lunes, 8 de marzo de 2021

Fracaso consumado salvo milagro; tragedia deportiva en ciernes

Existen aficionados de equipos de fútbol, están en su legítimo derecho a hacerlo, que interpretan las críticas de otros seguidores de su mismo equipo como un abandono, como una rendición, como una traición a unos colores.

Igual que ellos son libres para expresar esa posición, el que esto escribe lo está también para decir que una crítica, una exigencia o aquellas quejas denunciando las cosas que una institución hace rematadamente mal, ni implica ninguna clase de desidia hacia un sentimiento o hacia un escudo, ni suponen abandono alguno de una causa por imposible que parezca su éxito o por mucho que dicha causa sea constantemente torpedeada desde dentro por aquellos que en principio tienen la misión de defenderla.

Para aquellos que entienden la pasión por su equipo como un constante ánimo y cero contestación y para aquellos que entienden compatible entregar el corazón con exigir a su club un mínimo de diligencia, unos y otros aficionados del Pontevedra CF, con el mismo derecho a vivir su sentimiento como deseen pero todos dentro del mismo barco, les recuerdo que durante toda esta semana diferentes voces (unas desde dentro de la entidad y otras desde fuera) cantarán a los cuatro vientos que todavía existen posibilidades matemáticas de acceder a la fase del 4 al 6.

Nos dirán, insisto desde dentro y desde fuera a través de tribunas variopintas, que si ganamos los dos partidos que nos quedan y Compostela o Deportivo pierden los dos restantes (o incluso el Racing los tres) entraríamos en la lucha por no bajar de categoría y jugar la tan deseada como desconocida a estas alturas 1ª RFEF, antes conocida como Pro.

Nos llamarán a la unión, repetirán hasta la saciedad "Pontevedra nunca se rinde" abusando una vez más de la paciencia de una afición que en su mayor parte está ya hasta las narices de tanta incompetencia.

Proclamarán sin rubor alguno que no es momento para críticas, que ahora no toca destruir, que hay que ser granates más que nunca etc etc etc.

Intentarán, por tanto, una vez más y van tropecientas confundir el amor y la entrega a unos colores con el legítimo (y en mi opinión obligado) ejercicio de un derecho a la protesta por los repetidos errores que nos lastran temporada tras temporada.

El mayor de esos errores, el que acaba por derribar los cimientos débiles en los que se asienta el Pontevedra cada Liga que pasa, viene motivado por el hecho de que el club manifieste un deseo de crecer y llegar a la LFP y al mismo tiempo no mueva ni un solo dedo para profesionalizar la entidad por dentro y hacer que funcione con un mínimo sentido de racionalidad futbolística.

Pensar en que se pueda progresar de verdad, convertirse otra vez en un club importante y con clara vocación hacia arriba, con una comisión deportiva formada año tras año por Lupe Murillo y Roberto Feáns no es que sea quimérico, es que suena directamente a risa.

¿Podría alguna vez de casualidad salir bien? Sí. Ahora, tendría que darse todo absolutamente de cara y no tener contratiempos importantes, algo que resulta casi imposible a lo largo de una temporada.

La prueba la tenemos en la 16/17. El Pontevedra no tenía una gran plantilla pero si unos buenos 13 o 14 jugadores. Ese año a Féans el PC fútbol le salió algo mejor pero al romperse una pieza vital, Mario Barco (cedido), la pirámide se fue cayendo e incluso estuvimos a punto de no jugar el play off dilapidando una ventaja considerable. 

No había aquel año ni lo sigue habiendo en la actualidad un proyecto serio, de fútbol, con gente al servicio del club pateando campos, ojeando jugadores, haciendo un trabajo en silencio que quizá a corto plazo no de frutos pero que sí lo hará a medio.

¿Cómo se puede tener un DD que siempre está en Pasarón viendo a su equipo? Tendrá a gente a su servicio que haga el trabajo de rastreo, pensarán algunos.No, no hay nadie.

¿Cómo se puede estar "tirando" constantemente de representantes que intentarán colocarte a sus jugadores vendiéndote que son los "mejores del mundo mundial" sea o no sea cierto tal aseveración?

¿No sería más lógico llevar tú la voz cantante; verlos antes las veces que hagan falta; tener diferentes opciones examinadas "in situ"; en definitiva sembrar para recoger con más garantías de alcanzar una buena cosecha?  

El Pontevedra CF no funciona así. 

Tenemos una Presidenta que cree que sabe de fútbol y un Director Deportivo dimitido pero que presenta la plantilla al nuevo entrenador un día después de su "dimisión" (ya es tomarle el pelo a la gente sin disimulo) que no ve partidos porque considera más importante sentarse en el plazo del estadio donde juega el suyo Domingo tras Domingo.

Vaya por delante, porque hay que intentar ser justos siempre, que alguna operación de este año que ha salido mal la aceptamos unánimemente y la entendimos positiva.

Hablo, por supuesto, de Charles. El rendimiento del jugador no ha sido luego el esperado pero sería hipócrita opinar ahora que esa incorporación no debió haberse hecho cuando era el momento justo para llevarla a cabo.

Ahora bien, que Charles no haya resultado decisivo ni mucho menos es la razón por la que el Pontevedra está al borde de bajar 2 categorías de golpe.

Ahí van varios ejemplos de esa falta de trabajo en los despachos deportivos que nos lastran año tras año y que provocan un desaliento difícil de explicar.

El Pontevedra lleva sin laterales de verdad desde que se fueron Bonilla y Loureiro. 

Esta temporada resulta especialmente extraño haberse ido a Madrid a buscar un lateral de treinta y tantos como Aitor que ni siquiera ha aportado más que Figueroa. Por su parte, Eneko es un lateral más que a veces está bien pero que muchas veces no lo está principalmente, en mi opinión, porque es un jugador ofensivo cuyo reciclaje al lateral no ha sido del todo efectivo.

Este año hemos vuelto a contar solo con 3 centrales y a uno de ellos, Bueso, se le quiso enseñar la puerta de salida antes de empezar la competición.

El Pontevedra ha estado mal en defensa como equipo desde el principio pero es que además cuenta con muy pocos defensas de verdadera jerarquía a día de hoy pues el rendimiento de Xisco ha sido bastante decepcionante. 

De 16 partidos hemos encajado en 13 y casi siempre al principio de los partidos,como en el día de ayer, perdiendo 1-0 ya desde el vestuario y dilapidando todas nuestras opciones partido tras partido por no haber sido capaces de construir un equipo de verdad, si por tal entendemos un conjunto pétreo, que funcione como un bloque y que no regale nada a su rival. 

De la cantidad de partidos que hemos empezado perdiendo, nada menos que 10, solo hemos remontado uno, el del Helmántico y así evidentemente es imposible aspirar a nada teniendo en cuenta lo vital que resulta marcar primero hoy día en el fútbol.

Ni Charles ni Rufo han estado como se esperaba esta Liga pero ¿qué hay detrás? Nada de nada.

De Pitu mejor ni hablar porque el chico no tiene la culpa absolutamente de nada pero es una muestra más de la incompetencia de las 2 personas, Presidenta y DD "dimitido" que llevan la parcela deportiva. Y Diz es un jugador claramente de banda donde hay overbooking y no se parece en nada a un 9.

¿Qué habría pasado si Rufo o Charles se hubieran roto? Lo mismo que ha pasado en el momento en que no han rendido bien: en que no se ha buscado en el mercado de invierno (cuando ya se tenían datos de lo que pasaba) una alternativa mínimamente potable a este problema evidente.

La reacción excesivamente tardía a la lesión de Romay (se trajo a Sabater que es otra clase de jugador ya bien entrado el mercado invernal), fichajes como el de Oscar al que también se buscó salida y que ha tenido que salir al campo estas últimas semanas por la cortedad excesiva de la plantilla...

Creo además que la decisión de que fuera Jesús Ramos el que empezara la temporada en el banquillo resultó muy arriesgada dada su falta de experiencia y la especial trascendencia de lo que había en juego.

Se podría seguir hablando y aportando detalles pero todo viene del problema matriz ya citado, la nula profesionalización del Pontevedra en la parcela deportiva que impide al club contar con un proyecto que podría tener vaivenes en algún momento pero que daría sentido a la solicitud constante de paciencia a una afición  que creo estaría dispuesto a darla (y mira que de paciencia andamos ya escasos) si observa que por lo menos existe el germen de algo que podría dar algún resultado.

La posibilidad de entrar en fase intermedia es quimérica (aunque insisto nos bombardearan estos días con el hecho de todavía) es posible.

Lo racional es fijarse en la puntuación que llevan los de abajo en el subgrupo 1B y darse cuenta que Oviedo B y Lealtad con los mismos partidos ya tienen más puntos que nosotros.

