lunes, 13 de mayo de 2019

Y al tercer día... tampoco apareció

Debo advertir desde un principio a aquellos que siguen habitualmente este blog  (a los que nunca me cansaré de agradecérselo) que esta columna no está elaborada para profesionales del "masaje futbolero" ni para aquellos que confunden el análisis crítico de lo sucedido en un partido o en una temporada con no apoyar al equipo ni reconocer algunos de los méritos contraídos.

Intento siempre escribir (aunque soy el primero en reconocer que en ocasiones no lo consigo) compatibilizando la realidad (dura, muchas veces) que ofrecen los partidos con el sentimiento granate que lleva ya mucho tiempo enraizado en mi interior y que como ocurre con cada uno de los seguidores se manifiesta de diferente manera ante los diferentes avatares por los que transcurre la historia de este club al que tantos queremos tanto.

Buscando ese difícil equilibrio siempre he tenido claro que el objetivo obligatorio del Pontevedra CF para esta temporada que termina no era clasificarse para el playoff.
A pesar de la dejadez del Consejo de Administración a la hora de fijar siquiera por aproximación cual era la meta granate para esta campaña, un análisis del resto de rivales del grupo dejaba bien a las claras que Cultural, Ponferradina o Fuenlabrada (además de los filiales de los grandes) aparecían como primeras opciones para copar los cuatro puestos de arriba y que nosotros deberíamos limitarnos, en principio, a salir a competir como "outsiders" a esas posiciones lo que implicaba no renunciar ya de entrada a hacerlo muy bien durante el año y desbancar finalmente a alguno de los favoritos.

Esa era la situación de partida que parece poco permeable a la discusión a pesar del empecinamiento de algunos en querer minusvalorar el potencial de nuestro equipo obviando (rendimiento posterior aparte) que Arruabarrena (que llegó precísamente del Fuenlabrada) no tiene un caché lo que se dice bajo al igual que otros jugadores fichados en Verano como Javi López, Victor Vázquez o alguno que ya estaba como Berrocal.
Por tanto, en segunda línea de favoritos, sí; pero completamente descartados de entrada para meterse en play off, ni mucho menos.

Luego, la competición pone a cada uno en su sitio y ratifica esa condición de favoritismo de algunos y descarta las opciones de otros que soñaban con asomar la cabeza por la zona noble.

Y ese esa competición (después de agotarse el mercado invernal en el que el Pontevedra se movió con suma inteligencia haciéndose con dos piezas de considerable importancia) la que colocó al equipo tras cinco victorias consecutivas en disposición de llegar al campo del Adarve (ya casi descendido) y asestar un golpe importantísimo para la clasificación.

Desafortunadamente, en ese pequeño campo madrileño se rozó el ridículo y así hay que decirlo porque así es como sucedió y las posibilidades de meterse arriba menguaron considerablemente.
Luego llegó Las Palmas y otra primera parte jugada muy por debajo de nuestro nivel fue decisiva para cosechar otra derrota que ya ponía todo muy cuesta arriba cuando estaba realmente en nuestra mano.            

Y así se llegó al partido de ayer frente al Altético B después de haber arrojado por tierra la mayor parte de nuestras posibilidades de jugar por el ascenso ante dos rivales peores y en uno de los casos virtualmente descendido a 3ª.

Y a juicio de este atribulado bloguero esas circunstancias previas sí son importantes a la hora de valorar la temporada del equipo porque una cosa es quedarse cerca tal y como anunciaban los pronósticos en Agosto y otra distinta es haber fracasado absurdamente dos veces seguidas en dos partidos en los que habría que haber conseguido 4 puntos si el equipo hubiese competido como realmente puede hacerlo.

Aún así el que esto escribe esperaba un Pontevedra recuperado de esas salidas y con una actitud luchadora que le aferrase a esas posibilidades que todavía quedaban para estar arriba.

Nada más lejos de la realidad, el Pontevedra volvió a cometer el mismo error por tercera semana consecutiva al encajar un gol en los primeros minutos del choque y ayer no se "despertó" del golpe hasta más o menos el minuto 65 cuando todo el pescado estaba vendido y gracias a que su rival bajó un tanto su pistón de juego. 

El Pontevedra se mostró apático, impotente, sin un atisbo de fútbol e incapaz de ganar un balón dividido ante el equipo contrario.
El equipo estuvo entregado al Atlético durante todo el partido y no se vio hasta los minutos finales una muestra de orgullo o resistencia ante una derrota que acababa con la temporada.

Algunos dirán que el rival era muy bueno y con un delantero (juvenil, sí) pero de campanillas y tienen razón pero tampoco podemos olvidar que este mismo equipo más Victor Mollejo que es otra pesadilla en ataque como Camello perdió hace 15 días por tres goles a cero en Coruxo siendo arollado por el equipo "verde" en la segunda parte de aquel partido. 

Por tanto, al final de la temporada el equipo ocupará un puesto que más o menos podía preverse al comienzo de la Liga hace nueve meses pero la forma de llegar a ese puesto, en mi opinión, por lo menos) sí es importante.
Y la impresión que a mi me deja este final de temporada es que el Pontevedra CF por su buen hacer anterior lo tuvo en su mano y cuando más asequible estaba se fue todo al traste de una manera en la que nunca debió echarse por tierra.

Que gran parte del estadio empezara a aplaudir minutos antes del final del partido de ayer para premiar la temporada que se terminaba es muy respetable pues cada cual expresa su apoyo como quiere y cada uno tiene perfecto derecho a estar más o menos contento por la campaña realizada.

Ahora bien, no me parece comparable la situación de ayer con otra ocasión hace ya catorce años en la que casi todo Pasarón despidió al equipo con una atronadora ovación después de ganar el último partido de Liga en casa en 2ªdivisión por 4-1 al Salamanca.
Se había descendido, sí, pero se había realizado una segunda vuelta con más de treinta puntos en nuestro haber poniéndonos a la altura de los primeros clasificados de aquel año en la categoría de plata.

Yo no estaba contento aquel día de 2005, todo lo contrario. Aún así me costó menos entender aquella ovación a unos jugadores que en su mayoría si habían conseguido algo realmente llamativo para la entidad que la que se produjo ayer (sobre todo antes, insisto antes) de terminar el partido lamentable que disputamos frente al filial del Atlético. 

Me da la impresión de que cada vez queda menos gente que opina que el el Pontevedra CF por historia, afición, estadio y posibilidades debería ocupar un puesto en la LFP o por lo menos estar luchando verdaderamente cada año por entrar en la 2ºDivisión.

Por evidentes razones de sostenibilidad económica que entiendo y comparto no es posible (por lo menos, por ahora) contar con los presupuestos que tuvimos los años posteriores al ascenso a 2ª de 2004 pero me resisto a creer que aún contando con menos posibilidades dinerarias que algunos rivales no podamos competir con la voluntad decidida de salir de esta dichosa categoría que sigo manteniendo no nos corresponde siendo conscientes siempre de la dificultad de la misión.

