martes, 22 de febrero de 2022

Tacones, conejos y expulsiones

Hacía 21 partidos de Liga que el Pontevedra CF no estaba tan cerca del U.Adarve.

Después de la disputa de la segunda jornada del campeonato, los madrileños cogieron cuatro puntos de ventaja que fueron incrementando poco a poco aprovechando el mal comienzo liguero granate.

Hoy, los tenemos a 3. 

Están, por tanto, a tiro de piedra si tenemos en cuenta el enfrentamiento directo que tendrá que celebrarse entre los dos equipos en el Estadio Municipal de Pasarón.

Y no es que el Pontevedra haya rebañado una cantidad de puntos mucho mayor en estos primeros cinco choques de la segunda vuelta que en los cinco primeros con los que arrancó el torneo.

Los granates solo sumaron 4 de los 15 puntos que estuvieron en juego en las cinco jornadas iniciales viéndose por ello obligado a realizar un trabajo constante de "hormiguita" para remontar poco a poco puntos con los de arriba.   

En los mismos encuentros de la segunda vuelta ha sumado 7 de 15, lo que no podemos afirmar sea un botín extraordinario en cuanto a la puntuación, a lo que debe sumarse que ha encajado 2 derrotas cuando en en ese tramo de la primera vuelta solo perdió un partido.

Lo que no estaba en el guión, por lo menos de este atribulado (y en ocasiones pesimista bloguero), es que nuestro principal rival iba a mostrar debilidad en su propio terreno de juego en el que se había mostrado infranqueable en la primera parte del campeonato.

Sus derrotas ante el Palencia- Cristo At. y Real Avilés (esta última contundente y sin paliativos) nos han dado vida y una ración extra de oxígeno que nos ha venido muy bien para sobrellevar ese bache en el que había caído el equipo.

Escribía hace aproximadamente una semana que los jugadores del Pontevedra CF necesitaban tranquilidad, pensar juntos y recordar los caminos que le llevaron a recuperar el rumbo y colocarse segundo en la tabla clasificatoria a base de ganar partidos.

Que en sus piernas tenían, sin duda alguna, los recursos suficientes como para detener la "hemorragia" de las derrotas ante Leganés y Bergantiños pero que no había demasiado tiempo para que se encontraran a sí mismos pues la competición es inclemente y no suele esperar demasiado a que las ideas vuelvan a surgir.

No obstante, el Pontevedra que salió al difícil campo de O Espiñedo ante una nutrida y apasionada presencia de seguidores granates, fue ese equipo fiable y seguro de sí mismo al que nos habíamos llegado a acostumbrar y no ese conjunto nervioso y algo desnortado de Butarque o de la segunda parte del día del Bergantiños.

Ante un rival que sabía que la mejor manera de hacer daño al Pontevedra era esperar ordenado atrás y estar atento a cualquier robo de balón que les permitiera salir en peligrosas contras, el Pontevedra apenas concedió errores y supo aplacar la energía e intensidad de un Arenteiro que, no lo olvidemos, llegaba al partido en racha.

Es cierto que el equipo "verde" gozó de una gran ocasión en el único error defensivo granate en el primer tiempo pero Uxío (ojalá su lesión sea lo menos grave posible) mandó por encima del larguero un cabezazo en muy buena posición para marcar después de un centro medido desde la banda izquierda carballiñesa.

Pero el Pontevedra CF tocaba el balón con más sentido a pesar del irregular estado del césped que nos recordó que no solo en Pasarón el balón se asemeja más veces a un conejo corriendo por un campo que a un esférico desplazándose por una alfombra verde.

Llegó el 0-1 en un saque de banda sacando con picardía y rapidez y tras ese tanto el Pontevedra tuvo a su merced durante quince minutos a un rival que acusó el golpe y que no fue capaz de frenar el juego granate.

En ese tramo de partido el Pontevedra debió "machacar" y hacer algún tanto más que diera tranquilidad pero como ya ocurriera en la primera parte frente al "Bergan", se desperdiciaron varias llegadas en superioridad clara a las que habría que haber sacado bastante más rentabilidad.

Y fue en el momento en el que el Arenteiro parecía haberse asentado algo más de nuevo sobre el campo y el Pontevedra haber calmado algo su ímpetu, cuando llegó la primera expulsión local.

Es Adrían Cruz un jugador con una calidad incuestionable y en Pontevedra lo conocemos bien aún a pesar de que por unas cosas u otras aquí no haya terminado de tener continuidad. Esa continuidad que sí tuvo en otros grandes equipos y en categorías superiores donde ha desarrollado una apreciable carrera.

Pero siempre ha sido también Adrián un jugador de corazón un tanto caliente y esa circunstancia volvió a traicionarle un poco en la acción que le costó ver la roja.

Falta sobre Alex Glez en medio campo, otra falta en la misma acción y para rematar, mientras ambos caían, bota con los tacos a uno de los gemelos de nuestro capitán. No creo que esa acción pueda calificarse de dolosa pero sí de negligente y así debió apreciarlo el árbitro que estaba muy cerca y que le indicó el camino de los vestuarios.

Y nada más quedarse el Arenteiro con 10, llega la acción del 0-2 justo antes del descanso que allanaba muchísimo el camino para la segunda parte. 

Seoane, transformado por un instante en Cafú o incluso Sócrates (brasileño genial de los años 80 que llegó incluso a tirar algún penalti con el tacón), se encontró con un balón suelto en el interior del área tras un lanzamiento desde la frontal y conectó su tacón con el esférico, en un recurso genial, para desviar la trayectoria de aquel e introducirlo dentro de la portería del Arenteiro.

Lejos de lo que se podría pensar (con 0-2 arriba y jugando contra 10) el Pontevedra CF no disputó ni mucho menos una buena segunda parte.

Quien más quien menos pensaría que el partido se desarrollaría con el guión del principio del mismo, es decir, con un Pontevedra en posesión de la pelota y un Arenteiro tratando de aprovechar las opciones que el rival le dejara teniendo en cuenta su inferioridad.

Lo cierto es que no fue así. El balón fue del conjunto local y el Pontevedra empezó a confundir lo que significa control del partido con relajación e incluso alguna dosis de paseo.

No hubo ocasiones muy claras ni el equipo se vio superado por su rival en exceso pero creo que sí se puede afirmar que no se notaba demasiado la superioridad numérica sobre el campo y que jugadores como nuestro admirado Alex Fdez y ese buen futbolista llamado Zanelli acumulaban cada vez más balón.

Son además estos dos centrocampistas muy buenos lanzadores a balón parado y (sin exagerar) en algún momento la imagen de los últimos minutos de Carballo en al primera vuelta pasaron (siquiera de rondón y solo por unos instantes) a través de mi cabeza.

Sin embargo, a falta de 20 minutos para el final un balón largo para A.Rubio obligó a Pol Bueso a estorbarle lo suficiente para tirarlo al suelo cuando el jugador granate encaraba al portero en buena posición. 

El árbitro que era asturiano (sí, asturiano) no dudó en sacar tarjeta roja al central ex granate y dejar al Arenteiro con 9.

Menciono el origen "astur" del "trencilla" pues no es habitual que un colegiado de esas latitudes pite de manera tan correcta y benigna al Pontevedra con lo que deberíamos recordar esta circunstancia como una efeméride gozosa y digna de ser recordada. 

Al escribir esto último, por cierto, me acuerdo de los "cabreos" legendarios de algún periodista de la ciudad que narraba los partidos del Pontevedra y que siempre nos sacaba una sonrisa entre la desesperación de las decisiones arbitrales.

Y sí la cosa ya se ponía "fetén" por jugar contra 9, más pintiparada se puso con la maravillosa conversión de la falta en gol por parte del propio Rubio que desde una posición más indicada para un lanzador zurdo, conectó su derecha para hacer un tanto precioso que liquidaba de manera virtual el partido.

Y digo que lo liquidaba de manera "virtual" porque después del 0-3 y de manera totalmente sorprendente, al menos para el que esto escribe, el Pontevedra jugó un cuarto de hora realmente horroroso.

Veamos, desde el 0-3 y con dos jugadores menos, el Arenteiro consigue ganarnos la espalda por nuestra banda izquierda y forzar un córner. Dicho córner es fatalmente defendido y acaba en el 1-3.

Pero es que además el Pontevedra simplemente se limitaba a jugar la pelota entre los dos centrales y cederla a su vez a Cacharrón que enviaba el balón largo hacia la nada.

El Arenteiro además del gol, gozó de un par de faltas laterales que nos subieron realmente las pulsaciones y marcó otro gol que fue anulado por un fuera de juego que sí lo pareció, aunque las tomas no eran las más idóneas para certificarlo.

Este panorama en el que el Pontevedra, no es que confundiera ya control con relajación, sino que pareció simplemente pasear en agradable tarde por Carballiño, terminó con una jugada por la derecha que acaba en los pies de Rufo en la frontal del área y con un lanzamiento ajustado del "9" para hacer el 1-4 y con otra jugada ya al borde del final de la prolongación en la que el espíritu de Cafú volvió a adueñarse de un genial Seoane para enviar al fondo de la red un derechazo potente y bonito que ponía el 1-5 final en el marcador.

