lunes, 17 de septiembre de 2018

No todos los Domingos hay milagros

Hace quince días el Pontevedra CF ganó un partido que mereció empatar en la última jugada del choque. 
Ayer el equipo volvió a disponer de otra jugada en el último instante que de haberse transformado en gol habría significado la consecución de otra victoria que solo se persiguió como Dios manda a partir del minuto ochenta de encuentro.
Los milagros escasean, son muy poco frecuentes y el balón enviado por Alex González tras un regate maravilloso fue rechazado por el portero visitante abortando por completo con esa parada la posibilidad de una nueva "aparición mariana".

Lo cierto es que el Pontevedra CF disputó ayer un partido horroroso y desalentador. No existió hasta que un mal colegiado (que hace meses pasó por alto aquel penalti bastante claro cometido sobre Iván frente al Adarve) decidió señalar una pena máxima más que rigurosa que Javi Pazos se encargó de convertir en el empate.
Después, algunos minutos más de desconcierto y a falta de ocho o diez para el final por fin algo de empuje, garra y ganas de vencer con un par de ocasiones más a añadir a esa final ya relatada de Alex.

¿Qué pasó antes de esos postreros minutos de encuentro?  Pues que el Pontevedra fue incapaz siquiera de hacer un rasguño a su ordenado pero bisoño y asequible rival.
De entrada, Luismi decidió salir con tres centrales y dos carrileros que se incorporaban al medio campo una vez teníamos la pelota.
Victor Vázquez (otra vez según mi opinión de lo mejor del equipo), Castro y Nacho López se ubicaban en esa defensa central y Alex González por la izquierda más Javi López por la derecha se encargaban de las bandas.
Por delante Kevin y Jesús de mediocentros más posicionales;  Romay y Pedro Vázquez ejerciendo algo así como de media puntas y Arruabarrena como hombre más adelantado.

Quien conoce más a su plantilla es el entrenador y nadie más que él tiene los datos a la hora de sopesar en que lugares del campo pueden rendir más sus jugadores.

Ahora bien, el "asunto" de Alex González como lateral de largo recorrido no ha salido la temporada pasada casi nunca bien y ayer volvió a resultar fallido el experimento pues de esta forma se pierde el indudable desborde que tiene el jugador cántabro en ataque al estar demasiado sacrificado en labores defensivas.
Aún así, el rubio extremo lo intentó alguna vez sin poco éxito a diferencia de su colega en la otra banda,Javi, que a mi juicio en ningún momento se sintió cómodo en esa ubicación de falso lateral derecho.
No parece Javi López un futbolista con velocidad y potencia para penetrar por banda derecha y sí da la sensación de que es un jugador con buen pié y último pase que puede lograr mayor eficacia moviéndose mucho más cerca del área contraria.
Sorprende todavía más la elección de Javi López como carrilero derecho si tenemos en cuenta que su "tocayo de apellido", Nacho, sí es un hombre con fuerza y capacidad de penetración por banda y Campillo un jugador apropiado para jugar en esa línea de tres centrales en lugar de Nacho.

Sea como fuere, lo cierto es que el Pontevedra careció por completo de profundidad por la banda derecha y tuvo muy poca por la izquierda produciéndose un atasco por el centro que en ningún momento pudimos solucionar.

El juego era lento, desesperante y lleno de imprecisión y los dos hombres que quizá estaban señalados para canalizarlo (Romay y Pedro Vázquez) no encontraban su sitio en ningún momento.

Fue, insisto, una primera parte malísima, sin ritmo y que por lo menos al que esto escribe le causó una gran desilusión. 
Para más inri, un Valladolid B mediocre que no había aparecido tampoco por los dominios de Edu Sousa encontró de casualidad  y rebote un gol afortunado que empeoraba todavía más las cosas para el Pontevedra .

Que el equipo no había funcionado en la primer parte era algo evidente. Que había que cambiar cosas resultaba palmario.
Sin embargo, la sorpresa volvió a ser morrocotuda cuando tras el descanso se decide no ya hacer cambios sino tampoco mudar la disposición táctica de los jugadores.

Y la consecuencia, por desgracia, no fue otra que unos primeros veinte o veinticinco minutos de la segunda mitad todavía peores que la primera parte. 
La imagen que se siguió dando fue lamentable y si no se perdió el partido definitivamente fue por la intervención prodigiosa de un Edu que sacó un brazo abajo inverosímil para rechazar a la esquina un remate pucelano con clarísimo marchamo de gol.  

Se fueron haciendo relevos. Mouriño salió por Jesús y a falta de unos veinte minutos Pazos lo hizo por Pedro Vázquez. Llegó el penalti y a partir de ahí cambió la decoración del choque.

Antes de ese penalti lo único que habíamos hecho en ataque fue un remate con el pecho de Arruabarrena que salió por encima del larguero.

Sin embargo, tras empatar y pasar otros cinco minutos de atolondramiento, Mouriño empezó a hacerse más con la pelota, Alex González y Javi López se olvidaron por fin de obligaciones defensivas y Pazos (por cierto, no sé si denominar osadía o gran personalidad su determinación a la hora de hacerse con el cuero con la clara intención de que nadie le impidiera lanzar el penalti) siguió ayudando a un Arruabarrena hasta ese momento exasperantemente solo en la punta de ataque.

También salió al campo el otro Alex por un Romay intrascendente y el cocktail aunque muy tarde empezó a surtir sus efectos en forma de más velocidad en el trato de la pelota, más amplitud del campo y un achicamiento progresivo del Valladolid.

Pudo marcar Mouriño desde fuera del área, pudo hacerlo otra vez Pazos tras un gran centro por la derecha que sacó en el último instante de cabeza un defensa y sobre la hora llegó esa jugada de Alex González que a punto estuvo otra vez de llevar a los otra vez demasiado pocos que asistimos al partido a un nuevo éxtasis teresiano.

Llegó el final del encuentro con ese arreón postrero y la sensación que a este atribulado bloguero le circulaba por el cuerpo es que habíamos dejado pasar una gran oportunidad de ganar en casa a un conjunto vallisoletano muy avezado en pérdidas de tiempo, alaridos estridentes y "cariños" de fisioterapeutas pero que en cuestiones estrictamente futbolísticas se había limitado a aprovechar la incapacidad granate para encontrar los caminos hacia el área castellana y que cuando de verdad fue apretado acabó pidiendo la hora cual boxeador en apuros que añora el sonido de la campana de término de asaltos.

