lunes, 10 de marzo de 2025

2266

 El que estas líneas escribe es el primero en criticar con dureza a estos jugadores y a este entrenador cuando meten la pata hasta el fondo.

Sin ir más lejos, en el último desplazamiento en Santander se encajaron dos goles absurdos y bastante evitables que echaron por tierra una primer media hora bien jugada y que fueron determinantes para una dura derrota.

No se debió perder ese partido pero un último cuarto de hora muy malo del primer tiempo y una ceguera transitoria de un juez acabaron provocando la pérdida de 3 puntos importantes y el liderato.

En lo que nosotros podemos controlar, no convertirnos en una verbena en defensa, se debe exigir un mayor rigor y más conciencia de lo que hay en juego.

A sí lo entiendo y así lo dije.

Volvía el Pontevedra a jugar en casa ya metido en la fase decisiva de la temporada. Esa fase en la que el margen se estrecha. En la que no hay  cabida para más faltas de concentración. En la que hay que dar el máximo para acabar logrando el objetivo y celebrar. En la que hay que poner toda la carne en el asador para no masticar la piedra seca que tuvimos que digerir la primavera pasada.

El equipo salió al campo de una manera parecida a como lo hiciera frente al Escobedo. Muy metido, con alta tensión competitiva, presionando y anticipando desde atrás y buscando las bandas con precisos cambios de orientación.

Quizá no con esa precisión y velocidad en las inmediaciones del área rival a la hora de elaborar paredes o firtrar pases venenosos con los que desarbolar al contrario pero con el suficiente fútbol como para inclinar la balanza a nuestro favor.

Solo duro, en esta ocasión, sobre 20 minutos la fase pletórica de juego en la que el Pontevedra no fue capaz de mover el marcador pero sí acogotar a un Guijuelo que apenas podía salir de su parcela.

Fueron minutos en los que Garay volvió a demostrar su gran capacidad para diseñar pases desde atrás que rebasaban líneas jamoneras, en las que tanto Chiqui como Cuesta (aún sin acierto este´ultimo en las decisiones finales) desbordaban a sus pares, en los que Carlos López volvió a demostrar su mejoría participando activamente en el juego ofensivo del equipo y en los que Yelko (quizá esta vez abusando de sus ya característicos tirabuzones) canalizaba bien la creación en tres cuartos ayudado por un solvente Samu Mayo.

Fueron minutos también en los que Brais evidenció otra vez que sigue sin estar bien aún jugando en una posición mucho más adecuada para él y en los que Igor (hoy elegido en lugar de Mario para el "once" titular") dio alguna muestra de inseguridad a la hora de ajustar ese crucial momento de elegir entre la anticipación o la espera.

Cuando la exuberancia granate había empezado a decaer y el Guijuelo a tomar algo de aire, llegó el gol del partido.

Buen balón cruzado hacía Chiqui, centro de éste al corazón del área y buena dejada sin tocar el balón de Yelko para que Carlos alojara la pelota al fondo de las mallas.

Escasos minutos antes del tanto, el Guijuelo había disfrutado de su única ocasión a lo largo del primer tiempo en una contra en la que Igor no estuvo afortunado y salvada "in extremis" por Mayo. Del córner resultante salió un remate de cabeza que tuvo que ser repelido por Edu Sousa.

Y minutos después del gol llegó la lesión de su autor, Carlos López al sentir un pinchazo en el aductor de una de sus piernas.

Esta lesión cuyo alcance todavía no se conoce pero que todo indica provocará la baja del futbolista de Ares durante semanas, me preocupa realmente mucho.

Y lo hace porque Carlos (que solo lleva con el de ayer 3 goles esta temporada) parecía últimamente crecer en su juego. Ese juego que según la opinión de este atribulado bloguero es más compatible con el juego colectivo del equipo que el puede ofrecer el otro punta.

Me preocupa porque Brais que podría ser una alternativa para el puesto no "anda" bien y no encuentra su sitio en el campo. 

Me preocupa porque veo a Rufo muy mal, sin capacidad para ganarle una carrera a ningún defensa e incluso desacertado en algunas ocasiones como la que ayer tuvo incluso con el portero desalojado de su puesto.

El partido contra el Compostela (último en el que pudimos ver a Dalisson sobre el campo) se remonta ya al 19 de Enero.

El Domingo que viene, día en que jugaremos en Avilés, será 17 de Marzo.

Dos meses ya lleva de baja el cántabro por un problema muscular.

Es evidente que después de este tiempo sin competir, el pichichi del Pontevedra no estará para completar un partido entero pero después de limpiarse de tarjetas desde el banquillo en Santander y tras esta inoportuna lesión de Carlos, todo lo que no sea verle en la expedición a Asturias y esta vez para disponer ya de algunos minutos de juego, me resultaría desalentador.

El equipo necesita como el comer a Dalisson. El juego de Dalisson, el disparo de Dalisson, el desborde de Dalisson y el gol de Dalisson. Ahora más que nunca.

La segunda parte en la que se tuvo que atacar en sur por la manía de algunos equipos visitantes de "tocar las meninges" cada vez que gana el sorteo de campos, no fue muy diferente en ataque a la jugada contra el Escobedo.

Sin estar tan bien como ese día, sobre todo en defensa, el Pontevedra disfrutó de opciones más que suficientes para acabar con el partido antes y no maltratar más los corazones de sus aficionados.

Lo que pasa es que Cuesta siguió eligiendo mal en el área salmantina y fue a yendo a menos con el paso del tiempo; que Chiqui protagonizó una segunda parte (de esas que hace de vez en cuando) en la que se mostraba incapaz de desbordar a un lateral al que había superado con creces en el primer tiempo; que Yelko comenzó a abusar de esos pases de baile que a veces le pierden y no a concretizar es fútbol que tiene de sobra en sus botas y que Rufo  no era capaz de irse absolutamente de nadie.

Mejoró el equipo con la presencia de Xabi y sobre todo con la de Novo.

Sorprendió la suplencia del ex del Langreo después de los dos muy buenos partidos que había protagonizado pero lo cierto es que saliendo desde el banquillo volvió a ser una buena alternativa para sus compañeros que encontraron en las botas del menudo jugador coruñés una opción para hacer daño al Guijuelo.

Ahora, si se llegan la suficientes veces como para liquidar el trámite y no se marca; si se carece de la contundencia mínima que hay que tener para no dar vida a un rival que tomaba cada vez más oxígeno ante la oportunidades marradas (no excesivas pero sí suficientes para sentenciar) pues pueden llegar los problemas.

En realidad no fueron tantos esos problemas.

Dos llegadas con peligro fueron las hilvanadas por el Guijuelo. Una que terminó en remate en semifallo no excesivamente peligroso y otra más comprometida que no terminó en lanzamiento por la excelente acción defensiva de Yelko que se adelantó al atacante.

Fueron minutos de nervios tanto en el césped como en la grada y en los que Igor dio alguna muestra de debilidad que acabaron por propiciar su cambio por el de Mario Gómez.

El final del partido supuso un alivio para el equipo y para su gente. 

Tres puntos importantes a la saca y además aderezados con la importante derrota del Numancia en Luanco (segunda de la temporada) que devolvía al liderato al Pontevedra CF.

Todo esto lo presenciaron, lo presenciamos, 2266 espectadores.

Demasiado pocos, demasiadas sillas vacías, demasiada gente en su casa.

El argumento que te suelen "escupir" a la cara cuando te decepciona la poca presencia de aficionados en Pasarón es el manido " es que es otra época" , "es que hay otras ofertas de ocio", "es que si esto o lo otro".

Lo cierto es que viendo otros campos de España esas "otras ofertas de ocio" parecen no existir en otras ciudades del país.

Estamos en una fase de la competición en la que no hay marcha atrás.

Tenemos cuatro partidos fuera (Avilés, Carballo, Salmanca y Torrelavega) y 5 en casa ( Numancia, Coruxo, Llanera, Laredo y Avila).

Son encuentros vitales todos ellos pero qué decir de los de casa.

Algunos de los nombres ni resultan atractivos para el espectador ni nada por el estilo pero hay que ganar a estos equipos para que la temporada que viene vengan algunos otros con más "nombre".

Este equipo, insisto, a veces nos desespera como en Santander sin ir más lejos. Pero este equipo, este cuerpo técnico y estos jugadores, nos llevaron cerca del cielo en Copa del Rey y llevan 31 puntos de 36 en Liga en Pasarón.

Cuando los partidos se complican, se tuercen, te ponen obstáculos en el camino, para un jugador ver poco cemento y sí mucha gente alentando es oro puro.

Es maravilloso acudir a ver al Pontevedra frente al Villareal o Mallorca pero de nada vale reconocer después lo bien que lo has pasado y lo bonito que fue todo si después no acudes a apoyar y a ayudar a ganar al Laredo, al Coruxo y ya no digo nada contra el Numancia.

Hay momentos en los que importa el escudo y la camiseta .

En los que cualquier desavenencia, resquemor o directamente antipatía hacia la propiedad debe quedar aparcada ante la necesidad imperiosa de ganar por nosotros mismos, la afición.

Esa afición es mucho mayor que 2266 personas. Mucho mayor. Lo sabemos todos.

