lunes, 13 de marzo de 2023

Penumbras, esperanzas e inesperados regresos.

Muchos años hace ya desde que este atribulado bloguero tenía el hábito de salir los fines de semana por partida doble.

El Sábado era el día de probar el hígado con la introducción de brebajes sin marca en un maravilloso tugurio sito en la calle Isabel II en el que empezábamos la tarde noche entre vodkas con lima y triple secos ardientes.

Algunos amigos y el que esto escribe nos pasábamos allí horas y horas viendo como algún que otro gato pululaba cerca de las raciones de patatas bravas y la máquina de pinball te daba "calambre" cada vez que tocabas sus mandos en los días de lluvia.

Luego un par de locales más, algún que otro pub lleno de gente y humo que empezaban a cambiarte el humor y como colofón, ya con el cuerpo pidiendo a gritos algo de comer que compensase las imprudencias anteriores con una nueva imprudencia, la estancia furtiva (y torpemente simulada con una cortina oscura) en un famoso establecimiento ya desaparecido, como el anterior,  en el que te llevabas a casa un perrito  caliente(como mínimo) repleto de mostaza o mayonesa que engullías con desesperación canina en aquellos lejanos tiempos en los que el estómago funcionaba todavía con esa precisión mecánica de los 20 o 25 años.

El Viernes era otra cosa.

Como preludio a una noche en la que dormiría un número de horas seguidas que en la actualidad no es que me parezcan obscenas sino completamente imposibles, solía ir con un número más reducido de amigos a un conocido en su época ( porque tampoco existe ya) café concierto ( o como se llamara) al que se entraba bajando unas escaleras en espiral y cuyo ambiente venía presidido por una luz no demasiado potente sino tenue que resultaba ideal para después de pasar allí un par de horas de conversación agradable, llegar a tu cama y abandonarte al sueño como solamente se puede hacer cuando no has llegado todavía a la tercera década.

El pasado Sábado, mientras asistía desde mi asiento al calentamiento previo de los futbolistas y veía una de las torretas de Pasarón con tan solo dos focos encendidos, me acordé de aquel local de la calle Naranjo en el que tan feliz fui durante un tiempo entre la penumbra genialmente creada por sus dueños y las conversaciones siempre agradables e interesantes de aquellos a los que tengo el placer de llamar amigos.

Quizá no se trate de tener encendidas todas las luminarias del estadio, quizá no se trate siquiera de hacer funcionar las 3/4 partes de las mismas). Ahora, quizá también sería recomendable jugar los partidos con un poquito más de luz para que los miopes o los que sufran de algún otro problema ocular no se pasen todo el partido tratando de identificar a aquellos que tocan el cuero.

Cuestión de respeto al abonado no accionista, al abonado accionista e incluso al accionista no abonado.

Ganó el Pontevedra y eso es lo único que importa.

Ganó su partido y eso le permite seguir soñando alguna semana más con una remontada que debe ser de tal calibre que a día de hoy todavía parece muy improbable.

Jugó el equipo una primera parte aceptable en la que Borja Domínguez se pareció bastante al Borja que conocimos una vez y mejoraba cada pelota que le llegaba a los pies. En la que a excepción de una jugada a balón parado, bien salvada a última hora por Churre, apenas sufrimos atrás y en la que volvimos a demostrar el poco veneno que tenemos a la hora de definir las jugadas en la portería contraria.

Existió buena circulación de pelota; llegadas por banda, especialmente esta vez por la derecha porque extrañamente no apareció la mejor versión del capitán por la izquierda y bastante contundencia atrás (aunque con algunos problemas sobre todo a la espalda de nuestro flanco derecho defensivo).

Sobre esa contundencia, no me resisto a hablar de Victor Vázquez Churre.

Está siendo la temporada del central de Marín algo extraña.

En ocasiones, me cuesta reconocer al corajudo Churre y sus errores me han dolido como creo a cualquier aficionado que conoce la ya cada vez más larga trayectoria del jugador aquí.

Otras veces, en cambio aparece ese Churre expeditivo al cruce, pegajoso en la marca, rápido a la hora de cubrir a sus compañeros, experto a la hora de forzar faltas al delantero rival, en suma, ese central de garantías que muchas veces hemos podido disfrutar sobre la hierba.    

El pasado sábado esta última versión, la fetén, fue la que se vio de Churre y como otras ocasiones en la que ha aparecido, el equipo lo agradece de tal forma que ojalá (es posible que no sea así por esos dichosos problemas físicos que forzaron su cambio muy cerca del final) siga en esta línea de seguridad pues resulta vital para sus compañeros.

La segunda parte empezó como tantas otras veces en casa, mal.

Y por ello el Algeciras contó con la primera de sus dos grandes ocasiones pocos minutos después de la reanudación en una acción que Alex no pudo parar pues habría significado su expulsión pero en la que faltó después contundencia y firmeza para abortarla antes de que un atacante mandara un peligroso remate que se fue rozando uno de los postes de la portería de Cacharron.

De ese comienzo dubitativo y preocupante que ya se está convirtiendo en tradición en Pasarón, nos salvó la jugada del gol del partido.

Saque de puerta, peinada de cabeza, balón a Charles que filtra un pase genial al desmarque de Brais y remate con fortuna aunque con picardía del atacante que nos ponía por delante en el marcador.

Y luego, al menos a juicio de este atribulado bloguero, llegaron los minutos en los que menos me gustó el equipo.

Y fue así porque como ya ocurrió con los anteriores entrenadores (léase Majadahonda con Antonio o Ceuta con Toni), el Pontevedra fue incapaz de aplomarse con el marcador a favor y dotar al juego de la pausa y la interrupción que requería el nuevo escenario.

Los minutos siguientes al gol de Brais fueron un correcalles en el que el rival nos llegaba con demasiada facilidad a las inmediaciones del área sin que lográsemos mantener el control del juego.

El colmo llegó sobre el minuto 70 en el que tras un lanzamiento nuestro de una falta en las cercanías del área contraria, nos construyen una "contra" tremenda en la que un jugador andaluz se planta solo delante de "Cacha" salvando este el empate tras intuir la vaselina del delantero y sacar un brazo salvador.

En la situación en la que estamos, ganando 1-0 y con una falta a unos metros del área visitante, no nos pueden hacer nunca esa jugada. Resulta realmente casi inadmisible y es de esperar que Juan Señor haya tomado nota del asunto.

A parar ese "correcalles" no contribuyó tampoco el primer doble cambio del equipo (Diz y Rufo por Rubio y Charles) pues seguimos después del mismo sin recuperar el rumbo del juego e incluso Señor modificó la posición de Brais, incrustándolo más en medio campo para tratar de frenar la circulación del Algeciras.

Minutos después, el propio Brais abandonaba el campo para dar entrada a Robles y el que esto escribe pensó por un instante sino habría resultado más interesante haber incluido a Robles en vez de Diz en el primer cambio mandando a Brais a la derecha y luego dar entrada a Diz por el propio jugador de Val de Dubra.     

Sea como fuere, el Algeciras no encontró más ocasiones claras  e incluso el Pontevedra CF pudo vivir un final mucho más plácido si Rufo hubiera transformado una ocasión clarísima de gol que de haberla fallado Bakero hubiera puesto el campo patas arriba y no precisamente de emoción.

El equipo también necesita mucho a Rufo, mucho. Ojalá el madrileño recupere el gol porque para hacer el "porrón" de puntos que se necesita para obrar el milagro, que el "pelado" este "on fire" resulta primordial.

Como dato a destacar de los últimos minutos es la seguridad mostrada por arriba en algunos córners y faltas que tuvo el Algeciras en los últimos minutos del choque. El propio Rufo ayudó mucho en ese sentido y colaboró con sus despejes a que el corazón ya muy baqueteado del que estas líneas escribe volviera a bombear sangre con normalidad.

El caso es que felizmente se ganó el partido.

Es una victoria. Nada más que una victoria por imprescindible que resulte.

El primer paso antes de crearse falsas expectativas e ilusionarse en demasía es conseguir ahora algo que no se ha hecho en toda la Liga, ganar dos partidos seguidos de esta competición.

Y el caso es que se nos da la posibilidad de hacerlo en nuestra casa y ante un Linares actualmente lejos de arriba y de abajo y con números en cuanto a goles a favor y en contra no demasiado diferentes a los del Algeciras.