A pesar de esos minutos finales (a todas luces insuficientes), la sensación que ayer dejó el Pontevedra resultó muy preocupante. 
Pasarse casi setenta y cinco minutos de juego en casa sin tirar a portería, sin generar peligro y sin transmitir nada de nada sobre la hierba resultó frustrante y doloroso pues enfrente no teníamos esta vez al presupuesto más alto del grupo.

El equipo estuvo mal colectiva e individualmente y jugadores que han venido (o desde el club dicen que han venido) a aportar la calidad de la que carecimos la temporada pasada no aparecieron ayer por ninguna parte.

Son solo cuatro partidos y mucho margen para evolucionar y mejorar pero las señales transmitidas frente al Valladolid B no fueron precisamente como para tirar cohetes.

Siguiente paso el Internacional, no el de Milán sino el de Moraleja de Enmedio, veremos cual es la versión del Pontevedra que aparece en tal paraje de la capital de España.    

    

         

lunes, 3 de septiembre de 2018

Giro de guión

La última vez que había estado en Pasarón fue la dramática tarde del partido que nos enfrentaba al Unión Adarve. Ganar otorgaba la salvación, no hacerlo significaba prolongar la tortura hasta la última jornada y en unas condiciones a priori menos ventajosas que en aquella penúltima fecha.
Había bastante gente aquel día en el estadio y la importancia del partido además de las circunstancias en las que se iba desarrollando dotaron al ambiente de un dramatismo y una atmósfera realmente especial. No se pitó aquel penalti postrero, se acabó por empatar el choque y todo se mantuvo en suspense hasta que siete días después la victoria en Majadahonda nos hacía exhalar a todos un suspiro de alivio de gigantescas dimensiones.

El tiempo pasa muy deprisa (cada vez más, por cierto) y casi cuatro meses después la competición oficial engalanaba de nuevo el campo municipal de Pasarón.

Desafortunadamente, el colorido de las gradas no era el mismo que en el último encuentro en casa de la Liga anterior.
Había poca gente en el Estadio y la animación hasta aproximadamente el minuto 80 fue más bien escasa por parte de los que allí nos congregamos para ver al Pontevedra CF.

Enfrente un rival de enjundia con gran presupuesto y del que nos había dicho que pasaría por la Liga cual ave fénix y por Pasarón arrancando la hierba a mordiscos llevándose si hacía falta las piernas de los propios jugadores granates.   
Negar que la Cultural es un gran equipo sería de necios; que tiene un presupuesto astronómico para la categoría de tontos y que debe jugar el play off salvo catástrofe resulta evidente.
Ahora bien, no puede negarse tampoco que jugadores como Alex Gallar, Toni Villa, Benja e incluso Colinas hacían de la Cultural un conjunto maravilloso la temporada que ascendió con un juego preciosista a la par que efectivo y que si bien este año cuenta igualmente con piezas de indiscutible calidad, a día de hoy, estos hombres deben todavía demostrar que pueden conjuntarse y arrasar como lo hicieron  los componentes del equipo leonés hace dos Ligas.

Con todo, el que esto escribe se preparó para lo peor y prometió tener paciencia el primer día que veía a su equipo por la altura de temporada en la que estamos y la categoría del rival de turno.
No puedo negar que la derrota de la primera jornada (no por ella en sí misma sino por la justicia del resultado) tampoco ayudaba a coger moral de cara a los noventa minutos que se avecinaban.

Más la cosa no empezó nada mal y a pesar de que se veía que la Cultural no sólo quería la pelota sino que la movía con acierto y que la papeleta iba a ser complicada, el equipo salió con personalidad y orden e incluso fue capaz de hacerse con el balón en determinados momentos y crear peligro en área visitante aprovechando también (porque no decirlo) la tarde "extraña" que parecía atravesar su portero.
En defensa sufríamos sobre todo por banda derecha en balones enviados a la espalda de un Nacho López despistado en la primera parte pero realmente notable en la segunda. No mostramos tampoco la debida seguridad en el balón aéreo defensivo y a pesar de no llevar demasiado peligro no se puede negar que los rivales nos remataban casi todos los centros botados sobre nuestra área.

A todo esto llegó la lesión de Adrián León y poco después el primer gol del partido logrado por Javi López en otra indecisión del guardameta Palatsí.
Parecía que el Pontevedra podría asentar todavía más su juego con ese tanto pero pasó todo lo contrario.
El equipo en vez de tranquilidad ganó en ansiedad y precipitación y en esos minutos que faltaban para el descanso que al final fueron muchos por el largo descuento, la sensación que desprendió el Pontevedra fue de nervios y precipitación cuando lo más lógico es que el gol nos hubiera dotado de más tranquilidad y pausa.

La segunda parte comenzó con una Cultural decidida a ir por el partido. Los blancos se adueñaron por completo de la pelota y el Pontevedra CF aceptó tal circunstancia con docilidad retrocediendo un montón de metros y dedicándose exclusivamente a defender.
Alguien puede pensar (y puede que no le falte razón) que fue el empuje culturalista el que embotelló al Pontevedra en su retaguardia y que en ningún caso el equipo renunció a salir. Simplemente, es que no podía. El aparente cansancio de muchos de nuestros jugadores en esa fase de encuentro podría contribuir a esa impresión 

Otros, en cambio, visto lo que sucedió en el último cuarto de hora de encuentro se inclinarán por pensar que los granates abandonaron por completo la intención de hacer daño en campo contrario mediante el contragolpe y se refugiaron exageradamente en su parcela facilitando con ello la labor de una Cultural que no sufría en defensa ni tenía que correr para atrás.

¿Cual es mi opinión? Sinceramente hasta el gol del empate, la primera alternativa.
La Cultural levaba casi media hora percutiendo y si bien es cierto que no lograba tirar entre los tres palos sí lograba llegar en innumerables ocasiones a nuestro área y la sensación del peligro era constante.
De hecho, el comentario casi unánime en la zona del campo en el que me encontraba cuando Aridane hizo el empate es que el partido se marchaba y debo confesar que no puede en ese instante oponer argumentos en contra.
Al cambio obligatorio de la primera parte por la lesión de Adrían se había sumado el de Jesús Barbeito por Mouriño y un tercero también obligado por la lesión de Lorenzo que provocó la salida en el lateral zurdo del otro gemelo, Juan.
No había, por tanto, posibilidad de reacción con un cambio y además jugadores como Alex González, Romay o Javi López parecían realmente exhaustos.

