lunes, 23 de septiembre de 2019

Póngame otra de paños calientes con un poco de injusticia.

En la ciudad de Pontevedra y alrededor del equipo de fútbol que lleva su nombre pasan cosas que serían dignas de ser estudiadas por el mismísimo Iker Jiménez y su grupo de colaboradores de Cuarto Milenio.
Resulta que en esta pequeña pero preciosa villa del noroeste de la Península Ibérica una persona que rige los destinos de ese club futbolístico apostó al comienzo de la pretemporada por comunicarle a sus jugadores y técnicos que la misión para esta campaña era tratar de lograr un objetivo hartamente complicado como es el ascenso de esta dichosa categoría a la segunda división A.

Es cierto que no dijo frases como "debéis subir por obligación"; "todo lo que no sea subir es un fracaso rotundo" o cosas por el estilo pero de manera indudable sí se "mojó" ("rara avis" en los últimos tiempos en la dirigencia granate) y dejó claro que este año había que mirar para arriba sin vacilaciones y luchar por meter al equipo en los puestos de privilegio para posteriormente encarar con garantías el play off.

Esto no es opinión de este atribulado bloguero. Estos son hechos irrefutables de los que cualquier aficionado pontevedrés ha podido tener conocimiento accediendo a los medios de comunicación.

La "paradoja milenaria" (esa a la que no le haría ascos el antiguo redactor de la revista Enigmas) empieza cuando algunos de esos medios empiezan a girar la responsabilidad cuando las cosas se empiezan a torcer siquiera minimamente a esos aficionados que lo único que han hecho es escuchar (algunos ilusionados otros más asombrados) las palabras de su Presidenta.

El mensaje solapado que se transmite  y que se lleva tratando de transmitir desde hace demasiado tiempo es que no se le ocurra criticar a usted, seguidor de a pié del equipo, si a pesar de que se le ha prometido jamón ibérico luego le ponen sobre la mesa un "jamoncete" cualquiera sacado de cualquier esquina.
Que no se queje, hombre. ¿No ve que este equipo, este otro, el de más allá, el de más acá y aquel de allí tienen infinitamente más dinero que el suyo que bastante hace con seguir en esta categoría adorable? ¿No se da cuenta usted, ingenuo y desinformado aficionado, que el Pontevedra CF lleva décadas instalado en 2ªB y es ahí el lugar en el que debe permanecer tirando de lógica y raciocinio?

Claro que cuando ese ingenuo seguidor responde que no ha sido él. Que ha sido la institución la que ha marcado la meta y que lo único razonable entonces es encontrarse sobre el césped mimbres suficientes como para afrontar este tremendo reto, la réplica no encuentra la consistencia necesaria para deshacer esta absurda contradicción.


Perdió el Pontevedra contra el Atlético Baleares por 0-1 y si el partido hubiera terminado con esos mismos dígitos al revés, es decir, 1-0 no habría extrañado a nadie.
Fue un encuentro feo, sin ritmo y con escasas ocasiones de gol correspondiendo estas en mayor medida al Pontevedra CF pero en ningún caso asistimos a un choque inclinado hacia una parte del campo y en el que los granates sometieran a un asedio sin cuartel a un rival desesperado.

Es cierto, sí, y hay que decirlo alto que es difícil entender como el colegiado del partido no señaló en la primera parte un penalti que desde las gradas pareció clarísimo sobre Alvaro Bustos y que de haber sido pitado y transformado hubiera podido cambiar el signo del encuentro.

Todo esto es verdad.
Al que esto escribe no le gusta ser "más papista que el Papa" y negar que el equipo que estuvo más cerca de ganar por ocasiones fue el Pontevedra y que la acción de Bustos era merecedora de haber terminado con la señalización de la pena máxima.

Ahora bien, siendo lo anterior cierto lo que ya empieza a no ser tan fiel con la realidad (siempre en opinión de este atribulado bloguero) es que la superioridad granate fuera manifiesta o que no haber ganado el partido se debiera en exclusiva al árbitro o a las ocasiones marradas.

