lunes, 19 de abril de 2021

Un gato triste y azul, unos surtidores sin agua y un iceberg cada vez más cercano

 Vive el Pontevedra CF desde hace tiempo una realidad muy extraña. 

Una realidad en la que conviven, por un lado, la cruda y fría clasificación deportiva que una semana tras otra indica que el equipo va camino de estrellarse de frente contra una mole de hielo en plena travesía por el atlántico norte y, por otro, los mensajes que casi nunca salen del grueso (si se puede seguir utilizando ese adjetivo,grueso, en este contexto) de su afición sino desde dentro de la propia institución o entidades "satélites".

Hace unos días nos desayunábamos con unas declaraciones de la Presidenta, hechas en la sede de la Diputación a la que rendía visita, en las que pedía e incluso rogaba a sus jugadores que empezaran a ganar por el club, su afición y "por la persona que los había traído aquí".

Se inauguraba de esta forma una nueva modalidad de gestión en club deportivo que podríamos definir tal que así: Yo mando aquí, ficho a los futbolistas que quiero o que me indican las personas que yo designo para ello y si la cosa marcha bien me pongo el mundo por montera y me atribuyo el éxito por todo lo alto. 

Ahora, si "pintan bastos" en el tema, entonces me coloco a un lado, como algo externo a la propia entidad y me sitúo al lado de la "sufrida" parroquia en reclamación a la plantilla de esos resultados que no son ya una lógica consecuencia de mis decisiones sino de una fatalidad cuyos responsables son todos menos yo.

Pedía, en definitiva, la Presidenta que los jugadores ganaran "por ella" y tan bella petición presidencial hizo que volviera a dar marcha atrás en el tiempo y evocara a aquel gran cantautor brasileño llamado Roberto Carlos (el primer Roberto Carlos de fama casi mundial pues cuando atesoraba éxito tras éxito nada se sabía todavía del explosivo lateral izquierdo).

Tenía muchas canciones preciosas el gran Roberto Carlos y las entonaba con esa voz delicada y trufada de un curioso acento portugués, portando un original pañuelo al cuello y trajes, casi siempre, de colores claros y factura elegante aunque con un toque informal.

Una de aquellas baladas se llamaba precísamente "Por ella" y su letra no era otra cosa que el recuerdo de las sensaciones y los sentimientos que la mujer amada provocaba en el protagonista que entonaba con voz meliflua y apasionada" pasajes tales como :" Por ella cada despertar, cada sentimiento. Las flores, la música, el mar, la lluvia y el viento. La luz, el color, el fuego, la tierra y el agua. Azules y grises recuerdos, el cuerpo y el alma.

Cantaba y cantaba Roberto Carlos estrofas de similar contenido hasta rematar la canción con un ya legendario: La la la la ra lalay lalayra... que dejaba todavía en el aire a pesar de haber cesado su voz y la música el tremendo amor que sentía por la dama de la canción.

 Era y es una canción cuya letra describe el amor presente, el correspondido, el que hace sentir que se pueden mover mares y montañas solo con la fuerza que el amado recoge de la mirada dulce de su musa.

Por desgracia, ahora este atribulado bloguero vuelve al presente, los partidos de fútbol no se suelen ganar a base de arrebatos amatorios y de esa energía arrebatadora que produce el amor.

Los partidos se suelen ganar por hacer mejor las cosas que el rival de turno y para eso hay que hacer las cosas bien cuanto más número de minutos dentro de un partido mejor.

Y el Pontevedra CF, con Rufo siendo de la partida sin que sepamos realmente a que nivel físico se encontraba, volvió a salir desconectado al campo de juego y no se "enganchó" o no consiguió hacerse minimamente con la situación hasta mediado el primer tiempo.

Esos primeros 20 minutos fueron realmente lamentables. 

El Lealtad salió "metiendo pierna" por un lado e imitando a Tarzán en sus diferentes versiones del grito en llamada de sus amigos los leones.

Fue un tramo del partido en el que el Pontevedra pareció verse sorprendido por el empuje asturiano y en el que dar dos pases seguidos se convirtió en misión imposible.

También desde esos primeros instantes, a pesar eso sí de no resultar decisivo para el resultado final, se vio claramente que el colegiado catalán (tiene bemoles, por cierto, que para un Pontevedra -Lealtad se designe a un catalán) no era precisamente de los mejores árbitros de su promoción.

Tras ese arranque descorazonador en el que el Lealtad quiso sorprender al Pontevedra antes de meterse para ya no salir "en sus cuarteles de invierno", el equipo logró tomar algo la manija del juego e incluso protagonizó un par de jugadas de mérito triangulando en medio campo con algo de velocidad por medio de Sabater y Adrían Cruz.

Sin embargo, con el rival como ya se ha dicho encerrado en su parcela defensiva, el Pontevedra volvió a manifestar su total incapacidad para abrir defensas tupidas.

Esas jugadas aisladas con algo de electricidad se quedaron en eso, jugadas aisladas y los minutos empezaron a transcurrir sin que de nuevo los aficionados que allí estábamos pudiéramos comprobar si el portero visitante tenía o no buenas condiciones bajo los palos.

Algún acercamiento peligroso, alguna aproximación prometedora pero lo cierto es que ni en una sola ocasión se tiró entre los tres postes y la acción más peligrosa y bonita terminó con un lanzamiento de Figueroa por encima del larguero.

Tras el descanso nos encontrábamos con la sorpresa de la presencia de Pitu sobre el terreno de juego en sustitución de Oier Calvillo.

El chaval lo intentó por banda derecha, estuvo voluntarioso, a veces quiso encarar pero lo cierto es que no contribuyó en absoluto a generar peligro de verdad sobre el área contraria.

A medida que avanzaba el segundo tiempo esa sensación de impotencia progresiva, de desesperación continúa ante nuestra incapacidad para superar a una defensa se fue adueñando de casi todos.

La única esperanza venía, como suele ser habitual, por la banda izquierda y los continuos  intentos de penetración y desborde de Alex González que además protagonizó el único lanzamiento a portería que fue respondido por una segura parada del arquero del Lealtad.

Ver a Alex correr, intentar driblar y volver a intentarlo un a y otra vez tras ser frenado por la defensa contraria, se convirtió por lo menos para el que esto escribe en el solitario atisbo de un mínimo peligro y por ende la posibilidad de que por ahí llegase esa jugada salvadora que nos diese el choque.

No llegó por ahí, incluso se cegó antes de tiempo dicha posibilidad por un cambio de banda ordenado por Luisito entre el cántabro y Pitu que no dio ninguna clase de resultado.

Si pudo llegar, en cambio, esa acción salvadora a 5 minutos del final y a través del balón parado. Una falta lateral bien sacada propició que Adrían Cruz pudiese rematar en inmejorable posición para marcar pero lastimosamente la pelota se le marchó fuera.

Otra de las frases "míticas" proferidas esta temporada desde dentro del club es  la famosa "La mejor plantilla de 2ªB".

Es cierto y no se puede negar que esta plantilla debería haberse clasificado por lo menos para la fase del 4º al 6º y no estar pasando ahora por la terrible posibilidad de bajar a 5ª división.

Ahora bien, para el partido de ayer teníamos dos bajas: Charles y Jorge (no cuento a Romay pues su ficha se dio de baja para dar cabida a Sabater).

Bueno, pues que con solo 2 bajas  y esa presunta "mejor plantilla de la 2ºB" no se pueda hacer más que un solo cambio hasta el minuto 80 en un partido que requería "mover algo el cotarro" y que además se pueda entender como lógica tal circunstancia viendo lo que había en el banquillo, pone bien a las claras lo corta y lo limitada en calidad y efectivos que en verdad es esta plantilla.

Y que se haya traído a Pitu en el mercado de invierno cuando ya teníamos en esa posición "ofensiva de banda" a Jorge, Oier, Oscar, Alex, Martín Diz e incluso Iñaki; y no se hubiera traído a un "9" de refresco por modesto que este hubiera sido cuando todo el peso recae desde el principio en solo 2 jugadores pone de manifiesto lo rematadamente mal que se hicieron las cosas en el mercado de invierno.

Al final, esa canción optimista de amor correspondido y emulsión de sentimientos bonitos que es "Por ella" tuvo que ser sustituida por otra hermosa canción del irrepetible Roberto Carlos.

Entre el nutrido repertorio del moreno brasileño figura también una canción que, como no, habla también del amor pero no ya del presente, del compartido sino del amor intenso pero pasado; del profundo pero ya lejano; de ese amor nunca del todo olvidado que hacía recitar a Roberto Carlos aquellos hermosos versos que algo así decían: "El gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía; más sé que sabrá de mi sufrir porque en mis ojos una lágrima hayyyy".