En diez días llega el Numancia.

Será entre semana, sí, pero también será una ocasión pintiparada para vestir el campo de granate y jugar el partido también desde las gradas.

Seremos solo 2266 o incluso menos?

Ojalá no. Ojalá seamos muchos más y ese día acabe de una forma diferente a los cruciales partidos en casa de la temporada pasada.

Y luego vendrá el Coruxo y luego el Llanera y sería trascendental que la gente siguiera viniendo. que siguiera estando.

Antes el desplazamiento a Avilés.

Partido muy complicado.

Que importante sería enderezar de una vez por todas el rumbo fuera de casa.

Insisto, faltan 9 partidos. 

Es la hora de ponerlo todo y demostrar que somos los mejores sobre el campo.

Ojalá también en las gradas. 

  



 


 

   


 

 

 

lunes, 24 de febrero de 2025

Volvió el "Lerez-taka" sobre terreno minado.

Es difícil explicar como el resultado de un encuentro de fútbol te puede mantener en vilo hasta casi el final cuando un equipo es tan superior al otro.. pero a veces pasa.

Es complicado fallar y fallar ocasiones de gol ante la portería contraria otorgando al rival vidas extra al estilo de las máquinas "pin-ball" de los años 80... pero a veces pasa.

Es complejo jugar tan bien en 2RFEF como lo hizo ayer el Pontevedra CF (especialmente a lo largo de toda la primera parte) y más cuando lo haces sobre un terreno de minas en teoría incompatible con un uso adecuado de la pelota de fútbol... pero a veces pasa.

Es labor ardua aquella que consiste en ganar un partido después de indultar a tu contrincante en demasiadas ocasiones a la espera de que aquel transforme la única que tenga y te mande amargado para casa... pero a veces pasa.

Salió el Pontevedra CF al "césped" de Pasaron con nuevas rotaciones en su "once" inicial en ese plan elaborado por Iago consistente en repartir minutos de la mejor manera posible para llegar bien al tramo decisivo de la temporada.

Volvió Garay al lateral derecho y Héctor al izquierdo; Samu volvió a ser el único "pivote" y Novo apareció de acompañante de Yelko en los interiores; Chiqui se colocaba en la izquierda y Cuesta estrenaba titularidad actuando por la derecha; Carlos era el elegido para la punta.

De este manera (al margen de las bajas ya conocidas de Dalisson e Igor), jugadores "cuasi titulares" como Alex, Brais o Rufo esperaban su turno en el banquillo.

El Escobedo que llegaba a Pasarón con una racha de 8 partidos sin perder y 7 sin encajar un gol, nos hacía torcer el gesto ganando el sorteo y cambiando el orden habitual de los campos.

Deberíamos atacar esta vez en Norte a lo largo del primer tiempo y en eso que llamamos campo (por no denominarlo de otra forma menos agradable) que da a sur, en la segunda parte.

Quizá fuera por ello o quizá no, el Pontevedra no se anduvo con remilgos casi desde el primer momento y empezó a atacar la portería cántabra como hacía tiempo que no se veía en casa en competición de Liga.

El equipo actuó como un acordeón perfectamente engrasado y empezó a gestar otra sesión de "Lérez- taka" que habría resultado majestuosa si se hubiera tenido el acierto necesario ante la suerte suprema del gol.

La defensa agresiva, anticipando cualquier intento de balón largo del rival y contribuyendo al ahogamiento del Escobedo con una recuperación casi inmediata de cualquier pelota perdida.

El medio campo intenso en esa recuperación pero pausado en la elaboración ante un sistema defensivo muy tupido y poblado en exceso de futbolistas visitantes.

Esa pausa para iniciar con orden la jugada se convertía en electricidad y chispa cuando el esférico llegaba a las proximidades del área del Escobedo y aparecían paredes veloces, llegadas de segunda línea, intentos de desborde por banda, lanzamientos desde lejos...

Este cuadro que pintó el Pontevedra podría haber sido una obra de arte primorosa si hubiera sido capaz de meter la pelota en el rectángulo de la portería en solo la mitad de las veces en la que su buen hacer le dio la oportunidad para conseguirlo.

Carlos López, del que hablaré luego, tuvo 3; Yelko otra; Chiqui otra; Garay envió un lanzamiento a uno de los postes y Pelayo en otro tiro lejano se encontró con la otra madera vertical; Mario la tuvo de cabeza y posiblemente me olvide de alguna más.

Tuvo que ser Garay (que ya lleva el suficiente tiempo por aquí para que sepamos que ataca bastante mejor que lo que defiende) el que abriera el cerrojo de un buen portero rival y poner ese 1-0 al final del primer tiempo de un encuentro que debió quedar completamente sentenciado en su intermedio de haber tenido, insisto, un mínimo acierto en ese lance decisivo del fútbol.

Fue una delicia ver al Pontevedra en el primer tiempo de ayer. Fue precioso ver como se apretaba desde atrás en una nueva demostración que defender con agresividad te ayuda a atacar mejor. Fue maravilloso presenciar como se robaba constantemente, como se trenzaban las combinaciones con apreciable rapidez... y fue frustrante comprobar como se dilapidaban las ocasiones que debían haber dejado claro en el marcador la enorme superioridad pontevedresa.

Se dejó vivo al Escobedo y el hecho de atacar la segunda parte en el lado "malo" del campo traía alguna preocupación. Es cierto que no parecía ya esa zona el Dakar en Arabia Saudí pero también es verdad que todavía está lejos de parecerse a un campo de fútbol.

Sin embargo, la dinámica no cambió gran cosa.

El rival no cambió su actitud y siguió parapetado atrás esperando una acción aislada para pescar y el Pontevedra, aún con las lógicas dificultades de tener que domar al balón como si fuera un conejo correteando por cualquier monte, siguió acumulando ocasiones que volvieron a ser desaprovechadas a veces por el propio estado del piso y otras por nuestra negación ante el gol.

Chiqui tuvo dos enormes, algunos lanzamientos en buena posición se fueron al segundo anfiteatro tras botar  la pelota en cualquiera de las múltiples toperas existentes y no pudimos certificar la victoria ni de penalti al errar Carlos el lanzamiento tras una acción de pena máxima cometida sobre él.

Ese desacierto del futbolista de Ares ante la portería del Escobedo constituyó, en opinión de este atribulado bloguero, la peor noticia del choque.

Lo que le está pasando a Carlos López desde finales de la temporada pasada es realmente llamativo.

Consiguió la titularidad la Liga pasada aprovechando sus minutos haciendo goles. Una vez elegido para entrar de inicio, siguió metiendo goles y lo hizo hasta conseguir una racha de partidos seguidos marcando realmente difícil e histórica.

Llegó el fatídico partido contra el Ourense en el que nadie estuvo bien y nos mandó a la lona y a partir de aquel día las puertas del gol se le han cerrado casi por completo (lleva 2 esta Liga).

Y es una mala noticia porque a mi entender (aunque sea complicado opinar esto después de lo de ayer) el Pontevedra juega mejor con Carlos López sobre el césped que cuando lo hace con Rufo. 

Las características de Carlos y su capacidad de combinar con sus compañeros cerca del área rival, le hacen más idóneo para que la sinfonía granate suene tan bien como lo hizo ayer ante el Escobedo pero es verdad (negarlo sería absurdo) que un "9", aunque no sea un "9" al uso, no debe fallar tantas oportunidades.

Mi preocupación es que la confianza del de Ares baje aún más después de lo de ayer y espero realmente que no suceda.

EL Pontevedra decidió no reforzarse en invierno con un "9" clásico y con esta plantilla que tenemos sigo prefiriendo a Carlos antes que a Rufo. La "reconciliación" de este jugador con el gol se me antoja vital en estos trascendentales partidos que restan de Liga.   

Y como siempre pasa (porque hay guiones en el fútbol que son más viejos que el propio fútbol) el rival que nada había hecho salvo intentar defender y mostrar malos modos, disfrutó de su ocasión para empatar en la única vez que cogió por velocidad a la defensa. Por suerte, Edu estuvo en su sitio y rechazó el disparo del delantero cántabro a falta más o memos de 20 minutos para el final y evitó que un jarro enorme de agua fría cayera sobre todos los presentes en Pasarón.

De evitar más sustos se encargó el gran capitán que llevaba varios minutos ya sobre el campo.

Gran pase de Novo hacia la izquierda y llegada en carrera de Alex para engatillar un gran disparo que ahuyentaba fantasmas, aseguraba tres puntos que el Pontevedra había merecido con creces y cerraba cualquier posibilidad de sorpresa.

El asistente de Alex, Iago Novo, merece mención aparte.

Había aparecido ya en Copa el de Fene dejando claro que sabe de sobra lo que es un balón pero en Liga seguíamos viendo una versión más tímida, más discreta y aparentemente con falta de confianza de este futbolista.

En la primera parte de ayer participó activamente en esa construcción rápida de paredes y toques cerca del área cántabra para desarbolar el bloque bajo contrario aunque en el punto culmen de las acciones siguió mostrando algo de indecisión.

En la segunda parte, esa versión más suelta de Novo y sobre todo más trascendente al protagonizar pases clave que continúen la jugada de ataque, se vio con mayor claridad y ese pase a Alex para el 2-0 fue el justo premio para un gran partido del menudo jugador granate.