Además, en nuestro subgrupo, si el Coruxo gana el atrasado contra el Racing también alcanzaría mayor puntuación que la nuestra.  

Como quiera que en la fase por evitar el doble descenso, de 8 equipos bajan 5 e incluso 6 en algún caso, el Pontevedra podría incluso empezar esa fase en posición de descenso a 5ª división y lo peor que se podría hacer ahora es dejarse llevar porque podríamos pasar de un fracaso sin paliativos a una tragedia deportiva sin parangón en la ciudad lerezana.

Confieso que hacía mucho tiempo que no sentía esta sensación tan descorazonadora con relación a la situación del Pontevedra CF.

No se trata de desasirse del equipo. Eso es imposible. 

Cuando algo lo llevas dentro desde muy niño y te has reído, has llorado, te has apasionado y has disfrutado tanto con un equipo, ese algo estará contigo hasta el día en que te mueras porque lo has elegido tú y lo quieres con una pasión que no entiende ni de sentido común ni de lógica.

Es cierto, en cambio, que tantos fracasos, que tantas desilusiones hacen mella.

Algo debe cambiar en el Pontevedra CF.

Si de verdad queremos volver a ser un club respetado, envidiado y con posibilidades de volver a ser grandes no podemos seguir así.






 

 


lunes, 8 de febrero de 2021

A pesar de todo (aunque ese TODO sea enorme) hay que seguir juntos

 Después de otro partido insufrible en el que el equipo volvió a mostrarse dolorosamente inferior a su rival, llegaron las decisiones drásticas (tomadas tarde, mal y arrastras, como casi siempre) en busca de enderezar un rumbo que a día de hoy dirige al Pontevedra CF a la fase de permanencia en la que será 4ª categoría del fútbol español a partir de la temporada que viene. 

A pesar de para algunas voces autorizadas (y por supuesto respetables) un descenso a la 5ª categoría del balompié patrio no sería lo más grave que le ha ocurrido al Pontevedra en sus últimos 20 años de historia (parece ser que para tener en cuenta lo que ha ocurrido, hay que prever también lo no ocurrido, como la desaparición), la persona que manda la nave ha debido ver ya demasiado cerca las orejas al lobo y ha cortado por lo sano cargándose al entrenador y aceptando una presunta dimisión del Director deportivo, renuncia que hasta este momento se desconoce si abarca cualquier otra misión dentro de la entidad o si es susceptible de "recolocamiento" en alguna otra labor dentro de la SAD.

 Lo ocurrido desde las 7 de la tarde del Sábado (hora en la que terminó el choque frente al Zamora) y la una del mediodía del Lunes (momento en el que se oficializa por parte del club la llegada de un nuevo entrenador) ha vuelto a ser digno una vez más de una entidad con una forma de actuación y con una organización deportivo- administrativa más propia de un club de 3ª división (tercera actual que será quinta el año que viene) y que sin embargo quiere llega cuanto antes al fútbol mal llamado profesional.

Minutos después de la derrota ya se anunciaba una reunión del Consejo de Administración (mejor dicho de los que "cortan" el bacalao en dicho Consejo que son la escalofriante cifra de 1 persona) en las oficinas del Estadio. 

Pasaron las horas finales del Sábado sin ninguna noticia adicional ni comunicado alguno en el que la afición ( lo más importante eres tú) pudiera apoyarse para saber siquiera remotamente que estaba pasando.

¿Seguiría la reunión? ¿Habría terminado sin la toma de decisiones importantes? ¿ Pidieron pizzas los asistentes para llevar mejor el tema y les habrían sentado mal ? ¿ Dormirían allí mismo ante la capital importancia de las cuestiones a tratar.? 

Nada de nada de nada. La gente se fue a dormir (sabiendo lo importantes que son para el club) pero sin tener ni pajolera idea de lo que estaba ocurriendo.

Llega el Domingo y gran parte de la afición (sí, de lo más importante para la SAD) seguía buceando en diarios digitales, redes sociales y demás en busca de alguna noticia sobre el particular. "Vivos tienen que estar", nos tranquilizamos muchos, "pues de lo contrario ya habría salido la tragedia en los papeles".

El que esto escribe (que tiene la suerte de conocer a gente que se lo curra y muy bien, por cierto) pudo enterarse casi a la hora de comer del  séptimo día que sí, que estaban reunidos (no se sabía muy bien quien) pero que estaban y que a lo largo del día se sabría algo.

Los rumores crecían y crecían a lo largo de la tarde e incluso algunos especulaban con la idea de que el próximo míercoles pudiera llegar a ser Roelio quien dirigiera al equipo frente al Guijuelo ante la premura de tiempo que no parecía importar al Consejo o a la parte del Consejo  que seguía reunido. 

Entre chaparrón y chaparrón de la tarde noche dominical, ya parecía claro que el entrenador había perdido su puesto pero que también podía caer el Director Deportivo (especialista en enviar ósculos desde el macropalco a su gente querida en el fondo Norte).

 Y sí, pasadas las nueve de la noche (es decir, 26 horas después del pitido final del encuentro de Liga) salía el comunicado oficial del cese de Jesús Ramos y la dimisión de Roberto Feáns.

A partir de ahí, más rumores y más rumores e incluso alguno que llegó a ilusionar (que ingenuidad más supina) a este atribulado bloguero.

Podrían llegar dos personas ¡¡ Y una de ellas sería un Director Deportivo¡¡

¿Cómo? ¿Puede ser posible? ¿Se piensa en un proyecto serio con profesionales del fútbol tomando decisiones? ¿Podría llegar alguien al mando de la parcela deportiva que viera partidos en los que no jugamos nosotros?

Acababa el Domingo, sin embargo, con un Pontevedra CF todavía sin entrenador y con la incógnita de sí el nuevo técnico no sería el único en llegar.

Llega el Lunes, o sea hoy; a dos días de jugar frente al Guijuelo; con 14 puntos en la tabla y con una necesidad imperiosa de puntuar no ya para los 3 primeros (algo quimérico a estas alturas) sino para acceder a la fase del 4º al 6º con equipaje suficiente para que esa 2ª fase sirva algo y agotar las opciones de "pro".

Y a primera hora de la mañana seguíamos sin técnico. Ni Luisito, ni Albés, ni Patxi Salinas, ni Julio Salinas ni Andoni Zubizarreta ni el "bombero torero", vamos.

Y llegan las 13.00, "solo" 42 horas después del pitido final del horroroso partido frente al Zamora y por fin salta la noticia (porque lo importante eres tú, no lo olvides).

"Fumata blanca" "Habemus papam". Tenemos entrenador !!!. Que repiquen las campanas, que redoblen los timbales. Ya tenemos técnico!!

Será Luisito.

Oye y lo del Director Deportivo? Se pregunta el que esto escribe leyendo el escueto comunicado anunciando el regreso del técnico de Teo.

Ahh, cuñaaaoo!, me responde alguien en silencio. Te la han vuelto a jugar, atribulado. A ti y a cualquiera que pensase que aquí se pudiese trabajar de otra manera, me sigue respondiendo ese invisible conversador con ganas de juerga.


Y ahora el futuro.

Con seis partidos por delante en los que necesitamos un muy buen número de puntos para entrar en la "fase intermedia" con bagaje suficiente como para no convertir en inservible la cortísima segunda parte de la competición.

Y lo haremos con un entrenador que desata pasiones entre gran parte de la afición granate que por desgracia no podrá mostrarle en Pasarón el cariño indudable que le tiene.

Un entrenador que protagonizó una rueda de prensa en aquel último partido de su primera etapa como granate en la que vertió palabras muy duras e injustificables contra parte de la que todavía era su afición por el mero hecho de criticar a la propiedad.

Eso sí, un entrenador que a su manera pidió perdón en su rueda de prensa de despedida y que se dejó todo el esfuerzo en intentar hacer mejor al Pontevedra sobre el césped.

Un entrenador que es más recordado por el ascenso desde 3ª eliminando de manera ajustada al Manzanares y al Haro que por las dos grandísimas temporadas en las que dirigió al equipo tras su regreso a 2ªB.

En la primera de ellas el equipo con una plantilla muy justa y casi igual a la de 3ª nos hizo incluso soñar allá por el ecuador de la competición con meternos entre los cuatro primeros. Y en la segunda,  la 16/17 (con mejor equipo pero tampoco con un "transatlántico"), metiendo al Pontevedra CF en play off y con Iker Alegre fuera desde Septiembre y Barco desde Enero.

Un entrenador que siempre se mostró demasiado vehemente delante de los micrófonos repartiendo a diestro y siniestro a veces sin medida alguna.

Un entrenador con experiencia, carácter, buena preparación táctica de partidos y con capacidad para leer los mismos y cambiar planteamientos sobre la marcha ya sea con mayor o menor éxito.