Así, como un gato triste y azul y no como un amante rebosante de energía erótica y amatoria, es como volvió a marcharse del campo el Pontevedra CF.

En rueda de prensa, no obstante, habría todavía tiempo para poder abrir los ojos de asombro ante algunas cosas que allí se dijeron.

Primero por algunas preguntas efectuadas sobre la actitud extremadamente defensiva de nuestro rival de ayer. Sinceramente, no sé a quien puede extrañar el planteamiento del equipo asturiano si ya de sus propios datos ( pocos goles encajados; pocos goles transformados) se deducía claramente cuales eran las virtudes y los defectos del rocoso equipo con el que nos enfrentamos.

Ahí estuvo bien Luisito diciendo que efectivamente eso era lo que se esperaba pues esa es la legítima forma de jugar de los de Villaviciosa.

Lo que a este atribulado bloguero le pareció más difícil de comprender es la alusión del técnico de Teo a lo excesivamente seco que estaba el césped.

No me extrañó porque no fuera cierto. La extrañeza y la incredulidad vienen porque desde las 16,40 minutos, hora en la que aproximadamente accedí al estadio no observé en ningún momento los aspersores funcionando sobre el césped de Pasarón. Ni tampoco los vi vertiendo agua en el descanso del partido.

Por tanto, no estaría de más que se supiera si una sequía imprevista azotó a los surtidores de Pasarón o si a la hora de utilizarlos hay que pedirle permiso al equipo visitante, circunstancia que tal y como está el mundo del fútbol no resulta descartable. 

Una semana más y esta temporada insoportable adquiere mayor grado de dramatismo.

Hace bien poco puede ver un interesante documental en el que se relataban las últimas horas de singladura del Titanic y las varias circunstancias que tuvieron que converger para que tan imponente trasatlántico acabará partido en el fondo del océano. 

Mensajes de aviso no atendidos de otros buques que iban por delante avisando de bloques de hielo; remaches deficientes en algunas partes del casco; un pequeño incendio en uno de los depósitos de carbón que estuvo días sin extinguirse; los dos vigías sin prismáticos por una razón de difícil explicación...

El caso es que cuando los grumetes vieron la inmensa mole contra la que se dirigían, lo hicieron demasiado tarde y la maniobra evasiva del Titanic no evitó que el golpe lateral del barco contra el iceberg fuera tan brutal como devastador propiciando la tragedia que ha pasado a la historia y que casi todo el mundo conoce  en nuestros días.

El Pontevedra CF ha recibido ya muchos avisos y parece que ese giro de timón se está retrasando hasta casi lo insoportable.

Teniendo en cuenta que el partido jugado en Guijuelo ya era realmente de 2ª fase, de los 4 que hemos jugado tan solo hemos ganado 1, al Covadonga y de manera no demasiado convincente.

El iceberg ya está a la vista. 

A día de hoy, hay tiempo todavía para variar el rumbo y esquivarlo sin que los efectos de la la temporada sean ya completamente devastadores y humillantes.

No obstante, el tiempo se acaba y esas famosas sensaciones con las que se nos taladró a lo largo de la 1ª fase no pueden ser más desalentadoras.

El que esto escribe siente miedo futbolístico y no le duelen prendas en reconocerlo.

Miedo a la 5ª división o 3ª RFEF; miedo al ridículo, a la insignificancia, a ser el hazmerreír del fútbol gallego.

Miedo a meternos ya no en un pozo sino en una sima que ríase usted de Mordor de la que sea imposible salir.

Miedo, en definitiva, a que el Pontevedra CF alcance la peor clasificación de sus casi 80 años de historia.


 

         

  

miércoles, 7 de abril de 2021

Entre la desidia y el nerviosismo

El Pontevedra ganó hace unos días el partido más accesible de los 8 que se va a encontrar en esta tortura china de 2ª fase por evitar la hecatombe.

Ganó a un equipo honrado, humilde y voluntarioso que no ha vencido fuera todavía en lo que se lleva de competición pero que sí había conseguido un llamativo y meritorio empate en el estadio de El Plantío ante un Burgos que esta vez sí está cumpliendo las buenas expectativas que había creado.

No planteó el Covadonga un partido cerrado, defensivo o brusco ante los nuestros.

Todo lo contrario. Quiso jugar, otorgó espacios al colocar la defensa bastante adelantada y demostró que juega mejor en campo contrario que en su propia parcela.

El encuentro era ideal para que los pocos, poquísimos aficionados que nos congregamos en Pasarón (ni de lejos los 1000 permitidos), pudiéramos sacudirnos una pequeña parte de la frustración y el disgusto que acumulamos desde Octubre, viendo al equipo ganar con autoridad y empezar a desasirse de esa "depresión futbolística" en la que se ha metido al verse relegado al furgón de cola de su subgrupo.

No es cuestión de hablar ya más de un partido sobradamente descrito en diferentes crónicas periodísticas.  

Baste con decir que esa "autoridad " duró 20 minutos, que mediada la primera parte y de forma inexplicable el equipo se partió permitiendo al Covadonga generar dos o tres ocasiones de gol bastante claras (además de la falta en la que sí fue capaz de recortar distancias) y que la sensación de incredulidad, de "no tener ni idea de lo que estaba pasando" volvió a reinar en las despobladas gradas de Pasarón desde las cuales pudieron escucharse algunas pitadas realmente notables al equipo.

Baste también con recordar que la segunda parte no fue lo mismo. 

El Pontevedra no empezó bien pero con el paso de los minutos creó hasta cuatro ocasiones para sentenciar. La diferencia estuvo en que afortunadamente se dieron muchas menos facilidades atrás y el Covadonga apenas pudo llegar con peligro a la portería de Alvaro y solo dio un pequeño susto con un lanzamiento desde una posición escorada al que respondió con seguridad el guardameta granate.

Aún así, llegar al final con un marcador ajustado después de lo que se había fallado volvió a generar nerviosismo, cabreo y algo de hartazgo en una afición que no daba crédito a la incapacidad de su equipo para terminar con el choque muchos minutos antes de su final.

Entre esas ocasiones de la segunda mitad (cuatro o cinco, insisto, muy claras) no se puede dejar de comentar una de las falladas por Rufo y otra por Oier.

En esas dos acciones no había ni oposición del portero rival y resulta alucinante que se hayan marchado fuera ante la estupefacción general del ex vetusto.

Recuerdo alguna ocasión igual de clara marrada por Rufo en Barreiro y más de una erradas por él mismo y otros compañeros aquel infausto partido jugado también aquí frente al Guijuelo.

¿Se puede fallar? Sí, claro. Esto no deja de ser un deporte y el error forma parte del mismo pero realmente hay fallos a los que resulta muy complicado encontrar explicación y más si hablamos de jugadores con una calidad contrastada que ellos mismos han demostrado aquí mismo en otras ocasiones. 

Lo cierto es que al final se ha ganado al Covadonga con un gol de "churro" que entra tras desviar un defensa y con otro tanto producto, sí, de un buen disparo muy lejano pero en el que el arquero rival estaba tan adelantado que permitió que el lanzamiento de Sabater le pasara por encima y entrara casi por el centro de la portería.

En cambio, jugadas  en las que se encara en "uno contra uno" al portero contrario o incluso se dispara con aquel en el suelo, como se acaba de decir, se marchan fuera de forma lastimosa y muy peligrosa para el resultado.

Hace tres días, tales fallos enormes no costaron puntos pero otros días sí lo hicieron.

Fue el partido, por tanto, un pequeño resumen de lo que ha sido el Pontevedra CF esta Liga. 

Un equipo absolutamente incapaz de mantener su portería a cero y que ha perdido muchos puntos por tal circunstancia y un equipo que salvo alguna excepción tampoco es capaz de meter con cierta frecuencia las ocasiones que crea con lo que el "cocktail explosivo" resultante no podía ser otro que verse inmerso en esta insoportable fase en la que si se vuelven a tener las lagunas que se han tenido el Domingo pasado no es descartable que acabemos pasándolas otra vez "canutas". 

También me gustaría llamar la atención sobre otro apartado que posiblemente responda a la sensación de fracaso que el propio equipo tiene sobre sí mismo y no a una cuestión real.

El caso es que en ocasiones los jugadores parecen cansados e incluso agotados pasados 25 o 30 minutos de juego. 

Resultaba llamativo ver a diferentes futbolistas agacharse o acuclillarse ya en la primera mitad denotando un cansancio físico que no parecía corresponderse con la fase de partido que en ese momento se disputaba.