Hacerle tantas ocasiones a un equipo que venía con tantos minutos seguidos sin encajar no resulta un dato baladí.

Se marcaron solo 2, sí, pero se pudieron marcar 6 y cualquier persona que haya visto el partido no puede negar este hecho.

Por tanto, si el Pontevedra está metido, concentrado, con los cinco sentidos en los partidos, ni un sistema defensivo tan potente como el de ayer le frena.

Si la defensa aprieta, presiona y anticipa (menuda actuación ayer otra vez de Pelayo); si el mediocampo trenza el fútbol mezclando pausa con velocidad pero siendo concretos, sin arabescos innecesarios; si las bandas penetran... el equipo fluye con una armonía digna de la denominación "Lerez-taka".

Eso sí, hay que meterlas. Si no las metemos todo el trabajo se afea e incluso a veces podría verse afectado en el marcador.  

Somos de nuevo líderes tras nuestra victoria y el empate en Langreo de un Numancia que sigue sumido en eternas quejas arbitrales que denotan un nerviosismo de. que debemos tratar de sacar partido.

Afrontaremos, pues, la siguiente jornada con 2 puntos de ventaja y partido mañanero frente al R. Cantabria.

No sabemos si Dali podrá aunque sea viajar ya convocado y perdemos por 5 amarillas a Xabi y a un Rufo cuya acción ayer sigo sin entender (más cuando en rueda de prensa Iago afirmó que no estaba previsto buscar la quinta).

Al margen de altas y bajas, la clave será salir despiertos al campo.

No es tiempo ya para espectáculos tan lamentables e inesperados como el ofrecido en Riazor.

Aprieta equipo, no decaigas y sigue aprendiendo de la Liga pasada. 

Máxima concentración, por favor.


   

  

   

lunes, 10 de febrero de 2025

Año nuevo, virus viejo.

Ya lo tenemos aquí desde hace algo más de una semana.

Ha vuelto.

Fiel a su cita anual, dejó su casa con una maleta y un neceser de aseo como equipaje con la intención de instalarse a la ribera del Lérez como todos los meses de Febrero y hacer turismo por la ciudad hasta que el calor del veranito provoque su deseo de volver a casa.

Es un virus que no tiene nombre todavía (sería conveniente bautizarlo cuanto antes) pero que azota con vehemencia los cimientos del Pontevedra CF para zarandarlos sin remedio con el afán de conseguir un nuevo fracaso deportivo de una entidad carente de las defensas suficientes para combatir a tan insistente “bicho”.

Sí. Es verdad que un virus de estas características no se asienta ni ataca a cualquier institución.

Lo hace con aquellas que ya tienen una predisposición clara a su exposición debido, sobre todo, a una gestión infame, desprovista de los mecanismos de salud que la harían más resistente a sus efectos y que incluso a veces parece que ella misma efectúe la llamada al virus para que no falte a su cita y destruya lo que en un principio parecía hecho con algo más de cabeza de lo habitual.

Su primera manifestación suele ser siempre la misma. Parasitar el mercado de invierno hasta conseguir que una plantilla, o bien salga peor parada de la dichosa ventana o bien más o menos igual a pesar de la entrada de decenas de miles de euros a unas arcas cuya verdadera situación se desconoce.

Luego el “bicho” suele pasar al césped.

La semana pasada reinó sobre las cabezas y piernas de los jugadores granates en su partido en Riazor contra el filial deportivista.

No se puede salir peor a un terreno de juego. No se puede regalar más lastimosamente los dos primeros goles del contrario. No se puede jugar de forma más diferente a tu habitual estilo que como lo hizo el Pontevedra hace 7 días. No se puede terminar el partido de forma más apática y desnortada que como lo terminó el conjunto granate ante el Fabril deportivo.

Claro que los efectos del virus sobre el mercado invernal (primera manifestación de la enfermedad como hemos dicho antes) ya había colonizado la entidad de tal manera que los efectos sobre la hierba no fueron más que una consecuencia del ataque del “bicho”.

El “culebrón” Dalisson (que todavía no ha finalizado) es buena muestra de ello.

Es decisión de un club vender o no vender a un futbolista. Da igual que su contrato termine en cuatro meses y que en verano pueda irse sin dejar un euro. Da igual que alguna de las ofertas recibidas por el jugador resulten muy importantes dados los números que se mueven en la cuarta categoría de nuestro fútbol.

Si quieres subir y entiendes que este futbolista es capital para lograr el objetivo (sí, yo todavía creo que se quiere subir y no quiero creerme, llamadme ingenuo, las opiniones de gente que dudan de ello) pues no lo traspasas y te quedas sin la “pasta” pero con su rendimiento notable sobre el campo.  

Ahora, lo que ya es alucinante, lo que resulta grotesco es que pueda darse el caso de que te quedes sin el dinero y sin ese rendimiento por un presunto cabreo del futbolista y su entorno.

Parece que Dali está lesionado. Parece que se lesionó días después de jugar contra el Compos y celebrar un gol que aseguraba aquella victoria de una forma extraña. Parece que más de dos semanas después, la lesión todavía no está diagnosticada.

La única certeza es que ni estuvo en Riazor ni estuvo ayer frente al Langreo y el virus campa a su anchas descojonándose de un equipo que necesita a su estrella como el comer.

Ojalá la recuperación de Dalisson sea inminente. Sea para ya. Te necesitamos Dalisson. Y si no lo es, por respeto a esa afición que debe aguantarlo todo, se diga de una vez que problema de salud padece para evitar toda clase de suspicacia.

Otra manifestación del virus es la colonización del estado del terreno de juego de Pasarón.

Lo de ayer clama al cielo. Verdaderamente dantesco el aspecto del campo en la zona sur. Ojo, no solo el área que ya parecía un terreno arenoso al estilo rally Dakar desde hace semanas sino todo el campo que da a ese fondo sur.

Jugar en esa mitad del terreno era imposible y más si queríamos (como lo intentamos) jugar a lo de siempre.

No se podía combinar, no se podía conducir, no se podía hacer más que colgar balones y buscar segunda jugada pero el Pontevedra no lo hizo porque no está preparado para ello, adolece de futbolistas para ejecutar ese plan.

La consecuencia es que el Pontevedra careció casi por completo de peligro a lo largo de la primera mitad y vio como su rival le llegaba en varias ocasiones con peligro sin que afortunadamente pudiera mover el resultado a su favor.

En la alineación inicial, por cierto, también se coló el virus.

Al igual que la temporada pasada, más o menos por estas fechas, Mayo volvió a aparecer entre los nombres de los suplentes siendo Rares el que ocupaba el puesto de titular.

El ex del Villalbés cumplió, como ya lo hizo el día del Compostela. No se trata de “rajar” de un joven futbolista que hace las cosas bien y que ayer, se insiste, desarrolló su labor con corrección.

De lo que sí se trata, en cambio, es de llamar la atención sobre esta coincidencia de la suplencia de Samu Mayo que en la campaña anterior dejó su sitio en bastantes ocasiones a estas alturas a Borja Domínguez.

Nadie tiene patente de corso en este equipo para jugar siempre, sin duda, pero llama la atención.

Se habla de descanso. Vale.

Y yo pregunto. Yelko (que también tendría sustituto en Novo) no necesita descanso al acumular muchos minutos también? Es un simple ejemplo.

El caso es que Mayo (en opinión del que esto escribe el segundo jugador con más proyección de este equipo tras Dali) no jugó y habrá que creerse que es porque necesitaba descansar y no por intentos raros de señalamiento tras una goleada en la que nadie rayó a un nivel decente.

Volviendo al partido.

Tras el descanso, atacando ya en Norte sobre una hierba mala pero que dejaba jugar a algo, el Pontevedra fue otro desde el principio.

Pudo marcar enseguida pero Brais falló dos muy claras, especialmente la segunda, demostrando que a pesar de que su fichaje es un acierto y no fue alcanzado por el virus, entre sus virtudes como ya se sabía no está la contundencia “asesina” ante el gol.

Llegó, no obstante, una contra bien elaborada por el rival. Como en otras ocasiones se hilvanó por la zona derecha de nuestra defensa y el 0-1 puso la intranquilidad en el estadio.

Realmente, la intranquilidad había aparecido ya unos minutos antes con alguna imprecisión en defensa, especialmente aunque suene raro de Pelayo, que ya hizo sonar el “runrún” en la grada.

Con el gol en contra se desataron algunos nervios y se escucharon pitos en Tribuna y especialmente en Preferencia. No fueron mayoritarios pero sí se dejaron sentir con claridad.

Poco después de sacar de centro apareció el gol del empate al desviar un defensa un lanzamiento de Yelko y hacer inútil la intervención del portero… y volvió el virus.

Ni corto ni perezoso, Yelko la tomó con la grada de preferencia  y con parte de la de tribuna y recriminó con demasiada exageración a la grada esos pitos como indicándoles que ahora no celebraran el tanto.

Es un error supino del futbolista que debería ser llamado al orden de manera inmediata.

Nadie lo hará porque en la zona noble de esta entidad existe tan evidente pasotismo que dejarán pasar el hecho y esta nueva manifestación del virus.