Me cuesta celebrar un séptimo puesto aunque ese sea más o menos el lugar de nuestro presupuesto en el grupo.
Me fue imposible salir ayer de Pasarón con una sonrisa en la cara pensando ya en la próxima temporada.

Agradecimiento a los jugadores por su esfuerzo a pesar de las tras últimas jornadas, sí.

Aplaudir de satisfacción ante lo vivido en la 18/19, lo siento pero no me salió.  






martes, 7 de mayo de 2019

Ultima oportunidad

Se podría argumentar que si el equipo no es capaz de afrontar un partido fuera de casa y en hierba artificial sin encajar un gol antes del primer cuarto de hora se hace muy difícil puntuar dadas las especiales características de estos insufribles campos de juego (esto nos ha pasado las tres últimas veces en Valladolid, Adarve y L.Palmas).
También se podría razonar que el árbitro no estuvo bien, mejor dicho estuvo fatal no señalando al menos un penalti en área rival y no expulsando a un segundo jugador canario por una acción impresentable producida a escasos centímetros del ¿juez? cuya atención en ese momento debía estar en las quimbambas.
Podría arguírse igualmente que en la última media hora el equipo se pareció siquiera un poquito al que nos ilusionó el mes y medio anterior dotando de algo más de sentido a su juego y mereciendo el empate en unos minutos finales tras el gol de Romay en los que dispuso de dos o tres ocasiones para marcar y evitar la segunda derrota consecutiva.
Se podría, en fin, concluir que el equipo no ha dado la talla en estos dos partidos en los que solo pareció mostrar esa imagen que un aspirante a play off debe enseñar en 25 o 30 minutos de los 180 jugados en dos escenarios más propios de fútbol para partidos entre casados y solteros de un grupo de amigos que de una competición que se dice semiprofesional (este atribulado bloguero se pregunta que beneficio o que espíritu de crecer pueden tener los jugadores del Valladolid B o los en su mayoría marrulleros del Las Palmas B disputando estos partidos en "infiernos" que no están siquiera permitidos en ese contubernio peligroso y lleno de contradicciones llamado LFP. )

Sin embargo, a pesar de los argumentos de peso ofrecidos más arriba que en su mayoría coinciden en la muy mala actuación de los nuestros cuando más se necesitaba estar a la altura, no se puede negar el hecho de que todavía existen opciones de clasificarse entre los cuatro primeros y que a ese objetivo se debe agarrar el equipo aún cuando en Adarve y Las Palmas haya defraudado completamente a aquellos que creíamos que la falta de concentración y el "sinsentido futbolístico" del equipo fuera de casa había terminado tras las victorias en A Coruña y Coruxo.

Estas dos derrotas nos han quitado el privilegio no ya de estar a estas horas con más de medio play off en la mochila sino también de depender de nosotros mismos en estas dos últimas jornadas para meternos arriba.  
Existen muchas y claras opciones de clasificarnos ganando los seis puntos aunque también aparecen combinaciones no demasiado raras de que no nos valgan ni siquiera estas dos victorias para jugar la promoción como también hay otras menos probables que nos meterían aún sin ganar esos seis puntos finales.
El camino correcto para no volverse demasiado locos con las cuentas, los dobles empates, triples empates, cuádruples empates y demás sería no mirar más allá del partido complicado que tendremos que afrontar el próximo Domingo ante el Atlético B.

Como ya se ha dicho en varias ocasiones en este blog, una jornada nunca será buena si no ganamos nosotros y por ello lo único esencial ahora es que el Pontevedra CF vuelva a parecerse a ese equipo esperanzador de antes del Adarve y que destierre esa otra imagen muy dificilmente sostenible y justificable ofrecida tanto en Madrid como en la primera parte en Gran Canaria.
Luego, si hemos sido capaces de vencer al filial rojiblanco tocará ver que ha pasado en Bouzas o en S.Sebastián de los Reyes y como se dibuja nuestra situación para la última jornada pero de nada o de muy poco vale querer ganarle al Castilla en su casa antes de haber derrotado a un Atlético que podría asegurar matemáticamente su posición del play off ganando el Domingo en Pasarón.  

Para el partido del Domingo recuperaremos a Churre una vez cumplida sus sanción y es posible que también a Kevin que fuerza para poder estar en un choque para el que necesitamos todo nuestro potencial sobre el césped.

Por parte del Consejo de Administración (el mismo que fue incapaz de movilizar a su gente para acudir en masa al encuentro en Adarve) ya se anuncian promociones y todo tipo de zarandajas que pierden parte de su sentido cuando semanas antes no se ha apostado por facilitar de verdad el viaje a sus aficionados pero que es posible sí surtan efecto dentro de unos días para volver a notar más poblado el campo de Pasarón y tratar de generar ese ambiente adecuado para que nuestro futbolistas se sientan arropados en este duelo que entraña tanta dificultad.

Este atribulado bloguero sueña con ver de nuevo a ese equipo seguro de sí mismo y organizado que encandiló los días del Sanse y Bouzas. 
Ese equipo alegre, con chispa, jugón y que destilaba alegría en cada una de sus acciones no solo en esos dos encuentros en casa sino también en Coruxo.
Un equipo, si es posible, en el que jueguen los que han venido haciéndolo esas semanas en las que nos encandiló y (bajas obligatorias al margen) no existan demasiados experimentos que casi nunca conllevan un buen resultado.
Un equipo que todavía está a tiempo de meterse y que en su estadio ya ha demostrado con creces que puede ganar a cualquiera y en el que han salido goleados varios rivales de la zona alta.   
Un equipo que le mire a la cara a los jugadores colchoneros y en esa mirada le transmita que el futuro de muchos de ellos estará muy arriba en el fútbol pero que esa tarde y a esa hora en Pasarón no tendrán otro remedio que morder el polvo.
Un equipo en definitiva que ofrezca esa versión que lleva dentro y que tanto hemos echado de menos en estos quince días infaustos.

Es hora de volver a aparecer. O se hace ahora o ya no habrá remedio.


jueves, 2 de mayo de 2019

Entre la decepción y la esperanza

En un episodio de la famosa serie "Bing Bang theory" Sheldon Cooper se encuentra en un hospital de Pasadena junto a su novia Amy y su amiga Penny.
Su presencia allí obedecía al hecho de que su gran amigo Leonard se estaba sometiendo a una operación quirúrgica bastante rutinaria para corregir un problema en sus fosas nasales que entre otras cosas provocaba que sus ronquidos martirizaran por las noches a la bella Penny con la que compartía dormitorio.
A pesar de la poca peligrosidad que conllevaba la operación de su amigo, Sheldon se había mostrado contrario a que dicha intervención se produjera ante la posibilidad (remota sí) pero posibilidad al fin al cabo de que Leonard acabara sus días en el quirófano de la clínica.
Después de engañarle para que no supiera el día en el que su compañero de piso se sometería a la operación y que por diferentes circunstancias sucedidas a la lo largo del capítulo el inefable Sheldon Cooper descubriera la fecha de la misma, la ansiedad del físico teórico se dispararía todavía mucho más al producirse un leve temblor de tierra que terminaría por producir un corte de energía eléctrica en la localidad.
Ni la lógica existencia de un generador propio del hospital para afrontar una contingencia como esa pudo evitar que Sheldon entrase en pánico y corriera desde la sala de espera hasta el interior de la clínica en busca de su amigo del alma.
Lo que no tuvo en cuenta el protagonista de la serie es que entre dicha sala de espera y la zona de quirófanos se hallaba una puerta de cristal tan fino como bien lavado que recibió el impacto de su desventurado rostro haciendo que rebotase hacia atrás y dejándole ko casi de inmediato.
El episodio termina con una última escena con los amigos ya en su apartamento y sentados en su sofá preferido ambos con la nariz vendada producto en un caso de la operación y en el otro del "trompazo" contra la puerta del hospital.