Insisto en que a lo mejor ese problema físico no es tal y se corresponde más con la decepción o con el "marrón" que supone para muchos de estos jugadores tener que disputar esta fase.

No sé. Lo que si sé, es que estén algunos futbolistas cansados o no; se encuentren más motivados o menos; sientan más ganas o menos de salir a jugar, lo únicamente cierto y verdadero es que, como ya se ha dicho más veces en este blog, la entidad se está jugando mucho en este envite.

No quiero ni pensar en las consecuencias económicas que a buen seguro acarreará (porque las acarreará) para el Pontevedra no estar en 1ªRFEF la temporada que viene después del desembolso que se ha hecho para lograr ese objetivo y que ha resultado completamente fallido.

Ahora, eso no es nada con el "tembleque" que me entra si pienso en la posibilidad de bajar dos escalones de golpe y que el equipo de con sus huesos en la 3ªRFEF con todo lo que ello supondría de humillación, desprestigio y por supuesto consecuencias económicas.

Por tanto, en estos momentos no toca la desidia ni el desinterés ni la inercia de que vamos a quedar seguro entre los 2 primeros porque "nosotros lo valemos" porque esa sería otra equivocación de las muchas que se han cometido esta temporada por todos los estamentos del club.

A este respecto (no sé si debería escribirlo porque a lo mejor le perjudica, la verdad) la actitud que vale, la que hizo sentirme algo representado desde la grada el otro día, es la carrera que el capitán se echa en el minuto 92 hasta la banda izquierda de nuestro ataque para taponar un balón en largo que pretendía mandar el rival en los minutos de descuento del partido. 

No es que Alex el otro día estuviera en su versión "super"; falló algún control fácil, algún pase no complicado pero sí dio tres asistencias de gol que se desperdiciaron y, sobre todo, llenó su banda izquierda de carreras hacia delante y hacia atrás . A veces me dio la sensación de que en otras zonas del campo (no precisamente cercanas a la suya) no se corría de la misma forma e intensidad.

Es posible que sean solo sensaciones equivocadas de este atribulado bloguero, provocadas también por el aprecio que siente al portador del brazalete esta campaña (aprecio ganado sobre el terreno de juego por el rubio jugador cántabro). 

Es posible, por tanto, que todos corran igual y que nadie ahorre un esfuerzo ni se ahorre meter una pierna en algún lance determinado. Ojalá sea así y el que esto escribe esté en un error.

Esta 2ª fase es muy dura para todos: jugadores, técnicos y aficionados.

Creíamos que a estas alturas estaríamos viviendo una cosa y estamos sobreviviendo en otra pero esa mentalidad debe cambiar por completo.

Debe hacerlo por lo menos hasta que nuestra presencia en la 2ªRFEF sea un hecho y se haya amortiguado un poco el tremendo golpe que nos hemos llevado.

Luego ya habrá tiempo de que se nos rompa el corazón comprobando los 40 equipos que jugarán la 1ºRFEF y sintamos envidia (sana o no) mientras se disputen los play off de ascenso a 2ª.

Por contra, lo que toca ahora es pensar en el Sporting B. 

Un equipo que a buen seguro no parará de correr durante los 90 minutos y que derrochará entusiasmo en todas sus acciones con el objetivo de ganarnos y recortar la diferencia que le llevamos en la tabla.

¿Qué Pontevedra saltará al campo en Gijón?

El equipo depresivo y lastimero que se vio en Guijuelo y en algunas fases del encuentro frente al Guijuelo? 

O un equipo responsable y sabedor de que todas las bromas que se podían gastar este año ya se han gastado y que de no dar la cara verá como sus rivales se le echarán encima aumentando la sensación de asfixia que todos tenemos a estas alturas?   

 

 

 

martes, 30 de marzo de 2021

Apoyo, todo; Vergüenza, mucha.

Esta temporada tan dura, tan atípica y tan decepcionante, además, en el caso del Pontevedra CF está cuajada de bulos, interpretaciones absurdas de la competición y algún otro aderezo pintoresco que provoca por lo menos en el ánimo del que estas líneas escribe unas ganas inmensas de que acabe de una santa vez y si es posible sin la tragedia deportiva que se lleva barruntando desde hace algún tiempo.

Después del estreno de "No es un descenso" protagonizada por algunos equipos condenados a solo luchar por estar en 2ªRFEF y no caer todavía más bajo; seguida por su "spin off": "Es un ascenso", en este caso representada por alguno de los equipos que se han metido ya en 1ªRFEF pero que no están todavía ni siquiera clasificados para los play off de ascenso a 2ª ("películas" que atentan contra todo sentido común y que es posible opten a Oscar en varias de las categorías cinematográficas), es tiempo ahora del gran estreno de "Comienza la 2a fase de permanencia, vital para el Pontevedra CF".

No, tranquilidad. No voy a hablar de eso de "permanencia" pues ya es un debate muy manido, esas películas citadas ya han sido vistas muchas veces y los esfuerzos que tocan ahora no son otros que evitar la hecatombe de vernos con los huesos en el 5º escalón del fútbol patrio.

Sin embargo, si que me gustaría centrarme un poco más en esa afirmación de que "comienza la 2a fase de la competición el próximo fin de semana".

Sí. Es verdad que terminológicamente sea una afirmación correcta. Sí, es cierto que empezaremos a jugar contra nuestros 4 rivales nuevos a partir del Domingo que viene. Y sí, también se corresponde con la realidad que esa fase en puridad se compone de 8 partidos y el primero de esos 8 será contra el Covadonga en unos días.      

Ahora bien, siendo lo anterior verdad, creo que muchos (sino todos) los aficionados del Pontevedra CF, sabíamos que esa segunda fase empezaba hace dos días en el campo del Guijuelo.

Lo sabíamos por diferentes razones pero principalmente por dos.

La primera era que el equipo afrontaba la última jornada sin opción alguna de meterse en otra pelea que no fuese la del 7º al 10º y la agonía de no bajar a 3ªRFEF.

Y la segunda es que como ya es de sobra conocido, los puntos se arrastraban de una fase a otra y por lo tanto los 3 en disputa en la villa salmantina eran de vital importancia para tener un margen de cierta tranquilidad a la hora de afrontar los siguientes partidos y para dar sensación de equipo serio y con brújula a pesar del tremendo varapalo que ha supuesto vernos en esta situación clasificatoria tan lamentable.

En opinión de este atribulado bloguero, por tanto, la 2a fase empezaba en Guijuelo y el primer ridículo sin paliativos, la primera bofetada a la cara de una afición ya bastante golpeada en esta maldita Liga, se propinó por el equipo en la matinal del Domingo pasado al ser incapaz de estar a la altura de una camiseta que parece que este año o está pesando mucho a algunos o bien no le importa demasiado a otros.

A ver. 

Es bien sabido que la 2ºB, que desaparecerá en pocos meses, es conocida por todos nosotros. Se cuentan con los dedos de una sola mano los equipos que hayan militado tantas o más veces que el Pontevedra CF en esta categoría y precisamente por ello somos conocedores (hablo de muchos seguidores granates) que jugar en campos como el del Guijuelo no es fácil, sino todo lo contrario.

Nadie espera que en campos así el equipo juegue un fútbol bonito, vistoso y hasta elegante porque es prácticamente imposible por las condiciones que rodean el escenario.

Eso, por lo menos el que esto escribe, lo tenía claro antes del comienzo del choque.

Entra incluso dentro de lo comprensible que una pelota sin aparente peligro bote raro en ese terreno y despiste algo a un jugador que cada vez que ha salido dio muestras de eficacia y seguridad como Alvaro Cortés.

Ahora, lo que ya resulta muy difícil de entender y de digerir es que el Pontevedra no sea capaz de hacer ninguna jugada de un mínimo peligro sobre la portería rival. Ni jugando por abajo, ni por el medio ni por arriba. Nada de nada.

Sabiendo la importancia de los puntos en juego, sabiendo que es posible incluso que nos estemos jugando evitar un panorama económico dantesco en el futuro cercano, sabiendo que estábamos jugando contra un equipo que no había ganado más que un partido y además en el mes de Noviembre, protagonizar actuaciones como esta ni es de recibo ni debe quedar como una anécdota más de una temporada.

Tras el descanso, sin hacer demasiado, se consigue dar dos o tres pases seguidos aunque sin tirar a puerta y se logra el empate a través de un remate rival en su propia portería.

Sería otra vez hasta comprensible (con dificultad, pero haciendo un esfuerzo) que el equipo una vez logrado ese gol, pensara en guardar ese punto que valdría algo de cara a la 2º fase y no se volcara al ataque en busca de la victoria (sería, insisto, hasta entendible dada la proverbial e infinita paciencia de la afición pontevedresa). 

