viernes, 5 de octubre de 2018

"Nuestra Liga"



Esta última semana hemos escuchado a nuestro entrenador referirse siquiera indirectamente a la “liga” en la que debe encuadrarse el Pontevedra CF.

No es malo leer ni escuchar al técnico del Pontevedra.

Primero porque habla con educación y al margen de poder estar o no de acuerdo con sus argumentos, lejos de “agredir” con sus palabras lo que hace es transmitir de forma mesurada sus pensamientos con los que se podrá o no convenir.
Y segundo ( y todavía más importante) porque sus inmediatos superiores no se dignan a comparecer por propia iniciativa a dar explicaciones cuando el Pontevedra no marcha sobre el césped y en aquellas pocas ocasiones en las que son preguntados sus respuestas no hacen sino provocar un levantamiento pronunciado de cejas en aquellos aficionados granates medianamente informados.

Decía pues (y repito) que leer en los periódicos o escuchar en alguna emisora a Luismi Areda volcar sus reflexiones sobre su equipo y analizar el futuro más inmediato resulta muy positivo y no rompe por completo ese hilo que durante la semana debe unir a la masa social con su equipo y que algunos otros en el club están empeñados en romper.

En los días posteriores al partido disputado frente al Celta B el ex jugador y ahora técnico granate razonaba que el punto logrado ante el filial olívico no era malo debido a que se trata de un equipo de arriba y todo lo que sea puntuar aunque sea “de a uno” contra esas escuadras debe verse como algo meritorio. Eso sí, a continuación seguía Luismi diciendo que ganando a los equipos de “nuestra Liga” y empatando contra los “grandes” haríamos una muy buena campaña.

Es evidente que esa circunstancia no se está dando. Y no se da pues ni Unionistas,  Navalcarnero, Valladolid B ni Internacional están o estaban llamados a ocupar los primeros puestos de la tabla y a ninguno de ellos se ha ganado. Por el contrario, al punto del Celta sí se une la victoria conseguida a ultimísima hora frente a la Cultural que cuenta con el mayor presupuesto del grupo.

Pero al margen de esta incuestionable realidad (no se ha ganado ni a uno de esos equipos presuntamente integrantes de “nuestra competición”) en lo que me gustaría hacer hincapié es en el hecho de que no se sabe muy bien cuál es la Liga en la que debe encuadrarse el Pontevedra.

No han sido nunca desde que han llegado (salvo la temporada en 3ª) demasiado claros los máximos responsables de la entidad a la hora de establecer los objetivos deportivos de nuestro equipo.
Generalmente se despachaba la cuestión con la máxima de “mejorar lo hecho la temporada anterior” y “Santas Pascuas, Aleluya.”

Esta situación se ha acentuado claramente en la presente temporada y ya ni esa manida frase hemos escuchado en boca ni de la Presidenta ni del Director Deportivo.

Solo de los labios del técnico (que cumple con su obligación de atender a los medios y transmitir sus inquietudes, ideas e ilusiones, consciente de que los receptores de sus declaraciones son los aficionados del club al que entrena)  podemos extraer alguna conclusión acerca de las aspiraciones este año del Pontevedra CF.

De esas apelaciones a “nuestra Liga” realizadas por Luismi como si fuera otra diferente a la que se mueven Cultural o Celta B parece deducirse que las latitudes en las que el equipo prevé moverse en esta temporada no son precisamente las situadas más al norte de la clasificación y que mejor nos iría si nos mentalizáramos de ello y descartásemos la posibilidad de emular la campaña 16/17.

Siempre he dicho que los objetivos los deben marcar los gestores del club pues son ellos los que conocen el panorama económico de la institución y los que en teoría deben modular las aspiraciones del equipo teniendo en cuenta siempre  que esto es un deporte y no una ciencia exacta como las matemáticas.
Si el Consejo de Administración marcase en los prolegómenos de la competición por donde entiende que el equipo debe moverse, los abonados y restantes seguidores sabríamos a qué atenernos y cuáles serían las exigencias legítimas para con la plantilla y cuerpo técnico.
No se trata de salir sin ambición y con renuncias desde el principio pero de esta forma todo el mundo sabría mejor a qué atenerse.

Por ejemplo, el Atlético de Madrid sale con el objetivo principal de conseguir la tercera plaza. Eso no significa que los rojiblancos no aspiren a “mojarle la oreja” al Real Madrid y al Barcelona si les sale un temporadón y estos flojean un poco. Y tampoco obsta a que si la temporada sale algo “rana” no se pueda considerar soportable hacerse con la cuarta plaza que también proporciona acceso directo a la Champions, por debajo de eso se podría hablar de fracaso deportivo.
Otro ejemplo, para el Huesca quedar decimoséptimo es todo un éxito pues la salvación es el único objetivo para el equipo aunque si se alinean todos los astros del universo y pudieran echar mano de la séptima plaza no la iban a tirar por la borda.

En el Pontevedra hacer reflexiones como las anteriores resulta imposible desde hace tiempo.

No sabemos cuáles son nuestras aspiraciones reales. No sabemos con qué clasificación el Consejo estaría satisfecho con la campaña. No sabemos con qué intención deportiva se ha configurado la plantilla.
Lo que sí sabemos, por ejemplo, es que Berrocal no vino la Liga pasada con un contrato de dos temporadas a cambio de un bocadillo de mortadela y también conocemos que este mismo verano un jugador con el currículum de Arruabarrena no se ha instalado en Pontevedra por un queso de tetilla y una mermelada casera.

Por eso que el entrenador comparezca ante los medios y reflexione sobre el equipo es muy de agradecer porque además de mantener ese hilo al que antes aludía nos permite leer entre líneas y hacernos una idea sobre lo que nos puede deparar el futuro.

La imagen ofrecida en casa ante Valladolid y Celta no ha sido buena sino todo lo contrario y quizá algunos piensen de forma legítima que obedece a una cuestión de falta de acoplamiento y que con el paso del tiempo aparecerá el equipo colectivamente y algunos de los nuevos jugadores comiencen a brillar más en el aspecto individual.
Ahora bien, es posible que muchos otros también de forma legítima puedan empezar a pensar que esa imagen responde a las posibilidades reales de la plantilla con la que se cuenta y que el margen de mejora es pequeño.

