viernes, 27 de mayo de 2022

"Quo Vadis" Pontevedra ? Crónica de un incendio anunciado.

 Uno de los papeles más recordados de prolífica carrera como actor de Pete Ustinov es, sin duda, su interpretación de Nerón en la famosa película de 1951 "Quo Vadis", dirigida por Mervyn Leroy.

En ella, el omnipotente, caprichoso y manipulador emperador de la dinastía Claudia se paseaba entre sus más íntimos consejeros atento a cualquier atisbo de disidencia o reproche contra cualquiera de sus decisiones por descabellada que estas pudieran parecer.

Nerón aparece en alguna de las escenas aporreando torpemente su lira y cantando peor que el bardo Asuranceturix de la aldea gala mientras su séquito y circulo de confianza aplaudía a rabiar los intentos creadores del portador de la corona de laurel.

En la película se narra el histórico episodio del incendio de Roma durante el reinado de Nerón. 

Aunque la verdadera autoría de aquel desastre nunca pudo aclararse, en el film se deja más o menos claro que fue la locura del emperador romano y su empeño en acabar con la por aquel entonces secta de los cristianos, la que motivó la pérdida de muchas vidas y la destrucción de parte de la ciudad.

Cualquier gesto de leve contrariedad, de mínima resistencia ante la "perfección" de las acciones del emperador, era castigado inmediatamente con el ostracismo, la cárcel o algo peor.

Otro importante personaje de la película era el de uno de los consejeros de máxima confianza de Nerón, de nombre Petronio, que en un consumado y harto difícil ejercicio de equilibrio político de la época, conseguía a duras penas compatibilizar la adulación extrema de la figura del emperador con consejos que aminoraban los devastadores efectos de la mayoría de las decisiones tomadas por el gobernante encarado por Ustinov.

Como no podía ser de otra manera, Petronio acabará cayendo en desgracia y decidirá quitarse del medio por su cuenta antes de que el propio Nerón dirigiera toda su fatal y extrema ira contra él

Aquel incendio de parte de la ciudad de Roma, capital del mundo civilizado en aquella época, cogió por sorpresa a todos los habitantes romanos, patricios o plebeyos, y pasó a formar parte de los libros de historia.

Incendios, sin embargo, ha seguido habiendo muchos a lo largo de los siglos (quien le va a hablar de incendios a los gallegos, por supuesto).

Algunos de esos fuegos siguen siendo inesperados y sorprenden a aquellos que sufren más en primer plano sus virulentos efectos.

Hay otros "incendios", en cambio, en sentido figurado. Con humo, llamas y calor extremo utilizados como elementos retóricos pero que conllevan también importantes efectos a su alrededor.

La mayoría de esos "incendios" virtuales no son, sin embargo, inesperados sino todo lo contrario.

Son "incendios" cuya producción se venía anunciando desde mucho tiempo atrás y que en el momento en el que se manifiestan sobre el terreno no sorprenden prácticamente a nadie y solo sirven para corroborar una crónica pensada hace tiempo pero cuya tinta empieza a verterse al compás del crecimiento de las llamas.

Que el Pontevedra CF era una especie de volcán cuya erupción se hacía inminente o, siguiendo con el símil incendiario, un bosque sin limpiar en medio de una temperatura enorme y considerable viento, lo sabía mucha gente prácticamente desde el mismo día que Toni Otero fue contratado para "dirigir" la parcela deportiva.

No era complicado llegar a esa conclusión.

Si después del prolongado tiempo que costó traer a alguien para esa función, se le discute ya desde el principio su decisión más importante que es la elección del entrenador, no era nada difícil imaginar que la convivencia ahí dentro no iba a ser nada fácil entre el que llega para intentar mandar en su ámbito y los que querían seguir mandando como siempre en dicho ámbito y quizá buscaban simplemente una figura de cartón piedra.    

Vaya por delante que esta columna ni es un panegírico de Otero ni el que esto escribe se imagina al ex jugador granate dando buenos consejos como el inteligente Petronio.

No obstante, si ahora hay tanta gente que discute desde dentro la labor del día a día del vigués, lo que sí digo es que este hombre no llegó de un planeta lejano y desconocido sino que era una persona que jugó muchas temporadas en el propio Pontevedra y que trabajó ya en los despachos en varios equipos de nuestro fútbol, alguno bastante cercano geográficamente a nosotros.

¿Era tan difícil haberse documentado acerca de su figura y su manera de trabajar? Según parece, sí debió serlo.

El caso es que tras el término de la temporada con el éxito del ascenso a 1RFEF, los aficionados del Pontevedra CF nos "desayunamos" con las noticias de que la entidad ya trabaja en el futuro sin contar con Otero y tampoco con A. Rodríguez al que no se le ha ofrecido la continuidad a día de hoy.

Se han publicado incluso frases que comentan que la Presidenta del Consejo estima que habría que renovar en un 30% la plantilla para competir bien la campaña que viene, frases o reflexiones que se comentan, se insiste, sin la influencia ya de un Director Deportivo cuya rescisión de contrato (que parece que sigue teniendo contrato) todavía no se ha resuelto.

Es posible, por tanto, que se vuelva a la clásica "moneda al aire" en el diseño de la temporada siguiente en nuestro Pontevedra CF.

Esa moneda al aire que puede que salga cara como en la 16/17 en la que se logró formar un muy buen equipo o salga cruz como en la 17/18 en la que no nos fuimos a 3ª de verdadero milagro.

Si se vuelve a la fórmula anterior (lo pongo en condicional porque tras las llamas se ha instalado el ya tradicional silencio en "casa granate"), esa fórmula en la que el protagonismo lo vuelven a tomar por completo la denominada "Cúpula" que todo el mundo sabe porque dos componentes está formada; si se acaba por prescindir de Toni y también de traer a otra persona con otro talante para la dirección deportiva, desterraremos definitivamente la palabra " proyecto" tomada en su acepción de camino por una senda determinada y cimientos más o menos consistentes y la sustituiremos por el azar.

Y el azar suele ser caprichoso.

Y yo me pregunto para terminar estas líneas : Quo Vadis ,Pontevedra CF?

  

 

 


viernes, 20 de mayo de 2022

Sonrisas, ilusiones y un plan bien diseñado por elaborar

Está siendo una semana granate de celebraciones, sonrisas, ilusiones y miradas esperanzadoras al futuro.

Hace unos días ni hubo hecatombe ni desgracia deportiva alguna. Ni el Adarve goleó al Llanera (es más, acabó perdiendo el partido) ni el Pontevedra y el Palencia Cristo At. dejaron pasar la oportunidad de cumplir sus objetivos con un empate que dejó contento a todo el mundo.

La temporada no ha sido fácil para nuestro equipo.

Primero, por la inercia negativa que se traía de la temporada anterior y la fuerte sensación de fracaso que se aposentaba en el ambiente.

Segundo, por el mal comienzo de Liga que no hizo sino aumentar ese desazón que rodeaba a la entidad y que por un momento parecía que iba a a hacer estallar todo por los aires.

Y tercero por ese incomodísimo rival, el U.Adarve, que nos tuvo hasta casi el final en vilo pero que al final terminó por ceder ante un Pontevedra CF que se diseñó para subir y que acabó subiendo.

