alivio en forma de paseos en determinadas franjas horarias me han devuelto la posibilidad de alejar siquiera por unos minutos las preocupaciones propias de la situación tan penosa que estamos viviendo y pensar en la situación nada halagueña que se pergeña para el fútbol mal llamado amateur de nuestro país.

El Sábado pasado veía Pasaron de lejos y recordaba la última vez que pudimos gozar de él en aquel partido frente al Castilla en el que Rufo marcó tres goles con ese martillo pilón que tiene por cabeza y Alvaro Bustos dejó una obra de arte que que puso un gran colofón a la última tarde de felicidad en el estadio de nuestro sueños.

Reflexionaba sobre el hecho de que si en el instante en el que el lanzamiento lejano del asturiano besaba las redes blancas alguien me dijese que menos de dos semanas después estaríamos todos en casa iniciando un largo confinamiento, le habría contestado que no leyera tantas novelas sobre realidades distópicas.

Todavía tuvo tiempo  la "cabeza de hierro" de Rufo de hacer dos goles más en Getafe y Alex Glez decidir ese partido con un gol que nos otorgaba la segunda victoria consecutiva.
Tampoco habría creído esa mañana de Marzo al que me dijera que acabábamos de presenciar el último gol de la temporada del Pontevedra y que ya no volveríamos a ver al equipo hasta muchos meses después.

Luego vino la tormenta que nos cogió por sorpresa a todos y en la que todavía estamos envueltos sin que el hecho de que los truenos suenen algo más bajito supongan que debamos bajar la guardia.

Y  a partir de ese momento, el fútbol qué?

Como ya era de esperar en los grandes medios de comunicación casi todo el tiempo se ocupa en la primera división y la "tragedia griega" que supondría el hecho de que la competición no pudiera terminarse y todo el dinero que se perdería por el camino.

¿La 2ªB y 3ª? Una pena, decían algunos, pero es fútbol aficionado no pasaría nada si no se termina, afirmaban los reporteros acostumbrados a "compadrear" con los Ramos, Piqué, Koke, Parejo y cía...

No obstante, muchísimas aficiones de toda España saben que eso no es cierto. Que el futuro a corto y medio plazo de muchos equipos de nuestro fútbol "no profesional" nos ocupa y preocupa en grado sumo por una razón muy sencilla, porqué son nuestros equipos y porque los hemos "mamado" desde niños.   

Con el paso de las semanas empezó a dibujarse el escenario de que lo más plausible era que 1ª y 2ª pudieran terminar ( mucho dinero, insisto, está en juego) y que el resto ya se apañaría como pudiera.

Luis Rubiales, veleta sensible al viento cual hoja de papel azotada por huracán desbocado, pasó en poco más de 24 horas de mantener que se jugaría toda la 2ªB y 3ª cuando Sanidad  lo permitiera a enviar una circular a todas las Territoriales "sugiriendo" que solo se disputase un play off "exprés" para determinar los ascensos; que no hubiera descensos y que la siguiente temporada, la categoría de bronce de nuestro fútbol se convirtiera en "estaño" y aumentara su número de participantes a 98. 

Ya se sabe (y más con elecciones en un año y la sombra de Casillas con todo lo que su figura conlleva acechando por detrás), ascensos sí y descensos no para que los enfadados sean los menos (quizá los quintos o sextos de grupo que todavía se veían con opciones) y los agradecidos los más no vaya a ser que a la hora de meter una papeleta en la urna se sulfuren y elijan al otro candidato.

En reacción a la propuesta de Rubiales, bastantes equipos de 2ªB (se desconoce si el Pontevedra entre ellos) "movieron ficha" con una propuesta de reestructuración cuyo punto débil principal no era otro que el momento elegido para su formulación.

La 2ªB hay que reformarla y reducirla, de eso es este atribulado bloguero más partidario que nadie, pero es cierto que el momento en plena crisis sanitaria y sin previo aviso no era el mejor ni el más adecuado.

No obstante, esa propuesta denominada (2ºB PRO) sí contenía muchos ingredientes con los que debería "cocinarse" a corto plazo esa nueva categoría.

Menos participantes (40 equipos en dos grupos de 20); profesionalización de todos los jugadores para acabar con esa odiosa denominación de amateur de una categoría (la 2ºB actual) en la que muchísimos jugadores viven del fútbol; más ingresos por derechos televisivos gestionados de manera centralizada por la RFEF; posible creación de un sponsor oficial de la categoría; ascensos directos de los primeros de grupo...

Muchas cosas buenas repito pero en un momento inoportuno y además manteniendo por debajo una 2ªB como la actual de 80 equipos que seguiría siendo la ruina para muchos clubes a pesar de que en esa propuesta, es cierto, se apuntaban algunas posibilidades de mejora económica para los equipos.