Como los máximos responsables de los fichajes no hablan tendremos que seguir conformándonos con extraer nuestras conclusiones de las palabras del técnico y de las actuaciones sobre el césped de unos jugadores cuyas posibilidades reales siguen siendo una incógnita.   

lunes, 1 de octubre de 2018

Sin fútbol, sin gol y con mucha impotencia

La temporada pasada pudimos escuchar hasta la saciedad frases del estilo: "esto acaba de empezar.."; "todavía estamos en la jornada cinco"; "queda casi toda la Liga"; "sólo llevamos diez partidos...".
Desde dentro de la entidad y también desde muchos medios de comunicación locales se pedía paciencia a los aficionados y se "vendía" que teníamos mejor plantilla que el año anterior en el que se había disputado el play off de ascenso. 
La mayor parte de la gente, por contra, veía a un Pontevedra CF sobre el césped con pocos recursos (o casi ninguno) para elaborar un mínimo de fútbol y para más "inri" con una desesperante falta de gol.

Pasó sin pena ni gloria esa Liga pasada en la que nos salvamos por los pelos y llegó esta de la que ya se llevan disputadas seis jornadas y pocas o muy pocas cosas han cambiado en el equipo granate.

Muchísimos problemas para elaborar el juego en el medio campo y una alarmante por segunda campaña consecutiva sequedad de gol caracterizan el juego de un equipo que ayer volvió a dejarse dos puntos en casa ante el Celta B más mediocre de los últimos años en 2ªB.

Como ya viene siendo habitual esta temporada, el Pontevedra volvió a experimentar cambios en su equipo inicial y esta vez la "rifa" del banquillo le tocó a un Romay que hasta el partido de ayer parecía un fijo entre los titulares de Luismi.
Con Alex Fernández y Kevin en mediocampo, Javi López se "acostaba a la derecha", Alex González a la izquierda y Pedro Vázquez trataba de evolucionar por detrás de Arruabarrena.

Y el partido comenzó con un ritmo lentísimo por parte de los dos equipos y sin asomo de lo que debería ser un choque de competición liguera jugado entre dos conjuntos de dos localidades cercanas.
El Celta (que no jugaba con sus delanteros titulares) trataba de presionar arriba para impedir que el Pontevedra CF jugara desde atrás, o mejor dicho, para tratar de robar muy cera del área contraria cada vez que los granates intentaban sin éxito jugar la pelota y el Pontevedra se mostraba una vez más incapaz de hilvanar dos o tres pases seguidos para poner en problemas a su rival.

Empezó a cambiar algo el choque aproximadamente a la media hora. En parte por las actuaciones individuales de los dos jugadores que se movían por la izquierda (Castro y Alex G.) y en parte por el inicio del espectáculo de un jugador, Iban Salvador, que destacó ayer por sus artes provocativas y bufonescas y no por lo que en teoría debería primar en sus actuaciones, sus dotes futbolísticas.

Consiguió el tal Salvador acalorar a los de nuevo demasiado pocos seguidores granates que empezaron a meterse más en el partido y el equipo pareció despertar de ese letargo que ya se va convirtiendo en tradicional en casa para tomar el mando del encuentro, dar un pase adelante y tratar de superar a los celestes.
Sin crear claras ocasiones de gol, Alex González empezó su recital por la izquierda desbordando una vez sí y otra también a su par y David Castro ayudaba por esa zona tirando de corazón y orgullo e incluso colaborando con un lanzamiento desde muy lejos que se fue muy cerca del larguero vigués.

Al descanso y aunque no se hubiera hecho nada del otro mundo, la sensación era que en los últimos quince o veinte minutos el Pontevedra había estado mucho más cómodo que un Celta que sólo dio señales de vida con algún lanzamiento lejano.

Y nada más empezar la segunda parte se produce el empujón de Pastrana a Alex González y la consiguiente "melée" de jugadores de ambos equipos que acabó con la expulsión del jugador del Celta y con una tarjeta amarilla a David Castro de difícil justificación por parte del colegiado del choque.
Quedaba toda la segunda parte por delante y al Pontevedra se le abría un poco más el camino con esa superioridad numérica.

Sin embargo, en esos minutos en los que se jugó con uno más ( aproximadamente 22 minutos) se pusieron de manifiesto dos cosas. La primera es que el Pontevedra (que empujó en ese tramo más con el corazón que con la cabeza) vuelve a estar muy huérfano de centrocampistas que ordenen el juego combinativo con categoría y precisión además de padecer los mismos problemas del año pasado de cara al gol que por lo menos a día de hoy parece no ser capaz de arreglar Mikel Arruabarrena.

La segunda cuestión a la que hacía referencia (al igual que ya pasó el Domingo pasado en Boadilla) es la exasperante parálisis del banquillo granate a la hora de mover piezas con cambios que pudieran adaptar el equipo a la nueva situación del encuentro en la que nos movíamos con un jugador más.

El cuerpo técnico pontevedrés decidió no cambiar nada a lo largo de esos minutos en los que Arruabarrena siguió tan solo como desacertado en punta de ataque y precísamente iba a llegar la primera sustitución (en mi opinión, tarde) cuando surgió esa extraña jugada en la que una hasta ese momento notable David Castro cayó en la enésima provocación del tal Salvador para recibir la segunda amarilla y poner la paridad en cuanto efectivos sobre el terreno de juego.

Durante esos minutos jugados 11 contra 10 (y realmente hasta el final), destacó sobremanera un Alex González que fue un auténtico puñal por banda izquierda creando peligro cada vez que encaraba la defensa viguesa y colocando más de un centro que debería haber sido aprovechado si en el área hubiera habido delanteros con un mínimo instinto de colocación de cara al gol.

A pesar de la expulsión de David, Luismi no paró la sustitución y colocó a Mouriño en lugar de un Javi López otra vez decepcionante.

Tuvieron que pasar 80 minutos de partido para que desde el banquillo se decidiera ofrecerle un poco de compañía a Arruabarrena con la entrada de Pazos por el más decepcionante todavía Pedro Vázquez.
Y lo cierto es que Javi Pazos se movió con inteligencia y acierto en esos pocos minutos que disputó "tirando" desmarques veloces y efectivos que lograron dotar de un poco más de dinamismo al ataque granate. De uno de esos desmarques surgió un centro del propio Pazos que  Arruabarrena muy cerca de la portería pero de espaldas fue incapaz de rentabilizar y dio la impresión de que durante ese tramo en el que se jugó con uno más faltó más decisión para ir a por un rival muy cerrado atrás y que firmaba el empate a cero goles a sangre y fuego( actitud, por cierto, que no cambió el Celta B tras la expulsión de D.Castro).

Se acababa así el partido sin que se moviera el marcador y con esa sensación ya conocida en los últimos tiempos de que al equipo le siguen faltando ingredientes básicos para inclinar los partidos de su parte en los momentos clave. No tenemos recursos (o por lo menos hasta ahora no se han puesto de manifiesto) para elaborar con un mínimo de criterio el fútbol desde la zona ancha para que el balón llegue con más regularidad a las medias puntas y, sobre todo, volvemos a tener unos problemas acuciantes para marcar que hacen muy complicado la instalación del optimismo a la ribera del Lérez.