En primer lugar, porque la acción sobre Bustos (insisto, que pareció clara) es una jugada y no tres o cuatro de las que podrían deducirse una sesgada e injusta administración de justicia arbitral y, en segundo lugar, por que esas ocasiones para marcar no fueron tantas y sobre todo no fueron producto de un desarbolamiento de At. Balearas por parte granate sino de acciones aisladas que desafortunadamente no acabaron en gol.

Con esa claridad yo recuerdo tres.
En la primera parte una de Adighibe que solo ante el portero aunque algo escorado remató con una ingenuidad y falta de veneno que dio argumentos  a aquellos que ven en él nada más que capacidad atlética y carreras sin sentido.

Y en la segunda, dos.
Una producto de un lanzamiento precioso y lejano de Alex González rechazado por el portero balear en una no menos bonita intervención y la más clara de todas de Alvaro Bustos que aprovechando un error evidente de la defensa contraria y de un movimiento genial de Romay se plantó delante del arquero e incomprensiblemente (dada su calidad en este caso probada en muchas ocasiones) le envió el balón a las manos.

Luego existieron algunas aproximaciones peligrosas, sí, como una desde la izquierda en el tramo final del partido en el que en vez de centrar se tiró a portería y se forzaron bastantes córners  de los que en esta ocasión no sacamos rédito.

Esas oportunidades no tan numerosas, insisto, no pueden esconder el hecho de que en esta ocasión el Pontevedra CF no fue capaz en ningún momento de dotar al partido de un ritmo elevado que lograra poner en aprietos al rival.
Solo un pequeño tramo en la primera parte que culminó con ese penalti no pitado dio esperanzas de que el Pontevedra pudiera encontrar los caminos para ponerse por delante en el marcador.
Fueron esos minutos en los que aparecieron y pudieron conectar Romay y Bustos y en los que incluso un "exiliado" al lateral izquierdo Alex González trató de aparecer por banda.  

El Pontevedra de hoy depende de estos tres jugadores muchísimo para dotar de continuidad al juego y sembrar el peligro en área rival.
Ayer ni Bustos ni Romay lograron esa continuidad que a veces nos encandila y como ya se ha dicho la mitad del potencial de Alex se pierde al iniciar su carrera tan lejos de la zona de peligro.

¿Se pudo ganar? Sí. 
¿No fuimos capaces ni de empatar por falta de contundencia defensiva en la única ocasión del At. Baleares en la segunda mitad? También. 

Hablaba más arriba de los mimbres que un equipo con aspiraciones serias de ascenso debe tener para afrontar con alguna posibilidad de éxito una objetivo tan complicado.

Esos mimbres los debe reunir la comisión deportiva con la colaboración, en su caso, del cuerpo técnico y en ningún caso una afición que primero escucha, luego ve y finalmente juzga (aunque en los tiempos que corren más parece que a la mayoría de la gente le gustarían más las aficiones mudas o "comepipas" y no aquellas que exijan que su equipo se aproxime aquello que se le prometió).

Pues hablemos de esos mimbres.

El Pontevedra CF cuenta a día  de hoy con tres laterales específicos. De esos tres solo uno, Nacho López, tiene experiencia en la categoría.
Por tanto, UN SOLO lateral con experiencia y dos debutantes, hecho que provoca que como pasó ayer Campillo actúe de lateral derecho (hace lo que puede cumpliendo en defensa y no existiendo en ataque) y Alex González de lateral izquierdo lo que provoca que perdamos como ya se dicho antes parte del importantísimo capital ofensivo que nos da el jugador cántabro.

En la punta de ataque contamos con DOS delanteros natos a pesar de que como en el día de ayer uno de ellos,Pazos, actúo en banda (alternando la derecha con la izquierda) perdiendo casi todas las virtudes que tiene sobre el césped que no son otras que el instinto y pillería ante el gol de las que no puede servirse tan lejos de la portería contraria.

El otro, Adighibe, todavía no está claro si será capaz de convertirse en alguien importante o se quedará por el camino. 
De él sabemos que tiene una velocidad muy importante, no va mal por arriba y a veces sorprende con controles como el que precedió al 2-0 el día del Coruxo pero hasta ahora ha fallado en lo más importante, en lo mollar, que no es otra cosa que el remate a gol. 
Si un "9" no hace goles ya puede ganarle a Bolt en los 100 metros que no será productivo para el equipo.
Es nuevo, ha estado lesionado y el algún partido anterior como local dejó detalles para la esperanza pero a día de hoy sigue siendo una incógnita.