Se ponía así fin a la hemorragia del equipo que tan preocupados nos tenía los últimos quince días.

Que la herida cicatrice convenientemente dependerá que el Pontevedra siga en los próximos partidos con la buena línea de la primera parte en Carballiño y evite por todos los medios pasajes de atolondramiento y "desaparición" experimentados en la segunda parte contra los "verdes".

Que decir de lo sucedido tras el final del choque.

Ver esos vídeos a través de las redes sociales de los jugadores dirigiéndose al sector de la grada en la que estaba nuestra gente me resultó especialmente emotivo.

Emotivo porque resulta vital  la comunión perfecta entre plantilla y afición.

Emotivo porque quizá esté prendiendo de nuevo una llama que adquiera con el tiempo más fuerza y calor para convertirse en una nueva versión de la tan añorada "marea granate".

Y emotivo porque evoca la posibilidad de volver a repetir esta unión y alegría en un tramo final de Liga en el que el equipo necesita como el comer del apoyo de su gente tanto fuera como en casa.

A partir de ahora, se me antoja crucial pronunciar constantemente y tener siempre en mente una frase más antigua que el propio fútbol pero que ha sido acuñada en los últimos años por un enorme entrenador azotado por los medios tradicionales deportivos por haber osado desafiar un estado de cosas en cuyo interior el poder estaba realmente cómodo.

"Partido a partido" y no salirse de esa línea.

Por tanto, Marino, Marino y Marino.

Un equipo asturiano, por cierto, que está inmerso de lleno en la lucha por la permanencia (que es para ellos su "ascenso") y que no regalará absolutamente nada en Pontevedra el Domingo que viene.

Centrémonos solo en ganar al conjunto de Luanco y confirmar la recuperación y confianza del equipo.

Ojalá se haga con más gente en las gradas del ex vetusto.    

  

martes, 15 de febrero de 2022

TODO SALDRÁ BIEN

Siempre que se pierde un partido de manera inesperada y más si el choque resulta trascendente, lo único que me sale, lo único que me pide el cuerpo, es quedarme sentado en la butaca mientras las gradas (ya de por sí demasiado vacías durante el juego) se van quedando completamente huérfanas de aficionados.

Al mismo tiempo que los seguidores se marchan, elevo la mirada del suelo y veo a los futbolistas abandonar cabizbajos el "césped" tras recibir algunos aplausos de una afición que ni siquiera reaccionó a la derrota con música de viento o exhibiciones de tenor frustrado.

No. Esta vez, la gente se marchó del estadio más en silencio que nunca. 

Preocupada, algo sorprendida y, creo, preguntándose si otra vez más se nos iba a caer el equipo en la fase más importante de la temporada.

Hasta hace un par de jornadas nos ilusionábamos con un equipo que sin enamorar con su juego, ganaba los partidos con más o menos solvencia y parecía haber desterrado por completo los fantasmas de un comienzo de Liga errático y desalentador.

El que esto escribe, más atribulado esta vez que nunca, no entiende demasiado bien las razones por las que nuestro Pontevedra ha disputado dos partidos seguidos en los que al margen de no conseguir marcar (solo había pasado una vez en los primeros 19 partidos ligueros), ni siquiera ha disparado entre los tres palos apenas una vez en Leganés y otra hace un par de días frente al Bergantiños.

Después del partido jugado en Butarque, la sensación con la que terminé es que el equipo no había sido él mismo. Que no se había encontrado, que no había alcanzado ese ritmo de pelota con el que muchas veces acaba por desbordar a los rivales.

"Era en Madrid", me decía- y ya sabemos lo atolondrado que sale el Pontevedra en la capital ya juegue a las 11 de la mañana o a las ocho de la tarde.

"Un partido malo puede llegar en cualquier momento"- me repetía mientras ni imaginaba el sorprendente resultado que el Palencia- Cristo AT iba a cosechar al día siguiente en el campo del Adarve y que a la postre nos consoló, al menos en parte, de nuestro naufragio en Leganés.

Lo más importante de lo ocurrido frente al filial blanquiazul no había sido la derrota sino nuestra incapacidad para hacerles daño jugando contra 11 y luego contra 10 y eso era lo que no podía volver a repetirse.

No voy a decir, porque no me ajustaría a la verdad, que el Pontevedra mereció perder contra el Bergantiños.

Ahora. Podría decir con total convencimiento que mereció ganar el partido por lo demostrado a lo largo de los 90 minutos? Sinceramente, tampoco podría afirmar tal cosa.

Y eso que la primera parte no fue demasiado mala.

El equipo sí encontró los caminos sobre una hierba destrozada para alcanzar el área carballesa en numerosas ocasiones y evitar que el contrario nos llegase con verdadero peligro a nuestra zona de castigo.

Y eso que el choque ya venía con sorpresa desde el comienzo por las ausencias imprevistas de Araújo y, sobre todo, de David Soto.

Aún así, en defensa, el equipo no sufrió demasiado en la primera parte y Pacheco que debutaba (tampoco estaba citado Santos) cumplió con el cometido que tenía, aún a pesar de un par de indecisiones que él mismo pudo resolver.

Decía algo más arriba que el Pontevedra lograba llegar con asiduidad al área del Bergantiños pero posiblemente su torpeza y su oscuridad en esa zona crucial del campo pudo constituir la primera razón para el mazazo que vendría al final.

No se puede llegar con superioridad tantas veces a una zona tan peligrosa y desbaratar todas las acciones, una por una, por estar rematadamente mal en centros aparentemente asequibles; o por hacer un control de más cuando lo que tocaba era lanzar a portería; o por perderse en florituras o regates absurdos antes de ser concretos y machacar al rival cuando realmente está siendo superado.

En esa primera parte el Pontevedra fue claramente mejor y solo su negación y su querencia (no es la primera vez) a perderse en filigranas o, dicho vulgarmente, por querer meterse con la pelota dentro de la portería como cuando éramos niños, impidió que algún gol subiera a su casillero y facilitara en gran parte su labor.

A pesar de esa desesperante actuación en los últimos 20 metros de campo, la primera parte no presagiaba todavía el desenlace final y por lo menos el que esto escribe, pensaba que en alguna acción tras el descanso nos dejaríamos de zarandajas y "caralladas" varias y lograríamos marcar ese gol salvador.

Me equivoqué.

La segunda parte, con un Bergatiños replegado y esperando su oportunidad, ya empezaba con la entrada en el césped por parte carballesa de dos de sus mejores hombres en ataque, Cano y un Escobar que desde el primer instante ya dio muestras de su peligro y su saber hacer en el cuerpeo con centrales y protección de balón.  

No sufría, sin embargo, atrás todavía el Pontevedra pero tampoco llegaba ni mucho menos con la fluidez del primer tiempo a las proximidades del área rival.

Se forzaron algunos córners que pusieron de manifiesto nuestra escasa peligrosidad en ese lance, se intentó penetrar en la defensa rival pero la mayoría de esos intentos morían sin demasiados problemas en un entramado defensivo bien organizado por el equipo de Lemos.

Con el paso de los minutos llegaron nuestros cambios que lejos de mejorar, empeoraron al equipo.

Se fue Rufo (no estuvo bien el "9" pero no sé si se ganaba más "protegiendo" su físico durante los veinte minutos que restaban que es lo que se hizo, que aguantándole en el campo por si de una vez por todas llegaba ese centro decente que pudiera encontrarle) y entró Diz que nada aportó salvo un lanzamiento flojísimo en el 83 que constituyó la única vez que el portero rival tuvo que coger una pelota.

También se fue Rubio (objeto de un penalti claro en la primera parte) y al que en absoluto mejoró un Oier completamente desdibujado. Y tambíén se marchó un Yelko incapaz de encontrar resquicios en el embudo planteado por el "Bergan" en la segunda parte, al que sustituyó Romay que apenas apareció en el cuarto de hora final.

Lo peor es que el rival ya enseñaba algo sus uñas con el paso de los minutos y un extraordinario hasta en dos ocasiones Churre tuvo que intervenir para evitar dos acciones de muchísimo peligro elaboradas a la contra por el Bergantiños.

Hasta que llegó ese minuto 90. Ese balón largo que esta vez sí se come Churre y ese choque de trenes entre Rey (que jugaba atrás desde la entrada de Román por Pacheco) y Escobar. Pelean, cuerpean, los dos se van al suelo pero el punta visitante se levanta con mucha más velocidad y agilidad para hacerse con el cuero, fusilar a Cacharrón y dejarnos completamente fríos y en silencio.

Tras el varapalo he leído a gente que sabe de esto tratar de argumentar alguna causa táctica o estrictamente futbolística para encontrar razones a este bajón.

Uno de esos argumentos es que el Pontevedra CF juega mejor con un punta que con 2. Puede ser cierto pero también es verdad que a principios de la Liga ya jugábamos con un punta y el equipo no arrancaba hasta que precísamente pasó a jugar con dos delanteros.

