lunes, 26 de agosto de 2019

Llenando el capazo de puntos

La competición de la regularidad; la que mide el potencial de una plantilla a lo largo de nueve meses; aquella que pone a prueba la resistencia de los equipos al calor del final del verano y final de primavera, al frío y agua del invierno, a las lesiones, a las sanciones y a los mil y un avatares que pueden surgir a lo largo de 38 partidos de Liga, ha comenzado.

Tras tres temporadas en las que el Pontevedra CF se vio obligado por el caprichoso sorteo a jugar el primer encuentro fuera de casa, en esta ocasión la Diosa Fortuna tuvo a bien decidir que el equipo se estrenase ante su gente y ante un rival de la misma provincia.

Y esa gente, nuestra gente, acudió ilusionada a encontrarse con sus jugadores en el inicio de una campaña en la que se ha puesto el listón de las exigencias más alto que en los últimos tiempos y en la que en consecuencia ir llenando el capazo de puntos resulta todavía más importante que en otras ocasiones en las que el diapasón de la paciencia alcanzaba niveles más altos que los que a buen seguro el club está dispuesto a soportar en la actualidad.

No voy a negar que esperaba más presencia de  aficionados en Pasarón. Sí, es cierto que el campo desde que se ha reformado engaña y parece acoger a menos gente de la que realmente reúne pero aún así esperaba más a pesar del mes de Agosto, el horario sabatino y demás historias.

Sea como fuere, el Pontevedra inició la Liga y lo hizo ganando con bastante solvencia a un Coruxo que tiene buenos jugadores y entrenador y que a buen seguro dará más que un disgusto a lo largo de la competición.

Debido a un mes de Agosto algo complicado, este atribulado bloguero solo había tenido ocasión de ver al equipo en el trofeo Luis Otero disputado frente al Racing de Ferrol.

Aquel día el jugador que dejó los detalles para el recuerdo del choque y mostró un punto de forma y velocidad llamativos para el final de Julio en el que nos encontrábamos fue Alvaro Bustos.

Como una continuación de aquella primera parte frente a los "verdes" y contra otro equipo también vestido con el color de la esperanza pero ya en un partido oficial, Bustos dejó una obra de arte en los primeros minutos del partido que levantó a todo el mundo de los asientos del ex vetusto estadio granate.
Esa jugada del 1-0 (con un primer regate maravilloso, un segundo recorte extraordinario y un remate sutil a gol con la derecha) volvió a poner de manifiesto la calidad que este hombre atesora en sus piernas y la importancia de que esta temporada le respeten las lesiones y no le baje la confianza pues de ser así el equipo contaría sin lugar a dudas con un jugador espectacular.

Es cierto que la defensa coruxista (especialmente su lateral izquierdo que también fallaría estrepitosamente en el 2-0) estuvo un poco blanda y contemplativa en la jugada pero aún así la acción fue de una belleza y calidad tan enorme que endulzó de la mejor manera el inicio de Liga en Pontevedra.
Es de reseñar igualmente que Alvaro empezó en la izquierda pero que en seguida permutó la banda con Javi Pazos y fue allí, en la derecha, desde donde sembró el pánico en la defensa del Coruxo. 

Fue esa primera parte algo más abierta que la segunda.

El Pontevedra a raíz del gol pudo jugar a lo que parece que también más le va a gustar este año que no es otra cosa que dejar la pelota a su rival, robar cuanto más adelante mejor y salir fulgurantemente a la contra para hacer daño con la velocidad de sus atacantes.
     
Así llego el segundo tanto con un balón largo corrido por Adighibe que tras un control muy meritorio y estético se plantó en la misma línea de fondo del área rival y cedió atrás para que Yeremi Valerón culminara una mala noche enviando el balón al fondo de su propia portería. 

Es este el momento en el que me gustaría hablar un poco de este delantero al que no había tenido oportunidad de ver jugar hasta el pasado Sábado.

Mis expectativas no eran altas, lo confieso. Mis dudas eran bastante grandes y la posición de "9" tan importante que no era nada optimista.

Luego, tras presenciar el partido, no puedo sino reconocer que esas expectativas tan bajas han crecido bastantes enteros por la buena impresión que a este bloguero le ha causado Adighibe.

No se trata de pasar del cero al infinito ni creer que ya tenemos un delantero  estrella que arramblará con cualquier defensa que se le ponga por delante.

Solo es el primer partido, está claro.

Sin embargo, el nigeriano mostró velocidad (eso ya lo intuíamos) pero también cierta categoría en sus acciones como ese control en la jugada del segundo tanto y habilidad para proteger la pelota y entregarla bastantes veces en mejores condiciones en las que la recibió.
Además, una recuperación defensiva al borde del descanso en la que desplegó toda su potencia para correr casi desde el área contraria a nuestra zona defensiva izquierda para ayudar atrás acabó por encandilar a la afición.

Es solo un partido, es bueno insistir, pero la primera impresión ha sido buena.

Decía antes que la primera parte fue más abierta que los segundos 45 minutos y buena prueba de ello es que el Pontevedra además de llegar en ataque también sufrió en ocasiones la ofensiva del conjunto vigués.

Tuvimos algunas dificultades por nuestra banda derecha defensiva en la que Añón aunque nunca culminó si hizo sufrir a Nacho López.
Con 1-0 en el marcador, cometimos varios errores defensivos desde el medio campo en una jugada en la que Jacobo Trigo mandó un balón por encima del larguero desde el corazón del área cuando lo tenía todo a favor para empatar y ya con el 2-0 un remate de cabeza de Silva no se fue demasiado lejos de la portería de Edu.

A pesar de todo ello, la primera media hora de Bustos y las apariciones de un Romay que fue de menos a más en ese primer tiempo, además  de las cabalgadas de Adighibe daban la impresión de que el Pontevedra contaba con recursos más que suficientes par sentenciar un poquito más el choque.

La segunda parte, como ya se ha adelantado, fue diferente.

El Pontevedra CF desde el principio entregó la pelota a su contrincante invitándole a atacar para aprovechar espacios al contragolpe.
El primer cuarto de hora aún sin crear ocasiones de gol sí pareció que se controlaba la situación y que el tercer gol estaba cerca pero con el paso de los minutos el Pontevedra se quedó sin capacidad para salir a la contra y cada vez más aculado en su área de castigo.

Pudo influir en esta situación el cambio de Pazos y Adighibe (tocados durante la semana) por Javi López y Pedro Vázquez que acusaron su falta de ritmo y no ayudaron lo que se esperaba al equipo a pesar de que el primero siempre deja algún detalle que muestra su calidad sobre el césped.