El ascenso constituye una noticia maravillosa para todos los que de manera directa o indirecta formamos parte de esta gran institución. 

Había que salir de la 2RFEF cuanto antes. No debíamos convertir en crónica nuestra presencia en esta categoría. Había, en definitiva, que reparar el desastre de la campaña anterior con rapidez y subirse a la 1RFEF sin más esperas y fracasos deportivos.

Se ha logrado y por ello ahora lo que toca es felicitarse por ello, disfrutar de la consecución del objetivo planteado y soñar con las posibilidades más atractivas que nos ofrece el futuro más próximo.

Sin embargo, a esa alegría y a esa satisfacción muy grande que todos sentimos, debe unirse más pronto que tarde el trabajo desde dentro para que este ascenso no sea una mera anécdota sino la primera piedra para construir un muro que evite caídas hacia atrás y permita levantar catapultas que nos permitan dentro de un tiempo dar otro salto más grande.

Como primer paso para consolidarse en una categoría sin duda más competitiva que la 2B que conocimos con 80 equipos, resulta indispensable que el Consejo de Administración tenga claro un plan deportivo y quien debe liderarlo.

No debería repetirse el nada edificante espectáculo del verano pasado en el que existieron muchas dudas acerca de quien finalmente lideraría deportivamente el proyecto y, sobre todo, los vaivenes y desconciertos producidos (una vez contratado Toni Otero como Director de la parcela  futbolística) con relación a quien ocuparía finalmente el banquillo granate.

Lo normal, lo lógico, sería definir cuanto antes (y cuanto antes debería ser la semana que viene) quien encabezará esta vez el proyecto deportivo 2022/2023; si será Toni Otero o no. Y si no es Otero, quien lo hará.

Y en función de quien sea el nuevo responsable, la renovación del entrenador o la contratación de otro debería hacerse en un tiempo limitado pues la Liga que viene tiene pinta de resultar complicada y todo debería prepararse con el mayor mimo posible.

A partir de ahí, de la designación pronta y clara de los responsables, las posibles renovaciones, cesiones o rescisiones (de tener que existir alguna) de los futbolistas y, a medio plazo, los fichajes ya responderían a un plan que podrá ser acertado o equivocado pero no a improvisaciones sin sentido a las que hemos estado abonados durante demasiado tiempo.

Con respecto a la posible continuidad del entrenador, en el acto de recepción oficial que la Xunta ofreció al equipo, el discurso de Angel Rodríguez cambio en relación al que había mantenido tras el partido del Salamanca.

Rodríguez se mostró claro a la hora de manifestar su deseo de seguir aquí al sentirse adaptado a la ciudad y esperanzado con las posibilidades de crecimiento de la entidad.

Por su parte, Lupe Murillo sí mantuvo su postura de no querer tratar esa cuestión hasta la semana que viene en la que empezarán a tratar estas importantes cuestiones.

Es clave, en opinión de este atribulado bloguero, que el  Pontevedra CF mantenga la profesionalidad en su despacho deportivo.

Ahora bien ,ese responsable debe contar con la entera confianza de la Presidenta. Eso es vital.

De lo contrario, a la mínima que vengan malas (y no es descartable que la temporada que viene contenga curvas realmente cerradas), la situación podría descarrilar con consecuencias nada halagueñas.

A lo largo de esta temporada han corrido ríos de tinta acerca de si esa confianza en Toni existe de verdad o no por parte de la "cúpula". 

Es hora de demostrar si esa confianza existe con la continuidad del vigués o no existe con su apartamiento de la entidad.

Lo que no creo que sea lo mejor (en el caso que se dé la segunda opción citada) es que se vuelva a la fórmula anterior.

Esa fórmula fue eliminada por el desgaste y los malos resultados que acumulaba en las últimas temporadas del club.

Volver ahora a eso no invitaría precisamente al optimismo al que esto escribe.

En lo que se refiere a la plantilla, muchos de sus integrantes cuentan con contrato en vigor para la próxima campaña. 

Ya sea por que tenían más de un año o por la consecución del objetivo del ascenso, el grueso del equipo sigue ligado a la entidad y algunos de los que no lo están (Alex González, por ejemplo) piden a gritos una renovación.

Esa circunstancia obliga al club a hilar muy fino en todos y cada uno de sus movimientos.

Por un lado, no se puede rescindir contratos de futbolistas alegremente por las consecuencias económicas que ello conlleva y que el club no puede permitirse.

Por otro lado, al margen de la gran alegría que este grupo de jugadores nos ha dado logrando el ascenso, el cambio deportivo al estar en 1RFEF es más grande de lo que parece y exige que dentro de las posibilidades financieras de la institución se realicen incorporaciones importantes de hombres que deberían llegar para ser titulares y no estaríamos hablando de dos o tres piezas sino de algunas más.

Por ello, el reto del Consejo es importante para lograr la consolidación del equipo en este nuevo escalón y formar el puzzle de manera adecuada exigirá un trabajo sin prisa pero sin pausa.

No quiero terminar estas líneas sin dar la enhorabuena por el ascenso a todos los aficionados del Pontevedra CF y en particular a aquellos que pierden parte de su tiempo en leer las reflexiones que se realizan en este blog.

Felicidades a toos y .. HALA PONTEVEDRA¡¡    

   





lunes, 9 de mayo de 2022

De hecatombes, Pitágoras y realidad virtual.

 La jornada era tan diabólica que existían hasta cinco versiones diferentes del final del capítulo.

A diferencia de lo que ocurre con muchas de las series con las que disfrutamos últimamente cuyos creadores ruedan varios de esos finales de los últimos episodios y luego escogen cuales de ellos emitir, en este caso solo se rodaría uno y se haría sobre la marcha, según se fueran produciendo los acontecimientos en los dos escenarios en los que se ambientaba el espectáculo, Pontevedra y Luanco.

Cabía la posibilidad de que el final elegido para la penúltima entrega fuera el más funesto, el peor para nuestros intereses, el que nos colocase otra vez detrás de nuestro rival y sin poder ser dueños de nuestro destino en el último acto de esta temporada.

Existían las opciones intermedias que nos situarían con la necesidad imperiosa de ganar o por lo menos empatar en Palencia para salirnos con la nuestra. Estas eran dos alternativas dotadas de suspense, es evidente, pero que todavía nos dejaban con los naipes ganadores en las manos. 

La cuarta vía era la soñada, la maravillosa, la que tanto se anhelaba por estos lares y que haría innecesario el último episodio de la dichosa serie. Nosotros ganábamos, ellos no lo hacían y el ascenso se convertía en matemático, inapelable, a salvo incluso de hecatombes futbolísticas no conocidas desde el "maltazo" del 83. 

Pero había una quinta posibilidad, la más "random" , la más acorde con los tiempos convulsos en los que vivimos. "El ascenso no ascenso"; "El sí pero todavía no". "El me ha dicho que me ama, que vive el mundo a través de mis ojos pero que se tiene que ir de viaje una semana por trabajo y no me abrazará ni besará hasta dentro de 7 días".

Esa combinación que solo podía darse si el Pontevedra empataba y el Adarve perdía.