Otro es la posición más retrasada de Alex debido a la baja de Araujo y que le quita chispa y profundidad al conjunto.

También puede ser verdad pero lo cierto es que tras las 5 primeras decepcionantes jornadas el "sacrificado" fue el propio Araújo y Alex pasó a ocupar el lateral de la banda izquierda. Y con él en esa ubicación el equipo también fue capaz de empezar a ganar partidos.

Que si Brais debe tener más libertad (aparatoso, por cierto, el vendaje con el que el ex compostelanista jugó la primera mitad y que deja entrever que es posible que no pase por su mejor momento físico) y no anclarse en banda izquierda.

Y también es razonable opinar así aunque el Domingo pasado, en la segunda parte, ya no estuvo Brais tan fijo en esa posición sino abarcando más espacio de ataque y tampoco surtió efecto.

Todas esas razones que tratan de explicar estos 15 días de pesadilla cuenta, insisto, con la lógica y credibilidad suficiente como para quizá estar colaborando al bache pero, en mi opinión, la razón más poderosa, la que nos ha lastrado en exceso en estos dos choques es posible que esté más en el "coco" que en las piernas o el lugar que ocupa cada futbolista sobre el campo.

Hace dos días, la impresión que generó el equipo desde el comienzo de la segunda parte fue la de un grupo con exceso de nervios y precipitación cuando quizá tocaba usar la cabeza para encontrar el modo de derribar el muro contrario.

Al no tener un equipo demasiado punzante y peligroso a balón parado y no contar, además, con espacios de ningún tipo por causa de la tupida y bien engranada defensa visitante, el Pontevedra chocó su cabeza contra ese muro una y otra vez estrellándose casi siempre en la malla que por el centro urdió acertadamente el Bergantiños.

Apenas intervino Seoane, que reaparecía, y cuyas asistencias desde la derecha han sido una fuente importante de beneficios para la cabeza de Charles en partidos anteriores.

Esa posesión más pausada que a veces desespera si no se hace con sentido es a lo mejor lo que sí habría resultado más lógica en la segunda parte del otro día.

No una posesión "sobadora" sin sentido y sin pretensión de ningún tipo pero sí un manejo de balón inteligente para encontrar esas vías de entrada por las bandas conseguidas a base de "picar piedra" con la pelota el tiempo que hiciera falta y que ya hemos visto otras veces en las que el rival se nos ha encerrado atrás.

Faltó, creo, paciencia y sobró ansiedad y tener siempre en la cabeza el empate del Adarve y que se iba otra posibilidad de recortar puntos.

Al final, ocurrió lo contrario y en dos partidos en los que el Adarve sumó un solo punto, su diferencia con respecto a nosotros ha subido de 5 a 6, al margen de que el Compostela nos vuelve a apretar por detrás.

Es hora de que el equipo se tranquilice. Que piense, que reflexione y que todos sus miembros en conjunto se rearmen y encuentren la reacción que debe ser inmediata.

No creo que a día de hoy lo que proceda sean los reproches o la desesperanza por nuestra parte.

Preocupación? Claro, faltaría más. Pero confianza en que el equipo cuenta con mimbres suficientes para recuperar la senda correcta, toda la del mundo.

Una vez mi hijo de 10 años me comentó su inquietud por un examen que tenía al día siguiente y sobre el que albergaba alguna duda sobre su desempeño en el mismo.

Había estudiado como siempre pero afirmaba que iba a ser muy complicado y que estaba nervioso.

Le contesté como mis propios padres habían hecho conmigo hace varias décadas cuando estaba en la misma situación que mi pequeño: Has trabajado como siempre, eres inteligente y por ello al final todo saldrá bien.

Esa frase, TODO SALDRÁ BIEN, es la que me gustaría decirles a los jugadores si tuviera la oportunidad de conocerles.

Calma, trabajo y confianza en que su fútbol volverá y los partidos caerán otra vez de nuestro lado.

Es cierto que la reacción debe ser inmediata porque los partidos se van agotando pero sigo insistiendo en que no podemos ni debemos caernos una temporada más. 

Que podemos hacerlo, que lo tenemos ahí y que todo acabará saliendo bien.    



   

miércoles, 2 de febrero de 2022

"A ras de cielo"

Todo el mundo que haya ido al estadio municipal de Pasarón en un día de lluvia sabe que el hecho de que las cuatro gradas del campo cuenten con cubiertas no impide que un aficionado poco avezado y que se sitúe en la parte inferior de dichos graderíos acabe más empapado que un senderista en día de tormenta.

Tampoco es ya un secreto que en el Nuevo Pasarón el estado del césped, desde el mismo momento de la inauguración de las instalaciones, no se puede calificar con otro adjetivo que no sea deplorable.

Y esta situación tan poco deseable alcanza su punto álgido en esta época invernal, que ahora vivimos, en la que la hierba del ex vetusto se parece más al arenal de cualquiera de nuestras playas que a un escenario en el que se pueda controlar una pelota en unas condiciones minimamente aceptables.

La forma de jugar del Pontevedra CF 21/22 con la bandera de la posesión por delante y la paciencia para encontrar los espacios en aquellos choques en que una buena y nutrida defensa rival los hacen desaparecer en muchos momentos, no encuentra en esta "hierba" invernal de Pasarón un buen aliado para su fútbol sino más bien todo lo contrario.

Por suerte, el Domingo pasado el Mostoles no se caracterizó precisamente por ser un equipo aguerrido, fuerte e intenso en el aspecto defensivo.

Sí llamó la atención en ataque, creándole al Pontevedra más ocasiones que cualquier otro conjunto que haya visitado esta temporada nuestro campo pero, insisto, a pesar de la presencia de jugadores como Mantovani que acumulan muchas batallas en sus piernas, se mostró endeble en su parte de atrás permitiendo al equipo granate llevar las riendas del partido sin demasiados sobresaltos.

Y eso que en los primeros 10 minutos de juego el equipo que salió mejor y con más intención e incluso intensidad fue el madrileño que ya antes del minuto 2 pudo hacer el primero y que poco después se encontró con la primera gran intervención de Cacharrón que no estaba por la labor de encajar demasiados goles de los jugadores mostoleños.

Bueno y justo resulta en este punto destacar la actuación del portero granate (opacado muchas veces por la poca cantidad de veces que le llegan al Pontevedra con peligro) y que hace 3 días contribuyó con tres grandes intervenciones a que no se complicase la situación desbaratando oportunidades claras del equipo rival.

A pesar del buen arranque visitante y de la numerosa arena de la playa, el Pontevedra no tardó de tomar el timón del barco y en dos zarpazos profundos decantó el marcador a su favor colocando dos goles en su casillero.

A destacar la jugada del segundo con dejada de espaldas de Charles a Rubio para que este firmase un gran pase en profundidad para Brais que definió delante del portero del Móstoles con tanta calidad como belleza haciendo un gol muy bonito.

Ya en esa primera mitad pero sobre todo en la segunda con ese 2-0 a favor, el Pontevedra demostró el Domingo que si bien tiene una idea primordial de juego basada en al combinación y en la acumulación de posesión del balón el tiempo que sea necesario para abrir huecos en los candados rivales, no es un equipo "kamikaze" o excesiva e ingenuamente prisionero de esa idea de ver el fútbol.

Así, dado el calamitoso estado del césped y que salir con el balón controlado desde atrás resultaba en ocasiones casi una verdadera temeridad por el riesgo elevado de perder el esférico en zonas sensibles, el equipo dejó a su portero enviar numerosas pelotas en largo desde su área en busca de segundas opciones y lo cierto es que quizás de manera algo sorprendente el Pontevedra no se desenvolvió nada mal en ese escenario nada habitual esta temporada a pesar de jugar más "a ras de cielo" que a ras de suelo.

También es cierto que ayudó todavía más a facilitar las cosas el gol de bandera conseguido por Alex Glez que sentenciaba por completo el partido.

Del capitán ya sabemos todos que ataca sin descanso, que culebrea, encara, desborda e incordia todo lo que puede a las defensas contrarias. También sabemos que cuando es necesario defiende su lateral con uñas y dientes y que acude al balón dividido con la fuerza de un lobo que lleva varios días sin pitanza que llevarse a la boca.

Ahora, si ya el pequeño y gran jugador cántabro transforma "pepinos" con su pierna derecha como el logrado el otro día, entonces es que no se puede sino sacarse el sombrero ante el portador este año del brazalete sagrado.

De ahí al final del partido se podrían destacar algunas cosas.

La primera es que se sigue reservando a Churre, por esas 4 amarillas que acumula, siempre que se puede y que de nuevo en los últimos minutos fue sustituido para poder contar con él en Leganés el Sábado que viene. 

La segunda, puede ser casualidad o no, es que en la primera jugada sin el marinense en el "césped" se produce una indecisión defensiva del equipo que acaba en córner y el lanzamiento de éste en gol en contra.   

La tercera es que Romay, que no brillo en exceso ya sea porque esa posición algo más retrasada (fue el sustituto de Yelko) o porque el estado del campo no le beneficiaba en absoluto, pudo completar 90 minutos de juego sin aparentes problemas físicos lo que constituye una estupenda noticia.