Que Yelko se haya equivocado ni significa que tenga que dejar de jugar, ni que tenga que estar pegado a una pared con cuatro libros en cada brazo ni nada por el estilo.

Lo que sí tendría que hacer, si respeta a la afición para la que juega (que estoy seguro que sí), es coger un micrófono a la primera oportunidad que tenga y disculparse.

Pedir esas disculpas no querrá decir que esté de acuerdo con los pitos y que le sigan pareciendo muy injustos y así, ya en frío, podrá argumentarlo pero lo que no puede hacer es “pasarse de rosca” como hizo ayer protagonizando una imagen lamentable.

No es un “estamos con Yelko o contra Yelko” como ya se está construyendo en redes sociales.

Yelko es clave en este equipo y tiene que seguir siéndolo pero Yelko tiene que pedir perdón.

Después del empate, el Pontevedra fue el único equipo que existió sobre el maltrecho césped y acumuló ocasiones antes de que Alex hiciera el definitivo 2-1 y después del tanto de la victoria, manifestando otra vez demasiada inocencia y falta de pegada ante la portería contraria. Lo lógico habría sido marcar el tercero e incluso alguno más pero nuestra incapacidad para sentenciar nos tuvo algo en vilo a lo largo de los nada menos que 9 minutos y medio que otro mal árbitro decidió prolongar.

Para acabar, otra manifestación del dichoso virus también apareció en la rueda de prensa de Iago tras el partido.

Reivindicar el gran número de puntos que se hizo la Liga pasada está bien.

Reivindicar el gran número de puntos que estamos haciendo en esta Liga, también.

Recordar que el Ourense antes y el Numancia ahora obligan a mucho al Pontevedra, es una realidad y está bien que no se olvide.

Ahora, el fútbol es el fútbol desde que nació hace muchas décadas ya.

El que esto escribe no va a normalizar, (pediré perdón por ello pero no lo voy a hacer)  que el Pontevedra CF malviva en la cuarta categoría de España.

El objetivo ineludible de este equipo es el ascenso. Si es posible de forma directa. Si no es posible a través de play off.

Podemos hacer la cantidad de puntos que sea (que está siendo muy grande, es evidente) pero si no se acaba subiendo, el varapalo volverá a ser enorme.

¿Qué tiene que ver eso con reconocer la Copa maravillosa que se ha hecho (por los resultados logrados y como se consiguieron)?

Eso se recordará y reconocerá siempre. A estos jugadores y a este entrenador.

Ahora, el tener memoria no es incompatible con tener la idea clara de que si se es entrenador del Pontevedra y el equipo está en cuarta categoría, el objetivo claro y nítido es el ascenso y en el momento en que no lo sea, es que a lo mejor el Pontevedra CF en sí ha dejado de tener sentido.

Hay que subir y hay que saber llevar esa presión que indudablemente existe.

¿Recriminando a la afición, por muy injusta que resulte alguna vez parte de la misma, es el camino? En mi opinión, no.

Si hay pitos? Se juega más. Si hay abucheos? Se avanza con determinación aunque por dentro estés en llamas y te gustaría mandar a la mierda a más de uno.

Esto es el Pontevedra CF y si estás aquí sabes a lo que vienes.

Las espadas siguen en alto y seguimos empatados a puntos con el Numancia.

La próxima estación será Luanco.

Ojalá el equipo recupere el buen tono que estaba exhibiendo fuera de casa antes de Riazor.

Ojalá se sea concreto ante el gol y si es posible se deje nuestra portería a cero.

lunes, 20 de enero de 2025

Sembrado de patatas, medias bajas y alguna señal inquietante.

 Me preocupaba el partido.

Lo hacía desde primeros de semana cuando supimos que Pelayo y Mayo serían baja por sanción y que Chiqui no estaría todavía apto para reaparecer.

Me preocupó más a mitad de semana tras el esfuerzo enorme ante el Getafe y la acumulación de minutos de otros jugadores clave como Dalisson y Yelko.

Y me preocupó todavía más nada al llegar al estadio ayer y comprobar el patatal en el que está convertido (algo tristemente habitual en esta época del año) el césped de Pasarón.

Me sorprende que entre los méritos del que desde hace varias semanas es el máximo dirigente del fútbol patrio no se destaque por esos medios que han contribuido decisivamente a que el fútbol en España sea la cochiquera que es actualmente, la gran labor capitaneada por el Presidente de la RFEF, cuando todavía lo era de la Diputación de Pontevedra, a la hora de llevar a buen término la reforma integral del estadio de Pasarón, con defectos tan llamativos como que la gente se moje cuando llueve aún teniendo todas las gradas techadas o este drenaje más propio de un club de segunda autonómica que de otro que pretende algún día volver al fútbol profesional.

Quizá creía el insigne mandatario que la hierba a colocar sería sintética o artificial dada su capacidad para llenar la provincia de hierba recauchutada cada vez que visitaba cualquier localidad pontevedresa.

El caso es que el campo que da a la grada sur no podía presentar peor aspecto y el de norte, si bien algo menos mal, tampoco estaba para tirar cohetes.

Además de todos estos ingredientes, asomaba en siete días la final anticipada contra el Numancia también en casa y la conveniencia y necesidad estratégica de llegar ese día con tres puntos de ventaja sobre un conjunto soriano que ya había saldado con victoria su partido el día anterior.

La incógnita más importante de la alineación granate radicaba en conocer quien sería el sustituto de Samu Mayo en la posición de medio centro del equipo.   

Se optaría por la opción más lógica ya utilizada en Valladolid colocando a Rares ahí o por alguna otra más imaginativa?

Se optó por la primera alternativa y el ex jugador del Racing Villalbés no solo cumplió sino que cuajó un partido más que interesante en una posición y en unas circunstancias realmente complicadas.

Apareció Rares con las medias bajadas y aunque ese sea un detalle habitual en la rutina del jugador de origen rumano, sus pocos minutos en casa (la de ayer era su segunda titularidad en Liga pero la primera en Pasarón en la que apenas había disputado minutos hasta ahora) y su envergadura no muy diferente a la de Samu hicieron dudar a más de uno si la tarjeta de Mayo había sido a última hora dejada sin efecto.

El caso es que Rares, al igual que el resto del equipo, protagonizó una primera parte, a juicio del que esto escribe, muy buena.

Sorteando el claro obstáculo del estado del césped y el tupido sistema defensivo de un Compos que siempre suele complicarnos tanto en Santiago como aquí, el Pontevedra movió la pelota con solvencia y la velocidad que permitía el sembrado de patatas.

Consiguió aparecer por la derecha con un Xabi, que si logra juntar su llamativa velocidad con la toma de mejores decisiones puede desembocar en gran jugador y por la izquierda con Héctor y un Alex que pareció recuperar el tono tras su gris actuación ante el Getafe.

Como quiera que el ya citado Rares hacía olvidar a Mayo y Dalisson y Yelko aportaban también frescura, el Pontevedra dominó y controló de cabo a rabo la primera parte en la que tampoco se echó de menos a Pelayo al tener tanto Mario como Garay perfectamente atado a Cinta en la punta de ataque compostelana.

Marcó Carlos López su segundo gol esta temporada y debió marcharse el Pontevedra con más diferencia en el marcador al descanso.

La segunda parte empezó con la misma sensación de control pontevedresa.

Es cierto, no obstante, que con la entrada de Manu Barreiro en los últimos minutos del primer tiempo por la lesión del propio Cinta, el Compostela empezó a explotar las virtudes de un delantero que aunque ya muy veterano no deja de tener una calidad  (no solo en el juego aéreo) realmente  apreciable.

Aún sin la chispa del primer tiempo, el Pontevedra no sufría a pesar de que los balones largos enviados a Barreiro eran siempre un foco de preocupación dada la capacidad del ex granate no solo para peinarlos sino a veces para controlarlos y abrir el juego a las bandas.

La jugada del empate, sin embargo, apareció como aislada.

Como ya ha pasado otras veces, el rival ganó con facilidad la espalda a nuestro lateral derecho (ayer era Fontán pero ha pasado en otras ocasiones con Garay) y el centro desde posición peligrosa es mal despejado por un Héctor que dejó el balón muerto en el área pequeña.

Entre el dantesco estado de la hierba de esa zona y algo de pasividad por nuestra parte, el mismo jugador que centró recogió la pelota para empujarla al fondo de las redes.

En ese momento ya estaban en la banda prestos a salir al campo tanto Novo como Brais que había entrado en convocatoria a pesar de solo entrenar el Sábado.

En ese momento llegó el momento clave del choque.

Una jugada por el sector derecho de Yelko, una dejada hacia atrás muy buena de Brais que jugaba de espaldas al colocarse inicialmente de 9 hacia el propio Yelko y un remate de categoría del vigués para poner el 2-1 nada más encajar el empate y ahuyentar la retahíla de fantasmas que nos suelen acosar muchas de las veces que jugamos contra el Compostela.

Es cierto que el Compos tuvo una muy buena en un remate de cabeza de Manu Barreiro tras un córner y que en otra ocasión, todavía con 2-1, nos volvieron a coger la espalda de la misma manera que en el empate resolviendo en esta ocasión bien el centro Garay.