Sin embargo, lejos de acomodarse mejor al partido, lejos de adquirir seguridad en el juego y plasmar algo (aunque sea muy poquito) de la superioridad que en teoría teníamos sobre el desahuciado equipo jamonero; lejos de ello, repito, permitimos que por esa autopista infame que lleva siendo nuestra banda derecha defensiva desde el comienzo de la campaña, se cuele un rival como "perico por su casa" para centrar y que el nueve rival, sí, sí, el NUEVE rival ( y no algún jugador que hubiera sorprendido desde segunda línea) remate solo en el segundo palo para cristalizar ese ridículo que para este bloguero constituyó la derrota ante el Guijuelo.

Esta paupérrima actuación del equipo que no solo supone estrechar al máximo la puntuación de 5 de los 8 equipos de nuestro grupo por evitar el doble descenso, sino también volver a sembrar de dudas el futuro más cercano al ver al Pontevedra arrastrándose de esa manera en casa del colista, como ya he dicho antes, no debería caer en saco roto.

Si el Pontevedra CF estuviese regido en la parcela deportiva por gente verdaderamente profesional y que estuviera "empapada" de fútbol, esta derrota sobre todo por la forma en que se ha producido debería tenerse en cuenta a la hora de renovaciones, continuidades y demás pues hay cosas que no deberían permitirse cuando tanto está en juego y cuando tanto podríamos sufrir si no se recupera el timón desde ya para que espectáculos tan penosos como el de hace 2 días no pueda volver a producirse. 

La psicología del aficionado al fútbol y sobre todo la del seguidor acérrimo de un equipo, no obstante, es conocida y caprichosa.

A pesar de derrotas que cubren de oprobio por la forma en que se cosechan y las circunstancias que las rodean, ese apego incondicional a unos colores, esa necesidad de ver ganar a tus jugadores, esas ganas de vivir una victoria rodeado de otros que sienten lo mismo, acaba prevaleciendo siempre y la capacidad de perdonar de una afición futbolística es gigantesca.

A buen seguro que todos deseamos con fervor que el Domingo el equipo se parezca otra vez a un equipo; deseamos también que se coman la hierba y consigan con sus carreras provocar nuestros aplausos y sobre todo deseamos que se hagan los goles necesarios para vencer y marcharse a casa con 3 puntos en el capazo que ya a estas alturas no es que sean necesarios es que son vida.

Así que allí estaremos el Domingo (quizá esta vez en mayor número) para ver al Pontevedra pelear por un objetivo que no era ni de lejos el esperado pero que se me antoja imprescindible para que la nave no escore todavía más peligrosamente hacía uno de los lados.

Sin embargo, una cosa es perdonar y otra bien diferente olvidar.

A este bloguero le resulta complicado olvidar episodios como el de Guijuelo, no es fácil desasirse de esa sensación de vergüenza experimentada tras el pitido final del árbitro, resulta harto difícil entender como esta plantilla (que tiene carencias, sí, aquellas que tantas veces hemos repetido y que están ahí) no pueda ofrecer un mínimo que evite derrotas tan humillantes, derrotas que al final acaban dejando huella y que desinflan igualmente cualquier "efecto entrenador" que se hubiera buscado.

Nadie tan crítico con el Consejo como este bloguero y los lectores habituales lo saben bien. 

Ahora, hay ciertas derrotas que no solo se pueden atribuir al despacho sino también, y en la misma medida, al césped.

Nos esperan 8 partidos duros, durísimos, con rivales que no creo sean demasiado inferiores a Guijuelo, Salamanca, Coruxo y demás.

En casa deberíamos desterrar los regalos y hacernos fuertes de una puñetera vez. 

Fuera, deberían evitarse actuaciones como la de Guijuelo.

Se puede perder? Sí, pero hay formas y formas de hacerlo.    

La cuestión es clara:

O subimos el nivel; o somos de una vez el Pontevedra CF o las consecuencias podrían ser terribles.



   

   

jueves, 18 de marzo de 2021

Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate...

 No es precisamente Mecano uno de mis grupos musicales ochenteros de referencia. Ahora bien, una cosa es esa y otra diferente es que si me propusieran elaborar una recopilación de canciones de aquella época con la que poder caminar escuchando música mientras paseo por la calle, no incluyera alguno de los míticos temas de esta banda que ya forman parte de la vida de todos aquellos que nos acercamos o ya en algunos casos rebasamos la inquietante cifra de las cincuenta castañas.

Es posible que entre esos temas elegidos para el "mp4" no estuviera uno bastante conocido del trío madrileño pero que me viene pintiparado para tratar la cuestión de esta columna del blog.

En el vídeo clip de la canción de marras (sí, ya sé que al escribir vídeo clip me convierto casi en un tiranosaurio pero es que así se le llamaba, que le vamos a hacer); pues eso, en el vídeo de marras aparecía una jovencísima Ana Torroja maquillándose en primer plano a sí misma a ratos y a una máscara "a otros ratos" mientras intermitentemente se colaban las imágenes de los "hermanísimos" coreando el final de alguna de las frases de la canción, los tres con ese "look" entrañable formado por unos peinados que habrían conseguido la aprobación del pájaro loco y unos atuendos que de alguna u otra forma muchos de los miembros de nuestra generación osamos ponernos algún día.

"No me mires, no me mires, no me no me no me mires, déjalo ya. Que no me he puesto el maquillaje, je, je je (los jes los entonaban los Cano apareciendo por sorpresa) y tengo una cara demasiado vulgar para que me puedas mirar".

Más tarde ya con labios, pómulos y ojos pintados, la gran Ana decía: "Mira ahora, mira ahora, mira, mira, mira ahora, mira ahora, mira ahora puedes mirar que ya me he puesto el maquillaje, je, je, je (otra vez los hermanos)  y si ves mi imagen te vas a a alucinar y me vas a querer besar..."

Y termina la cosa con algo más o menos así : " Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate, un espejo de cristal y mírate y mírate.."

Imaginemos ahora, si alguno de los lectores ha tenido la paciencia necesaria para llegar hasta este punto, a la 2ºRFEF a principios de esta temporada, allá por el mes de Octubre, fea (o feo pues el género es lo de menos), desaliñada, ojerosa, recién levantada y con ganas de volverse a acostar para seguir "digiriendo" la resaca de una fiesta demasiado copiosa en alcohol a la que asistió el día anterior.

Todos nosotros, los seguidores de los equipos de la 2ºB mirábamos a la 2ºRFEF por aquella época con muy malos ojos, la veíamos nada agradable, como un "coñazo" todavía mayor que el de la propia 2ªB que en el caso del Pontevedra ya parece más una maldición interminable que otra cosa.

Queríamos huir de ella. Todo el mundo sabía que jugar para ella en la 21/22 significaba un descenso sin ninguna duda. Formar parte de la 2ªRFEF era perder el tren de la más atractiva 1ªRFEF, con menos equipos, presúntamente con algo más de dinero, más profesional, a la misma distancia del fútbol profesional (1º y 2ª) que la actual 2ºB.

El objetivo mínimo, nos decíamos a las orillas del Lérez, debe ser permanecer, es decir, meterse en la 1ªRFEF para seguir en el mismo escalón del panorama futbolísitico español y una vez logrado eso seguir soñando con el ascenso a la segunda división.

Hete aquí que las cosas para nuestro Pontevedra CF empezaron a torcerse de una forma dramática y casi irreversible.

Las "sensaciones" (término milenial o incluso de la siguiente generación de la cual ignoro su nombre) que en la primera vuelta muchos decían que eran buenas aunque el equipo daba ya muestras de acumular problemas en su interior, nos fueron abandonando y ya ni se ganaba ni se transmitían esas buenas vibraciones.

En definitiva, que nos fuimos para abajo de manera irremediable y nos encontramos a día de hoy "agarrándonos a un clavo ardiendo" desde hace una semana y así seguiremos por lo menos 3 días más a la espera de lo que suceda en A Malata el próximo Domingo.   

"Curiosamente", a medida que las opciones del equipo se dilapidaban y las posibilidades de jugar en la "pro" (o en la 1ªRFEF como se quiera) se esfumaban ante la impotencia y desesperación de los seguidores granates, empezó a generarse una corriente de opinión que sostenía que no, que el no estar en 1ªRFEF, es decir disputar la 2ªRFEF, no significaba un descenso sino una permanencia en la categoría en la que ya se estaba y que el verdadero descenso se produciría si se bajase a la 3ªRFEF ( quinta categoría de nuestro fútbol a partir de la campaña que viene).