Toca centrarse ahí, en el próximo Sábado y no ver más allá. Ganar dos partidos seguidos por vez primera y luego ya se verá.

Tras el partido frente al conjunto algecireño nos enteramos que nuestro jugador mundialmente conocido Libasse Gueye nos había hecho el honor no solo de regresar a la ciudad (que abandonó a finales de Diciembre) sino de presenciar el partido embozado en una amplia capucha  en el fondo sur.

En la rueda de prenda posterior al choque se le preguntó por ello a Señor que abrió la posibilidad de contar con él como uno más (madre mía) y a Charles de cuyas prudentes palabras se deduce que el tema no va a ser tan fácil con un vestuario que sí ha estado al pie del cañón desde el primer día y sufriendo por la pésima clasificación que tiene el equipo.

Viendo a Charles recordé aquella serie americana de finales de los 80, Cosas de Casa, en la que un entrañable Carl Winslow se desesperaba con el peculiar Steve Urkle y ensayaba su particular remedio para acumular paciencia profiriendo la frase "Un, dos,tres,cuatro,cinco,seis yo me calmaré todos lo veréis" hasta  que en un nuevo acceso de ira provocado por alguno de los dislates de Urkle, acaba en el hospital tras fracasar su "remedio casero".

Espero que no se juegue demasiado más con la paciencia de ese vestuario que lo último que necesita ahora es que nos volvamos a dar un tiro en el pié y se desestabilice por esta circunstancia. 

A la hora de escribir esta columna, lo único que se sabe es que la entidad lanzó un comunicado oficial sobre las 11 de la mañana informando que a lo largo de la mañana se mantendrían reuniones con el jugador tras su regreso para  tomar decisiones.

Es decir, mandar un comunicado para "comunicar que comunicaremos luego".

Resulta casi imposible pensar que el club no sabía que Gueye estaba aquí desde hace unos días pero la gestión de este asunto ha sido tan rocambolesca y absurda por parte del Consejo que no se puede descartar hasta que les haya cogido por sorpresa el regreso, lo que sería auténticamente alucinante

Como ya se ha escrito más arriba, por favor, señores del Consejo: Respeto al resto de los jugadores, respeto a los abonados, respeto a los accionistas y respeto a la camiseta, al escudo y a la historia de esta entidad que no se merece que sea otra vez pisoteada.

Ustedes verán.



martes, 28 de febrero de 2023

De harakiris futbolísticos, una "Presi" echada al monte y aquel gallo inolvidable

Se jugó hace 48 horas pero parece que ha pasado mucho más tiempo.

Es tal el desbarajuste que se vive en "casa Pontevedra" y tan random o rocambolescas algunas de las decisiones que se han tomado en las últimas horas que este atribuladísimo bloguero ya no sabe si reír, llorar, embutirse en una camisa de fuerza, salir a la calle en "pelota picada" o dedicarse a la contemplación sentado en un banco de algunos de los jardines que acoge nuestra coqueta ciudad.

Empecemos por el partido, ese partido que nos coloca ya de manera virtual en la 2RFEF y que puso de manifiesto todas aquellas razones que han llevado al Pontevedra CF a ocupar la última plaza de la clasificación. 

Y es que ya sabemos todos que este equipo pierde cuando juega rematadamente mal y no es capaz casi de llegar a la portería contraria pero es que también muerde el polvo de la derrota en días como el pasado Domingo en el que fue mucho mejor que su rival durante los primeros 40 minutos de encuentro y acaba la primera parte empatado a un gol únicamente por sus absurdos errores.

Fue esa primera mitad hasta los últimos cinco minutos bastante buena. Sí, es verdad que el Ceuta nos llegó con mucho peligro en una acción aislada desbaratada por un gran Cacharrón pero en líneas generales el equipo superó a los ceutíes, generó un fútbol bastante bueno llegando bien sobre todo por una banda izquierda por la que Alex dio un recital y creó ocasiones más que de sobra para marcharse al vestuario ganando por más de un gol.

El gran capitán (uno de los muy pocos argumentos a los que nos podemos seguir agarrando los desconcertados seguidores granates) desbordó lo que quiso y cuando quiso a sus pares en defensa y colocó tres o cuatro balones pintiparados para acabar en la red. Varios de esos balones no encontraron rematador al no existir en esa primera parte el más mínimo sentido, olfato o intuición cara al gol de los atacantes que la disputaron; otro de esos pases fue desbaratado de manera inverosímil por Borja Domínguez que hizo lo más difícil al mandar por encima del larguero una ocasión que debió entrar sí o sí...

Luego llegó otra jugada en la que tras algún rechace, Diz acertó a rematar una pelota que se colaba en la portería pero que fue remachada de manera inconsciente e incluso absurda por un Bakero que se hallaba en posición ilegal y que debió dejar que ese cuero se alojara mansamente en la red visitante.

Y luego llegó nuestro tanto. De un córner bien sacado por Borja (que en esa faceta sí le da un plus a las jugadas del equipo) llega la cabeza de Luis Martínez para sobre el minuto 39 ponernos en ventaja de manera justa y merecida.

Pero he aquí que en ese momento, lejos de aplomarnos y asentarnos por lo menos hasta el descanso, llega el caos; llega el bidón de gasolina y las cerillas; llega el incomprensible harakiri que acabó por quemarnos hasta el final del choque.

Esos últimos 5 minutos de la primera parte todavía no los entiendo. 

Ya antes del empate llegó otra jugada en la que un jugador ceutí se quedaba solo ante Cacharrón pero la acción se anuló por un fuera de juego que pareció que sí era.

Y en el 44, un pase filtrado a casi cuarenta metros de nuestra meta deja solos a tres jugadores del Ceuta para encarar a "Cacha"y convertir el el primer gol ceutí en cuya generación solo faltó que le hubiéramos puesto una alfombra roja.

Lectura de partido infame, experiencia demostrada inexistente. Gol del empate que nos mató cuando el muerto parecía el otro.

Después pasaron cosas en la segunda parte que ya no son nuevas.

Inicio intolerable, a modo pachanga trotona al igual, por ejemplo, que el día de aquel partido tan importante contra el Badajoz.

Los extremeños nos mataron con aquel 1-2 en ese tramo pero un extraordinario Cacharron nos salvó hasta en dos ocasiones contra el Ceuta en sendos unos contra uno de delanteros rivales.

Llegaron los cambios, una ocasión de Brais que pudo volver a cambiarlo todo y una acción que primero fue señalada como falta pero luego (y eso que no había Var) arbitrada como penalti.

Es cierto que la jugada vista por la tele sí pareció cometida sobre la línea del área y a ella contribuyó la fogosidad e inexperiencia de un Casais que por alguna razón que se me escapa, las veces que ha salido casi siempre han sido para acostarse en una banda, tener más responsabilidades casi defensivas que ofensivas y estar lejos de la zona en la que en el filial crea peligro.

Como todo sale mal y al revés, nada más encajar el 1-2, Rubio pudo empatar en un lanzamiento con rosca muy bonito que se fue por encima del larguero e incluso pudimos marcar en alguna otra acción peligrosa pero en ese momento volvió a manifestarse la absoluta falta de gol de esta plantilla que no puede sostenerse solo con el instinto de un Charles que hace literalmente lo que puede y que incluso pudo empatar en uno de sus maravillosos remates acrobáticos.

En definitiva, no se gana cuando no se tira a portería, como es lógico, pero también se pierde cuando tenemos más ocasiones que el rival pero se defiende como un equipo de juveniles en momentos en los que hay que hacerlo como en esos minutos finales frente a la Cultural en los que sí entendimos (como excepción a la regla) como demonios había que jugar ese tramo de partido.

Acabó el Domingo con esa sensación insoportable de que la categoría en la que "no cree" la Presidenta se nos había escapado ya completamente de las manos y empezó un Lunes en el que Gudalupe Murillo, decidió colocarse un casco sobre su azabache melena, alquilar (o comprar, a saber) un quad flamante y encender su motor para lanzarse por esas estrechas veredas lindantes con los montes pontevedreses y desafiar los elementos a base de velocidad, peligro y (creo) desesperación.

En vez de esperar al miércoles como en el cese anterior, (menos mal) el propio Lunes. Toni fuera. Pero fuera, fuera. Fuera de entrenador, fuera de Director Técnico y fuera hasta de recopilador de informes y "trasladador" de sugerencias técnicas a la cúpula. 

Fuera del todo, vamos.