¿Qué pasó sin embargo a partir del empate? 

Pues algo que no estaba en el guión de esa segunda parte.
La verdad es que yo no aprecié que la Cultural se conformase con el punto y cejase en su intento de ir a por la victoria (quizá algo de eso pudo haber pero realmente yo no lo noté). Lo que si vi es a un Pontevedra que volvió a tratar de hacerse con la pelota como en la primera media hora de juego y revelarse contra el total dominio al que estaba siendo sometido por la Cultural Leonesa tras el descanso.
Así, Alex pareció renacer de sus cenizas, los Barbeito le metieron al partido lo que ya metían el pasado año fuerza, saber estar y contundencia (y la verdad es que no me dejo de sorprender por la personalidad de estos "tíos"), Nacho López (como ya se ha dicho, mucho mejor en la segunda parte) protagonizó varias acometidas por banda derecha, Romay volvió a tocar la pelota con acierto y Victor Vázquez siguió empujando desde atrás para completar un gran partido. 
No quiero decir con esto que el Pontevedra fuera superior al rival en ese último cuarto de hora pero sí que el resultado volvió a ser objeto de discusión y que los nuestros volvieron a acercarse con cierto peligro al área visitante.     
Se produjeron todavía llegadas peligrosas de la Cultural pero el Pontevedra respondía con algún disparo lejano de Jesús Barbeito.
Y en ese "tira y afloja" que dejó a más de uno con la duda de si el Pontevedra había sido empujado descaradamente hacia atrás por su rival o bien él mismo fue el que se refugió en exceso en su área olvidando la posibilidad del contraataque, llegó la jugada final.
 
Antes no lo he citado y ha sido a propósito. Me refiero a Kevin Presa. Es el pulmón del equipo, eso está claro. Hay veces que está más acertado con la pelota y completa partidos de altura y otros (como quizá el de ayer) en los que no cuenta con ese acierto y ensombrece un tanto el tremendo trabajo que hace para el conjunto.
Pero el hecho de que es el motor que alimenta con su energía al resto de sus compañeros creo que resulta indiscutible.
Ayer ese motor robó un balón en mediocampo progresó a base de fuerza para rebasar a dos rivales, se fue de otro en velocidad y cerca del área rival encontró ese acierto para enviar un centro precioso al segundo palo para que Alex González rematara el balón a la red ante una defensa blanca demasiado desguarnecida ( el propio Arruabarrena se encontraba cerca de Alex igualmente libre de marca).

Fue un gol bonito y preñado de emoción por el minuto en el que se produjo y por significar un triunfo que parecía una utopía tan solo un cuarto de hora antes.  

La derrota de la primera jornada en Salamanca pareció despertar fantasmas de la pasada Liga y el mal juego mostrado ante Unionistas hizo que que la parroquia granate se preocupase con razón pero con la mesura lógica que debe reinar al estar en la primera jornada.

Por la misma razón, esa euforia vivida por ganarle a un "coco" y además en la última jugada tampoco puede llevarnos a eñgaño por el otro lado, el del excesivo optimismo.
La victoria es importante, vaya si lo es, pues comenzar bien en casa es positivo para que los jugadores cojan confianza y se sientan fuertes en Pasarón.

Ahora bien estamos en la segunda jornada y cualquier conclusión a estas alturas tanto positiva como negativa resultaría precipitada. 
El equipo debe adquirir ese equilibrio necesario para puntuar con regularidad en casa pero también fuera y tratar de posicionarse el lugares en los que no se renuncia a nada pero tampoco se mira a abajo con preocupación.

En cuanto a los nuevos, algunos como Victor Vázquez dejaron muy buena impresión otros pasaron más desapercibidos pero será igualmente el paso de las jornadas quien nos irá diciendo si esta temporada se ha acertado más que la anterior en las incorporaciones.

La próxima estación será Navalcarnero que tan bien se nos dio la campaña pasada.

Ojalá se repita.
 

martes, 14 de agosto de 2018

El "9"

Mis primeros recuerdos futbolísticos con el suficiente grado de consciencia y racionalidad se remontan a los primeros años de los ochenta.
El Pontevedra CF otra vez en tercera división luchaba por salir de ella disputando ligas regulares casi como meros trámites para "jugarse el pescuezo" en las dos eliminatorias a doble partido que culminaban las temporadas.
En aquellos años el delantero centro llamado a terminar las jugadas de sus compañeros era Patxi Soneira. El vigués engrosaba sus números de goleador sin excesivas dificultades aprovechando su indudable olfato goleador y el enorme talento de alguno de sus compañeros de ataque entre los que destacaba José Emilio.
Aquel equipo de la primera mitad "ochentera" lo tenía todo y también, sin duda alguna, su "9" de categoría.

Llegó la segunda parte de la década de la "movida" y ya con el equipo de nuevo en 2ªB llegó de la mano de Neme (que entrenaba al club por aquel entonces) un tal Miguel Soro que terminó por encadilar a este atribulado bloquero que todavía acudía al estadio con su documento acartonado de  socio ahora ya juvenil.
Algunos le acusaban de trabajar poco y hacer un poco el "vaguete" pero la calidad y elegancia en su juego y su indudable inteligencia ante el gol lograron hacerle un hueco entre los arietes granates más recordados en mi memoria. 
La pareja que formaba Miguel con el inolvidable Fernando Nuñez (en mi opinión el mejor mediocentro organizador que mis ojos han visto vestido con nuestra camiseta) me provocaba tanta ilusión y ganas de acudir a Pasarón que compensaba de sobra el precio del abono y la inminente llegada del Lunes a la que temo desde tiempos realmente inmemoriales.
Al final (y a diferencia de Nuñez) Miguel Soro acabó respondiendo afirmativamente como bastantes más granates de la época a la llamada del Cambados presidido por Sito Miñanco para volver años después más baqueteado físicamente en una segunda etapa ya en los noventa en la que volvió a hacer goles para el equipo granate. 