O también pudo influir el cambio ordenado por Lusimi entre medias de los dos puntas que llevó a Berrocal al banquillo en lugar de Alex Fernández.

Es posible que la amarilla que tenía el ex delantero pudo motivar la sustitución a pesar de que estaba desempeñando su papel en la destrucción del juego rival a las mil maravillas pero quizá (y solo quizá) si la entrada de Alex Fdez no hubiera supuesto la salida de Berrocal sino la de un exhausto Bustos podría haberse controlado un poco más la fase final del partido.

Y es que esos quince o veinte minutos finales encontraron a un Pontevedra cansado y sin capacidad de salida. Por contra, el  Coruxo consciente de que un gol podría cambiar el decorado lo intentó con todo pero solo en una acción de Mateo Míguez rechazada por Edu consiguió crear peligro real sobre nuestra portería.

En esos minutos destacó otra vez un Churre inmenso y multiplicándose en defensa y un Bueso sobrio, veterano y poco dado a complicarse la vida en la retaguardia. 

Es esa situación del juego con el marcador a favor (aunque con 2-0 se vive más tranquilo y no se desfila por un hilo estrecho) la que debe mejorar el conjunto granate en el futuro pues no tenemos demasiado lejos experiencias dolorosas como las del año pasado con Internacional y sobre todo con el Burgos.
Dejar la posesión al equipo contrario cuando se lleva el marcador a favor resulta inteligente e incluso comprensible pero siempre que se siga amenazando en los contragolpes y se haga sufrir de vez en cuando al rival corriendo para atrás.
Si no salimos nunca, ese rival se crecerá y aunque se defienda bien (como se hizo ayer) habrá veces en las que salgamos trasquilados.

Lo importante de todas formas es la consecución de una victoria que este siempre atribulado bloguero considera justa y que empieza a llenar nuestro capazo de unos puntos que tendremos que reunir en grandes cantidades para cumplir el objetivo y que fortalecen al colectivo  con esa calma y seguridad que solo se consigue sumando de tres en tres.

Por último, siquiera una breve referencia a los otros dos jugadores nuevos que el Sábado disputaron todo el partido frente al Coruxo.

Por un lado, Naveira no apareció apenas en ataque como solía hacer su antecesor David Castro aunque resistió en defensa sin errores importantes. Demostró eso sí una buena condición física y al menos en apariencia terminó el partido en mejores condiciones que muchos de sus compañeros. 
Habrá que verle en tardes más espinosas.

¿Y Sana? Es evidente que no ha venido a sustituir a Borja Domínguez y espero que nadie del club haya pensado tal disparate.
Se mostró dubidativo y lento a la hora de circular el balón demostrando (al menos por ahora) que esa no puede ser su función; cumplió en defensa trabajando y aportando fuerza en medio campo y lo mejor que se le vio fueron dos conducciones desde atrás con potencia y decisión que tuvieron que ser paradas en falta por los jugadores del Coruxo.

Acaba de llegar y debe adaptarse pero en principio su perfil es mucho más cercano al de Kevin (digo el perfil ) que al de Domínguez y es en el equilibrio y la presencia física en donde aparentemente pude ayudar más al equipo.

El Sábado toca A Malata. 

Joselu, Pablo Rey y cía nos esperan y aunque desde dentro de nuestro club club nos denominen como club "hermano" al departamental, todos sabemos que en seis días nos van a dar de todo menos abrazos.

A ver de lo que somos capaces.  
    

  

lunes, 19 de agosto de 2019

Se alza el telón con un objetivo importante

El fútbol fuera de los vestuarios y de los despachos de los dirigentes es pura ilusión.

Allí donde la mayoría de aficionados se sientan y otros pocos saltan y ondean sus banderas reina la esperanza y el anhelo de ver a tu equipo ganar e instalarse en la parte de arriba de la clasificación para poder soñar de Lunes a Sábado con el siguiente partido del calendario.

En los últimos tiempos la ilusión de la masa social del Pontevedra CF se retroalimentó  al margen de las aspiraciones señaladas por un Consejo que todavía zarandeado y algo asustado por el transcurso de la temporada 17/18 prefirió no mojarse y dejar en el aire las posibilidades deportivas de su plantilla.

Sin embargo, de manera sorprendente por lo menos para el que esto escribe, la Presidenta recibió a sus jugadores en el vestuario antes del comienzo de la primera sesión de la pretemporada al calor de la palabra ascenso que como la propia Murillo dijo ese día siempre le ha costado mucho trabajo pronunciar y que solo había puesto sobre la mesa en el comienzo de la primera temporada completa al frente de la nave granate que terminó con el ascenso a 2ªB.

Es de esperar que después de esa declaración de intenciones de la propia Presidenta de la institución no existan a lo largo de la temporada que en unos días empieza de forma oficial los ya conocidos "tirones de orejas" (propinados desde dentro del club la mayoría de veces e incluso desde fuera del mismo en otras pocas ocasiones) a aquellos aficionados que exijan o que reclamen que el equipo navegue inmerso en los puestos de play off o por lo menos muy cerca de los mismos durante toda la campaña puesto que tal circunstancia ya no forma parte de la absurda fabulación de unos cuantos seguidores que añoran tiempos mejores sino que ha salido desde la máxima autoridad del club que ha dejado desde el primer día muy clara la ambición y aspiraciones del Pontevedra CF esta temporada 19/20.     

Una vez aclarado que ha sido el propio club quien ha "puesto las cartas sobre la mesa" y se ha mostrado muy ambicioso, es hora de comprobar si esta plantilla a la que parece que todavía le faltan algunas piezas tiene la suficiente fortaleza o potencial para afrontar la titánica tarea de conseguir uno de los ascensos más difíciles de nuestro fútbol.

La pretemporada de cualquier conjunto se diseña para prepararse y coger fuerza física y argumentos tácticos para la competición oficial.
Juzgar a cualquier jugador por sus actuaciones en estos partidos además de ser quizá algo injusto puede resultar incluso precipitado pues luego los partidos que realmente valen pueden enseñar cosas que ni siquiera se habían esbozado en la preparación.

Ahora bien, si se pueden plantear algunas cuestiones que por lo menos al que esto escribe le preocupan de cara a la consecución del objetivo de estar arriba y al menos coquetear con ese ascenso.