De la creación de juego ya se ha hablado en muchas ocasiones. 
Berrocal es un jugador defensivo y Sana parece que también, Alex Fdez trata de circular la pelota (ayer en alguna fase del primer tiempo estuvo bien) pero no es un jugador franquicia y a Mejia no lo hemos visto.
Con relación al jugador hondureño me llamó la atención no haber sido elegido para alguna de las sustituciones, especialmente la tercera.

Corría el minuto 80, el empate a 0 en el marcador y el cambio que se produce es Sana Ndiaye por Berrocal.
Ojo! El Pontevedra no dejó de ganar ni perdió por esto pero he de confesar que este cambio me dejó perplejo.
La finalidad de un relevo (sin lesión por medio) es tratar de cambiar algo, de modificar el curso del partido con algún movimiento novedoso. 
Sustituir a un medio centro defensivo por otro defensivo en las circunstancias que ayer se daban ni lo entendí en el campo ni lo sigo entendiendo más de 24 horas después.

Por último, en la zona de bandas ofensivas y media punta es en la que creo mejor estamos aunque con matices.
Una línea de tres formada por Bustos, Romay y Alex Glez suena realmente bien pero ya vemos que las carencias defensivas están provocando que el de Vernejo tenga que ocuparse del lateral.
Por otro lado, suplentes como Javi López y Pedro Vázquez no suenan mal pero los problemas físicos del primero y los minutos que disputa el segundo (ayer otra vez sin aportar demasiado y sin el maquillaje del gol) generan alguna duda.

En definitiva, que la plantilla parece descompensada y con carencias graves atrás, en la creación del juego ( salvo que Mejía corrija algo la situación)e incluso en punta.

Antes decía que algunos aficionados granates (la gran mayoría, creo yo) escuchó con ilusión a la Presidenta referirse al ascenso como una meta no quimérica para este año. También dije que junto a esa ilusión algunos seguidores también experimentaron algo de asombro dado lo que el club había fichado, quizá estos asombrados estén ya a estas alturas llenándose de razón.

Ahora bien, no es la afición la que marca objetivos. No es la gente la que construye castillos en el aire.
La Liga acaba de comenzar y a pesar de que para nosotros no lo ha hecho nada bien hay tiempo más que de sobra para enderezar el rumbo y empezar a ganar partidos que nos lleven a la zona alta.

Eso sí, si los mimbres de la mesa fallan sería más conveniente dirigirse a los que acopiaron dichos mimbres y no a aquellos que ponen su granito de arena para traer a aquellos y luego aún por encima no pueden ni valorar la calidad de la mesa confeccionada.  


  
       


lunes, 9 de septiembre de 2019

Un trocito mágico de césped, unos nervios muy tempranos y una voltereta épica

Cuando los objetivos se marcan altos; cuando la meta a conseguir es de dificultad notable, el margen de error se estrecha y la tensión tiende a aparecer desde muy pronto cada vez que las cosas empiezan torcidas.

El Pontevedra CF jugó ayer una primera media hora de juego realmente importante. Controló, jugó y se agigantó hasta convertir el área del Sporting B en un mero depositario de las peligrosas y numerosas llegadas de sus jugadores.
Fue una media hora en la que el rival no apareció siquiera por la zona de castigo del Pontevedra y en la que los allí presentes pudimos ahorrarnos el brillante fulgor del más que llamativo traje naranja chillón de nuestro Edu Sousa.
En esos minutos de gran superioridad granate se cometió, no obstante, uno de los mayores pecados del fútbol y que siempre suelen acarrear más adelante problemas en el marcador. Ese pecado no fue otro que la indulgencia ante la portería contraria.