Claro, al principio este bloguero asistía absolutamente alucinado a la creación de este argumento falaz pero el asombro y el atribulamiento (como no va a surgir el famosos atribulamiento) aumentó exponencialmente cuando esa idea dejó de emitirse de forma tímida y pasó a mantenerse de manera pública y con todo el uso de razón por periodistas y algún que otro aficionado.

Ante este estado de cosas, ante esta realidad paralela que se quiere crear en la que pasar de jugar en la 4ª categoría en importancia de nuestro fútbol en vez de en la 3ª no es un descenso sino una permanencia; ante esta alucinación (o no alucinación porque nada es casual) colectiva en la que la posibilidad de jugar en la 5ª categoría y no en la 3ª no es un doble descenso sino uno solo, lo raro es que a este bloguero solo le evoque el recuerdo de la cara de Ana Torroja maquillándose delante de un espejo cantando "sombra aquí y sombra allá.." .

Lo normal, en cambio, es que tal kafkiana circunstancia lo que me evocase fueran los tiempos en los que los medios de comunicación de la ciudad le llamaban al pan, pan y al vino, vino y mantenían un mínimo listón de exigencia al equipo más representativo de la villa.

A aquellos tiempos, por ejemplo, de la primera reestructuración de la 2ºB en la que se iba a pasar de dos grupos a solo uno y en la que no se le habría ocurrido a nadie afirmar que no formar parte de aquella 2ªB modificada ( el Pontevedra lo consiguió en los despachos como ya se ha recordado alguna vez en este blog) no habría significado un descenso en toda regla a una categoría inferior.

Eran tiempos, en definitiva en la que por lo menos se daba la impresión de que esos medios querían progresar en la faceta deportiva a la par que el equipo y se entendía que el prestigio de jugar en una categoría más grande alcanzaba también a los profesionales que seguían la actualidad del club.

Basta ya, por tanto, de maquillajes de poca o nula calidad que afean todavía más el rostro sobre los que se aplica.

Basta ya de componendas y argumentos rebuscados y creados no se sabe bien porqué para aligerar un fracaso estrepitoso que todavía está a expensas de un milagro que ojalá se produzca.

El Pontevedra CF , sin ese milagro, habrá descendido al menos una categoría. 

Pasará de estar a un escalón de la 2ªDivisión a estar a dos escalones ( mi sobrino de 3 años creo que lo entendería).

Que sí seguimos en barrena (creo que no va a ocurrir y el primer paso se dio en el buen sentido frente al Coruxo) podríamos bajar dos categorías y estar a 3 escalones de la 2ªDivisión.

Que no meterse en la nueva 1ªRFEF de 40 equipos supone un palo gordísimo a las aspiraciones de crecimiento de esta institución en el aspecto deportivo y está por ver en el económico.

Que la mejor forma de ayudar a un equipo; a hacerlo grande; a colaborar en su mejora y progreso no es perdonándole todas sus faltas o inventando argumentos que ofenden a la inteligencia.

La mejor forma de ayudar, de potenciar al Pontevedra es quererle (eso siempre) pero también exigirle, llamar a las cosas por su nombre y no tratar de abusar más de una masa social que en una gran parte está ya hasta las narices.

Todo lo que no sea eso, lo que significa es maquillar. 

Ya saben: "Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate. Un espejo de cristal y mírate y mírate..."   

  

 

lunes, 8 de marzo de 2021

Fracaso consumado salvo milagro; tragedia deportiva en ciernes

Existen aficionados de equipos de fútbol, están en su legítimo derecho a hacerlo, que interpretan las críticas de otros seguidores de su mismo equipo como un abandono, como una rendición, como una traición a unos colores.

Igual que ellos son libres para expresar esa posición, el que esto escribe lo está también para decir que una crítica, una exigencia o aquellas quejas denunciando las cosas que una institución hace rematadamente mal, ni implica ninguna clase de desidia hacia un sentimiento o hacia un escudo, ni suponen abandono alguno de una causa por imposible que parezca su éxito o por mucho que dicha causa sea constantemente torpedeada desde dentro por aquellos que en principio tienen la misión de defenderla.

Para aquellos que entienden la pasión por su equipo como un constante ánimo y cero contestación y para aquellos que entienden compatible entregar el corazón con exigir a su club un mínimo de diligencia, unos y otros aficionados del Pontevedra CF, con el mismo derecho a vivir su sentimiento como deseen pero todos dentro del mismo barco, les recuerdo que durante toda esta semana diferentes voces (unas desde dentro de la entidad y otras desde fuera) cantarán a los cuatro vientos que todavía existen posibilidades matemáticas de acceder a la fase del 4 al 6.

Nos dirán, insisto desde dentro y desde fuera a través de tribunas variopintas, que si ganamos los dos partidos que nos quedan y Compostela o Deportivo pierden los dos restantes (o incluso el Racing los tres) entraríamos en la lucha por no bajar de categoría y jugar la tan deseada como desconocida a estas alturas 1ª RFEF, antes conocida como Pro.

Nos llamarán a la unión, repetirán hasta la saciedad "Pontevedra nunca se rinde" abusando una vez más de la paciencia de una afición que en su mayor parte está ya hasta las narices de tanta incompetencia.

Proclamarán sin rubor alguno que no es momento para críticas, que ahora no toca destruir, que hay que ser granates más que nunca etc etc etc.

Intentarán, por tanto, una vez más y van tropecientas confundir el amor y la entrega a unos colores con el legítimo (y en mi opinión obligado) ejercicio de un derecho a la protesta por los repetidos errores que nos lastran temporada tras temporada.

El mayor de esos errores, el que acaba por derribar los cimientos débiles en los que se asienta el Pontevedra cada Liga que pasa, viene motivado por el hecho de que el club manifieste un deseo de crecer y llegar a la LFP y al mismo tiempo no mueva ni un solo dedo para profesionalizar la entidad por dentro y hacer que funcione con un mínimo sentido de racionalidad futbolística.

Pensar en que se pueda progresar de verdad, convertirse otra vez en un club importante y con clara vocación hacia arriba, con una comisión deportiva formada año tras año por Lupe Murillo y Roberto Feáns no es que sea quimérico, es que suena directamente a risa.

¿Podría alguna vez de casualidad salir bien? Sí. Ahora, tendría que darse todo absolutamente de cara y no tener contratiempos importantes, algo que resulta casi imposible a lo largo de una temporada.

La prueba la tenemos en la 16/17. El Pontevedra no tenía una gran plantilla pero si unos buenos 13 o 14 jugadores. Ese año a Féans el PC fútbol le salió algo mejor pero al romperse una pieza vital, Mario Barco (cedido), la pirámide se fue cayendo e incluso estuvimos a punto de no jugar el play off dilapidando una ventaja considerable. 

No había aquel año ni lo sigue habiendo en la actualidad un proyecto serio, de fútbol, con gente al servicio del club pateando campos, ojeando jugadores, haciendo un trabajo en silencio que quizá a corto plazo no de frutos pero que sí lo hará a medio.

¿Cómo se puede tener un DD que siempre está en Pasarón viendo a su equipo? Tendrá a gente a su servicio que haga el trabajo de rastreo, pensarán algunos.No, no hay nadie.

¿Cómo se puede estar "tirando" constantemente de representantes que intentarán colocarte a sus jugadores vendiéndote que son los "mejores del mundo mundial" sea o no sea cierto tal aseveración?

¿No sería más lógico llevar tú la voz cantante; verlos antes las veces que hagan falta; tener diferentes opciones examinadas "in situ"; en definitiva sembrar para recoger con más garantías de alcanzar una buena cosecha?  

El Pontevedra CF no funciona así. 

Tenemos una Presidenta que cree que sabe de fútbol y un Director Deportivo dimitido pero que presenta la plantilla al nuevo entrenador un día después de su "dimisión" (ya es tomarle el pelo a la gente sin disimulo) que no ve partidos porque considera más importante sentarse en el plazo del estadio donde juega el suyo Domingo tras Domingo.

Vaya por delante, porque hay que intentar ser justos siempre, que alguna operación de este año que ha salido mal la aceptamos unánimemente y la entendimos positiva.

Hablo, por supuesto, de Charles. El rendimiento del jugador no ha sido luego el esperado pero sería hipócrita opinar ahora que esa incorporación no debió haberse hecho cuando era el momento justo para llevarla a cabo.

Ahora bien, que Charles no haya resultado decisivo ni mucho menos es la razón por la que el Pontevedra está al borde de bajar 2 categorías de golpe.

Ahí van varios ejemplos de esa falta de trabajo en los despachos deportivos que nos lastran año tras año y que provocan un desaliento difícil de explicar.