Lo anterior es cierto pero también lo es que el Pontevedra a raíz del 2-1 volvió a gozar de muchas llegadas y suficientes ocasiones para sentenciar el choque mucho antes del 89 y otra vez esa dificultad que tenemos para materializar las ocasiones nos tuvo en vilo más tiempo del necesario.

En ese fútbol generado con algo más de espacios dada la necesidad del rival de arriesgar algo más, destacó sobremanera Brais Abelenda.

Participó Brais en el gol decisivo de Yelko para el 2-1; dejó solo a Alex con otro pase de quilates para que el capitán no fuera capaz de cristalizar delante de Rabanillo; casi encontró el gol tras pase de Novo y remate algo esquinado repelido por el portero visitante y demostró su polivalencia al acabar el partido de interior derecho tras la salida de Rufo al campo que le retrasó unos metros además de enviar a Dalisson a la derecha. 

Fueron unos minutos realmente buenos de un Brais que no dio la impresión de haber estado temporada y media fuera de aquí y que prometen una conexión que podría ser maravillosa entre él mismo Yelko, Mayo y Dalisson.... si no hay sorpresas de última hora.

Precisamente fue Dali el que hizo el 3-1 tras una brava jugada de Alex y Rufo el cuarto definiendo bien el uno contra uno con el portero.

Se logró ayer una victoria muy importante por las circunstancias que rodeaban al partido y que ya se han citado en esta columna.

Debió haberse conseguido con menos sufrimiento pero seguimos empeñados esta Liga de no ser tan concretos ante el gol como sí lo fuimos en buena parte de la Liga pasada. 

Aún así, a este atribulado bloguero le gustó la imagen del equipo y se sentó satisfecho en el sofá de su casa tras regresar del campo hasta que empezó a hojear algunos comentarios en redes.

Posiblemente no signifique nada. Posiblemente.

El caso es que algunos seguidores de Norte se extrañaban de gestos de demasiada emoción e incluso alguna posible lágrima de Dali al celebrar el tercer tanto y al saludar al final del partido.

Posiblemente no no sea nada, insisto y solo se deba al lógico cansancio de un futbolista que disputó los 90 minutos contra el Getafe y los 90 contra el Compostela.

Lo que pasa es que desde el verano pasado nos llevan dando la matraca desde Ponferrada con el interés por este gran futbolista y precisamente desde el Bierzo ha regresado Brais Abelenda.

Tocará seguir atentos en estos días que faltan para el fin del mercado invernal (Dali acaba contrato en Junio) no solo por si existe alguna salida sino también alguna nueva llegada que parece probable escuchando la rueda de prensa de Iago ayer.

Halagó el técnico el gran partido de Rares pero habló textualmente de que puede "haber un buen proyecto de 6". 

Añado yo, un proyecto todavía no es una realidad y al equipo le seguiría viniendo muy bien una pieza defensiva para el medio campo. 

Ya está aquí la "final".

Sí. Escucharemos durante toda la semana que tras jugar con el Numancia restarán 14 partidos más.

Eso es cierto pero también lo es que de ganar meteríamos 6 puntos al equipo de Soria y le obligaríamos a mucho en el tramo final de Liga.

Y también es verdad que si perdemos pasaríamos a ser otra vez segundos y a tener que esperar un pinchazo del rival.

Yo solo pido una cosa, mejor dicho, dos cosas pero lo hago con vehemencia.

La primera no depende del equipo sino de nosotros, la afición.

Los fastos, los focos, el glamour de la Copa del Rey y los "primera" división es grande y atrayente.

El estadio se vistió de gala y todos juntos alentamos a un equipo que pasó tres rondas y cayó en la cuarta empujando y con la cabeza muy alta.

Vale, eso está muy bien pero el Domingo llega otra vez el barro del que queremos escapar.

Llega un partido vital en el que los tres puntos en juego son de una trascendencia capital.

No dejemos solo al equipo. Acudamos en gran número a Pasarón. 

Recompensemos a este grupo de futbolistas que tanto nos ha hecho soñar en Copa con un ambiente de gala el próximo Domingo que tanto se merecen y que tanto bien le haría.

Seamos una afición mayor de edad y comprendamos la trascendencia del momento.

La segunda cosa que pido sí se la ruego al equipo y al cuerpo técnico.

Sigamos aprendiendo del pasado reciente. De los partidos ante Ourense y Betis Deportivo.

Habrá en la grada adrenalina, motivación ganas de empujar al equipo.No la atenuemos, no metamos cloroformo. Alimentemos la pasión a base de fútbol.

Seamos nosotros mismos, claro que sí, pero tratemos de empotrar al rival en su área a base de fútbol. Lleguemos desde el principio. Busquemos con cabeza pero con alma la conexión con la grada.

No durmamos el partido hasta dormir a la propia gente.

Insisto, aprendamos del pasado que siempre arroja lecciones importantes.

domingo, 5 de enero de 2025

No digas que fue un sueño

La frase escogida para titular esta especial columna del blog da título una gran novela de la literatura española escrita por Terenci Moix, galardonada con el Planeta del año 1986.

En ella, el ya desaparecido escritor barcelonés narra la legendaria historia de amor entre Cleopatra VII y Marco Antonio en una época convulsa para el imperio egipcio que todavía luchaba, en combate desigual, contra la arrolladora fuerza de Roma.

"No digas que fue un sueño", pensaba y me decía en silencio a lo largo de los muchos minutos en los que permanecí en Pasaron viendo la celebración de los futbolistas sobre el césped y participando de la alegría colectiva de los más de 10.000 espectadores que casi llenábamos el estadio.

Observando la alegría radiante que denotaba el rostro de mi hijo y la emoción profunda que se entreveía en los de mis amigos con los que tantas "batallas" granates he compartido, me repetía incesantemente: "Esto está pasando de verdad, que nadie me diga que es un sueño".

Acababa de volver a ver a un Pontevedra colosal, formidable, maravilloso y a otro primera división "morder el polvo" de manera clara y sin excusas posibles a las que poder agarrarse ante la superioridad granate.

No creo que mienta si afirmo que el juego desplegado por el equipo no alcanzó la extrema brillantez lograda ante el Villarreal pero volvió a ser un fútbol redondo, seguro de sí mismo, bonito y acorde con la personalidad que su entrenador quiere inculcarle.

Me sorprendió la ausencia de Rufo o Carlos en el "once" y la posición adelantada de Dalisson porque no había salido demasiado bien las veces anteriores en las que se probó. 

Dio igual. 

Si bien el Mallorca pareció salir con más colmillo que el Villareal lanzando un balón a portería en el segundo 20 del choque (quien me iba a decir en ese instante que sería el último), y apretó más nuestra salida de balón obligando a Vizoso a alternar la salida jugada por abajo con los balones largos en los que no estábamos logrando ventaja, la genialidad del propio Dalisson en la acción del primer gol desbarató los planes mallorquinistas y convenció (si no lo estaba ya desde el principio) al Pontevedra CF que era factible cobrarse otra pieza de caza mayor.

No digas que fue un sueño.

Viendo volar la pelota de Dali, observando como desde tan lejos ese balón superaba en vaselina al portero para alojarse en el arco visitante, resultaba imposible no recordar aquella otra pelota bombeada 21 años antes por Manu Busto en otro duelo a muerte copero que acabó de manera diferente.

Llegó la lesión de Chiqui (peaje duro que se paga por vivir esta magnífica aventura y que habrá que disimular lo mejor posible en las próximas semanas) y la mejor ocasión del rival en una acción en la que Prats envió la pelota muy cerca de la portería de Vizoso tras remate picado cerca del punto de penalti. 

Parecía que algo podía cambiar pero no lo hizo.

El Pontevedra siguió mandando con autoridad sobre la maltrecha hierba, Alex empezó a hacer olvidar al importante Chiqui; Dalisson convirtiendo en oro cada balón que tocaba; Mayo demostrando una categoría extraordinaria en su juego (solo un balón perdido en el "ochenta y mucho" ya cansado después de elaborar otra obra de arte de partido); Yelko dando otra vez su mejor versión aunque algo habladora;Novo creciendo cada partido;Pelayo haciéndose dueño y señor de la parcela defensiva y esta vez acompañado notablemente por un Mario que no tuvo fisuras; Xabi ofreciendo explosividad por la derecha; Hector su saber estar; Fontán guardando su espalda mejor que otras veces y Vizoso no dejando ni un indicio acerca de su suplencia en Liga. 

Cada uno en su sitio en el aspecto individual para componer de forma colectiva una sinfonía impecable, capaz de jugar de tú a tú a equipos de zona alta de primera división.

Llegó la segunda parte y pronto asistimos a otro gol de una dificultad y una belleza impresionante.

La bolea de Yelko para el 2-0 la habría firmado cualquier estrella del fútbol europeo y de haberlo metido cualquiera de ellas, la imagen habría recorrido las cadenas de tv de todo el continente.

No digas que fue un sueño.

Tras el 2-0, las torres gemelas del Mallorca (Larin y Muriqui) más D. Rodríguez, intensificaron su calentamiento y acabaron por entrar a un partido en el que ya estaba desde la reanudación Darder, otro titular indiscutible.