No se acumulaban demasiados minutos de juego cuando Nacho López (que en esa fase de encuentro recordó al mejor Nacho de hace ya algunos meses) iniciaba con mérito una jugada alejado de su posición natural de lateral derecho en la que después de arrancar con fuerza y sortear a más de un rival entregaba un balón en largo y al espacio a Alex González. Este no dudó en aprovechar el obsequio y avanzar con su velocidad habitual hacia el área asturiana. A pesar de recibir una falta que dificultó en parte su primer control, el cántabro pudo poner el cuero en el corazón del área para que Romay lo recogiera y de espaldas le dejara un balón de gol a un hombre que pocas veces falla en esas circunstancias, Alvaro Bustos.
En esta ocasión, sin embargo, Alvaro envió su lanzamiento con la zurda demasiado centrado dando la ocasión al portero de estirarse y mandar el balón contra un poste e incluso después en otra felina intervención rechazar un segundo remate de un Nacho que venía lanzado tras iniciar la jugada. Incluso en ese lance el propio Bustos tuvo una tercera oportunidad para marcar, despejando en esa ocasión un defensa el tercer intento granate.     
Describo esa oportunidad por la claridad de la misma y por el hecho de que errar esa clase de ocasiones tan diáfanas lejos de colocar el partido a nuestro favor suelen terminar por dar confianza al equipo contrario y originar desesperación en el que las yerra.

El dominio pontevedrés no se acabó con esa jugada. Se llegó muchas veces aunque sin crear ocasiones tan claras (quizá una de Churre al rematar una jugada ensayada en un córner) y se lanzaron muchos saques de esquina y faltas laterales que no consiguieron romper el marcador a nuestro favor.

En esos treinta minutos en los que el Pontevedra jugó con Alex Fdez en lugar de Sana (sacrificado tras el partido de A Malata) y con Pazos en punta por un Adighibe todavía tocado pudo verse en definitiva a un equipo mandón, presionante y mucho mejor que el rival sobre el terreno de juego.

Fue al llegar eso que se ha dado en llamar "pausa para la hidratación" a la que se unió la obligatoria sustitución de Nacho López por problemas musculares el momento en el que el  Pontevedra empezó a bajar un poco el pistón.
Muy pocos minutos después, el Sporting pasaba de medio campo después de muchos minutos e iniciaba una jugada al contraataque en la que cogió al equipo un tanto descolocado.
A pesar de ello, el Pontevedra consiguió ordenarse en defensa para cuando el filial merodeaba el área de Edu pero con lo que no se contaba es con la desatención defensiva de Naveira en su lado izquierdo.
El ex del Compostela pudo y debió ver el desmarque del jugador sportinguista que entraba por su lado pero se dejó "comer la tostada" y el delantero rival no perdonó con una elegante definición.  
El error de Naveira en el gol para el que esto escribe es evidente pero igualmente resulta palmario que este jugador está debutando en 2ªB y además en un equipo que opta a estar arriba y que no cuenta con otro jugador específico para esa posición.
Lo que quiero decir es que puede resultar hasta normal que este jugador cometa estos fallos y de su capacidad para digerirlos dependerá la posibilidad de que crezca y acabe por adueñarse de esa banda defensiva y aminorar la preocupación que a día de hoy esa parcela del campo entraña para el Pontevedra.

El equipo notó y mucho el 0-1. El mazazo del gol, unido al esfuerzo anterior más el calor apreciable que azotaba un estadio de Pasaron otra vez demasiado vacío provocaron que la primera parte terminara con un Pontevedra menos incisivo y se pudiera atisbar ya la estrategia de desesperación y pérdida de tiempo que el Sporting pensaba utilizar tras la reanudación.

La segunda parte no empezó mal del todo con un Romay oficiando casi más de punta en un 4-4-2 que de enganche en el habitual 4-2-3-1 y con un Bustos que jugó siempre por la derecha que seguía marchándose de sus pares cada vez que encaraba con el balón controlado. Precisamente de las botas de Bustos llegaría la ocasión más clara de la segunda parte al enviar un centro precioso al que no llegó por centímetros un Romay que se lanzó infructuosamente en plancha.

No quedaba otra que arriesgar y Luismi sacó pronto al campo a Pedro Vázquez por Naveira pasando Alex Glez al lateral izquierdo.
Y casi sin solución de continuidad un tremendo choque de Romay con un jugador contrario obligaba a la sustitución del talentoso jugador de Malpica con problemas serios en la nariz por un Adighibe que iba a disponer de media hora para ayudar al equipo a remontar el choque.