El primer detalle es que el Pontevedra CF cuenta solo con cinco defensas a día de hoy y ese número parece evidentemente muy bajo.
La línea defensiva no está expuesta solamente a lesiones ( en ese sentido cualquier jugador juegue en el puesto que juegue puede sufrir problemas) sino también a sanciones que provocan bajas más habituales en esa zona del campo.

Además, entre estos cinco defensores se encuentra un Naveira recíen llegado del Compostela y que es el único lateral izquierdo del equipo.
No olvidemos que David Castro que también llegó como sub-23 y de Tercera División tardó un tiempo en aportar el rendimiento que luego dejó sobre el césped y no sería nada raro que Naveira también necesite un tiempo de adaptación a un nuevo equipo y a una nueva categoría.

No debe ser ajeno el Consejo a esta preocupación pues desde algunos medios se apunta a que antes de que acabe el plazo de compra de jugadores, el Pontevedra CF podría hacerse con los servicios de otro sub-23 que fortalezca un poco más la retaguardia del equipo.

No me olvido de que también es posible que Santi Figueroa ocupe plaza también sub-23 del primer equipo pero este jugador es lateral derecho y ahí con Nacho, López y Campillo no andamos tan justos.
El fichaje de otro central, por tanto, no sería nada raro.

Y luego está el medio campo que es la zona en la que el equipo ha sufrido las bajas más duras con los casos de Kevin y la ya cantada de Borja Domínguez.

También aquí parece que el club ha visto y comprobado que falta creación de juego y capacidad de distribución pues Sana Ndaye (por ahora, insisto) más parece un hombre capaz de desplegar trabajo y quite de pelota pero no tanto para convertirse en un foco de fútbol por el que la pelota circule con más fluidez hacia las zonas de ataque.

Incluso ha sorprendido que en el día de ayer en el que se ha jugado el último partido de pretemporada que debía servir como ensayo general para el enfrentamiento del Sábado contra el Coruxo, el senegalés no haya sido titular en ese medio campo que estuvo formado por Berrocal y Alex Fdez con Romay en su posición más adelantada habitual.

Ya han salido muchos nombres para ocupar esa plaza diferencial en el medio campo. Desde Fran Rico a Rai Marchan pasando por Miñano, Pina o Molina sin que a día de hoy nada se haya concretado teniendo en cuenta además que este fichaje no sería sub 23 y obligaría a dar una baja senior.

Por lo demás, la pretemporada en el aspecto físico ha resultado bastante tortuosa con algunos jugadores acumulando problemas físicos que les han impedido sumar demasiados minutos durante el verano.
La apendicitis de Vázquez, la recuperación complicada de Javi López o la lesión de Bueso han preocupado aunque el cuerpo técnico ha parecido administrar con calma y sabiduría la situación pues todos han podido jugar al menos algo (incluso Pedro Vázquez) en los último choques amistosos.

La peor noticia, sin duda, la lesión de Alex González que como es ya habitual venía siendo uno de los mejores del equipo y cuyos problemas en una mano le tendrán fuera los primeros partidos de Liga.
Es cierto que también inquietan las molestias musculares de Pazos y el esguince de tobillo de Adighibe ambos tocados ayer pero existen expectativas serias de que todo quede en sendos sustos y puedan estar el Sábado en Pasarón.

Respecto al delantero nigeriano sobre el que se depositan muchas esperanzas y al que no he podido ver en acción por diferentes razones, parece alentador que una vez recuperado de algunas molestias en la primera fase de la pretemporada haya salido casi a gol por partido.
Como se ha comentado varias veces en esta columna es pretemporada y sacar conclusiones de la misma no es lógico pero en el caso de un delantero que vive del gol mejor que vaya marcando y cogiendo confianza que no vea puerta y comience la Liga atravesado.

En definitiva, que en cinco días se alza el telón de una nueva Liga en el que un objetivo exigente preside las aspiraciones del equipo.
La primera piedra en el camino es de dimensiones importantes.

Un Coruxo bien reforzado y con "viejos conocidos" se presentará en Pasarón para tratar de aguar la fiesta del debut liguero.

Ojalá veamos un Pontevedra CF seguro de sí mismo y con esa confianza que dese hace ya mucho tiempo destila delante de sus seguidores y que tanto echamos de menos cuando actúa fuera de casa.

Empieza a girar la rueda y a ver si lo hace a buena velocidad.

martes, 16 de julio de 2019

Tres incógnitas trascendentales

El Estadio Municipal de Pasaron volvió ayer a cobrar vida con el comienzo de la pretemporada del Pontevedra CF 19/20.

A lo largo de las últimas semanas se ha ido configurando el grueso de la plantilla con la que el equipo afrontará la próxima campaña y en el día de hoy hemos podido leer en la prensa local declaraciones de la Presidenta Lupe Murillo en las que la máxima mandataria de la institución habla no ya de play off sino de ascenso como un objetivo no descartable para este ejercicio.

Ser ambiciosos sin perder la humildad; creer en las posibilidades del equipo y no renunciar a nada son postulados que siempre se han defendido desde este blog a pesar de la dificultad que conlleva pelear en los campos de juego sin contar con un presupuesto situado en "primera línea de fuego". 

El trabajo, el conocimiento, la ilusión y el saber hacer son los argumentos con los que compensar la falta de euros a mansalva y desde este punto de vista las declaraciones de Murillo en la apertura de la temporada resultan ilusionantes y parecen incidir en la idea de que el Pontevedra debe seguir mirando hacia arriba y tratar de instalarse de nuevo en el fútbol "profesional" y no estancarse en una categoría que termina por corroer los cimientos de cualquier entidad a base de hastío, rutina, escasez de ingresos e indiferencia.

Lo que más ha llamado la atención a este atribulado bloguero de la declaración de intenciones de la Presidenta no es el contenido en sí de las mismas sino el momento elegido para formularlas pues si de una cosa está llena la plantilla que en gran medida ya se ha configurado es de incógnitas importantes en puestos trascendentales.

A pesar de que la política del Consejo ha sido renovar a la mayor parte de los jugadores buscando esa continuidad no solo en rendimiento sino en positividad y buena salud del colectivo, no se pude esconder que han dejado la plantilla cinco titulares del curso pasado siendo tres de ellos realmente básicos en el Pontevedra 18/19.

De Borja Domínguez poco más hay que decir, un lujo del que se pudo disfrutar durante seis meses y que como se esperaba continuará su carrera en segunda división en las filas del CD Lugo.
Tampoco estará Kevin Presa figura clave en las últimas campañas en los equipos titulares del Pontevedra y cuyo trabajo físico y táctico ha venido siendo indispensable durante casi seis años.