Entre unas cosas y otras, en el día de hoy la RFEF por fin se ha pronunciado y ha decidido persistir en la decisión "cobarde" de ascenso sí ( no solo de 2B a 2º sino de 3ª a 2ºB) y descensos no por lo que la temporada que viene contaremos con nada menos que 100 equipos en la categoría de "bronce- estaño- cobre" de nuestro fútbol. 100, sí, no 98 pues habrá dos ascenso adicionales desde 3ª para cuadrar 5 grupos de 20 equipos.

Por tanto, la temporada para el Pontevedra CF ha terminado de manera oficial.

En la nota enviada hoy por la Federación se esboza que la temporada que viene es muy posible que empiece más tarde y que los grupos llegará un momento en que se convertirán en "subgrupos" en los que tendrán que volver a subsumirse los equipos... No traten de entenderlo porque es imposible y la propia nota federativa aclara "que se darán más detalles proximamente". Y yo añado, menos mal porque esto no lo entiende ni Sheldon Cooper.

Además de crear el "camarote de los hermanos Marx" y no dar más información sobre clasificación para fase de ascensos o descensos, también se dice en la información dada a conocer hoy que para la 21/22 sí se prevé la creación de una categoría intermedia entre la 2ª Division y la 2ºB que no sabemos si se llamará PRO,PRE o PRI pero que al menos parece que está más cerca que nunca siendo la única buena noticia arrojada por la RFEF en el día de hoy (tomemos esto con todas las precauciones pues con D.Luis nunca se sabe).

Como quiera que no sabemos absolutamente nada acerca del posicionamiento del Pontevedra CF sobre todos estos movimientos de capital importancia que se están sucediendo; como quiera insisto que otra vez de forma inexplicable el club no dice "esta boca es mía" y aclara cual sería su posición o su parecer acerca de esta reforma que tanto nos afecta, no podemos saber si el Pontevedra apoya la 2ºB "bronce /estaño/ cobre" que se prepara para la 20/21 o sí estaba más por la labor de crear ya esa 2ºB PRO a la que tendría derecho a participar según los criterios de los clubes que la promovían al ocupar la novena plaza en el momento de la suspensión.

A falta de la posición oficial de nuestro equipo que supongo llegará un mes u otro, la de este bloguero es que si una competición es válida para decidir los puestos de arriba debería serlo también para adjudicar los puestos de abajo y que no solo se deberían haber permitido los ascensos sino también los descensos. Esta "nulidad a la carta" no hay realmente por donde cogerla.

De esa forma (con descensos también), la temporada que viene seguirían siendo 80 los equipos participantes y ya se sabría además los parámetros clasificatorios exigidos para meterse en la PRO o no hacerlo.

Esa categoría de nueva creación debería otorgar el ascenso directo a los 1º de cada grupo; permitir que los 2º ascendieran superando una sola eliminatoria a doble partido y que los 3º y 4º tuvieran que superar dos eliminatorias ( la última contra un 2) para poder subir.

Además, no tiene mucho sentido una vez creada la categoría nueva (llámese PRO o como sea) que siguiese existiendo la 2ºB como tal que seguiría siendo un pozo inasumible para muchos equipos por lo que por debajo de esa nueva competición debería estar ya una 3ª división igualmente remozada y algo más potente.  

Claro que esta es solo la opinión del que esto escribe que posiblemente no valga de nada y que mucho más útil para toda la masa social granate es que la propia institución mostrara públicamente su opinión acerca de la alternativa que al final se ha elegido por la RFEF y que por lo menos para la campaña siguiente convierte la 2ªB en un pandemonium de difícil y lenta digestión.

Lo que está claro es que nuestro Pontevedra no jugará más esta campaña y que ya podemos iniciar el largo descuento de días para poder ver de nuevo a nuestro equipo en la temporada 2020/2021.
       

lunes, 2 de marzo de 2020

Rufino es: Libertino, divino y superficial

Los años 80.

Aquellos que siguen el blog desde hace tiempo saben lo idolatrada que este cada vez más atribulado bloguero tiene a esa década de libertad en la que los límites dificílmente encontraban espacio en los que visibilizarse.
Pertenezco a la generación de la EGB y todos los que formamos parte de la misma teníamos la oportunidad de hacer nuestra pequeña maleta y realizar la "excursión de octavo" con nuestros amigos en la que para muchos constituía la primera oportunidad de pasar varios días fuera de casa alejados de nuestros padres.

La mía fue casi al final del curso 85- 86. 

Viajamos a Madrid, Toledo y Segovia.