Al hilo de la divertida trama de este episodio de una de mis series preferidas, debo confesar que si alrededor de las doce de la mañana del pasado Domingo alguien me dijera que el Pontevedra CF iba a perder su partido contra el UD Adarve no le habría concedido demasiado crédito. 
Y si además de informarme de la derrota esa fuente acompañase la información con el dato de que el partido que íbamos a realizar resultaría realmente nefasto  ya le habría otorgado la  credibilidad cero a mi particular "garganta profunda".

Sin embargo, dos horas después no tendría más remedio que reconocer la veracidad de lo relatado por mi confidente pues la actuación del Pontevedra CF no pudo resultar más descorazonadora y decepcionante tanto para los aficionados que pudieron asistir "in situ" al naufragio (que fueron menos de los que deberían haber sido si el club hubiera puesto un mínimo de interés en que desde aquí se hubiera desplazado más gente) como para los seguidores que desde Pontevedra comprobábamos como un equipo que nos había encandilado en las últimas semanas no era capaz de hacer absolutamente nada ante un rival que llegaba casi descendido y que venía encajando goles como auténticos churros ante cualquier contrincante.

Con la misma cara de derrota y dolor con la que Sheldon acabó aquel capítulo de su serie acabé yo en mi casa incrédulo ante la inesperada actuación que los nuestros habían tenido en la capital de España.

El "golpetazo" no se debe solo a una derrota importante sino a la forma en que se produjo la misma.
El equipo duró aproximadamente diez minutos sobre el campo y sobre todo a raíz de encajar el primer gol se deshilachó por completo hasta terminar el choque dando una imagen impropia de un conjunto que quiere meterse en un play off de ascenso a segunda.    
Más desazón todavía produjo esta situación por los resultados maravillosos que se habían producido la tarde anterior que nos podrían haber colocado en caso de victoria a un paso muy corto de la clasificación entre los cuatro primeros.

Las excusas posteriores ya nos las sabemos más o menos de memoria. 

Que si el campo de hierba artificial, que si el calor, que si la hora del partido.... Todos argumentos que sí tienen su importancia pero que no pueden resultar decisivos a la hora, no de perder o ganar, sino de dar esa imagen apática y de impotencia casi desde el minuto 1.
Debemos recordar que el Pontevedra esta misma temporada dio un recital en la primera parte del Baltasar Pujales (césped complicado donde los haya) y que venció por la mañana al líder de la categoría por 0-2 haciendo un partido importante en la villa de Fuenlabrada.

Más las cosas salieron así y no queda más remedio que levantarse y recuperarse de un "trompazo" de considerables dimensiones que ha complicado bastante la clasificación pero que no la ha echado a perder y que ni siquiera nos impide depender de nosotros mismos para lograrla.

Ahora bien, esa trayectoria buenísima con la que llegamos al García de la Mata no solo en forma de victorias sino también de buen fútbol y confianza ha sufrido un grave revés que por lo menos a este atribulado bloguero le llena de dudas ante el casi decisivo partido a jugar en tres días frente al Las Palmas AT.  
Esas dudas llegan no solo por la penosa imagen ofrecida ante el Adarve sino porque el escenario en el que se jugará el partido del Domingo se dan casi las mismas circunstancias que se daban el pasado Domingo, es decir, césped artificial, calor y horario matutino (incluso una hora antes pues el choque se disputará a las 11.00 hora local) .

A estas circunstancias hay que unir otras de bastante importancia.
A saber, además de la baja ya conocida de Kevin tendremos la segura de Churre por sanción y la más que posible a día de hoy de Adrián León por lesión.
El rival está luchando a brazo partido por su salvación y en mi opinión es bastante mejor que el Adarve. Además encaja muy pocos goles y lleva una racha como local muy importante en los últimos tiempos.

¿Qué conclusiones debería sacar el equipo de su infame partido frente al Adarve y de estos datos que hacen muy peligroso y complicado el partido del Domingo que viene?

Pues la primera y más importante es que a pesar de las bajas y demás condicionantes cuenta con argumentos más que suficientes para hacer un gran partido e imponerse (o al menos puntuar ya que un empate nos permitiría seguir dependiendo de nosotros) al filial gran canario.

No obstante, para ello deberá ser necesario que los jugadores no salgan con ese perfil achicado con el que se les pudo ver hace unos días en el campo del Adarve.
No sé si por la presión o porqué circunstancia, el equipo volvió a parecerse al de Valladolid o Salamanca y no al de Coruxo o al de la segunda parte en Abegondo en la que pareció sacudirse los nervios y poner sobre el terreno de juego lo necesario para regresar con los puntos.   

A este bloguero y a a buen seguro a muchos otros aficionados les gustaría ver en Las Palmas un equipo que ante los problemas no se venga abajo sino que pelee y entregue en el campo las muchas cosas buenas que otras veces ha demostrado que puede ofrecer.
A un equipo que crea en sí mismo, que trate de ocultar sus defectos (que los tiene, claro que sí) pero  que haga todo lo posible por enseñar sus virtudes que también son muchas y que puestas sobre el césped no le hacen inferior a nadie.

A un equipo, en definitiva, que no digiera lo apretado de la clasificación como una rémora o una carga imposible de llevar sino como un aliciente que lejos de colocarnos piedras en la espalda nos otorgue pequeñas alas con las que volar como lo hemos hecho antes del infausto partido del Adarve.

Podemos ganar en Las Palmas pero para ello debemos superar el hecho de que juguemos en hierba artificial y extraña, con más de veinte grados y en un horario poco usual.
Eso ya lo sabemos de antemano y por eso no se puede olvidar pero tampoco puede ser utilizado como una barrera piscológica que nos haga salir medio vencidos al terreno de juego.

Insisto, el equipo ha demostrado que puede y aún a pesar de las bajas en Las Palmas hay que salir siendo conscientes de nuestro potencial, con la concentración que faltó en Adarve y con la motivación necesaria para encarrilar un resultado que siga dejando en nuestras botas el destino de las dos últimas jornadas de Liga.

Ojalá el próximo Domingo a la hora de comer vengan a mi memoria otros episodios de Bing Bang con anécdotas completamente diferentes como aquellas en las que Sheldon se saca de la chistera descubrimientos físico teóricos que le hacen optar nada menos que al Premio Nobel.