Y dentro quien? Pues ahí llega lo random, lo rocambolesco e incluso lo enternecedor para varias generaciones de aficionados al fútbol en este país (entre la que se encuentra la mía) que abrimos desmesuradamente los ojos, los oídos y hasta la boca cuando por la tarde se confirmaba la noticia oficialmente de que Juan Señor sería el próximo entrenador del Pontevedra CF.

"Señor, Señor, gooooll de Señor, gooo (gallo)oool de Señor" .

A ver. Que futbolero que ronde o supere el medio siglo no identifica de manera instantánea esa frase aderezada con uno de los gallos más inolvidables de nuestro fútbol protagonizado por J.Angel De la Casa?

Pues sí, aquella jornada de Diciembre del 83 en la que se habían dado, además, las vacaciones escolares de Navidad de aquel curso, llegaba aquel partido espectacular contra Malta de clasificación para la Eurocopa 84 en el que España necesitaba ganar por 11 goles.

Allí estaba el ya nuevo entrenador granate abriendo el partido fallando un penalti en el minuto 2 y cerrándolo en el 83 con el gol número 12 que casi mata a De la Casa y a más de medio país que asistía atónito a lo que pasaba en el Benito Villamarín.

Un Señor que jugaría después el mundial 86 de Méjico y que lograría un gol importantísimo en los cuartos de final ante Bélgica a pocos minutos de nuevo del 90 y que significaba el empate a uno. Un gol destinado casi al olvido al caer finalmente España en la tanda de penaltis para ser sustituido en el inconsciente colectivo por el error en dicha tanda del pequeño asturiano Eloy Olalla.

Un Señor que jugó a gran nivel casi toda la década de los 80 en el Real Zaragoza (un Zaragoza importante, grande y no el que tristemente pena a hora en 2ªDivisión desde hace muchos años).

Y un Señor que se retiró prematuramente con 31 años en el año 1990 por causa de unos problemas cardíacos que le hicieron aconsejable colgar las botas con muchos partidos de primera a sus espaldas y 41 internacionalidades. 

Ahora bien me preguntarán con toda la razón los lectores de este blog.... Y como técnico qué?

Pues como entrenador, casi diez años después de retirarse como jugador, debutó en el Mérida en el 99 sustituyendo a un compañero y en un club en ese momento con problemas lo dejó cerca de los puestos de promoción a primera.

Luego estuvo en Salamanca,también en 2ª, en el que fue cesado tras 30 partidos y después en el Cartagonova y Logroñés en 2B con no demasiada suerte (de hecho, en 2003, en Logroño, solo estuvo 3 partidos).

A partir de 2003 (hace 20 años) nada. Su última experiencia, por tanto, data de la campaña en la que nuestro Pontevedra subió a segunda división.

En alguna entrevista he leído que por la edad de sus hijos y la necesidad que sentía de asentarse en ese momento se dedicó y volcó en dirigir en Zaragoza un campus de fútbol para gente joven.

No obstante, existen también entrevistas más recientes (2019, 2020) en las que manifestaba su deseo de volver a los banquillos y de sentirse otra vez entrenador, algo que siempre le había encantado.

Helo aquí, en 2023, con 64 años y casi dos décadas sin tocar banquillo dispuesto a coger desde hoy las riendas del equipo granate en una misión que parece completamente imposible.

¿Puede haber algo más random? No resulta la "cosa" llamativa y peculiar? 

Ni me imagino quien habrá sido el hilo conductor que haya puesto en contacto a la conductora del quad y su lugarteniente Feáns con el entorno de Juan Señor pero el caso es que está aquí, que como diría un conocido personaje de una serie de humor : "que viene, que viene" y a saber como acabará esta historia que no es sino un capitulo alucinante más de una temporada llena de errores, de mala planificación, de despropósitos y encaminada a certificar de manera definitiva nuestro regreso a la cuarta categoría del fútbol español.

Desde este humilde blog se le desea a esta leyenda del fútbol patrio toda la suerte y acierto del mundo para tratar de darle la vuelta a algo que parece irremediable y que este nuevo "experimento con gaseosa"salga bien.

Por cierto, para acabar, Lupe Murillo también anunció ayer la decisión de Charles de dejar los campos como jugador e integrarse en la parcela técnica del club. 

Desconozco si el emblema granate le dio permiso a la Presidenta para decirlo.

Lo que sí tengo claro es que una noticia de este empaque y de esta trascendencia debería haber sido objeto de una comparecencia "ad hoc" y con la presencia del máximo goleador de la historia del Pontevedra.

No es de recibo anunciarlo así. 

Es otro error, y de los gordos, que se suma a los ya cometidos por la otrora patrona de la embarcación y ahora intrépida conductora de quads.


      

 


martes, 21 de febrero de 2023

Fuera lágrimas y dentro el corazón, los pulmones y el fútbol.

Existen tantos motivos por los que un seguidor medianamente informado del Pontevedra CF podría quejarse, que no bastaría un artículo de este blog para enumerar todos ellos.

Hay tantas razones poderosas para argumentar que la planificación realizada por el Pontevedra CF desde el mes de Mayo pasado resulta lamentable que podría agotarse hasta la tinta de un cartucho de impresora antes de terminar de imprimir los errores. 

Lo que pasa es que el Domingo por la mañana lo que nos jugamos es mucho.

Lo que sucede es que el partido frente al Ceuta es de tal importancia que todas esas negligencias, incoherencias, contradicciones e incluso tomaduras de pelo deben quedar en segundo plano ante la descarnada trascendencia de los puntos que habrá en juego en la playa de Pasarón.

En este momento de la temporada, en el que cualquier aficionado granate podría pensar (y no estaría equivocado) que por quien tenía y tiene la obligación de hacerlo no se han puesto ni de lejos los cimientos necesarios para consolidar al equipo en la categoría, no queda sino volver a apartar (que no olvidar, eso nunca) por un tiempo el hastío, la indignación e incluso el sonrojo que provocan las decisiones del Consejo.   

Por desgracia o por fortuna (vaya usted a saber) llega el momento de volver a poner el corazón, los pulmones y la garganta más que nunca a disposición de la camiseta. Todo ello en aras de construir esa atmósfera que tan pocas veces se consigue en los últimos tiempos y que ayude a nuestros futbolistas a capear de la mejor manera posible este temporal inclemente que se nos avecina en las próximas semanas.

No encuentro otra forma de contrarrestar todo el viento en contra que los dirigentes de la entidad han hecho soplar contra la nave granate tanto en el mercado de verano como en el de invierno, que tratar de revertir la dirección de esas ráfagas indignas con otras muchas más grandes en forma de aliento, convicción y resiliencia, de manera que ese aire contrario a los intereses de la singladura se transforme en viento a favor que, este sí, ayude a que las velas no solo se icen sino que de una vez por todas se inflen con el ánimo de los que siempre han estado y continuarán estando en la labor de sostenimiento de este barco.

Hay muchas bajas, sí, pero ya no es tiempo de llorar mares salados sino de tratar por todos los medios de recuperar a aquellos que son recuperables y que también deben arriesgar en la medida de lo posible para estar y "tirar para adelante" con los que haya hasta que se pueda.

El campo estará mal, sí, pero ya no es tiempo de lamentos lastimeros sino de aceptar la situación por muy indignante que sea, que lo es, y adaptarse por todos los medios a ella jugando a lo que haya que jugar pero con el objetivo claro de ganar el partido al Ceuta.

Son 5 puntos de desventaja con el que marca la permanencia, sí, y son muchos a estas alturas de competición pero no es una diferencia insalvable si ganamos los partidos que tenemos que ganar y si creemos realmente que todavía es posible y no se lanzan soflamas con la boca pequeña y sin confianza en lo que se dice. 

El Pontevedra CF podrá estar muy mal, que lo está a día de hoy.

Podrá estar muy cerca del abismo que supondría el retorno a la 2RFEF y con el campo hecho unos zorros, la plantilla llena de lesionados y la cúpula con más grietas que el edificio de Mirador de Montepinar.

Ahora, lo que sigue teniendo este equipo, esta entidad, esta institución es el poso indeleble de la historia ( a pesar de que le "joda" a algún equipo gallego situado más al norte y que no aparece en la clasificación histórica de nuestro fútbol de élite) , es esa importancia y trascendencia como equipo que le hace luchar bajo cualquier condición por difícil que esta sea con el objetivo de revolverse y no resignarse ante los obstáculos del camino por gigantescos que estos parezcan.