En esta última ciudad castellana, entre otras cosas, pude admirar la grandiosidad de su acueducto; en la que es hoy capital manchega, la maravillosa casa del Greco y esas estrechas calles de su ciudad vieja que apenas nos permitían estirar los brazos sin quedarnos "atascados" en el intento.
En Madrid vimos el museo del Prado ( o una pequeña parte del mismo) el museo de cera y visitamos su parque de atracciones en el que pude ejercer de Pigmalión (de manera ufana y un tanto pedante para que negarlo) con aquellos de mis compañeros que no habían tenido la oportunidad de recorrerlo hasta ese momento. 
Con esa "enorme experiencia" con la que me había dotado tras algunas visitas anuales con mi familia madrileña "me permití el lujo" de aconsejar a algunos de mis amigos la conveniencia o no de montarse en alguna de las atracciones clasificándolas según el grado del hormigueo que nuestros estómagos iban a sentir una vez instalados en su interior.

Recuerdo las largas jornadas en el autobús escuchando una "cinta" de los Hombres G que no se quien había tenido la genial (o no) idea de entregarle al conductor; el calor seco del mes de Junio en el centro del país que nos cortaban los labios; los innumerables granizados de limón que consumimos para combatirlo; mi primer enamoramiento platónico de una compañera que como no podía ser de otra manera estaba a su vez platónicamente enamorada de otro compañero; la decepción sufrida tras presenciar todos junto una noche la eliminación de España a manos belgas del mundial de Méjico...

Lo pasé bien en aquel viaje y recuerdo con mucho cariño a muchos que lo disfrutaron conmigo y con los que he perdido el contacto  o este es realmente mínimo.

Claro que aquellos que hayan entrado en "Enclave granate" para "ver que dice este agonías" que ya especulaba con el descenso a 3ª después de la goleada al Castilla, se estarán quedando de piedra ante tanta "mamandurria" ochentera  biográfica.

Todo tiene una explicación.

Hace unas líneas escribía sobre la música que se escuchaba en aquel autobús hace más de 35 años con ese grupo que apareció con tanta fuerza en el 85 y que fue capaz de aglutinar lealtades inquebrantables pero también odios furibundos.

Lo cierto es que por aquella época también sonaban con fuerza otras canciones y otras artistas.

Una de ellas era la gran "Luz" que por aquel entonces todavía se hacía llamar "Luz Casal".

En esos años 80 la gallega todavía estaba lejos de adentrarse en esa faceta más melodiosa, intimista y "boleril" que acabaría por protagonizar casi todo su repertorio.

No, por aquel entonces la de Boimorto era una rockera de manual y muchas de sus canciones provocaban el movimiento inconsciente de las piernas al compás de su música cañera.

Seguro que muchos de los que están leyendo esto ya saben por donde voy.

Claro.

El Domingo pasado, bajo una lluvia inclemente y ante un rival tierno pero repleto de calidad, emergió uno de los protagonistas más conocidos del elenco musical de Luz.

Con su traje de tweed y su perfume de "Givenchy", elegante por tanto a pesar de lo desapacible del día y del mojado terreno por el que se movía, apareció un tal Rufino con la única y precisa intención de protagonizar un baile con el que obsequiar a toda la parroquia granate que acabó por tributarle una sonora ovación e incluso coreó su nombre en el momento en el que con buen criterio el entrenador decidió sacarle del campo.

Es cierto, no obstante, que antes de que Rufino nos llevase a todos a "comer langostinos" el equipo lo pasó mal aunque solo fueran diez o doce minutos.

El rival del Real Madrid salió mejor al césped (bueno, o a eso que tiene un cierto color verde y que solo aguantó 45 minutos a pesar de que la cantidad de lluvia caída no justificaba en absoluto ese deplorable estado del firme) y ahogó en el comienzo a un Pontevedra que rechazó como pudo dos remates de los "merengues" y que incluso pudo sufrir un penalti en contra en una jugada que arrojó alguna duda en área granate.

Claro que la primera piedra de la reacción no la puso el gran Rufino con "su aire de pinguino" sino el mejor defensa de largo que tiene el Pontevedra que viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos se plantó en su zona y empezó a dejarle claro a los Gual, Renier y cía que la broma se había acabado y que a partir de ese momento el que mandaba ahí era "el churrero".

Con el empuje de Víctor Vázquez empezó a mejorar la cosa. El Pontevedra presionaba mejor, tocaba con acierto cuando recuperaba y las ocasiones empezaron a surgir en la portería blanca al mismo tiempo que desaparecían en la de Edu.
Pudo marcar Alex Glez ( ayer otra vez muy bien tras algún partido que otro más titubeante) pero su pelota al igual que el día del Oviedo B se fue a un poste; luego pudo hacerlo Bustos pero Altube salvó en gran intervención y después.... después ya apareció Rufino que en vez de ejercer de ejecutivo como jefe de una agencia de publicidad lo hizo como "9" de alta alcurnia en un equipo de fútbol mandando "para adentro" cualquier pelota que tocara con su cabeza.