Un entrenador que desde hoy es el nuestro y al que debemos mostrar apoyo no sólo aquellos que lo idolatran y que están felices con su regreso sino aquellos que hubiéramos preferido otras opciones pero sabemos valorar las virtudes del santiagués cuyo afloramiento será más necesario que nunca para sacar al equipo de un atolladero de dimensiones importantes.   

A pesar de que esta entidad en los despachos (y me refiero a la cúpula de los despachos) sigue actuando como un club, insisto, de 3ª y no como una institución que quiere buscar sitio en la 2ª División de nuestro fútbol. 

A pesar de que en estas 48 horas el club haya vuelto a mostrar una improvisación intolerable, una falta de reacción ante una situación que estaba cantada y un oscurantismo informativo muy alejado del tan manido lema "lo más importante eres tú".

A pesar de todo ello, y de todas aquellas voces que nos quieren hacer comulgar con la idea de que el lugar del Pontevedra CF (y no me refiero ahora a la Presidenta) es el de una cuarta división nacional con más de 80 equipos o alguna incluso inferior.

A pesar, digo, de todas estas cosas y de alguna más, la realidad es que todavía estamos a tiempo aunque sea muy difícil de jugar la siguiente temporada en la categoría de nueva creación.

Que una institución que acumula 80 años de historia está muy por encima de cualquier dirigente, entrenador, jugador o aficionado que en algún momento  haya formado parte de la misma.

Y que como dirían el Capitán Diego de Alatriste y su buen amigo el poeta Francisco de Quevedo, "no queda sino batirnos " a partir del miércoles en 6 duelos que serán a muerte y en los que lo único importante es y seguirá siendo el Pontevedra CF. 

    

martes, 2 de febrero de 2021

Un kraken molesto, una ardilla levantina y una nueva oportunidad

 Hace muchos años seguía con muchísimo interés el baloncesto español de clubes. 

Era una época en la que los resultados deportivos eran los únicos que determinaban si te clasificabas o no para una competición europea y en la que incluso se veían los partidos cumbre de la temporada de forma gratuita por canales convencionales de televisión.

Creo que ya he escrito en alguna ocasión que uno de mis mayores ídolos de adolescencia (quizá junto a Paulo Futre y Pedro Delgado) era Jordi Villacampa.

Me pasé gran parte de la década de los ochenta y la primera mitad de los noventa viendo como el Joventut de Badalona, la Penya, primero plantaba cara y luego ganaba a Madrid y Barcelona en partidos de baloncesto realmente inolvidables.

La primera generación que recuerdo es aquella en la que jugaba un Jordi todavía muy joven junto a otros compañeros igualmente neófitos como Rafa Jofresa o José Antonio Montero o incluso Andrés Jiménez antes de marcharse al FC Barcelona. 

Junto a los jóvenes, se alineaban jugadores más veteranos entre los que destacaba el inolvidable Jose María Margall, ganador de la medalla de plata en los juegos Olímpicos de Los Angeles 84.

Recuerdo americanos "ochenteros" que pasaron por Badalona como Reginald Jhonson, el malogrado Mike Schultz o incluso Dave Rusell que se vistió poco tiempo de verdinegro.    

Años más tarde la cosa se puso más seria. Llegaron los años 90 y con ellos las dos Ligas seguidas (las únicas que he visto ganar al Joventut) con Lolo Sáinz en el banquillo, Villacampa ya como líder del grupo y otros maravillosos jugadores como Harold Pressley, Corny Thompson, Mike Smith, los hermanos Jofresa, Ferrán Martínez...

No solo se limitó ese extraordinario equipo a ganar dos ACB seguidas sino que en el año 1992 no tuvieron otra "ocurrencia" que plantarse en la final de la Copa de Europa (creo que ya se llamaba por aquel entonces Euroliga) frente a un Partizán de Belgrado entrenado por un tal Zeljco Obradovic y capitaneado por dos imberbes jugadores llamados Alexander Djordevic y Pedrag Danilovic.

Fue un partido intenso, duro y dramático que el Joventut tuvo perdido a falta de muy poco para el final y luego ganado con tan solo unos segundos por jugar.

La Penya ganaba por dos puntos y quedaban tan solo unos segundos con el balón en poder de los yugoslavos. 

Ese balón, inmisericorde a veces, lo hizo suyo Djordjevic que aquella temporada todavía lucía una buena mata de pelo negro. Avanzó con esa prisa que solo da una cuenta atrás en un partido de basket y medio cayéndose lanzó la pelota desde más atrás de la línea de tres puntos convirtiendo un triple que llevaba al éxtasis a su equipo y hundía en la miseria al Joventut de Badalona.

Recuerdo haber visto aquel partido con la intensidad con la que con apenas 21 años vivía el deporte televisado. Grité, reí, maldecí, lo vi perdido, lo vi ganado y finalmente cuando aquel maldito balón entró coincidiendo con el sonido de la sirena, enmudecí y me quedé anclado al sofá durante bastantes minutos como si unas cadenas hubieran aparecido por detrás y me hubieran aprisionado brazos y piernas.

 Aquel grupo de jugadores pudo resarcirse tan solo 2 años después, con el propio Obradovic al mando de las operaciones, ganando la Euroliga del 94 a Olimpiakos y logrando el mayor éxito deportivo de la historia de la Penya.

Sin embargo, a pesar de que aquel día celebré por todo lo alto el triunfo, recuerdo mucho más la sensación de la derrota de la final perdida; de aquel caramelo que te habían quitado de las manos cuando ya le habías arrancado el envoltorio y creías que era tuyo sin ninguna duda.

Con el Pontevedra CF, nuestro Pontevedra CF, situaciones de incredulidad final, de derrotas inesperadas e incluso a veces increíbles, por desgracia son habituales.

Podría destacar varios momentos en los que al igual que me ocurrió aquel día con la Penya, un pegamento invisible no me dejaba levantarme de una butaca en la que acababa de presenciar alguna derrota dura.

Destacaría la vivida una calurosa tarde de 2006 frente al Sevilla B en el partido de vuelta de la primera eliminatoria de ascenso a 2ª. 

Creo que aquellas eliminación no la olvidaré nunca por las circunstancias que la rodearon. Se dieron todas las circunstancias a la vez que tenía que darse para que el rival nos remontara el 0-2 de la ida.

Sigo pensando que aquel día (aunque hubo sobre todo la temporada siguiente oportunidad para remediarlo)  marcó el futuro a medio plazo del club y de un ascenso casi seguro (a pesar de que esperaba el Salamanca en el cruce definitivo, teníamos un equipo  realmente excelente) se pasó en poco tiempo a una de las crisis más grandes (sino la mayor) de nuestra historia.


El pasado Sábado no nos estábamos jugando ni un ascenso, ni una Copa de Europa ni ninguna clase de título pero sí estaban en liza tres puntos en juego vitales y que necesitábamos realmente como el comer.

Tras una primera parte en la que perdonamos lo imperdonable y en la que a pesar de ellos nos fuimos por delante en el marcador, llegó una segunda en la que sufrimos, sobre todo, en los primeros 10 minutos de la misma.

Salimos mal y el Celta gozó de sus 2 mejores ocasiones en ese tramo de encuentro en que fue Josipovic quien nos indultó.

Luego, a pesar de que no salimos a la contra como en la primera y nos refugiamos en exceso en defensa, controlamos el resto de la segunda mitad, defendimos bien incluso el balón parado y cuando ya el rival "moría" volcándose al ataque tuvimos dos opciones (no tan claras como las de la primera parte) para rematar el partido.

Llegó el minuto 90 y con él esa jugada en la que nosotros mismos liamos la madeja, mandamos el balón atrás cogiendo a uno de nuestros centrales desequilibrado y regalamos ese gol del empate que provocó que unos tentáculos invisibles de un pulpo gigante (creo incluso que era un kraken) me atenazara contra el sofá y echara por tierra todo el sufrimiento y esa victoria que se escapó casi en el último instante.

Es duro ver como un equipo que cuando merece perder pierde y lo hace de verdad (léase Coruxo  o en casa frente al Racing); que cuando se hace acreedor a un empate vuelve a perder (Unionistas, hace poco más de una semana) y que cuando a juicio de este atribulado bloguero merece vencer no lo hace y empata por una imprecisión propia que no nos saca de una situación clasificatoria realmente alarmante.

Podría hablarse de porqué en la segunda parte el equipo no siguió amenazando más en ataque a un rival no muy ducho en cuestiones defensivas, de porqué con solo tres bajas (Xisco, Bueso y Cruz pues Romay ya ha encontrado sustituto en Sabater) la posibilidad de relevo es prácticamente nula (a diferencia de lo que opina la "zona noble" de la entidad que no solo cree que hay buen "11" inicial, con lo que estoy de acuerdo, sino que piensa que hay buena plantilla, algo mucho más discutible); de porqué en un partido " a cara de perro" y en el que hacía falta experiencia y oficio a raudales se saca a Charles del campo, a pesar de la tarjeta amarilla que tenía...

