jueves, 1 de julio de 2021

SAD o Cortijo?

 De verdad que no va a haber nunca un final de ridículos vergonzantes en el seno del club? De verdad que cada tránsito entre temporada y temporada va a seguir siendo un sonrojo permanente para aquellos (cada vez menos) a los que esto les sigue importando? De verdad que no existe un límite, un tope, a tanta desmesura, a tanta chabacanería, a tanta improvisación?


Después del término de una temporada estresante en la que el equipo nunca dio la medida y estuvo a punto de despeñarse hasta la quinta división del fútbol español, quien más quien menos pensaba que ya se había tocado el fondo de tanto desacierto y que solo cabría emerger hacia arriba.

Atrás quedaba el escarnio de tener que ver al equipo en la fase por evitar el doble descenso; la impotencia ante los argumentos infames que afirmaban que nos habíamos "salvado" (eso sí, en el último partido y tras varios ridículos, también en esa etapa de competición); del espectáculo de dimisiones fantasma que pintarían la cara de rojo al más pálido espectro de otra realidad... 


Empezaba otra campaña, en 2ªRFEF sí, pero otra temporada en la que llegaría como el maná un nuevo Director Deportivo, en la que se podría empezar aunque fuera casi de cero a construir algo bonito; en la que, en definitiva, y con el covid 19 más controlado se pudiera disfrutar siquiera un poquito del Pontevedra CF.

Pues no. Pues claro que no. Los ilusos que creímos que algo podría cambiar hemos tardado bien poco en darnos cuenta que la tomadura de pelo continúa y cada vez se hace más aberrante.

Primero por la tardanza en la contratación de esa presunta "cabeza pensante" de la parcela deportiva que en una entidad gobernada con un mínimo de sentido debería haber estado apalabrada ya antes del fin de la competición 20/21.

Lejos de eso, nos encontramos con semanas de incertidumbre antes de que se anunciara la contratación de Toni Otero como nuevo Director Deportivo.

Con dicha incorporación, algunos (entre los que se encuentra el que esto escribe) volvimos a confiar aunque solo fuera un poquito en que la brújula del club pudiera tomar un camino, como mínimo, lejos del disparate.

Claro que no. No tardamos mucho tiempo en darnos cuenta de que el Pontevedra CF seguía siendo un "circo" (con respeto para este gran espectáculo ahora de capa caída) en el que solo faltaba que crecieran los enanos o el gigante forzudo contrajese una grave anemia.


Días después de la llegada de Toni, demasiados días después, que narices, muchos e inexplicables días después, por fin se hace pública la no renovación de Luisito Míguez como entrenador del Pontevedra CF.

Al margen del ruido producido por el de Teo al marcharse, (ruido que no sorprende demasiado, dicho sea de paso, al que esto escribe)  la primera gran sorpresa llega cuando el propio Toni afirma en rueda de prensa que el Consejo le "priorizó" a Luisito pero que no se había llegado a un acuerdo.

Por tanto, la conclusión única a la que se puede llegar es que al nuevo Director Deportivo al que se le contrata y paga para dirigir esa parcela y tomar las decisiones según un presupuesto que se le asigne, se le "sugiere" desde arriba que el entrenador debe ser el que había antes de su llegada en una decisión ya difícilmente explicable si de verdad se quiere que el DD realice su trabajo con libertad.


A pesar de esa solicitud de "priorización", Toni decide "largar " a Luisito para "marcar su territorio" y dar un golpe encima de la mesa para intentar, de verdad, ser autónomo en decisiones tan importantes en su parcela como la elección del técnico.

Claro que las sorpresas ni habían acabado ni habían alcanzado su tamaño mayor.

Hace pocos días nos desayunábamos con un artículo en el Diario de Pontevedra en el que se decía que David Sierra, entrenador pontevedrés que trabajó, entre otros en los cuerpos técnicos del Celta juvenil y B o el CD Lugo, tenía como gran valedor para su contratación a Toni Otero.

Sin embargo, en el mismo artículo venía a decirse (en mi opinión, venía a decirse) que la "cúpula" era más proclive a la contratación de Yago Iglesias y que incluso la Presidenta había comido con este último para tratar su incorporación.

Obsérvese el desaguisado.

Debe ser tal el lío interno dentro del club que hasta hace un día o dos la contratación de Yago parecía un hecho y lejos de haber cristalizado, las informaciones que llegan en es que continúa la "guerra interna" en el seno de la entidad.

Es que a nadie se le cae la cara de verguenza? ¿Es que no va a parar nunca esta forma impresentable de hacer las cosas? ¿Para que se contrata un DD si luego se le discute la decisión más importante que debe tomar que es elegir la persona que dirija técnicamente la plantilla? ¿Vamos a tener que aguantar mucho más tiempo que la persona que se iba a encargar del marketing publicitario siga haciendo lo que le dé la real gana en el club? ¿De verdad creemos que actuando así algún día volveremos a acercarnos siquiera un poco a la institución que un día fuimos? ¿Hay que aceptar sin rechistar que se confunda lo que es una SAD deportiva con su propiedad accionarial legítima con un cortijo indecente donde se destroza año tras año la imagen del club?


La única consecuencia de todo este desastre es que el Pontevedra CF a 1 de Julio sigue sin entrenador, apenas cuenta con ocho jugadores en plantilla y que la sensación de improvisación y caos es auténticamente demoledora.

Para colmo, en algún mentidero futbolístico de la ciudad empieza a rumorearse que una de las pocas certezas en cuanto a apego y sentimiento por el club podría estar cuestionándose su continuidad en el barco.

Ojalá sea solo eso, un rumor sin fundamento, porque podría ser otra decepción profunda en el ya bastante tocado ánimo de parte de la afición granate. 

No aprendemos y lo que es peor parece que no tenemos ninguna intención de hacerlo. 

El comienzo de temporada no puede ser más descorazonador. Ojalá "suene la flauta" y se pueda encauzar una situación que hace mucho, muchísimo daño al Pontevedra CF.

martes, 18 de mayo de 2021

Yo iré en "defensa propia"

 Dentro de pocos meses este blog cumplirá seis años.

A lo largo de todo ese tiempo ha habido ocasiones en las que las ganas de escribir una nueva entrada eran inmensas, otras veces escribir las impresiones de algún partido o de acontecimientos que rodeaban la actualidad del club eran mucho menores y además con pleno conocimiento de que tendría alguna consecuencia.

Han sido años en los que también he tenido la oportunidad de colaborar desinteresadamente con más de un medio de comunicación local.

He tenido el privilegio de conocer a personas maravillosas que viven con pasión extrema pero sana el deporte; a periodistas, futbolistas, entrenadores, directivos y otros personajes cuyos conocimientos y experiencia no hicieron sino enriquecerme por dentro de forma realmente notable.

También he conocido el lado malo que conlleva tratar de decir o escribir siempre lo que pienso; con dureza a veces, sí, pero con honradez y tratando de ser fiel a una forma de entender el fútbol y sobre todo al Pontevedra CF.

Llamadas alucinantes, whatsaps delirantes... en definitiva, algo parecido a lo que me consta han experimentado profesionales de la información de esta ciudad aunque a mí me ha pasado sin serlo.