La que nos dejaba con 3 puntos de margen y 15 goles de diferencia en el golaverage general (al perder por 2 el equipo madrileño en Asturias).

Es decir, la situación rocambolesca de que estoy ascendido pero en la que existe todavía la posibilidad de la tragedia, de la catástrofe, de la quimérica mezcla de una derrota propia en Castilla y una goleada "remalterizada" del Adarve en su casa.

Qué hago si se da esa opción estrafalaria que te pone en 1RFEF al 99,90 % de posibilidades en el último capítulo que, ahora sí, tendrá que emitirse? 

¿Celebro mucho, celebro poco, celebro " a medias"? 

El equipo decidió celebrar bastante y en mi opinión hizo bien.

Con el pitido final del choque y el Pontevedra sacando córners en corto en el descuento sabedor de lo que estaba pasando en Asturias, los jugadores saltaron alborozados como saltarían aquellos que saben que su objetivo está consumado por mucho que las matemáticas se esforzaban por decirles que todavía no y que existía esa posibilidad de hecatombe.

Los aficionados que eran muchos, muchísimos en las gradas de Pasaron, elevaron sus brazos al viento y una vez abandonado el terreno de juego por el trío arbitral, se animaron incluso en buen número a saltar al césped para abrazar a futbolistas y miembros del cuerpo técnico.

La rueda de prensa posterior al choque fue la propia de un ascenso consumado, la fiesta en la zona vieja en las horas posteriores con la presencia de jugadores y entrenador, también lo fue aunque sin ese toque institucional de ofrendas o visitas a diferentes sedes políticas que a buen seguro se producirá la semana que viene.

Y es que ese +15 en el average hace impensable, que si se mantienen las formas y la dignidad futbolística por todos los protagonistas, la situación pueda dar un vuelco.

A mayores, se da la circunstancia adicional de que nuestro rival, el Palencia Cristo At, necesita solo un punto para asegurar su presencia en el play off de ascenso y que la diferencia entre quedar cuarto o quinto (los violetas podrían aspirar a ese cuarto puesto) es mucho menor que la que existe entre quedar quinto y sexto, circunstancia que se daría si el Pontevedra les gana y el Coruxo y el Bergantiños sacasen adelante sus duelos.

Cómo se llegó a la combinación que convierte nuestro ascenso en virtual y todavía no en oficial? En Luanco no sé pero en Pontevedra a través de un partido que el Pontevedra pudo sentenciar en el primer tramo pero que se fue complicando como muchos de los partidos que hemos jugado últimamente, sobre todo por no ser contundentes en defensa.

Los primeros minutos fueron vibrantes. 

Antes del 2, ya había cogido la pelota Oier, avanzado con ella cosida al pie ganando a rivales por velocidad y dejándose a la derecha a Rufo para que este mandase un centro pasado que fue rematado a gol de manera acrobática y brillante por el capitán que los manda.

El campo se venía abajo, lo mejor que nos podía pasar, sucedía. Un gol rápido que nos daría tranquilidad y llenaría de dudas al rival.

Alex Glez estaba desatado y poco después de marcar casi repite con un lanzamiento en parábola desde más de 40 metros que no se fue fuera por demasiado y que de haber entrado habría colocado a Pasarón del revés.

El equipo empujaba y quería algo más pero pronto el Salamanca se asentó y comenzó a llegar con más intención y peligro a nuestra zona de retaguardia.

Allí apareció Cacharron para hacer una gran parada y evitar el empate y dejar claro que el arreón inicial del equipo se había calmado y que el partido entraba en otra fase.

Y esa fase ya la conocemos de otras veces. Es esa fase en la que transmitimos bastante inseguridad defensiva y en la que al no ser lo suficientemente contundentes parece que la pirámide se tambalea un poco.

Se sufrió en varias llegadas salmantinas aunque sin que se generasen opciones claras de gol e incluso el Pontevedra pudo aumentar su ventaja en un lance poco habitual este año, el balón parado.

Dos remates, uno de Churre y otro de Soto, tras sendos corners estuvieron a punto de doblar el resultado a nuestro favor.

Qué decir de la segunda parte? 

Pues que antes de los diez minutos se cantaba con estruendo por el fondo norte un gol que no fue nuestro pero que lo pareció. Era el primero del Marino.

Y que ni dos minutos después de esa algarabía que nos puso los corazones a mil llegaba el gol del Salamanca en otra de las múltiples acciones en esta campaña en la que nos cogen "en las patatas" tras un balón parado en contra. En esa ocasión, un balón despejado hacia la frontal en la que un rival recibe solo y conecta un zapatazo esquinado que Cacharrón no es capaz de despejar.

Ese corazón que estaba "a mil" tras el gol asturiano pasaba "a casi cero" en tiempo récord con ese empate a traición salmantino que volvía a ponernos las orejas muy tiesas.    

Creo que fue en ese momento del partido en el que el equipo charro se equivocó.

Mi sensación es que el Pontevedra notó el golpe y atravesó un pequeño mar de dudas tras el gol encajado y veía además como primero Seoane y luego Rufo se rompían definitivamente después de estar un tiempo renqueantes sobre el terreno de juego.. y no estaba Charles para acudir al rescate.

Y ese error salmantino, a mi juicio, consistió en volver a dar un paso atrás en su posicionamiento y no seguir acogotando al Pontevedra en busca de la remontada en el marcador.

Esa actitud visitante terminó por serenar al Pontevedra al que ayudó también el segundo tanto del Marino que consolidaba la derrota del Adarve y hacía muy pero que muy jugoso el empate.

Aún así, el Pontevedra volvió a encontrarse y acarició el segundo gol en una doble ocasión en la que ni Brais primero ni Romay después encontraron el gol que habría convertido el ascenso en matemático según las reglas de Pitágoras.

Hubo tiempo también para el susto cuando en otra acción en la que volvimos a pecar de blandos el rival se acercó con mucho peligro a nuestro área pero fue señalado un fuera de juego que enfadó mucho al Salamanca.

Luego el Pontevedra ya lo tuvo claro. Los últimos minutos del tiempo reglamentario y los 5 de añadido se jugaron con los granates contemporizando muy bien, sacando córners en corto y desquiciando a un rival al que las prisas le entraron muy tarde y acabó el partido con 10 por protestas reiteradas al colegiado. 

Con el final lo que ya se ha contado antes.

Euforia, emoción, celebración y toma de conciencia de que el ascenso es virtual pero también real, insisto, si las cosas marchan por el único camino por el que deberían ir; la normalidad, la decencia y la deportividad. 

El que esto escribe, que como los lectores saben, vive en continuo atribulamiento y desasosiego, cree también que estamos ascendidos pero prefiere dejar balances, valoraciones e incluso sentimientos profundos que le genera este ascenso hasta dentro de unos días.

Eso días en los que ya se haya emitido el último capítulo de la serie.

En los que el final haya sido el esperado y no uno lleno de catástrofes, tornados y desgracias varias.

Es que uno es como es... y no puede evitarlo. 

 


   

jueves, 5 de mayo de 2022

No vamos a una fiesta

Creo que resulta conveniente, ya de entrada, recordar algo importante de cara al partido del próximo Domingo frente al UDS Salamanca.