Todos esos debates tienen que hacerse pero aún con esos temas encima de la mesa, creo que el equipo fue mejor que el Celta B y la sensación con la que me quedé tras el choque (mientras intentaba, sin conseguirlo, desasirme de los tentáculos que cada vez apretaban más fuerte) es que se habían perdido 2 puntos de la manera más absurda y dolorosa posible.

No sé cómo pero al final el dichoso kraken "replego velas" y por fin puede levantarme del dichoso sofá. 

Llegó el Domingo y nos enteramos de la victoria del Compos y de los empates en Zamora y Riazor. Aunque con bastante esfuerzo y pocas ganas me animé a revisar la clasificación tanto de nuestro subgrupo como la del 1ºB.

Tras analizarla, debo hacer una confesión.

Si alguien me dice en Octubre que el Pontevedra CF después de "tirarse" 6 jornadas sin ganar iba a estar con posibilidades todavía de  salvar la temporada, posiblemente le hubiera mandado a paseo.

Pero lo cierto es que es así.

La situación es muy complicada, ojo, y somos séptimos a día de hoy, es decir, en posición de solo luchar por no bajar a la 5ª división.

Sin embargo, tan solo Unionistas en nuestro subgrupo y Burgos en el otro nos han dicho "adiós muy buenas" y el resto del pelotón se mantiene a una distancia prudencial como esperando a que reaccionemos, empecemos a ganar de una vez y nos metamos de lleno en la pelea.

A pesar de lo mal que los estamos haciendo (porque lo estamos haciendo muy mal) no solo podemos sumar los puntos suficientes en lo que queda para meternos en la fase intermedia del 4º al 6º con interesantes perspectivas para entrar en "pro" (llamémosla así para entendernos todos) sino que todavía es posible y no utópico colarse entre los 3 primeros y asegurar ya nuestra permanencia en la 3ª categoría nacional. 

El margen de error yo ya no lo llamaría escaso, quizá sea mejor decir que es inexistente pero si se endereza desde ya el rumbo todavía es posible no volver a escribir otro capítulo negro en la historia del Pontevedra.

La verdad es que desde los despachos la ayuda no está siendo precisamente cuantiosa.

Primero la tardanza en cubrir la baja de Romay con la llegada tardía de Sabater que el otro día estaba haciendo un partido notable hasta la acción del gol en contra en la que participa y que contribuyó a enturbiarlo un poco.

Ahora, con la incapacidad para encontrar acomodo a Oscar Fernández que finalmente se queda hasta final de campaña.

No debemos olvidar que la misión y la efectividad de un Director Deportivo no solo debe traducirse en la llegada de buenos fichajes al club sino también en la habilidad y trabajo a la hora de "colocar" en otros equipos a aquellos hombres que no han cuajado y que podrían liberar fichas para mejorar la plantilla.

Como ya sabemos, aquí se suele fichar a través de representantes y no por un seguimiento personal y preciso de los jugadores que interesan y además en esta ocasión tampoco se ha sido diligente a la hora de crear huecos libres en la plantilla.

A última hora ha llegado un chaval de 20 años de nombre Pitu y apodo la "ardilla de Orriols".

Llega desde el Cornella y su presencia en el equipo catalán ha sido realmente testimonial esta Liga participando solo 34 minutos en el tramo de competición que llevamos hasta ahora.

Bien es cierto que en la temporada 19/20 sí tuvo mucha más presencia en el Orihuela, equipo con el que participó en casi todos los partidos que se pudieron disputar aunque no siempre de titular y teniendo en cuenta que el equipo amarillo ocupaba la posición de colista cuando el coranavirus paró la competición.

Parece que puede actuar por las dos bandas de ataque lo que llama la atención por ser una de las posiciones más pobladas en la plantilla.

En principio, ni por perfil ni por experiencia es lo que se esperaba.

Ahora bien, a ningún jugador se le puede "tachar" ya de entrada y mandar "al cajón de trastos olvidados".

Como a cualquier futbolista que llega aquí desde este espacio se le desea la mejor de las suertes porque esa, su suerte, será la nuestra.

El Sábado llega el Zamora y ninguno de nosotros podrá estar "in situ" en el campo animando al Pontevedra. 

Los castellano - leoneses, con una situación epidemiólogica peor que la nuestra siguen metiendo 2.000 espectadores pero aquí no entrará nadie lo que deja en mal lugar al principio de igualdad en la competición.

Aún así, desde este blog se le quiere transmitir a nuestros futbolistas que el apoyo será total desde cada uno de los domicilios donde habita un granate.

Que sufriremos,animaremos y transmitiremos cada uno como podamos la fuerza y el ánimo suficiente para que lo sintáis sobre el césped.

Todavía estamos a tiempo,  aunque parezca mentira, de no perder el tren.

Ánimo y a por el Zamora. 





  


 

lunes, 18 de enero de 2021

Así no se puede seguir

El Pontevedra fue ayer muy inferior al Racing de Ferrol, infinitamente inferior al Racing de Ferrol, insoportablemente inferior al Racing de Ferrol.

Tratar de poner "paños calientes" a lo anterior; tratar de justificar el horroroso partido realizado por los nuestros por las bajas, el césped, el frío o un meteorito caído del cielo no sería más que negar la realidad, dar la espalda a la cruda situación que atraviesa el equipo y echar paladas de tierra sobre un problema que lo que necesita es ser solucionado lo antes posible.

No es tarde todavía para la reacción. El equipo depende de sí mismo para ocupar uno de los tres primeros puestos y en sus botas tiene todavía cumplir con el objetivo de clasificarse ya desde el final de la primera fase para la nueva 1ªRFEF y desterrar la posibilidad de un descenso de categoría pues eso y no otra cosa significaría no meterse en la "pro".

Por tanto, no se trata ya de dejar de creer en el equipo ni de pensar que no estamos a tiempo de reaccionar y salir a flote porque el Pontevedra CF es todavía a día de hoy dueño de su destino y solo de sus resultados depende que esta primera fase acabe de una forma exitosa.

 Ahora bien, una cosa es ser consciente de que restan 9 partidos y que todo es posible si se vuelve a enderezar el rumbo y otra muy distinta es entender que "lo" de Coruxo (acerca de lo cual ya se ha escrito en este blog largo y tendido, tildándose por muchos de alarmistas las líneas redactadas) y que  "lo" de ayer resulta normal en un equipo que tiene las aspiraciones del Pontevedra CF.

Particularmente, las sensaciones que el que esto escribe vivió ayer en Pasaron viendo como el equipo se desangraba en un mar de impotencia y nulidad total de ideas me recordaron a algunas experimentadas hace muchos años, a mediados de los años 80.

Corría en concreto la temporada 85/86 y tal y como sucede ahora la 2B iba a ser reestructurada. De dos grupos de 20 equipos se pasaría en la temporada siguiente a solo uno de 22 equipos con lo que mantendrían la categoría los 7 primeros clasificados de cada grupo.

Fue aquella una temporada, en consecuencia, más importante y estresante de lo normal. La capacidad de error era menor y había que evitar el descenso a toda costa.

Se hizo un buen equipo, la gente todavía mantenía la ilusión propia del ascenso desde tercera logrado 2 temporadas atrás y todos nos las prometíamos muy felices.

El final de Liga fue dramático y terrible para el equipo que no fue capaz más que de ocupar la 9 plaza y se veía condenado de nuevo a la 3ª División. 

Sin embargo, los problemas económicos del Deportivo Alavés provocaban que el octavo clasificado mantuviera su plaza en la categoría y el "runrún" existente acerca de los problemas también de dinero del Palencia mantuvieron en vilo a la ciudad ante la posibilidad de "salvar el cuello" en los despachos.

Y así fue. No me acuerdo cuantos días después de terminar la competición de Liga se oficializaba el descenso administrativo de los palentinos y la permanencia del Pontevedra CF en aquella 2ªB que al año siguiente fue de un solo grupo y dos años después ya de cuatro como en la actualidad.

Observando, escribía algo más arriba, como el Pontevedra no era capaz casi ni de hacer cosquillas al rival a pesar de jugar éste toda la segunda parte con un jugador menos, recordaba aquella lejana temporada llena de ilusión en la que el equipo al final falló en el campo y fue salvado "in extremis" por los errores de los demás de un descenso irremediable cuando había sobre el césped argumentos más que sobrados para no tener que pasar por aquello.

Esta temporada, lo llevamos diciendo desde el principio, no es como las demás. 