La cuarta es que Iñaki una vez superados diferentes contratiempos pudo disputar algunos minutos y no solo eso sino que fue capaz de encontrarse con el gol en un balón suelto en el que conectó un remate intuitivo y rápido utilizando un buen recurso futbolístico.

La quinta es que la ausencia del Román del "once" (jugó Rey en su lugar) que el día del partido mosqueó o inquietó a algunos entre los que se encuentra este atribulado bloguero, no se debió a un posible nuevo destino del descubrimiento granate de este año y que el último día del mercado invernal no acabó con los huesos del ex del Choco en las filas de otra conjunto.

Y por último, la sexta, es que el campo volvió a tener una entrada  muy pobre y muy desalentadora dada la buena trayectoria deportiva del equipo.

Alguna vez, quizá alguna vez o no, nos expliquen esta inacción tremenda e inexplicable del Consejo de Administración que no mueve prácticamente un dedo para que esta situación cambie siquiera un poco.

Va a llegar un momento esta temporada, es posible que ya haya llegado, en que el apoyo de la gente "in situ" va a ser muy necesario, que se va a requerir esa vitamina A (de afición) que fortalezca a nuestros jugadores cuando las cosas vengan mal dadas y haya que ponerlo  absolutamente todo sobre el campo.

No veo por ningún lado que se estén poniendo cimientos para que esa "cucharada vitamínica" pueda ser proporcionada al equipo.

Y me sigo quedando perplejo por ello.  

Junto al triunfo del Pontevedra CF, se produjo también la victoria de un U.Adarve que no falla y que sigue ganando y ganando sobre todo en su feudo.

Ante esta situación, ante la trayectoria casi inmaculada de nuestro principal rival (por abajo parece que abrimos cada vez más hueco),  no queda otra que apelar a la frase de mi admirado Luis Aragonés del que se cumplen 8 años estos días de su fallecimiento.

Solía decir el sabio de Hortaleza (sí, ya sé que él decía que el sabio era su hermano); solía decir "zapatones", insisto, en las ruedas de prensa que el objetivo  del fútbol era "ganar y ganar y ganar y volver a ganar y ganar y ganar y volver a ganar....".

A esto a ganar y a volver a ganar continuamente es a lo que se ve obligado el Pontevedra para desbancar al dichoso U.Adarve del liderato.

Para derribar esta "muralla" madrileña no hay otra que no cejar y afrontar cada partido sabiendo que no hay otra que volverse con los 3 puntos.

La siguiente parada será en Leganés y contra el único equipo que nos ha vencido en casa.

Volverá a ser difícil y habrá que jugar otro partido serio y efectivo pero ya sabemos todos lo que toca si queremos logar nuestro objetivo: ganar y ganar y volver a ganar.... 

  

 

miércoles, 26 de enero de 2022

Tenemos que estar ahí

 El Pontevedra debió ganar en Santiago de Compostela y no lo hizo. 

Fue mejor  a lo largo de toda la primera parte y también en varios tramos de la segunda pero un mal día a la hora de definir las suficientes ocasiones de gol creadas y que esta vez las decisiones arbitrales "fronterizas" cayeron de lado del rival provocaron que el resultado final acabase en tablas y el equipo se fuera de regreso a Pontevedra con una sensación agridulce en su interior.

Del tema arbitral poco o nada más hay que decir. Ese penalti, en mi opinión, bastante riguroso y ese gol anulado por un fuera de juego de escuadra y cartabón cayeron del lado de nuestro rival aunque es cierto igualmente, así debemos reconocerlo, que alguna otra vez (como el día del Arosa) esta clase de errores nos beneficiaron a nosotros.

Sobre el otro aspecto que nos impidió ganar y que realmente es el que depende de nosotros, solo queda trabajar y entrenar para tratar de crear automatismos que nos permitan resolver mejor aquellas jugadas en las que llegamos con clara superioridad al área rival y luego no sabemos resolver con acierto.

No me refiero tanto a acciones como las extrañamente erradas por Rufo y Charles en las que juega también el indudable talento del guardameta compostelano, Pato Guillén, por el que parece que no transcurre el paso del tiempo y tampoco alguna de Brais en la que debió ser más contundente y transformar en gol alguno de sus remates en posición franca.

Me refiero, sobre todo, a esos lances en los que ese último pase o aparece tarde o simplemente no llega y que convierten a acciones de muchísimo peligro, creadas con acierto por nuestros futbolistas, en jugadas desaprovechadas por no saber elegir el momento en el que ese pase decisivo debe resultar casi mortal para el rival de turno.

No es nueva esta situación y ha habido partidos en casa en los que hemos visto que, esa precipitación unas veces o esa excesiva tardanza en otras, impiden que nos quedemos claramente solos delante del portero para machacar un resultado que en ocasiones, como el pasado Domingo, acaba por no ser el que realmente queríamos y merecíamos.

Al margen de que colectivamente el equipo respondió muy bien en los primeros 45 minutos y también en buena parte de la segunda mitad, en el aspecto individual volvió a gustarle a este atribulado bloguero la actuación de un Alberto Rubio que parece seguir con esa línea ascendente que lleva en las últimas jornadas. Además de ese gran gol, se le vio rápido al ex jugador del Elche y desbordó en más de una ocasión por esa banda derecha a los defensas compostelanos.

No es tanta noticia, por lo habitual que resulta, que Alex volviera a ofrecer un gran rendimiento en esa banda izquierda e incluso desde el lateral, tras la salida del campo de Araújo, siguió ofreciendo peligro por esa zona de la que suele hacerse dueño en los partidos.

Me llamó mucho la atención también y por ello lo consigno la ausencia en la convocatoria de Oier Calvillo. 

Teniendo en cuanta las fechas en las que nos movemos espero que no tenga nada que ver con el futuro del jugador navarro pues ya tenemos una plantilla corta como para quedarnos todavía más escasos en efectivos cara a esa fase decisiva de la temporada.

La peor noticia, sin embargo, del partido no fue otra que la lesión en uno de sus tobillos de Seoane en los primeros minutos de juego.

Al comienzo de la temporada, con el equipo sin ganar y lleno de dudas, muchos pensamos que en ese lateral derecho quizá podríamos volver a vivir un caso similar al de Aitor Nuñez que en absoluto cuajó en el equipo pontevedrés la temporada pasada.

No obstante, con el paso de las semanas y la mejoría colectiva producida, las actuaciones individuales de Seoane fueron mejorando paulatinamente hasta convertirse en un jugador seguro atrás y, sobre todo, incisivo arriba protagonizando unos centros que resultaron auténticos caramelos para la cabeza de Charles que no dudó en desenvolver los dulces llegados desde la derecha y perforar las porterías contrarias.

Las primeras noticias no eran muy alentadoras respecto al pronóstico de la dolencia y plazo de recuperación (se llegó a hablar de 6 semanas) pero esta misma mañana otras informaciones apuntan a que su esguince sería de grado I y que en 15 días podría estar de nuevo disponible.

Sea como fuere, está claro que los partidos en los que Seoane no esté, deberá ser el otro lateral del equipo (a falta de alguna solución creativa) el que sustituya al jugador ex departamental.

Y ese lateral no es otro que Santi Figueroa.

De Santi lo que puedo decir es lo que opiné de su actuación tras el encuentro previo al desplome del equipo la temporada pasada.

Nos medíamos en casa nada menos que al Deportivo que por aquel entonces era líder del grupo y Santi jugó de titular teniendo como rival por su zona a un jugador nada fácil como Borja Galán.

La actuación del lateral derecho fue muy buena tapando su banda con contundencia y realizando un despliegue físico importante a lo largo de todo el partido.

Esa versión de Santi Figueroa es la que necesita el equipo ahora, especialmente en la faceta defensiva. Defender bien su parcela, no cometer errores innecesarios y colaborar cuando pueda en dar salida por banda derecha.

Ya lo ha hecho bien otras veces y con confianza puede volver a hacerlo.

La jornada nos deja con la misma diferencia de puntos tanto con el Adarve ("solo" empató en Segovia) por delante como con el Compostela por detrás.

El equipo madrileño es posible que analice esto de manera positiva y concluya que ha pasado una jornada más y la diferencia sigue invariable.

Siendo cierto lo anterior, la otra interpretación plausible, que es la que este bloguero efectúa, es que tras una jornada en la que nuestro desplazamiento era sensiblemente más complicado que el del líder la diferencia entre ambos no se ha agrandado y seguimos a una distancia remontable en los 16 partidos que faltan.

Precísamente cara a estos 16 partidos que vamos a vivir, 8 de los cuales serán en casa y otros 3 en diferentes puntos de Galicia, el partido del Domingo pasado nos vuelve a demostrar y a enseñar lo vital, lo crucial que resulta lograr el ascenso directo sin someterse a la "moneda al aire" que suponen estos play off actuales jugados a un partido y en campo neutral.  