   



   

viernes, 19 de abril de 2019

Gran viaje en una alfombra mágica

Para que ruede el balón de la manera tan primorosa como lo hizo en la primera parte del partido de ayer en Pasaron hacen falta dos cosas.
La primera es que la manejen jugadores que lo acaricien con su talento y lo dirijan en cada momento al lugar exacto al que desean con la autoridad del jinete que se relaciona con su montura con autoridad pero sin usar la fusta.
Cuando esos futbolistas se encuentran y no solo tocan la pelota con primor sino que luego se mueven buscando sin pausa el espacio para que el compañero los encuentre entonces la sinfonía está casi garantizada.
El segundo factor casi imprescindible para que esa música suene de una manera tan perfecta es que el tapete sobre el que los jugadores y el esférico evolucionan se encuentre en buenas condiciones para que se genere esa genial melodía. 

Y ayer por la tarde en un Pasarón con bastante más gente de lo habitual (quitando la razón a aquellos que pensaron que no era buena idea jugar en Jueves ante el riesgo de divisar mucho cemento entre los que se encontraba este atribulado y en este caso muy equivocado bloguero) se dieron esas dos circunstancias para que el partido acabara en fiesta y la ilusión de la parroquia granate aumentara todavía más de cara a las últimas cuatro jornadas.

Cuando se juntan futbolistas de la categoría técnica de Borja Domínguez, Romay y Alvaro Bustos lo más probable es que el fútbol fluya casi como por ensalmo y la pelota se desplace por la hierba dibujando jugadas maravillosas que solo pueden producir la admiración de los espectadores.
En la primera parte del choque estos tres hombres dieron un recital de tocar, moverse, buscar el espacio libre y generar peligro ante el área rival que acabó por encandilar a a todos los que estábamos en las gradas.
Si además unimos a la actuación descollante de este trío, la mejor primera parte disputada hasta este momento como granate de un Pedro Vázquez fenomenal, el trabajo incansable y además acompañado de otro gol de Javi Pazos y a la seriedad en el trabajo del resto del equipo entonces encontramos la razón de porqué el Pontevedra CF fue muy superior en todo momento al Rápido de Bouzas al que debió derrotar por una diferencia mayor si se hubiera estado más acertado en la finalización de las incontables ocasiones de gol producidas y disfrutadas por el equipo granate.

Claro que tampoco podemos olvidar el segundo factor por el cual el colorido del partido alcanzó sobre todo en el primer tiempo una tonalidad realmente brutal.
Y es que aunque no se sepa muy bien por que, el césped de Pasaron lució ayer espectacular, con un verde que enamoraba las pupilas y con una superficie tan tersa que en ocasiones evocaba esa alfombra mágica que una leyenda dice que fue regalada al rey Salomón de un color verde brillante y un tamaño gigantesco y que el soberano utilizaba para desplazarse por el cielo en todos sus viajes.

Ver ayer moverse por esa hierba a Romay con esa elegancia en el toque haciendo paredes con Bustos por la izquierda o Pedro por la derecha y ver también a Borja correr por este "pasto" como deslizándose mientras organizaba y dirigía el medio campo granate fue verdaderamente un auténtico regalo.

Como no podía ser de otra manera las ocasiones fueron llegando e incluso la primera que se cristalizó hizo honor a otra faceta en la que también se ha visto una clara mejoría en los últimos tiempos, la estrategia.
Ese primer gol llegó tras una falta provocada por Pedro Vázquez tras gran jugada personal y en la que Borja el propio Pedro y Romay protagonizaron una acción claramente de laboratorio que el de Malpica concretó a la segunda tras rechazar el portero su primer intento.

Hubo más jugadas ensayadas que casi salieron como otro córner buscado para el remate de Pazos tras maniobra de distracción en el área que casi salió además de la peligrosidad natural que cada saque de esquina botado por Borja conlleva por su excelente manejo del balón parado.

Igual que llegó ese primer tanto llegaron esos errores en el remate que ya se manifestaron de manera exagerada en Coruxo.
Javi Pazos desperdició dos muy claras y Bustos otra en una jugada realmente extraordinaria pero después de la única oportunidad del Bouzas en el partido (remate al larguero en un saque de esquina) llegó el 2-0 de Javi Pazos fruto de su brega y su voluntad de hacerse un sitio en este equipo.

En la segunda parte llegaron los dos cambios por molestias de Pedro y de Kevin. El primero de ellos en los primeros minutos del segundo tiempo dio la oportunidad a Alex González de volver a recordar que en él seguimos teniendo a ese extremo eléctrico y veloz que tanta falta posiblemente nos va a seguir haciendo en este tramo final del competición.
Ayer falló dos ocasiones muy claras pero volvió a generar mucho peligro por esa banda izquierda que Bustos abandonó con su entrada para irse a la derecha.
Pronto llegó el 3-0 en otro lanzamiento "marca de la casa" de Borja aunque está vez con la fortuna del desvió en un rival y a renglón seguido el 3-1 en una falta que acabó con el balón en nuestra portería y que debió defenderse mejor.

Incluso dio tiempo para ver más minutos a Arrabarruena que en esta ocasión no dio esa sensación de indolencia de hace un par de semanas e incluso asistió con acierto a Alex en una de esa ocasiones marradas por el pequeño jugador cántabro.
Hubo tiempo también para que Bustos demostrase una vez más el "cañoncito" que tiene en su pierna izquierda pero otra vez un poste ( he perdido la cuenta ya de los balones a la madera de este hombre en los últimos tiempos) evitó un gol que habría sido precioso.

El partido terminó al fin con un Pontevedra CF que se manifestó superior en todo momento a su rival y que no redondeó una goleada importante por esa falta de acierto ante el gol que constituyeron junto a esas molestias (que esperemos sean leves) de Pedro y Kevin la única nota medio negativa de la tarde.

Habrá que esperar a que discurra toda la jornada para ver como queda la situación (el Castilla ya venció medio de casualidad al Fabril en Madrid por 1-0 también ayer) y en que puesto afrontaremos la siguiente.

Que ahora vienen curvas resulta evidente. 

De cuatro jornadas que restan tres se jugarán fuera y la primera piedra de toque será el campo del Adarve.
Es un campo pequeño (no tanto de ancho sino de largo) y el rival llegará (de no conseguir puntuar el Domingo) en una situación realmente desesperada.

Será otra final para la que habrá que prepararse con esmero y adaptarse a las diferentes condiciones en las que se jugará el partido.

Ahora bien, lo que está fuera de toda duda es que ayer el equipo volvió a disfrutar sobre el césped e hizo disfrutar a una afición esperanzada.

Estamos en un momento idóneo para lograr algo importante. 

Ahora hay que tomar el Adarve que nos espera dentro de nueve días para dar un auténtico paso de gigante para la clasificación.


    

lunes, 15 de abril de 2019

Con la cuarta llegó el premio soñado

Después de treinta treinta y tres jornadas de Liga el Pontevedra CF está entre los cuatro primeros.

A falta de cinco jornadas para el final la misión del equipo ahora es la contraria. 