No vamos a una fiesta, en principio, no vamos a un "sarao" en el que nuestros jugadores vayan a salir "bailongos" a interpretar grandes piezas de danza y la música a todo volumen nos invite desde la grada a unirnos al jolgorio.

Quizá después de los 90 minutos sí empiece una fiesta; una enorme, gozosa y maravillosa fiesta que no resultaría empañada por el horario que aunque repetido en estos últimos finales de temporada no deja de ser contrario al sentido común futbolístico, el sinsentido impuesto por una caótica RFEF.

Ahora, a lo que acudimos en primera instancia, lo que vamos a ver en primer lugar, es otro partido dramático, dificilísimo y lleno de incertidumbre en el que el Pontevedra CF volverá a pasarlo mal en diferentes fases del mismo.

No, lo anterior no corresponde a un pesimismo irredento o fatalista sino a una exposición clara de unos hechos, hechos que como vengo repitiendo desde hace semanas tengo una gran confianza en que terminen con un final feliz.

Necesitamos el ascenso, vaya si lo necesitamos.

Fuimos con todo la temporada pasada en la que las aspiraciones no se quedaban simplemente en instalarse en la nueva 1RFEF sino conseguir jugar el play off de ascenso a 2ª y nos encontramos con un fracaso doloroso y preocupante también a efectos económicos.

El tremendo golpazo recibido no evitó que esta campaña, en una categoría a la que no debimos caer, se mantuvieran algunas de las piezas más importantes y se tuviera como único e inexcusable objetivo salir de aquí y emerger con un año de retraso a la tercera categoría del fútbol español, que a pesar de las promesas incumplidas otra vez por la RFEF sigue manteniendo más atractivo que la antigua 2ªB.

El Domingo podría ser el día en el que ese paso se dé aunque un año "en diferido" como diría alguna ínclita ex política de este nuestro curioso país.

No dependemos solo de nuestra victoria para descorchar el champán sino que sería necesario que el U.Adarve no gane en el campo del Marino de Luanco .

Aunque, si somos sinceros, alguna otra de las múltiples combinaciones que pueden darse al final de la jornada también nos pondrían en 1RFEF de manera virtual y ese champán podría ser puesto a enfriar en la nevera sin ningún problema a la espera de ser bebido siete días después. 

Ese caso se daría si acabamos el día con 3 puntos de margen con el Adarve fruto, por ejemplo, de un empate nuestro y una derrota suya. En ese caso, insisto, el ascenso estaría consumado no de forma totalmente matemática pero si claramente virtual.

Pero esos números habrá que analizarlos después de los 90 minutos. Después del partido es cuando sabremos si hemos subido matemáticamente, si lo hemos hecho virtualmente, si será necesario un punto en Palencia, si habría que ganar en la ciudad castellana o incluso si se da el peor de los escenarios que nos dejaría sin depender de nosotros y con el futuro en manos del Adarve.

Antes se jugará un partido con relación al cual se puede aplicar la frase tópica de " a vida o muerte".

El rival no es un rival cualquiera. 

La UDS Salamanca, heredera del poder institucional del tristemente desparecido UD Salamanca, también tenía la campaña pasada objetivos más ambiciosos y acabó con nosotros jugando la fase por evitar la 3RFEF y también aspiraba a mucho más este año y puede verse ahora con los huesos en esa 3RFEF.

Esa circunstancia, bajar a 3RFEF, sería una cuasi tragedia deportiva para este equipo (quizá al mismo nivel o incluso superior a la que supondría para nosotros no subir) y ello hace que el partido adquiera una dificultad de primer orden y en la que habrá que poner sobre el césped los mejores argumentos con los que contamos para sacar adelante este "combate".

Me gustaría comentar antes lo que me preocupa y luego buscar la ilusión con lo que me esperanza.

Me preocupa lo mucho que que estamos regalando atrás desde hace ya muchos partidos y que convierten los choques en películas de suspense permanente en la que nos salvamos al final y a duras penas de ser pasto de la necesidad sanguinaria del asesino de los films.

En ese sentido, el UDS Salamanca es el equipo menos goleado del grupo y cualquier "alegría" defensiva que experimentemos nos puede costar mucho más caro que en otras ocasiones.

Me preocupa la baja caprichosa de Charles.

Si hay un jugador en el que pienso cuando un partido se enreda y se complica para que aparezca y meta su pierna, su cabeza o su hombro para resolverlo con un gol salvador es en el brasileño. 

No poder contar con nuestro pichichi y mejor jugador (independientemente de que el entrenador lo ponga de titular o no) y no poder hacerlo por (insisto) el capricho de un árbitro curiosamente salmantino que vio un problema de seguridad donde no lo había y por la "injusticia deportiva" que rige el fútbol español desde siempre, con unos jueces de competición que funcionan casi peor que el var de las categorías profesionales al interpretar las normas reglamentarias, sí, me preocupa y me indigna a partes iguales.

Léanse el artículo del reglamento, por favor, y vean las imágenes de la celebración. 

Valoren si Charles se encarama a alguna valla, si se acerca a aficionados o si en algún momento la situación conlleva un mínimo de peligro para los allí presentes. Les anticipo que van a alucinar pues cualquier persona con dos dedos de frente solo puede "flipar" con las decisiones que a veces se toman en el fútbol.

Me preocupa, en definitiva, como ya he dicho antes, lo muchísimo que también se juega un rival que podría acabar descendido si pierde aquí e incluso terminas casi desahuciado empatando.

Vamos con lo bueno, con las cosas que me hacen sonreír el corazón incluso en estos días en los que me apetece de todo menos ensayar una sonrisa.

Me ilusiona ver otra vez las gradas muy pobladas con el fondo norte retumbando y el resto del estadio metido en el partido.

Me ilusiona que el equipo consiga asimilar ese ambiente como positivo, como una mecha que solo necesita ser encendida con su rendimiento para empezar a superar al rival sobre la hierba.

Me ilusiona que esta vez sí estemos concentrados como equipo en defensa y no concedamos nada al contrario que dicho contrario no merezca por posibles acciones brillantes.

Me ilusiona imaginar a nuestro capitán haciendo suya la banda izquierda y conmovernos con sus carreras, sus regates y sus centros. Por cierto Alex, después de lo de Ceares ya prescindo no solo del escudo sino también del tirachinas, si usted lo considera necesario.

Me imagino también a Brais, que lleva un par de partidos algo más gris, volviendo a exhibir su clase moviéndose por todo el frente de ataque y oxigenando nuestro juego ofensivo.

A Yelko gambeteando y filtrando algún pase de gol; a Román empujando a Oier volviendo a sacar el florete para rasgar la banda derecha y a Rufo haciéndonos olvidar la baja de Charles haciendo lo que mejor sabe que es marcar...

Me ilusiona, en definitiva, pensar en ese equipo que ha demostrado ser capaz de desbaratar defensas contrarias con un paciente pero profundo juego colectivo y que cuando ha ofrecido su mejor versión lo ha hecho compatibilizando esa organización en ataque sin conceder apenas nada en defensa.  

No, en principio no vamos a una fiesta. 