Sin embargo, el Pontevedra estaba espeso. 

No se llegaba ni mucho menos con la claridad de la primera parte, Bustos se fue apagando un poco e incluso Alex Glez se mostraba algo más tímido de lo habitual.

A esa espesura contribuía en grado sumo el Sporting que olvidada  cualquier voluntad de progresar en ataque se limitaba a defender y a parar el juego cada vez que podía crispando a jugadores y aficionados granates.

No obstante, en esos momentos de zozobra en los que pasaban los minutos y no se llegaba con claridad a la portería rival también existieron algunas circunstancias positivas que es justo reseñar.

La primera es que el equipo aunque se le notaba tenso no se descompuso en momento alguno.

Y en esa faceta de cohesión y equilibrio es reseñable la actuación de la columna vertebral defensiva del equipo compuesta por los dos centrales y Berrocal por delante. Los dos defensas(se empieza dibujar como gran noticia la aparición de Bueso como complemento ideal a Churre) empujaron desde atrás todo lo que pudieron y no permitieron alegría alguna al Sporting a la hora crear peligro y el medio centro desempeñó la labor que se le pide con inteligencia, esfuerzo y un buen sentido de la anticipación. Está lejos de las posibilidades del cordobés organizar, crear o abrir defensas tupidas con su juego pero en esa labor oscura que se le pide parece cada vez más entonado y ayer ayudó lo suyo.

La otra circunstancia que me gustó en los peores momentos y minutos del Pontevedra es la personalidad y el arrojo mostrado por algunos de nuestros jugadores (especialmente el propio Berrocal y Alex González) ante la actitud desafiante y algo chulesca de varios jugadores rojiblancos. Intuir desde la distancia de la grada como el rubio extremo ya pontevedrés de adopción y el más recio jugador andaluz le dejaban "alguna cosa clara" a diferentes jugadores rivales he de confesar que me gustó.

Volviendo al partido, la entrada de Adighibe provocó que el equipo jugará casi exclusivamente en largo con balones hacia el jugador nigeriano que poco después de salir tuvo una muy clara en la que remató muy mal con la izquierda. En alguna de las carreras de "Adi", por cierto, volvió a notarse que aún anda renqueante y que a pesar de su potencia ( la cual levanta, por cierto, de los asientos a muchos aficionados) ese tobillo sigue dándole guerra y mermando su capacidad física.

Sea como fuere, con un Pontevedra cada vez más nervioso y un Sporting más defensivo, llegó en el 80 otro córner y tras su saque un remate fallido del propio Adighibe que dejó el balón muerto en el lugar que ocupaba Pedro Vázquez que de certero remate empataba el partido. 

El fútbol es así y como es así quiso que precisamente fuera Pedro el autor de ese tanto a pesar de que los minutos que estaba disputando estaban lejos de ser productivos e incluso pareció en algún momento desconectado del choque.  
Más en esa jugada estaba donde tenía que estar y su disparo resultó tan meritorio como importante para el equipo.

A partir de ahí, el Pontevedra apretó y creyó en la victoria aún a costa de desorganizarse sobre todo en los ocho minutos de descuento y correr cierto riesgo de derrota en una jugada (la única ocasión de  del rival al margen de su gol) que terminó con un remate peligroso atenazado por Edu. Por cierto, esa jugada llevaba en su origen más peligro pero ya se encargó Churre de disminuir su claridad con una entrada necesaria aunque dura y merecedora (como lo fue) de tarjeta amarilla.

Y llegó el minuto 95 y con él otra galopada de Adighibe frenada en falta por un defensa rival y este atribulado bloguero (con su hijo de 8 años a la derecha empezando a descubrir que es el Pontevedra CF) se acordó de dos acciones no demasiado lejanas.

Una en la 16/17 (la del play off). Partido contra el Tudelano vital para seguir arriba y perdiendo 0-1 en el 88. Primero empató Abel tras un córner en el 89 y en el noventa y no se cuantos una falta muy cerca de la de ayer terminaba con un remate a gol de de Bruno que hizo que se "cayera" el ex vetusto abajo.
La otra más cercana, la temporada pasada. 
Penúltima jugada el día del Guijuelo. Otra falta en esa precisa zona sacada en corto para Borja Domínguez que pone un centro maravilloso para que Rivera que debutaba marcara de cabeza el gol del triunfo.