El Pontevedra lleva sin laterales de verdad desde que se fueron Bonilla y Loureiro. 

Esta temporada resulta especialmente extraño haberse ido a Madrid a buscar un lateral de treinta y tantos como Aitor que ni siquiera ha aportado más que Figueroa. Por su parte, Eneko es un lateral más que a veces está bien pero que muchas veces no lo está principalmente, en mi opinión, porque es un jugador ofensivo cuyo reciclaje al lateral no ha sido del todo efectivo.

Este año hemos vuelto a contar solo con 3 centrales y a uno de ellos, Bueso, se le quiso enseñar la puerta de salida antes de empezar la competición.

El Pontevedra ha estado mal en defensa como equipo desde el principio pero es que además cuenta con muy pocos defensas de verdadera jerarquía a día de hoy pues el rendimiento de Xisco ha sido bastante decepcionante. 

De 16 partidos hemos encajado en 13 y casi siempre al principio de los partidos,como en el día de ayer, perdiendo 1-0 ya desde el vestuario y dilapidando todas nuestras opciones partido tras partido por no haber sido capaces de construir un equipo de verdad, si por tal entendemos un conjunto pétreo, que funcione como un bloque y que no regale nada a su rival. 

De la cantidad de partidos que hemos empezado perdiendo, nada menos que 10, solo hemos remontado uno, el del Helmántico y así evidentemente es imposible aspirar a nada teniendo en cuenta lo vital que resulta marcar primero hoy día en el fútbol.

Ni Charles ni Rufo han estado como se esperaba esta Liga pero ¿qué hay detrás? Nada de nada.

De Pitu mejor ni hablar porque el chico no tiene la culpa absolutamente de nada pero es una muestra más de la incompetencia de las 2 personas, Presidenta y DD "dimitido" que llevan la parcela deportiva. Y Diz es un jugador claramente de banda donde hay overbooking y no se parece en nada a un 9.

¿Qué habría pasado si Rufo o Charles se hubieran roto? Lo mismo que ha pasado en el momento en que no han rendido bien: en que no se ha buscado en el mercado de invierno (cuando ya se tenían datos de lo que pasaba) una alternativa mínimamente potable a este problema evidente.

La reacción excesivamente tardía a la lesión de Romay (se trajo a Sabater que es otra clase de jugador ya bien entrado el mercado invernal), fichajes como el de Oscar al que también se buscó salida y que ha tenido que salir al campo estas últimas semanas por la cortedad excesiva de la plantilla...

Creo además que la decisión de que fuera Jesús Ramos el que empezara la temporada en el banquillo resultó muy arriesgada dada su falta de experiencia y la especial trascendencia de lo que había en juego.

Se podría seguir hablando y aportando detalles pero todo viene del problema matriz ya citado, la nula profesionalización del Pontevedra en la parcela deportiva que impide al club contar con un proyecto que podría tener vaivenes en algún momento pero que daría sentido a la solicitud constante de paciencia a una afición  que creo estaría dispuesto a darla (y mira que de paciencia andamos ya escasos) si observa que por lo menos existe el germen de algo que podría dar algún resultado.

La posibilidad de entrar en fase intermedia es quimérica (aunque insisto nos bombardearan estos días con el hecho de todavía) es posible.

Lo racional es fijarse en la puntuación que llevan los de abajo en el subgrupo 1B y darse cuenta que Oviedo B y Lealtad con los mismos partidos ya tienen más puntos que nosotros.

Además, en nuestro subgrupo, si el Coruxo gana el atrasado contra el Racing también alcanzaría mayor puntuación que la nuestra.  

Como quiera que en la fase por evitar el doble descenso, de 8 equipos bajan 5 e incluso 6 en algún caso, el Pontevedra podría incluso empezar esa fase en posición de descenso a 5ª división y lo peor que se podría hacer ahora es dejarse llevar porque podríamos pasar de un fracaso sin paliativos a una tragedia deportiva sin parangón en la ciudad lerezana.

Confieso que hacía mucho tiempo que no sentía esta sensación tan descorazonadora con relación a la situación del Pontevedra CF.

No se trata de desasirse del equipo. Eso es imposible. 

Cuando algo lo llevas dentro desde muy niño y te has reído, has llorado, te has apasionado y has disfrutado tanto con un equipo, ese algo estará contigo hasta el día en que te mueras porque lo has elegido tú y lo quieres con una pasión que no entiende ni de sentido común ni de lógica.

Es cierto, en cambio, que tantos fracasos, que tantas desilusiones hacen mella.

Algo debe cambiar en el Pontevedra CF.

Si de verdad queremos volver a ser un club respetado, envidiado y con posibilidades de volver a ser grandes no podemos seguir así.






 

 


lunes, 8 de febrero de 2021

A pesar de todo (aunque ese TODO sea enorme) hay que seguir juntos

 Después de otro partido insufrible en el que el equipo volvió a mostrarse dolorosamente inferior a su rival, llegaron las decisiones drásticas (tomadas tarde, mal y arrastras, como casi siempre) en busca de enderezar un rumbo que a día de hoy dirige al Pontevedra CF a la fase de permanencia en la que será 4ª categoría del fútbol español a partir de la temporada que viene. 

A pesar de para algunas voces autorizadas (y por supuesto respetables) un descenso a la 5ª categoría del balompié patrio no sería lo más grave que le ha ocurrido al Pontevedra en sus últimos 20 años de historia (parece ser que para tener en cuenta lo que ha ocurrido, hay que prever también lo no ocurrido, como la desaparición), la persona que manda la nave ha debido ver ya demasiado cerca las orejas al lobo y ha cortado por lo sano cargándose al entrenador y aceptando una presunta dimisión del Director deportivo, renuncia que hasta este momento se desconoce si abarca cualquier otra misión dentro de la entidad o si es susceptible de "recolocamiento" en alguna otra labor dentro de la SAD.

 Lo ocurrido desde las 7 de la tarde del Sábado (hora en la que terminó el choque frente al Zamora) y la una del mediodía del Lunes (momento en el que se oficializa por parte del club la llegada de un nuevo entrenador) ha vuelto a ser digno una vez más de una entidad con una forma de actuación y con una organización deportivo- administrativa más propia de un club de 3ª división (tercera actual que será quinta el año que viene) y que sin embargo quiere llega cuanto antes al fútbol mal llamado profesional.

Minutos después de la derrota ya se anunciaba una reunión del Consejo de Administración (mejor dicho de los que "cortan" el bacalao en dicho Consejo que son la escalofriante cifra de 1 persona) en las oficinas del Estadio. 

Pasaron las horas finales del Sábado sin ninguna noticia adicional ni comunicado alguno en el que la afición ( lo más importante eres tú) pudiera apoyarse para saber siquiera remotamente que estaba pasando.

¿Seguiría la reunión? ¿Habría terminado sin la toma de decisiones importantes? ¿ Pidieron pizzas los asistentes para llevar mejor el tema y les habrían sentado mal ? ¿ Dormirían allí mismo ante la capital importancia de las cuestiones a tratar.? 

Nada de nada de nada. La gente se fue a dormir (sabiendo lo importantes que son para el club) pero sin tener ni pajolera idea de lo que estaba ocurriendo.

Llega el Domingo y gran parte de la afición (sí, de lo más importante para la SAD) seguía buceando en diarios digitales, redes sociales y demás en busca de alguna noticia sobre el particular. "Vivos tienen que estar", nos tranquilizamos muchos, "pues de lo contrario ya habría salido la tragedia en los papeles".

El que esto escribe (que tiene la suerte de conocer a gente que se lo curra y muy bien, por cierto) pudo enterarse casi a la hora de comer del  séptimo día que sí, que estaban reunidos (no se sabía muy bien quien) pero que estaban y que a lo largo del día se sabría algo.

Los rumores crecían y crecían a lo largo de la tarde e incluso algunos especulaban con la idea de que el próximo míercoles pudiera llegar a ser Roelio quien dirigiera al equipo frente al Guijuelo ante la premura de tiempo que no parecía importar al Consejo o a la parte del Consejo  que seguía reunido. 

Entre chaparrón y chaparrón de la tarde noche dominical, ya parecía claro que el entrenador había perdido su puesto pero que también podía caer el Director Deportivo (especialista en enviar ósculos desde el macropalco a su gente querida en el fondo Norte).

 Y sí, pasadas las nueve de la noche (es decir, 26 horas después del pitido final del encuentro de Liga) salía el comunicado oficial del cese de Jesús Ramos y la dimisión de Roberto Feáns.

A partir de ahí, más rumores y más rumores e incluso alguno que llegó a ilusionar (que ingenuidad más supina) a este atribulado bloguero.