Antes de irse, Prats dejó la segunda y última oportunidad balear en la única ocasión en la que pudo ganar un cuerpo a cuerpo a Pelayo pero su balón se marchó fuera.

No importó que saliera Muriqui, que saliera Larin o cualquier otro.

El Pontevedra siguió teniendo más la pelota, jugando lo más lejos posible de su portería para no verse agobiado con balones aéreos que pudieran sembrar el pánico y teniendo ocasiones de gol para hacer más grande su ventaja.

Dalisson envío otro lanzamiento prodigioso desviado en gran parada por el guardameta mallorquinista, Garay (que entró por Fontán) obligó al portero a hacer otra buena intervención y finalmente Rufo aprovechó con experiencia y pillería un tremendo error de Copete para marcar a puerta vacía a falta de poco más de un cuarto de hora y llevar al éxtasis a toda la afición pontevedresa.

No digas que fue un sueño.

Por que un sueño parecía ver como el reloj se acercaba al minuto 90 y el Pontevedra seguía sin sufrir y se acercaba a los octavos de final de Copa sin más contratiempo del vértigo que pudiera aparecer pero que no hizo acto de presencia.

El que esto escribe cuenta ya con 52 años de edad.

Desde que tengo uso de rezón solo he podido ver al Pontevedra una temporada en lo que ahora se llama fútbol profesional.

He visto demasiados play off de ascenso a segunda sin el premio del ascenso. Algunos de manera clara, otros de forma absolutamente trágica,.

Pasaban los años de manea inmisericorde, constante, tiránica y mis ojos seguían huérfanos de las gestas tantas veces leídas en libros y protagonizadas hace ya demasiado tiempo por el equipo de mi ciudad.

No digas que fue un sueño.

Es el título de la novela citada al comienzo de esta entrada pero inspirada en un poema de un autor griego llamado Constantino Cavafis.

Algunos de los poemas de Cavafis, llevan a  reflexionar sobre la pérdida, sobre lo irremediable que resulta perder la juventud, lo inexorable del paso del tiempo, lo que se pudo tener y al final se perdió.

A lo largo de estas décadas he sentido envidia, sana e insana, de otros equipos modestos que sí lograron alcanzar mucho mientras el Pontevedra permanecía perpetuamente en la casi nada.

Muchos de esos arranques fulgurantes hacia arriba partieron de éxitos en la Copa del Rey.

Los que tenemos más edad no olvidamos aquella campaña 95/96 en la que el Numancia (en eliminatorias a doble partido) eliminó a primeras como la Real Sociedad, el Racing de Santander o el Sporting de Gijón hasta caer en cuartos ante el Barcelona al que llegó ir ganando 0-1 en el Camp Nou.

Solo dos años después subieron a segunda y se pasaron más de 20 años en el fútbol profesional, incluso alguno en primera división.

Hace menos años, el Alcorcón goleó por 4-0 al Real Madrid y luego aguantó en el Bernabeu para ser portada de muchos periódicos.

Esa misma campaña, la 09/10 subió a segunda tras dejar en la cuneta en las eliminatorias, entre otros, al Pontevedra CF tras aquella actuación indecente de Figueroa Vázquez.

Han estado también bastantes años en segunda.

O el Mirandes, no el de Iraola de la 19/20 que también llegó a semifinales de Copa en la 19/20 cuando ya era de segunda, sino el de Pouso de la 11/12.

Ese otro Mirandés que todavía no había salido de 2B también hizo semis de Copa cargándose a dos o tres equipos de primera y luego ascendiendo esa misma temporada.

Ya vemos donde sigue este equipo.

Todas esas hazañas las vimos desde el salón de nuestras casa pensando constantemente porque nosotros no podíamos hacerlas; porque a veces ni jugábamos la copa u otras veces nos metían el gol decisivo que nos echaba en el último minuto; porque cuando éramos nosotros quienes hacíamos ese gol al final venía un Rafa Guerrero a hundirnos en la miseria.

Por qué? Por qué? Por qué?

Y ahora somos nosotros. Si, NOSOTROS, quienes vivimos esta maravilla. Quienes por fin lo hemos logrado: Quienes debemos aprovechar este tirón  como sea, los que tenemos algo cuando parecía que nunca íbamos a tener nada.

No sé si esta singladura hermosa acabará en 1/8 o estos futbolistas y entrenador nos tienen reservadas más sorpresas.

Lo que sí sé es que esto no debe acabar aquí. Que hay que aprovechar esta inercia. Que no podemos dejar pasar este viento a favor.

No digas que fue un sueño.

No entremos en debates absurdos de si preferimos seguir más en Copa o subir a 1RFEF por que ambas situaciones no son en absoluto incompatibles.

El Pontevedra, con los pies en el suelo siempre, debe crecer. Debe alimentarse de este éxito copero y reforzar el equipo como el propio equipo y su afición se merecen.

Por qué si Numancia, Alcorcón o Mirandés, entre otros, supieron utilizar sus triunfos coperos para acaba por asentarse en la LFP, el Pontevedra no puede hacerlo?

El reto está ahí y sé que los antecedentes de esta última década no son halagueños como para pensar que se van a hacer las cosas constantemente bien.

Pero hay que exigirlo. Hay que exigirlo, siempre dentro de las posibilidades económicas que se tengan y que se busquen.

No quiero optar o decidir si prefiero meterme en unas semifinales de copa y no subir a 1RFEF.

Lo  que quiero es que el Pontevedra siga afrontando los partidos del KO con la misma ilusión y fútbol con lo que lo está haciendo pero también quiero que se cubran las fichas libres con buenos futbolistas. Que se sigan ganando partidos en Liga y se consiga el objetivo de subir de categoría.

Todo ello es posible, con humildad siempre, pero con ambición y ganas de seguir los ejemplos mencionados y coger el impulso que el Pontevedra necesita desde hace tanto tiempo.

No digas que fue un sueño. 

No, no me lo digas y déjame vivirlo, sentirlo, disfrutarlo, creer en que esto puede ser el comienzo de algo más importante.

HALA PONTEVEDRA¿ 

lunes, 16 de diciembre de 2024

Malos hábitos.

Existen dos circunstancias importantes con respecto al partido disputado ayer por el Pontevedra CF que resultan de obligada reseña antes de profundizar en el tema central de esta columna que girará sobre algún mal hábito del equipo que debe desterrarse cuanto antes.

La primera no es otra que afirmar que a lo largo del primer cuarto de hora del choque, los granates volvieron a ser ese conjunto dinámico, rápido en la circulación y alegre que había aparecido no solo en Copa sino en los últimos encuentros de Liga.

Fueron exactamente 14 minutos en los que el Pontevedra generó hasta cinco claras oportunidades para marcar y solo esa ingenuidad y falta de agresividad en el remate (que ya hemos visto otras veces esta temporada) impidieron que el partido no se terminara casi antes de su comienzo.

Yelko dos veces, Chiqui, Dalisson y Rufo fueron los protagonistas finales de esas ocasiones creadas por salir al encuentro como había que salir.

La segunda de las circunstancias citadas al principio de este escrito, es la actitud y el planteamiento elaborado por la Gimnástica, desde el principio, pero más intensamente después de ese cuarto de hora.

Como ese preso desahuciado que comprueba en el último instante como su pena de muerte es conmutada por una cadena de reclusión perpetua y aprecia por unos días la comodidad de una celda lúgubre, la Gimnástica que no podía entender del todo como no yacía ya bajo los efectos mortales de la inyección letal, se dedicó a plantar un autobús de dos plantas dentro de su propio área para dificultar lo más posible el fútbol creativo de su contrincante.

Por contra, el Pontevedra empezó a comportarse desde ese momento como el verdugo sediento de sangre al que le arrebatan el hacha en el último momento gracias a la clemencia de una autoridad superior.

El equipo empezó a trabarse, a ralentizar su fútbol y a caer en el atasco que provocaban los cántabros que tras esos 15 minutos de "tambaleo" empezó a aplicarse a base de bien en defensa.

El equipo no era capaz de entrar por banda al toparse tanto Xabi como Chiqui con ayudas constantes y no aparecer tanto en la ofensiva ni un Fontán especialmente desacertado ni Héctor Hernández.

Por el centro, también se acumulaban piernas y se cerraban espacios para que ni Yelko ni Dalisson, que no tuvieron su mejor día, pudieran filtrar pases decisivos en la "zona caliente".

Todo ello provocó que el Pontevedra tuviera controlado el partido en todo momento, sí, pero también que la última media hora del primer tiempo se convirtiera en un ejercicio de impotencia ofensiva sin que el rival sufriera en exceso los intentos granates.

Es importante destacar igualmente que la única llegada peligrosa de la Gimnástica en la primera parte se produjo por querer rizar el rizo en un córner a favor que terminó con una contra en superioridad clara de los cántabros abortada en último momento por la carrera desbocada de Pelayo Suárez.

Una cosa es que no nos caractericemos por ser un equipo especialmente peligroso a balón parado y otra es que de un saque de esquina a favor creemos nosotros solos un galimatias de ese calibre.

Esa espesura, ese juego lento y bastante inocuo para el rival continuó tras el paso por los vestuarios y no cambió especialmente a raíz de los relevos ordenados por Iago.