La falta de acierto ante la portería contraria, alguna decisión arbitral controvertida que nos perjudique o simplemente un fallo aislado que produzca un gol en contra en ese partido decisivo y jugado a una sola carta, podrían dar al traste con el trabajo de toda una temporada y someternos una campaña más a otra "travesía por el desierto" que supone la 2RFEF.

Todos los detalles a partir de ahora tienen una trascendencia suprema y más teniendo en cuenta que previsiblemente nuestro ritmo de puntuación va a tener que seguir siendo incansable para sacar de ahí al U. Adarve y que el Compos no llegue por detrás.

Que no haya lesiones largas, que las sanciones por tarjetas se alternen (no estará Yelko, por ejemplo, el Domingo que viene por acumulación), que el estado físico global del equipo vaya a más, que metamos un porcentaje más alto de las ocasiones que a buen seguro vamos a crear.... pero entre todas esas cuestiones hay una cuya importancia es capital.

Y esa cuestión no es otra que el apoyo que nosotros debemos ofrecer al equipo desde las gradas de Pasaron e incluso en los desplazamientos que restan por hacer.

Es complicado, soy consciente, pues la dichosa covid 19 sigue estando ahí y yo mismo conozco gente que no se anima todavía a volver hasta que esta pesadilla remita siquiera un poco.

También conozco gente, bastante gente, desencantada con los continuos fracasos deportivos que acumula el equipo en los últimos tiempos y enfadada también con determinadas actuaciones de un Consejo de Administración nada cercano con la afición en general, no digamos ya con las peñas.

Ahora bien, siendo todo eso cierto, que lo es, lo que tampoco ofrece duda alguna es que el Pontevedra CF necesita salir de la 2RFEF; que esa 1RFEF, sin ser la panacea que nos había vendido, sí supone un claro paso adelante a una competición más atractiva que algunos de los que ya vamos siendo veteranos  experimentamos antes con aquella 2ªB de 40 equipos e incluso de 22 una temporada.

Y para no cejar en el empeño de perseguir al Adarve y para tener más posibilidades de conseguirlo, el apoyo de la afición es fundamental.

Llenar un poco más las gradas de Pasarón sería muy importante en esta fase final de la temporada porque todos sabemos como empuja Pasaron cuando quiere hacerlo y el efecto positivo que ello conlleva en nuestros futbolistas y el inverso en nuestros rivales.

No se pueden escapar apenas puntos en nuestra casa. 

Debemos ser infalibles aquí  y cuanto más pongamos de nuestra parte nosotros, los seguidores, más cerca estaremos de lograr una atmósfera más parecida a la que nos emocionaba no hace tanto tiempo.

Se trata de hacerlo (como ya he dicho otras veces) por nosotros mismos; por nuestra propia felicidad y deseo de ver más arriba a nuestro Pontevedra.

Lo que hagan en las oficinas es cosa de ellos. 

Ellos algún día se irán pero la afición en constante renovación seguirá, seguirá siempre y ahora es otro momento ideal para demostrarlo.

TENEMOS QUE ESTAR AHÍ.

  



miércoles, 12 de enero de 2022

"Curiosos" debates mientras el equipo vuela sobre el césped.

 El Pontevedra CF acumula seis victorias consecutivas tras derrotar al Palencia- Cristo Atlético hace unos días.

El equipo ha ganado 31 puntos de los últimos 36 disputados, o lo que es lo mismo, de los últimos 12 encuentros jugados ha ganado diez, ha empatado uno y ha perdido otro.

Solo el calamitoso inicio de Liga (4 puntos de 15 posibles) impide que el conjunto granate lidere la tabla, una clasificación que sigue firmemente encabezada por un U.Adarve que solo ha dejado de sumar 11 puntos en la primera vuelta.

Lo que sí ha logrado el Pontevedra con esta importante cosecha de puntos es adquirir una considerable ventaja con el sexto clasificado (primero que no juega el play off), superar a un Compostela que llegó a estar bastante por encima al principio de Liga y mantenerse muy vivo en la lucha por el ascenso directo teniendo en cuenta, además, que el Adarve debe rendir visita a Pasarón en el segundo tramo de la competición.

También ha conseguido algo el Pontevedra CF en los últimos tiempos que por lo menos este atribulado bloguero le reclamaba, mayor seguridad como local y empezar a contar los partidos de casa también como victorias.

Por último, entiendo que para regocijo de todos los que pudimos presenciar el choque contra el Palencia CT, el equipo no solo ganó al conjunto palentino por 4 goles a uno sino que consiguió entretener y divertir de verdad a esa parroquia granate que en bastantes ocasiones se había quedado algo fría viendo jugar a su equipo en Pasarón.

Es cierto que para que el partido del pasado Domingo saliese tan entretenido resultó necesario que el rival adoptase una actitud "colaborativa" con el juego vistoso.

El Palencia CT no se encerró, no se atrincheró atrás poniendo una muralla cerca de su propio área e incluso movió la pelota con acierto y rapidez durante algunos tramos del encuentro disfrutando de un par de ocasiones (al margen de su gol) que fueron resueltas con mucha agilidad y valentía por un A. Cortés que volvía a la titularidad tras los problemas sufridos por Cacharrón.

El Pontevedra aprovechó el planteamiento del su rival y los espacios que aparecían con mucha mayor asiduidad, para dotar a su fútbol de posesión y toque de una profundidad que cuando se encuentra convierte a esta forma de jugar en algo verdaderamente vistoso y las llegadas a la zona de peligro palentinas fueron realmente numerosas.

Ni siquiera encajar ese 0-1 otra vez en una falta (aunque en esta ocasión por falta de atención tras un primer despeje) mermó la confianza del Pontevedra que siguió llegando, siguió profundizando y acabó por derrotar con autoridad a un Palencia que mostró buenas maneras pero cuya forma de juego resultó ideal para los granates.

Del partido jugado hace tres días ya se han publicado suficientes crónicas en los medios que lo describen.

Al margen de su carácter abierto del que ya se ha hablado y que provocó un ritmo mucho más alto de juego sin que se produjera casi nunca esa acumulación de posesión de pelota más lenta y aparentemente más estéril en busca de unos espacios que el Domingo pasado abundaban, el que esto escribe destacaría de nuevo el partido de un Charles que es indudable que juega a otra cosa diferente que el resto de sus compañeros.

Además de ser protagonista de los dos penaltis (el pitado y el ignorado por el árbitro) y al margen también de ese gol marcado que eleva a 15 su cuenta total en Liga, al brasileño no le hace falta tocar demasiados balones para crear peligro en área contraria.

El otro día, envió otro cabezazo a un poste, dejó un pase de gol a Alex sin ni siquiera tocar el balón y fabricó otras dos asistencias preciosas en la primera parte que no obtuvieron fruto pero que pusieron de manifiesto la importancia de este jugador que va camino si nada se tuerce de doblar los números que ahora mismo acumula en el torneo.

Brilló también Brais apareciendo por todas partes e incluso Rubio cuyas actuaciones no habían resultado demasiado convincentes, por lo menos en casa, completó un buen partido consiguiendo que sus combinaciones fuesen más efectivas y peligrosas para el contrario e incluso marcando el importante segundo gol que encaminaba la victoria.

Todo positivo, por tanto, e incluso para mejorar este alentador panorama se anunciaba a finales de semana que Rufo ya contaba con el alta médica y que su reaparición podría estar más cercana.

A pesar de todo lo anterior, a pesar de que el equipo por fin está rindiendo como debe hacerlo en esta categoría (los buenos datos que acumulamos en estos meses no deben ser leídos como una proeza o como algo estratosférico en 2ºRFEF pero sí como un claro indicio de que el Pontevedra va por el buen camino a la hora de lograr el objetivo), afloran debates en el entorno granate que me llaman la atención precisamente porque la marcha actual del equipo parecía que iba a proporcionar algo de calma tras el indudable "temporal" del primer mes de Liga. 

Entre esos "curiosos" debates que me parece perfecto que existan aunque a veces no los entienda demasiado bien, destacaría el que se está formando en torno a Miguel Román. 

Ya he comentado en alguna oportunidad que para mí el mayor mérito de este chaval de 19 años es haber aparecido casi por sorpresa en el medio centro del Pontevedra y hacer olvidar a la gente que es casi un crío y que es la primera temporada que juega a nivel senior.

Y es que Román no solo ha convencido con su rendimiento sobre el césped a casi todo el mundo sino que lo ha hecho enviando al banquillo a uno de los pocos jugadores que durante ese malísimo primer mes de Liga lo estaban haciendo bien como es Javi Rey.

Me gustaría recordar que Román debutó en la 2a parte del partido frente al Arenteiro debido a unas molestias sufridas por Rey que le impidieron continuar. 

Se perdía 0-2 ese partido y Pasaron (como no podía ser de otra manera) ardía viendo como su equipo se empotraba tras un nuevo fracaso en la zona de descenso a 3RFEF. El ambiente no era propicio y aquel día apareció este chaval para poner su granito de arena a unos minutos finales en los que el equipo consiguió llegar al empate.

Nadie le sacó ya de la titularidad. Y si no perdió dicha condición fue por sus méritos. Fue por incrustarse en ese medio campo olvidando su inexperiencia y aportando equilibrio y trabajo al conjunto. 