¿Quien ha venido para reemplazar dos piezas de tamaña importancia?

Aquí llega la primera incógnita, Sana Ndiaye.

Este jugador ha venido siendo titular en la Balompédica Linense que ha coqueteado con los puestos de arriba en el grupo IV y se nos dice que no solo viene a desempeñar un papel de despliegue físico y equilibrio en el medio campo sino que también ha llegado para dotar al juego de cierto sentido desde la zona de creación dado su buen trato con el esférico.

Como puede verse las expectativas que se han puesto sobre este hombre son muchas y trascendentes y de que se confirmen dichas expectativas va a depender en gran medida que las tremendas bajas de Borja y Kevin se noten lo menos posible.

Además de Ndaye vuelve Adrián Mouriño que tenía muchas papeletas para recibir una llamada del club en busca de una rescisión pero al que los últimos acontecimientos parecen fortalecer su presencia en la plantilla.

En la delantera se ha marchado Arruabarrena cuya segunda vuelta fue sencillamente lamentable y el jugador que ha llegado para sustituirle se ha convertido sin ninguna duda en la segunda (pero no menos importante) incógnita de la plantilla pontevedresa. 
El ex jugador del Unión Adarve, Adighibe, ha sido el jugador elegido para liderar la delantera granate.

No puedo negar que si hace veinte días me dicen que los delanteros granates que empezarían la temporada serían Javi Pazos y  Adighibe me habría costado mucho creérmelo.

Este jugador nigeriano marcó bastantes goles en tercera con el Conquense y subió a 2ºB con el equipo castellano pero ya la temporada pasada en la categoría de bronce no consiguió la titularidad con este conjunto y se fue al Adarve para disputar la segunda vuelta.
Con la escuadra madrileña que finalmente descendió a tercera logró seis tantos y según varios aficionados que asistieron "in situ" a aquel infausto partido en el que empezaron a enterrarse las opciones del play off del Pontevedra, el delantero del Adarve volvió loca a nuestra zaga contribuyendo en gran medida al 3-0 final con el que concluyó el choque.             

A pesar de ese buen partido, a pesar de que algunos aficionados dicen que sus condiciones son ideales, estamos hablando del puesto de "9" titular de un equipo que quiere pelear por estar en play off  y creo que son legítimas las dudas que por lo menos a este bloguero le genera esta incorporación por la suprema importancia de la demarcación que va a ocupar y que el gol, a fin de cuentas, es lo que conduce cualquier proyecto al fracaso o al éxito.

La decisión del club de apostar económicamente por el regreso de Bustos (gran jugador, como ya se ha dicho aquí en muchas ocasiones, pero en una zona del campo en la que había alternativas) y no por un delantero centro de plenas garantías es muy arriesgada y de no salir bien puede tener efectos muy negativos para el equipo.

Ojalá se confirmen, no obstante, las opiniones que dicen que Adighibe lo tiene todo para triunfar pues gran parte de nuestras opciones para estar arriba dependen de que esa asignatura pendiente que es el gol se apruebe con creces esta temporada.

Menos dudas arroja el jugador que ha venido para sustituir a Adrián León.
Pol Bueso es un jugador veterano, sí, pero experto en lidiar con aficiones numerosas y exigentes y con proyectos diseñados para estar en los primeros puestos de las diferentes clasificaciones. 
Es muy posible, pues, que la baja de Adrián haya sido bien cubierta.    

Y el mismo día del inicio de las presentaciones llegó la sorpresa.

David Castro, titular indiscutible en nuestro lateral izquierdo, deja el club para fichar por el Valencia- Mestalla.
En la situación en la que se encuentra el Pontevedra CF económicamente y más en una categoría en la que generar ingresos es una labor de proporciones épicas, traspasar a un jugador a cambio de una compensación económica (aunque como es ya habitual esta se desconoce) más otras cifras por objetivos es algo que no se puede desdeñar.
La entidad no puede permitirse el lujo de repetir situaciones como la de Loureiro o el propio Kevin que se han ido sin que el club haya podido percibir un solo euro.

Desde ese punto de vista la marcha de David es comprensible pero eso no evita el agujero importante deportivo que ahora tiene el Pontevedra en su lateral izquierdo.

David (que vino sin hacer ruido y aparentemente para jugar minutos de la basura o poco importantes) se adueñó de ese lateral izquierdo en momentos tan comprometidos como los de hace dos Ligas en los que vimos el abismo de cerca y  acabó por convencer a todo el mundo con su esfuerzo, compromiso y buenas actuaciones  deportivas.

Cubrir esta baja no será fácil y menos si como se está diciendo el Pontevedra no va a liberar una ficha senior para traer a un lateral más o menos contrastado.
Si esto no se hace la otra opción sería traer un sub 23 importante para ocupar esa banda zurda defensiva como inquilino habitual.

De no llevarse a cabo ninguna de esas dos alternativas el Pontevedra afrontaría la competición sin lateral izquierdo y con la defensa muy mermada pues si es Bueso quien corres su puesto a ese lugar sólo habría dos centrales más en toda la plantilla, Churre y Campillo.

Esta se ha convertido pues en la tercera gran incógnita del este inicio de pretemporada.

Lo que está claro es que el balón ha vuelto a rodar en la ribera del Lérez y que el Pontevedra CF que a todos nos ilusiona, nos pone la piel de gallina y nos provoca ese gusanillo en el estómago cada vez que sale a un campo de juego ya está en marcha para afrontar una nueva temporada.

Desde este blog deseamos la mejor de las suertes a este grupo de jugadores y técnicos pues esa suerte será también la nuestra y ojalá esta Liga nos traiga esa felicidad que desde hace tanto tiempo merece esta gran institución llamada Pontevedra CF.     

viernes, 14 de junio de 2019

De la transformación del abonado en vulgar cliente

Que la política social del Consejo de Administración del Pontevedra CF es errática, penosa y rayana en el menosprecio a sus seguidores no es ya una afirmación novedosa.
Es una forma de actuar la de este Consejo análoga a la conocida frase "Todo por el pueblo pero sin el pueblo" en la que se condensa el espíritu del Despotismo Ilustrado  que parece reinar en la institución granate desde hace ya demasiado tiempo y no tiene trazas de ir a cambiar ni a corto ni medio plazo.

Las más reconocidas figuras de aquella "ideología" eran gobernantes (monarcas en su gran mayoría) absolutistas que aspiraban a proporcionar a sus pueblos un cierto desarrollo cultural pero sin dejarles en ningún momento no ya ninguna parcela de poder sino siquiera una mínima posibilidad de crítica o juicio de sus acciones.