Escucharemos y leeremos esta semana "que solo van seis jornadas"; "que queda mucho"; que vamos a a ir para arriba".
Es la misma cantinela que la Liga pasada. 

Lo único cierto es que las señales que damos sobre el campo no son buenas y que los problemas que la comisión deportiva decía que habían terminado siguen todavía presidiendo el juego granate.

       

   

lunes, 17 de septiembre de 2018

No todos los Domingos hay milagros

Hace quince días el Pontevedra CF ganó un partido que mereció empatar en la última jugada del choque. 
Ayer el equipo volvió a disponer de otra jugada en el último instante que de haberse transformado en gol habría significado la consecución de otra victoria que solo se persiguió como Dios manda a partir del minuto ochenta de encuentro.
Los milagros escasean, son muy poco frecuentes y el balón enviado por Alex González tras un regate maravilloso fue rechazado por el portero visitante abortando por completo con esa parada la posibilidad de una nueva "aparición mariana".

Lo cierto es que el Pontevedra CF disputó ayer un partido horroroso y desalentador. No existió hasta que un mal colegiado (que hace meses pasó por alto aquel penalti bastante claro cometido sobre Iván frente al Adarve) decidió señalar una pena máxima más que rigurosa que Javi Pazos se encargó de convertir en el empate.
Después, algunos minutos más de desconcierto y a falta de ocho o diez para el final por fin algo de empuje, garra y ganas de vencer con un par de ocasiones más a añadir a esa final ya relatada de Alex.

¿Qué pasó antes de esos postreros minutos de encuentro?  Pues que el Pontevedra fue incapaz siquiera de hacer un rasguño a su ordenado pero bisoño y asequible rival.
De entrada, Luismi decidió salir con tres centrales y dos carrileros que se incorporaban al medio campo una vez teníamos la pelota.
Victor Vázquez (otra vez según mi opinión de lo mejor del equipo), Castro y Nacho López se ubicaban en esa defensa central y Alex González por la izquierda más Javi López por la derecha se encargaban de las bandas.
Por delante Kevin y Jesús de mediocentros más posicionales;  Romay y Pedro Vázquez ejerciendo algo así como de media puntas y Arruabarrena como hombre más adelantado.

Quien conoce más a su plantilla es el entrenador y nadie más que él tiene los datos a la hora de sopesar en que lugares del campo pueden rendir más sus jugadores.

Ahora bien, el "asunto" de Alex González como lateral de largo recorrido no ha salido la temporada pasada casi nunca bien y ayer volvió a resultar fallido el experimento pues de esta forma se pierde el indudable desborde que tiene el jugador cántabro en ataque al estar demasiado sacrificado en labores defensivas.
Aún así, el rubio extremo lo intentó alguna vez sin poco éxito a diferencia de su colega en la otra banda,Javi, que a mi juicio en ningún momento se sintió cómodo en esa ubicación de falso lateral derecho.
No parece Javi López un futbolista con velocidad y potencia para penetrar por banda derecha y sí da la sensación de que es un jugador con buen pié y último pase que puede lograr mayor eficacia moviéndose mucho más cerca del área contraria.
Sorprende todavía más la elección de Javi López como carrilero derecho si tenemos en cuenta que su "tocayo de apellido", Nacho, sí es un hombre con fuerza y capacidad de penetración por banda y Campillo un jugador apropiado para jugar en esa línea de tres centrales en lugar de Nacho.

Sea como fuere, lo cierto es que el Pontevedra careció por completo de profundidad por la banda derecha y tuvo muy poca por la izquierda produciéndose un atasco por el centro que en ningún momento pudimos solucionar.

El juego era lento, desesperante y lleno de imprecisión y los dos hombres que quizá estaban señalados para canalizarlo (Romay y Pedro Vázquez) no encontraban su sitio en ningún momento.

Fue, insisto, una primera parte malísima, sin ritmo y que por lo menos al que esto escribe le causó una gran desilusión. 
Para más inri, un Valladolid B mediocre que no había aparecido tampoco por los dominios de Edu Sousa encontró de casualidad  y rebote un gol afortunado que empeoraba todavía más las cosas para el Pontevedra .

Que el equipo no había funcionado en la primer parte era algo evidente. Que había que cambiar cosas resultaba palmario.
Sin embargo, la sorpresa volvió a ser morrocotuda cuando tras el descanso se decide no ya hacer cambios sino tampoco mudar la disposición táctica de los jugadores.

Y la consecuencia, por desgracia, no fue otra que unos primeros veinte o veinticinco minutos de la segunda mitad todavía peores que la primera parte. 
La imagen que se siguió dando fue lamentable y si no se perdió el partido definitivamente fue por la intervención prodigiosa de un Edu que sacó un brazo abajo inverosímil para rechazar a la esquina un remate pucelano con clarísimo marchamo de gol.  

Se fueron haciendo relevos. Mouriño salió por Jesús y a falta de unos veinte minutos Pazos lo hizo por Pedro Vázquez. Llegó el penalti y a partir de ahí cambió la decoración del choque.

Antes de ese penalti lo único que habíamos hecho en ataque fue un remate con el pecho de Arruabarrena que salió por encima del larguero.

Sin embargo, tras empatar y pasar otros cinco minutos de atolondramiento, Mouriño empezó a hacerse más con la pelota, Alex González y Javi López se olvidaron por fin de obligaciones defensivas y Pazos (por cierto, no sé si denominar osadía o gran personalidad su determinación a la hora de hacerse con el cuero con la clara intención de que nadie le impidiera lanzar el penalti) siguió ayudando a un Arruabarrena hasta ese momento exasperantemente solo en la punta de ataque.

También salió al campo el otro Alex por un Romay intrascendente y el cocktail aunque muy tarde empezó a surtir sus efectos en forma de más velocidad en el trato de la pelota, más amplitud del campo y un achicamiento progresivo del Valladolid.

Pudo marcar Mouriño desde fuera del área, pudo hacerlo otra vez Pazos tras un gran centro por la derecha que sacó en el último instante de cabeza un defensa y sobre la hora llegó esa jugada de Alex González que a punto estuvo otra vez de llevar a los otra vez demasiado pocos que asistimos al partido a un nuevo éxtasis teresiano.

Llegó el final del encuentro con ese arreón postrero y la sensación que a este atribulado bloguero le circulaba por el cuerpo es que habíamos dejado pasar una gran oportunidad de ganar en casa a un conjunto vallisoletano muy avezado en pérdidas de tiempo, alaridos estridentes y "cariños" de fisioterapeutas pero que en cuestiones estrictamente futbolísticas se había limitado a aprovechar la incapacidad granate para encontrar los caminos hacia el área castellana y que cuando de verdad fue apretado acabó pidiendo la hora cual boxeador en apuros que añora el sonido de la campana de término de asaltos.