El primero llevó a Xabi al banco en sustitución de Alex que está vez no fue titular y luego llegó el triple cambio que volvió a dejar claras algunas cosas.

La primera es que ni empatando en casa un partido que había que ganar, Iago es partidario de colocar juntos a Rufo y Carlos para tratar de poblar más el área y tratar de alternar la posesión con centros laterales que pudieran generar dudas al contrario.

La segunda es que esta temporada el lateral derecho está bien cubierto y ante el mal partido de Fontán (tan importante otras veces) Garay subió el nivel hasta incluso marcar un gol muy bonito.

Y la tercera es que Novo, que entró por Chiqui, sigue mostrando esa mejoría que al menos el que esto escribe aprecia desde el enfrentamiento contra el Villarreal.

 Con todo, la espesura continuó y solo un disparo afortunado de Dalisson (que rebotó en un defensa haciendo imposible la intervención del portero) llevó el 1-0 al marcador provocando el alivio de una afición bastante "cloromorfizada" en su mayoría en el día de ayer y que ya veía peligrar el resultado.

Tras ese gol llegaron algunos minutos buenos del Pontevedra culminados por ese 2-0 precioso de Garay y un balón al poste de Carlos López que aunque parece que mejora sigue peleado con la fortuna ante el gol.

Y ahí, en ese momento, alrededor del minuto 80, llegó lo peor con diferencia del partido.

Esta columna se titula "malos hábitos" y es cierto que para este atribulado bloguero jugar tantos minutos con esa lentitud y esa monotonía constituye una mala costumbre pero con atenuantes.

Qué atenuantes?

Ese primer cuarto de hora lleno de ocasiones de las cuales alguna hay que materializar, el sistema defensivo muy poblado del contrario que es de esos que no nos vienen nada bien, el partido discreto de jugadores clave como Yelko, Dali o Chiqui, el buen momento (a pesar de que tenía muchas bajas) por el que atraviesa la Gimnástica...

No son excusas.

Sigo pensando que el Pontevedra no debe caer muchas veces más en esa especie de abulia en la que cayó desde el minuto 15 hasta casi el 70 pero es verdad que hay veces en los que las piernas no van o en los que no se tiene un buen día  y no se debe exagerar tampoco la nota.

Simplemente, apuntar cosas y tratar de buscar si esto vuelve a pasar soluciones para salir del bosque espeso y llegar a zonas más despejadas.

Lo que no tiene atenuante alguno y por lo menos al autor de estas líneas cabreó mucho, es lo que sucedió poco después del 2-0.

El equipo dio literalmente por terminado el partido.

Cuando podía progresar y buscar el tercero no lo hacía porque no le daba la gana.

Se empezó a tocar el balón con displicencia, como diciendo que "guapos somos y que culito tenemos" y la única consecuencia de ello es la misma que ya apareció la Liga pasada: problemas.

Un equipo derrotado ya como la Gimnástica vio el panorama y ante la relajación general hiló una jugada ante la mirada en primera fila (mirada pasiva y complaciente) de los jugadores granates.

2-1 y el rival otra vez "resucitado" por nuestra propia indolencia.

Y lo peor que tiene desconectarse de esa manera es que resulta imposible volver a apretar el botón de encendido.

El partido transcurrió a lo largo de los dos o tres minutos antes del 90 y la prolongación, en una situación en la que parecía que el Pontevedra había sido despertado de la siesta de repente y no tenía muy claro por donde se movía.

Hubo una situación real de nervios aún sin sufrir ocasión alguna pero en la última acción del choque pudo haberse pitado una falta en el lateral del área de Igor (había salido minutos antes por un tocado Héctor) a un atacante visitante.

Por suerte, el árbitro ignoró esa jugada y nos evitó el agobio de ver como en el noventa y tantos un equipo completamente derrotado diez minutos antes, disfrutaba de una falta peligrosísima para tratar de llevarse un punto.

Esto es lo que no puede ser.

Lo que pasó varias veces la Liga pasada y esta misma en Santiago de Compostela.

Este hábito hay que alejarlo de una vez por todas y dejar de tramitar "indultos" a rivales que no van a dudar a la hora de coger el documento sin permiso y dejarte con cara de tonto.

En ese sentido, me gustó que en la rueda de prensa posterior al partido Iago Iglesias no se mordiera la lengua  y dijera claramente que el equipo "se había gustado demasiado" y que encajar ese gol le había fastidiado.

La temporada pasada no se decían esas cosas y es bueno que ahora sí se haga porque para hacer regalos están los Reyes de Oriente y para ganar una Liga, que es lo que tenemos que hacer, no se puede convertir la relajación en un hábito, todo lo contrario, esa relajación no debería aparecer casi nunca.

Queda ya un solo partido para acabar el año y que además no será fácil en la ciudad de Avila.

La actitud deberá cambiar a mejor para salir airosos de un choque que es de esos en los que sería relevante dar otro golpe encima de la mesa y más teniendo en cuenta que el Numancia visita Avilés.

El mercado de invierno está ya ahí y el que esto escribe no va a "bajarse de la burra".

HAY QUE FICHAR DOS JUGADORES.

Buscar un relevo para Cambil es obligatorio, absolutamente obligatorio para no quedarnos desnudos en el medio si a Mayo le pasara algo.

Incorporar a otro delantero debería ser también obligado.

Con Pelayo se acertó y además en circunstancias complicadas pues no había "ventana general" de fichajes abierta.

Ahora es el momento de volver a acertar y traer estas dos piezas que podrían incluso (de hacerse bien) tener por adelantado algún trabajo del verano que viene.

Si le pedimos a los futbolistas y al entrenador que estén a la altura, cómo no se lo vamos a pedir a los dirigentes? 

No se trata, insisto, de gastar por encima de las posibilidades de la entidad sino de utilizar bien los recursos que se tienen y que se han visto incrementados por el buen hacer del equipo en Copa del Rey.

Por eso también, aunque el momento ideal y más fácil era al final de la Liga pasada, no se debe cejar en el empeño de tratar de renovar a Mayo y Dalisson que terminan contrato en Junio.

Hay que intentarlo y además saber que si subimos a 1RFEF no habrá demasiados equipos más atractivos que el Pontevedra en esa categoría.

Eso hay que "vendérselo "bien a los futbolistas. Que tengan claro donde están y lo que significa.

Hay que evitar por todos los medios que más jugadores con esta proyección se vayan sin dejar un euro.

Que no se consigue?  Pongan ustedes, por lo menos, toda la carne en el asador para lograrlo.  



  




 

lunes, 2 de diciembre de 2024

Buen fútbol, dura lesión y sueño inteligente.

Si me preguntaran cuál es la versión que me gustaría ver siempre del Pontevedra CF entrenado por Iago Iglesias en Liga, contestaría que una muy parecida a la que apareció a lo largo de toda la segunda parte frente al Salamanca UDS.

En los segundos 45 minutos del pasado sábado, contemplamos a un Pontevedra controlando en todo momento el partido, sosteniendo su continuo ataque desde una línea defensiva, acertada en la salida de balón, pero concentrada y expeditiva a la hora de anticiparse y ahogar las intentonas de contra de su rival.

Un medio campo igualmente reactivo a la hora de recuperar la pelota y lúcido para dotar al juego de un ritmo alto y constante. Unas bandas chispeantes y con capacidad para desbordar y pisar área contraria en muchas ocasiones y todo ello capitaneado por un Dalisson estelar que dio un recital de controles, cambios de ritmo, regates y golpeo de balón.

Por qué el “muy parecida” utilizado por este atribulado bloguero (sí, ya sé que hacía tiempo que no utilizaba esta expresión) en el primer párrafo de la columna? 

Pues porque no se puede perdonar tanto y de tantas maneras diferentes ante la portería rival.

El Pontevedra pudo golear al Salamanca UDS que llegaba invicto fuera de casa a Pasarón y si no lo hizo fue otra vez por la incapacidad de los futbolistas granates para transformar un número razonable de las ocasiones generadas ante el muy buen portero salmantino.

Alex, Pelayo, Dalisson, Chiqui y Carlos, este por dos veces, marraron oportunidades pintiparadas para marcar y esa y no otra fue la causa de que el marcador se mantuviera con incertidumbre hasta bien entrada la prolongación del choque.

Es cierto también, retrotrayéndonos al comienzo del partido, que la primera parte ya había sido mejor que todas las que habíamos jugado en casa durante toda la Liga.

El ritmo de juego del que antes hablábamos que el Pontevedra consiguió imprimir a sus acciones era considerablemente superior a los partidos anteriores y el gol tempranero de Chiqui no hizo sino atestiguar esa marcha más elevada con la que había salido el Pontevedra al campo.

Luego llegaron un par de ocasiones (especialmente una de Alex que se fue fuera por muy poco) que pudieron acabar con el partido muy pronto y, sobre todo, una falta de contundencia defensiva en la acción de la igualada que acabó por complicar el encuentro.

No estuvo lo suficientemente agresivo y rápido Fontán en esa acción charra generada por nuestro flanco derecho defensivo, ni especialmente colaborador Chiqui para ayudar al compañero, ni tan expeditivo como en él es habitual Pelayo en el despeje del centro, ni plenamente acertado Edu a la hora de evitar que el lanzamiento blanquinegro entrara en la red por el palo que más debía cubrir.