Y aparecieron las victorias (no por él, no estoy diciendo que Román sea la causa de la reacción pero sí que estaba allí junto a sus compañeros cuando por fin se logró dar con la tecla para empezar a vencer), y a lo largo de esta racha de buenos resultados Román ha seguido rindiendo bien, sin alharacas y en silencio pero mezclando muy bien con el resto de sus compañeros.

¿Quiere decir esto que J.Rey no sea un buen jugador? Por supuesto que no. Es un muy buen futbolista que además está respetando la situación con una profesionalidad encomiable y positiva para el grupo y que jugará (como ya lo ha venido haciendo a lo largo de estos partidos) a veces junto a Román y otras en su sustitución.

Oigo y leo que solo utiliza una sola pierna o que solo juega en corto, opiniones respetables pero que creo que no analizan la situación en su conjunto.

Yo de ese análisis saco tres consecuencias. 

La primera es que con las actuaciones de Román, más la presencia de Rey, la necesidad de reforzar ese puesto de medio posicional que al principio de temporada parecía algo obligado debe olvidarse, vamos servidos en esa ubicación.

La segunda es que no sé si jugará solo en corto y no sabe jugar en largo pero que a Román no debe pedírsele un protagonismo específico en el juego de ataque (más que una aseada salida de balón, a lo que creo está colaborando) pues como jugadores como Yelko, Brais o Romay, por poner algunos ejemplos, realmente no lo necesitamos (aunque no está mal recordar la excepcional jugada protagonizada por el chico en Avilés que dio lugar al 0-2 aquel día). 

También se equivocará a veces, como precisamente el Domingo en el que perdió de vista durante un par de segundos la pelota tras un rechace y dio ventaja a un rival que logró hacer el 0-1, aprenderá de ello seguro.

Y tercera, que la aparición de un jugador así de joven, con esta proyección y que "ha tirado la puerta" para hacerse con la titularidad en el Pontevedra, es una de las mejores noticias de la temporada y la entidad debe ser diligente y estar atenta para evitar cualquier circunstancia que nos deje "con el culo al aire" como ya ha pasado con algún otro joven que acabó saliendo sin dejar ni un euro en las necesitadas arcas granates.

No estamos ante Beckenbauer, a día de hoy (parafraseando al creador de un cada vez más conocido podcast dedicado al Pontevedra) es "Romanbauer" pero negar que su aparición le ha venido genial al equipo no me parece demasiado realista.

El otro debate que me resulta raro es el que se centra en que no se le dan minutos a los chicos de la cantera.

Sobre ello, solo me gustaría hacer una reflexión.

El Pontevedra está en 2RFEF cuando la Liga pasada apostó fuerte no ya por entrar en 1RFEF sino por subir a segunda división (ahí está la hemeroteca).

Se trajeron 2 futbolistas directamente de 1ª División, Charles y Xisco.

Es evidente que tanto uno como otro rebajaron sus emolumentos para jugar aquí, especialmente un Charles cuyo compromiso con la entidad está fuera de toda duda. Aún así, sus salarios no serían bajos para la 2ªB.

Además vinieron otros hombres con buen caché como Imanol García, entre otros.

Realmente la apuesta del Pontevedra había empezado antes, en la 19/20, pagando incluso una cantidad de dinero en el mercado de invierno por Rufo al que se acaba de renovar hace poco por 2 temporadas.   

Tras el varapalo tremendo de la Liga pasada, el Pontevedra ha mantenido en 2ªRFEF a su jugador insignia, Charles, y a su otro delantero estrella como Rufo  y no hace falta ser muy perspicaz para deducir que el esfuerzo económico debe estar siendo grande, no sé hasta que punto pues para ello  habría que estar allí dentro para saberlo.

Lo que quiero decir con todo esto, es que el Pontevedra CF debe ESCAPAR cuanto antes de esta 2RFEF porque no puede aguantar más tiempo con ciertos jugadores en una categoría tan alejada de la élite como esta.

Que no podemos permitirnos el lujo de que nuestra presencia en 2RFEF se "cronifique" como se "cronificó" nuestra presencia en la extinta 2ªB pues las consecuencias podrían ser enormes.

Que hay que ascender cuanto antes y que hacerlo esta misma temporada sería lo ideal y hasta lo lógico.

Y estas urgencias que yo entiendo que tiene el Pontevedra impide que se pueda ir más allá del resultado inmediato, de estar arriba en todo momento y de ganar y ganar y ganar porque solo así derribaremos al Adarve de su muralla y conseguiremos ese ascenso directo que nos evite la lotería de los play off.

¿Pueden contribuir a ello los chavales de la casa? Claro que sí y eso sería maravilloso pero...

¿Qué deben hacer para ello? Pues en mi opinión "derribar puertas" como ha hecho Román que no estaba en nuestra base pero que es igual de joven.

No puedo creer (seguramente seré muy inocente) que si Valentín Jaichenko, Iñaki, Diz o Figueroa demuestran en los entrenamientos un nivel superior a los titulares vaya un entrenador a negarles su acceso al campo por que otros jueguen por decreto.

Ahora lo que hay que preguntarse, por lo menos a día de hoy, es sí con el rendimiento que lleva Seoane en los últimos 2 meses hay que quitarle del campo.

O sí realmente Santos tiene nivel a día de hoy para ser titular por encima de Soto o Churre. O sí Jaichenkoo Iñaki (que dejó, por cierto, dos muy buenos detalles en los minutos que disputó el Domingo) debe jugar más minutos que Alex, Brais o Rubio (por lo menos el Rubio que últimamente parece que está mejorando).

Yo lo desearía, de verdad., pero a veces las cosas no son así y lo que a mi juicio deben hacer estos jugadores jóvenes es "matarse" en los entrenamientos con la mayor ilusión y el mayor convencimiento de que un día ese puesto de lateral, o de central o de medio será suyo y nadie podrá sacarles de ahí.

Quizá soy demasiado inocente o idealista, insisto, pero sí realmente un jugador está para "derribar esa puerta" al final lo acabará haciendo pero debe tener paciencia, ser constante y dejarse todo en cada entrenamiento para un día alcanzar su objetivo.   

Vive el Pontevedra a día de hoy un momento óptimo de resultados y de juego pero los momentos cruciales se acercan y la empresa tal y como está el Adarve se antoja complicada.

Hay que seguir puntuando a un ritmo muy alto y en 10 días afrontaremos un partido dificilísimo en San Lázaro en el que una victoria nos daría un impulso enorme en pos del liderato.

Estamos en la antesala de unos meses muy importantes para la entidad y será muy necesario remar todos juntos para llevar el barco a puerto.

La lástima es comprobar como la unión dentro de los propios despachos de la entidad no parece garantizada... pero ese es otro debate, triste debate, del que posiblemente se tenga que hablar bastante en el futuro. 

 



    


lunes, 13 de diciembre de 2021

El duro peaje que hay que pagar

Cuando el fútbol español "no profesional" decidió reestructurar sus categorías en plena pandemia de covid 19, todos supimos que perder el tren de la 1ºRFEF nos llevaría a emprender un viaje funesto, desangelado y de duración imprevisible. 

Todo el estrés de la pasada y estrambótica Liga tenía un porqué, tenía un motivo fundamentado que casi todo el mundo entendió: impedir una "travesía del desierto" en la que tragaríamos mucha arena, soportaríamos un sol indecente y consumiríamos escasas gotas de fútbol en los reducidos oasis de ese camino insoportable.

De jugar contra el Deportivo, el Racing de Santander o la Cultural Leonesa (por poner algunos ejemplos), pasaríamos a disputar los puntos contra otros conjuntos mucho más desconocidos pero igual o más dignos que los anteriores y que interpretarían el papel de esos tuaregs conocedores de los recovecos del gran arenal para ponernos todas las dificultades del mundo en nuestro periplo de regreso a la ciudad.

Ese camino de vuelta a la "civilización" en la que el agua corriente y el aire acondicionado dejan ser un lujo y forman parte de la vida cotidiana, se sabía desde un principio que iba resultar tortuoso.

Lo dejó claro el Pontevedra CF en las 5 primeras jornadas de competición en la que solo acumuló 4 puntos de 15 y en las que se cimentó esa ventaja tomada por el U.Adarve que pudo ser enjuagada el día que visitamos sus dunas pero en las que nos quedamos sin cantimplora y acabamos perdiendo la brújula.

Es ese camino de vuelta, insisto, a una categoría más acorde con el lugar que debería ocupar esta institución (digo "debería" porque cada vez más gente cree que no, que nuestro sitio más normal sería alguno parecido a este que ocupamos ahora); es en ese camino, digo, en el que nos encontramos con partidos tan horrorosos, insulsos y descorazonadores como el jugado ayer en el Estadio Municipal de Pasarón.

En honor a la verdad, a este atribulado bloguero el equipo le ha dejado frío en casi todos los partidos que hemos disputado como locales desde el comienzo del torneo.