El primer gol lo hizo tras centro preciso de un José García rematando en plancha una pelota que requería acompañarla en aprovechamiento de la fuerza del centro del navarro el cual, por cierto, dejó muy buenas sensaciones en el partido.

El segundo también salió de las botas de García al saque de un "corner". En esta ocasión el remate en el primer palo requería giró de cuello y cabezazo potente al otro poste. 

Golazo, en cualquier caso, por la dificultad del golpeo.

A esta alturas la gente ya alucinaba con Rufino y le pedía a gritos que les llevara al casino pero todavía guardaba alguna más el delantero granate para acabar de conquistar al respetable.

Antes llegó el descanso con la sensación de que el Pontevedra había sido muy superior a partir del minuto 15 y que el resultado hacía justicia a lo que se había visto en el campo.

Luego siguió lloviendo y el desastroso drenaje del Estadio que ya no es vetusto pero que en muchas cosas sí lo parece (que decir de la lluvia que moja a los aficionados de todas las gradas inferiores a pesar de estar el campo presuntamente cubierto) no permitió ya ver demasiado fútbol y sí un ejercicio de coraje, fuerza y adaptación a las circunstancias.

Así lo hizo el Pontevedra aunque cono dos sustos muy importantes. Ambos por querer ceder el balón atrás a ras de suelo cuando el césped convertía esas acciones en ejercicios suicidas.
La primera vez, nada más comenzar la segunda parte, el delantero madridista envió su vaselina fuera con Edu vendido y en la segunda (más adelante pero todavía con el 2-0) el propio Edu salvó la contingencia volviendo a demostrar que el lance del que es maestro y muy difícil de superar es el uno contra uno.

Y en los minutos finales (ya con el doble medio centro más creativo que se ha visto por estos pagos en muchos años con Cruz- Romay tras el cambio de Sana) volvió a aparecer el "del traje de tweed" que a pesar de los minutos transcurridos mantenía  su porte impecable como de Domingo tomándose un "daikiri" en la hora del aperitivo.

Buena jugada de Alex Glez por banda izquierda que observa el desmarque hacia el primer palo de Rufo y le envía la pelota para que el "9" (libertino, divino y superficial) la cabeceara con fuerza haciendo inútil la estirada del portero castellano.

Con el "hat-trick" y la gente embelesada, llegó el cambio y la vuelta de honor de un futbolista que ayer empezó a amortizar realmente su fichaje y la inversión efectuada y que será muy necesario que lo siga haciendo en lo que resta de temporada y las siguientes pues si se le trajo para algo es para esto, hacer goles y adueñarse sin discusión de una posición en el campo que está huérfana desde la marcha de Mario Barco. 

He aquí, sin embargo, que el partido todavía escondía una maravilla.

Ya muy cerca del final, el portero del Castilla se equivoca en el golpeo desde la frontal de su área y en semifallo manda la pelota cerca del círculo central. 
Allí, unos metros por delante del centro del campo y algo escorado a la derecha la controla Bustos, la acompaña en un toque para acomodar su carrera y desde más de 35 metros golpea con una calidad extraordinaria en globo superando el intento desesperado de Altube por intentar evitar el cuarto.

Golazo de bandera, todavía más meritorio dado el deficiente estado del césped y como quiera que este blog es muy de Alvaro Bustos y es consciente de la importancia capital que para el equipo tiene el asturiano, colofón perfecto para un partido que rompe la racha de nueve sin ganar en competición liguera.

Hasta aquí la felicidad de la crónica del partido y de esta victoria tan importante y tan necesaria para cambiar la dinámica.

Ahora bien volveríamos a equivocarnos todos (yo el primero) si este 4-0 nos confundiera y creyésemos que a partir de este momento todo va a marchar cuesta abajo y las victorias se multiplicarán cual misterio de los panes y los peces.

Nada más lejos de la realidad.

Lo de ayer fue simplemente la primera de las cinco victorias que se necesitaban para amarrar la permanencia en la categoría.

Importante, sí, por quebrar esta dichosa racha y por demostrar que parece que por fin hay un jugador que si recibe balones de gol es capaz de materializarlos en un buen porcentaje de veces.

Lo que pasa es que el Domingo que viene no estará enfrente un Castilla de juego alegre y con espacios a la espalda sino un Getafe B que lucha denodadamente por no irse al pozo y que aquí ya nos hizo "una gracia" en la primera vuelta.

Será un partido muy complicado, complicadísimo y coincido con el entrenador granate en el sentido de que nada que no sea Getafe B, luego Getafe B y finalmente Getafe B nos debe preocupar lo más mínimo hasta el Domingo a las 13.30 h.