No estar en la 1ªRFEF o la "pro" (o como demonios se la quiera llamar) supone un descenso y bajar a la antigua 3ª para los que lo hagan supondrá dos descensos de una tacada. 

A día de hoy, caer al 7º puesto del subgrupo y no tener ya opciones de mantenerse es una posibilidad tangible y ponerlo de manifiesto no debe ser tachado de alarmismo sino de toque de atención para una reacción inemediata.

Además, para añadir más dramatismo e incluso confusión, se ha unido el dichoso coronavirus como ingrediente principal de este explosivo y picante plato con la consiguiente reducción de partidos, sistema de competición bastante maquiavélico y reducción acusada (cuando no ausencia total) de público en las gradas.

Para sortear todos estos inconvenientes; para superar las adversidades y conseguir el objetivo mínimo para esta campaña de no bajar un escalón en el panorama de nuestro fútbol (ya subir a 2ª es otro cantar) todos los estamentos del club (desde la cúspide) hasta el último eslabón de la cadena debían y deben estar a la altura desde la atípica pretemporada hasta el último día de la temporada.

En verano nos ilusionamos todos mucho con el regreso de Charles que acogimos con entusiasmo; asistimos con alegría a la continuidad de los jugadores que considerábamos clave a excepción de Alvaro Bustos; nos gustaron fichajes como los de Xisco, Imanol o Mario Fernández.

Algunas voces ya alertaron sobre la cortedad de la plantilla especialmente atrás y en la punta de ataque. "Es mejor pocos pero buenos que muchos y regulares", fue una frase que se escuchó mucho por aquel entonces, especialmente desde dentro del club.

El caso es que  aquella victoria en Ferrol con la que empezamos la Liga subió todavía más la euforia y todo parecía de color de rosa.

Las semanas siguientes ya fueron demostrando que no era todo tan bonito. Que había buen once inicial, sí, pero que las carencias existían en algunos puestos de la plantilla y que además el juego, especialmente en la organización defensiva, empezaba a arrojar algunas dudas.

Y es que el Pontevedra CF no defiende bien, no lo ha hecho desde el comienzo de la Liga y es complicado alcanzar los objetivos marcados si se acumulan los goles en contra que a estas alturas tenemos en nuestro casillero.

Solo hemos conseguido dejar la portería a cero en dos ocasiones. En una de ellas (frente al Salamanca) este atribulado bloguero no tiene muy claro si el rival quería o tenía alguna intención de atacar y en la otra (Zamora) el equipo rival jugó casi 60 minutos con 10 jugadores.

No hemos defendido bien incluso con el marcador a favor como se demostró en A Malata y sobre todo en casa frente al Celta B, día en el que ni siquiera contar con un 2-0 a favor nos ahorró tener que pedir la hora al final.

A esos problemas defensivos (y cuando hablo de "defensivos" me refiero a organización defensiva del grupo y no solo a los zagueros) se unen las indudables carencias en el juego de ataque que el Pontevedra lleva demasiados partidos demostrando.

Ya antes de las lesiones sobre las que luego se hablará, el equipo abusaba (lo sigue haciendo a día de hoy) del juego en largo desde la defensa hacia se supone que Rufo. 

Lo cierto es que la presencia de este bravo delantero no justifica ni mucho menos que se opte como primer plan de juego por esta opción fácilmente contrarrestable por los rivales al no tener el resto de nuestros jugadores demasiadas características proclives a ganar la segunda jugada, a imponerse en el choque del balón dividido y a empotrar de esa manera al rival sobre su área, algo que no se ha conseguido nunca hasta el momento.

En el campo, por tanto, se han demostrado carencias y problemas que en este momento de competición se están haciendo más graves y están costando todavía más puntos.

A esta situación se unen las bajas que el equipo ha venido acumulando y con relación a las cuales el Consejo de Administración no ha reaccionado con la suficiente prontitud teniendo en cuenta las circunstancias que rodean esta Liga.

La lesión de Romay y las dos seguidas de Cruz, unidas a la cortedad de la plantilla antes citada, exigían moverse con más rapidez en los días previos a la apertura del mercado para encontrar con urgencia al menos una pieza que paliase la ausencia sobre todo del mediocampista de Malpica.

Se ha fichado hoy, día 18 y  un día después de la debacle de ayer a Damia Sabater, centrocampista formado en el Mallorca y que ha jugado este primer tramo de Liga en La Nucía.

Será suficiente esta incorporación?  Sinceramente, todo apunta a que no y más después de la lesión de un Rufo que ayer estuvo igual de mal que el resto pero cuya presencia resulta imprescindible para el equipo.

En el momento de redactar este escrito se desconocen las consecuencias del golpe en el hombro que le obligó a a retirarse ayer del terreno de juego pero todo la entidad tiembla ante la posibilidad de que una de sus clavículas esté dañada y no pueda ayudar a sus compañeros en bastantes semanas.    

Ayer se vio en que se queda el ataque del equipo sin Charles y el "9". Salieron Diz y Samu que ayudaron mucho en Copa ante el Cadiz pero a los que no se les puede exigir que lleven el peso del ataque del Pontevedra CF en una temporada tan crucial como esta.

Precisamente ese partido con el Cádiz o el del Cartagena pusieron de manifiesto que el equipo tiene fútbol y posibilidades. 

Ahora bien, esos partidos se jugaron sin la presión de la Liga y su clasificación y contra equipos que dejan jugar más y cuya presencia en la Copa tampoco es prioritaria.

La situación no es la misma y es en Liga donde hay que demostrar que sí se vale, que se quiere ser alguien en esto y que sé es consciente de la importancia que tiene para el club esta temporada.

Debo confesar que ayer "se me llevaban los demonios" desde el minuto 1 viendo a los jugadores del Racing morder, pegar, chocar y protestar como si de una final se tratara (porque era una final) y a los nuestro timoratos, pacatos y como fuera de un partido que se fue de la manera más dura y frustrante posible. 

Así no se puede seguir.

Hay que encontrar las soluciones de inmediato y aplicarlas sobre el césped desde este fin de semana en el que nos espera nada menos que el líder, Unionistas.

No se trata de aplicar magia sobre la hierba y tocar una varita para que todo salga a pedir de boca pero de lo que sí se trata es de ser de una vez por todas un bloque; aplicar la agresividad (que no dureza) y la intensidad que la situación tan crítica exige y aplicar un plan dentro del campo que sea racional y pueda conducirnos a una victoria que ya resulta cuasi imprescindible.

Y en los despachos nadie debería dormirse.

Son ellos los que conocen la situación económica de la entidad en una etapa tan delicada y difícil como la del coronavirus pero si existe una mínima posibilidad de traer algún hombre más que aporte de verdad y sume a lo que ya hay; si existe, insisto, esa posibilidad por pequeña que sea quizá debería aprovecharse pues no estar en la 1ªRFEF (ergo bajar de categoría) sería un fracaso rotundo que no nos podemos permitir. 

 


            

 

lunes, 14 de diciembre de 2020

Columna no apta para un abonado ejemplar

Este no es un escrito elaborado para ser leído por el abonado ejemplar de una SAD. 

No son una líneas redactadas para loar las bondades inmensas de la plantilla y cuerpo técnico de la institución y pasar de puntillas por determinadas derrotas como si no hubiera pasado absolutamente nada.

Absténganse, por tanto, de leer esto aquellos que consideran que formular críticas negativas después de que un rival "pase por encima" a su equipo es atacar e ir contra la entidad derrotada.

Absténganse aquellos que creen que manifestar el bajo nivel de los futbolistas en días como los de ayer es enviarlos definitivamente al estercolero y no simplemente criticar una actuación muy por debajo de un nivel que otras veces sí han demostrado.

Absténganse también los que crean que expresar dudas sobre ciertas decisiones de un entrenador es querer mandarle a engrosar las listas del paro y no entiendan que quienes manifiestan dichas dudas lo único que quieren es que ese técnico triunfe por todo lo alto pues su éxito será el del propio equipo y su afición. 

Absténganse, en definitiva, los que quieran leer que espectáculos como los de ayer entran dentro de la normalidad de un equipo con aspiraciones y que "ya están los de siempre" buscándole cinco pies al gato.

Aquellos que sí crean que ayer al Pontevedra CF le atropellaron desde el principio. 

Los que estimen que no se compitió como es debido desde el minuto 1. 

Los que piensen que una cosa es perder y otra "que te saquen los colores". 
Aquellos que razonen que a pesar de todo ello seguimos teniendo un muy buen equipo que sigue aspirando a como mínimo estar en la nueva categoría de bronce y que por muchas críticas negativas que se formulen tras partidos como los de O Vao, nada les gustaría más que ver al Pontevedra CF con sus jugadores y entrenador en el sitio que esta entidad merece, estos quizá encuentren alguna acogida en esta columna bastante alejada de la gran mayoría de los editoriales tanto escritos como orales aparecidos en el día de hoy en los medios de comunicación locales.