Esta temporada tan rara, tan diferente y tan estresante surgida en medio de una pandemia devastadora, ha sido sin duda una de las más difíciles a la hora de verter los pensamientos o las impresiones que me iba dejando el equipo a lo largo de las jornadas.

Cuando las cosas van mal hay que decirlo y eso conlleva siempre desencuentros y tensiones que en algunas ocasiones (no muchas, afortunadamente) sí me han resultado dolorosas. 

Este fin de semana, sin ir más lejos, he tenido una polémica de las que sí duelen, de las que si afectan. 

Como este blog es de propia creación y en él escribo lo que me apetece sin sujetarme demasiado a un guión preestablecido, me apetecía decirlo y compartir con los lectores de este blog que discutir con personas a las que estimas resulta doloroso y hace pensar si no sería mejor cerrar la ventana y vivir  tú equipo de fútbol como casi siempre lo he hecho, conmigo mismo y sin hacer partícipe a nadie de lo muy bien que te lo puede hacer sentir y de lo mucho que puede llegar a hacerte sufrir.

Baste decir para acabar con este capítulo desagradable que nunca he dicho o escrito nada para dañar personalmente a nadie y que sí la temporada que viene "enclave granate" sigue existiendo, lo único que puedo garantizar es que en él seguirán apareciendo mis opiniones sinceras y honradas producto exclusivamente de las sensaciones que el equipo me deje y jamás por cualquier otro tipo de causa o interés.


El Domingo que viene el Pontevedra CF se juega, en mi opinión, muchas cosas a corto y medio plazo.

Si ya resulta duro competir en la 2ªRFEF viendo como otros 40 equipos que hasta ahora compartían tú categoría lo harán un peldaño más arriba, sumergirse en el pantano viscoso e insondable de la 3ªRFEF sería algo insoportable.

Insoportable para un club cuya viabilidad en la 5ª categoría de nuestro fútbol sería cuanto menos complicadísima pero sobre todo insoportable para una afición que ha vivido decepciones y fracasos por doquier en las últimas décadas y que no se merece, realmente así lo pienso, no se merece caer tan abajo y de una forma tan grotesca y desesperante.

Como muy bien han escrito en diferentes foros bastantes seguidores granates, directivos; entrenadores; jugadores pasan y varían a lo largo de un periodo de tiempo relativamente corto pero lo que perdura, lo que se mantiene a lo largo de los años es la masa social, los aficionados, esos seguidores que conforman el corazón de un club y cuyo latido no puede pararse so pena de colapso de la propia institución.

Yo el Domingo acudiré a Pasaron " en defensa propia".

Iré básicamente por mí. Porque no merezco ver al equipo hundido en la sima de la 3ªRFEF; porque le he apoyado siempre; porque le quiero; porque antes le quisieron mis ascendientes y porque su lugar no es ese al que podría caer en unos días.

Más al hacerlo por mí mismo, por lo que he vivido por el club, lo hago también por los demás compañeros de sufrimiento, por los otros seguidores granates que también acudirán por ellos mismos y por sus mayores y a la vez por el que se suele sentar al lado y que a veces pita más de la cuenta o el que se pone arriba y que lloró aquella vez que subimos a 2ª o el de abajo que rumia el partido en silencio pero que explota de alegría cada vez que su Pontevedra perfora la meta contraria.

Humildemente, me atrevo a pedir a aquellos que están dudando si acudir; que no tienen claro todavía si someterse "in situ" a 90 minutos terribles de incertidumbre, que lo hagan y que también lo hagan por ellos.

Que por un día, aunque sea por un solo día, se olviden de ese directivo que no soportan, a ese entrenador con el que no congenian o  a ese jugador al que no "tragan".

Que vayan por ellos mismos, por lo que sienten por el escudo y por lo que significa no caer a esa horripilante 3ªRFEF.

Si somos cerca de 3.000 en Pasarón ayudaremos a los nuestros a sobrellevar esa "ansiedad" que dicen que tienen y dificultaremos la labor de un Oviedo B que tampoco quiere hundirse en el abismo y al que debemos presionar desde la grada lo máximo que podamos.

La situación es crítica.

Ya lo fue en otras ocasiones y nos convertimos en protagonistas de la resurrección del equipo.

Hagámoslo de nuevo el Domingo; por nosotros; por el Pontevedra CF.


  



lunes, 10 de mayo de 2021

Cuando tu equipo te hace sentir vergüenza

Quedan dos jornadas para el final y ahora no es el momento de cargar las tintas sobre el equipo, opinan algunos. Ahora hay que apoyar, animar y dejar las críticas para el final, estiman esos mismos.

Muchos de los que todavía buscan el apaciguamiento son los que llevan toda la temporada poniendo paños calientes al incomensurable fracaso del Pontevedra esta temporada y algunos de ellos, para desconsuelo y verdadera tragedia de la entidad, lo hacen desde sus tribunas de prensa ejerciendo de abogados de oficio de unos clientes que no necesitan salir a la palestra a defender lo indefendible pues ya tienen gente bien colocada que lo hacen por ellos.

Lo único realmente cierto, lo que ven los pocos aficionados que siguen yendo al campo cada jornada ( por cierto, "éxito" extraordinario de la política de precios para este partido del Consejo) es que el equipo se diluye como un azucarillo cada semana y va camino de protagonizar uno de los capítulos más vergonzosos de la historia granate.

Porque, falten o no 2 partidos para el final; queden 6 puntos o no en juego, no decir que ayer el Pontevedra produjo vergüenza a muchos de sus seguidores significaría cerrar los ojos a la realidad y "compadrear" como muchos llevan "compadreando" desde el pasado mes de Octubre.

La segunda parte que jugó ayer el equipo no resulta de recibo.

Fue un segundo tiempo vergonzoso, sonrojante y propio de un equipo ya "muerto" y entregado a su suerte; esa suerte que no es otra que llevar al Pontevedra a su peor clasificación en 80 años de competición.

Un grupo de chicos jóvenes, algunos juveniles, que ya estaban descendidos, se pasearon en los segundos 45 minutos por el estadio de Pasaron ante la impotencia  e incapacidad supina de un Pontevedra plagado de jugadores expertos pero que ayer parecían prebenjamines incapaces de pasarse un balón a menos de 2 metros de distancia.

Ya llegó tarde el Pontevedra al partido protagonizando unos primeros minutos de encuentro deleznables que no podían acarrear otra circunstancia que ese gol del Sporting que ponía al filial por delante.

Por lo menos, tras el 0-1 y en el resto de la primera mitad. el equipo trató de rebelarse y consiguió meter más o menos atrás a su rival.

A pesar de ello, el espectáculo ofrecido por Luisito en la banda era, cuanto menos, desalentador. Bronca tras bronca tras bronca que lejos de dotar de cierta tranquilidad al grupo lo que parecía conseguir es dotar de más nerviosismo a los increíblemente desesperados futbolistas granates.

Del 4-3-3 a una especie de 3-4-3 entre grito y grito y alarido y alarido dada la aparente falta de entendimiento de los jugadores a lo que realmente quería el técnico.