Queda mucho trabajo por delante y lo de ayer solo fue la primera piedra de un muro de considerables dimensiones que hay que seguir construyendo con mucho esfuerzo.

Esperemos al Domingo.
   


    


lunes, 17 de febrero de 2020

Sí; el Pontevedra CF puede bajar a Tercera División

No es fácil escribir sobre el Pontevedra CF después de partidos tan lamentables como el de ayer. 

Resulta complicado aferrarse al teclado del ordenador y describir la decepción tan profunda que se puede llegar a sentir al ver a tu equipo de fútbol vagar como alma en pena por un terreno de juego.

Sin fútbol, sin garra, sin una mínima capacidad de rebeldía y sin timón alguno, el Pontevedra perdió un encuentro contra un grupo de atléticos chavales asturianos plagados de bajas en defensa y que es posible que a la hora en el que estas líneas empiezan a escribirse (al filo de la una del mediodía del Lunes) ya se hayan empezado a creer que salieron vencedores del duelo disputado en el Estadio de Pasarón. 

Tras el pago de una cláusula de rescisión de cuantía considerable y cuatro incorporaciones invernales (aunque alguna de ellas siga sometida a "tratamientos de potenciación" mientras el equipo se desangra en medio campo), el Pontevedra CF sigue igual que antes del inicio del mercado de Enero, acumulando jornadas sin ganar y rozando el ridículo ayer en una segunda parte impropia de un conjunto que tenga otra aspiración que no sea salvarse del descenso en el último segundo de la última jornada.

Si, no es exagerar. El Pontevedra CF puede bajar a Tercera División.

No se trata ahora de buscar las razones de esta racha interminable de frustración e impotencia en la actuación de determinados jugadores o incluso en la del entrenador. 

El problema del club es más profundo, más estructural.

Desde la "cúpula" del Consejo de Administración se "venden" objetivos tan ambiciosos como el ascenso a la LFP al tiempo que, entre otras cosas, no se dota a la entidad con una mínima profesionalidad en los despachos que rijan el día a día del club con la minuciosidad y detalle que esa tarea tan complicada requiere.

En los despachos no existe ni una sola persona, por ejemplo, con un mínimo de experiencia y conocimientos futbolísticos que se encargue de  dirigir la parcela deportiva del club y cada verano e invierno el Pontevedra CF se somete a una especie de "ruleta de la fortuna" en los fichajes que en ocasiones (pocas) sale muy bien como en la temporada 16/17 y en otras o regular o rematadamente mal como en la infausta campaña 17/18.

Desde fuera, la dirección deportiva del Pontevedra CF parece funcionar de manera pasiva, es decir, tantos ofrecimientos de otros tantos representantes me llegan a la oficina y de ellos elijo el que más me guste quizá en ocasiones echando "el pito pito gorgorito".

No parece existir ni por asomo un trabajo activo. 
Ese trabajo que consistiría e un seguimiento propio de diferentes futbolistas, de manera continuada e "in situ" para ser el club el que le diga a un determinado representante: "Me interesa tu jugador y creo que encajaría muy bien en nuestro equipo" y que no se haga la labor completamente a la inversa y terminar por recibir jugadores mediocres después de que se nos venda "la correspondiente moto".

¿Trabajar así costaría algo más de dinero? Pues posiblemente sí.

¿Se necesitaría alguna pieza más al margen del Jefe de la parcela? Es posible que también.

Ahora bien, si no se puede contar con esta organización siquiera en su estado mínimo de implantación; si el Pontevedra CF quiere seguir viviendo de esas "motos" de los representantes que a veces colocan productos incluso en estado físico discutible; si no se deja en manos la parcela deportiva de gente que de verdad sepa de esto, entonces es posible que las apelaciones a ascensos a  2ª no sean mucho más que auténticos brindis al sol o edificios sin cimientos que al final acabarán por venirse abajo.   

Lo anterior, por supuesto, no quiere decir que el Pontevedra CF cuente con una plantilla que deba aspirar solamente a salvarse de un humillante descenso a 3ª División.

Ahora bien, lo que sí quiero decir y mucha gente también ha expuesto desde principios de temporada es que la plantilla granate no cuenta ni con la calidad requerida para aspirar a 2ª ni con el liderazgo ni dentro ni fuera del césped para afrontar un objetivo que se insiste una vez más es de los más complicados de nuestro fútbol. 

No se va a entrar una vez más en esta ocasión a tratar las lagunas evidentes con las que cuenta este grupo de jugadores y que se han tratado de parchear con más o menos éxito (pero con una gran inversión) en el mercado de invierno.