En esos años noventa otro "9" irrumpió como un huracán en las alineaciones del Pontevedra CF y en esta ocasión de forma tan sorprendente como fulgurante. Corría la campaña 94/95 y un Pontevedra timoneado por Antonio Gómez sorprendía accediendo a un play off de ascenso a segunda para el que no contaba en casi ninguna apuesta.
Aquel era un equipo muy bien armado en defensa que encajaba poco y trabajaba a destajo. Casi mediada la temporada un espigado "chaval" de Forcarey (que se cansaba de hacer goles y marcar diferencias en regional con el Pontevedrés) se hacía asiduo de las alineaciones del primer equipo y contribuía casi decisivamente a meter al Pontevedra en aquella inesperada fase de ascenso. Canabal fue junto a Mauro García Juncal (por aquel entonces delantero) más de la mitad del conjunto en ataque y ello unido al bloque formado por Gómez no tuvo otra consecuencia que vivir un sueño que durante un mes y pico tuvo la ciudad y del que despertó aquella tarde en Soria en la que se perdieron las opciones de regresar a segunda.
Como no podía ser de otra forma y se veía sobre el césped, ambos jugadores iniciaron a partir de entonces sendas carreras profesionales muy productivas tanto en primera como en segunda para volver después de manera exitosa en el caso de Mauro (titular indiscutible ya reconvertido a lateral derecho el año del ascenso a segunda) y menos favorable en el caso de Canabal por culpa de una lesión en la espalda que acabó por retirarle esa campaña 2004/05 que jugamos en la categoría de plata. Tuvo tiempo, de todas formas, Canabal de hacer el gol de la victoria del Pontevedra en Zorrilla frente al Valladolid en una de las voctorias de más prestigio cosechadas ese año en segunda división.

Llegó el siglo XXI y con él otro delantero que ha dejado huella y endulzado con muchos goles los ojos de la parroquia granate. Javi Rodríguez era nuestro indiscutible "9" antes de la temporada del ascenso, la temporada del ascenso y la campaña en segunda.
Todavía recuerdo su primer gran partido con el Pontevedra precisamente el día del debut de José Aurelio Gay.
Recibíamos al Real Madrid B (todavía no había adoptado de nuevo el nombre de Castilla) muy poco tiempo después del muy polémico play off de ascenso de la temporada anterior en la que habían saltado chispas entre los dos equipos.
Fue un partido maravilloso en el que fuimos perdiendo, remontamos hasta el 3-2 y casi al final el Madrid empató a tres provocando otro "desmelene" provocador de aquel infausto central blanco llamado Rubén González.
Para infortunio del rubio defensa santiagués todavía quedaba partido, el suficiente para que Javi Rodríguez "tirara abajo" Pasarón haciendo su segundo gol de la tarde y poner el 4-3 final en el marcador en un encuentro en el que incluso Carlos Padín llegó a jugar de medio centro más retrasado del nuestro equipo.
A partir de ahí la espita del grifo de goles de Javi nunca se cerró y como no podía ser de otra manera resultó ser decisivo el día del ascenso con dos goles al Lorca que certificaban la mayor alegría que el Pontevedra CF le ha dado a todos aquellos aficionados de menos de 45 años.

Después llegó Igor que dejó enormes destellos de clase como el día de su debut haciéndole tres al Ourense o esos tres al Oviedo en una eliminatoria de promoción que gano prácticamente él solo.

Y ya más cerca en el tiempo, hace un par de campañas, un Mario Barco sobresaliente colaboraba casi decisivamente con una primera vuelta espectacular a colocar al Pontevedra en una posición de privilegio que pudo sostener a duras penas sin su presencia hasta el final de la Liga regular.

El fútbol ha cambiado mucho en estos casi cuarenta años. Normas que antes existían como la posibilidad de que el portero cogiera el balón con la mano tras una cesión nos parecen antediluvianas.
No obstante, lo más importante no sólo no ha cambiado sino que sigue siendo igual de importante, el gol. 
Se puede jugar bien o mal, más feo o más bonito, más al ataque o más a la contra pero la capacidad de un equipo para hacer goles y rematar el trabajo en conjunto sigue siendo igual de decisiva a la hora de lograr los objetivos marcados.

En mi opinión, la temporada pasada el Pontevedra se equivocó con sus delanteros centro. ¿Fue esa la única razón del sufrimiento que vivimos todos con el yugo del descenso sobre nuestras cabezas? No, claro que no. ¿Fue, en cambio, una de las más importantes? Sí. Ni Iván Martín, ni Etxániz ni Berrocal cumplieron la expectativas y, queramos o no, contar con un delantero de categoría, capaz de marcar diferencias sobre el terreno de juego resulta muy importante y a veces diferencia a los buenos equipos de los mejores.

En el día de ayer por fin se desveló el nombre del jugador que junto a Javi Pazos va a tener la responsabilidad de jugar más arriba y tratar de sumar una cifra de goles significativa para ayudar al equipo.
El elegido, Mikel Arruabarrena.
Negar que este jugador cuenta con una carrera importante dentro de nuestro fútbol sería absurdo. Ha marcado goles en 2ªB, segunda e incluso en primera el año del debut del Eibar, ciudad en la que se le quiere y aprecia por su rendimiento.

Ahora bien, igual que sería injusto negar lo anterior también lo sería no recordar que en Febrero el ariete vasco cumplirá 36 años y que su media temporada más reciente en Fuenlabrada no ha sido positiva. 
Habrá quien piense y no le faltará razón que antes de militar en el equipo azul, Arruabarrena consiguió buenos números en la primera chipriota y que si bien es muy difícil que vuelva a ser el del Eibar o el Leganés (en el que consiguió grandes cifras goleadoras) no es descartable que suba el nivel ofrecido en Fuenlabrada para convertirse en una referencia importante en nuestro juego de ataque.

Existen argumentos por las dos partes, es cierto. 

Ahora bien, a diferencia de lo que afirman algunos "talibanes" de la opinión que descalifican a los que no les gusta el fichaje de entrada y les acusan de no estar con el equipo por haber preferido otra alternativa de las dibujadas en las últimas semanas, lo que es indudable es que todos los aficionados granates (aquellos que muestran entusiasmo por la incorporación y  aquellos que no) animarán a Arruabarena y le desearán los mejores éxitos pues esos éxitos, de producirse, serán los nuestros.

A mi no me importa mojarme. Su fichaje no me ilusiona tanto como algunos nombres que se han barajado e ido descartando a medida que avanzaba el mercado de verano.
Me genera dudas por la importancia que al menos yo doy al puesto de "9" y espero que el jugador solvente esas dudas con su rendimiento sobre el terreno de juego y se convierta en esa pieza ofensiva indispensable para pensar en que nos podamos mover en los puestos de arriba.