Aún así, insisto, el equipo consiguió hacerse con el balón, penetró por bandas en ocasiones y logró el empate y casi ponerse por delante en la mejor jugada del partido en la que Borja envió una pelota al poste.

Lo lógico, lo normal, lo que en definitiva tendría que haber ocurrido, es que tras el descanso se templasen los nervios; se ordenase de una vez con calma la ubicación que se quería de los jugadores sobre el campo y se siguiese en esa línea dominadora que pudiera desembocar en el gol de la victoria.

Pues no.

Lo que vino a continuación fue el más espantoso de los ridículos del equipo esta campaña en casa ( y mira que ha habido ya varios).

El único "argumento", la única "solución"  que el equipo encontró para tratar de crear peligro al rival era nada menos que el pelotazo de Alvaro Cortés desde su área hacia la zona de tres cuartos asturiana sin que en ningún momento tal herramienta sirviera para ganar ni la más mínima ventaja para nuestros intereses.

No solo sucedió eso sino que el Pontevedra empezó a demostrar una inseguridad defensiva y una "empanada" de tal calibre que el Sporting empezó a acumular ocasiones sembrando el pánico en un estadio que presenciaba atónito el desempeño impresentable de los suyos.

En medio de tanta impotencia y de tanta desesperación, solo en una falta mal lanzada por Damian que se envenenó a la que respondió el meta con una palomita y en un cabezazo de Jorge igualmente neutralizada por el meta en buena intervención, pudo el Pontevedra salvar los muebles a pesar de su pésima actuación.

Por contra, hasta cinco ocasiones pintiparadas para marcar tuvo el Sporting. 

Tres de ellas en uno contra uno contra Alvaro Cortés que salvó los dos primeros demostrando que el sí había llegado al partido pero que nada pudo hacer ya en la tercera ocasión en la que le encararon en una pérdida gravísima que como suele pasar le pasó a uno de los pocos jugadores que esta temporada ha rendido algo, Imanol, que de manera incomprensible perdió una pelota mortal que no desaprovechó un delantero gijonés.

Ayer se vieron cosas realmente alucinantes.

Lo primero, ese nerviosismo de un equipo con cinco o seis treintañeros en su once que parecían niños imberbes viendo como el paso de los minutos los empequeñecía cada vez más hasta convertirlos en meras briznas de aire.

Lo segundo, decisiones como la de cambiar a un Zabaleta horroroso pero sano en vez de a un Alex González cuyos problemas que le hicieron ser duda antes del partido eran evidentes tras el descanso y provocaban que el equipo estuviera jugando con diez hombres y medio ( y ese medio por el pundonor que trató aún así de poner el capitán aunque claramente mermado en lo físico).

O volver a ver a un Xisco Campos con experiencia en 1ºdivisión hace dos telediarios superado por la situación y regalando ocasiones de gol a mansalva a los jugadores del Sporting.

O ver otra vez a Charles completamente desdibujado, con una falta de confianza increíble y además señalado por su entrenador al ser objeto de un cambio en el minuto 80 que por supuesto solo empeoró, si cabe, un poquito más al equipo.

O ese Aitor Nuñez otra vez incapaz de controlar un solo balón, o a Damían y Borja perdidos en medio campo sin poder coger la brújula en ningún momento.

El espectáculo ofrecido por el equipo en esa segunda parte, en definitiva, no se puede calificar de otra manera que vergonzoso y pone al Pontevedra en una situación límite que resulta absolutamente insoportable.

Por jugar de esta forma, al pelotazo sin sentido, este atribulado bloguero le dio mucha caña a Jesús Ramos. 

La segunda parte de ayer empeora incluso algunas de las actuaciones en casa de este equipo a lo largo de la temporada y no es de recibo que a estas alturas y con los jugadores que Consejo y parte de la prensa dicen que tenemos, se siga jugando de esta manera tan horrorosa, tan lamentable y lo que es peor tan poco fructífera a la hora de conseguir puntos.

En seis partidos de la segunda fase solo hemos ganado al Covadonga y además en casa dando bastante pena.

A estos 6 encuentros habría que añadir el de Guijuelo que ya era a casi todos los efectos partido de 2a fase y en el que también se hizo el ridículo.

Ya basta, de verdad.

Ya basta de tanta incompetencia, de tanta desvergüenza y de tantos y tantos errores que están generando al Pontevedra humillación tras humillación y que pueden acabar con el mayor varapalo sufrido en ocho décadas.

Creo sinceramente que esta afición no se merece esto.

Que alguien haga algo porque así nos vamos al 5º escalón del fútbol español y eso, diga quien diga lo contrario, sería lo más grave y penoso que le haya ocurrido al club desde el día de 1941 en que nació. 

   

lunes, 19 de abril de 2021

Un gato triste y azul, unos surtidores sin agua y un iceberg cada vez más cercano

 Vive el Pontevedra CF desde hace tiempo una realidad muy extraña. 

Una realidad en la que conviven, por un lado, la cruda y fría clasificación deportiva que una semana tras otra indica que el equipo va camino de estrellarse de frente contra una mole de hielo en plena travesía por el atlántico norte y, por otro, los mensajes que casi nunca salen del grueso (si se puede seguir utilizando ese adjetivo,grueso, en este contexto) de su afición sino desde dentro de la propia institución o entidades "satélites".

Hace unos días nos desayunábamos con unas declaraciones de la Presidenta, hechas en la sede de la Diputación a la que rendía visita, en las que pedía e incluso rogaba a sus jugadores que empezaran a ganar por el club, su afición y "por la persona que los había traído aquí".

Se inauguraba de esta forma una nueva modalidad de gestión en club deportivo que podríamos definir tal que así: Yo mando aquí, ficho a los futbolistas que quiero o que me indican las personas que yo designo para ello y si la cosa marcha bien me pongo el mundo por montera y me atribuyo el éxito por todo lo alto. 

Ahora, si "pintan bastos" en el tema, entonces me coloco a un lado, como algo externo a la propia entidad y me sitúo al lado de la "sufrida" parroquia en reclamación a la plantilla de esos resultados que no son ya una lógica consecuencia de mis decisiones sino de una fatalidad cuyos responsables son todos menos yo.

Pedía, en definitiva, la Presidenta que los jugadores ganaran "por ella" y tan bella petición presidencial hizo que volviera a dar marcha atrás en el tiempo y evocara a aquel gran cantautor brasileño llamado Roberto Carlos (el primer Roberto Carlos de fama casi mundial pues cuando atesoraba éxito tras éxito nada se sabía todavía del explosivo lateral izquierdo).

Tenía muchas canciones preciosas el gran Roberto Carlos y las entonaba con esa voz delicada y trufada de un curioso acento portugués, portando un original pañuelo al cuello y trajes, casi siempre, de colores claros y factura elegante aunque con un toque informal.

Una de aquellas baladas se llamaba precísamente "Por ella" y su letra no era otra cosa que el recuerdo de las sensaciones y los sentimientos que la mujer amada provocaba en el protagonista que entonaba con voz meliflua y apasionada" pasajes tales como :" Por ella cada despertar, cada sentimiento. Las flores, la música, el mar, la lluvia y el viento. La luz, el color, el fuego, la tierra y el agua. Azules y grises recuerdos, el cuerpo y el alma.