Esas lagunas son de sobra conocidas por todos los que siguen habitualmente al equipo y repetirlas una vez más resulta ya deprimente.
La calidad es justa y se reúne en torno a dos o tres jugadores que en cuanto no tienen el día provocan la más absoluta oscuridad en el juego ofensivo del equipo.

Y además, en segundas partes como las de ayer (igual que ante el Internacional o ante el Getafe B o ante otros equipos) no aparece ninguna ascendencia sobre el terreno de juego o desde el banquillo que tranquilice primero y que arrastre después al equipo por lo menos por un sendero de garra, de casta o de rebeldía que provoque un mínimo de reacción sobre la hierba.

Lejos de ello, los minutos de esa segunda parte fueron pasando como espinas que se clavaban en el corazón granate de manera plana, monótona, entre "patadón y patadón" a un Rufo del que se supone que fue fichado para recibir balones de gol y no desde el espacio y que ni siquiera varió su cansino ritmo tras el gol conseguido por el filial del Real Oviedo.

No voy a negarlo. 

Cuando el club anunció el fichaje de Pouso no me pareció nada mal la opción escogida.

Interpreté que con su experiencia podría ayudar al equipo a templar los nervios y asimilar la dificultad del reto que se le venía encima sin estar debidamente preparado para ello.
En el aspecto futbolístico empecé a imaginarme un equipo rocoso tanto en casa como fuera; aguerrido, difícil de ganar que pudiera disimular sus carencias a base de trabajo en grupo y solidaridad defensiva.

¿Jugaríamos feo? Es posible. ¿Ganaríamos partidos? Yo creía que sí.

El paso del tiempo ha puesto de manifiesto que después de un inicio esperanzador, los mismos vicios que ya tenía el Pontevedra "pre Pouso" han vuelto a aparecer con toda su crudeza.

Se han perdido partidos siendo una auténtica "verbena" defensiva y en otras ocasiones (como ayer) hemos jugado partidos de 30 minutos en los que acumulamos ocasiones falladas y nos hemos disuelto en los restantes 60 como azucarillos indefensos ante el calor de un café con leche.
Sin una modificación en el guión ordenada desde la banda; cambiando jugador por jugador en los relevos (por cierto, a toda esta sensación de tristeza y decadencia se unieron los problemas de dos de los cambios ayer que aumentaron la sensación de abandono) y solo cambiando el sistema por causa de la segunda lesión producida y no por una verdadera intención de variar el rumbo de los acontecimientos

El Pontevedra CF que yo conocí siendo un niño (con sus problemas, por supuesto) le metía (a falta de fútbol), empuje y corazón en los últimos minutos a cualquier encuentro cuyo resultado fuera negativo en su propia casa.

No me acostumbro a días como los de ayer en los que un grupo de jóvenes  (y digo esto porque sí en esta ocasión este filial estaba lleno de chavales inexpertos) no sufran por lo menos el acoso desesperado de un equipo disconforme con otra derrota en casa; que no se vean "empotrados" en su área por el Pontevedra aunque sea de manera aturullada en los últimos minutos mostrando algo de orgullo a falta de ideas sobre el campo.

Repito, es posible que el Pontevedra CF baje a 3ª División.

Urge replantearse desde ya el cambio de guión y asimilar esta inesperada situación en las que vamos a vivir hasta el mes de Mayo.

Seguir sosteniendo la quimera de la cuarta plaza no hará sino aumentar los daños y aumentar todavía más la bombona de presión de una plantilla que no es capaz de digerirla.

Tenemos 31 puntos y quedan 39 puntos en disputa.

Como mínimo hay que ganar cinco partidos y ese debe ser el objetivo primordial del Pontevedra CF.

No sé si se tomarán decisiones desde arriba con relación al técnico aunque en mi modesta opinión es posible que de poco servirán si no se afronta el planteamiento que se acaba de exponer.

Hay que salvarse.

Ridículos como los de la segunda parte de ayer exigen olvidarse de utopías y poner los pies en el suelo.

46 puntos (no sé si alguno más tal y como está la cola de la tabla a estas alturas).

Cualquier otra cosa sería permanecer "en la mentira" en la que el Pontevedra CF empezando por su Presidenta vive durante toda esta temporada.  



  


  

lunes, 3 de febrero de 2020

La modestia, los fichajes y un punto que arregla poco.

La modestia es una cualidad muchas veces utilizada por participantes en el circo del fútbol para tratar de explicar diferentes situaciones.

Por lo general se usa para hacer ver a tu interlocutor que los medios que se tienen son escasos en comparación con el arsenal deportivo y sobre todo económico con el que cuenta aquel con el que te vas a enfrentar o acabas de hacerlo. 

La apelación a la modestia resulta muchas veces curiosa.