   

                   

jueves, 28 de junio de 2018

Un silencio atronador

Que el Pontevedra CFSAD lleva mucho tiempo viviendo casi de espaldas a su masa social es algo que muchos hemos repetido en muchas ocasiones sin entender el porqué de tal circunstancia.
 Que la sensación que desde hace años tiene este atribulado bloguero al pagar el abono es pensar" ya tenéis lo único que os importa en forma de billete", también es una triste realidad.

Es cierto que a finales de la temporada pasada (viéndose con la soga al cuello en forma de descenso) el Consejo de Administración tomó algunas decisiones que parecían atenuar su indiferencia con la afición y trataban de guiñar siquiera un poco el ojo a esos seguidores cuyo aliento tan fundamental resultaba no solo en casa sino en los encuentros jugados fuera.
Bajadas de precios, algo de imaginación para conseguir entradas y más facilidades para viajar fueron alternativas ofrecidas a la masa social que las agradeció y respondió como casi siempre hace en los importantes trances en los que el equipo se ve envuelto.

Algo parecía haber cambiado pero el paso de las semanas ha demostrado que solo era un espejismo.

Un mes y medio después de que la pesadilla liguera 17/18  haya terminado y a sólo dos semanas del comienzo de la pretemporada, el PontevedraCFSAD se ha vuelto a instalar en una parálisis informativa que roza lo intolerable y que vuelve a poner a prueba la paciencia de muchos de sus aficionados que no entienden las razones de tanto oscurantismo.

En estos cuarenta y cinco días transcurridos desde la victoria en Majadahonda no se ha anunciado ni un solo fichaje constituyendo tal circunstancia algo realmente insólito dado el tiempo que ha pasado desde que dejamos de competir.

Por no informar ni siquiera lo ha hecho ni en su web ni en las redes sociales el Pontevedra de un amistoso muy especial y significativo cerrado con el Sporting que se jugará en Avilés y que servirá de homenaje a históricos del equipo rojiblanco.
Amistoso importante, incluso de prestigio y nos hemos tenido que enterar por vía sportinguista y no a través de nuestro propio club.

Volviendo a los fichajes.

Este ya no solo atribulado sino también ingenuo bloguero se esperanzaba a medida que pasaban los días sin el anuncio de incorporaciones con el hecho de que tal cosa pudiera deberse a que en verdad se estuviera esperando a la finalización de las eliminatorias de ascenso a segunda para tratar de "pescar" algunas piezas que verdaderamente ilusionasen y aportaran algún indicio de que se había aprendido algo de los errores del verano pasado.
   
Cuando en los últimos días se desayuna este más que ingenuo abonado con nombres en los periódicos como Campillo o Javi Pazos las esperanzas anteriormente citadas se le vienen abajo y la incredulidad vuelve a reinar sin tapujo alguno.
¿Es necesario que pasen cuarenta y cinco días para traer a un Campillo que lleva un mes sin competir y que se sabe que no renovará en el Coruxo en el que por cierto ha jugado bastantes menos partidos está ultima temporada que la anterior?  
¿Es necesario que pasen esos cuarenta y cinco días para hacerse con los servicios de un Javi Pazos que jugaba en tercera con el Arosa que no se clasificó para play off y que ya estuvo a punto de venir el invierno pasado?

No se trata de minusvalorar ni al bravo central vigués que tanto aportó en el ascenso a segunda B y en la temporada del regreso ni a un Pazos que se ha cansado de meter goles en tercera y que además es canterano y posiblemente esté más hecho que en la época muy difícil en la que debutó con el primer equipo.

Si finalmente vienen lo dejarán todo y sus éxitos serán los nuestros pero afirmar que son jugadores referencia y que suscitarán en la afición una ilusión extraordinaria resulta muy aventurado.

También se ha hablado de jugadores del Racing de Ferrol que llevan igualmente sin competir los mismos días que nosotros y que como es sabido se han ido a tercera división.
Por un lado, Pablo Rey que a sus 34 años es muy posible que los mejores partidos que haya disputado en su carrera se hayan jugado ya. Por otro Victor Vázquez (churre), cuyo nombre ya adereza cada verano granate como los de Javi Rey o incluso Antón de Vicente (ya renovado con el Coruxo).

Ninguno de esos jugadores ha jugado play off de ascenso y solo Campillo compitió dos semanas más en el play out de permanencia que tan brillantemente superó el Coruxo.

Tampoco Pedro Vázquez lo ha hecho aunque sí es cierto que jugó muchos minutos con un Melilla que acabó en una meritoria quinta posición en el grupo IV de la categoría de bronce.

Si realmente se quiere a estos (o a alguno de estos hombres) al margen de la poca o mucha ilusión que puedan despertar ¿por qué no se ha cerrado alguna operación que hubiera servido por lo menos de "alimento" para una masa social que echa de menos la competición y que necesita ir sabiendo que equipo quiere armar el Pontevedra para la campaña cuya pretemporada empieza en unos días?

Es verdad que algún otro nombre como el de Manuel Romay si se corresponde con tratar de adquirir jugadores de equipos que hayan brillado el año anterior. Este mediapunta no acabó de despegar del todo en conjuntos como el Montañeros o el Boiro pero sí ha despuntado en el Fabril que tan bien compitió incluso en play off y  con el que alcanzó la titularidad en 26 encuentros.

Al margen de Pazos o de Silva (renovado igualmente en el Coruxo) ha sonado Cristian Perales como opción para ese "9" que tanto echamos en falta la Liga pasada.
No es la primera vez que este hombre es relacionado con el Pontevedra y el escepticismo en torno a su llegada es grande.

No deberíamos olvidar que de los seis o siete fichajes que vamos a tener que realizar resultan especialmente importantes un central que acompañe con solvencia a Flores; un mediocentro que aporte la calidad y la constancia que nos faltó el año pasado y ese delantero centro de nivel que aporte goles y desequilibrio en área contraria.
Con esa columna vertebral completada por Edu en portería y con toda la humildad pero determinación del mundo se pueden lograr muchas cosas pero sin ella la labor se vería seriamente obstaculizada.

A día de hoy, por desgracia, no se conoce ni un solo fichaje aunque la mayoría de los que han sonado no parecen responder a un perfil demasiado exigente.