Y es que en el campo de O Vao el Pontevedra perdió, sí, y eso ni es ningún drama ni es pensar que este grupo de futbolistas era inmune a salir derrotado en cualquier partido de este subgrupo.

Sin embargo, una cosa es perder y otra es salir casi con dos goles en contra del vestuario. Una cosa es encontrarte  un rival adaptado a su estadio, con buenos jugadores y entrenador que te va a dar batalla y que te puede ganar y otra diferente es encontrarte con el partido tremendamente cuesta arriba antes del minuto 20.

Habló Jesús Ramos en la rueda de prensa de "errores puntuales que nos habían matado" y yo con toda la humildad del mundo entiendo que si un jugador en el minuto 1 de encuentro se adelanta a la línea defensiva rompiendo el fuera de juego (o eso parece pues como siempre las tomas televisivas no lo dejan nada claro) y luego se hace un medio lío que provoca que un compañero llegue desde más atrás y fusile a Mario sin contemplaciones sin que en ningún momento ningún jugador granate se encuentre ni cerca de la acción, pues lo de "error puntual" no lo acabo de ver.

Si pocos minutos después, otro jugador coruxista remata solo de cabeza en el segundo palo una falta enviando el balón milagrosamente fuera; o sí no demasiado después, tras la mala anticipación de Churre, el "9" rival se recorre casi 40 metros hasta nuestra área, levanta la cabeza y le pone la pelota al punto de penalti no a uno sino a dos jugadores para machacar nuestra portería sin que de nuevo ninguno de los nuestros apareciera ni cerca de la zona de remate, entonces insisto, es que más que de errores puntuales y aciertos del rival que también juega, se puede estar hablando de una "puesta en escena" lamentable del Pontevedra CF que empezó a enterarse de que había un partido aproximadamente en el minuto 25 y cuando ya levaba dos goles en contra.

Eso es realmente lo que pasó. Que en esos 25 minutos de encuentro no nos enteramos de lo que iba la fiesta y cuando nos dimos cuenta de que estábamos en la pista ya habían sonado dos temas del rock and roll del bueno que nos dejaban con muchos bailes por hacer para recuperar el ritmo.

¿Significa esto que nuestros futbolistas no quisieron o no estaban por la labor de trabajar el partido y sacarlo adelante? Por supuesto que no. 

Lo que sí significa es que esta falta de concentración, esta forma de entrar al césped nos costó muy cara (ya en Santiago pasó algo parecido) y no debe bajo ningún concepto volver a repetirse.

Después del tsunami del principio se intentó, abusando de nuevo del eufemismo del "juego directo" que de nuevo no dio resultado alguno pero creando algún peligro cuando la pelota circulaba a ras de suelo y especialmente en las botas de un Alex Glez que intentó en varias ocasiones percutir por su banda generando alguna acción de peligro.

Este tema del "juego directo" y búsqueda de la segunda jugada, que no es que lo diga el que esto escribe sino que es el propio equipo el que lo coloca como su mejor argumento para hacer daño a los rivales, es merecedor sin duda de generar un interesante debate en torno al equipo.

¿Tiene verdaderamente el equipo futbolistas efectivos para jugar a eso como principal argumento ofensivo? 

Al margen de Rufo.. Son Charles, Calvillo, Alex, Jorge, Oscar, Imanol o Adrián Cruz jugadores para cristalizar esa legítima forma de juego, son Xisco o Churre centrales idóneos para esta misión de enviar balones precisos en largo?
¿Tiene esta plantilla (sobre todo antes de la lesión de Romay y ahora Adrián que resultan muy preocupantes pero incluso sin estos dos hombres) capacidad para utilizar otros argumentos en los que basar su juego de ataque?
Yo sinceramente creo que sí. 

Ojo no se trata de desterrar esa opción de usar el balón largo pues Rufo sí es cierto que puede manejarse bien en ese registro pero volver a utilizar ese arma casi con exclusividad en la primera parte de O Vao tuvo algo de sentido? 

La segunda parte de ayer no fue sino una repetición del desastre del comienzo de la primera.

Ramos movió ficha y decidió prescindir de ambos laterales para colocar tres atrás con Imanol ejerciendo de tercer central y usar a Oscar y a Alex de laterales largos.
La consecuencia de ello no fue otra que las dos autopistas que el Coruxo encontró por nuestras bandas defensivas y por ahí llegó el tercer tanto con un Rivera campando a sus anchas por banda derecha e incluso pudo llegar un cuarto por el otro lado.

Con ese tercer tanto el partido prácticamente terminó y asistimos a casi media hora que en la NBA sería calificada como "juego de la basura" en la que el Pontevedra lo intentó, corrió pero mostró una incapacidad supina para crear verdadero peligro ante la meta verde.

Eso sí, todavía habría tiempo para la lesión muscular de Adrián Cruz, que ya parecía inquietante "in situ", y que al parecer se confirma como lo suficiéntemente importante para tenerle de baja incluso hasta después de estas casi cuatro semanas en las que parará la Liga.

Llega ahora esta interrupción de la competición que durará hasta el segundo fin de semana de Enero.

Ya se han disputado 8 partidos que son casi la mitad de la Liga Regular de la primera fase.

De esos 8 solo hemos ganado 3 encuentros y nos encontramos todavía terceros pero en un subgrupo en el que el 7º (puesto para luchar por no bajar a la 5ª division el año próximo) está a solo 2 puntos de diferencia.

Lo que se está jugando el Pontevedra CF es muchísimo.

Estamos ante una temporada rara, extraña, agobiante pero crucial porque quedarse fuera de la 1ª RFEF la temporada que viene podría resultar catastrófico.

Por eso mismo las derrotas hay que venderlas caras. Por eso si te ganan al menos hay que dar la sensación de haber competido con garras, dientes y todo lo que haga falta y no verse fuera de un partido en los primeros minutos.

Por todo ello negar que la trayectoria del equipo a pesar de mantener la 3ª posición a día de hoy no es la que se esperaba y que ha habido más partidos en los que hemos estado mal que aquellos en los que se ha estado bien es no ver la realidad.

Ahora estamos a tiempo de todo, quedan 10 partidos en los que la competición está abierta y esos tres primeros puestos están ahí, esperándonos.

Sin embargo, partidos como los de Zamora, segundas partes como las de Santiago o sobre todo actuaciones como las de O Vao deben encender obligatoriamente las luces de alarma.

Tras el parón, el margen de maniobra será mucho más estrecho. Casi no habrá tiempo para reaccionar y si este equipo lleva dentro el fútbol que algunos todavía creemos que tiene debe sacarlo con regularidad desde el mismo día 10 sin más demora, sin más dudas, sin más excusas; muchas cosas dependen de ello.

Las peores noticias en forma de lesiones de Adrían y sobre todo de Romay que ya no volverá a esta Liga obligará al equipo a moverse para alimentar a una plantilla demasiado adelgazada por estas bajas.

Será vital acertar también ahí. Traer un par de jugadores para rendir de inmediato pues la cortedad de la competición no va a admitir "puestas en forma" o adaptaciones costosas.

Nos jugamos todos mucho, insisto, desde la Presidenta del Consejo hasta el último abonado y por ello en estos últimos 10 partidos hay que darlo absolutamente todo. 

PD: Las imágenes que pudieron verse por la tvg2 de la grada principal de O Vao no pueden sino llevarnos a todos los granates al sonrojo y a la indignación.
Ya imágenes parecidas pudieron verse, por ejemplo, alguna otra semana en el campo de Barreiro.

Si a día de hoy a Pasaron pueden ir 500 espectadores ( no critico esto pues la pandemia "manda" y lo primordial es proteger la salud de todos) lo que no parece muy normal es que con aforos mucho más reducidos se permita el mismo número de gente.

Lo que pudimos ver por tv no es de recibo, más bien es una tomadura de pelo. 

  

    
  





  







    


 
   

jueves, 10 de diciembre de 2020

Los autógrafos perdidos

Casi nadie contaba con ella para ser protagonista en el torneo.

De hecho, las apuestas la situaban en séptima posición a la hora de pronosticar quien sería la selección vencedora del Mundial de España 82.

Esa lista la encabezaba Brasil con Tele Santana en el banquillo y los Zico, Sócrates, Falcao o Toninho Cerezo sobre el césped. Tras los “verdeamarelos” aparecían los alemanes como segunda alternativa y (pásmense) el equipo español como tercer favorito a priori.

La campeona del mundo anterior, Argentina (con Maradona a la cabeza), la URSS e Inglaterra también figuraban con más opciones de brillar en el campeonato según la opinión de los apostantes.