Ni siquiera aquel que se ganó con comodidad por 3-0 ante el Llanera fue un encuentro diferente en cuanto a ritmo, intensidad o acciones de mérito. Al contrario, resultó igual de lento, triste y escaso de guarnición para aquellos que gusten de disfrutar un asado con una buena ración de patatas, pimientos, guisantes, zanahorias u otras hortalizas bien condimentadas.

Ahora, una cosa tiene clara el que esto escribe desde que con poco más de 7 años empezó a "colgarse" de manera vitalicia de este deporte llamado fútbol, lo más importante (a veces incluso lo único en etapas históricas como la que atraviesa el Pontevedra CF en la actualidad) es GANAR.

No es por tanto este artículo una crítica negativa al aburrido juego granate que ayer tuvimos que volver a soportar en Pasarón. 

Ni es un alegato a esa corriente (generalmente encabezada por degustadores "neutrales" de fútbol que acaban casi siempre devorados por su propio personaje) que piensa que lo más importante es que un partido te divierta y que si tu equipo ha perdido 4-2 pero ha jugado " como los ángeles" (que alguien me diga como se puede jugar "como los ángeles encajando 4 goles) debes irte contento del estadio porque has pasado una hora y media de éxtasis futbolísitico aunque cuando veas la tabla compruebes que tu equipo, el que sea, está cada vez más lejos de las metas que se había propuesto conseguir. 

No. 

Mi intención al escribir y comentar que de los 8 partidos en casa pocas veces he salido de un estado catatónico al ver pasar la pelota de un lado a otro sin profundidad y sin encontrar caminos reales de peligro ante la portería rival, no es otra que poner de manifiesto lo duro que está resultando este peaje de la 2RFEF a la que nos hemos visto abocados por nuestra nefasta temporada anterior.

Y al mismo tiempo que no puedo dejar de escribir sobre mi aburrimiento o sobre la sensación de que estoy asistiendo a partidos de una calidad pésima y evidentemente inferior a esa 2ªB de 80 equipos que tan bien llegamos a conocer por estos andurriales, también digo que firmaría con mi sangre que el resto de partidos que nos restan por jugar en Pontevedra fueran cortados por el mismo patrón que el de ayer siempre que el equipo los gane pues de eso, GANAR PARA ESCAPAR, es de lo que va esta película.

Y mira que ayer los primeros minutos resultaron algo diferentes. 

El Pontevedra movía rápido el balón y llegaba sobre todo por una banda derecha con un Seoane que está subiendo claramente su rendimiento jornada a jornada.

Fruto de ese dinamismo llegó el primer gol en un buen centro del ex racinguista y un buen remate de cabeza de Brais. 

Creía yo en ese momento que podríamos pasar una tarde sin apreturas en el marcador pero nada más lejos de la realidad.

Sin casi solución de continuidad después del 1-0, regalamos un penalti (o lo regaló Araújo, vamos) y las tablas volvieron al esta vez sí operativo marcador de Pasarón sin tiempo a que el equipo pudiera acomodarse tras obtener ventaja.

Lo peor vino después.

A ver. Puedes cometer un error individual ( lo ideal sería no cometerlo pero los errores forman parte del deporte y del  fútbol) pero lo que resulta más extraño es que en los 35 minutos que todavía faltaban para terminar el primer tiempo no consigas recuperar ese guión que también "pintaba" en los primeros instantes y te conviertas de nuevo en ese equipo lento, desesperante, incapaz de encontrar las bandas e incluso previsible que ya hemos visto más veces en nuestro campo.

En ese largo tramo del partido solo un remate de Charles al borde del descanso pudo desequilibrar de nuevo la balanza a nuestro favor y sinceramente creo que es muy poco bagaje para lo que este conjunto ha demostrado que puede hacer a domicilio y contra un contrario admirable en cuanto a esfuerzo pero con muchas menos armas de las que posee el Pontevedra para superar a su rival.

En la segunda parte un cambio decidido por A. Rodríguez cambió un poco la decoración. 

Al irse un Araújo desaparecido en ataque y con ese error defensivo a la espalda y entrar M.Diz, Alex volvía al lateral, Brais ocupaba más o menos la posición que el capitán tenía en la 1ª parte y Diz se colocaba más adelantado.

No tardó mucho el equipo en sacar rendimiento a ese cambio de piezas pues el 2-1 llegó en una penetración de Alex Glez por la izquierda( ninguna protagonizó Araujo en la primera parte), con combinación con Brais cuyo centro fue desviado hacia su propia portería por un defensa y posteriormente rematado por Diz cuando el balón ya parecía haber entrado.

El Pontevedra volvía a ponerse por delante y a diferencia de lo sucedido en el primer tiempo ya no cometió más "ligerezas" defensivas" que pusieran en bandeja otra oportunidad al Ceares para igualar de nuevo. 

Al revés, el Pontevedra CF monopolizó la posesión del balón el resto del partido ante un equipo asturiano que siguió sin salir de su propio campo apostándolo todo precisamente a ese error granate que afortunadamente no llegó.

Lo que tampoco llegaron fueron demasiadas ocasiones de gol tras ese 2-1 para los granates.

Volvió ese fútbol premioso y algo intrascendente que con un par de goles de ventaja "en el saco" hasta podría agradecerse pero que con un solo gol de ventaja provoca algo de desesperación ante la posibilidad de que algo extraño pudiese ocurrir.

Salieron cerca del final Rey y Romay  por Rubio y Brais para asegurar siquiera un poco más esa posesión de pelota que no era discutida en ningún momento por el U.Ceares y por fortuna, cerca del minuto 89, llegó una acción preciosa que compensó en gran parte los 88 minutos anteriores.  

Todo nació en un balón volcado a banda derecha por la que aparece en velocidad Seoane mientras Charles acudía voraz cual león persiguiendo a un cervatillo al punto de penalti del área asturiana; centro perfecto del lateral y remate espectacular, potente y eléctrico de cabeza del brasileño para convertir un gol hermoso que ponía un buen colofón a un gris encuentro, además de permitirnos emprender el retorno a casa con ese lance tan bonito en la retina.

13 goles lleva ya Charles Días y nada menos que 8 marcados de cabeza. Resulta curiosa esta estadística combinada con el hecho de que ninguno de los 6 tantos que pudo lograr Rufo antes de lesionarse haya sido conseguido con esa "calva de oro" del delantero madrileño cuya reaparición, por otra parte, parece todavía lejana.

Del encuentro habría que destacar también el debut como titular de Samu Santos.

No tuvo nada que ver en el gol encajado y tampoco se puede decir que fuera exigido por la delantera visitante. Cumplió el central zurdo a la espera de su respuesta en otros partidos en los que tenga que emplearse más a fondo y demostrar sí hay central de verdad para ofrecer alternativa a Soto y Churre.  

Como más arriba ya se dijo, lo más importante, lo único importante ahora, es ganar y el Pontevedra CF lo hizo sumando otros 3 puntos que nos permiten poner un colchón de 7 con el 6º puesto que es el primero que no jugará play off.

Esa consolidación en zona de eliminatorias que se está consiguiendo poco a poco es el primer paso. El segundo y más importante no es otro que alcanzar ese primer puesto del que no se descabalga ni mucho menos el U.Adarve que salió victorioso de su visita a Carballiño y mantiene una confortable ventaja de 5 puntos sobre nosotros.

A su vez, el Compostela aprieta por detrás y sigue a un punto mientras el Navalcarnero está empezando a dejar de ser una sorpresa para convertirse en otro rival preocupante.

El calendario nos lleva ahora a Salamanca y a un estadio histórico como El Helmántico.

El que esto escribe lo visitó una vez en el mes de Enero de un cada vez más lejano año 2005.

Aquella derrota inapelable por 2-0 provocó el cese de J.Aurelio Gay al frente del banquillo del Pontevedra CF.

Era la última jornada de la 1ª vuelta de aquella temporada en segunda división y luego vendrían los fichajes de invierno y esa remontada sin final feliz.

EL próximo fin de semana no nos esperará el tristemente desaparecido Unión Deportiva Salamanca sino que nos recibirá el Salamanca CF UDS.

Los números de este equipo son cuanto menos curiosos.

Ahora mismo está en el puesto 14 de la tabla que es lugar de descenso. Solo ha marcado 4 goles en los 15 partidos disputados (es evidentemente el menos goleador) pero tan solo ha encajado 8 tantos en la Liga siendo el conjunto con menos goles encajados.

Que un equipo que a estas alturas esté en descenso y aún así sea el que menos tantos reciba resulta tan peculiar como el hecho de haber perforado las porterías rivales solo en 4 ocasiones.

Veremos que pasa el Domingo pero esos números que se acaban de describir hacen suponer que no será un partido, por lo menos de entrada, ideal para el Pontevedra y su forma de juego. Me temo que los espacios desde el principio brillarán por su ausencia y que la seguridad con el balón para evitar contras y la máxima precisión ante el gol tendrán que ser ingredientes indispensables para salir airosos del duelo.

Veremos que sucede.

 

     


 

martes, 30 de noviembre de 2021

Entre la pasión de "ayer" y la frialdad de "hoy".