Cantaba y cantaba Roberto Carlos estrofas de similar contenido hasta rematar la canción con un ya legendario: La la la la ra lalay lalayra... que dejaba todavía en el aire a pesar de haber cesado su voz y la música el tremendo amor que sentía por la dama de la canción.

 Era y es una canción cuya letra describe el amor presente, el correspondido, el que hace sentir que se pueden mover mares y montañas solo con la fuerza que el amado recoge de la mirada dulce de su musa.

Por desgracia, ahora este atribulado bloguero vuelve al presente, los partidos de fútbol no se suelen ganar a base de arrebatos amatorios y de esa energía arrebatadora que produce el amor.

Los partidos se suelen ganar por hacer mejor las cosas que el rival de turno y para eso hay que hacer las cosas bien cuanto más número de minutos dentro de un partido mejor.

Y el Pontevedra CF, con Rufo siendo de la partida sin que sepamos realmente a que nivel físico se encontraba, volvió a salir desconectado al campo de juego y no se "enganchó" o no consiguió hacerse minimamente con la situación hasta mediado el primer tiempo.

Esos primeros 20 minutos fueron realmente lamentables. 

El Lealtad salió "metiendo pierna" por un lado e imitando a Tarzán en sus diferentes versiones del grito en llamada de sus amigos los leones.

Fue un tramo del partido en el que el Pontevedra pareció verse sorprendido por el empuje asturiano y en el que dar dos pases seguidos se convirtió en misión imposible.

También desde esos primeros instantes, a pesar eso sí de no resultar decisivo para el resultado final, se vio claramente que el colegiado catalán (tiene bemoles, por cierto, que para un Pontevedra -Lealtad se designe a un catalán) no era precisamente de los mejores árbitros de su promoción.

Tras ese arranque descorazonador en el que el Lealtad quiso sorprender al Pontevedra antes de meterse para ya no salir "en sus cuarteles de invierno", el equipo logró tomar algo la manija del juego e incluso protagonizó un par de jugadas de mérito triangulando en medio campo con algo de velocidad por medio de Sabater y Adrían Cruz.

Sin embargo, con el rival como ya se ha dicho encerrado en su parcela defensiva, el Pontevedra volvió a manifestar su total incapacidad para abrir defensas tupidas.

Esas jugadas aisladas con algo de electricidad se quedaron en eso, jugadas aisladas y los minutos empezaron a transcurrir sin que de nuevo los aficionados que allí estábamos pudiéramos comprobar si el portero visitante tenía o no buenas condiciones bajo los palos.

Algún acercamiento peligroso, alguna aproximación prometedora pero lo cierto es que ni en una sola ocasión se tiró entre los tres postes y la acción más peligrosa y bonita terminó con un lanzamiento de Figueroa por encima del larguero.

Tras el descanso nos encontrábamos con la sorpresa de la presencia de Pitu sobre el terreno de juego en sustitución de Oier Calvillo.

El chaval lo intentó por banda derecha, estuvo voluntarioso, a veces quiso encarar pero lo cierto es que no contribuyó en absoluto a generar peligro de verdad sobre el área contraria.

A medida que avanzaba el segundo tiempo esa sensación de impotencia progresiva, de desesperación continúa ante nuestra incapacidad para superar a una defensa se fue adueñando de casi todos.

La única esperanza venía, como suele ser habitual, por la banda izquierda y los continuos  intentos de penetración y desborde de Alex González que además protagonizó el único lanzamiento a portería que fue respondido por una segura parada del arquero del Lealtad.

Ver a Alex correr, intentar driblar y volver a intentarlo un a y otra vez tras ser frenado por la defensa contraria, se convirtió por lo menos para el que esto escribe en el solitario atisbo de un mínimo peligro y por ende la posibilidad de que por ahí llegase esa jugada salvadora que nos diese el choque.

No llegó por ahí, incluso se cegó antes de tiempo dicha posibilidad por un cambio de banda ordenado por Luisito entre el cántabro y Pitu que no dio ninguna clase de resultado.

Si pudo llegar, en cambio, esa acción salvadora a 5 minutos del final y a través del balón parado. Una falta lateral bien sacada propició que Adrían Cruz pudiese rematar en inmejorable posición para marcar pero lastimosamente la pelota se le marchó fuera.

Otra de las frases "míticas" proferidas esta temporada desde dentro del club es  la famosa "La mejor plantilla de 2ªB".

Es cierto y no se puede negar que esta plantilla debería haberse clasificado por lo menos para la fase del 4º al 6º y no estar pasando ahora por la terrible posibilidad de bajar a 5ª división.

Ahora bien, para el partido de ayer teníamos dos bajas: Charles y Jorge (no cuento a Romay pues su ficha se dio de baja para dar cabida a Sabater).

Bueno, pues que con solo 2 bajas  y esa presunta "mejor plantilla de la 2ºB" no se pueda hacer más que un solo cambio hasta el minuto 80 en un partido que requería "mover algo el cotarro" y que además se pueda entender como lógica tal circunstancia viendo lo que había en el banquillo, pone bien a las claras lo corta y lo limitada en calidad y efectivos que en verdad es esta plantilla.

Y que se haya traído a Pitu en el mercado de invierno cuando ya teníamos en esa posición "ofensiva de banda" a Jorge, Oier, Oscar, Alex, Martín Diz e incluso Iñaki; y no se hubiera traído a un "9" de refresco por modesto que este hubiera sido cuando todo el peso recae desde el principio en solo 2 jugadores pone de manifiesto lo rematadamente mal que se hicieron las cosas en el mercado de invierno.

Al final, esa canción optimista de amor correspondido y emulsión de sentimientos bonitos que es "Por ella" tuvo que ser sustituida por otra hermosa canción del irrepetible Roberto Carlos.

Entre el nutrido repertorio del moreno brasileño figura también una canción que, como no, habla también del amor pero no ya del presente, del compartido sino del amor intenso pero pasado; del profundo pero ya lejano; de ese amor nunca del todo olvidado que hacía recitar a Roberto Carlos aquellos hermosos versos que algo así decían: "El gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía; más sé que sabrá de mi sufrir porque en mis ojos una lágrima hayyyy".

Así, como un gato triste y azul y no como un amante rebosante de energía erótica y amatoria, es como volvió a marcharse del campo el Pontevedra CF.

En rueda de prensa, no obstante, habría todavía tiempo para poder abrir los ojos de asombro ante algunas cosas que allí se dijeron.

Primero por algunas preguntas efectuadas sobre la actitud extremadamente defensiva de nuestro rival de ayer. Sinceramente, no sé a quien puede extrañar el planteamiento del equipo asturiano si ya de sus propios datos ( pocos goles encajados; pocos goles transformados) se deducía claramente cuales eran las virtudes y los defectos del rocoso equipo con el que nos enfrentamos.

Ahí estuvo bien Luisito diciendo que efectivamente eso era lo que se esperaba pues esa es la legítima forma de jugar de los de Villaviciosa.