Lo que tiene el Pontevedra CF (y la seguirá teniendo a pesar de que algunos o algunas se empeñen e vaciarlo por dentro) es solera; es carisma; es categoría.

Por ello, porque somos el Pontevedra CF, el "Pontevedriña" de toda la vida; ese que las nuevas generaciones dicen (y no se equivocan) que nunca se rinde, no podemos resignarnos.

No podemos dejar que nos lleve la corriente sin luchar a brazo partido contra las olas para tratar de salir a flote por encrespado que se encuentre el océano en el que nos sumergimos.

El Domingo podrá haber 6,7, 8 bajas o las que sean pero tenemos que salir al campo con la confianza ciega en que seremos once tíos con esa camiseta, ese escudo y que para hundirnos el rival deberá poner toda su sangre y su capacidad de abordaje y que ni así le será fácil. 

Luego el equipo deberá enseñar algo de fútbol, sea este cual sea en su intención, planteamiento o finalidad pero fútbol a fin de cuentas lleno de confianza y fe en lo que se pretende. 

Y me encantaría que junto a esos "once" estuviéramos muchos más desde fuera dotando a "nuestro" Pasarón de esa atmósfera especial que cuando se crea hace tambalear las piernas de cualquier rival por muchas que sean las victorias consecutivas con las que lleguen a jugar al ex vetusto.

Esa solera, esa resistencia que tantas veces ha demostrado el Pontevedra ante su destino, debe manifestarse otra vez dentro de unos días y hasta final de la Liga.

Luego pasará lo que tenga que pasar pero por lo menos el que esto escribe se quedará más tranquilo si al servicio de los jugadores (que son los únicos en los que podemos confiar para sacarnos de este atolladero) se ha puesto todo el arsenal de apoyo y empuje que esta afición puede ofrecer como pocas hay en Galicia.

Recuerdo que la primera vez que me senté en mi asiento de la grada de Tribuna reformada fue una tarde de 2008.

Se jugaba la vuelta de la primera eliminatoria del  play off de ascenso a segunda división y el rival era el... Ceuta.

Aquel día el campo casi se llenó y la gente se volcó pero el fútbol es como es y todo salió mal.

Ojalá que en esta ocasión, en este primer paso trascendental que debemos dar para no perder un sitio que es el mínimo en el que este gran club merece estar, el ambiente vuelva a ser de gala, los cánticos granates resuenen a viva voz a orillas del Lérez y, ojalá, el resultado sea diferente al de aquella maldita eliminatoria de hace más de 15 años. 

Hala Pontevedra¡  


    

martes, 14 de febrero de 2023

Una jugada mágica, una playa sin mar y algún galeote "follonero"

Hasta el minuto 79 todo transcurría de una forma parecida al resto de partidos ligueros de 2023. 

Sí, es cierto, que los inventos tácticos más propios de una mezcla delirante de las personalidades del profesor Bacterio (citado en este mismo blog hace ya mucho tiempo) y el doctor Tornasol no hicieron apenas aparición sobre la "arena" y por lo menos nos habíamos ahorrado el penoso espectáculo de ver correr a nuestro único punta detrás del mediocentro rival por todo el campo.

Y eso que durante los primeros minutos de juego dio la impresión que Bakero iba a volver a afanarse en esa misión al aparecer muy cerquita de Kevin Presa pero con el paso de los minutos esa orden pareció desactivarse y, además, la presencia adicional de Charles sobre la "playa", teñía todo de una capa de sentido común que brilló totalmente por su ausencia en las primeras parte frente al Castilla y Celta B.

El caso es que el Pontevedra no salió del todo mal, gozó de una buena ocasión para marcar y a pesar de que la Cultural llegó más en ese primer tiempo disfrutando de un par de oportunidades muy buenas,especialmente una de Solís, la impresión era que sobre la "tierra" el equipo aguantaba más o menos el tipo.

La segunda parte, no obstante, fue diferente y el rival tocó todo lo que se podía tocar el balón en este espanto que es la "hierba" de Pasarón y comenzó a llegar con más asiduidad al marco de Cacharrón.

Llegaron más opciones de gol leonesas y con ellas la clara sensación de que el Pontevedra aguantaba el temporal como más o menos podía en busca de un punto que no valía demasiado pero que era mejor que acumular una nueva derrota.

Y en estas llegó esa jugada mágica en la que intervinieron tres de los jugadores que habían ido incorporándose al "campo".

Saque de puerta, balón medio disputado que gana Borja para Yelko y partir de ahí el radiante rayo de luz que iluminó nuestras caras el resto del fin de semana.

Yelko avanza, observa el gran desmarque desde la izquierda que realiza Casais y en el momento oportuno le filtra un pase maravilloso que el casi debutante delantero granate hace bueno superando al portero leonés con un acertado remate con la izquierda.

Quedaban 10 minutos más la prolongación y el cielo se abrió ante nuestros ojos ante la inesperada posibilidad de ganar otra vez en Liga, algo que no hacíamos desde antes del parón de Navidad.

Los minutos restantes del choque fueron estresantes.

El equipo estaba mermado con un Charles que apenas podía correr y Yelko o Derik evidenciando algunas molestias físicas que en parte parecían reales y en parte exageradas para parar como fuera el empuje blanco.

Los minutos pasaban a cámara lenta y la prolongación que primero parecía de cuatro pero que al final se fue hasta los cinco y medio me encontró medio de pié pidiendo a gritos al colegiado que tuviera a bien indicar el final del partido que ya la broma estaba pasando de castaño oscuro.

Entre todos esos nervios y defensa a ultranza del resultado llegó una falta sobre la frontal a favor de la Cultural.

En ese momento me dio tiempo a reflexionar sobre lo curioso que es esto del fútbol.

En los partidos frente al Castilla y Celta B fuimos nosotros los que gozamos de sendas faltas en esa ubicación para ganar en el primer caso y empatar en el segundo. 

Mientras nuestros jugadores se preparaban para botarlas no tenía demasiadas esperanzas en que encontraran el camino del gol. En cambio, en el momento en el que el futbolista culturalista se dirigía hacia el cuero en la falta del Sábado pasado, estaba convencido de que todo se iba a marchar otra vez al garete. Efecto propio del atribulamiento de este bloguero que ve demasiadas veces el vaso medio vacío en vez de medio lleno.

El balón se fue por encima del larguero. El 1-0 seguía en el marcador y pude seguir "exigiendo" el final del partido que recibí con alborozo y con una sensación de victoria y alivio que desgraciadamente esta temporada está siendo muy poco habitual.

En la rueda de prensa posterior al partido no se pronunció ni una vez la palabra actitud.

Por contra, ese Toni Otero que habíamos visto en las previas y post encuentros anteriores en los que apelaba constantemente a esa "actitud" o apelando a que los jugadores "quisieran", (sin importar que con ello los mandara a galeras como hizo aquel dirigente romano, de nombre Mesala, con su amigo de la infancia Judá Ben Hur por un accidente fortuito con unas tejas), no apareció.

En cambio, pudimos escuchar a un Otero, desprovisto de sus anillos y resto de joyas relucientes, otorgando todo el mérito a sus jugadores que ahora, al parecer, sí quieren y ya deben tener esa actitud correcta que les lleve a ganar partidos.

Quizá, y digo solo quizá, en la consecución de los tres puntos influyó un poquito de fortuna ( a ella sí aludió el técnico) pero también el hecho de dejar a un lado los experimentos con gaseosa que más parecían propios de un comic de Ibañez o Hergé y utilizar el anteriormente citado sentido común que hace perfectamente compatible un planteamiento conservador, o con precauciones, con el hecho de no sacrificar por completo el ataque con marcajes al hombre que es posible que hicieran palidecer al mismísimo Javi Clemente de los 80.

Siguiendo con los símiles marinos en este año que se pretendía izar las velas que no acaban de verse insufladas de viento como es debido, estos últimos días se ha anunciado la contratación de un nuevo integrante de la tripulación.

Se trata del uruguayo Gonzalo Bueno que según parece es un futbolista experto (30 años), zurdo y que podría actuar por todas las posiciones del ataque.

Estaba en paro (de otra manera no se le podría haber incorporado a estas alturas) y su experiencia en Europa es escasa habiendo jugado casi siempre en Sudámerica con breves pasajes en Rusia, Portugal y un mes de pretemporada en Almería.  