Hubo un tiempo en que el fútbol olía a coñac, cigarro puro y pipas saladas. Una época en la que el cemento era el único asiento, los transistores en la oreja el medio para seguir la jornada y la hierba sobre la que los futbolistas disputaban el partido todavía generaba ese barro que se pegaba como lapas a los uniformes añadiendo épica al combate librado por los 22 protagonistas.

No había móviles, la televisión no arruinaba taquillas y una castaña lanzada por una fiel aficionada caía sobre el césped para romper cualquier "meigallo".

Había pancartas, bombos, banderas y las peñas todavía señalaban su presencia en sus correspondientes lugares de las gradas.

Era difícil que siendo niño y seguidor del fútbol desde casi la fase de pañales, ese ambiente no te embriagara por completo para sellar de por vida una alianza de lealtad con la camiseta granate y ese escudo presidido por un balón añejo y un precioso puente almenado.

A veces llegaban los "derbis" sí, los "derbis" no los "clásicos" u otras denominaciones modernas que parecen fabricadas para expulsar del término todo aquello que precisamente conlleva un partido de rivalidad.

Llegaba el CD. Ourense en los 80 y los dos choques se jugaban "a cara de perro" conscientes los dos equipos que la primacía en el grupo de 3ª dependía en gran medida de los resultados directos de sus enfrentamientos.

Ya en 2ªB los duelos con los ourensanistas seguían manteniendo su pasión pero no le iban a la zaga los enfrentamientos por aquel entonces con el Arosa SC. 

Llegaban siempre a Pasaron los arousanistas con ganas de aguar la fiesta a los "capitalinos" y los encuentros en  A Lomba se jugaban siempre con un ambiente caliente y pleno de motivación.

También eran tiempos en los que la interrelación de jugadores entre ambos equipos era mucho mayor.

Como olvidar a ilustres granates de aquellas temporadas que antes pasaron por Villagarcía. Milucho, Sáez, Soneira o Guisande son algunos (que no los únicos ejemplos).

También Luisito, muchos años después convertido en carismático entrenador granate, dejó su impronta en uno de los "derbis" jugados en Pasarón a finales de los 80 haciendo el único gol del partido celebrándolo a lo grande con el resto de arlequinados y provocando el enfado de una afición que décadas después le aplaudiría a rabiar.

Este atribulado bloguero recuerda con cariño otro Arosa-Pontevedra jugado en A Lomba por aquella época, con un Angel Mª Villar reciéntemente elegido Presidente de la RFEF en la grada del estadio.

Aquella vez el Pontevedra CF se llevó el "gato al agua" con un gol de aquel espigado delantero centro llamado Julio pero la presión del público había resultado extraordinaria poniendo muy complicada la victoria granate.

Esta clase de partidos se vivía desde el Lunes y los puntos valían un poquito más que los de otros encuentros que se jugaban en la Liga.

Más de 25 años después del último enfrentamiento disputado por arosistas y pontevedreses en la 2ªB, llegaba el pasado Domingo un nuevo Pontevedra- Arosa, esta vez en la 2ªRFEF.

Nada o casi nada, por lo menos en nuestra ciudad, se pareció en algo a las previas vividas hace tanto tiempo.

Alejado el fútbol de hoy en día de cualquier manifestación romántica, el partido se afrontó por lo menos desde la posición granate con esa forma "funcionarial" que lo señalaba como un partido más carente de cualquier significación especial.

Así se manifestó también en la grada en la que la única novedad fue protagonizada por la afición visitante que no acudió ni mucho menos en masa pero que por lo menos ocupó parte de la preferencia baja con sus camisetas, bufandas y algún que otro tambor.

La tarde no invitaba a vivir el fútbol. No lo hacía ahora, claro, pues ni ese frío ni la pertinaz lluvia habrían impedido hace décadas que las gradas presentasen otro aspecto.

Hoy en día, con el partido televisado en directo (ojalá algún día se explicara por la entidad a su cada vez más menguada masa social si la cantidad abonada por la tvg por la retransmisión en directo de casi todos los partidos en casa compensa la pérdida de aficionados "in situ" en los encuentros), el precio de las entradas y la ausencia de cualquier clase de promoción para abonados en un día especial, la asistencia de granates fue más o menos la misma de siempre con ese fondo norte excesivamente vacío pero todavía con músculo suficiente como para que su apoyo se notara en el estadio y no quedara la animación en manos exclusivas de los arlequinados.

El partido no tuvo demasiada historia.

La primera parte fue más o menos una copia de la disputada frente al Navalcarnero.

Posesión casi siempre del Pontevedra CF pero ausencia de velocidad, de profundidad y de verdadero peligro sobre la meta visitante salvo en una acción en la que bien pudo marcar Seoane sino fuera por una buena intervención con una de sus piernas del portero del Arosa.

El equipo no encontró en las zonas que hacen daño ni a Brais ni a Rubio (aunque a este último por lo menos en casa se le sigue viendo más bien poco) y tampoco a Yelko Pino. 

Solo Alex, como es habitual, creaba algo de incertidumbre en el rival con sus penetraciones por banda izquierda una vez recuperada su posición más adelantada por la vuelta de Araújo al lateral.

La segunda parte fue otra cosa completamente diferente.

El Pontevedra CF marcó pronto a raíz de una falta lateral rematada de cabeza por Charles y a partir de ahí fue extremadamente superior a un Arosa que fue incapaz en todo momento de crear peligro y superar al equipo granate.

 Que el gol fue en fuera de juego es algo indiscutible; que en el campo no se dio cuenta nadie (no solo el asistente cuya labor era verlo) también y que algún medio de comunicación manifestó una indignación excesiva por el tema fue tan cierto como que esa indignación no fue tan elevada como cuando en el campo del Adarve hasta tres atacantes madrileños "vivieron " en fuera de juego en la jugada en la que se produce el penalti del empate a 1.

Llueve sobre mojado con este tema y es mejor dejarlo ya por imposible.

Escribía antes que a raíz del 1-0 solo existió el Pontevedra CF sobre el terreno de juego pero tanta verdad es esa como que la incompetencia demostrada por el equipo en los metros finales para sentenciar el choque bien pudo costar caro si por cualquier tontería el rival hubiera logrado el gol del empate al final.

No exagero si escribo que el Pontevedra CF apareció en área contraria sobre 10 o 12 veces para "machacar" el segundo o hasta un tercero de haber hecho las cosas con un mínimo de acierto.

Si no se hizo, si no se acabó con el partido mucho antes de su final fue porque los granates acabaron casi todas esa jugadas de manera incomprensible e ingenua cual si un grupo de juveniles meritorios de tratara.

A excepción de la mejor jugada del partido que llegó casi después del gol de Charles, en una acción por banda izquierda rematada por Yelko y repelida en gran parada por el portero ( luego se anularía la acción por el fuera de juego de Araújo en el rehace), a excepción, digo, de esa jugada en la que el acierto es del guardameta, el resto de las oportunidades se fueron desaprovechando una a una por dar un pase de más cuando había que tirar; por tirar cuando había que pasar o por buscar "un regate con tirabuzón" cuando había que ser concretos.

Al final no pasó nada. El Arosa no encontró su ocasión y un empate que habría resultado desalentador no llegó pero en cualquier otra ocasión sí es posible que se pague tanta ingenuidad ante la meta rival, ingenuidad que resulta más llamativa cuando vemos que no existe fuera de casa pues a domicilio el equipo sí logra meter las ocasiones en mayor número.

Destacable resultó también la labor de recuperación tras perder la pelota efectuada por el equipo y que evitó en gran medida que el Arosa pudiera progresar hacia zonas de peligro.

En esa faceta, además de la sobriedad de M.Román a la que ya nos vamos acostumbrando, destacó un Victor Vázquez "Churre" que ya se parece al jugador que conocíamos.

Lo más importante (no sé si lo único, incluso) que es la victoria se logró y con ella nuestra consolidación en zona de play off pero más nos valdría no jugar tanto a la ruleta rusa y aprovechar tanta llegada con goles en el casillero pues, insisto, puede llegar un día en que salgamos del campo con "cara de tontos".

Son 3 puntos más que otorgan tranquilidad y una semana más de trabajo para la deseada uelta de Rufo y también la de Romay, acuciado por unas persistentes molestias musculares que están impidiendo que aparezca su mejor versión.

La siguiente parada es en Langreo.

El anterior equipo de nuestro entrenador dará batalla y no será fácil doblegarlo. 

Confiemos en que esa versión foránea del Pontevedra CF, ordenada, segura y, sobre todo, eficiente ante el gol vuelva a aparecer para darnos otra alegría y empezar a romper así una clasificación que anda todavía demasiado apretada.

PD:

La incorporación de Rubén González (ex central de aquel Real Madrid B de principios de siglo) al Pontevedra CF como entrenador del cadete de división de honor no tiene un pase y en opinión del que esto escribe supone una falta de memoria de la institución que raya en la falta de respeto hacia un sector importante de su afición.

Ni una nota de disculpas, desagravio o reconocimiento de errores por el protagonista se ha tenido a bien elaborar.

Lamentable, realmente lamentable.