Vamos a vivir un partido tremendo, a sufrir al compás del equipo, a animarlo, a cuidarlo, a demostrar cuanto lo queremos.

Ojalá con el pitido final sí suene la música, si lleguen los bailes, si saltemos todos alborozados por haber logrado el objetivo.

Ese si sería el momento para una gran fiesta; para una fiesta rachada. 

   

   



 

martes, 26 de abril de 2022

Tirachinas, floretes y un paso de gigante

No sé si a alguno de los lectores de este blog les pasa lo mismo pero lo cierto es que el que esto escribe acaba últimamente los partidos del Pontevedra CF en casa completamente exhausto.

Músculos agarrotados, boca seca, respiración desacompasada y ese inmenso alivio final al escuchar el silbato del árbitro indicando el final de partido mientras los tres puntos en juego corren a refugiarse en el vestuario granate bien resguardados en cualquier taquilla y a salvo de las garras del equipo visitante.

Y eso que la tarde parecía tranquila, extrañamente tranquila alrededor de las cinco y media de la tarde. Tres cero arriba aquí nosotros y dos cero abajo el Adarve en Carballo y jugando los madrileños con un futbolista menos.
Algunos en la grada no podíamos evitar mirarnos con estupor ante un desarrollo tan plácido de los acontecimientos.

Claro que esa calma chicha vino precedida por el sobresalto inicial que ya se ha convertido por desgracia en tradicional por estos lares. 
En esta ocasión, por obra y gracia de Cacharron y porque no decirlo de una norma arbitral controvertida y susceptible de diferentes interpretaciones, el susto no pasó a mayores.

El Pontevedra CF ha defendido casi siempre a lo largo de la temporada muy mal y negarlo resulta absurdo.
Tan solo en ese tramo de la primera vuelta en la que se inició la remontada, el equipo logró un equilibrio casi perfecto entre la posesión controlada  a veces y con más profundidad en otras ocasiones para monopolizar el balón y conseguir que los rivales casi ni tirasen hacia nuestra portería.

Luego volvimos a "relajarnos" en esa faceta y ese equipo marmóreo se fue difuminando de nuevo hasta este tramo de competición en la que encajamos muchos goles y además por errores graves que no se deberían cometer.
   
Frente al Langreo el Pontevedra volvió a sufrir mucho en defensa, pero mucho.

Los primeros minutos fueron una pesadilla con alguna llegada peligrosísima del conjunto asturiano que aprovechaba fallos individuales enormes de miembros de nuestra retaguardia y fruto de ese mal posicionamiento defensivo llegó la jugada del penalti.

Pana, delantero centro del Langreo que llevó por la calle de la amargura a nuestros centrales a lo largo de casi toda la primera parte, recibía un balón en profundidad a muchos metros todavía del área y se plantaba delante de Cacharron con una facilidad pasmosa.

Soto, que llegaba por detrás, le derriba con claridad y la señalización de la pena máxima no tenía duda alguna.
Durante unos segundos este atribulado bloguero literalmente tembló mientras el árbitro se dirigía al ex compostelanista con la mano metida en el bolsillo de las tarjetas.

"0-1 y con 10 todo el partido, me dije" completamente apesadumbrado. 

Pues no. Al final, ni roja supongo que por entender el "trencilla" que Soto intentó disputar el balón en el lance que acabó con el delantero asturiano en el suelo (de lo contrario la expulsión no tendría discusión) y tampoco ese 0-1 por la meritoria parada de un Cacharron que compensaba con esa acción varias de sus dudas de los partidos anteriores.

A pesar de que en esa primera parte el Pontevedra siguió muy inseguro atrás, el gran susto pareció espolear al equipo que empezó a dirigir el partido y a llegar con peligro al área contraria.

Apareció el que siempre aparece, Alex Glez, para penetrar por banda izquierda, rebasar con un precioso túnel a su par y enviar un centro medido al que casi nunca aparecía pero que ahora sí lo hace, Oier Calvillo, que remataba de cabeza y también con el alma ese balón para hacer el 1-0.

Es Alex González ese capitán corajudo y con barba de varios meses bajo cuyo mando no dudaría en acometer a una manada de orcos de cualquier libro de Tolkien con un simple escudo de cartón y un tirachinas. 
Cuando juega así, con velocidad, con chispa, con arrojo y con determinación, estaría incluso dispuesto este atribulado bloguero a prescindir del escudo y lanzarme contra esos bichos con ese solitario tirachinas.

Por contra, es Oier Calvillo ese exquisito tirador de esgrima perfectamente afeitado cuya calidad nadie discute pero que por unas razones u otras solo exhibe a dosis muy reducidas y espaciadas en el tiempo.
Frente al Langreo estuvo bien, logró marcar, estar en varias ocasiones más y alcanzar esa regularidad en el partido que tanto echamos de veces otras veces.

Ojalá siga así el navarro porque cada vez menos gente duda ya que en sus piernas esconde grandes raciones de fútbol. 

No mucho tiempo después del 1-0, Román agarraba un balón en la frontal del área, algo escorado, para soltar un zapatazo descomunal que enviaba la pelota a la escuadra y colocaba la tranquilidad del 2-0.

Estuvo el chaval del 19 años el otro día realmente acertado. No ya por ese bonito gol que es el primero que mete en Liga sino por su trabajo de recuperación y trabajo en el centro del campo que se hace muy necesario para el equipo.

Y llegó el tercero al filo de la media hora marcado en posición dudosa por Rufo y todo parecía ya finiquitado tanto en Pasarón como en As Eiroas.

Porque al mismo tiempo que llegaban los goles granates que compensaban sus imprecisiones defensivas, llegaban también grandes noticias desde Carballo. El Bergantiños ya ganaba 2-0 y el U. Adarve jugaba con 10.

Todo perfecto.

La primera piedrecilla en el camino llegó, no obstante, antes del descanso.

Otra espalda ganada por el Langreo en nuestra banda izquierda defensiva y otro centro al corazón del área en el que no aparecen los centrales y el lateral derecho, Seoane (que ya había evitado un gol minutos antes en una acción similar), no tiene tiempo de llegar esta vez para evitar el gol visitante.

Todo seguía, a pesar de ese tanto asturiano, completamente de cara y Pasaron que volvió a mostrar un buen aspecto respiraba felicidad por los cuatro costados al ver a su equipo otra vez líder de la competición.

El inicio de la segunda parte se pareció al de la primera en el mayor empuje del equipo rival si bien no logró crear las ocasiones tan peligrosas de los primeros minutos del choque.

Además, el Pontevedra logró rehacerse a una reanudación algo pausada y pronto tomó, esta vez sí, el dominio de la situación sin sufrir tanto atrás como en el primer tiempo.

Fue en ese tramo del partido en el que se debió sentenciar completamente la contienda si se hubiese tenido un mínimo de acierto ante la portería rival, ese acierto que sí se tuvo en los primeros 45 minutos.

Alex Glez seguía entrando por banda izquierda y le otorgó otro balón de oro a Oier que está vez mandó fuera el navarro.

Brais tuvo otra muy clara; el propio Oier pudo marcar con un izquierdazo precioso desde la frontal repelido en espectacular parada por el portero... pero el cuarto no llegó y lo que sí lo hizo fue el segundo del Langreo en una acción en la que volvimos a pecar de falta de contundencia.