Podrían llegar dos personas ¡¡ Y una de ellas sería un Director Deportivo¡¡

¿Cómo? ¿Puede ser posible? ¿Se piensa en un proyecto serio con profesionales del fútbol tomando decisiones? ¿Podría llegar alguien al mando de la parcela deportiva que viera partidos en los que no jugamos nosotros?

Acababa el Domingo, sin embargo, con un Pontevedra CF todavía sin entrenador y con la incógnita de sí el nuevo técnico no sería el único en llegar.

Llega el Lunes, o sea hoy; a dos días de jugar frente al Guijuelo; con 14 puntos en la tabla y con una necesidad imperiosa de puntuar no ya para los 3 primeros (algo quimérico a estas alturas) sino para acceder a la fase del 4º al 6º con equipaje suficiente para que esa 2ª fase sirva algo y agotar las opciones de "pro".

Y a primera hora de la mañana seguíamos sin técnico. Ni Luisito, ni Albés, ni Patxi Salinas, ni Julio Salinas ni Andoni Zubizarreta ni el "bombero torero", vamos.

Y llegan las 13.00, "solo" 42 horas después del pitido final del horroroso partido frente al Zamora y por fin salta la noticia (porque lo importante eres tú, no lo olvides).

"Fumata blanca" "Habemus papam". Tenemos entrenador !!!. Que repiquen las campanas, que redoblen los timbales. Ya tenemos técnico!!

Será Luisito.

Oye y lo del Director Deportivo? Se pregunta el que esto escribe leyendo el escueto comunicado anunciando el regreso del técnico de Teo.

Ahh, cuñaaaoo!, me responde alguien en silencio. Te la han vuelto a jugar, atribulado. A ti y a cualquiera que pensase que aquí se pudiese trabajar de otra manera, me sigue respondiendo ese invisible conversador con ganas de juerga.


Y ahora el futuro.

Con seis partidos por delante en los que necesitamos un muy buen número de puntos para entrar en la "fase intermedia" con bagaje suficiente como para no convertir en inservible la cortísima segunda parte de la competición.

Y lo haremos con un entrenador que desata pasiones entre gran parte de la afición granate que por desgracia no podrá mostrarle en Pasarón el cariño indudable que le tiene.

Un entrenador que protagonizó una rueda de prensa en aquel último partido de su primera etapa como granate en la que vertió palabras muy duras e injustificables contra parte de la que todavía era su afición por el mero hecho de criticar a la propiedad.

Eso sí, un entrenador que a su manera pidió perdón en su rueda de prensa de despedida y que se dejó todo el esfuerzo en intentar hacer mejor al Pontevedra sobre el césped.

Un entrenador que es más recordado por el ascenso desde 3ª eliminando de manera ajustada al Manzanares y al Haro que por las dos grandísimas temporadas en las que dirigió al equipo tras su regreso a 2ªB.

En la primera de ellas el equipo con una plantilla muy justa y casi igual a la de 3ª nos hizo incluso soñar allá por el ecuador de la competición con meternos entre los cuatro primeros. Y en la segunda,  la 16/17 (con mejor equipo pero tampoco con un "transatlántico"), metiendo al Pontevedra CF en play off y con Iker Alegre fuera desde Septiembre y Barco desde Enero.

Un entrenador que siempre se mostró demasiado vehemente delante de los micrófonos repartiendo a diestro y siniestro a veces sin medida alguna.

Un entrenador con experiencia, carácter, buena preparación táctica de partidos y con capacidad para leer los mismos y cambiar planteamientos sobre la marcha ya sea con mayor o menor éxito.

Un entrenador que desde hoy es el nuestro y al que debemos mostrar apoyo no sólo aquellos que lo idolatran y que están felices con su regreso sino aquellos que hubiéramos preferido otras opciones pero sabemos valorar las virtudes del santiagués cuyo afloramiento será más necesario que nunca para sacar al equipo de un atolladero de dimensiones importantes.   

A pesar de que esta entidad en los despachos (y me refiero a la cúpula de los despachos) sigue actuando como un club, insisto, de 3ª y no como una institución que quiere buscar sitio en la 2ª División de nuestro fútbol. 

A pesar de que en estas 48 horas el club haya vuelto a mostrar una improvisación intolerable, una falta de reacción ante una situación que estaba cantada y un oscurantismo informativo muy alejado del tan manido lema "lo más importante eres tú".

A pesar de todo ello, y de todas aquellas voces que nos quieren hacer comulgar con la idea de que el lugar del Pontevedra CF (y no me refiero ahora a la Presidenta) es el de una cuarta división nacional con más de 80 equipos o alguna incluso inferior.

A pesar, digo, de todas estas cosas y de alguna más, la realidad es que todavía estamos a tiempo aunque sea muy difícil de jugar la siguiente temporada en la categoría de nueva creación.

Que una institución que acumula 80 años de historia está muy por encima de cualquier dirigente, entrenador, jugador o aficionado que en algún momento  haya formado parte de la misma.

Y que como dirían el Capitán Diego de Alatriste y su buen amigo el poeta Francisco de Quevedo, "no queda sino batirnos " a partir del miércoles en 6 duelos que serán a muerte y en los que lo único importante es y seguirá siendo el Pontevedra CF. 

    

martes, 2 de febrero de 2021

Un kraken molesto, una ardilla levantina y una nueva oportunidad

 Hace muchos años seguía con muchísimo interés el baloncesto español de clubes. 

Era una época en la que los resultados deportivos eran los únicos que determinaban si te clasificabas o no para una competición europea y en la que incluso se veían los partidos cumbre de la temporada de forma gratuita por canales convencionales de televisión.

Creo que ya he escrito en alguna ocasión que uno de mis mayores ídolos de adolescencia (quizá junto a Paulo Futre y Pedro Delgado) era Jordi Villacampa.

Me pasé gran parte de la década de los ochenta y la primera mitad de los noventa viendo como el Joventut de Badalona, la Penya, primero plantaba cara y luego ganaba a Madrid y Barcelona en partidos de baloncesto realmente inolvidables.

La primera generación que recuerdo es aquella en la que jugaba un Jordi todavía muy joven junto a otros compañeros igualmente neófitos como Rafa Jofresa o José Antonio Montero o incluso Andrés Jiménez antes de marcharse al FC Barcelona. 

Junto a los jóvenes, se alineaban jugadores más veteranos entre los que destacaba el inolvidable Jose María Margall, ganador de la medalla de plata en los juegos Olímpicos de Los Angeles 84.

Recuerdo americanos "ochenteros" que pasaron por Badalona como Reginald Jhonson, el malogrado Mike Schultz o incluso Dave Rusell que se vistió poco tiempo de verdinegro.    

Años más tarde la cosa se puso más seria. Llegaron los años 90 y con ellos las dos Ligas seguidas (las únicas que he visto ganar al Joventut) con Lolo Sáinz en el banquillo, Villacampa ya como líder del grupo y otros maravillosos jugadores como Harold Pressley, Corny Thompson, Mike Smith, los hermanos Jofresa, Ferrán Martínez...

No solo se limitó ese extraordinario equipo a ganar dos ACB seguidas sino que en el año 1992 no tuvieron otra "ocurrencia" que plantarse en la final de la Copa de Europa (creo que ya se llamaba por aquel entonces Euroliga) frente a un Partizán de Belgrado entrenado por un tal Zeljco Obradovic y capitaneado por dos imberbes jugadores llamados Alexander Djordevic y Pedrag Danilovic.

Fue un partido intenso, duro y dramático que el Joventut tuvo perdido a falta de muy poco para el final y luego ganado con tan solo unos segundos por jugar.

La Penya ganaba por dos puntos y quedaban tan solo unos segundos con el balón en poder de los yugoslavos. 

Ese balón, inmisericorde a veces, lo hizo suyo Djordjevic que aquella temporada todavía lucía una buena mata de pelo negro. Avanzó con esa prisa que solo da una cuenta atrás en un partido de basket y medio cayéndose lanzó la pelota desde más atrás de la línea de tres puntos convirtiendo un triple que llevaba al éxtasis a su equipo y hundía en la miseria al Joventut de Badalona.

Recuerdo haber visto aquel partido con la intensidad con la que con apenas 21 años vivía el deporte televisado. Grité, reí, maldecí, lo vi perdido, lo vi ganado y finalmente cuando aquel maldito balón entró coincidiendo con el sonido de la sirena, enmudecí y me quedé anclado al sofá durante bastantes minutos como si unas cadenas hubieran aparecido por detrás y me hubieran aprisionado brazos y piernas.