En resumen: "Yo os doy esto, esto y esto. Estoy seguro que os va a gustar porque lo que me gusta a mi os tiene que gustar a todos pero si no os place, os jode... porque no tenéis ni pajolera idea y además no oséis criticarme pues en ese caso os mando a los alguaciles a destrozaros la jeta".

Algunos entre los que me encuentro creíamos (ah! ilusos preñados de candorosa ingenuidad) que el estrambótico verano vivido la temporada pasada había sido la gota que colmaba el vaso y que de ahí en adelante la entidad se esforzaría un poco más en hacer menos el ridículo con fiestas "sorpresa" y comunicar más y mejor aquellas noticias que afectan al club y sobre las cuales la masa social tiene DERECHO a conocer.

Me puede intentar contradecir alguien que me diga: "Oiga, es que en un mundo tan competitivo y raro como el fútbol las negociaciones de los fichajes hay que tener las guardadas bajo siete llaves". Y yo le contestaría: "Tiene usted toda la razón y ese argumento no rebate lo que expongo".    

Es evidente que a la hora de efectuar contrataciones de nuevas incorporaciones el club no es que no quiera es que no debe airearlas a los cuatro vientos y ya será la labor de los periodistas la que pueda ofrecer pistas o indicios a los aficionados de por donde pueden ir los tiros a la hora de traer caras nuevas.

Más ese no es el problema. 

El problema es que desde hace semanas (casi un mes ha pasado ya desde el final de Liga y más desde que nos quedamos sin opciones) nos desayunamos todos los días con los periódicos locales diciendo que hay acuerdos cerrados con jugadores para su renovación y que otras negociaciones también con el objetivo de la prórroga contractual se hallan muy avanzadas.

Y claro, en el momento en  que este atribulado bloguero lee estas informaciones no una ni dos ni tres sino cuatro veces no puede evitar pensar que se nos vuelve a tomar el pelo y a ningunear de manera vergonzosa por parte del Consejo de Administración.

Porque si es verdad que Churre Vázquez, Nacho López, Berrocal (sí, Berrocal) o Campillo han renovado ¿qué razón lógica, racional y medianamente justificable existe para no convertir dichas renovaciones en oficiales?
¿Es legítimo pensar que lo único que consigue el Pontevedra CF obrando de esta manera es "tocarle los bemoles" a una afición que no se merece este trato y que lo único que pide es que el club le ponga al día por lo menos de aquellos jugadores que van a seguir o no van a seguir en la entidad?

¿Es normal que sí se les da la baja a Arruabarrena o Pibe no se les despida ni siquiera con un tweet que confirme además su marcha?

¿Entra dentro de lo comprensible que un técnico que sí ha renovado ( y "eureka" esto sí lo han confirmado desde dentro) no haya tenido una presentación oficial como primer entrenador cuando se apresta a cumplir su segunda temporada y media al frente de la nave?

¿Es que cabe en cabeza humana que se actúe de esta manera tan lamentable convirtiendo al abonado en mero cliente (y además vulgar) de esta maravillosa Institución que algunos quieren convertir en un cortijo particular?

Ya puestos vamos a hacer más preguntas sin que exista la más mínima esperanza en quien las hace de obtener respuesta del Consejo:

¿Tampoco se oficializarán este verano las nuevas incorporaciones a medida que se vayan produciendo para generar ilusión y expectación a los abonados y demás seguidores granates?

Si la respuesta anterior es: No, no se oficializaran.. ¿Pasaremos de nuevo por otra "fiesta de principio de curso" como la absurda del verano pasado?

¿La campaña de abonados de la 19/20 volverá a ser semiclandestina como vienen siendo las de las últimas temporadas? 

¿Las renovaciones se conocerán todas juntas como un pack de seis botellas de leche , agua o cerveza comprados en un supermercado? ¿Las bajas también?

¿En definitiva, son ustedes conscientes de lo importante que es la afición del Pontevedra para que se mantenga en pié su chiringuito o preferirían jugar los partidos a puerta cerrada para que nadie critique, exija o proteste ante la no consecución de un objetivo que otra vez me temo aparecerá muy difuso en el horizonte?

El Pontevedra CF no es un juguete. No es un capricho por mucho que desde 1992 los aficionados a este mundo nos hayamos tenido que tragar el timo de las SAD.

Y como no es ni un juguete ni un capricho, esta forma de actuar resulta contraria a la brillante historia y trayectoria de este equipo de fútbol que cumplirá en Octubre 78 años.

Urge un cambio de actitud porque luego vendrán los lamentos cuando las gradas estén despobladas y se busque a última hora y de forma hipócrita el apoyo de una afición cada vez más hastiada por estos comportamientos. 
  

lunes, 13 de mayo de 2019

Y al tercer día... tampoco apareció

Debo advertir desde un principio a aquellos que siguen habitualmente este blog  (a los que nunca me cansaré de agradecérselo) que esta columna no está elaborada para profesionales del "masaje futbolero" ni para aquellos que confunden el análisis crítico de lo sucedido en un partido o en una temporada con no apoyar al equipo ni reconocer algunos de los méritos contraídos.

Intento siempre escribir (aunque soy el primero en reconocer que en ocasiones no lo consigo) compatibilizando la realidad (dura, muchas veces) que ofrecen los partidos con el sentimiento granate que lleva ya mucho tiempo enraizado en mi interior y que como ocurre con cada uno de los seguidores se manifiesta de diferente manera ante los diferentes avatares por los que transcurre la historia de este club al que tantos queremos tanto.

Buscando ese difícil equilibrio siempre he tenido claro que el objetivo obligatorio del Pontevedra CF para esta temporada que termina no era clasificarse para el playoff.
A pesar de la dejadez del Consejo de Administración a la hora de fijar siquiera por aproximación cual era la meta granate para esta campaña, un análisis del resto de rivales del grupo dejaba bien a las claras que Cultural, Ponferradina o Fuenlabrada (además de los filiales de los grandes) aparecían como primeras opciones para copar los cuatro puestos de arriba y que nosotros deberíamos limitarnos, en principio, a salir a competir como "outsiders" a esas posiciones lo que implicaba no renunciar ya de entrada a hacerlo muy bien durante el año y desbancar finalmente a alguno de los favoritos.