A pesar de esos minutos finales (a todas luces insuficientes), la sensación que ayer dejó el Pontevedra resultó muy preocupante. 
Pasarse casi setenta y cinco minutos de juego en casa sin tirar a portería, sin generar peligro y sin transmitir nada de nada sobre la hierba resultó frustrante y doloroso pues enfrente no teníamos esta vez al presupuesto más alto del grupo.

El equipo estuvo mal colectiva e individualmente y jugadores que han venido (o desde el club dicen que han venido) a aportar la calidad de la que carecimos la temporada pasada no aparecieron ayer por ninguna parte.

Son solo cuatro partidos y mucho margen para evolucionar y mejorar pero las señales transmitidas frente al Valladolid B no fueron precisamente como para tirar cohetes.

Siguiente paso el Internacional, no el de Milán sino el de Moraleja de Enmedio, veremos cual es la versión del Pontevedra que aparece en tal paraje de la capital de España.    

    

         

lunes, 3 de septiembre de 2018

Giro de guión

La última vez que había estado en Pasarón fue la dramática tarde del partido que nos enfrentaba al Unión Adarve. Ganar otorgaba la salvación, no hacerlo significaba prolongar la tortura hasta la última jornada y en unas condiciones a priori menos ventajosas que en aquella penúltima fecha.
Había bastante gente aquel día en el estadio y la importancia del partido además de las circunstancias en las que se iba desarrollando dotaron al ambiente de un dramatismo y una atmósfera realmente especial. No se pitó aquel penalti postrero, se acabó por empatar el choque y todo se mantuvo en suspense hasta que siete días después la victoria en Majadahonda nos hacía exhalar a todos un suspiro de alivio de gigantescas dimensiones.

El tiempo pasa muy deprisa (cada vez más, por cierto) y casi cuatro meses después la competición oficial engalanaba de nuevo el campo municipal de Pasarón.

Desafortunadamente, el colorido de las gradas no era el mismo que en el último encuentro en casa de la Liga anterior.
Había poca gente en el Estadio y la animación hasta aproximadamente el minuto 80 fue más bien escasa por parte de los que allí nos congregamos para ver al Pontevedra CF.

Enfrente un rival de enjundia con gran presupuesto y del que nos había dicho que pasaría por la Liga cual ave fénix y por Pasarón arrancando la hierba a mordiscos llevándose si hacía falta las piernas de los propios jugadores granates.   
Negar que la Cultural es un gran equipo sería de necios; que tiene un presupuesto astronómico para la categoría de tontos y que debe jugar el play off salvo catástrofe resulta evidente.
Ahora bien, no puede negarse tampoco que jugadores como Alex Gallar, Toni Villa, Benja e incluso Colinas hacían de la Cultural un conjunto maravilloso la temporada que ascendió con un juego preciosista a la par que efectivo y que si bien este año cuenta igualmente con piezas de indiscutible calidad, a día de hoy, estos hombres deben todavía demostrar que pueden conjuntarse y arrasar como lo hicieron  los componentes del equipo leonés hace dos Ligas.

Con todo, el que esto escribe se preparó para lo peor y prometió tener paciencia el primer día que veía a su equipo por la altura de temporada en la que estamos y la categoría del rival de turno.
No puedo negar que la derrota de la primera jornada (no por ella en sí misma sino por la justicia del resultado) tampoco ayudaba a coger moral de cara a los noventa minutos que se avecinaban.

Más la cosa no empezó nada mal y a pesar de que se veía que la Cultural no sólo quería la pelota sino que la movía con acierto y que la papeleta iba a ser complicada, el equipo salió con personalidad y orden e incluso fue capaz de hacerse con el balón en determinados momentos y crear peligro en área visitante aprovechando también (porque no decirlo) la tarde "extraña" que parecía atravesar su portero.
En defensa sufríamos sobre todo por banda derecha en balones enviados a la espalda de un Nacho López despistado en la primera parte pero realmente notable en la segunda. No mostramos tampoco la debida seguridad en el balón aéreo defensivo y a pesar de no llevar demasiado peligro no se puede negar que los rivales nos remataban casi todos los centros botados sobre nuestra área.

A todo esto llegó la lesión de Adrián León y poco después el primer gol del partido logrado por Javi López en otra indecisión del guardameta Palatsí.
Parecía que el Pontevedra podría asentar todavía más su juego con ese tanto pero pasó todo lo contrario.
El equipo en vez de tranquilidad ganó en ansiedad y precipitación y en esos minutos que faltaban para el descanso que al final fueron muchos por el largo descuento, la sensación que desprendió el Pontevedra fue de nervios y precipitación cuando lo más lógico es que el gol nos hubiera dotado de más tranquilidad y pausa.

La segunda parte comenzó con una Cultural decidida a ir por el partido. Los blancos se adueñaron por completo de la pelota y el Pontevedra CF aceptó tal circunstancia con docilidad retrocediendo un montón de metros y dedicándose exclusivamente a defender.
Alguien puede pensar (y puede que no le falte razón) que fue el empuje culturalista el que embotelló al Pontevedra en su retaguardia y que en ningún caso el equipo renunció a salir. Simplemente, es que no podía. El aparente cansancio de muchos de nuestros jugadores en esa fase de encuentro podría contribuir a esa impresión 

Otros, en cambio, visto lo que sucedió en el último cuarto de hora de encuentro se inclinarán por pensar que los granates abandonaron por completo la intención de hacer daño en campo contrario mediante el contragolpe y se refugiaron exageradamente en su parcela facilitando con ello la labor de una Cultural que no sufría en defensa ni tenía que correr para atrás.

¿Cual es mi opinión? Sinceramente hasta el gol del empate, la primera alternativa.
La Cultural levaba casi media hora percutiendo y si bien es cierto que no lograba tirar entre los tres palos sí lograba llegar en innumerables ocasiones a nuestro área y la sensación del peligro era constante.
De hecho, el comentario casi unánime en la zona del campo en el que me encontraba cuando Aridane hizo el empate es que el partido se marchaba y debo confesar que no puede en ese instante oponer argumentos en contra.
Al cambio obligatorio de la primera parte por la lesión de Adrían se había sumado el de Jesús Barbeito por Mouriño y un tercero también obligado por la lesión de Lorenzo que provocó la salida en el lateral zurdo del otro gemelo, Juan.
No había, por tanto, posibilidad de reacción con un cambio y además jugadores como Alex González, Romay o Javi López parecían realmente exhaustos.

¿Qué pasó sin embargo a partir del empate? 