Si es así que se diga.

Si el club comunica a su gente que el objetivo será no pasar apuros "y después lo que venga sin renunciar a nada " porque así lo exige la economía granate habrá que entenderlo aunque nos duela pues la sostenibilidad de la institución está por encima de todo.

Ahora bien, si nos "venden" otra cosa; si nos dicen que salimos con más aspiraciones deportivas y con la ilusión de movernos por los puestos altos, si luego la cosa vuelve a fallar las críticas negativas volverán a ser legítimas y nadie deberá extrañarse.

Aunque parezca increíble ni siquiera eso, el objetivo del Pontevedra en la Liga que empezará en no demasiado tiempo, ha sido expuesto o transmitido a la afición granate.       

Seguiremos esperando pues la paciencia es algo consustancial a un abonado del Pontevedra CF.

lunes, 11 de junio de 2018

Renovaciones, descartes y rumores primaverales

Poco a poco se va perfilando el Pontevedra CF de la temporada 18/19 al menos en lo que respecta a los jugadores que van a continuar vistiendo la camiseta granate tras haber renovado sus contratos.

A los ya sabidos Flores, Nacho López, Berrocal y Pibe se han ido sumando estos días los renovados Edu, Alex Fernández, Mouriño y David Castro además de los hermanos Barbeito que han sido confirmados como jugadores sub-23 de la primera plantilla a todos los efectos.

De entre todas esas prolongaciones contractuales, a nadie se le escapa que la más importante es la del guardameta vigués que continuará durante dos temporadas más (algunas versiones apuntan a una tercera opcional) defendiendo la portería pontevedresa.
En los días anteriores a que se hiciera pública la noticia, el propio cancerbero vigués había reiterado en diferentes medios de comunicación su disposición a seguir en el Pontevedra aunque dejando igualmente claro que le gustaría formar parte de un proyecto lo más ambicioso posible y con vocación de mirar hacia arriba con humildad pero con determinación.
No se sabe si en la decisión de Edu habrá tenido algo que ver la intención granate de seguir creciendo y olvidar cuanto antes la temporada pasada pero el caso es que nuestro portero seguirá mas tiempo con nosotros y dada su extraordinaria importancia tanto dentro como fuera del césped es una noticia muy positiva que alegra a este atribulado bloguero y que por ello celebra con efusividad.

Junto al portero, seguirán también un año más dos miembros de la denominada "vieja guardia" del equipo como son Mouriño y Alex Fernández. 
Los dos habían repetido por activa y por pasiva incluso desde antes de que terminara la Liga que su intención y deseo era seguir aquí. 
El club, por su parte, también había dejado entrever que le gustaría su continuidad sobre todo por su identificación con el equipo y por su comportamiento en un vestuario que estuvo a punto de desmandarse en más de una oportunidad.
Ahora le toca a ellos demostrar que ese ascendiente que pueden tener sobre sus compañeros fuera del campo por su antigüedad en el equipo se puede ver acompañado por un rendimiento regular y acertado sobre la hierba cada vez que su concurso sea necesario y decidido por su entrenador.
A día de hoy, cuando todavía no ha llegado ni un solo fichaje y ni siquiera está claro el objetivo con el que se saldrá a competir, me cuesta imaginar a Mouriño y Alex como titulares en un Pontevedra "de arriba" pero sí los veo como piezas importantes a lo largo de una competición que siempre se hace larga y en la que se necesita gente experta y con empaque sobre el terreno de juego.

Por último, también seguirá una campaña más un David Castro que ha sorprendido para bien en el ejercicio anterior. Las continuas lesiones de Jimmi y las flojas actuaciones de los centrales le obligaron a tomar más protagonismo del que estaba previsto y lo cierto es que siempre cumplió su cometido sin estridencias y ayudando en momentos de máxima tensión en la tabla.

Son diez, por tanto, los jugadores con los que a día cuenta el Pontevedra contando con los gemelos Juan y Jesús Barbeito que cubrirán dos de las plazas sub 23 y que a buen seguro podrán mostrar de nuevo sus habilidades en la temporada que comenzará el próximo verano.

La duda sigue existiendo, no obstante, acerca de otros jugadores que han vestido la camiseta pontevedresa la pasada temporada.
Al parecer, a uno de los hombres más importantes de la Liga anterior, Alex González, se le ha ofrecido la renovación.
Tras unos días en los que las posturas parecían muy alejadas, parece que las posiciones se han acercado y que no sería raro que se consiguiese la continuidad del cántabro.

A Adrían León también se le transmitió una oferta pero según han publicado algunos medios el plazo otorgado al jugador para su contestación expiraba ayer Domingo por lo que no parece probable la renovación del espigado centrocampista.
También parecen distantes las negociaciones con Jimi( no sería a mi juicio demasiada traumatica su marcha) y se está a la espera de las respuestas de Goldar y Anxo no estando claro si a Eder o a Jorge se les ha ofrecido o no la prolongación de sus contratos.

De todos los jugadores citados cuya continuidad no está atada sería conveniente conseguir, sobre todo, la de un Alex González que se hizo dueño de la banda izquierda de ataque la Liga pasada.

A mi particularmente Jorge Hernández me gusta bastante. Ha ofrecido destellos de indudable calidad pero es justo reconocer también que no ha logrado en ningún momento la regularidad en su juego. Aún así no es descartable que pudiera aumentar su rendimiento el año que viene y convertirse en un hombre más importante para el equipo.

No obstante, si tuviera que apostar a día de hoy por su futuro una vez escuchado al entrenador y al Director Deportivo sobre su caso, lo haría en el sentido de verle lejos de la entidad granate la próxima Liga.  

Caso aparte es el de Kevin Presa. Huelga recalcar su importancia para el Pontevedra CF pues hablamos de un medio de contención que sería titular en casi todos (sino todos) los equipos de la categoría pero su continuidad a día de hoy en el equipo es una incógnita y mi intuición es que parece más lejos que cerca de la nave granate. 

Los que seguro que no seguirán y en mi opinión no se les echará de menos son Prosi, Iván, Marcos Alvarez y un Añón que sí ha tenido épocas de buen rendimiento pero que no ha logrado adaptarse al cambio de panorama vivido con el relevo en el banquillo granate.