Esa era la situación de partida que parece poco permeable a la discusión a pesar del empecinamiento de algunos en querer minusvalorar el potencial de nuestro equipo obviando (rendimiento posterior aparte) que Arruabarrena (que llegó precísamente del Fuenlabrada) no tiene un caché lo que se dice bajo al igual que otros jugadores fichados en Verano como Javi López, Victor Vázquez o alguno que ya estaba como Berrocal.
Por tanto, en segunda línea de favoritos, sí; pero completamente descartados de entrada para meterse en play off, ni mucho menos.

Luego, la competición pone a cada uno en su sitio y ratifica esa condición de favoritismo de algunos y descarta las opciones de otros que soñaban con asomar la cabeza por la zona noble.

Y ese esa competición (después de agotarse el mercado invernal en el que el Pontevedra se movió con suma inteligencia haciéndose con dos piezas de considerable importancia) la que colocó al equipo tras cinco victorias consecutivas en disposición de llegar al campo del Adarve (ya casi descendido) y asestar un golpe importantísimo para la clasificación.

Desafortunadamente, en ese pequeño campo madrileño se rozó el ridículo y así hay que decirlo porque así es como sucedió y las posibilidades de meterse arriba menguaron considerablemente.
Luego llegó Las Palmas y otra primera parte jugada muy por debajo de nuestro nivel fue decisiva para cosechar otra derrota que ya ponía todo muy cuesta arriba cuando estaba realmente en nuestra mano.            

Y así se llegó al partido de ayer frente al Altético B después de haber arrojado por tierra la mayor parte de nuestras posibilidades de jugar por el ascenso ante dos rivales peores y en uno de los casos virtualmente descendido a 3ª.

Y a juicio de este atribulado bloguero esas circunstancias previas sí son importantes a la hora de valorar la temporada del equipo porque una cosa es quedarse cerca tal y como anunciaban los pronósticos en Agosto y otra distinta es haber fracasado absurdamente dos veces seguidas en dos partidos en los que habría que haber conseguido 4 puntos si el equipo hubiese competido como realmente puede hacerlo.

Aún así el que esto escribe esperaba un Pontevedra recuperado de esas salidas y con una actitud luchadora que le aferrase a esas posibilidades que todavía quedaban para estar arriba.

Nada más lejos de la realidad, el Pontevedra volvió a cometer el mismo error por tercera semana consecutiva al encajar un gol en los primeros minutos del choque y ayer no se "despertó" del golpe hasta más o menos el minuto 65 cuando todo el pescado estaba vendido y gracias a que su rival bajó un tanto su pistón de juego. 

El Pontevedra se mostró apático, impotente, sin un atisbo de fútbol e incapaz de ganar un balón dividido ante el equipo contrario.
El equipo estuvo entregado al Atlético durante todo el partido y no se vio hasta los minutos finales una muestra de orgullo o resistencia ante una derrota que acababa con la temporada.

Algunos dirán que el rival era muy bueno y con un delantero (juvenil, sí) pero de campanillas y tienen razón pero tampoco podemos olvidar que este mismo equipo más Victor Mollejo que es otra pesadilla en ataque como Camello perdió hace 15 días por tres goles a cero en Coruxo siendo arollado por el equipo "verde" en la segunda parte de aquel partido. 

Por tanto, al final de la temporada el equipo ocupará un puesto que más o menos podía preverse al comienzo de la Liga hace nueve meses pero la forma de llegar a ese puesto, en mi opinión, por lo menos) sí es importante.
Y la impresión que a mi me deja este final de temporada es que el Pontevedra CF por su buen hacer anterior lo tuvo en su mano y cuando más asequible estaba se fue todo al traste de una manera en la que nunca debió echarse por tierra.

Que gran parte del estadio empezara a aplaudir minutos antes del final del partido de ayer para premiar la temporada que se terminaba es muy respetable pues cada cual expresa su apoyo como quiere y cada uno tiene perfecto derecho a estar más o menos contento por la campaña realizada.

Ahora bien, no me parece comparable la situación de ayer con otra ocasión hace ya catorce años en la que casi todo Pasarón despidió al equipo con una atronadora ovación después de ganar el último partido de Liga en casa en 2ªdivisión por 4-1 al Salamanca.
Se había descendido, sí, pero se había realizado una segunda vuelta con más de treinta puntos en nuestro haber poniéndonos a la altura de los primeros clasificados de aquel año en la categoría de plata.

Yo no estaba contento aquel día de 2005, todo lo contrario. Aún así me costó menos entender aquella ovación a unos jugadores que en su mayoría si habían conseguido algo realmente llamativo para la entidad que la que se produjo ayer (sobre todo antes, insisto antes) de terminar el partido lamentable que disputamos frente al filial del Atlético. 

Me da la impresión de que cada vez queda menos gente que opina que el el Pontevedra CF por historia, afición, estadio y posibilidades debería ocupar un puesto en la LFP o por lo menos estar luchando verdaderamente cada año por entrar en la 2ºDivisión.

Por evidentes razones de sostenibilidad económica que entiendo y comparto no es posible (por lo menos, por ahora) contar con los presupuestos que tuvimos los años posteriores al ascenso a 2ª de 2004 pero me resisto a creer que aún contando con menos posibilidades dinerarias que algunos rivales no podamos competir con la voluntad decidida de salir de esta dichosa categoría que sigo manteniendo no nos corresponde siendo conscientes siempre de la dificultad de la misión.

Me cuesta celebrar un séptimo puesto aunque ese sea más o menos el lugar de nuestro presupuesto en el grupo.
Me fue imposible salir ayer de Pasarón con una sonrisa en la cara pensando ya en la próxima temporada.

Agradecimiento a los jugadores por su esfuerzo a pesar de las tras últimas jornadas, sí.