Se recurrirá a la misma cuando el rival cuente con un presupuesto notable y superior al tuyo y dicha circunstancia se haya manifestado de manera aplastante sobre un terreno de juego.
Por contra, nadie se acordará de la modestia cuando el contrincante que te "haya pintado la cara" sobre el césped tenga menos recursos que tú y tal circunstancia no haya resultado un obstáculo para llevarse los puntos.

Es normal, por ejemplo, apelar a la modestia cuando un equipo como el Pontevedra CF 19/20 juega contra el Ibiza cuya apuesta por el ascenso a la Liga Profesional es alta y ciertamente indubitada.

Ahora bien, en aquellos días no muy lejanos en los que equipos como el Sanse, Internacional o Sporting B te superan en todas las líneas e incluso en la energía necesaria para competir por un balón, entonces, digo, la apelación a la modestia del rival no aparecerá por ninguna parte y nadie se acordará tampoco de los medios con los que cuenta ese contrario que ha sido netamente superior a ti.

Afirmar que el Pontevedra CF es un equipo modesto en la categoría puede servir (malamente pero servir al fin y al cabo) cuando toca jugarse los cuartos con ese Ibiza, ese At. Baleares o esos filiales del Madrid o Atleti que pueden surtirse de jugadores que han debutado en Primera División o  en el caso de los blancos fichados en este mercado de invierno de otros países o de la segunda división española (léase Marc Gual, por ejemplo).

Ahora bien, debería dar un poco de apuro (aunque solo sea un poquito) apelar constantemente a la modestia cuando la cuarta plaza del grupo de la que ya nos superan la nada desdeñable cifra de 6 puntos está ocupada por el Peña Deportiva de Santa Eulalia y el Coruxo.

También deberíamos sumar todavía más prudencia a nuestra condición de "modestos" tras el recién finalizado mercado de invierno en el que el Pontevedra CF ha sido protagonista de manera llamativa al hacerse con los servicios del pichichi del grupo I a golpe de talonario abonando su cláusula de rescisión.

Por tanto, seremos "modestos" en aquellos casos, pocos, en los que dentro de nuestro grupo nos enfrentemos a los equipos citados que no son tantos pero no deberíamos apelar tanto a dicha modestia en los demás casos para no resultar ciertamente incongruentes.

Eso sí, la modestia a la que se refiere este atribulado bloguero es a la económica. 

En ese plano parece que el Pontevedra CF va estando en condiciones de realizar inversiones importantes en su plantilla para que en poco tiempo ese objetivo del ascenso deje de ser solo una quimera.

No se puede olvidar, no obstante, que esa modestia tiene otro plano, otro significado que es el que nunca debería abandonar el equipo y que en demasiadas ocasiones por desgracia sí ha obviado.

Me refiero a la modestia sobre el campo al margen de los euros. 

Esa modestia como conjunto que impone la obligación de correr, concentrarse y pelear con denuedo desde el primer minuto hasta el último de partido y que puede equilibrar hasta cierto punto los choques disputados contra equipos más "poderosos" y desequilibrar la balanza en aquellos otros partidos jugados con rivales menos "poderosos" que nosotros.

En este último mes y medio de competición (a excepción del día de ayer) lo que pareció perderse es esa última acepción de la palabra modestia, la que obliga a plantarse sobre un campo de juego con la intención de no dar facilidades al rival siendo un triste ejemplo de ello la insoportable actuación del equipo en Mareo, especialmente en la primera mitad.



El partido frente al Ibiza contaba con muchos alicientes para el aficionado granate a pesar de lo cual la entrada en Pasarón volvió a ser tan decepcionante como en los últimos tiempos que por desgracia ya van siendo "demasiados tiempos".

Dos de los cuatro fichajes de invierno (Rufo y Zabaleta) aparecían en el once inicial y el "regresado" Bustos también formaba parte del mismo de forma algo sorprendente pero agradable.

Enfrente un potente contrario que pasó como un obús en Copa del Rey por nuestro estadio y que se jugaba mantener el pulso con AT. Baleares y Atlético B por esa tan importante primera plaza del grupo.

Y lo cierto es que los primeros minutos no presagiaban nada demasiado bueno para nosotros pues la indudable presencia física del rival volvía a manifestarse como ya ocurriera en el torneo del k.o y no daba demasiadas opciones a nuestros jugadores que parecían de nuevo apocados ante el reto que le planteaba el equipo de Alfaro.

Por suerte, esta situación no duró mucho. El equipo consiguió asentarse con el paso de los minutos y contrarrestar esa consistencia de los celestes metiéndose de lleno en los balones divididos y no rehuyendo ningún lance propuesto por el Ibiza por muy intenso que este resultase.

El resultado fue una primera parte muy competida en el aspecto físico pero realmente trabada y fea para el espectador en la que las ocasiones de gol fueron muy escasas (una falta del Ibiza rechazada por Edu y un balón fuera de Alex Glez.) 