Bueno, pues por esa mágica zona del césped se pitó la falta sobre Adighibe. 

Y la sacó Alex Fdez y el balón parecía (por lo menos desde el ángulo en que lo veía el que esto escribe) que se iba a ir fuera por encima del larguero.Pero mira tu por donde que no; que en el último momento la pelotita baja y pega en la cabeza de alguien o en el cuerpo del portero o en el poste, sí en el poste y se cuela en la portería del fondo Norte mientras Pol Bueso que ya parece del barrio de Lérez de toda la vida se marchaba de cabeza (en voltereta que firmaría la mismísima Simón Byles) contra la valla en su intento por rematar la bola con lo que fuera.

Luego lo de siempre cuando se marca y se hace tan al final. Alegría, emoción y un punto de locura para vivir esa sensación que se experimenta cuando tu equipo gana de esa forma.    
Se había luchado, se había creído y a pesar de una segunda parte regular se había ganado.

Y ahora, para terminar, es el momento de volver al inicio de esta columna. Al objetivo grande marcado, a la obligación de estar arriba y al margen más pequeño de paciencia que a buen seguro existirá esta temporada.

A mi me gusta esta situación, me gusta la exigencia y ver al Pontevedra con la misión de luchar por todo en esta 2ºB de 80 equipos.

Ahora bien, es bueno recordar lo siguiente. El equipo empezó el partido con un lateral izquierdo que está debutando en la categoría y lo acabó en el lateral derecho con otro futbolista, Figueroa, igualmente novato en estas lides.
Ayer el partido lo inició de "9" un Javi Pazos que está lejos de tener el relumbrón de otros arietes de la 2ºB.  
Lo que quiero decir con esto es que sí se puede lograr el objetivo pero que hay que ser conscientes todos (empezando por la máxima autoridad del club y terminado por el último aficionado) que tenemos nuestras limitaciones y que solo el trabajo semanal y la actitud con "c"demostrada ayer en todos los partidos (por tanto también en los de fuera) nos puede llevar al éxito deportivo.

Ahora volvemos al "calvario" de jugar de visitantes y además en un feudo tan complicado como el del Ibiza entrenado por Pablo Alfaro.

Podría debutar Erraji al que hay ganas de ver y a lo mejor incluso Mejía al que también apetece empezar a verle con la granate.
Ojalá se haga un buen partido y se corte de raíz la racha de malos encuentros fuera.

No querría terminar esta entrada sin dedicar siquiera unas líneas al esperpento de contar como segunda equipación con una camiseta celeste. 
En absoluto constituye esta opinión un ataque al R.C Celta.

El problema es nuestro.
Si el Celta decide jugar con una segunda elástica granate es su problema. A mi no me gusta demasiado el detalle pero insisto es su problema.

Ahora bien, si somos nosotros los que decidimos utilizar el color insignia del equipo de Vigo entonces sí que me molesta y me quedo perplejo.  
¿Se imaginan las bromas en estos dichosos campos de 2ªB cuando vistamos dicha camiseta? ¿Pero no venía el Pontevedra, estos son el Celta B? Por poner un ejemplo.

Una cosa es la mercadotecnia en la época en la que vivimos que es exagerada pero con la que por desgracia hay que convivir y otra muy distinta es obviar una circunstancia tan importante y capital como la de que el Pontevedra CF nunca debe vestir con los colores principales del Celta.

No había colores? No había blanco, azul oscuro, amarillo, rojo, verde, magenta, añil, negro, marrón, castaño, naranja, ocre, etc etc etc? 

No.
Había que usar el celeste. 


  

   
    

    

lunes, 2 de septiembre de 2019

Si no sana hoy, sanará mañana?

No. 

Quien piense que el título de esta nueva entrada del blog implica que en las líneas que siguen le va a caer al bueno de Sana N,Diaye "la del pulpo" no van bien encaminados.
Lo cierto es que ni siquiera la idea de titular así esta columna ha sido mía sino de una persona muy importante para el que esto escribe cuyo ingenio es muy superior al de este atribulado y decepcionado bloguero.