Y con la misma discreción con la que aparecía en dicha lista, la “azzurra” apareció en Pontevedra para establecer en el Parador su cuartel general de cara a la disputa de la primera fase de la competición.     

El sorteo había querido que los italianos quedasen encuadrados en el grupo A junto a Polonia, Perú y Camerún y que sus tres primeros encuentros se jugaran en la ciudad de Vigo.

Supongo que para buscar la mayor tranquilidad posible en su concentración, Italia decidió que sería Pontevedra el lugar en el que velarían armas durante toda la primera ronda del campeonato.

Lo cierto es que las semanas previas al Mundial no fueron precisamente una balsa de aceite para la selección dirigida por Enzo Bearzot entre otras cosas por la decisión del entrenador trasalpino de convocar a Paolo Rossi para jugar el torneo poco tiempo después de que el delantero italiano se viera envuelto en un turbio asunto de apuestas deportivas que incluían posibles amaños de resultados de partidos tanto de Serie A como de otras categorías de menor rango.

Si eran muy pocos los que pensaban que Italia pudiera tener un papel relevante en nuestro Mundial todavía eran menos los que imaginaban las actuaciones decisivas que el flaco atacante toscano iba a tener la oportunidad de protagonizar en el transcurso del campeonato.

Con la osadía de un renacuajo de nueve años y acompañado de una no menos valiente prima de la misma edad, nos plantamos en los alrededores del Parador provistos de una pequeña libreta de hojas cuadriculadas con el claro objetivo de reunir los autógrafos de aquellos maravillosos jugadores que no podían haber elegido mejor su primer lugar de descanso en el Mundial de España.

Claro que ese arrojo exuberante que exhibía al salir de mi casa iba disminuyendo poco a poco a medida que la distancia entre aquella y la sede de la concentración “azurra” iba disminuyendo.

Tanto menguó esa determinación que en el momento en que mi prima y yo nos acomodamos tras una barandilla en los aledaños del Parador a la espera de la llegada del bus que devolviera a los jugadores tras el entrenamiento no me sentía capaz de decir una palabra.

Pero el caso es que el dichoso autobús hizo su aparición y poco a poco los componentes del equipo iban bajando en dirección a sus habitaciones.

No me pregunten cómo pero ya por aquella época me conocía el nombre y las caras de la mayoría de los jugadores italianos y mis ojos se abrían como platos cada vez que reconocía a alguno tan cerca de donde estaba que casi podía tocarlos de alargar un brazo.

Por su parte mi prima no tenía ni “pajolera” idea de quién era quién y recuerdo como en un momento dado me miró queriéndome decir que era el momento. Que dejara de poner esa cara de papanatas integral y llamase a alguno de los futbolistas para que pusiera su firma en el papelito. Tan agobiado debió verme que al oído me preguntó el nombre del jugador que en ese momento bajaba las escalerillas y yo casi en un susurro acerté a decirte: “Collovati, ese es Collovati”. Ni corta ni perezosa Raquel (mi querida prima Raquel) rompía el silencio que en ese momento existía entre los aficionados que allí nos encontrábamos para con un macarrónico acento italiano exclamar: “Collovaatii aquí”. Cuando el aguerrido central miró hacia nosotros por un momento creí que nos mandaría a “paseini” sin contemplaciones pero lejos de hacer eso se acercó, cogió la libreta y estampó su autógrafo con una sonrisa en sus labios.

Como un resorte ambos le dijimos “grazie” o algo parecido y perdido el miedo casi de repente yo mismo me dediqué a llamar a voz en grito al resto de jugadores que todavía quedaban por abandonar el autobús. Recuerdo recibir la firma de un jovencísimo Baresi y también de Bergomi, de Antognoni del malogrado Scirea, Conti e incluso del mismísimo Paolo Rossi que fue de los últimos en acceder al hotel.

Con apenas nueve años no supe apreciar cómo se merecía el valor histórico de aquellas hojas pobladas de las firmas de los que en pocas semanas se convertirían en campeones del mundo.

Seguí con interés el desempeño del equipo italiano en el torneo animado por el hecho de que se hubieran instalado aquí para preparar su debut.

Su decepcionante primera fase en la que cosecharon tres empates (incluido el sorprendente 1-1 frente a la por aquel entonces exótica Camerún). Su exuberante segunda ronda con ese inolvidable partido frente a Brasil a la que eliminaron aquel día venciendo por 3-2 con un hat trick de Paolo Rossi. Su cómoda victoria ante Polonia en semifinales …

Y por último esa final en la que se impusieron por 3-1 a una Alemania quizá algo cansada tras la extenuante semifinal que disputaron frente a Francia. En esa final Rossi abrió el marcador y se coronó como máximo goleador del mundial con seis goles.

Tras ganar el torneo y alzar el capitán Dino Zoff la Copa dorada, fui a mi habitación a recoger la libreta con las firmas y repasar cuantas eran las que tenía de los veintidós jugadores que habían conseguido la gloria.

Ya no recuerdo cuantos autógrafos había recogido y cuantos se me habían “escapado” pero sí soy consciente de que aquella pequeña libreta estuvo en una estantería de mi habitación durante mucho tiempo en un lugar privilegiado entre mis álbumes de cromos, tebeos de diferente índole y demás entretenimientos.

Hasta que un día no sabría decir cuánto tiempo después, posiblemente una tarde al volver del colegio o una noche antes de dormir busqué la libreta y no pude encontrarla.

Revolví la habitación hasta ponerla patas arriba pero no hallé ni rastro de aquellas firmas que tanta ilusión me había hecho reunir en esos papeles cuadriculados.

Me enfadé conmigo mismo y renegué de mi desorden y de mi falta de atención para con esas firmas tan importantes pero lo cierto es que nunca volví a encontrar la libreta ni el precioso contenido que guardaba en su interior.

Una vez consciente del imperdonable extravío, me acordaba de la libreta cada vez que veía a Baresi ya maduro y consagrado liderar el Milán de Sacchi. También la recordaba cuando la televisión me enseñaba al fino Antognoni dirigir el mediocampo de la Fiorentina o cuando Cabrini subía la banda del estadio de la Juventus.

Ahora, casi treinta y cinco años después de aquel Mundial disputado en España, todavía hay ocasiones en las que me recrimino no haber sido mucho más cuidadoso con aquellas firmas de unos futbolistas que solo unas semanas más tarde iban a ver cumplido su sueño de convertirse en vencedores de la competición más importante a nivel de selecciones.

Incluso hay veces que tras una comida familiar o cualquier otra celebración festiva me dejo caer por mi antigua habitación de la infancia para contemplar los libros de Asterix, Mortadelo o El Corsario de Hierro que todavía permanecen en sus sitios de siempre esperando mis furtivas visitas.

No puedo evitar coger algunos tomos al azar y hojearlos durante unos minutos para luego volcarlos y confirmar que no hay nada escondido entre sus páginas.

No, la delgada libretita nunca cae al suelo cada vez que vuelvo a examinar ingenuamente mis antiguos cuentos que solo dejan al abrirse algunas motas de polvo y grandes retazos de melancolía.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Una previa imposible, un carácter impredecible y una lesión dolorosa

Es difícil calificar a un partido como “grande” o “especial” en las circunstancias que el mundo atraviesa en la actualidad y que ha puesto patas arriba la manera que teníamos de vivir antes de la llegada del covid 19.

¿Qué era un partido “grande” antes de que la pandemia nos obligara a modificar nuestras costumbres y a tomar todas las medidas posibles para proteger a los demás al tiempo que nos protegemos a nosotros mismos?

Un partido “grande” era una previa imprescindible en la Plaza de la Verdura con aquellos que sufrirían y disfrutarían contigo el encuentro y con muchos más aficionados que soñaban entre cervezas con los goles que llegarían algo más tarde.

Era enfundarse la camiseta que siempre esperaba en el armario para ser utilizada en ocasiones especiales y compartir media sonrisa cómplice con aquellos otros con los que te cruzabas por la calle y que también lucían sus mejores galas para acompañar al equipo.

Era sentir todavía el calor interior de la última caña mientras bajabas hacía el río junto a muchos otros seguidores granates y notar ese estremecimiento peculiar cuando las torretas del estadio aparecían en el horizonte.

Era contemplar los aledaños de Pasarón repletos de gente con bufandas, banderas y demás “impedimenta” entre cánticos de apoyo al equipo mientras aquel estremecimiento primero se convertía ya en una agitación desmedida.

Era, en fin, acceder a las gradas y comprobar como se iban llenando de nuestra gente y la del equipo rival en un ambiente de color, animación e ilusión que hace del fútbol un acontecimiento tan importante para aquellos a los que nos hechizó en algún momento de nuestras vidas.