Pues algo que no estaba en el guión de esa segunda parte.
La verdad es que yo no aprecié que la Cultural se conformase con el punto y cejase en su intento de ir a por la victoria (quizá algo de eso pudo haber pero realmente yo no lo noté). Lo que si vi es a un Pontevedra que volvió a tratar de hacerse con la pelota como en la primera media hora de juego y revelarse contra el total dominio al que estaba siendo sometido por la Cultural Leonesa tras el descanso.
Así, Alex pareció renacer de sus cenizas, los Barbeito le metieron al partido lo que ya metían el pasado año fuerza, saber estar y contundencia (y la verdad es que no me dejo de sorprender por la personalidad de estos "tíos"), Nacho López (como ya se ha dicho, mucho mejor en la segunda parte) protagonizó varias acometidas por banda derecha, Romay volvió a tocar la pelota con acierto y Victor Vázquez siguió empujando desde atrás para completar un gran partido. 
No quiero decir con esto que el Pontevedra fuera superior al rival en ese último cuarto de hora pero sí que el resultado volvió a ser objeto de discusión y que los nuestros volvieron a acercarse con cierto peligro al área visitante.     
Se produjeron todavía llegadas peligrosas de la Cultural pero el Pontevedra respondía con algún disparo lejano de Jesús Barbeito.
Y en ese "tira y afloja" que dejó a más de uno con la duda de si el Pontevedra había sido empujado descaradamente hacia atrás por su rival o bien él mismo fue el que se refugió en exceso en su área olvidando la posibilidad del contraataque, llegó la jugada final.
 
Antes no lo he citado y ha sido a propósito. Me refiero a Kevin Presa. Es el pulmón del equipo, eso está claro. Hay veces que está más acertado con la pelota y completa partidos de altura y otros (como quizá el de ayer) en los que no cuenta con ese acierto y ensombrece un tanto el tremendo trabajo que hace para el conjunto.
Pero el hecho de que es el motor que alimenta con su energía al resto de sus compañeros creo que resulta indiscutible.
Ayer ese motor robó un balón en mediocampo progresó a base de fuerza para rebasar a dos rivales, se fue de otro en velocidad y cerca del área rival encontró ese acierto para enviar un centro precioso al segundo palo para que Alex González rematara el balón a la red ante una defensa blanca demasiado desguarnecida ( el propio Arruabarrena se encontraba cerca de Alex igualmente libre de marca).

Fue un gol bonito y preñado de emoción por el minuto en el que se produjo y por significar un triunfo que parecía una utopía tan solo un cuarto de hora antes.  

La derrota de la primera jornada en Salamanca pareció despertar fantasmas de la pasada Liga y el mal juego mostrado ante Unionistas hizo que que la parroquia granate se preocupase con razón pero con la mesura lógica que debe reinar al estar en la primera jornada.

Por la misma razón, esa euforia vivida por ganarle a un "coco" y además en la última jugada tampoco puede llevarnos a eñgaño por el otro lado, el del excesivo optimismo.
La victoria es importante, vaya si lo es, pues comenzar bien en casa es positivo para que los jugadores cojan confianza y se sientan fuertes en Pasarón.

Ahora bien estamos en la segunda jornada y cualquier conclusión a estas alturas tanto positiva como negativa resultaría precipitada. 
El equipo debe adquirir ese equilibrio necesario para puntuar con regularidad en casa pero también fuera y tratar de posicionarse el lugares en los que no se renuncia a nada pero tampoco se mira a abajo con preocupación.

En cuanto a los nuevos, algunos como Victor Vázquez dejaron muy buena impresión otros pasaron más desapercibidos pero será igualmente el paso de las jornadas quien nos irá diciendo si esta temporada se ha acertado más que la anterior en las incorporaciones.

La próxima estación será Navalcarnero que tan bien se nos dio la campaña pasada.

Ojalá se repita.
 

martes, 14 de agosto de 2018

El "9"

Mis primeros recuerdos futbolísticos con el suficiente grado de consciencia y racionalidad se remontan a los primeros años de los ochenta.
El Pontevedra CF otra vez en tercera división luchaba por salir de ella disputando ligas regulares casi como meros trámites para "jugarse el pescuezo" en las dos eliminatorias a doble partido que culminaban las temporadas.
En aquellos años el delantero centro llamado a terminar las jugadas de sus compañeros era Patxi Soneira. El vigués engrosaba sus números de goleador sin excesivas dificultades aprovechando su indudable olfato goleador y el enorme talento de alguno de sus compañeros de ataque entre los que destacaba José Emilio.
Aquel equipo de la primera mitad "ochentera" lo tenía todo y también, sin duda alguna, su "9" de categoría.

Llegó la segunda parte de la década de la "movida" y ya con el equipo de nuevo en 2ªB llegó de la mano de Neme (que entrenaba al club por aquel entonces) un tal Miguel Soro que terminó por encadilar a este atribulado bloquero que todavía acudía al estadio con su documento acartonado de  socio ahora ya juvenil.
Algunos le acusaban de trabajar poco y hacer un poco el "vaguete" pero la calidad y elegancia en su juego y su indudable inteligencia ante el gol lograron hacerle un hueco entre los arietes granates más recordados en mi memoria. 
La pareja que formaba Miguel con el inolvidable Fernando Nuñez (en mi opinión el mejor mediocentro organizador que mis ojos han visto vestido con nuestra camiseta) me provocaba tanta ilusión y ganas de acudir a Pasarón que compensaba de sobra el precio del abono y la inminente llegada del Lunes a la que temo desde tiempos realmente inmemoriales.
Al final (y a diferencia de Nuñez) Miguel Soro acabó respondiendo afirmativamente como bastantes más granates de la época a la llamada del Cambados presidido por Sito Miñanco para volver años después más baqueteado físicamente en una segunda etapa ya en los noventa en la que volvió a hacer goles para el equipo granate. 

En esos años noventa otro "9" irrumpió como un huracán en las alineaciones del Pontevedra CF y en esta ocasión de forma tan sorprendente como fulgurante. Corría la campaña 94/95 y un Pontevedra timoneado por Antonio Gómez sorprendía accediendo a un play off de ascenso a segunda para el que no contaba en casi ninguna apuesta.
Aquel era un equipo muy bien armado en defensa que encajaba poco y trabajaba a destajo. Casi mediada la temporada un espigado "chaval" de Forcarey (que se cansaba de hacer goles y marcar diferencias en regional con el Pontevedrés) se hacía asiduo de las alineaciones del primer equipo y contribuía casi decisivamente a meter al Pontevedra en aquella inesperada fase de ascenso. Canabal fue junto a Mauro García Juncal (por aquel entonces delantero) más de la mitad del conjunto en ataque y ello unido al bloque formado por Gómez no tuvo otra consecuencia que vivir un sueño que durante un mes y pico tuvo la ciudad y del que despertó aquella tarde en Soria en la que se perdieron las opciones de regresar a segunda.
Como no podía ser de otra forma y se veía sobre el césped, ambos jugadores iniciaron a partir de entonces sendas carreras profesionales muy productivas tanto en primera como en segunda para volver después de manera exitosa en el caso de Mauro (titular indiscutible ya reconvertido a lateral derecho el año del ascenso a segunda) y menos favorable en el caso de Canabal por culpa de una lesión en la espalda que acabó por retirarle esa campaña 2004/05 que jugamos en la categoría de plata. Tuvo tiempo, de todas formas, Canabal de hacer el gol de la victoria del Pontevedra en Zorrilla frente al Valladolid en una de las voctorias de más prestigio cosechadas ese año en segunda división.