Yo desde el día en que finalizó el mercado de fichajes invernal con esa baja de Oier que dejó una ficha senior libre, siempre he pensado que ese mismo día (el último de la ventana) el Pontevedra debía tener alguna operación encauzada para sustituir al navarro que se fue al traste a última hora. 

De otra forma, ese movimiento resultaría demasiado alucinante hasta para nosotros (aunque si esa fuera la versión correcta tampoco resulta edificante permitir la marcha de Calvillo antes de cerrar del todo esa hipotética operación con su relevo).

Sea como fuere, Gonzalo Bueno llega a mediados de Febrero a ocupar esa plaza libre que llevaba quince días sin dueño.

Según sus palabras lleva sin jugar desde Noviembre (casi 3 meses) y en ello radica la primera incógnita a resolver, el tiempo que va a necesitar para aportarnos minutos de calidad. Ojalá sea el menor posible porque solo quedan 15 partidos y el Pontevedra necesita puntuar desde ya y no dentro de un mes o mes y medio.

La segunda curiosidad es que es un jugador zurdo y si bien tras la lesión de Araujo que parece importante es posible que veamos mucho a Alex de lateral, este fichaje debía estar cerrado desde hace días y me llama la atención que su posición principal sea la de exterior o extremo izquierdo y no derecho que es la zona en la que estamos con un buen agujero.

De todas formas, es un jugador de ataque que es lo que se necesitaba, del que se dice que tiene buen centro y desborde (puro maná para el Pontevedra de ser cierto) y desde este blog se le desea lo mejor al uruguayo, al igual que a un Javi Robles que el otro día cumplió contra la Cultural, pues sus éxitos serán los nuestros.

Por último, no puedo dejar de comentar la tan diferente versión de "remar todos juntos" que existe en la entidad llamada Pontevedra CF.

Hace unos días en la comparecencia para su propio "autobombo" de la Presidenta Guadalupe Murillo, ésta pedía unión y que toda la cadena de remeros bogase en la misma dirección.

Hablaba la Presidenta del mal estado del césped pero del ímprobo trabajo que estaba realizando el club sin contar apenas ayuda. "Fardaba" incluso Murillo de la compra de una nueva máquina cortacesped que profundizaba en los profundos conocimientos de jardinería  que estaba adquiriendo la institución y casi exigía que no se le tiraran piedras desde fuera también por esta cuestión.

En la presentación de Gonzalo Bueno, Toni Otero preso ya de nuevo de la personalidad de Mesala cargaba contra el encargado de jardinería que según dijo ni le cogía el teléfono y que esto era un campo de fútbol y no un jardín. 

No entro ya en la razón de fondo que asiste a cualquiera ( y Toni como entrenador no es una excepción) al afirmar que no es de recibo jugar sobre un piso tan desastroso, sino en el hecho de que en el club deberían ponerse de acuerdo y anunciar si no se deben tirar piedras "desde fuera" pero sí están permitidas tirarlas "desde dentro" más que nada para saber un poco a qué atenerse.

Me imagino a Lupe Murillo vestida de D.Quijote con su lugarteniente consejero Feáns al lado caracterizado como Sancho Panza encontrándose a su plantilla y técnico encadenados y dirigidos hacia el puerto a cumplir la condena a galeras por un comité representativo de ese "entorno" protestón, tantas veces citado por la Presidenta.

Una vez escuchadas las razones de dichas condenas, D.Quijote (Murillo en esta historia inventada) decide liberarlos acometiendo con su lanza contra el "entorno" logrando con la ayuda de los propios condenados, que se valieron de piedras, la huida de los encargados de ejecutar la condena.

Una vez liberados, D. Quijote les exige a cambio de su libertad recién recuperada, no marchar al Toboso para comunicar a su amada Dulcinea la maravillosa y heroica acción llevada cabo por El caballero de la Triste Figura, sino viajar por los campos de España en busca de una salvación que debería estar garantizada dada la potencia y extraordinario raciocinio con la que se configuró la plantilla en Verano.

En ese momento, el líder de los galeotes liberados que se hacía llamar Ginés de Pasamonte (quizá en este cuento podría llamarse Toni Otero) agraviado por el tono en exceso imperativo de D.Quijote que amenazaba en caso de no cumplimiento con enfilarlos a ellos también con sus extravagantes armas, decidió liarse a pedradas con el ingenioso hidalgo y su escudero dejándolos a ambos malheridos en el camino mientras escapaban del Santo Oficio como almas que lleva el Diablo. 

Está bien pedir unión, que no se tiren piedras imaginarias contra la entidad y que todos vayan en la misma dirección.

 Sin embargo, da la impresión que eso solo vale de puertas para afuera y, en cambio, "de puertas para adentro" las piedras vuelan cuales cuchillos afilados desde hace demasiado tiempo en la entidad.

Curiosa forma, insisto, de practicar la unión exigida al resto.  

El Domingo llega el partido frente al Racing de Ferrol.

No es un partido más.

El enfrentamiento de la primera vuelta supuso un fracaso institucional por la torpeza e inacción del Consejo en el aspecto social y en lo deportivo con una primera parte en la que nos pasaron literalmente pro encima, errores arbitrales al margen.

Será una tarde especial para dar la cara, enseñar el orgullo que faltó hace meses y luchar como fieras por esos puntos que tanta falta nos hacen.

Luego influirá el acierto o el azar que siempre puede estar presente en mayor o menor medida en este deporte.

Pero los ingredientes anteriores no pueden faltar de ninguna manera: Lucha, orgullo, responsabilidad, confianza en lo que se puede hacer, unión cada minuto de partido y es de esperar que sentido común a la hora de diseñar el planteamiento. 

Hay que seguir puntuando y que mejor plaza para hacerlo que en A Malata para saldar cuentas y seguir en la pelea.

Mucho ánimo para el equipo.


 


   

martes, 31 de enero de 2023

De marcajes vergonzantes, "palmeras periféricas" y algún que otro "comisario político".

Hace más de una década se hizo bastante famoso un marcaje al hombre por todo el campo que el entrenador del Almería decidió diseñar sobre el mediocentro culé Xavi hernández.

El elegido fue un central, de nombre futbolístico Chico, que persiguió por todos los rincones del Camp Nou al pequeño jugador de Tarrasa, hoy entrenador del FC Barcelona.

El Domingo por la tarde asistimos en Pasarón a una reedición de una marca individual de esa naturaleza pero añadiéndole medio tirabuzón al experimento para que el salto desde el trampolín resultase todavía más rocambolesco.

Toni Otero, el mayor experto en Galicia en experiencia "alrededor de los entrenadores" y ahora metido a técnico por obra y gracia, no del Niño Jesús, sino de Lupe Murillo, decidió emplear al único delantero de su alineación inicial en el ingrato y peculiar trabajo de hacer un marcaje hombre a hombre al medio del Castilla que tuviera la misión de sacar la pelota jugada, casualmente el nombre de dicho futbolista era Theo Zidane.

Pues dicho y hecho. 

El disciplinado "9" granate cumplió la misión encomendada y se pasó los casi 20 minutos que disputó antes de lesionarse, a unos 40 o 45 metros de la portería contraria haciendo una especie de mixta, utilizando el argot balonmanístico, a uno de los hijísimos del legendario futbolista francés.

No crean que con los problemas físicos del madrileño que motivaron su prematuro relevo se puso fin a esta especie de remake de la película "Alguien voló sobre el nido de Rufo" sino que su sustituto, Jon Bakero, se aplicó con fervor a la misma tarea aún a pesar de que el filial merengue ya estuviera ganando y jugando a sus anchas con un Pontevcedra desnortado.

Bien es verdad que como a estas alturas todavía muchos no tenemos claro de qué juega el otro hijísimo, el de Jose Marí, como no sabemos si es ariete o segunda punta o media punta o lo que demonios sea, la "cosa" ya no llamaba tanto la atención aunque siguió provocando que el el Pontevedra siguiera jugando toda la primera parte con la escalofriante cifra de 0 delanteros.

La otra sorpresa del "once" fue doble. 

Por un lado, que el "creador de Pedri" se decidiera por vez primera a jugar con 3 centrales y, por otro lado, que el elegido para actuar como carrilero derecho fuera Valentín Jaichenko.

No fue casualidad, por tanto, que el gol merengue llegara por nuestra banda derecha defensiva en una jugada en la que el resto del equipo dejó abandonado al canterano sin aportar una sola ayuda.