Lo que a este atribulado bloguero le pareció más difícil de comprender es la alusión del técnico de Teo a lo excesivamente seco que estaba el césped.

No me extrañó porque no fuera cierto. La extrañeza y la incredulidad vienen porque desde las 16,40 minutos, hora en la que aproximadamente accedí al estadio no observé en ningún momento los aspersores funcionando sobre el césped de Pasarón. Ni tampoco los vi vertiendo agua en el descanso del partido.

Por tanto, no estaría de más que se supiera si una sequía imprevista azotó a los surtidores de Pasarón o si a la hora de utilizarlos hay que pedirle permiso al equipo visitante, circunstancia que tal y como está el mundo del fútbol no resulta descartable. 

Una semana más y esta temporada insoportable adquiere mayor grado de dramatismo.

Hace bien poco puede ver un interesante documental en el que se relataban las últimas horas de singladura del Titanic y las varias circunstancias que tuvieron que converger para que tan imponente trasatlántico acabará partido en el fondo del océano. 

Mensajes de aviso no atendidos de otros buques que iban por delante avisando de bloques de hielo; remaches deficientes en algunas partes del casco; un pequeño incendio en uno de los depósitos de carbón que estuvo días sin extinguirse; los dos vigías sin prismáticos por una razón de difícil explicación...

El caso es que cuando los grumetes vieron la inmensa mole contra la que se dirigían, lo hicieron demasiado tarde y la maniobra evasiva del Titanic no evitó que el golpe lateral del barco contra el iceberg fuera tan brutal como devastador propiciando la tragedia que ha pasado a la historia y que casi todo el mundo conoce  en nuestros días.

El Pontevedra CF ha recibido ya muchos avisos y parece que ese giro de timón se está retrasando hasta casi lo insoportable.

Teniendo en cuenta que el partido jugado en Guijuelo ya era realmente de 2ª fase, de los 4 que hemos jugado tan solo hemos ganado 1, al Covadonga y de manera no demasiado convincente.

El iceberg ya está a la vista. 

A día de hoy, hay tiempo todavía para variar el rumbo y esquivarlo sin que los efectos de la la temporada sean ya completamente devastadores y humillantes.

No obstante, el tiempo se acaba y esas famosas sensaciones con las que se nos taladró a lo largo de la 1ª fase no pueden ser más desalentadoras.

El que esto escribe siente miedo futbolístico y no le duelen prendas en reconocerlo.

Miedo a la 5ª división o 3ª RFEF; miedo al ridículo, a la insignificancia, a ser el hazmerreír del fútbol gallego.

Miedo a meternos ya no en un pozo sino en una sima que ríase usted de Mordor de la que sea imposible salir.

Miedo, en definitiva, a que el Pontevedra CF alcance la peor clasificación de sus casi 80 años de historia.


 

         

  

miércoles, 7 de abril de 2021

Entre la desidia y el nerviosismo

El Pontevedra ganó hace unos días el partido más accesible de los 8 que se va a encontrar en esta tortura china de 2ª fase por evitar la hecatombe.

Ganó a un equipo honrado, humilde y voluntarioso que no ha vencido fuera todavía en lo que se lleva de competición pero que sí había conseguido un llamativo y meritorio empate en el estadio de El Plantío ante un Burgos que esta vez sí está cumpliendo las buenas expectativas que había creado.

No planteó el Covadonga un partido cerrado, defensivo o brusco ante los nuestros.

Todo lo contrario. Quiso jugar, otorgó espacios al colocar la defensa bastante adelantada y demostró que juega mejor en campo contrario que en su propia parcela.

El encuentro era ideal para que los pocos, poquísimos aficionados que nos congregamos en Pasarón (ni de lejos los 1000 permitidos), pudiéramos sacudirnos una pequeña parte de la frustración y el disgusto que acumulamos desde Octubre, viendo al equipo ganar con autoridad y empezar a desasirse de esa "depresión futbolística" en la que se ha metido al verse relegado al furgón de cola de su subgrupo.

No es cuestión de hablar ya más de un partido sobradamente descrito en diferentes crónicas periodísticas.  

Baste con decir que esa "autoridad " duró 20 minutos, que mediada la primera parte y de forma inexplicable el equipo se partió permitiendo al Covadonga generar dos o tres ocasiones de gol bastante claras (además de la falta en la que sí fue capaz de recortar distancias) y que la sensación de incredulidad, de "no tener ni idea de lo que estaba pasando" volvió a reinar en las despobladas gradas de Pasarón desde las cuales pudieron escucharse algunas pitadas realmente notables al equipo.

Baste también con recordar que la segunda parte no fue lo mismo. 

El Pontevedra no empezó bien pero con el paso de los minutos creó hasta cuatro ocasiones para sentenciar. La diferencia estuvo en que afortunadamente se dieron muchas menos facilidades atrás y el Covadonga apenas pudo llegar con peligro a la portería de Alvaro y solo dio un pequeño susto con un lanzamiento desde una posición escorada al que respondió con seguridad el guardameta granate.

Aún así, llegar al final con un marcador ajustado después de lo que se había fallado volvió a generar nerviosismo, cabreo y algo de hartazgo en una afición que no daba crédito a la incapacidad de su equipo para terminar con el choque muchos minutos antes de su final.

Entre esas ocasiones de la segunda mitad (cuatro o cinco, insisto, muy claras) no se puede dejar de comentar una de las falladas por Rufo y otra por Oier.

En esas dos acciones no había ni oposición del portero rival y resulta alucinante que se hayan marchado fuera ante la estupefacción general del ex vetusto.

Recuerdo alguna ocasión igual de clara marrada por Rufo en Barreiro y más de una erradas por él mismo y otros compañeros aquel infausto partido jugado también aquí frente al Guijuelo.

¿Se puede fallar? Sí, claro. Esto no deja de ser un deporte y el error forma parte del mismo pero realmente hay fallos a los que resulta muy complicado encontrar explicación y más si hablamos de jugadores con una calidad contrastada que ellos mismos han demostrado aquí mismo en otras ocasiones. 

Lo cierto es que al final se ha ganado al Covadonga con un gol de "churro" que entra tras desviar un defensa y con otro tanto producto, sí, de un buen disparo muy lejano pero en el que el arquero rival estaba tan adelantado que permitió que el lanzamiento de Sabater le pasara por encima y entrara casi por el centro de la portería.

En cambio, jugadas  en las que se encara en "uno contra uno" al portero contrario o incluso se dispara con aquel en el suelo, como se acaba de decir, se marchan fuera de forma lastimosa y muy peligrosa para el resultado.

Hace tres días, tales fallos enormes no costaron puntos pero otros días sí lo hicieron.

Fue el partido, por tanto, un pequeño resumen de lo que ha sido el Pontevedra CF esta Liga. 

Un equipo absolutamente incapaz de mantener su portería a cero y que ha perdido muchos puntos por tal circunstancia y un equipo que salvo alguna excepción tampoco es capaz de meter con cierta frecuencia las ocasiones que crea con lo que el "cocktail explosivo" resultante no podía ser otro que verse inmerso en esta insoportable fase en la que si se vuelven a tener las lagunas que se han tenido el Domingo pasado no es descartable que acabemos pasándolas otra vez "canutas". 