Llegó el siglo XXI y con él otro delantero que ha dejado huella y endulzado con muchos goles los ojos de la parroquia granate. Javi Rodríguez era nuestro indiscutible "9" antes de la temporada del ascenso, la temporada del ascenso y la campaña en segunda.
Todavía recuerdo su primer gran partido con el Pontevedra precisamente el día del debut de José Aurelio Gay.
Recibíamos al Real Madrid B (todavía no había adoptado de nuevo el nombre de Castilla) muy poco tiempo después del muy polémico play off de ascenso de la temporada anterior en la que habían saltado chispas entre los dos equipos.
Fue un partido maravilloso en el que fuimos perdiendo, remontamos hasta el 3-2 y casi al final el Madrid empató a tres provocando otro "desmelene" provocador de aquel infausto central blanco llamado Rubén González.
Para infortunio del rubio defensa santiagués todavía quedaba partido, el suficiente para que Javi Rodríguez "tirara abajo" Pasarón haciendo su segundo gol de la tarde y poner el 4-3 final en el marcador en un encuentro en el que incluso Carlos Padín llegó a jugar de medio centro más retrasado del nuestro equipo.
A partir de ahí la espita del grifo de goles de Javi nunca se cerró y como no podía ser de otra manera resultó ser decisivo el día del ascenso con dos goles al Lorca que certificaban la mayor alegría que el Pontevedra CF le ha dado a todos aquellos aficionados de menos de 45 años.

Después llegó Igor que dejó enormes destellos de clase como el día de su debut haciéndole tres al Ourense o esos tres al Oviedo en una eliminatoria de promoción que gano prácticamente él solo.

Y ya más cerca en el tiempo, hace un par de campañas, un Mario Barco sobresaliente colaboraba casi decisivamente con una primera vuelta espectacular a colocar al Pontevedra en una posición de privilegio que pudo sostener a duras penas sin su presencia hasta el final de la Liga regular.

El fútbol ha cambiado mucho en estos casi cuarenta años. Normas que antes existían como la posibilidad de que el portero cogiera el balón con la mano tras una cesión nos parecen antediluvianas.
No obstante, lo más importante no sólo no ha cambiado sino que sigue siendo igual de importante, el gol. 
Se puede jugar bien o mal, más feo o más bonito, más al ataque o más a la contra pero la capacidad de un equipo para hacer goles y rematar el trabajo en conjunto sigue siendo igual de decisiva a la hora de lograr los objetivos marcados.

En mi opinión, la temporada pasada el Pontevedra se equivocó con sus delanteros centro. ¿Fue esa la única razón del sufrimiento que vivimos todos con el yugo del descenso sobre nuestras cabezas? No, claro que no. ¿Fue, en cambio, una de las más importantes? Sí. Ni Iván Martín, ni Etxániz ni Berrocal cumplieron la expectativas y, queramos o no, contar con un delantero de categoría, capaz de marcar diferencias sobre el terreno de juego resulta muy importante y a veces diferencia a los buenos equipos de los mejores.

En el día de ayer por fin se desveló el nombre del jugador que junto a Javi Pazos va a tener la responsabilidad de jugar más arriba y tratar de sumar una cifra de goles significativa para ayudar al equipo.
El elegido, Mikel Arruabarrena.
Negar que este jugador cuenta con una carrera importante dentro de nuestro fútbol sería absurdo. Ha marcado goles en 2ªB, segunda e incluso en primera el año del debut del Eibar, ciudad en la que se le quiere y aprecia por su rendimiento.

Ahora bien, igual que sería injusto negar lo anterior también lo sería no recordar que en Febrero el ariete vasco cumplirá 36 años y que su media temporada más reciente en Fuenlabrada no ha sido positiva. 
Habrá quien piense y no le faltará razón que antes de militar en el equipo azul, Arruabarrena consiguió buenos números en la primera chipriota y que si bien es muy difícil que vuelva a ser el del Eibar o el Leganés (en el que consiguió grandes cifras goleadoras) no es descartable que suba el nivel ofrecido en Fuenlabrada para convertirse en una referencia importante en nuestro juego de ataque.

Existen argumentos por las dos partes, es cierto. 

Ahora bien, a diferencia de lo que afirman algunos "talibanes" de la opinión que descalifican a los que no les gusta el fichaje de entrada y les acusan de no estar con el equipo por haber preferido otra alternativa de las dibujadas en las últimas semanas, lo que es indudable es que todos los aficionados granates (aquellos que muestran entusiasmo por la incorporación y  aquellos que no) animarán a Arruabarena y le desearán los mejores éxitos pues esos éxitos, de producirse, serán los nuestros.

A mi no me importa mojarme. Su fichaje no me ilusiona tanto como algunos nombres que se han barajado e ido descartando a medida que avanzaba el mercado de verano.
Me genera dudas por la importancia que al menos yo doy al puesto de "9" y espero que el jugador solvente esas dudas con su rendimiento sobre el terreno de juego y se convierta en esa pieza ofensiva indispensable para pensar en que nos podamos mover en los puestos de arriba.

   

                   

jueves, 28 de junio de 2018

Un silencio atronador

Que el Pontevedra CFSAD lleva mucho tiempo viviendo casi de espaldas a su masa social es algo que muchos hemos repetido en muchas ocasiones sin entender el porqué de tal circunstancia.
 Que la sensación que desde hace años tiene este atribulado bloguero al pagar el abono es pensar" ya tenéis lo único que os importa en forma de billete", también es una triste realidad.

Es cierto que a finales de la temporada pasada (viéndose con la soga al cuello en forma de descenso) el Consejo de Administración tomó algunas decisiones que parecían atenuar su indiferencia con la afición y trataban de guiñar siquiera un poco el ojo a esos seguidores cuyo aliento tan fundamental resultaba no solo en casa sino en los encuentros jugados fuera.
Bajadas de precios, algo de imaginación para conseguir entradas y más facilidades para viajar fueron alternativas ofrecidas a la masa social que las agradeció y respondió como casi siempre hace en los importantes trances en los que el equipo se ve envuelto.