Jaichenko (que humildemente creo que está para intentar ayudar en otras zonas del campo y no en esa) fue superado con pasmosa facilidad por su par y de un buen centro llegó un remate de cabeza de un atacante que no encontró oposición alguna aún a pesar de tener 3 centrales sobre el césped.

Antes del 0-1 y después del 0-1 el Pontevedra CF siguió mostrando una impotencia en ataque (lastrado más si cabe, a mi juicio, por el experimento elaborado con gaseosa de marca blanca) y una falta de colmillo por todas las zonas del campo que si llegó vivo al descanso se debió más por el constante "mamoneo" de los jugadores del Castilla, que rehuyeron ir de verdad a por el Pontevedra, que por alguna virtud real del equipo granate.

La segunda parte empezó de una manera bien diferente.

No hubo cambio de hombres pero las gaseosas se dejaron en el vestuario y con ellas ese marcaje individual que sin duda pasará a la historia de las excentricidades más absurdas de las últimas décadas en Pasarón.

Los 10 primeros minutos tras la reanudación el Pontevedra era otro.

Había más ritmo, más determinación y más intención. Por haber, había hasta un delantero aunque fuese Bakero.

En ese inicio Jaichenko sí apareció por su banda en ataque con dos acciones, una con disparo y otra con desborde, de bastante peligro y Churre casi encontró el gol a la salida de un córner.

Era otro partido y el Pontevedra se había decidido a aparecer sobre eso que tenemos en Pasarón a lo que seguimos llamando hierba. 

Es cierto, sí, que el Castilla encontró en ese tramo la contra muy clara que esperaba que fue desbaratada por un gran Cacharrón pero resultaba indudable que el equipo había recuperado algo de color.

En ese momento del choque, el mejor hasta ese instante del Pontevedra, llegó un doble cambio que lejos de mejorar colaboró para aplanar de nuevo al equipo.

Oier, que volvió a estar gris oscuro, por Jaichenko y Martín Diz por un Araújo que no estaba del todo mal (en serio lo digo) y que obligó a Alex a exiliarse al lateral izquierdo.

Durante por lo menos 20 minutos el Pontevedra volvió a liarse, a no encontrar profundidad y a dar la impresión de que no podía hacer daño.

Pero enfrente estaba un equipo lleno de calidad, de eso no hay duda, mas decidido a darle oportunidades a su rival a base de seguir "mamoneando" sobre el césped ante los gestos cada vez más exasperantes de sus técnico desde la banda. 

Y llegó el último cuarto de hora y el Pontevedra a base de corazón y de ganas empezó a embotellar al R.Madrid Castilla.

Y también llegaron los dos últimos cambios, esta vez realizados con un mínimo de lógica y acierto.

Charles y Seoane al campo. Fuera la defensa de 3 centrales. Y Alex ya muy metido arriba ayudando a Diz en un claro intento por empatar tomando los razonables riesgos.

Y llegaron las oportunidades. 

Y sobre el 90 el gol del empate. Centro precioso de Alex y remate todavía mejor de Charles imprimiendo con su cuello la fuerza y dirección necesaria al balón para superar la oposición del portero blanco.      

Y también llegó el descuento y con él otras dos ocasiones que bien pudieron otorgarnos los tres puntos en juego y esa sensación de que si se hubiera empatado un poquito antes, el partido habría caído a nuestro favor.

Escuchamos después del partido las mismas referencias a la dichosa actitud. Pocas falacias más grandes se ha podido escuchar en los últimos tiempos.

No es problema de actitud y uno de los capitanes del equipo, Charles Días, lo recalcó en la rueda de prensa tras el encuentro.

La primera parte fue horrorosa, plana e inofensiva por decisiones incomprensibles del "experto en alrededores" colocado ahí por Lupe Murillo.

Y en la segunda parte, a medida que reinaba el sentido común y se tomaban decisiones razonables no es que hubiese crecido la actitud sino que lo hicieron la lógica y el raciocinio.

Al final se celebró mucho un punto que desgraciadamente nos sitúa ya nada menos que a 6 de la salvación y dota de mayor dramatismo y dificultad a ese deseo de salvación que cada vez más empieza a ser una cuestión de fé.

Qué ha hecho la institución en este mercado de invierno, que hoy mismo acaba, por tratar de dotar al equipo de mayores argumentos para afrontar el último tramo de competición con alguna garantía más?

NADA. 

Mejor dicho, sumar otro ridículo más por el estrambote en que se convirtió el cese de Antonio y su relevo por Toni Otero, "el revulsivo de oro". 

El único movimiento al margen del "paladín de la actitud" fue la de mandar a Ortiz a Algeciras y dar de alta a un Derik que ya entrenaba con nosotros desde el verano.

POCO.MUY POCO.

Como era de esperar (no es la primera vez) en la víspera del partido y el mismo día, diferentes "palmeras periféricas" anunciaban la llegada inminente de una cascada de fichajes y de grandes e importantes noticias para la entidad. "El Lunes se sabrá todo", afirmaban moviendo sus hojas azotadas por este viento frío de Enero.

Evidentemente llegó el Lunes y no pasó nada

Y ya ha llegado el Martes y a la hora de publicar esta columna ni siquiera se ha hecho pública la clásica incorporación de algún sub 23 que se anunciará en el último minuto como una solución maravillosa y que luego tendrá dificultades para dejarnos mejor sabor de boca que los jóvenes que ya tenemos aquí.

Eso sí, al parecer la entidad sigue dando pasos en otros sentidos diametralmente opuestos al refuerzo del equipo.

Además, de esos árboles altos y esbeltos ya citados que salen en momentos señalados, es posible que se haga habitual escuchar a miembros del Consejo en espacios en los que según ellos había demasiados focos de crítica.

Bienvenidos sean si eso se confirma. 

Ahora, en una gran película que pude ver hace años titulada "Enemigo a las puertas" la labor de comisariado político efectuada por Joseph Finnes  no tiene buen final.

Siempre habrá gente que no comparta el guión establecido. Que trate de burlar la postura oficial. 

Y todo ello aún sin tener la belleza y la apostura de un magnífico en aquel film, Jude Law    


martes, 24 de enero de 2023

Un fino pero persistente velo de bruma

No sé si la sensación que experimento estos días la siente algún seguidor granate más o solo es fruto de mi agotada paciencia para con el indignante comportamiento de la "cúpula" que desgobierna esta entidad. Una "cúpula"que está empeñada en borrar hasta el más mínimo atisbo de grandeza que aún pudiera sobrevivir en algún rincón escondido del  vapuleado corazón del Pontevedra CF.

Lo cierto es que al toparme con las noticias referentes al resto de equipos de la Primera Federación ya sean en redes sociales o en otros foros de información consultados, tengo la impresión de leerlas envuelto en un fino pero persistente velo de bruma que me hace incluso sentir que son noticias ajenas por completo al Pontevedra CF. Que no se refieren a su competición. Que son de otra categoría en la que sí se tiene en cuenta a la gente, en la que se peina e intentar sacar fruto de las ventanas abiertas de mercado y, en definitiva, en la que se busca o por lo menos se intenta optimizar las condiciones de las diferentes entidades deportivas.

Leo y me informo de las incorporaciones o bajas de equipos, no ya como el Deportivo, Córdoba o Alcorcón, sino el Talavera, el Ceuta, el S.Fernando el R. Majadahonda, por poner algunos ejemplos y me sorprendo a mí mismo al darme cuenta de que sí, de que esos conjuntos comparten grupo de competición con el Pontevedra CF; que son (o eran, ya no lo tengo tan claro) nuestros rivales, aquellos equipos con los que nos jugamos permanecer en la 3ª categoría del fútbol español y que no son conjuntos de otra Liga, de otro mundo, de otra realidad.

Tardo bastantes segundos en asimilar las informaciones citadas y abro los ojos desmesuradamente delante de la pantalla de mi teléfono móvil o de mi ordenador mientras me asaltan preguntas que aumentan mi desconcierto y llenan de algo más de oscuridad el velo brumoso antes mencionado.

Pero cómo? Se puede fichar gente? Se pueden entablar negociaciones para tratar de buscar fichas libres en tu propia plantilla? Es lícito presentar y anunciar iniciativas captadoras de nuevos seguidores como la tan "revolucionaria" medida de campaña de abonados de segunda vuelta? Y el colmo ya: Se pueden anunciar los precios para un partido individual con seis o siete días de margen?