La jugada asturiana volvió a nacer por su banda derecha de ataque y el centro fue rematado de cabeza en el corazón del área pequeña por un punta rival para ponernos el corazón en un puño.

Parecía mentira que después de ir por delante con tres goles de margen el equipo tendría que acabar sufriendo pero así es este equipo y esta entidad y, además, si no fuera así es que no sería ni este equipo ni esta entidad.

Y la verdad es que ese sufrimiento de los últimos diez minutos más prolongación llegó más por lo mucho, lo muchísimo que había en juego, que por el peligro real que el Langreo creó en ese tramo postrero del choque.

Lo vimos tan resuelto y tan asegurado que con ese 3-2 se nos aparecieron a casi todos viejos fantasmas del pasado y eso que aún en el hipotético caso de que su hubiera producido el empate, el Pontevedra CF habría continuado de líder y dependiendo de él mismo. Pero psicológicamente habría sido duro.

Esos minutos pasaron, insisto, con la incertidumbre del resultado pero sin que el Langreo consiguiera llegar con verdadero peligro a Cacharron y el partido llegó a su fin con la victoria y con el destensamiento muscular de buena parte de los aficionados granates que pudimos echarnos para atrás en nuestras butacas con esa sensación de alivio y alegría por el triunfo.

El desenlace de la jornada 33 del campeonato supone un espaldarazo muy importante para nuestras aspiraciones.

Hemos dado un auténtico paso de gigante para lograr el ascenso e incluso nos valdrían 7 puntos de 9 siempre que el Adarve no logre los 9 y supere los 12 goles que le llevamos en el coeficiente general, lo que resulta quimérico con tan solo 3 partidos en juego.

Ahora bien, las emboscadas pueden gestarse en cualquier recodo del camino, en cualquiera.

Eso incluye el campo del U.Ceares por mucho que el admirable equipo asturiano lleve descendido varias jornadas y acumule goleadas en contra en sus últimos partidos.

Antes de dichas goleadas, no hace tanto tiempo y cuando su situación ya no tenía solución, fueron capaces de vencer al R.Avilés por un tanto a cero. 

No puede haber mejor aviso que ese para que el Pontevedra CF salga el Sábado a ese campo sabiendo que para ganar cualquier partido hay que ponerlo todo desde el comienzo porque enfrente se encontrarán a unos compañeros de profesión con el orgullo y la humildad suficiente como para competir lo mejor que puedan.

El Pontevedra debe afrontar el partido como lo que es. 

Otra final decisiva para conseguir el ascenso en la que habrá que poner el trabajo y el fútbol necesario para dar otro paso gigantesco hacía la 1RFEF.

Animo equipo¡. Estamos muy cerca¡¡.  

  


 
        

martes, 19 de abril de 2022

Resiliencia

Se puede decir que el Pontevedra CF falló el pasado Domingo en en el campo de A Lomba? Sí, se puede decir.

Tras muchos quebraderos de cabeza y jornadas y jornadas remando contra corriente se consiguió con aquel "hombrazo" de Charles alzarnos de una vez con el liderato y poder observar al U.Adarve por el espejo retrovisor.

Quedaban cinco finales para mantener el primer puesto y en la primera piedra del camino (complicada y con borde afilado, pero primera al fin al cabo) llegaba ya un tropezón que hacía escurrirse de nuestras manos ese botín tan codiciado y que tanto había costado conseguir.

Estuvo tan mal el Pontevedra como para no ser acreedor a la victoria? Es posible que no pero lo que sí es indiscutible es que cometió algunos errores que en esta clase de partidos cuesta mucho poder superar.

La principal equivocación granate (o azul hace dos días pues por una razón que se me escapa no lucimos la primera equipación) fue la de encajar un tanto evitable que nos puso por detrás en el marcador generando dudas propias y confianza a raudales en el rival.

No había salido del todo mal el Pontevedra. Algo espeso, sí. Algo más lento y sin esa gran capacidad combinativa que pudimos ver en O Vao, también, pero tratando de dominar el choque y llegar al área contraria en busca de ese gol que cambiase para mejor todo el decorado.

Es cierto que el Arosa apretó bien, nos buscó las cosquillas e interpretó a la perfección el papel de esperar, morder y salir como alma que lleva el diablo cada vez que se cometiera un error en la combinación pero lo cierto es que antes del primer gol del partido, sin estar demasiado cómodos, se jugaba bastante más cerca del área arlequinada que en la visitante.

Después del gol, efectivamente, se vivieron momentos más complicados. El Arosa, que se jugaba la vida por abajo, ganó en tranquilidad y convicción en el plan que desempeñaba y pudo hacer el segundo en una contra bien llevada. El Pontevedra trataba más mal que bien que digerir el golpe y sin conseguir apenas generar peligro real en la portería local salvo un remate de Figueroa que se estrelló en la pierna de un jugador del Arosa.

La segunda parte pareció comenzar con el mismo guión pero con el paso de los minutos el Pontevedra fue ganando más presencia sobre el terreno de juego, llegaron los primeros cambios y las ocasiones de gol visitantes.

Rey la tuvo pintiparada a la salida de un corner provocado por una buena ocasión de Charles. Luego Brais también la tuvo en un remate que se fue arriba y en cuya ejecución intervino también un defensa agarrando sutilmente al delantero para que no pudiera dirigirlo con total precisión.

Eso sí, el partido estaba peligroso porque el Pontevedra arriesgaba y el Arosa acechaba al contraataque y precisamente de esa forma pudo aumentar su ventaja el equipo villagarciano en una acción bien salvada por un Cacharron que compensaba en parte su mejorable actuación en el gol arosista.

El Pontevedra llegaba y llegaba a medida que el partido expiraba y en una de esas llegadas A.Rubio es objeto de un claro penalti que lejos de ser señalado es convertido por el colegiado en la segunda amarilla para el interior pontevedrés.

Estoy dispuesto a admitir que alguien me discuta que no es pena máxima por no ser suficientemente fuerte el contacto (aunque insisto en que para mí, es clara) pero por lo que no puede pasar este atribulado bloguero es que por esa acción en la que el contacto es evidente se pueda echar a un futbolista de un terreno de juego.

Ahí parecía que todo podría acabarse, pero no.

El Pontevedra siguió apretando y poco después llegó el empate en una acción de fe de Yelko, Alex, Charles y finalmente Rufo.

El conjunto granate, a pesar de la inferioridad numérica, transmitía buenas sensaciones y también la fuerza suficiente como para lograr darle la vuelta al marcador y estuvo bien cerca de hacerlo.

Es verdad que el cambio de Rufo nada más empatar nos dejó algo fríos porque en ese momento el equipo parecía estar bien pero también es cierto que la ocasión más clara para hacer el 1-2 llegó después del controvertido cambio en una gran acción primero de Brais y después de Romay (relevo de Rufo) que filtró un gran pase para la carrera de Charles.

Por desgracia, el balón del brasileño se fue cerca de uno de los postes de la portería arosista dejando tambaleando los corazones granates que vieron en esa acción  la posibilidad de hacerse con el partido.