Hasta ahora la canoa navegaba con más o menos dificultades hacia la orilla de la zona de play off y la corriente en contra fue tan fuerte en ocasiones que parecía que nuestro destino no sería otro que esa masa de agua mansa y sin viento alguno en la que no puedes hundirte pero tampoco llegar a tocar la arena. 
Más no ha sido así y este grupo ha resistido la fuerza de esas corrientes y vientos contraios para llegar con su embarcación a la playa y tratar de hacerse fuerte entre las palmeras frondosas de la zona noble de la clasificación.
Lo que toca a partir de este momento es evitar de todas las formas posibles que la nave se vea arrastrada de nuevo hacia alta mar y tratar de colocarla lo más tierra adentro posiblea para consolidar una posición que tanto trabajado ha costado conquistar. 

El mérito de la plantilla y el cuerpo técnico es grande. 

Tras el varapalo sufrido en el Helmántico la costa se alejó muchas millas náuticas y el equipo sabía que debía recomponerse y hacerse fuerte no solo en casa (esa asignatura estaba bien aprobada desde Septiembre) sino también fuera de nuestro carismático Estadio.

Costó como no podía ser de otra forma y contra el Guijuelo bordeamos el vuelco definitivo pero tras un mal partido apareció la dorada cabellera de Rivera para equilibrar de nuevo la canoa. Luego llegó Abegondo y una buena segunda parte en ese campo; el Sanse al que sacamos del partido a base fútbol, empuje y convicción y ahora llegaba el Coruxo y su meritoria racha sin perder al que habría que derrotar para enfilar ya con toda la vela desplegada el camino hacia esa isla soñada.

Y en O Vao el Pontevedra CF desplegó una primera parte que solo cabría calificar de extraordinaria a no ser por la cantidad de ocasiones clarísimas de gol desperdiciadas ante la portería "verde".

En esos primeros 45 minutos solamente existió un equipo sobre el terreno de juego que fue el nuestro y con desesperación fuimos viendo como Kevin erraba la primera oportunidad diáfana para marcar; el propio Kevin fallaba un penalti con su consiguiente rechace que parecía casi más fácil de meter que el lanzamiento desde los 11 metros; como Pedro Vázquez fallaba a renglón seguido otra ocasión sin portero todavía más clara que las de Kevin y para terminar pudimos también presenciar como Romay desperdiciaba un uno contra uno contra el portero y un remate de cabeza en buena posición que se marchaba rozando un palo de la meta de Alberto. 

El Pontevedra presionaba arriba de forma incansable, robaba, tocaba con velocidad pero no sentenciaba ya el choque en los primeros 15 minutos por esa falta de acierto que al menos a este atribulado bloguero le hizo temer lo peor.

Y lo peor no era otra cosa que el cumplimiento de una de las leyes no escritas del fútbol: si perdonas lo imperdonable, el rival llegará una vez y acertará con el gol.
Pudo cumplirse dicha circunstancia pues en medio de tanta ocasión granate y tanto avasallamiento del Coruxo, el equipo vigués gozó de una gran oportunidad en un balón centrado hacia el segundo palo desde la derecha de nuestra defensa que Manu Justo controló muy bien y remató mandando el cuero muy cerca de la portería de Edu. 

Se había fallado lo infallable pero por lo menos el Coruxo no había materializado la suya lo que hubiera supuesto un mazazo de considerables dimensiones para el Pontevedra.

En esta primera parte (que insisto habría sido sobresaliente de materializar un par de las ocasiones generadas) y dentro del gran tono general del equipo tanto colectiva como individualmente, destacó en mi opinión por encima de todos un Alvaro Bustos que cada vez que se hacía con el esférico creaba peligro sin descanso en campo rival. Bustos dio un recital de regate, desborde y pase mostrando la mejor cara desde que viste esta camiseta y llenándonos de esperanza cara al tramo final de competición si es capaz de mantener este nivel que ya exhibió (quizá no con tanta exuberancia) la semana anterior ante el Sanse.

Sin embargo, no se había marcado antes del descanso y parecía complicado que el equipo mantuviera esta superioridad  en la segunda mitad en la que se podría pagar tanto indulto al Coruxo a la hora de concretar las oportunidades.

Y la segunda parte ya no empezó igual. El rival salió con más entereza e incluso gozó de una buena ocasión casi al principio en un tiro de Juanpa que se envenenó tras rozar en Churre para salir muy cerca del poste derecho de Edu Sousa.

No obstante, con el paso de los minutos el Pontevedra volvió a asentarse y coger el timón del partido. Borja Domínguez y Romay volvieron a crecer sobre el césped y Kevin ponía ese trabajo en el medio una vez superado su desacierto rematador de la primera parte.
Sin esa sensación de aplastamiento del primer tiempo, el Pontevedra empezó a crear alguna oportunidad como la de Bustos que no llegó pro centímetros a un buen balón servido por Romay desde la línea de fondo.

Y luego llegó el gol.

La jugada se produce por la indecisión de un mediocampista rival que ante la presión granate se equivoca y ve como Bustos se hace con la pelota en la frontal. A pesar de hacerle una dura entrada, el árbitro deja seguir pues la "bola" llega  a Romay que centra al segundo palo para que Pazos meta la cabeza y haga ese gol tan esperado y merecido para el Pontevedra CF.

Era un tanto el de Javi que nos clasificaba de forma provisional para el play off pero que además rompía su sequía que había comenzado el día de Reyes en el enfrentamiento contra el Castilla, equipo al que había marcado su último gol.

De esa jugada salió Bustos medio renqueante y por ello fue sustituido por Pibe. Fueron los siguientes minutos tras el gol de más dominio granate que seguía sin meterse atrás y que incluso pudo hacer el segundo en gran jugada de Borja que no pudo cristalizar un Pedro Vázquez negado ante la portería contraria. 

Los últimos siete minutos de juego reglamentario y la larga prolongación fueron otra cosa. 
Luismi decidió sustituir a Romay por Berrocal y a partir de ahí el equipo dejó de tener la pelota y dio un claro paso atrás.
Fue ese rato final del partido un tanto angustioso. Primero por la importancia suprema de los puntos en juego y luego porque el Coruxo sin Romay e incluso Pazos (también relevado por Arruabarrena) se vio menos amenazado en defensa y se echó para adelante aceptando la decisión del Pontevedra de recular. 

Y bien pudo empatar a base de corazón el equipo de Montes. Primero en una falta cerca de la frontal que llega por un error grave de Borja al perder una pelota en zona peligrosa y que constituyó prácticamente el único error del gran jugador llegado en Enero. Por suerte, un atacante contrario no llegó a desviar la pelota antes de que esta acabase en los brazos de Edu.

Y el susto mayor llegó casi en la última acción del choque (no seríamos nosotros sin un sobresalto final que nos produzca un "tantarantán" coronario) tras un saque de banda peinado dentro del área que provoca que un balón llegue casi franco a un delantero coruxista que para nuestra fortuna envió su lanzamiento fuera del marco de Edu.