El caso es que el Pontevedra CF jugó en Ferrol un partido de solo ocho minutos de tiempo reglamentario y la friolera de ochenta y tantos de prolongación.
Cuando a un equipo de fútbol le barren de esa manera en tan poco espacio de tiempo hablar de buenas sensaciones o mejora de imagen en referencia al extraordinario tiempo de descuento del choque casi resulta irrisorio y lo que es peor contribuye a poner la primera piedra para que la próxima vez que salgamos de Pontevedra nos vuelvan a poner la cara tan roja como el Sábado pasado. 

¿El Pontevedra después de encajar tres goles en los primeros ochos minutos de encuentro manejó el partido, tuvo ocasiones (más de las que suelen ser habituales fuera de casa) y siguió corriendo por el césped de A Malata? Pues sí.
¿Justifica, compensa, arregla o minimiza tal circunstancia la humillación sin paliativos recibida en esos ocho minutos iniciales? Pues no, ni de lejos.

El naufragio del equipo en ese comienzo fue demasiado espectacular e incomprensible como para que se pueda interpretar que nada de lo sucedido después (a no ser que se hubiese logrado una remontada histórica) pueda servir para lavarle la cara al equipo.

Fueron ocho minutos de espanto en los que atribuir responsabilidades en exclusiva a uno u otro jugador no sería ni justo ni realista. 
Sin ir más lejos, en el primer gol ferrolano antes de que Bruno Rivada le pegara a la pelota como pocas veces por aquí se le había visto (con el pie, me refiero) se producen una serie de rechaces o rebotes sin que ningún jugador granate acertara a mostrar un mínimo de contundencia para sacar la pelota de las inmediaciones del área. 
Luego sí, ese zurdazo de nuestro ex que valió para inaugurar el marcador se puede argumentar que no entra dentro de lo normal.

Claro que en la siguiente jugada volvemos a dormirnos de forma colectiva de manera inexplicable, permitimos otra contra del equipo "verde" y hacemos una falta innecesaria sobre un jugador que ni siquiera iba a recibir el balón.
Como colofón, esa falta lejana  para el perfil de un zurdo pero golpeada por un diestro entra casi por el centro de la portería de forma inexplicable a pesar de la evidente habilidad de Pablo Rey para golpear la pelota.  

Con los dos golpes recibidos todavía retumbando en nuestras cabezas se nos ocurre provocar un penalti ingenuo e innecesario cuya transformación acababa con el partido en el minuto 8 de juego.

Se podría hablar de errores individuales en los goles encajados, sí, a nadie se le escapa que el segundo tanto no debe encajarlo Edu Sousa nunca o que el penalti hecho por Sana es como poco de juvenil atolondrado. Y también podríamos preguntarnos a qué venía la falta de Berrocal en ese 2-0 o donde estaban Naveira e incluso Pazos en esa banda izquierda defensiva por el que el Racing entró sin oposición durante el primer cuarto de hora (que incluso pudo acarrear un cuarto tanto en una jugada que llegó otra vez por ahí y en la que hasta tres hombres locales entraron como hienas a intentar rematar mientras nuestro medio campo bajaba diez metros por detrás).

Sí. Se puede argumentar todo eso pero lo cierto es que una "torrija" del tal magnitud no puede entenderse desde una perspectiva individual sino colectiva y esta "empanada mental" al comienzo de los partidos como visitante aunque no tan exagerada sí ha pasado en otras ocasiones.

Recordemos para no remontarnos más atrás los minutos de los primeros goles en aquellos funestos y dolorosos partidos de Adarve y Las Palmas que terminaron por apartarnos de una clasificación para el play off que parecía en la mano.    

Y es que si cogemos los periódicos del día después de esos partidos citados y los de ayer Domingo tras perder en Ferrol podemos comprobar como las frases pronunciadas por los futbolistas son las mismas: "No salimos enchufados..." "No entramos como deberíamos al partido" etc etc.