La conclusión no fue otra que un partido que se dominaba de cabo a rabo y que estaba más cerca del 2-0 que otra cosa, viraba de rumbo y dotaba de algo más confianza a un Salamanca que estaba siendo superado.

El partido se igualó algo partir de ahí hasta el descanso, es cierto, pero el Pontevedra no decayó en su alegría a la hora de mover el esférico y aunque algo más incómodo defensivamente volvió a gozar de ocasiones suficientes como para irse al vestuario con ventaja.

También pudieron apreciarse otros detalles individuales del equipo que resulta interesante destacar.

Por ejemplo, la titularidad de Igor Irazu por delante de Mario Gómez.

A Igor lo estamos conociendo todavía pues su aparición en el equipo es reciente pero lo que más ha sorprendido de sus actuaciones (por lo menos al que esto escribe) es su capacidad para sacar la pelota jugada desde atrás.

Es cierto que el sábado empezó algo dubitativo y entre un resbalón inoportuno y un pase raro, creó alguna duda pero con el paso de los minutos volvimos a ver a un jugador osado con el balón en los pies y al que no le quema recibirlo en su propia área para jugarlo con una precisión que realmente no se esperaba.

Es posible que esta (su salida limpia de pelota) y no otra, sea la razón principal por la que en esta fase de competición Iago le está prefiriendo antes que a Mario pues el también espigado central sevillano comete a veces errores groseros en esa faceta que Igor no está haciendo.  

Otra actuación destacada ya desde la primera parte fue la de Pelayo. Es cierto que en el gol visitante su despeje no es el mejor aunque también es verdad que el desequilibrio llega por no cerrar bien nuestra banda derecha.

Al margen de ello, volvió a ser ese central nada torpe con la pelota, mandón, agresivo (a veces demasiado como en la acción de su tarjeta) y con un sentido de la anticipación defensiva (compartido también por Igor) que le sienta a las mil maravillas al equipo.

El segundo tiempo, como ya se ha adelantado al principio, fue un monólogo del Pontevedra CF que debió resolver el partido mucho antes.

Los centrales empujaban desde atrás, Héctor también y Fontán , dubitativo y lento en el primer tiempo, se asentó en su parcela defensiva.

Samu y Yelko crearon pero también trabajaron mucho para colaborar en la recuperación y a ahogar los intentos rivales por progresar, Alex y Chiqui cambiados de banda llegaban y Dalisson reinaba sobre todos generando desequilibrios defensivos constantes al Salamanca UDS.

No he mencionado a Rufo hasta ahora.

Decir que el delantero madrileño no trabaja o no lo intenta sería mentir.

Cuando un equipo es tan superior a otro como lo fue el Pontevedra en la segunda parte, el trabajo es colectivo y la presión del punta desde el comienzo del juego rival importa y mucho.

Ahora, decir que Rufo está bien y que su presencia se nota en el campo, no sería decir la verdad en estos últimos partidos.

Ayer no falló ninguna porque no tuvo ninguna y su incidencia en el juego fue pequeña. Le cuesta llegar a cualquier balón al espacio y pocas veces (al menos el sábado) ganó en las disputas con los defensas visitantes.

La delantera del equipo está como está.

Ayer volvió a repetirse la situación de que empatando en casa y necesitando un gol, el primer cambio da con los huesos del “9” en el banquillo para la entrada de otro medo ofensivo y no fue hasta la siguiente ventana de cambios cuando el otro delantero del equipo hizo su aparición en el césped.

Ese otro, Carlos López, si las tuvo anteayer.

En concreto, dos. La primera con un lanzamiento que rebotó dos veces en el larguero y en cuyo primer bote es posible que incluso entrase y la segunda casi a puerta vacía pero es cierto que desequilibrado y con su pierna menos buena.

Es verdad que estuvo más participativo y metido que otras veces y que al margen de esas ocasiones marradas, asistió con mérito para que Chiqui encarara solo al portero y fallara una de las más claras en un intento de vaselina ya cuando reinaba el 2-1 en el marcador.

Aún así, Carlos sigue lejos del jugador que nos convenció la temporada pasada.

Entre oportunidad fallada y oportunidad fallada, ya mediado el segundo tiempo, Fontán que apenas había aparecido en ataque progresa con fuerza y acierto hacia adelante y envía un pase en diagonal preciso hacia la izquierda para Chiqui; este ve el desdoblamiento potente de Héctor, se la manda y el futbolista bautizado como “Soyuncu” por mi vástago, envía un centro mortal para que Alex llegando desde la derecha remate casi a puerta vacía.

Jugada espectacular, de muchos kilates para la categoría que ponía algo de “justicia” en el marcador.

Luego llegó, sin duda, la peor noticia del partido en forma de lesión que en el momento en el que esto se escribe no tiene diagnóstico pero que pinta muy pero que muy mal.

A falta de 10 minutos para el final, Iago decide aportar equilibrio y fuerza al mediocampo con la entrada de Jesús Cambil.

Muy poco después del relevo, en una acción en la que el ex del Guijuelo va a competir y a luchar una pelota en medio campo, pisa mal y queda tumbado en el suelo con claros gestos de dolor.

Ya desde el primer momento todos (perdón, todos no. Todos menos un árbitro cuya actuación fue muy mala pero que en este lance rozó lo patético e indignante) vimos que era una lesión seria.

El señor colegiado no para el juego hasta que la pelota sale fuera y tuvo tiempo para recoger una botella de plástico caída al césped desde Preferencia (vamos a tener mucho cuidado con esto, por favor, porque no tiene ningún tipo de sentido) y antes de dejarla en manos del Delegado tuvo a bien acudir aparentemente a echar la bronca a los servicios médicos que ayudaban como podían a un apesadumbrado Cambil.

Al margen del vodevil de este colegiado que volvió a llenar de amarillas de manera injustificada al Pontevedra, si se confirma la lesión del bravo centrocampista granate el problema para el equipo será muy grande.

Ya no tanto a corto plazo pues es evidente que en las rotaciones pensadas por Iago para la Copa, el granadino era fijo para el miércoles sino para el medio y largo plazo de la Liga.

Cambil estaba siendo titular en todos los partidos fuera desde que el Pontevedra “echó el cerrojo” como visitante y su papel en esos encuentros era importantísimo.

Antes hablábamos de la preocupante sequía de nuestros dos delanteros.

De cara al mercado de invierno cada vez más gente (entre la que me encuentro) había cambiado la prioridad de traer a alguien para la banda derecha de ataque por un jugador claramente punta.

La utilización de Chiqui por la derecha, poder meter ahí a Dalisson también y la mejora cada vez más evidente de Xabi (contra el Salamanca otra vez buenos minutos con asistencia incluida), eran argumentos para ello.

Si se confirma (ojalá no) que la lesión de Cambil es de larga duración, surgiría ahora otro agujero pues se quedaría solo Samu como medio de equilibrio del equipo.

No parece razonable afrontar lo que queda de Liga, que es la parte más importante, con ese problema en la configuración de plantilla.

Es tanta la bravura  de Jesús Cambil, que tras pasar por la banda y volver de nuevo al campo con una cojera evidente, no rehusó correr como pudo (colocado ya en punta para ayudar lo que pudiera) tras un Xabi pletórico de fuerza que había ganado por empuje un balón a un defensa. Su ex compañero de equipo siguió hacia adelante y le ofreció un pase de gol a Cambil que este no desaprovechó para sentenciar el partido.

Las lágrimas del jugador de Granada al retirarse dolieron mucho.

Desde “En clave granate” se le mandan muchos ánimos a este futbolista que empezaba a encandilarnos y se le desea que sea lo menos posible.

Llega ahora otra vez la Copa de Rey y un equipazo como el Villarreal.

Pasamos de transitar por los bordes de los dominios de Sauron y esa obligación de ganar para alejarnos del fuego de Mordor a pasear por la alfombra roja de Hollywood en busca de disfrutar y apurar nuestras opciones de lograr una sorpresa mayúscula.

Soñar es lícito e incluso saludable por muy hercúlea e inaccesible que parezca la tarea.

Lo único que pediría al equipo es que sueñe mucho, sí, muchísimo, pero que lo haga con cabeza e inteligencia.

Ni 72 horas después de esta nueva sesión de “glamour” llegará otra caminata en vereda salvaje y desolada en Laredo. en lo que será nuestra segunda defensa del liderato (nuestra victoria se vio acompañada con un empate del Numancia que nos eleva de nuevo al primer puesto).

Las rotaciones son obligatorias y tener al equipo en las mejores condiciones posibles en Cantabria el próximo sábado, también.

Victorias como la que podría llegar en casa del colista el fin de semana parecen fáciles pero no lo son y además acercan, de ser logradas, mucho a los campeonatos.

Soñemos, sí, tratemos de competir, de dar buena imagen y quién sabe si ganar (este bloguero también sueña) a los Baena, Pino (Yeremi no Yelko), Albiol, Gerard Moreno, Parejo y compañía pero no olvidemos lo que vendrá el sábado.

En partidos como el del sábado nos jugamos la felicidad del mes de Mayo.