También me gustaría llamar la atención sobre otro apartado que posiblemente responda a la sensación de fracaso que el propio equipo tiene sobre sí mismo y no a una cuestión real.

El caso es que en ocasiones los jugadores parecen cansados e incluso agotados pasados 25 o 30 minutos de juego. 

Resultaba llamativo ver a diferentes futbolistas agacharse o acuclillarse ya en la primera mitad denotando un cansancio físico que no parecía corresponderse con la fase de partido que en ese momento se disputaba.

Insisto en que a lo mejor ese problema físico no es tal y se corresponde más con la decepción o con el "marrón" que supone para muchos de estos jugadores tener que disputar esta fase.

No sé. Lo que si sé, es que estén algunos futbolistas cansados o no; se encuentren más motivados o menos; sientan más ganas o menos de salir a jugar, lo únicamente cierto y verdadero es que, como ya se ha dicho más veces en este blog, la entidad se está jugando mucho en este envite.

No quiero ni pensar en las consecuencias económicas que a buen seguro acarreará (porque las acarreará) para el Pontevedra no estar en 1ªRFEF la temporada que viene después del desembolso que se ha hecho para lograr ese objetivo y que ha resultado completamente fallido.

Ahora, eso no es nada con el "tembleque" que me entra si pienso en la posibilidad de bajar dos escalones de golpe y que el equipo de con sus huesos en la 3ªRFEF con todo lo que ello supondría de humillación, desprestigio y por supuesto consecuencias económicas.

Por tanto, en estos momentos no toca la desidia ni el desinterés ni la inercia de que vamos a quedar seguro entre los 2 primeros porque "nosotros lo valemos" porque esa sería otra equivocación de las muchas que se han cometido esta temporada por todos los estamentos del club.

A este respecto (no sé si debería escribirlo porque a lo mejor le perjudica, la verdad) la actitud que vale, la que hizo sentirme algo representado desde la grada el otro día, es la carrera que el capitán se echa en el minuto 92 hasta la banda izquierda de nuestro ataque para taponar un balón en largo que pretendía mandar el rival en los minutos de descuento del partido. 

No es que Alex el otro día estuviera en su versión "super"; falló algún control fácil, algún pase no complicado pero sí dio tres asistencias de gol que se desperdiciaron y, sobre todo, llenó su banda izquierda de carreras hacia delante y hacia atrás . A veces me dio la sensación de que en otras zonas del campo (no precisamente cercanas a la suya) no se corría de la misma forma e intensidad.

Es posible que sean solo sensaciones equivocadas de este atribulado bloguero, provocadas también por el aprecio que siente al portador del brazalete esta campaña (aprecio ganado sobre el terreno de juego por el rubio jugador cántabro). 

Es posible, por tanto, que todos corran igual y que nadie ahorre un esfuerzo ni se ahorre meter una pierna en algún lance determinado. Ojalá sea así y el que esto escribe esté en un error.

Esta 2ª fase es muy dura para todos: jugadores, técnicos y aficionados.

Creíamos que a estas alturas estaríamos viviendo una cosa y estamos sobreviviendo en otra pero esa mentalidad debe cambiar por completo.

Debe hacerlo por lo menos hasta que nuestra presencia en la 2ªRFEF sea un hecho y se haya amortiguado un poco el tremendo golpe que nos hemos llevado.

Luego ya habrá tiempo de que se nos rompa el corazón comprobando los 40 equipos que jugarán la 1ºRFEF y sintamos envidia (sana o no) mientras se disputen los play off de ascenso a 2ª.

Por contra, lo que toca ahora es pensar en el Sporting B. 

Un equipo que a buen seguro no parará de correr durante los 90 minutos y que derrochará entusiasmo en todas sus acciones con el objetivo de ganarnos y recortar la diferencia que le llevamos en la tabla.

¿Qué Pontevedra saltará al campo en Gijón?

El equipo depresivo y lastimero que se vio en Guijuelo y en algunas fases del encuentro frente al Guijuelo? 

O un equipo responsable y sabedor de que todas las bromas que se podían gastar este año ya se han gastado y que de no dar la cara verá como sus rivales se le echarán encima aumentando la sensación de asfixia que todos tenemos a estas alturas?   

 

 

 

martes, 30 de marzo de 2021

Apoyo, todo; Vergüenza, mucha.

Esta temporada tan dura, tan atípica y tan decepcionante, además, en el caso del Pontevedra CF está cuajada de bulos, interpretaciones absurdas de la competición y algún otro aderezo pintoresco que provoca por lo menos en el ánimo del que estas líneas escribe unas ganas inmensas de que acabe de una santa vez y si es posible sin la tragedia deportiva que se lleva barruntando desde hace algún tiempo.

Después del estreno de "No es un descenso" protagonizada por algunos equipos condenados a solo luchar por estar en 2ªRFEF y no caer todavía más bajo; seguida por su "spin off": "Es un ascenso", en este caso representada por alguno de los equipos que se han metido ya en 1ªRFEF pero que no están todavía ni siquiera clasificados para los play off de ascenso a 2ª ("películas" que atentan contra todo sentido común y que es posible opten a Oscar en varias de las categorías cinematográficas), es tiempo ahora del gran estreno de "Comienza la 2a fase de permanencia, vital para el Pontevedra CF".

No, tranquilidad. No voy a hablar de eso de "permanencia" pues ya es un debate muy manido, esas películas citadas ya han sido vistas muchas veces y los esfuerzos que tocan ahora no son otros que evitar la hecatombe de vernos con los huesos en el 5º escalón del fútbol patrio.

Sin embargo, si que me gustaría centrarme un poco más en esa afirmación de que "comienza la 2a fase de la competición el próximo fin de semana".

Sí. Es verdad que terminológicamente sea una afirmación correcta. Sí, es cierto que empezaremos a jugar contra nuestros 4 rivales nuevos a partir del Domingo que viene. Y sí, también se corresponde con la realidad que esa fase en puridad se compone de 8 partidos y el primero de esos 8 será contra el Covadonga en unos días.      

Ahora bien, siendo lo anterior verdad, creo que muchos (sino todos) los aficionados del Pontevedra CF, sabíamos que esa segunda fase empezaba hace dos días en el campo del Guijuelo.

Lo sabíamos por diferentes razones pero principalmente por dos.

La primera era que el equipo afrontaba la última jornada sin opción alguna de meterse en otra pelea que no fuese la del 7º al 10º y la agonía de no bajar a 3ªRFEF.

Y la segunda es que como ya es de sobra conocido, los puntos se arrastraban de una fase a otra y por lo tanto los 3 en disputa en la villa salmantina eran de vital importancia para tener un margen de cierta tranquilidad a la hora de afrontar los siguientes partidos y para dar sensación de equipo serio y con brújula a pesar del tremendo varapalo que ha supuesto vernos en esta situación clasificatoria tan lamentable.