Y evidentemente también existen los rumores acerca de posibles fichajes para la temporada que viene.
Me llama especialmente la atención alguno de esos nombres como el de Pablo Rey que ya con 33 años a sus espaldas vuelve a ver relacionado su nombre con el Pontevedra. 
La campaña pasada también tuvimos un jugador (con algún año menos) y que venía de un equipo que casi había descendido, decían que tenía un guante en su pierna izquierda y marcaría diferencias en el medio campo y en el balón parado.
Salió mal.

Otro jugador al que vuelve a relacionarse con el Pontevedra por segundo o tercer año consecutivo es Javi Rey que ya hace tantos años se marchó de aquí en dirección a Mestalla. Quizá de tantas veces como presuntamente se ha pretendido su vuelta alguna vez se acabará por producir tal regreso aunque ver su nombre en los periódicos más que ilusión provoca escepticismo. 

Se ha hablado también de otros hombres que a este bloguero sí le "ponían " mucho más como el del delantero Uxío del Fabril, joven y con una proyección grande, pero que acaba de renovar con su equipo o el regreso de un Trigo que ya ha quedado descartado por la Presidenta que parece no perdonarle su marcha.

Sea como fuere, es vital fichar mejor que la temporada pasada y acertar en especial con el fichaje de un delantero centro que de verdad destaque en la categoría; un centrocampista (o dos si Kevin acaba por marcharse) que doten al equipo de la calidad que faltó esta Liga pasada y un central importante que se complemente a la perfección con un Darío que al final demostró que sí puede aportar cosas al Pontevedra CF.          

Esperaremos con la ilusión de siempre a que los movimientos en cuanto a últimas renovaciones e incorporaciones nuevas se vayan produciendo y ojalá se configure una plantilla que deje en una anécdota la tormentosa travesía de la Liga 17/18.

jueves, 31 de mayo de 2018

Luismi


Muchas de las comunicaciones oficiales que el Pontevedra CF ha llevado a cabo en los últimos tiempos rozan verdaderamente el esperpento.
No me refiero ya al contenido mismo de la noticia que la entidad quiere transmitir a su masa social sino a la forma en la que el club anuncia a su gente circunstancias de vital importancia para la trayectoria deportiva del equipo.

Siguiendo esa línea estrambótica de comunicación que no hace sino acentuar la separación de la institución con buena parte de sus aficionados, en el día de ayer se comunicó vía twitter y con foto adjunta de los protagonistas la continuidad de Luismi Areda y sus ayudantes al frente del primer equipo granate.

El porqué de haber esperado dieciocho días desde el último partido de Liga y sobre todo las razones por las que el propio “Director Deportivo” no lo anunció en la comparecencia de prensa que había convocado y protagonizado tan solo seis días antes es una incógnita imposible de despejar por lo menos utilizando el sentido común.

Lo normal, lo lógico, quizá lo más razonable habría sido aprovechar la rueda de prensa del “Director Deportivo” para comunicar a los medios de comunicación la decisión de continuar con Luismi como entrenador la temporada que viene.
Incluso, podría haberse aprovechado la circunstancia para que el propio técnico compareciera con su superior para trasladar a los periodistas (y a través de ellos a la afición) sus sensaciones una vez asegurada su renovación y entre los dos (entrenador y “director deportivo”) hubieran por lo menos esbozado cual es el objetivo que el Pontevedra va a tener la Liga que viene, objetivo que a día de hoy sigue siendo desconocido por todos.

El caso es que no se optó por esa manera de hacer las cosas (quizá el “Director Deportivo” estuviese persiguiendo todavía a algún otro entrenador tratando de convencerle sin éxito para hacerse cargo de la nave granate) y a día de hoy seguimos sin un acto de presentación oficial como Dios manda y como un equipo que se pretende serio debería realizar con su entrenador a pesar de que el técnico vigués lleva en el cargo desde finales de Diciembre del año pasado.

Que Luismi Areda cogió el equipo en un momento complicado para el Pontevedra es algo indudable.

Con un equipo en los puestos bajos de la tabla, siendo un auténtico desastre fuera de casa y con una plantilla dividida en gran parte por las formas de un entrenador anterior que había perdido completamente el rumbo dos meses antes de su destitución, el panorama no era en absoluto alentador para él hasta ese momento entrenador de los juveniles.

La misión ineludible que tenía Luismi era clara y meridiana: salvar al equipo de un descenso traumático.

Con altibajos. Con algunos momentos en lo que parecía que se podía salir sin sufrir hasta el límite y otros en los que esa pérdida de categoría se antojaba como algo irremediable, lo cierto es que al final se consiguió aquello para lo que realmente se produjo el cambio de entrenador, salvarnos de la quema y no convertir una mala temporada en una campaña patética.

Entre partidos ligueros de vital importancia apareció también la Copa Federación (bautizada por este bloguero como copa “garrafón”) que despistó, agotó y distrajo a la entidad del verdadero objetivo pero que el equipo acabó ganando y según varios jugadores contribuyendo a que el grupo cogiera confianza sobre todo fuera de casa.

Fueron unos meses complicados y preñados de nervios. Meses en los que jugadores que habían acumulado mucho protagonismo con Luisito cedieron su puesto en Liga a otros que apenas “tocaban bola” hasta ese momento y en los que constantes rumores sobre el compromiso de varios de los futbolistas de la plantilla salían a la palestra.

A pesar de todo ello y de tener que llegar a un dramático último partido pudo evitarse el descenso y se puede decir que el objetivo principal de Luismi Areda (aderezado con la “garrafón”) se ha cumplido.

Otra cosa es que ese cambio en la forma de jugar que se pretendía se haya plasmado verdaderamente sobre el terreno de juego.

Es cierto que en algunas ocasiones pareció apostarse un poco más por el juego  combinativo pero esa intenciones acabaron por diluirse entre el fragor de los partidos e incluso acabó por jugarse claramente al “pelotazo” en varias ocasiones alcanzando el culmen de dicha circunstancia en aquel infausto penúltimo partido ante el Adarve.

Es cierto también que algunas decisiones tomadas sobre todo en los últimos partidos de Liga resultaron especialmente extrañas.
La más llamativa llegó precísamente ante el Atlético de Madrid B con la suplencia del que había venido siendo el delantero titular en los últimos partidos y autor de goles claves, Eder Díaz.
No solo chocó la suplencia del vasco (se hallaba a un solo tanto de su renovación automática y la salvación no estaba ni mucho menos atada) sino que su sustituto no fuera Iván Martín (jugador que salió al campo como primera alternativa a Eder siete días antes frente al Adarve como primer cambio)  sino un Berrocal que apenas salía en Liga y que apareció como titular en el partido más importante para el Pontevedra en muchos años.