Todavía tuvo otra el Pontevedra en una acción en la que Brais y Romay estrellaron sendos balones en los cuerpos de dos rivales y en la que finalmente Yelko no pudo dirigir bien su remate acabando el cuero en las manos del portero local. 

Con el pitido final llegó también ese clásico "maremagno" de sensaciones propias de una temporada que está próxima a su final.

No pude evitar pensar que en el minuto 74 del partido del U.Adarve , con ese 0-1 del Leganes B, el Domingo futbolístico parecía apuntar "oros" y finalmente lo que pintaron fueron "bastos".

Habíamos remado y sufrido mucho para ser primeros y tan pronto se nos marchaba de nuevo el primer puesto.  

Regresaba la condena de no ser suficiente solo ganar nuestro partido sino que había de nuevo que girar la mirada al choque del Adarve suspirando por un nuevo tropiezo madrileño.

No habíamos sido contundentes en Villagarcía. No habíamos logrado imponernos como deseábamos y a pesar de que el equipo quiso e intentó por todos los medios llevarse la victoria, esta no había llegado. 

En la cabeza otra vez el tema de si es mejor jugar con uno o dos delanteros; si es demasiado malo para el equipo perder la profundidad de Alex; si Araújo estaba para aguantar el tipo en A Lomba...

Son debates lógicos y legítimos pero a estas alturas creo que ya algo fútiles aunque en el calor de los partidos nos hagamos esas preguntas.

Digo que a estas alturas son fútiles porque cuando queda tan poco, cuando son ya solo 4 los partidos que quedan para llegar a la meta y cuando el objetivo a conseguir es tan importante, esos debates que nos han entretenido, preocupado, divertido e incluso soliviantado a lo largo de la temporada, ahora pierden algo de fuerza ante lo único que resulta importante y que es ganar y solo ganar.

Con los errores que a buen seguro se han cometido desde principios de temporada y con los aciertos que también los ha habido, estos son nuestros jugadores y entrenador hasta el final de la competición y en las piernas y el corazón de estos hombres radica y nuestra alegría o tristeza al final de este camino.

Cuando llegue ese final, y yo seré el primero, se harán todas las críticas que el equipo y "los de arriba" merezcan. Creo que ahora convienen unas semanas de "tregua".

Por lo menos yo, como seguidor, siento la presión e imagino por tanto la que deben estar sintiendo los futbolistas a medida que la Liga se acaba y el margen de error desaparece.

Sí. 

Es la responsabilidad que asumieron al jugar aquí, está claro. Es su trabajo y su obligación es soportar y superar esa presión pero eso que es una gran verdad no hace que desaparezca y que haya que saber manejarla en estos últimos partidos.

La afición se está portando de cine, tanto fuera (que gozada lo de A Lomba) como en casa en los últimos partidos.

Estamos jugando nuestro papel. 

Convertir nuestros nervios en apoyo, empuje y vitaminas para el equipo. Para que ese aliento, precísamente, haga digerir mejor esa presión a la plantilla.

El equipo debe utilizar esa palabra tan de moda en el siglo XXI, resiliencia, tener esa capacidad de superar golpes como la pérdida tan temprana de ese liderato y  pronunciar solo una palabra, sin ir más allá. 

Langreo, Langreo, Langreo. Eso es lo único que importa.

Quién sabe si después de ser capaces de vencer a los asturianos volveremos a estar en la cabeza de la tabla.

Yo creo todavía. Creo firmemente en que podemos conseguirlo.

 


  


 

lunes, 11 de abril de 2022

Dos calvos, un Calvillo y un calvario "happy end".

 El Pontevedra CF es líder de su grupo de 2RFEF.

La frase consta de pocas palabras y se escribe muy deprisa pero todavía alcanza más velocidad a la hora de leerse.

Sin embargo, le ha costado 29 jornadas de "vía crucis" al Pontevedra CF (aprovechando la época es posible que esta no sea la única mención en esta columna a la Semana Santa, eso sí, escritas desde el más respetuoso de los agnosticismos) alcanzar la tan anhelada y decisiva primera plaza que lleva directamente a la categoría superior.

29 jornadas, o lo que es lo mismo, siete meses de competición persiguiendo al dichoso U.Adarve que a veces parecía que caería como fruta madura y otras que no sería "enganchado" de ninguna forma por el equipo granate.

Pues sí. Al final (o casi al final, para ser exactos) lo hemos cogido y sobrepasado en una clasificación que todavía se encuentra muy apretada.

Y lo cierto es que ayer Domingo no está muy claro si gran parte de la afición granate (y me da la impresión que también el equipo); no está muy claro, decía, si jugaron un solo partido o dos.

Por la mañana consultando internet a cada momento desde las 12 de la mañana aquellos que no tenían acceso a las imágenes del partido del Adarve y viendo dicho encuentro los que sí tenían la posibilidad de hacerlo.

Yo era de los primeros. 

Confieso que a medida que pasaban los minutos y el "derbi" madrileño llegaba a su final, me imaginé de mil maneras ese gol a balón parado tras saque de banda del en ese momento todavía líder en el minuto 93.

"Lo van a marcar, está claro", me decía con solo ese convencimiento que puede acarrear tantos y tantos fatalismos vividos con el Pontevedra.

Pues no, miren. No lo marcaron y después de dejarme varios dedos refrescando sin descanso un conocido portal de internet, comprobé aliviado como la palabra "final" aparecía debajo del empate a 0 goles entre mostoleños y "adarveros".

"Ahora queda lo nuestro", seguí diciéndome en silencio. "A ver si esta tarde no hacemos una que valga por veinte", repetía mientras disfrutaba una cerveza que sabía a ángeles benditos.

Y lo cierto es que la papeleta no era tan fácil como se podía pensar.

Primero por el propio rival, el Real Avilés Industrial, un equipo de los de más "cartel" del grupo y con muy buenos y veteranos jugadores en sus filas con capacidad para estar bastante más arriba en la tabla.

Después por el hecho de que lograr el liderato ya solo dependía a partir de las 14.00 h de lo que hiciéramos nosotros. De no fallar. De ganar, vamos.

Las gradas presentaban como el día del U.Adarve mejor aspecto que en el resto de la competición y la primera "china" en el zapato llegó con el sorteo de campos. Monedita para el Avilés y cambio de campo para tratar de descentrar a nuestros jugadores.

No sé si al equipo eso le molesta mucho, poco o nada pero ya que estamos de confesiones, yo reconozco que esa circunstancia me agría un poquito el gesto y me pone en guardia ante lo que viene, que me "jode" bastante, vamos (perdón por la expresión soez).

Ya desde los primeros minutos de juego hizo su aparición estelar el primer calvo del día.

Sergio García, conocido por ser veterano en esas batallas de la antigua 2B en varios equipos, empezó a dar un recital de como descomponer él solito a toda la defensa pontevedresa.

Ayudado por otros veteranos ilustres como Natalio o Iago Díaz, el calvo García desestabilizó desde el principio a nuestra defensa y dejó bien a las claras que lo que se nos venía encima iba a ser una "procesión de dolores".