Habría sido muy duro encajar ese gol y no habría reflejado en absoluto lo ocurrido sobre el campo de O Vao pero ahora estamos en la "ola buena" y mientras balones tan desafortunados como los de Cruz el día del Burgos o aquel "pseudogolobo"del Internacional nos costaron cuatro puntos, ayer ese balón de Silva se fue fuera y el partido terminó con una victoria tan merecida como trascendental a efectos clasificatorios.

Tras la derrota en Salamanca, la fase de ascenso parecía lejísimos. 

Quedaban nueve partidos y para llegar a esos 65 puntos que se estimaban como suficientes para su disputa se necesitaban siete victorias de esas nueve últimas jornadas. Además, al igual que la campaña anterior, ya no sería suficiente con ganar aquí sino que habría que darla talla y vencer lejos de nuestra casa.

El equipo y su dirección técnica siempre afirmaron que no estaba nada perdido y que seguirían luchando en pos del objetivo y desde entonces han acumulado cuatro victorias seguidas (dos de ellas fuera) y jugando realmente bien en los dos últimos enfrentamientos.

Claro que ahora es cuando hay que mantener la calma más que nunca y tener los pies bien asentados sobre el firme.
Se ha hecho, en mi opinión, lo más difícil pero cualquier distracción resultaría fatal para la culminación del este buen trabajo.

Sin ir más lejos, en solo tres días llegará el siguiente duelo.

En una decisión que no me gusta, no comparto en absoluto y me parece muy difícil de explicar, el Pontevedra jugará en Pasarón el Jueves en vez del Domingo frente al Rápido de Bouzas que se está "partiendo el pecho" para quedarse en 2ªB.

Que porqué se decide esto, repito, ni lo sé ni lo entiendo pero el caso es que el rival tendrá un día más de descanso tras jugar el Sábado, circunstancia que resultaría irrelevante de jugarse en fin de semana.
Además, Alex González que ayer no pudo en entrar en la convocatoria dispondrá de 72 horas menos de recuperación y cualquiera que le haya visto frente al Sanse sabe de la importancia del rubio extremo cántabro para nuestro juego de ataque.

Sea como fuere, lo que sí deberíamos evitar entre todos los aficionados es que se produzca un ambiente desangelado y extraño por tratarse de un día (Jueves Santo) poco indicado para la Liga de 2ªB lo que ya se notó la pasada temporada en aquel Pontevedra -Talavera crucial para nuestros intereses y en el que no hubo demasiada gente en el campo.

Ahora todo cuenta, TODO. 

Es importantísimo que estos jugadores que nos han devuelto la esperanza a base de victorias se vean bien arropados el próximo Jueves para lograr otros tres puntos auténticamente de oro para el Pontevedra CF.

Quedan cinco partidos y de ellos solo dos serán aquí.

El Jueves toca vibrar con el equipo y convertir este Jueves en un Domingo de fútbol en el que el rival que no olvidemos llegará en forma y "jugándose la vida" tenga claro desde el primer minuto que el hueso que tiene enfrente es demasiado duro como para roerlo y salir con puntos de Pasarón.

Lo bonito del fútbol es la ilusión y los sueños que despierta seguir a tu equipo. 
Prolonguemos esto más tiempo y a pesar de decisiones absurdas que no hay por donde cogerlas poblemos el campo dentro de tres días para ayudar al Pontevedra CF a dar otro paso más hacia el play off de ascenso a segunda división.   




  

lunes, 8 de abril de 2019

Otra vez a tiro de piedra

La derrota en El Helmántico hace cuatro jornadas y la forma en la que se produjo parecía que había terminado con las aspiraciones reales del Pontevedra CF para clasificarse entre los cuatro primeros.
Además, el mal partido en Salamanca se unía al empate siete días antes en casa ante el Burgos y a la derrota en Ponferrada que completaba un trío de encuentros en los que solo se había logrado sumar un punto sobre nueve.

Meterse arriba todavía era posible con las matemáticas en la mano pero el margen de error se había estrechado tanto que de los últimos nueve partidos apenas nos podíamos permitir uno o dos fallos para no quedarnos fuera definitivamente.

Tras ese mal partido contra el Salamanca en el que no hubo apenas reacción tras el primer gol local y en el que el equipo dejó entrever cierta precipitación e impotencia ante su destino, la plantilla y su entrenador siguieron manifestando que existían opciones todavía para volver a meterse y que no se podía arrojar la toalla.

Llegó el choque ante el Guijuelo jugado en una tarde calurosa y pesada en la que el Pontevedra CF no dio síntomas de recuperación pero de la que salió airoso gracias a un gol a última hora del canterano Rivera.
Luego Abegondo apareció como piedra de toque fuera de casa y ante un conjunto casi descendido. El Pontevedra volvió a ganar jugando una primera parte mejorable y una segunda con más seguridad y confianza.

El San Sebastían de los Reyes era el próximo rival al que el Pontevedra debía derrotar para seguir en la lucha y alcanzar por segunda vez esta temporada la cifra de tres victorias consecutivas (en la primera vuelta llegamos a acumular cuatro justo en el tramo de Liga que empezará el Domingo que viene en Coruxo).

A diferencia de lo ocurrido el día del Guijuelo en el que las palomas no volaban para resguardarse del sol, la tarde de ayer apareció sombría, oscura y con inmensos nubarrones que despedían agua sin cesar maltratando el ya de por sí deficiente drenaje del Estadio de Pasarón.

Se barruntaba un partido intenso, bronco y en el que jugar a ras de suelo iba a resultar con el paso de los minutos misión casi imposible para los 22 protagonistas.

De entrada, sorpresa al analizar la convocatoria rival. Ni Aguero ni sobre todo Castel (segundo máximo goleador del equipo) aparecían en la misma por problemas físicos de última hora que no habían sido anunciados en la previa del choque.
Por nuestra parte, la novedad más destacable la constituía la titularidad de Bustos en lugar de un Pedro Vázquez no recuperado de sus problemas físicos surgidos en Abegondo.

A lo largo de la primera parte todavía se podía jugar más al fútbol que al water polo. 
Había charcos, sí, pero era posible circular la pelota aún con dificultades y tratar de de jugar a ras de suelo y no solo por el lluvioso cielo pontevedrés.

Y el equipo tras unos primeros minutos, pocos, de presión algo adelantada del Sanse cogió el timón del partido para no perderlo ya casi en ningún momento del mismo.

Borja mandaba en el medio acompañado por un incansable Kevin Presa; Alex González empezaba a percutir por su banda en lo que sería el comienzo de un encuentro extraordinario; Bustos dejaba detalles de clase por el otro lado y el "James Bond" del Pontevedra, Manuel Romay, dejaba bien claro desde el principio que esta tarde también iba a aparecer y que repartiría a lo largo de los noventa minutos todos los Martinis (mezclados que no agitados) que sus compañeros le requiriesen para cumplir su misión.

Llegó pronto una tarjeta amarilla a "nuestro" Bruno Rivada que actúo de lateral izquierdo y manifestó los mismos problemas que en esa misma posición revelaba cuando vestía de granate. Después otra cartulina amarilla a otro jugador franjirrojo, Tena, dejaba bien a las claras que el Pontevedra empezaba a desbordar y que se hallaba mucho más cómodo sobre la hierba que el conjunto de Matapiñoneras.