Algo parecía haber cambiado pero el paso de las semanas ha demostrado que solo era un espejismo.

Un mes y medio después de que la pesadilla liguera 17/18  haya terminado y a sólo dos semanas del comienzo de la pretemporada, el PontevedraCFSAD se ha vuelto a instalar en una parálisis informativa que roza lo intolerable y que vuelve a poner a prueba la paciencia de muchos de sus aficionados que no entienden las razones de tanto oscurantismo.

En estos cuarenta y cinco días transcurridos desde la victoria en Majadahonda no se ha anunciado ni un solo fichaje constituyendo tal circunstancia algo realmente insólito dado el tiempo que ha pasado desde que dejamos de competir.

Por no informar ni siquiera lo ha hecho ni en su web ni en las redes sociales el Pontevedra de un amistoso muy especial y significativo cerrado con el Sporting que se jugará en Avilés y que servirá de homenaje a históricos del equipo rojiblanco.
Amistoso importante, incluso de prestigio y nos hemos tenido que enterar por vía sportinguista y no a través de nuestro propio club.

Volviendo a los fichajes.

Este ya no solo atribulado sino también ingenuo bloguero se esperanzaba a medida que pasaban los días sin el anuncio de incorporaciones con el hecho de que tal cosa pudiera deberse a que en verdad se estuviera esperando a la finalización de las eliminatorias de ascenso a segunda para tratar de "pescar" algunas piezas que verdaderamente ilusionasen y aportaran algún indicio de que se había aprendido algo de los errores del verano pasado.
   
Cuando en los últimos días se desayuna este más que ingenuo abonado con nombres en los periódicos como Campillo o Javi Pazos las esperanzas anteriormente citadas se le vienen abajo y la incredulidad vuelve a reinar sin tapujo alguno.
¿Es necesario que pasen cuarenta y cinco días para traer a un Campillo que lleva un mes sin competir y que se sabe que no renovará en el Coruxo en el que por cierto ha jugado bastantes menos partidos está ultima temporada que la anterior?  
¿Es necesario que pasen esos cuarenta y cinco días para hacerse con los servicios de un Javi Pazos que jugaba en tercera con el Arosa que no se clasificó para play off y que ya estuvo a punto de venir el invierno pasado?

No se trata de minusvalorar ni al bravo central vigués que tanto aportó en el ascenso a segunda B y en la temporada del regreso ni a un Pazos que se ha cansado de meter goles en tercera y que además es canterano y posiblemente esté más hecho que en la época muy difícil en la que debutó con el primer equipo.

Si finalmente vienen lo dejarán todo y sus éxitos serán los nuestros pero afirmar que son jugadores referencia y que suscitarán en la afición una ilusión extraordinaria resulta muy aventurado.

También se ha hablado de jugadores del Racing de Ferrol que llevan igualmente sin competir los mismos días que nosotros y que como es sabido se han ido a tercera división.
Por un lado, Pablo Rey que a sus 34 años es muy posible que los mejores partidos que haya disputado en su carrera se hayan jugado ya. Por otro Victor Vázquez (churre), cuyo nombre ya adereza cada verano granate como los de Javi Rey o incluso Antón de Vicente (ya renovado con el Coruxo).

Ninguno de esos jugadores ha jugado play off de ascenso y solo Campillo compitió dos semanas más en el play out de permanencia que tan brillantemente superó el Coruxo.

Tampoco Pedro Vázquez lo ha hecho aunque sí es cierto que jugó muchos minutos con un Melilla que acabó en una meritoria quinta posición en el grupo IV de la categoría de bronce.

Si realmente se quiere a estos (o a alguno de estos hombres) al margen de la poca o mucha ilusión que puedan despertar ¿por qué no se ha cerrado alguna operación que hubiera servido por lo menos de "alimento" para una masa social que echa de menos la competición y que necesita ir sabiendo que equipo quiere armar el Pontevedra para la campaña cuya pretemporada empieza en unos días?

Es verdad que algún otro nombre como el de Manuel Romay si se corresponde con tratar de adquirir jugadores de equipos que hayan brillado el año anterior. Este mediapunta no acabó de despegar del todo en conjuntos como el Montañeros o el Boiro pero sí ha despuntado en el Fabril que tan bien compitió incluso en play off y  con el que alcanzó la titularidad en 26 encuentros.

Al margen de Pazos o de Silva (renovado igualmente en el Coruxo) ha sonado Cristian Perales como opción para ese "9" que tanto echamos en falta la Liga pasada.
No es la primera vez que este hombre es relacionado con el Pontevedra y el escepticismo en torno a su llegada es grande.

No deberíamos olvidar que de los seis o siete fichajes que vamos a tener que realizar resultan especialmente importantes un central que acompañe con solvencia a Flores; un mediocentro que aporte la calidad y la constancia que nos faltó el año pasado y ese delantero centro de nivel que aporte goles y desequilibrio en área contraria.
Con esa columna vertebral completada por Edu en portería y con toda la humildad pero determinación del mundo se pueden lograr muchas cosas pero sin ella la labor se vería seriamente obstaculizada.

A día de hoy, por desgracia, no se conoce ni un solo fichaje aunque la mayoría de los que han sonado no parecen responder a un perfil demasiado exigente.

Si es así que se diga.

Si el club comunica a su gente que el objetivo será no pasar apuros "y después lo que venga sin renunciar a nada " porque así lo exige la economía granate habrá que entenderlo aunque nos duela pues la sostenibilidad de la institución está por encima de todo.

Ahora bien, si nos "venden" otra cosa; si nos dicen que salimos con más aspiraciones deportivas y con la ilusión de movernos por los puestos altos, si luego la cosa vuelve a fallar las críticas negativas volverán a ser legítimas y nadie deberá extrañarse.

Aunque parezca increíble ni siquiera eso, el objetivo del Pontevedra en la Liga que empezará en no demasiado tiempo, ha sido expuesto o transmitido a la afición granate.       

Seguiremos esperando pues la paciencia es algo consustancial a un abonado del Pontevedra CF.

lunes, 11 de junio de 2018

Renovaciones, descartes y rumores primaverales

Poco a poco se va perfilando el Pontevedra CF de la temporada 18/19 al menos en lo que respecta a los jugadores que van a continuar vistiendo la camiseta granate tras haber renovado sus contratos.

A los ya sabidos Flores, Nacho López, Berrocal y Pibe se han ido sumando estos días los renovados Edu, Alex Fernández, Mouriño y David Castro además de los hermanos Barbeito que han sido confirmados como jugadores sub-23 de la primera plantilla a todos los efectos.