Sin embargo, si mezclásemos todos los ingredientes del cocktail creo que se puede concluir que la labor de Luismi Areda ha sido buena y ha ayudado al club en un momento de mucha presión para que no se hundiese en la ciénaga de la Tercera División.

¿Es eso suficiente para ofrecerle la continuidad al frente del equipo? Para el “Director Deportivo” es evidente que sí y serán los mayores y más duros jueces que existen en el fútbol, los resultados, quienes dictaminen si se ha acertado o no con esa decisión.

Ahora bien, esos “Jueces” serán más o menos estrictos; más o menos exigentes con Luismi una vez se conozca (a día de hoy, insisto, no se sabe) cual es el objetivo con el que el Consejo piensa salir a competir la campaña que viene.

¿Se saldrá con la misión de luchar por el play off? ¿Será el objetivo no pasar apuros para permanecer?
Una cosa es que el mercado no haya hecho más que comenzar (aunque no es muy alentador que no se haya renovado todavía a ninguno de los jugadores que realmente interesen) y otra es que el Consejo no sepa ya (y si las sabe no las anuncie) cuáles serán sus intenciones y ambiciones de cara al siguiente ejercicio.   

Más de un jugador referente de la plantilla ya ha dicho que quiere seguir pero con un proyecto serio y en la medida que se pueda ambicioso.

Es posible que en breve empecemos a salir de dudas sobre esta cuestión dependiendo de aquellos hombres que digan sí y otros que prefieran cambiar de aires.

martes, 22 de mayo de 2018

¿Empezar la casa por el tejado o por los cimientos?

Hace nueve días que finalizó la Liga regular de 2ªB con esa victoria balsámica en Majadahonda por 0 goles a 2 que garantizaba nuestra permanencia en la categoría de bronce del fútbol español.

La Presidenta del Consejo nada más terminar el choque confesó que necesitaba unos días de descanso para recuperar fuerzas y afrontar una nueva temporada con la misma ilusión de siempre.

Esa semana que se concedió la máxima autoridad del Pontevedra CF SAD para relajar su mente ya ha finalizado y nos desayunamos estos días con noticias en la prensa local en el sentido de que la entidad ya está hablando con los jugadores sobre su continuidad o no en la institución granate.

Llama la atención estas noticias no por el hecho de que por el club ya se esté hablando con los futbolistas sobre su futuro pues cuanto antes se haga mejor será para intentar atar a los que interesan sino porque a día de hoy todavía no se conoce quien será el entrenador del Pontevedra en la campaña 18/19 y si la entidad está considerando contratar a un secretario técnico tal y como se ha rumoreado días atrás.

Lo normal cuando se construye una vivienda es comenzar por los cimientos que le darán solidez y consistencia al resto de lo levantado.

Ni que decir tiene que la parcela técnica en un equipo de fútbol es de capital importancia.

En este sentido el Pontevedra CF todaviá no ha dicho "esta boca es mía" acerca de quien será el encargado de dirigir al conjunto desde el banquillo y tampoco si va a contratar a esa figura para la parcela deportiva que se suele denominar secretario técnico que pasaría formar parte de la Comisión deportiva encargada de configurar la plantilla de la próxima temporada.

A pesar de ello (es decir, sin tener confirmado siquiera al entrenador) los periódicos ya afirman que el club (es de suponer que Roberto Feáns bajo la estricta supervisión de la Presidenta) ya está tratando la continuidad o no de los componentes de la actual plantilla bajo el habitual secretismo informativo que suele reinar en el día a día del club granate.

De ser ciertas estas noticias, habremos de suponer que esa hipotética contratación de un secretario o director deportivo no eran más que humo y que por lo menos en lo que se refiere a los hombres cuya renovación interesa al club la decisión está siendo tomada por Lupe Murillo y Roberto Feáns en exclusiva pues nadie más tiene ahora mismo autoridad mínima en el club para meter baza en este asunto. 

Puede ser posible también que Luismi ya esté renovado como primer entrenador de la primera plantilla y no nos hayamos enterado pues recordemos que ningún acto oficial de presentación del ex jugador granate se produjo cuando cogió las riendas del club y quien sabe si el Consejo tampoco prevé celebrar acto alguno para el caso de que se haya decidido ya (o se decida en unos días) que Luismi continúe al frente del banquillo granate.  

El caso es que a día de hoy no parece que las cosas se estén comenzado a hacer en el orden correcto y para que una temporada tenga más posibilidades de salir bien lo ideal sería que ese orden se respetase por lo menos en un grado mínimo.

Primero, ¿va a crearse  o no va a crearse la figura del director o secretario técnico? 

En caso afirmativo su contratación debería ser inmediata. 
  
En caso negativo: ¿Quién va a ser el entrenador del Pontevedra para la campaña 18/19?

¿Participará dicho técnico en la decisión de renovar jugadores y rechazar a otros y en la contratación de las nuevas incorporaciones o estará al margen de ello y será Feáns quien se responsabilice de ello?

Si ya se ha tomado la decisión de renovar a Luismi,  ¿el vigués está participando o por lo menos aportando su visión junto a Feáns y la Presidenta a la hora de enfocar las conversaciones de estos días con los jugadores, o es un asunto en el que no interviene para nada?

Son preguntas básicas, de simple estructura de club y de proyecto deportivo.

No se pide que enseñen sus cartas respecto a los jugadores cuya continuidad se ambiciona o de los jugadores que se querría incorporar faltando además todo el mercado de verano que apenas ha comenzado.  

Simplemente, se requiere que se anuncie si la comisión deportiva del club va tener la misma configuración, quien son los encargados de perfilar la próxima plantilla, si la figura del entrenador va a ser "simplemente" la de dirigir en el campo o si va a tener voz y algo de voto en los fichajes.

Ya han pasado casi diez días desde que acabó la temporada y preguntas tan cruciales pero además tan básicas siguen sin respuesta pública por parte del club.

Insisto, para realizar una gran temporada las cosas deben hacerse bien desde el principio y ese principio no es el primer partido de la Liga sino casi el siguiente día a aquel en que termina la competición anterior.