En la segunda parte el partido llevaba más o menos el mismo guión hasta que el PontevedraCF decidió durante algunos minutos soltar amarras y darse cuenta de que el contrario por muchos euros que acumulase en su cuenta corriente y centímetros en los cuerpos de sus jugadores, seguía siendo un conjunto de su misma categoría al que se le podía hacer daño aplicándose al 100% sobre el terreno de juego.

Fueron minutos en los que Bustos percutió por banda derecha y gozó de una ocasión en un lanzamiento que se marchó fuera por poco; minutos en los que Rufo (al que no le llegó un solo balón para rematar) enseñó sus virtudes a la hora de proteger el balón y cederlo en mejores condiciones a sus compañeros esperanzando a su afición de cara a que la gran inversión realizada por él pueda verse amortizada; minutos en los que Alex Glez lo intentó todo pero no le salió casi nada incluyendo la mejor ocasión del encuentro en una jugada en la que con el portero desubicado envió una pelota fuera lamiendo el poste derecho de la portería visitante; minutos (no demasiados), en suma, en los que el Pontevedra no estuvo lejos de hacer ese gol que podría haberle dado los tres puntos.

En el tramo final del partido el Ibiza volvió a conseguir que la calma reinase de nuevo sobre la hierba y a ello contribuyó también la nula aportación de los dos hombres que desde el banquillo granate salieron de refresco.

José García no lució en el cuarto de hora que estuvo sobre el campo e incluso perdió alguna pelota peligrosa que por suerte no tuvo mayores consecuencias y Adighibe protagonizó unos minutos surrealistas en los que únicamente fue capaz de realizar faltas que le costaron una amarilla y que nada aportaron para tratar de cambiar algo en los últimos minutos del encuentro.

La conclusión final es que el Pontevedra mejoró ostensiblemente contra este rival si tomamos como referencia aquel partido de Copa en el que casi nos borraron sobre el césped.
 Aún así, no se debe obviar que mejorar aquella actuación no era difícil y que a pesar de esa mejora el equipo no fue capaz de tirar ayer ningún lanzamiento entre los tres palos.

Como circunstancias positivas debe destacarse esa actitud de todo el grupo que digirió bien la fortaleza física balear e igualó el envite que en los primeros minutos volvió a proponer Alfaro; esa actitud también se vio acompañada con un buen desempeño defensivo al que quizá haya contribuido contar por fin (después de cinco meses de competición) con un lateral izquierdo que es eso, un lateral izquierdo y que cumplió tapando su parcela (no recuerdo apenas internadas rivales por esa zona) además de colocar un par de centros interesantes en sendas arrancadas por su banda.

En el plano negativo, como ya se ha dicho, el Pontevedra CF no fue capaz de hacer intervenir ni una vez al portero del Ibiza y a pesar de que Rufo protagonizó acciones interesantes ninguno de sus compañeros fue capaz de colocarle un solo balón en condiciones de ser rematado.
Además, en la parcela central de medio campo seguimos adoleciendo de una lentitud y falta de ideas que aumentan la expectación acerca de lo que un Adrián Cruz (ayer no convocado) pueda aportar en esa labor de creación y ofrecimiento de continuidad al juego.

Por último, el balón parado.

Ayer en la faceta defensiva se estuvo bien y se paró al Ibiza con diligencia pero en el aspecto ofensivo de la estrategia, a salvo de una ocasión en la que sorprendimos y Alex Fdez pudo buscar el disparo bien rechazado por un rival que se echó al suelo, el equipo volvió a desperar con corners lanzados a la altura del tobillo del rival o faltas botadas "al cuarto palo".

Sería bueno que se mejorase y mucho en estos lances y más ahora que contamos con un rematador de cabeza muy importante como Rufo. 

La cuarta plaza tras el empate ya se va a los 6 puntos con 15 encuentros por jugar.
Entre esos 15 partidos se cuentan desplazamientos tan complicados como los de Atlético B, Rayo Majadahonda o por supuesto el del próximo Domingo al líder, At. Baleares.

El margen de error cada vez es más estrecho y la clasificación para el play off, este año, más lejana.

Eso sí, el pago de la cláusula de Rufo más ese contrato de 2 años o la duración del contrato de Zabaleta (lo que queda de esta y otra más) parecen dejar ver que el Pontevedra CF no va a cejar en su empeño de estar arriba en el futuro a corto plazo y eso es buena noticia.

Esta temporada se han cometido errores y se ha perdido mucho terreno. 

¿Es posible todavía recortar y subirse al carro de la cuarta plaza? 

Sí, pero habría que dejarse muy pocos puntos por el camino y la labor parece realmente hercúlea.