De entre todas esas prolongaciones contractuales, a nadie se le escapa que la más importante es la del guardameta vigués que continuará durante dos temporadas más (algunas versiones apuntan a una tercera opcional) defendiendo la portería pontevedresa.
En los días anteriores a que se hiciera pública la noticia, el propio cancerbero vigués había reiterado en diferentes medios de comunicación su disposición a seguir en el Pontevedra aunque dejando igualmente claro que le gustaría formar parte de un proyecto lo más ambicioso posible y con vocación de mirar hacia arriba con humildad pero con determinación.
No se sabe si en la decisión de Edu habrá tenido algo que ver la intención granate de seguir creciendo y olvidar cuanto antes la temporada pasada pero el caso es que nuestro portero seguirá mas tiempo con nosotros y dada su extraordinaria importancia tanto dentro como fuera del césped es una noticia muy positiva que alegra a este atribulado bloguero y que por ello celebra con efusividad.

Junto al portero, seguirán también un año más dos miembros de la denominada "vieja guardia" del equipo como son Mouriño y Alex Fernández. 
Los dos habían repetido por activa y por pasiva incluso desde antes de que terminara la Liga que su intención y deseo era seguir aquí. 
El club, por su parte, también había dejado entrever que le gustaría su continuidad sobre todo por su identificación con el equipo y por su comportamiento en un vestuario que estuvo a punto de desmandarse en más de una oportunidad.
Ahora le toca a ellos demostrar que ese ascendiente que pueden tener sobre sus compañeros fuera del campo por su antigüedad en el equipo se puede ver acompañado por un rendimiento regular y acertado sobre la hierba cada vez que su concurso sea necesario y decidido por su entrenador.
A día de hoy, cuando todavía no ha llegado ni un solo fichaje y ni siquiera está claro el objetivo con el que se saldrá a competir, me cuesta imaginar a Mouriño y Alex como titulares en un Pontevedra "de arriba" pero sí los veo como piezas importantes a lo largo de una competición que siempre se hace larga y en la que se necesita gente experta y con empaque sobre el terreno de juego.

Por último, también seguirá una campaña más un David Castro que ha sorprendido para bien en el ejercicio anterior. Las continuas lesiones de Jimmi y las flojas actuaciones de los centrales le obligaron a tomar más protagonismo del que estaba previsto y lo cierto es que siempre cumplió su cometido sin estridencias y ayudando en momentos de máxima tensión en la tabla.

Son diez, por tanto, los jugadores con los que a día cuenta el Pontevedra contando con los gemelos Juan y Jesús Barbeito que cubrirán dos de las plazas sub 23 y que a buen seguro podrán mostrar de nuevo sus habilidades en la temporada que comenzará el próximo verano.

La duda sigue existiendo, no obstante, acerca de otros jugadores que han vestido la camiseta pontevedresa la pasada temporada.
Al parecer, a uno de los hombres más importantes de la Liga anterior, Alex González, se le ha ofrecido la renovación.
Tras unos días en los que las posturas parecían muy alejadas, parece que las posiciones se han acercado y que no sería raro que se consiguiese la continuidad del cántabro.

A Adrían León también se le transmitió una oferta pero según han publicado algunos medios el plazo otorgado al jugador para su contestación expiraba ayer Domingo por lo que no parece probable la renovación del espigado centrocampista.
También parecen distantes las negociaciones con Jimi( no sería a mi juicio demasiada traumatica su marcha) y se está a la espera de las respuestas de Goldar y Anxo no estando claro si a Eder o a Jorge se les ha ofrecido o no la prolongación de sus contratos.

De todos los jugadores citados cuya continuidad no está atada sería conveniente conseguir, sobre todo, la de un Alex González que se hizo dueño de la banda izquierda de ataque la Liga pasada.

A mi particularmente Jorge Hernández me gusta bastante. Ha ofrecido destellos de indudable calidad pero es justo reconocer también que no ha logrado en ningún momento la regularidad en su juego. Aún así no es descartable que pudiera aumentar su rendimiento el año que viene y convertirse en un hombre más importante para el equipo.

No obstante, si tuviera que apostar a día de hoy por su futuro una vez escuchado al entrenador y al Director Deportivo sobre su caso, lo haría en el sentido de verle lejos de la entidad granate la próxima Liga.  

Caso aparte es el de Kevin Presa. Huelga recalcar su importancia para el Pontevedra CF pues hablamos de un medio de contención que sería titular en casi todos (sino todos) los equipos de la categoría pero su continuidad a día de hoy en el equipo es una incógnita y mi intuición es que parece más lejos que cerca de la nave granate. 

Los que seguro que no seguirán y en mi opinión no se les echará de menos son Prosi, Iván, Marcos Alvarez y un Añón que sí ha tenido épocas de buen rendimiento pero que no ha logrado adaptarse al cambio de panorama vivido con el relevo en el banquillo granate.

Y evidentemente también existen los rumores acerca de posibles fichajes para la temporada que viene.
Me llama especialmente la atención alguno de esos nombres como el de Pablo Rey que ya con 33 años a sus espaldas vuelve a ver relacionado su nombre con el Pontevedra. 
La campaña pasada también tuvimos un jugador (con algún año menos) y que venía de un equipo que casi había descendido, decían que tenía un guante en su pierna izquierda y marcaría diferencias en el medio campo y en el balón parado.
Salió mal.

Otro jugador al que vuelve a relacionarse con el Pontevedra por segundo o tercer año consecutivo es Javi Rey que ya hace tantos años se marchó de aquí en dirección a Mestalla. Quizá de tantas veces como presuntamente se ha pretendido su vuelta alguna vez se acabará por producir tal regreso aunque ver su nombre en los periódicos más que ilusión provoca escepticismo. 

Se ha hablado también de otros hombres que a este bloguero sí le "ponían " mucho más como el del delantero Uxío del Fabril, joven y con una proyección grande, pero que acaba de renovar con su equipo o el regreso de un Trigo que ya ha quedado descartado por la Presidenta que parece no perdonarle su marcha.

Sea como fuere, es vital fichar mejor que la temporada pasada y acertar en especial con el fichaje de un delantero centro que de verdad destaque en la categoría; un centrocampista (o dos si Kevin acaba por marcharse) que doten al equipo de la calidad que faltó esta Liga pasada y un central importante que se complemente a la perfección con un Darío que al final demostró que sí puede aportar cosas al Pontevedra CF.          

Esperaremos con la ilusión de siempre a que los movimientos en cuanto a últimas renovaciones e incorporaciones nuevas se vayan produciendo y ojalá se configure una plantilla que deje en una anécdota la tormentosa travesía de la Liga 17/18.