En esa dinámica favorable llegó el primer tanto granate.

La jugada nace de una conducción meritoria por la pesadez del terreno de juego de Alex González por su banda que no encuentra oposición a su velocidad y cuyo centro es introducido dentro de su portería por un Alvaro Zazo que actúo de defensa central y que en esa jugada no estuvo especialmente afortunado.
Con el marcador a favor el Pontevedra CF siguió percutiendo sobre la defensa contraria convirtiéndose en dueño y señor del encuentro. 
En estas apareció otra vez "Bond" para sacarse del smoking una jugada maravillosa en el lado derecho del área visitante que termina con un disparo precioso al palo largo que salió a escasos centímetros de la portería rival.

Entre tanto dominio pontevedrés la jugada del empate del Sanse apareció de forma aislada e igualmente afortunada. 
Buena acción de Iván Martín por la banda izquierda para entrar en el área granate y realizar una especie de centro chut que posiblemente acabaría en fuera de puerta pues el balón parecía demasiado violento para la llegada de Perales en el segundo palo.  
Sin embargo, en la desviada trayectoria del balón aparece David Castro que en una acción instintiva mete la pierna y provoca que la "bola" se meta en la portería de Edu para el empate a uno.

Es en ese momento cuando el Pontevedra CF empezó a dejar bien claro que no contemplaba la posibilidad de marcharse del partido sin los tres puntos en la "saca".

Lejos de manifestar nervios, desazón o incomodidad por el desafortunado lance que dio con las tablas en el marcador, el equipo siguió creyendo y jugando al fútbol para tratar de desarbolar de nuevo a la defensa del Sanse.
Llegó en varias ocasiones en esos diez últimos minutos de la primera parte a las inmediaciones de la portería contraria siendo la más clara y la más bonita aquella en la que Bustos se hizo con un balón en el interior del área algo escorado a la izquierda para conectar un zurdazo precioso que tras desviar el portero fue a estrellarse espectacularmente contra el larguero de Rudy.

El segundo tiempo no empezó bien para el Pontevedra.
En un despiste en el que no se presionó adecuadamente, el Sanse pudo crear mucho peligro en un balón a la espalda hacia un atacante que entraba en posición correcta para plantarse ante Edu pero Cristián Perales se equivoca y acude también en busca del esférico cuando, el sí, se hallaba en claro fuera de juego.
Esta acción unida a otra entrada por nuestro lado izquierdo defensivo por el peligroso Carlos Portero que había ingresado tras el descanso en el campo parecían vaticinar una segunda parte muy complicada en la que además cada vez era más difícil evolucionar a ras de suelo por la cantidad de agua que ya anegaba grandes zonas del terreno de juego.

No fue así, ni mucho menos.

Y todo empezó a aclararse de nuevo cuando "007" envío un balón largo para el incansable Alex Gónzález. 
Alex recoge, progresa hasta línea de fondo, amaga con centrar hacia Javi Pazos y en lugar de ello se gira y se deshace del defensa con un túnel más inmenso que el del Guadarrama; avanza por la línea y le pone la pelota de manera magistral a un Bustos que con picaría se adelanta a la defensa y remata al fondo de las mallas.   
Un gol precioso fruto de la individualidad de un Alex que ayer "se salió" auténticamente y ofreció esa versión veloz, chisposa y vertical que tanto agradece su equipo.

No cejó el Pontevedra en su empeño de sentenciar el choque tras el 2-1.
Siguió el conjunto granate siendo el amo y señor del partido y apenas sufrió ante los embates de un rival que sólo buscaba sus opciones en algún balón parado fruto de faltas laterales o saques de esquina. 
El Pontevedra defendió con orden estas acciones y no recibió ningún remate peligroso en toda la segunda parte.
Es más, con la intención de no meterse demasiado atrás y favorecer el balón directo del Sanse, el primer cambio fue el de Bustos por Pibe que mantuvo al Pontevedra en la misma línea y sin "meter el culo" demasiado cerca del marco de Edu Sousa 
Por contra, pudo sentenciar antes en otro balón al larguero enviado por Alvaro Bustos, en una acción de Pazos que remató de forma inocente con su pierna izquierda o con un lanzamiento desde lejos de Kevin que salió cerca de la portería del Sanse.

Aunque esa sentencia llegó para vivir con tranquilidad los últimos quince minutos de partido y lo hizo en otra acción preciosa e incluso más meritoria dado el estado del césped de Pasarón. 
Nuevo ataque pontevedrés, balón despejado por la defensa y "zapatazo" descomunal de Borja Domínguez desde varios metros fuera del área pegado al palo de un Jhon Rudy que pese a su estirada no pudo evitar el 3-1.

Fue otro golazo maravilloso que sellaba la victoria y cristalizaba la tercera seguida de un Pontevedra que fue mejor en todos los aspectos que el S.Sebastían de los Reyes.

En los últimos minutos ya sí el Pontevedra se tranquilizó algo más y buscó el cierre del partido. Berrocal entró por un muy buen Borja y ayudó a despejar los tímidos intentos madrileños y muy cerca del final Arruabarrena suplió a Javi Pazos que volvió a trabajar pero no a reencontrarse con el gol.

Son ya trece partidos (todos los de la segunda vuelta) en los que ni Javi ni Arruabarrena logran perforar las porterías contrarias en una sequía que parece no tener fin.

Después de esta victoria, el Pontevedra vuelve a tener a tiro a los equipos que ahora ocupan posición de play off de ascenso.

Esta ardua labor que nos ha llevado a encadenar tres victorias  ha servido para ponernos otra vez a tiro de piedra pero no para "colarnos" entre los cuatro pues ese socavón de 1 de punto de 9 al que antes se hizo referencia nos había dejado bastante atrás en la tabla.

Como también se ha reseñado más arriba, el récord de victorias seguidas del equipo en esta Liga es de cuatro y precísamente contra los rivales a los que nos vamos a enfrentar a partir de ahora.

En la primera vuelta, tras caer en Matapiñoneras 2-1 ante el Sanse, se ganó 1-0 al Coruxo; 1-3 al Bouzas; 3-1 al Adarve y 1-0 a Las Palmas At.
Es cierto que en la primera vuelta tres de esos cuatro partidos se jugaron aquí pero tampoco hace falta explicar mucho lo que pasaría si el Pontevedra fuera capaz de repetir esta serie de resultados.

Lo primero, no obstante, es O Vao y este dificilísimo Coruxo que navega con tranquilidad en la tabla y que constituirá una prueba complicadísima para nosotros.

Es de esperar y de suponer que la afición (que a pesar de la dantesca tarde de ayer respondió en mayor número a la llamada del club)  tratará de "invadir" O Vao para que nuestros jugadores escuchen del minuto uno al noventa y algo el apoyo de unos seguidores que en Abegondo hace quince días dieron una lección de lo que significa construir en estadio ajeno una parcela particular.

El partido será importantísimo y la victoria crucial.