Es cierto que el Pontevedra CF llevaba bastante tiempo sin esos partidos “especiales” que eran merecedores de esa previa que tantas veces disfrutamos los años de los play off de ascenso a 2ª y la propia temporada vivida en la categoría de plata con jornadas tan inolvidables como aquellas en las que nos visitaron equipos como el Sporting, el Valladolid, el Cádiz o el propio Celta.

El Sábado sí que era un día que invitaba a perderse por cualquiera de las plazas de nuestra ciudad para compartir el previo de un partido tan importante como el que disputaríamos contra el Deportivo de la Coruña.

No había play off, no sería un choque decisivo pero la presencia después de tantísimos años del Depor en Pontevedra para jugar un partido oficial (tantos años hacía que la última vez que vino todavía se le llamaba por muchos “el Coruña”) bien merecía vivir la jornada futbolística de una forma intensa, diferente y digna de la ocasión.

Nada de ello fue posible, evidentemente.

Las circunstancias obligan y la única buena noticia en las horas o días previos al partido vino dada por la posibilidad de que fueran 500 y no 150 los abonados granates los que pudieran asistir “in situ” al duelo.

Del partido ya se han escrito muchas crónicas y vertido muchos comentarios desde el Sábado por la tarde.

A este atribulado bloguero lo que más le gustó es que el equipo compitió muy bien frente a un rival coriáceo y casi hermético en el aspecto defensivo y al que el Pontevedra CF logró incluso superar en varias fases del segundo tiempo especialmente tras el gol afortunado conseguido por Rolán y el momento en que se produjo la doble expulsión que dio con los huesos de Lara y Charles en el vestuario antes de tiempo.

Quizá pude confirmar algunas opiniones con las que me quedé tras el partido ante el Salamanca jugado hace 15 días.

Así, al igual que sucedió frente a los charros pero esta vez ante un rival de mucha más enjundia, el Pontevedra CF pareció “pegar” mejor en defensa con la pareja Borja-Imanol  en el medio centro.

 Es cierto, como bien apuntaron los comentaristas Luis García Silva y Luis Oliveira en la retransmisión del partido de radio Pontevedra en la que tuve la suerte de participar, que estos dos jugadores no escalonan su posición y se restan posibilidades de desbordar líneas rivales en medio campo con algún uno contra uno o pared rápida pero lo cierto es que el que esto escribe ni el día del Salamanca ni el Sábado pasado observó desconexiones entre líneas en el equipo y amplias lagunas por las que el rival pudiera progresar como sí pasó frente a Unionistas, Compostela y en algunos momentos frente al Celta B.

Es sin suda esta pareja la que más aporta en el plano físico de las que el Pontevedra podía formar en esa zona del campo (antes con cuatro aspirantes y ahora solo con 3 por la grave y desgraciada lesión de Romay).

A mí me gustaron los dos jugadores y entiendo que dotan al equipo de una mayor contundencia y  presencia en el medio que ante equipos tan poderosos en lo físico como el Depor resulta altamente recomendable.

Otro detalle importante del partido fue la actuación de Santi Figueroa que debutaba esta temporada.

Aitor Núñez (a pesar de que precisamente contra el Salamanca había mejorado algo sus prestaciones) volvió a bajar el nivel en Santiago y Jesús Ramos optó por el canterano para tratar de tapar las vías de agua que en varios partidos habíamos tenido por ese flanco defensivo.

Y el chaval, en unas circunstancias complicadas y con gente enfrente como Borja Galán, cumplió a las mil maravillas y no fue desbordado en ninguna ocasión. Además, en la segunda parte incluso se desplegó en ataque en alguna oportunidad con una fuerza física que le convierte en clara alternativa a un puesto de lateral derecho que hasta este momento había despertado cierta preocupación.

A este bloguero también le pareció una buena noticia el despertar de un jugador que nos maravilló el primer día en el campo de A Malata, Oier Calvillo.

El navarro  incluso había perdido la titularidad en los últimos choques tras unos partidos en los que había estado algo oscuro pero frente al Depor volvió a resultar importante en los minutos que disputó en la segunda parte protagonizando varias internadas de mérito por la derecha incluyendo la del gol del empate en la que tras recibir de Alex envió un centro venenoso que acabó con el remate de Rufo que puso las tablas en el marcador.

Ese gol granate contrarrestaba el anterior de Diego Rolan en casi la única indecisión defensiva del Pontevedra cuyos centrales (que salvo en esa acción estuvieron muy bien) no ataron en corto al uruguayo que eso sí luego tuvo fortuna al desviar su remate la pierna de un Xisco que en esa acción debió ser más contundente.

Y digo “casi” la única indecisión defensiva pues lo que no se debería volver a repetir es la contra de dos contra uno que sufrimos en la última acción del partido tras tener un córner a favor.

Solo el hecho de que fuera Mujaid /(defensa central) el jugador deportivista que llegó a zona de remate además de que Churre volvió a estar en esa acción muy acertado, impidió que nos quedáramos con cara de tontos por una acción que era perfectamente evitable.

La mala noticia de la tarde llegó con la expulsión de Charles por intervenir en una trifulca en la que debió abstenerse de participar.

Vaya por delante que las dos expulsiones (la nuestra y la del Deportivo) me parecieron excesivas y susceptibles de ser resueltas con sendas tarjetas amarillas.

Ahora bien, a Charles hay que quererle y aceptarle como es.

Con sus genialidades que aunque no han aparecido en estos 7 partidos a buen seguro acabarán por llegar; con su personalidad a la hora de asumir responsabilidades y transformar penaltis cuando los partidos casi tocan a su fin; con su trabajo estajanovista como el del pasado Sábado en el que bajó en muchas ocasiones a echar una mano en defensa sin que en ningún momento se le cayeran los anillos… pero también con ese carácter a veces incontrolable que provoca situaciones como la de hace dos días u otra diferente pero con la misma consecuencia en pretemporada precisamente también contra el equipo herculino.

No va a cambiar a estas alturas Charles Días y este bloguero cree que casi ningún aficionado granate quiere que lo haga.

Él es así y así se le quiere y mucho por estos lares.

Peor noticia es la que pudimos conocer días antes de enfrentarnos al Depor.

Romay se lesionaba en un entrenamiento y aunque la gravedad de su dolencia se conoció tras el partido, la descripción de la misma dada por el comunicado oficial del club dejaba poco margen a la esperanza de que esa rodilla no estuviera muy deteriorada.

Desde este blog, al igual que han hecho muchos aficionados granates desde las redes sociales o a través de otros medios, también se le desea la mejor de las suertes al fino trescuartista de Malpica.

Echaremos de menos su juego exquisito; ese que cuando está de dulce impide que cerremos la boca ni un instante mientras gambetea por el césped, avanza cabeza arriba con el balón pegado como una cuerda a su zapatilla o elabora pases imposibles para dejar a un compañero en gran posición. O esa sensación en aquellos partidos en los que “no está de quiero” de que cuando recibe la pelota puede pasar algo en cualquier momento; otro pase genial o una finta maravillosa.

Lo más importante, lo decisivo, es que esa rodilla se recupere bien y que cuando vuelva este jugador al que algunos imaginan vestido de mago y otros lo hacemos investido con un gran esmoquin, pueda sacar de nuevo conejos o palomas de la chistera o quedarse con la más guapa del baile para interpretar un vals con esa clase que le sobra al 10 granate.

Sea como fuere, tras el empate con el Deportivo la clasificación se ha vuelto a estrechar.

Caemos a la tercera plaza y dos equipos más se sitúan a tan solo dos puntos por detrás.

Hemos empatado más partidos (cuatro) que ganado (tres) y más nos valdría empezar a sumar "de a tres" para asentarnos definitivamente dentro de los 3 primeros de la tabla.

Con Romay de baja hasta el final de la campaña (es posible que el club se plantee fichar para compensar la situación) y con Charles además ausente por lo menos en O Vao, el partido contra el Coruxo se plantea como uno de esos en los que no se puede ni debe fallar.

Si el punto frente al Depor no deja mal sabor de boca es porque se espera que en partidos como el que nos espera en Vigo el equipo ofrezca su mejor cara y logre los tres puntos en disputa.

Quien ocupará la plaza del brasileño es una incógnita.

Con Rufo solo como atacante puro, Ramos podría optar por colocar a Adrián (si está a tope) por delante de los medio centros tratando de conectar con el “9” , en una posición que ya ocupó bastantes veces en su primera etapa como granate.

Otra posibilidad es dar entrada a Oier por derecha y situar a Jorge cerca de nuestro calvo goleador.

A buen seguro que el técnico estará estudiando las alternativas y ojalá escoja aquella que colabore a obtener una victoria que necesitamos mucho y que provocaría que nos fuéramos al largo parón sin tantas urgencias clasificatorias y menos fantasmas en la cabeza.