Aplaudir de satisfacción ante lo vivido en la 18/19, lo siento pero no me salió.  






martes, 7 de mayo de 2019

Ultima oportunidad

Se podría argumentar que si el equipo no es capaz de afrontar un partido fuera de casa y en hierba artificial sin encajar un gol antes del primer cuarto de hora se hace muy difícil puntuar dadas las especiales características de estos insufribles campos de juego (esto nos ha pasado las tres últimas veces en Valladolid, Adarve y L.Palmas).
También se podría razonar que el árbitro no estuvo bien, mejor dicho estuvo fatal no señalando al menos un penalti en área rival y no expulsando a un segundo jugador canario por una acción impresentable producida a escasos centímetros del ¿juez? cuya atención en ese momento debía estar en las quimbambas.
Podría arguírse igualmente que en la última media hora el equipo se pareció siquiera un poquito al que nos ilusionó el mes y medio anterior dotando de algo más de sentido a su juego y mereciendo el empate en unos minutos finales tras el gol de Romay en los que dispuso de dos o tres ocasiones para marcar y evitar la segunda derrota consecutiva.
Se podría, en fin, concluir que el equipo no ha dado la talla en estos dos partidos en los que solo pareció mostrar esa imagen que un aspirante a play off debe enseñar en 25 o 30 minutos de los 180 jugados en dos escenarios más propios de fútbol para partidos entre casados y solteros de un grupo de amigos que de una competición que se dice semiprofesional (este atribulado bloguero se pregunta que beneficio o que espíritu de crecer pueden tener los jugadores del Valladolid B o los en su mayoría marrulleros del Las Palmas B disputando estos partidos en "infiernos" que no están siquiera permitidos en ese contubernio peligroso y lleno de contradicciones llamado LFP. )

Sin embargo, a pesar de los argumentos de peso ofrecidos más arriba que en su mayoría coinciden en la muy mala actuación de los nuestros cuando más se necesitaba estar a la altura, no se puede negar el hecho de que todavía existen opciones de clasificarse entre los cuatro primeros y que a ese objetivo se debe agarrar el equipo aún cuando en Adarve y Las Palmas haya defraudado completamente a aquellos que creíamos que la falta de concentración y el "sinsentido futbolístico" del equipo fuera de casa había terminado tras las victorias en A Coruña y Coruxo.

Estas dos derrotas nos han quitado el privilegio no ya de estar a estas horas con más de medio play off en la mochila sino también de depender de nosotros mismos en estas dos últimas jornadas para meternos arriba.  
Existen muchas y claras opciones de clasificarnos ganando los seis puntos aunque también aparecen combinaciones no demasiado raras de que no nos valgan ni siquiera estas dos victorias para jugar la promoción como también hay otras menos probables que nos meterían aún sin ganar esos seis puntos finales.
El camino correcto para no volverse demasiado locos con las cuentas, los dobles empates, triples empates, cuádruples empates y demás sería no mirar más allá del partido complicado que tendremos que afrontar el próximo Domingo ante el Atlético B.

Como ya se ha dicho en varias ocasiones en este blog, una jornada nunca será buena si no ganamos nosotros y por ello lo único esencial ahora es que el Pontevedra CF vuelva a parecerse a ese equipo esperanzador de antes del Adarve y que destierre esa otra imagen muy dificilmente sostenible y justificable ofrecida tanto en Madrid como en la primera parte en Gran Canaria.
Luego, si hemos sido capaces de vencer al filial rojiblanco tocará ver que ha pasado en Bouzas o en S.Sebastián de los Reyes y como se dibuja nuestra situación para la última jornada pero de nada o de muy poco vale querer ganarle al Castilla en su casa antes de haber derrotado a un Atlético que podría asegurar matemáticamente su posición del play off ganando el Domingo en Pasarón.  

Para el partido del Domingo recuperaremos a Churre una vez cumplida sus sanción y es posible que también a Kevin que fuerza para poder estar en un choque para el que necesitamos todo nuestro potencial sobre el césped.

Por parte del Consejo de Administración (el mismo que fue incapaz de movilizar a su gente para acudir en masa al encuentro en Adarve) ya se anuncian promociones y todo tipo de zarandajas que pierden parte de su sentido cuando semanas antes no se ha apostado por facilitar de verdad el viaje a sus aficionados pero que es posible sí surtan efecto dentro de unos días para volver a notar más poblado el campo de Pasarón y tratar de generar ese ambiente adecuado para que nuestro futbolistas se sientan arropados en este duelo que entraña tanta dificultad.

Este atribulado bloguero sueña con ver de nuevo a ese equipo seguro de sí mismo y organizado que encandiló los días del Sanse y Bouzas. 
Ese equipo alegre, con chispa, jugón y que destilaba alegría en cada una de sus acciones no solo en esos dos encuentros en casa sino también en Coruxo.
Un equipo, si es posible, en el que jueguen los que han venido haciéndolo esas semanas en las que nos encandiló y (bajas obligatorias al margen) no existan demasiados experimentos que casi nunca conllevan un buen resultado.
Un equipo que todavía está a tiempo de meterse y que en su estadio ya ha demostrado con creces que puede ganar a cualquiera y en el que han salido goleados varios rivales de la zona alta.   
Un equipo que le mire a la cara a los jugadores colchoneros y en esa mirada le transmita que el futuro de muchos de ellos estará muy arriba en el fútbol pero que esa tarde y a esa hora en Pasarón no tendrán otro remedio que morder el polvo.
Un equipo en definitiva que ofrezca esa versión que lleva dentro y que tanto hemos echado de menos en estos quince días infaustos.

Es hora de volver a aparecer. O se hace ahora o ya no habrá remedio.


jueves, 2 de mayo de 2019

Entre la decepción y la esperanza

En un episodio de la famosa serie "Bing Bang theory" Sheldon Cooper se encuentra en un hospital de Pasadena junto a su novia Amy y su amiga Penny.
Su presencia allí obedecía al hecho de que su gran amigo Leonard se estaba sometiendo a una operación quirúrgica bastante rutinaria para corregir un problema en sus fosas nasales que entre otras cosas provocaba que sus ronquidos martirizaran por las noches a la bella Penny con la que compartía dormitorio.
A pesar de la poca peligrosidad que conllevaba la operación de su amigo, Sheldon se había mostrado contrario a que dicha intervención se produjera ante la posibilidad (remota sí) pero posibilidad al fin al cabo de que Leonard acabara sus días en el quirófano de la clínica.
Después de engañarle para que no supiera el día en el que su compañero de piso se sometería a la operación y que por diferentes circunstancias sucedidas a la lo largo del capítulo el inefable Sheldon Cooper descubriera la fecha de la misma, la ansiedad del físico teórico se dispararía todavía mucho más al producirse un leve temblor de tierra que terminaría por producir un corte de energía eléctrica en la localidad.
Ni la lógica existencia de un generador propio del hospital para afrontar una contingencia como esa pudo evitar que Sheldon entrase en pánico y corriera desde la sala de espera hasta el interior de la clínica en busca de su amigo del alma.
Lo que no tuvo en cuenta el protagonista de la serie es que entre dicha sala de espera y la zona de quirófanos se hallaba una puerta de cristal tan fino como bien lavado que recibió el impacto de su desventurado rostro haciendo que rebotase hacia atrás y dejándole ko casi de inmediato.
El episodio termina con una última escena con los amigos ya en su apartamento y sentados en su sofá preferido ambos con la nariz vendada producto en un caso de la operación y en el otro del "trompazo" contra la puerta del hospital.