Ayer el Pontevedra no dio muestra en ningún momento de nerviosismo, prisas o desesperación ni siquiera ante el inesperado empate del Sanse.
Ese temple, ese saber estar será imprescindible que vuelva a aparecer en Coruxo.

Y si ya además aparece el fútbol de ayer entonces lograr la cuarta seguida podría ser una realidad.

   
   




lunes, 1 de abril de 2019

Si somos más, genial; si no a darlo todo

No bastaban ya los resultados como locales para meterse arriba después de los reveses de Ponferrada, en Pasarón contra el Burgos y Salamanca.
O se daba la talla a domicilio, o se sacaba una buena versión como visitante que permitiera al equipo ganar puntos de tres en tres o la suerte estaría echada.
O se vencía en Abegondo o la clasificación para la fase de ascenso sería ya una quimera casi inalcanzable.

Y llegó el equipo a A Coruña y ganó.

Lo hizo tras disputar una primera parte en la que después de un fugaz comienzo con chispa y llegada al área rival, el Pontevedra volvió a bajar algo su rendimiento y vio como el Fabril equilibraba pronto el partido y gozaba de oportunidades, desbaratadas dos de ellas por Edu y otra por un mal remate de Uxío en buena posición.
Es cierto que nosotros también llegamos y que en comparación con los dos últimos partidos fuera generamos el suficiente peligro como para haber conseguido algún tanto.

Sin embargo, fue tras el descanso cuando el equipo jugó mucho más que su rival. 
En esa primera media hora de la segunda parte el Pontevedra CF demostró que quería seguir aferrado a la ilusión de entrar en play off. 
Cogió en ese tramo el equipo granate el partido por los cuernos para imponerse al Fabril, hacer el gol del triunfo y seguir dominando el choque hasta que a falta de diez minutos y a raíz de una falta inexistente salvada por Edu en buena intervención sintió algo de intranquilidad y se echó para atrás en aras de conservar lo que poseía en el marcador.

No fue un partido brillante ni bonito y seguro que tampoco divertiría en exceso a aquellos espectadores neutrales que estuvieran viendo el encuentro pero sí fue un ejercicio de seriedad en esa segunda mitad por parte del Pontevedra CF que empujó hasta marcar, controló después y no concedió apenas nada hasta el silbido final del árbitro.

Tampoco podemos engañarnos. 
En esa primera parte en la que se tuvo algo más de "picante" (no mucho, tampoco hay que exagerar) que otras veces fuera de casa se concedió como ya se ha dicho más arriba otra vez en defensa con errores evitables y alguna pérdida en medio campo absurda que bien pudieron costar un gol en contra y que la película hubiera terminado con ese final tan amargo al que el equipo nos tiene acostumbrado tantas veces lejos de Pasarón.

Por fortuna, el filial deportivista no acertó, Edu estuvo en su sitio y el decorado cambió en esos treinta primeros minutos del segundo tiempo en los que el Pontevedra, francamente, me gustó.

En el plano individual, apareció otra vez esa versión exquisita de Romay con controles, pases, giros y demás detalles que encandilan a cualquiera que le guste el fútbol de clase. El Sábado apenas perdió un balón y siempre que el esférico llegó a sus botas la jugada mejoró y progresó en mejores condiciones para el compañero que recibía.
Borja estuvo también algo mejor que ante el Guijuelo pero en su "debe" hay que apuntar dos pérdidas (una por tiempo) impropias en un jugador como él que pudieron costar caro al equipo.
Los centrales estuvieron en su sitio, Nacho aguantó aunque sufrió algo en el primer tiempo y David Castro volvió a estar maravilloso esta vez desde el lateral izquierdo haciendo además el gol que decidió el choque.

Es cierto que seguimos con la rémora de los goles de los delanteros centro. 

En Abegondo fue Javi Pazos el que volvió a salir de titular y en honor a la verdad se vació trabajando para el equipo desde el primer minuto hasta el último en el que con acierto forzó una falta que le costó la amarilla para evitar la última progresión coruñesa. 
Sin embargo, no participó apenas en ninguna de la ocasiones de gol disfrutada por el Pontevedra y ya resulta urgente que él o Arruabarrena cuando juegue marquen ese gol que les devuelva la confianza pues se les necesita y mucho en este tramo final de Liga en el que tantas victorias necesitamos para la clasificación.  

Nota aparte debe llevarse la afición granate desplazada a A Coruña. 

No exagero si digo que visionando el partido por la tele no hubo un solo instante en el que no se oyeran sus gritos de aliento hacia el equipo convirtiendo el campo de Abegondo en un pequeño Pasarón.
Espectacular y emocionante.

Al hilo de esto último, pensando ya en esta nueva final que llegará el Domingo en casa frente al S.Sebastián de los Reyes que ya está a tiro tras su derrota frente al Rápido, tenemos que darnos cuenta los aficionados que contra viento y marea acudimos todos los fines de semana al ex vetusto que también nosotros jugamos nuestro papel.

He dicho muchas veces y lo mantengo ahora que en ocasiones no se valora la tremenda paciencia de una afición que en los últimos 40 años tan solo ha visto UN año al Pontevedra en fútbol "profesional". Que a veces resulta duro año tras año asistir a la 2ª B que no es otra cosa que un pozo y además con oscuros adentramientos en el "sótano del pozo" que es la tercera división.

Esto es cierto y este mismo bloguero que escribe hay oportunidades que ante el deseo de ver ganar al equipo y progresar en la tabla y salir de este agujero se frustra y se desespera y estoy seguro que esto le pasa a muchos más fieles de esta gran aventura que es el Pontevedra CF.

No obstante, cuando llega el final de Liga; cuando estamos todavía a tiempo de poder meternos en una fase de ascenso para la que no salíamos en la primer parrilla de favoritos; cuando hay que ganar casi todos los partidos que nos faltan para lograr el éxito, todas esas ganas y motivación deben alimentarse en sentido positivo y convertirse en ánimos para unos jugadores que el Domingo van a a tener que sudar tinta para doblegar al Sanse.

Lo que quiero decir es que si el Domingo por causa de promociones, descuentos, o demás historias somos más en el campo pues genial y bienvenido sea.

Ahora, si no lo somos; si estamos los de siempre o incluso si algunos de los nuevos guardan demasiado silencio, nosotros debemos hacer un esfuerzo para estar más activos y transmitir ese apoyo a unos jugadores en cuyas manos estamos y que agradecerán ese plus que siempre otorga escuchar a su gente enfervorizada y deseosa de ayudarles a conseguir el objetivo.

En este momento de la competición ya no hay marcha atrás.

Si se gana, se sigue en la brecha y se descansa con esperanza e ilusión hasta el próximo Domingo. Si no se gana, adiós muy buenas y que pasen los meses lo más rápido posible hasta que en Agosto ruede otra vez la "bola".

Yo espero que el Domingo se gane y que todavía haya que contar con el Pontevedra para meter la cabeza arriba.

Y después de lo Abegondo... Alguien se imagina lo que puede ser el campo de O Vao en 15 días?