Todo eso leo y compruebo que pasa al otro lado del grisáceo, húmedo e irritante velo de niebla mientras en el espacio situado bajo la influencia de la bruma todo resulta cada vez más caótico, más patético y más contrario al sentido común que ya parece ha desaparecido del todo en esta institución. 

Una institución la que estoy seguro todavía quiere mucha gente pero que se encuentra "secuestrada" y zarandeada por una guerra de egos, ambiciones y rivalidades que la destrozan lenta pero inexorablemente.

Es en este entorno fantasmal, que parece sacado de otra realidad ajena a una categoría semi- profesional, en el que nos encontramos un cese de un entrenador a golpe de miércoles por la noche sin importar que el último partido se hubiera jugado el Sábado por la tarde.

Es en este entorno de sombras en el que todavía tienen que pasar 24 horas más (Jueves por la noche) para que se anuncie el nombre del nuevo "director de entrenamientos" (denominación de nuevo cuño de la "cúpula" para denominar a la figura del entrenador granate.

Es en este entorno en el que apenas se ve nada y tienes que pisar con cuidado para no meter los pies en cualquier hoyo traicionero, en el que el nuevo técnico es el que hasta ese momento ocupaba el cargo de Director Deportivo todavía no se sabe si con mando en plaza (parece que con algo sí, según veremos a continuación) o solo con funciones de recopilador de informes y "trasladador" de sugerencias.

Es, en definitiva, en este entorno atosigante y falto de aire puro y limpio en el que la plantilla del Pontevedra CF "preparó" en un solo entrenamiento otro partido importantísimo en el que fue destrozado, zarandeado y goleado por un rival que ya se marcha con 9 puntos de margen más el golaverage.

En este mundo aislado y solitario en el que vive la cúpula del Pontevedra CF y al que arrastra cual fuerza magnética irresistible al resto de los elementos de la entidad entre los que tristemente se encuentra su afición, se entiende como algo normal nombrar a Toni como entrenador sin importar que la experiencia de éste en los banquillos sea solo de dos meses hace casi una década.

Se entiende como normal estar a una semana y poco del fin del mercado invernal y continuar con un jugador menos de los que tenía el equipo antes del comienzo de dicho mercado.

Y ojo con respecto a esto porque vuelve a circular algún rumor de que en los próximos días un jugador joven y con mucha proyección de la plantilla pueda marcharse a engrosar las filas de otro equipo gallego de la misma categoría en la que milita el Pontevedra  y que no viste de color celeste. 

Estaremos atentos a esto y a cual es la reacción de la "cúpula" en los últimos días de ventana de incorporación de nuevos jugadores. 

Si ya se da todo por perdido o no.

Y se entiende como normal (pues ninguna reacción sobre el particular ha tenido la dichosa "cúpula" un par de días después) la incendiaria rueda de prensa del Toni Otero tras el partido jugado en la Línea de la Concepción.

No puede haber nada tan diametralmente opuesto a un revulsivo que anime y limpie la cabeza de una plantilla deprimida. que las declaraciones de Toni tras el 3-0.

Tras apelaciones vanas y sin ninguna credibilidad acerca de su responsabilidad en la derrota, apeló a la actitud con "c" como único ingrediente que había fallado el Domingo y cuya ausencia propició la derrota del equipo al lado del peñón.

Nos enteramos que sí. Que esta plantilla es su responsabilidad y que la considera capacitada para permanecer "si quiere". 

Es decir, que hasta ahora no han debido de querer porque no le ganamos a nadie, esta última ironía es del que esto escribe.

No se puede acudir a un incendio con la voluntad de extinguirlo si tu mentalidad es la de "pirómano".

No se puede tratar de cortar una inundación arrojando varias garrafas gigantes de agua sobre la ya derramada.

No se puede intentar cambiarle la cara a una plantilla (que, ojo, sí tiene responsabilidad en lo que sucede, pero que atraviesa por una etapa de falta de confianza tremenda y que además no ha sido reforzada como se merece para este reto) "golpeándola" en público (en privado haz lo que creas conveniente) con bofetadas como la falta de actitud, o ese tendencioso "si quiere". 

Es un  disparate todo. Un absoluto disparate que no hace sino aumentar esa sensación de asfixia y de opresión que no parece tener otro final que la inevitable caída a la 2ªRFEF.

En la 4ª división que ya conocemos lo que no habrá ya será ese fino velo de bruma a través del cual a este atribulado bloguero le parece ver todo lo que sucede en esta casa que un día, hace ya demasiado, fue grande y señorial.

Lo que habrá es un manto tupido e inmenso de nubes que será complicado volver a atravesar y existirá también otra herida abierta en la paciencia de una masa social cada vez más desencantada y con menos argumentos a los que agarrarse para encontrar sentido a esta pasión.

Tengo dudas acerca de que la maldita "cúpula" haya tirado la toalla ya y entienda como inevitable el descenso de la categoría.

Lo único que puedo decir desde este humilde blog es que sigo pensando y manteniendo que en ese vestuario hay gente a la que le importa esto. Esta camiseta, este sentimiento.

Apelo a su orgullo para tratar de agarrarnos como sea a las pocas posibilidades que nos resten de mantener esta categoría.

Apelo a su unión, a su rebeldía y a sus ganas de seguir defendiendo este escudo tan bonito que portan en el pecho.

Y a aquellos que todavía estamos en la nave. Aquellos que estaremos el Domingo en Pasarón, preocupados y cada vez más nerviosos a medida que los rivales se nos marchan en la tabla. A aquellos que todavía nos duele todo esto y que nos importa que el Pontevedra esté lo más arriba posible...

A aquellos, en definitiva, entre los que me encuentro, solo nos queda a la hora de mostrar nuestro malestar tratar de apuntar en la dirección correcta y en el momento correcto.

Ser inteligentes para no entrar en la estrategia de autodestrucción que parece reinar en la entidad que parece haber puesto dirección descendente y sin frenos hacia los infiernos.

En el campo hay tres puntos en juego y unos futbolistas a los que imagino en una situación nada envidiable.

Yo trataré de aportar un mínimo grano de arena para ayudarles a ganar. 

Ayudarles a ellos, los jugadores, que a día de hoy son nuestro único asidero por muy malos resultados que estén cosechando.

Al resto, ni agua. 

Por el resto, solo puedo mostrar un cada vez más hondo sentimiento de indignación y de cabreo.



 

martes, 17 de enero de 2023

J.Aurelio Gay, Salamanca y una caída a los infiernos.

Hace menos de un mes cumplí 50 “castañas”.

No, tranquilos. No voy a hablar de la manida crisis del medio siglo ni de Harley- Davidson ni cazadoras de cuero o patéticos intentos por atraer a personas sensiblemente más jóvenes.

Lo que sí voy a comentar es que dentro de nada cumpliré 42 años como socio (ahora abonado) del Pontevedra CF.

Más de cuatro décadas han pasado ya desde que mi padre un verano ya demasiado lejano me colocó delante de los ojos un papel acartonado en el que se leía bajo el escudo de la entidad la expresión “socio infantil”.

A lo largo de todas estas temporadas solo he podido ver al equipo una campaña en el denominado fútbol profesional.

Una temporada, UNA, entre más de 40 que han transcurrido desde que esta extraña fiebre se colara entre mis huesos de manera permanente.

Cómo olvidar al entrenador de aquella plantilla que dirigió a sus jugadores hasta lograr subir a segunda división?

Cómo olvidar su debut en la temporada anterior al ascenso frente al Real Madrid B y aquel 4-3 espectacular en el que “explotó” por primera vez Javi Rguez, Padín llegó a jugar hasta de medio centro más “retrasado” del equipo y Rubén González acabó haciendo el ridículo dando “botecitos” sobre el césped instantes antes de que aquel inolvidable “9” le retratara por última vez?

No recuerdo haber visto jugar al Pontevedra CF de manera tan vistosa y llamativa en todo mi periplo como aficionado que cuando fue entrenado por J.Aurelio Gay.

Sí le he visto jugar bien con otros entrenadores y también con el propio ex jugador zaragocista.

Lo que quiero decir con esta última frase es que a veces, con Gay, el Pontevedra no jugaba bien sino que lo hacía de manera extraordinaria en ataque pero sin encontrar el equilibrio debido en defensa.