Al hilo de la divertida trama de este episodio de una de mis series preferidas, debo confesar que si alrededor de las doce de la mañana del pasado Domingo alguien me dijera que el Pontevedra CF iba a perder su partido contra el UD Adarve no le habría concedido demasiado crédito. 
Y si además de informarme de la derrota esa fuente acompañase la información con el dato de que el partido que íbamos a realizar resultaría realmente nefasto  ya le habría otorgado la  credibilidad cero a mi particular "garganta profunda".

Sin embargo, dos horas después no tendría más remedio que reconocer la veracidad de lo relatado por mi confidente pues la actuación del Pontevedra CF no pudo resultar más descorazonadora y decepcionante tanto para los aficionados que pudieron asistir "in situ" al naufragio (que fueron menos de los que deberían haber sido si el club hubiera puesto un mínimo de interés en que desde aquí se hubiera desplazado más gente) como para los seguidores que desde Pontevedra comprobábamos como un equipo que nos había encandilado en las últimas semanas no era capaz de hacer absolutamente nada ante un rival que llegaba casi descendido y que venía encajando goles como auténticos churros ante cualquier contrincante.

Con la misma cara de derrota y dolor con la que Sheldon acabó aquel capítulo de su serie acabé yo en mi casa incrédulo ante la inesperada actuación que los nuestros habían tenido en la capital de España.

El "golpetazo" no se debe solo a una derrota importante sino a la forma en que se produjo la misma.
El equipo duró aproximadamente diez minutos sobre el campo y sobre todo a raíz de encajar el primer gol se deshilachó por completo hasta terminar el choque dando una imagen impropia de un conjunto que quiere meterse en un play off de ascenso a segunda.    
Más desazón todavía produjo esta situación por los resultados maravillosos que se habían producido la tarde anterior que nos podrían haber colocado en caso de victoria a un paso muy corto de la clasificación entre los cuatro primeros.

Las excusas posteriores ya nos las sabemos más o menos de memoria. 

Que si el campo de hierba artificial, que si el calor, que si la hora del partido.... Todos argumentos que sí tienen su importancia pero que no pueden resultar decisivos a la hora, no de perder o ganar, sino de dar esa imagen apática y de impotencia casi desde el minuto 1.
Debemos recordar que el Pontevedra esta misma temporada dio un recital en la primera parte del Baltasar Pujales (césped complicado donde los haya) y que venció por la mañana al líder de la categoría por 0-2 haciendo un partido importante en la villa de Fuenlabrada.

Más las cosas salieron así y no queda más remedio que levantarse y recuperarse de un "trompazo" de considerables dimensiones que ha complicado bastante la clasificación pero que no la ha echado a perder y que ni siquiera nos impide depender de nosotros mismos para lograrla.

Ahora bien, esa trayectoria buenísima con la que llegamos al García de la Mata no solo en forma de victorias sino también de buen fútbol y confianza ha sufrido un grave revés que por lo menos a este atribulado bloguero le llena de dudas ante el casi decisivo partido a jugar en tres días frente al Las Palmas AT.  
Esas dudas llegan no solo por la penosa imagen ofrecida ante el Adarve sino porque el escenario en el que se jugará el partido del Domingo se dan casi las mismas circunstancias que se daban el pasado Domingo, es decir, césped artificial, calor y horario matutino (incluso una hora antes pues el choque se disputará a las 11.00 hora local) .

A estas circunstancias hay que unir otras de bastante importancia.
A saber, además de la baja ya conocida de Kevin tendremos la segura de Churre por sanción y la más que posible a día de hoy de Adrián León por lesión.
El rival está luchando a brazo partido por su salvación y en mi opinión es bastante mejor que el Adarve. Además encaja muy pocos goles y lleva una racha como local muy importante en los últimos tiempos.

¿Qué conclusiones debería sacar el equipo de su infame partido frente al Adarve y de estos datos que hacen muy peligroso y complicado el partido del Domingo que viene?

Pues la primera y más importante es que a pesar de las bajas y demás condicionantes cuenta con argumentos más que suficientes para hacer un gran partido e imponerse (o al menos puntuar ya que un empate nos permitiría seguir dependiendo de nosotros) al filial gran canario.

No obstante, para ello deberá ser necesario que los jugadores no salgan con ese perfil achicado con el que se les pudo ver hace unos días en el campo del Adarve.
No sé si por la presión o porqué circunstancia, el equipo volvió a parecerse al de Valladolid o Salamanca y no al de Coruxo o al de la segunda parte en Abegondo en la que pareció sacudirse los nervios y poner sobre el terreno de juego lo necesario para regresar con los puntos.   

A este bloguero y a a buen seguro a muchos otros aficionados les gustaría ver en Las Palmas un equipo que ante los problemas no se venga abajo sino que pelee y entregue en el campo las muchas cosas buenas que otras veces ha demostrado que puede ofrecer.
A un equipo que crea en sí mismo, que trate de ocultar sus defectos (que los tiene, claro que sí) pero  que haga todo lo posible por enseñar sus virtudes que también son muchas y que puestas sobre el césped no le hacen inferior a nadie.

A un equipo, en definitiva, que no digiera lo apretado de la clasificación como una rémora o una carga imposible de llevar sino como un aliciente que lejos de colocarnos piedras en la espalda nos otorgue pequeñas alas con las que volar como lo hemos hecho antes del infausto partido del Adarve.

Podemos ganar en Las Palmas pero para ello debemos superar el hecho de que juguemos en hierba artificial y extraña, con más de veinte grados y en un horario poco usual.
Eso ya lo sabemos de antemano y por eso no se puede olvidar pero tampoco puede ser utilizado como una barrera piscológica que nos haga salir medio vencidos al terreno de juego.

Insisto, el equipo ha demostrado que puede y aún a pesar de las bajas en Las Palmas hay que salir siendo conscientes de nuestro potencial, con la concentración que faltó en Adarve y con la motivación necesaria para encarrilar un resultado que siga dejando en nuestras botas el destino de las dos últimas jornadas de Liga.

Ojalá el próximo Domingo a la hora de comer vengan a mi memoria otros episodios de Bing Bang con anécdotas completamente diferentes como aquellas en las que Sheldon se saca de la chistera descubrimientos físico teóricos que le hacen optar nada menos que al Premio Nobel.