Pronto se aprovechó nuestro primer protagonista de nuestra falta de contundencia defensiva en banda derecha para marcharse como "perico por sus casa", mandar un buen pase hacia el área y comprobar como esa falta de contundencia granate se extendía por todas partes para facilitar en gran medida la llegada del 0-1.

A partir de ahí, presión ordenada asturiana, más diabluras del calvo García y nervios, nervios, muchos nervios en un Pontevedra CF que no se encontraba a sí mismo y veía tapados sus caminos hacía la portería visitante.

De manera inteligente, el Avilés acumuló mucha gente por el medio para cegar todo lo que pudieran las fuentes de fútbol de Yelko o Brais, sabedor a su vez que en las bandas Seoane no estaba en la derecha y Araújo  sí estaba en la izquierda. Por lo que si algún balón caía por los costados poca peligrosidad acabarían por llevar.

Fueron minutos duros.

Para los jugadores porque veían como el rival era mejor y se crecía sobre el césped y para la grada porque asistía impotente a ese manojo de nervios y desesperación que era su equipo.

He aquí, no obstante, que cuando menos se esperaba llegó el gol del empate. Fue a raíz de un balón parado en el que el rival permite que hagamos varios toques en el área y finalmente el cuero llegue a Churre para meterlo en la red.

La explosión de júbilo fue grande porque quien más quien menos entendía que ese gol nos rescataría de ese dominio y superioridad avilesina y dotaría al Pontevedra de más tranquilidad y empaque sobre el césped.

Fue una ilusión, por supuesto.

Y lo fue porque solo un minuto después del empate permitimos que surgiera una jugada a la que todavía este atribulado bloguero le está buscando explicación pero que acaba con un simple pase en medio campo con dos jugadores visitantes encarando a nuestro portero con la sola oposición de Araújo, que no se sabía muy bien qué hacía por ahí. 

Natalio encara a Cacharron y otra cosa no, pero calidad la tiene este hombre de sobra para levantarle el balón por encima y dejarnos a todos con cara de esa palabra que no hace falta escribir.

De todas formas, antes del descanso, hizo su aparición el segundo calvo protagonista de esta historia.

Fue al borde del final cuando surgió la mejor y más bonita jugada del equipo en todo el partido. Combinación preciosa entre Yelko y Alex para que este le ponga el balón a Rufo para solo empujarla.

Por desgracia no llegó ese toque salvador para hacer un nuevo empate y el descanso acabó llegando dejando un sabor de mucha preocupación en el ambiente.

Como suele ser habitual cuando las cosas no salen, creo que nadie dudaba que no solo se haría el primer cambio antes de la reanudación sino cual sería ese cambio.

Efectivamente, Charles por Araújo.

La segunda parte empezó mejor y fruto de ello llegó otra buena jugada por la izquierda y otro balón aparentemente sencillo llegó a Rufo en boca de gol pero el remate del "9" se acabó marchando por encima del larguero entre el desconcierto de la parroquia local.

A Rufo se le quiere mucho en Pontevedra y con razón. Sus goles antes de la covid 19, su brega , su lucha, los goles de esta misma temporada, su identificación con la causa son razones más que suficientes para querer mucho al "pelao". 

Ahora, no sería demasiado justo si no escribiese que un jugador de su categoría debe meter sino las dos, al menos una de esas dos grandes oportunidades.

Pero como el fútbol siempre te da más opciones y te rehabilita constantemente si buscas con ahínco tu destino, otra pelota desde la banda izquierda servida por Yelko encontraba al propio Rufo en área pequeña en inmejorable posición para que esta vez sí, el ariete madrileño colocara su cabeza y batiera al portero asturiano logrando el empate a 2 tantos.

Más de media hora por delante, el partido recién igualado y el Pontevedra con más juego y aplomo que en el primer tiempo. ¿Qué podría salir mal?

Pues sí. Las cosas empezaron a torcerse de la forma más insospechada.

Otra vez aparecieron los nervios en determinadas acciones "llevándose la palma" una de Cacharrón en la que incomprensiblemente agarró con la mano una pelota claramente fuera del área de castigo.

Por suerte, el árbitro dejó la jugada en amarilla( creo que con acierto) y la peligrosísima falta se sacó sin consecuencias pero lo cierto es que el equipo volvió a entrar en una dinámica de cierto histerismo y atascamiento absoluto de la que solo parecían libres Alex Glez y Brais Abelenda que fueron sendos salvavidas a los que se agarró el Pontevedra durante esa casi media hora de dudas y excesivos nervios.

No se sufrió tanto atrás por que el rival acusó algo el esfuerzo y además el primer calvo, Sergio García, ya no estaba en el campo pero la sensación era de que desfilábamos por un precipicio y que o bien podíamos caernos o bien encontrar una cueva amplia en la pared en la que refugiarnos.

Se fueron sucediendo los cambios (esta vez sí hizo el técnico los 5) y en uno de ellos se dio con la tecla.

Fue en el más ofensivo. Una de esas sustituciones dio con Santi Figueroa en el banquillo y con Oier Calvillo en el césped para jugar de medio lateral (primero por detrás de Rubio y luego de Diz).

Y Oier Calvillo demostró ayer lo que casi todo el mundo aquí sabe o intuye después de ver algunas de sus acciones la temporada pasada, que tiene una calidad enorme y que es una pena que no se esté encontrando o no le estén encontrando el interruptor de la regularidad y la confianza.

Ya se había marchado antes en alguna cabalgada por la derecha creando dudas al Avilés en defensa pero al filo del 87 volvió a progresar por banda y con su pierna izquierda envió un centro pasado al segundo palo para que Charles apareciendo como un Mesías Salvador conectara un "hombrazo" tremendo mandando el balón al fondo de la portería avilesina.

El par de minutos que faltaba y la prolongación no trajeron más sustos a los ya excesivamente cicatrizados corazones granates y el partido terminó con ese balsámico 3-2. 

Alegría desmedida, alivio, jolgorio, respiraciones relajadas... Ese gol acababa con el calvario que se estaba sufriendo sobre la hierba y colocaba al Pontevedra en esa primera posición que tanto trabajo ha costado alcanzar y que posiblemente mucho trabajo cueste todavía mantener.

Lo importante a partir de ahora es no relajarse ni un milímetro y pensar que el Adarve va a claudicar y que todo será más cuesta abajo.

Ya el próximo fin de semana trae un órdago tremendo para el Pontevedra CF.

Partido en Villagarcía con un Arosa al límite y sin casi margen para el fallo si no quiere irse a 3RFEF y con ganas, además, de rehabilitarse ante los suyos tras el duro varapalo sufrido en Salamanca.

Será imprescindible mostrar personalidad, empaque y no dejarse llevar por los nervios.

Viviremos un choque intenso, pasional y con muchísimas cosas en juego. 

Sin duda el equipo está ante otra gran ocasión de mostrar madurez y saber estar sobre la hierba. Esos ingredientes que quizá faltaron ayer en demasiados pasajes del partido.

Ya he utilizado esta frase en alguna otra entrada de este blog sobre todo cuando las cosas empezaron a no marchar demasiado bien hace un par de meses.

Si no olvidamos quienes somos y lo que podemos hacer todo saldrá bien. Y yo creo firmemente en que, efectivamente: 

Todo saldrá bien.