Ese equilibrio que sí se encontró en la fase de ascenso exitosa del año 2004 en la que fuimos capaces de mantener la portería a cero en cuatro de los seis partidos del play off con “batallas” tan feroces como la de Miranda o incluso la del último partido jugado aquí contra un gran Lorca.

Cuando llegó la hora de la verdad ese equipo sí arropó a los Juanlu, Vázquez o Bahón con trabajo y sacrificio defensivo para lograr el hecho más importante que por lo menos estos ojos han podido ver en relación con el Pontevedra CF, jugar en 2ªDivisión.

He hablado del primer partido de Gay pero ahora quiero hablar del último.

Ese último pude verlo “in situ” y se jugó en el mes de Enero, en la ciudad de Salamanca y con el Pontevedra en puestos de descenso. Era la última jornada de la primera vuelta. Les suena de algo?

Viajé a la preciosa ciudad castellana con tres amigos y con la débil e ingenua esperanza de que aquel partido que se iba a disputar contra un rival directo ( la desgraciadamente extinta “UD Salamanca”), significase el final de la caída de un equipo que bajaba sin frenos y que fuera el primer paso para la recuperación.

Y soñaba también con ganar para evitar lo que ya era casi un secreto a voces. Que de no hacerlo, J.Aurelio Gay dejaría de ser el entrenador de mi equipo.

El partido fue decepcionante. Apenas se llegó al área rival y la derrota por 2-0 resultó inapelable.

Triste, preocupado y más atribulado que nunca, regresé a Pontevedra pensando en aquel ataque formado por Padín, Xaco, Capdevila, Busto y Javi (con Mauro y Casablanca que a veces, bueno, que casi siempre atacaban más que defendían) que tan bien me lo habían hecho pasar las dos temporadas anteriores y sentí una profunda nostalgia al comprobar que el artífice de aquello, que el entrenador que por fin había logrado sacarnos de la insoportable 2ªB de 80 equipos, se iba a tener que marchar a su casa.

Sí. Ya sé que aquella temporada se protagonizó un mercado de verano dantesco y bastante lamentable iniciando la política de traer gente de ultramar que apenas rindió en  nuestra ciudad.

Los nombres de Garipe, Adinolfi u otros más cercanos como el de José Manuel aún se recuerdan como fichajes fallidos e incomprensibles y no se dio ni de lejos con la tecla a la hora de reforzar bien la plantilla.

No obstante, de lo que quiero hablar es de lo duro que fue presenciar la caída de un entrenador que nos había llevado a 2ª más de 25 años después de la última vez y que iba a ser cesado por la ley más antigua del fútbol que todavía existe aunque parece que algunos (o algunas) no se han enterado todavía, la de los resultados.

La admiración por Gay era evidente no ya por el que esto escribe sino por gran parte de la afición.

El agradecimiento general hacia J.Aurelio también era patente entre los seguidores granates pero el equipo no iba, no ganaba, se había metido en un bache que luego fue socavón desde aquel partido maldito contra el Terrasa en casa empatado a última hora y la herida se agrandaba cada vez más hasta correr el riesgo de que fuera irreparable.

Y Gay fue cesado.

El entrenador que había devuelto al Pontevedra a segunda tras tanto tiempo de zozobra fue despedido y otro vino a sustituirle y con él varios jugadores que subieron algo el nivel de la plantilla hasta sumar más de 30 puntos en la segunda vuelta que desafortunadamente no fueron suficientes.

Se buscó un revulsivo y se trató de corregir lo que se había hecho mal en verano.

No se logró. Por poco, pero no se consiguió la salvación. 

Sin embargo, se intentó. Se sacrificó al entrenador más importante (por lo menos para el que esto escribe) que ha tenido el Pontevedra en este siglo para buscar el objetivo y se hizo a pesar del cariño que casi todo el mundo le tenía a J.Aurelio Gay.

El club se comportó de manera profesional. Fue consciente de lo mucho que había costado subir a segunda y que había que hacer todo lo posible para no volver a los infiernos.

Lo que vino tras aquel descenso es otra historia de la que quizá pueda escribirse en otra ocasión.

Hace tres días el Pontevedra llegó a Salamanca en puestos de descenso a jugar contra un rival directo la última jornada de la primera vuelta. Les vuelve a sonar?

El equipo se volvió de vacío y acumuló la segunda derrota seguida ante equipos de nuestra zona clasificatoria agravando todavía más su precaria posición en la tabla.

No ha pasado nada.

El entrenador sigue en su puesto, el otrora director deportivo (si es que alguna vez puede alguien al margen de Féans llamarse así en el Pontevedra CF de Lupe Murillo) y ahora “recopilador de informes y sugerencias” sigue mudo al parecer, según él, porque no le dejan hablar.

La Presidenta tampoco dice nada, lo que quizá sea positivo pues cada vez que habla solo es para mostrar desdén hacia lo poco de masa social que todavía le queda a la entidad.

El mercado de invierno continúa y a día 17 de Enero hemos disputado dos auténticas finales con un jugador menos en plantilla de los que comenzaron la Liga.

Ni un comunicado oficial sobre Gueye informando, por lo menos, de que se trabaja para hacer valer los derechos de la institución de manera contundente.

Hace falta gente arriba, con desborde, con uno contra uno y con GOL y se da de alta a un defensa.  

Y el Pontevedra sigue sin ganar dos partidos seguidos en Liga. Y la salvación se aleja, se hace más complicada mientras que el margen de error se estrecha.

El “Director General” habla para Salamanca y dice añorar los fines de semana saliendo por las noches por la villa universitaria pero todavía no hay campaña de abonos para la segunda vuelta.

Todo resulta insoportablemente decadente.

No hay un mínimo de profesionalidad en el funcionamiento de la entidad por encima de jugadores y entrenador.

No se sabe porque no se busca un revulsivo en forma de cambio de técnico aunque no es difícil sospechar que si no se hace no es porque se confíe en Antonio sino porque no se tiene ni idea de lo que hacer después.

No se sabe si se va a intentar reforzar de verdad el ataque ni quien recomienda fichar (si es que se tiene pensado hacerlo). ¿Lo hace Toni, Feáns o Lupe Murillo?

El césped de Pasarón es un desastre; la peregrinación del equipo para entrenar con un mínimo de condiciones cada semana, desquiciante.

No encuentro nada a lo que me pueda agarrar para hallar alguna esperanza de que a esto se le pueda dar un giro que evite volver a una categoría formada por 90 equipos y en la que me resulta realmente insoportable militar de nuevo.

En la Línea de la Concepción, en unos días, volverá a jugarse un partido crucial y todo indica que ningún refuerzo llegará tampoco para intentar ayudar en esa importante jornada.

La famosa frase de Antonio “permanencia holgada” parece a día de hoy una “boutade” tan absurda como improbable y cualquier aficionado de la entidad firmaría ahora mismo conseguirla el último día, en el último minuto, después de que Lucas Pérez fallara tres muy claras y nosotros metiéramos la única aunque fuera con la rabadilla.

Será muy difícil llegar a ese día con opciones.

Para ello sería imprescindible dejar de regalar goles absurdos casi todos ellos en los comienzos del primer o segundo tiempo haciendo gala de una concentración más propia de una clase de párvulos que de un equipo serio.

Sería necesario que alguien más, además de Alex, desbordara por la banda y colocara algún centro medianamente decente.

Sería obligatorio que Charles y Rufo las metieran o metieran alguna por lo menos en aquellas ocasiones en que sí las tienen y que Bakero demostrase que de verdad es hijo de aquel melenas que jugaba en el Barca de Cruyff en los 90.

Sería necesario, en definitiva, que con todas las carencias que tiene esta plantilla, que las tiene, todos y cada uno de sus miembros además del entrenador dieran su mejor versión en todos los partidos que restan.

Solo de esa manera, desterrando irregularidades y faltas de atención intolerables (no solo por parte de los jugadores sino también del mayor responsable de que no se produzcan, activando como es debido a su gente) se podría volver a soñar con meter a 5 equipos por debajo.

Solo de esa manera podrían conseguirse las victorias necesarias para evitar el desastre que constituiría el regreso a la 2RFEF.

Creo que en ese vestuario todavía hay gente a lo que esto le importa y mucho.

A eso y a la consecución de esa regularidad que parece tan lejana me aferro para seguir soñando.

Porque no nos engañemos. 

A día de hoy, con la nefasta gestión de Lupe Murillo al frente de la entidad, quedarnos en 1ºRFEF es simplemente eso, un sueño.