 Aquel grupo de jugadores pudo resarcirse tan solo 2 años después, con el propio Obradovic al mando de las operaciones, ganando la Euroliga del 94 a Olimpiakos y logrando el mayor éxito deportivo de la historia de la Penya.

Sin embargo, a pesar de que aquel día celebré por todo lo alto el triunfo, recuerdo mucho más la sensación de la derrota de la final perdida; de aquel caramelo que te habían quitado de las manos cuando ya le habías arrancado el envoltorio y creías que era tuyo sin ninguna duda.

Con el Pontevedra CF, nuestro Pontevedra CF, situaciones de incredulidad final, de derrotas inesperadas e incluso a veces increíbles, por desgracia son habituales.

Podría destacar varios momentos en los que al igual que me ocurrió aquel día con la Penya, un pegamento invisible no me dejaba levantarme de una butaca en la que acababa de presenciar alguna derrota dura.

Destacaría la vivida una calurosa tarde de 2006 frente al Sevilla B en el partido de vuelta de la primera eliminatoria de ascenso a 2ª. 

Creo que aquellas eliminación no la olvidaré nunca por las circunstancias que la rodearon. Se dieron todas las circunstancias a la vez que tenía que darse para que el rival nos remontara el 0-2 de la ida.

Sigo pensando que aquel día (aunque hubo sobre todo la temporada siguiente oportunidad para remediarlo)  marcó el futuro a medio plazo del club y de un ascenso casi seguro (a pesar de que esperaba el Salamanca en el cruce definitivo, teníamos un equipo  realmente excelente) se pasó en poco tiempo a una de las crisis más grandes (sino la mayor) de nuestra historia.


El pasado Sábado no nos estábamos jugando ni un ascenso, ni una Copa de Europa ni ninguna clase de título pero sí estaban en liza tres puntos en juego vitales y que necesitábamos realmente como el comer.

Tras una primera parte en la que perdonamos lo imperdonable y en la que a pesar de ellos nos fuimos por delante en el marcador, llegó una segunda en la que sufrimos, sobre todo, en los primeros 10 minutos de la misma.

Salimos mal y el Celta gozó de sus 2 mejores ocasiones en ese tramo de encuentro en que fue Josipovic quien nos indultó.

Luego, a pesar de que no salimos a la contra como en la primera y nos refugiamos en exceso en defensa, controlamos el resto de la segunda mitad, defendimos bien incluso el balón parado y cuando ya el rival "moría" volcándose al ataque tuvimos dos opciones (no tan claras como las de la primera parte) para rematar el partido.

Llegó el minuto 90 y con él esa jugada en la que nosotros mismos liamos la madeja, mandamos el balón atrás cogiendo a uno de nuestros centrales desequilibrado y regalamos ese gol del empate que provocó que unos tentáculos invisibles de un pulpo gigante (creo incluso que era un kraken) me atenazara contra el sofá y echara por tierra todo el sufrimiento y esa victoria que se escapó casi en el último instante.

Es duro ver como un equipo que cuando merece perder pierde y lo hace de verdad (léase Coruxo  o en casa frente al Racing); que cuando se hace acreedor a un empate vuelve a perder (Unionistas, hace poco más de una semana) y que cuando a juicio de este atribulado bloguero merece vencer no lo hace y empata por una imprecisión propia que no nos saca de una situación clasificatoria realmente alarmante.

Podría hablarse de porqué en la segunda parte el equipo no siguió amenazando más en ataque a un rival no muy ducho en cuestiones defensivas, de porqué con solo tres bajas (Xisco, Bueso y Cruz pues Romay ya ha encontrado sustituto en Sabater) la posibilidad de relevo es prácticamente nula (a diferencia de lo que opina la "zona noble" de la entidad que no solo cree que hay buen "11" inicial, con lo que estoy de acuerdo, sino que piensa que hay buena plantilla, algo mucho más discutible); de porqué en un partido " a cara de perro" y en el que hacía falta experiencia y oficio a raudales se saca a Charles del campo, a pesar de la tarjeta amarilla que tenía...

Todos esos debates tienen que hacerse pero aún con esos temas encima de la mesa, creo que el equipo fue mejor que el Celta B y la sensación con la que me quedé tras el choque (mientras intentaba, sin conseguirlo, desasirme de los tentáculos que cada vez apretaban más fuerte) es que se habían perdido 2 puntos de la manera más absurda y dolorosa posible.

No sé cómo pero al final el dichoso kraken "replego velas" y por fin puede levantarme del dichoso sofá. 

Llegó el Domingo y nos enteramos de la victoria del Compos y de los empates en Zamora y Riazor. Aunque con bastante esfuerzo y pocas ganas me animé a revisar la clasificación tanto de nuestro subgrupo como la del 1ºB.

Tras analizarla, debo hacer una confesión.

Si alguien me dice en Octubre que el Pontevedra CF después de "tirarse" 6 jornadas sin ganar iba a estar con posibilidades todavía de  salvar la temporada, posiblemente le hubiera mandado a paseo.

Pero lo cierto es que es así.

La situación es muy complicada, ojo, y somos séptimos a día de hoy, es decir, en posición de solo luchar por no bajar a la 5ª división.

Sin embargo, tan solo Unionistas en nuestro subgrupo y Burgos en el otro nos han dicho "adiós muy buenas" y el resto del pelotón se mantiene a una distancia prudencial como esperando a que reaccionemos, empecemos a ganar de una vez y nos metamos de lleno en la pelea.

A pesar de lo mal que los estamos haciendo (porque lo estamos haciendo muy mal) no solo podemos sumar los puntos suficientes en lo que queda para meternos en la fase intermedia del 4º al 6º con interesantes perspectivas para entrar en "pro" (llamémosla así para entendernos todos) sino que todavía es posible y no utópico colarse entre los 3 primeros y asegurar ya nuestra permanencia en la 3ª categoría nacional. 

El margen de error yo ya no lo llamaría escaso, quizá sea mejor decir que es inexistente pero si se endereza desde ya el rumbo todavía es posible no volver a escribir otro capítulo negro en la historia del Pontevedra.

La verdad es que desde los despachos la ayuda no está siendo precisamente cuantiosa.

Primero la tardanza en cubrir la baja de Romay con la llegada tardía de Sabater que el otro día estaba haciendo un partido notable hasta la acción del gol en contra en la que participa y que contribuyó a enturbiarlo un poco.

Ahora, con la incapacidad para encontrar acomodo a Oscar Fernández que finalmente se queda hasta final de campaña.

No debemos olvidar que la misión y la efectividad de un Director Deportivo no solo debe traducirse en la llegada de buenos fichajes al club sino también en la habilidad y trabajo a la hora de "colocar" en otros equipos a aquellos hombres que no han cuajado y que podrían liberar fichas para mejorar la plantilla.

Como ya sabemos, aquí se suele fichar a través de representantes y no por un seguimiento personal y preciso de los jugadores que interesan y además en esta ocasión tampoco se ha sido diligente a la hora de crear huecos libres en la plantilla.

A última hora ha llegado un chaval de 20 años de nombre Pitu y apodo la "ardilla de Orriols".

Llega desde el Cornella y su presencia en el equipo catalán ha sido realmente testimonial esta Liga participando solo 34 minutos en el tramo de competición que llevamos hasta ahora.

Bien es cierto que en la temporada 19/20 sí tuvo mucha más presencia en el Orihuela, equipo con el que participó en casi todos los partidos que se pudieron disputar aunque no siempre de titular y teniendo en cuenta que el equipo amarillo ocupaba la posición de colista cuando el coranavirus paró la competición.

Parece que puede actuar por las dos bandas de ataque lo que llama la atención por ser una de las posiciones más pobladas en la plantilla.

En principio, ni por perfil ni por experiencia es lo que se esperaba.

Ahora bien, a ningún jugador se le puede "tachar" ya de entrada y mandar "al cajón de trastos olvidados".

Como a cualquier futbolista que llega aquí desde este espacio se le desea la mejor de las suertes porque esa, su suerte, será la nuestra.

El Sábado llega el Zamora y ninguno de nosotros podrá estar "in situ" en el campo animando al Pontevedra. 

Los castellano - leoneses, con una situación epidemiólogica peor que la nuestra siguen metiendo 2.000 espectadores pero aquí no entrará nadie lo que deja en mal lugar al principio de igualdad en la competición.

Aún así, desde este blog se le quiere transmitir a nuestros futbolistas que el apoyo será total desde cada uno de los domicilios donde habita un granate.

Que sufriremos,animaremos y transmitiremos cada uno como podamos la fuerza y el ánimo suficiente para que lo sintáis sobre el césped.

Todavía estamos a tiempo,  aunque parezca mentira, de no perder el tren.

Ánimo y a por el Zamora.