En opinión de este atribulado bloguero, por tanto, la 2a fase empezaba en Guijuelo y el primer ridículo sin paliativos, la primera bofetada a la cara de una afición ya bastante golpeada en esta maldita Liga, se propinó por el equipo en la matinal del Domingo pasado al ser incapaz de estar a la altura de una camiseta que parece que este año o está pesando mucho a algunos o bien no le importa demasiado a otros.

A ver. 

Es bien sabido que la 2ºB, que desaparecerá en pocos meses, es conocida por todos nosotros. Se cuentan con los dedos de una sola mano los equipos que hayan militado tantas o más veces que el Pontevedra CF en esta categoría y precisamente por ello somos conocedores (hablo de muchos seguidores granates) que jugar en campos como el del Guijuelo no es fácil, sino todo lo contrario.

Nadie espera que en campos así el equipo juegue un fútbol bonito, vistoso y hasta elegante porque es prácticamente imposible por las condiciones que rodean el escenario.

Eso, por lo menos el que esto escribe, lo tenía claro antes del comienzo del choque.

Entra incluso dentro de lo comprensible que una pelota sin aparente peligro bote raro en ese terreno y despiste algo a un jugador que cada vez que ha salido dio muestras de eficacia y seguridad como Alvaro Cortés.

Ahora, lo que ya resulta muy difícil de entender y de digerir es que el Pontevedra no sea capaz de hacer ninguna jugada de un mínimo peligro sobre la portería rival. Ni jugando por abajo, ni por el medio ni por arriba. Nada de nada.

Sabiendo la importancia de los puntos en juego, sabiendo que es posible incluso que nos estemos jugando evitar un panorama económico dantesco en el futuro cercano, sabiendo que estábamos jugando contra un equipo que no había ganado más que un partido y además en el mes de Noviembre, protagonizar actuaciones como esta ni es de recibo ni debe quedar como una anécdota más de una temporada.

Tras el descanso, sin hacer demasiado, se consigue dar dos o tres pases seguidos aunque sin tirar a puerta y se logra el empate a través de un remate rival en su propia portería.

Sería otra vez hasta comprensible (con dificultad, pero haciendo un esfuerzo) que el equipo una vez logrado ese gol, pensara en guardar ese punto que valdría algo de cara a la 2º fase y no se volcara al ataque en busca de la victoria (sería, insisto, hasta entendible dada la proverbial e infinita paciencia de la afición pontevedresa). 

Sin embargo, lejos de acomodarse mejor al partido, lejos de adquirir seguridad en el juego y plasmar algo (aunque sea muy poquito) de la superioridad que en teoría teníamos sobre el desahuciado equipo jamonero; lejos de ello, repito, permitimos que por esa autopista infame que lleva siendo nuestra banda derecha defensiva desde el comienzo de la campaña, se cuele un rival como "perico por su casa" para centrar y que el nueve rival, sí, sí, el NUEVE rival ( y no algún jugador que hubiera sorprendido desde segunda línea) remate solo en el segundo palo para cristalizar ese ridículo que para este bloguero constituyó la derrota ante el Guijuelo.

Esta paupérrima actuación del equipo que no solo supone estrechar al máximo la puntuación de 5 de los 8 equipos de nuestro grupo por evitar el doble descenso, sino también volver a sembrar de dudas el futuro más cercano al ver al Pontevedra arrastrándose de esa manera en casa del colista, como ya he dicho antes, no debería caer en saco roto.

Si el Pontevedra CF estuviese regido en la parcela deportiva por gente verdaderamente profesional y que estuviera "empapada" de fútbol, esta derrota sobre todo por la forma en que se ha producido debería tenerse en cuenta a la hora de renovaciones, continuidades y demás pues hay cosas que no deberían permitirse cuando tanto está en juego y cuando tanto podríamos sufrir si no se recupera el timón desde ya para que espectáculos tan penosos como el de hace 2 días no pueda volver a producirse. 

La psicología del aficionado al fútbol y sobre todo la del seguidor acérrimo de un equipo, no obstante, es conocida y caprichosa.

A pesar de derrotas que cubren de oprobio por la forma en que se cosechan y las circunstancias que las rodean, ese apego incondicional a unos colores, esa necesidad de ver ganar a tus jugadores, esas ganas de vivir una victoria rodeado de otros que sienten lo mismo, acaba prevaleciendo siempre y la capacidad de perdonar de una afición futbolística es gigantesca.

A buen seguro que todos deseamos con fervor que el Domingo el equipo se parezca otra vez a un equipo; deseamos también que se coman la hierba y consigan con sus carreras provocar nuestros aplausos y sobre todo deseamos que se hagan los goles necesarios para vencer y marcharse a casa con 3 puntos en el capazo que ya a estas alturas no es que sean necesarios es que son vida.

Así que allí estaremos el Domingo (quizá esta vez en mayor número) para ver al Pontevedra pelear por un objetivo que no era ni de lejos el esperado pero que se me antoja imprescindible para que la nave no escore todavía más peligrosamente hacía uno de los lados.

Sin embargo, una cosa es perdonar y otra bien diferente olvidar.

A este bloguero le resulta complicado olvidar episodios como el de Guijuelo, no es fácil desasirse de esa sensación de vergüenza experimentada tras el pitido final del árbitro, resulta harto difícil entender como esta plantilla (que tiene carencias, sí, aquellas que tantas veces hemos repetido y que están ahí) no pueda ofrecer un mínimo que evite derrotas tan humillantes, derrotas que al final acaban dejando huella y que desinflan igualmente cualquier "efecto entrenador" que se hubiera buscado.

Nadie tan crítico con el Consejo como este bloguero y los lectores habituales lo saben bien. 

Ahora, hay ciertas derrotas que no solo se pueden atribuir al despacho sino también, y en la misma medida, al césped.

Nos esperan 8 partidos duros, durísimos, con rivales que no creo sean demasiado inferiores a Guijuelo, Salamanca, Coruxo y demás.

En casa deberíamos desterrar los regalos y hacernos fuertes de una puñetera vez. 

Fuera, deberían evitarse actuaciones como la de Guijuelo.

Se puede perder? Sí, pero hay formas y formas de hacerlo.    

La cuestión es clara:

O subimos el nivel; o somos de una vez el Pontevedra CF o las consecuencias podrían ser terribles.



   

   

jueves, 18 de marzo de 2021

Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate...

 No es precisamente Mecano uno de mis grupos musicales ochenteros de referencia. Ahora bien, una cosa es esa y otra diferente es que si me propusieran elaborar una recopilación de canciones de aquella época con la que poder caminar escuchando música mientras paseo por la calle, no incluyera alguno de los míticos temas de esta banda que ya forman parte de la vida de todos aquellos que nos acercamos o ya en algunos casos rebasamos la inquietante cifra de las cincuenta castañas.

Es posible que entre esos temas elegidos para el "mp4" no estuviera uno bastante conocido del trío madrileño pero que me viene pintiparado para tratar la cuestión de esta columna del blog.

En el vídeo clip de la canción de marras (sí, ya sé que al escribir vídeo clip me convierto casi en un tiranosaurio pero es que así se le llamaba, que le vamos a hacer); pues eso, en el vídeo de marras aparecía una jovencísima Ana Torroja maquillándose en primer plano a sí misma a ratos y a una máscara "a otros ratos" mientras intermitentemente se colaban las imágenes de los "hermanísimos" coreando el final de alguna de las frases de la canción, los tres con ese "look" entrañable formado por unos peinados que habrían conseguido la aprobación del pájaro loco y unos atuendos que de alguna u otra forma muchos de los miembros de nuestra generación osamos ponernos algún día.

"No me mires, no me mires, no me no me no me mires, déjalo ya. Que no me he puesto el maquillaje, je, je je (los jes los entonaban los Cano apareciendo por sorpresa) y tengo una cara demasiado vulgar para que me puedas mirar".

Más tarde ya con labios, pómulos y ojos pintados, la gran Ana decía: "Mira ahora, mira ahora, mira, mira, mira ahora, mira ahora, mira ahora puedes mirar que ya me he puesto el maquillaje, je, je, je (otra vez los hermanos)  y si ves mi imagen te vas a a alucinar y me vas a querer besar..."

Y termina la cosa con algo más o menos así : " Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate, un espejo de cristal y mírate y mírate.."

Imaginemos ahora, si alguno de los lectores ha tenido la paciencia necesaria para llegar hasta este punto, a la 2ºRFEF a principios de esta temporada, allá por el mes de Octubre, fea (o feo pues el género es lo de menos), desaliñada, ojerosa, recién levantada y con ganas de volverse a acostar para seguir "digiriendo" la resaca de una fiesta demasiado copiosa en alcohol a la que asistió el día anterior.

Todos nosotros, los seguidores de los equipos de la 2ºB mirábamos a la 2ºRFEF por aquella época con muy malos ojos, la veíamos nada agradable, como un "coñazo" todavía mayor que el de la propia 2ªB que en el caso del Pontevedra ya parece más una maldición interminable que otra cosa.

Queríamos huir de ella. Todo el mundo sabía que jugar para ella en la 21/22 significaba un descenso sin ninguna duda. Formar parte de la 2ªRFEF era perder el tren de la más atractiva 1ªRFEF, con menos equipos, presúntamente con algo más de dinero, más profesional, a la misma distancia del fútbol profesional (1º y 2ª) que la actual 2ºB.

El objetivo mínimo, nos decíamos a las orillas del Lérez, debe ser permanecer, es decir, meterse en la 1ªRFEF para seguir en el mismo escalón del panorama futbolísitico español y una vez logrado eso seguir soñando con el ascenso a la segunda división.

Hete aquí que las cosas para nuestro Pontevedra CF empezaron a torcerse de una forma dramática y casi irreversible.

Las "sensaciones" (término milenial o incluso de la siguiente generación de la cual ignoro su nombre) que en la primera vuelta muchos decían que eran buenas aunque el equipo daba ya muestras de acumular problemas en su interior, nos fueron abandonando y ya ni se ganaba ni se transmitían esas buenas vibraciones.

En definitiva, que nos fuimos para abajo de manera irremediable y nos encontramos a día de hoy "agarrándonos a un clavo ardiendo" desde hace una semana y así seguiremos por lo menos 3 días más a la espera de lo que suceda en A Malata el próximo Domingo.   

"Curiosamente", a medida que las opciones del equipo se dilapidaban y las posibilidades de jugar en la "pro" (o en la 1ªRFEF como se quiera) se esfumaban ante la impotencia y desesperación de los seguidores granates, empezó a generarse una corriente de opinión que sostenía que no, que el no estar en 1ªRFEF, es decir disputar la 2ªRFEF, no significaba un descenso sino una permanencia en la categoría en la que ya se estaba y que el verdadero descenso se produciría si se bajase a la 3ªRFEF ( quinta categoría de nuestro fútbol a partir de la campaña que viene).

Claro, al principio este bloguero asistía absolutamente alucinado a la creación de este argumento falaz pero el asombro y el atribulamiento (como no va a surgir el famosos atribulamiento) aumentó exponencialmente cuando esa idea dejó de emitirse de forma tímida y pasó a mantenerse de manera pública y con todo el uso de razón por periodistas y algún que otro aficionado.

Ante este estado de cosas, ante esta realidad paralela que se quiere crear en la que pasar de jugar en la 4ª categoría en importancia de nuestro fútbol en vez de en la 3ª no es un descenso sino una permanencia; ante esta alucinación (o no alucinación porque nada es casual) colectiva en la que la posibilidad de jugar en la 5ª categoría y no en la 3ª no es un doble descenso sino uno solo, lo raro es que a este bloguero solo le evoque el recuerdo de la cara de Ana Torroja maquillándose delante de un espejo cantando "sombra aquí y sombra allá.." .

Lo normal, en cambio, es que tal kafkiana circunstancia lo que me evocase fueran los tiempos en los que los medios de comunicación de la ciudad le llamaban al pan, pan y al vino, vino y mantenían un mínimo listón de exigencia al equipo más representativo de la villa.

A aquellos tiempos, por ejemplo, de la primera reestructuración de la 2ºB en la que se iba a pasar de dos grupos a solo uno y en la que no se le habría ocurrido a nadie afirmar que no formar parte de aquella 2ªB modificada ( el Pontevedra lo consiguió en los despachos como ya se ha recordado alguna vez en este blog) no habría significado un descenso en toda regla a una categoría inferior.

Eran tiempos, en definitiva en la que por lo menos se daba la impresión de que esos medios querían progresar en la faceta deportiva a la par que el equipo y se entendía que el prestigio de jugar en una categoría más grande alcanzaba también a los profesionales que seguían la actualidad del club.

Basta ya, por tanto, de maquillajes de poca o nula calidad que afean todavía más el rostro sobre los que se aplica.

Basta ya de componendas y argumentos rebuscados y creados no se sabe bien porqué para aligerar un fracaso estrepitoso que todavía está a expensas de un milagro que ojalá se produzca.

El Pontevedra CF , sin ese milagro, habrá descendido al menos una categoría. 

Pasará de estar a un escalón de la 2ªDivisión a estar a dos escalones ( mi sobrino de 3 años creo que lo entendería).

Que sí seguimos en barrena (creo que no va a ocurrir y el primer paso se dio en el buen sentido frente al Coruxo) podríamos bajar dos categorías y estar a 3 escalones de la 2ªDivisión.

Que no meterse en la nueva 1ªRFEF de 40 equipos supone un palo gordísimo a las aspiraciones de crecimiento de esta institución en el aspecto deportivo y está por ver en el económico.

Que la mejor forma de ayudar a un equipo; a hacerlo grande; a colaborar en su mejora y progreso no es perdonándole todas sus faltas o inventando argumentos que ofenden a la inteligencia.

La mejor forma de ayudar, de potenciar al Pontevedra es quererle (eso siempre) pero también exigirle, llamar a las cosas por su nombre y no tratar de abusar más de una masa social que en una gran parte está ya hasta las narices.

Todo lo que no sea eso, lo que significa es maquillar. 

Ya saben: "Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate. Un espejo de cristal y mírate y mírate..."