Es evidente, no obstante, que el partido del Sábado si bien clasificatoriamente no tenía la importancia de los dos ejemplos citados, supone un paso más en la descomposición que en ocasiones sufrimos lejos de casa y la sensación que al menos este bloguero experimentó mientras veía las imágenes del cachondeo de las gradas de A Malata en las que "se nos quiere mucho" fue de una humillación y un cabreo monumental pues el primer cuarto de hora que disputamos el Sábado resultó verdaderamente intolerable.

Como ya se ha dicho más arriba, después del vendaval que decidió el encuentro el Pontevedra sí tocó algo el balón, si disfrutó en el resto de la primera parte de tres ocasiones pero todo era ya secundario después del zarandeo al que habíamos sido sometidos minutos antes.

Si llamaron la atención de este atribulado bloguero varias circunstancias antes del final del partido. La primera incluso antes del descanso pues no pude sino echarme las manos a la cabeza al ver como defendíamos con  la mirada a Joselu en la jugada del 4-0.

Ya, ya sé que este jugador es muy bueno y la pone por la escuadra. Ahora bien, si se intenta obstaculizar el lanzamiento, si se intenta meter la pierna, si se intenta, en definitiva, competir mejor quizá Joselu hubiera tenido algún problema más para dirigir esa pelota.

Otro detalle llamativo fueron los cambios efectuados en el descanso. 
No tanto el de Adgihibe por Vázquez aunque no deja de tener algo de guasa que teniendo que meter goles se quite al que en teoría debe conseguirlos.  

Sí me extrañó bastante más el de Alex Glez por Naveira.

Me llamó la atención dado el resultado en el marcador y la reciente intervención a la que el jugador cántabro ha sido sometido hace poco.
Todavía a Lunes por la tarde no logró comprender el beneficio de arriesgar de esa manera a Alex con lo necesario que nos va resultar en las siguientes jornadas. La única conclusión a la que puedo llegar es lo mal que habrá visto Luismi a Naveira para tomar esa decisión que en mi opinión entrañaba un riesgo no justificado por lo contundente de la goleada.

Por fortuna, Alex acabó bien el choque y además volvió a dejar muestras de los importante que es para el equipo penetrando muy bien por la izquierda pero desde la posición de lateral.    

En ese segundo tiempo pudo marcar Berrocal, sí lo hizo Pazos, tuvo la suya Romay y también Alex Fdez (que entró por un desafortunado Sana) a través de una falta muy bien lanzada.

Pero todo "el pescado estaba vendido" desde el minuto 8 y ese pescado se vendió no porque nuestro centro del campo no distribuya bien, ni porque nuestros delanteros no metan goles ni nuestros defensas sean escasos sino porque TODO el equipo salió a verlas venir y después de recibir el primer tanto fue incapaz de parar lo que se le venía encima como ese boxeador que recibe guantazos por todas partes sin ni siquiera levantar la guarda en momento alguno.

Este equipo tiene problemas y lo sabemos. A falta del debut de Mejía sabemos que nos falta creación en medio campo; antes de que ayer mismo se hiciera oficial la incorporación de Erraji solo teníamos cinco defensas en plantilla; las dudas en el lateral izquierdo son grandes; muchos dicen que Adighibe con espacio sí pero sin él ya se verá..

Todas esa dudas existen y son legítimas. 
Algunas (ojalá ) se resolverán en sentido positivo y otras quizá no pero por encima de todas esas circunstancias está otra mucho más importante. 
Y esa circunstancia es que hay que competir y hay que hacerlo desde el segundo uno de cada partido para a partir de ahí tratar de enseñar las armas que se poseen.
Si se sale sin tensión o sin fuerza o sin pasión sobre la hierba volverá a pasar lo mismo y tendremos que desayunarnos al día siguiente con esas frustrantes declaraciones del día después en las que se apelará a la falta de la tan manida intensidad que a buen seguro harán que se nos vuelva a atragantar el café.

Por cierto, Mouriño ya no está . 

Casi al final del plazo del mercado de fichajes se ha llegado a un acuerdo de rescisión del que se desconocen los detalles.
Recuerdo aquel año del ascenso cuando el Pontevedra (ya con Murillo a la cabeza desde el principio) trajo a varios jugadores que estaban en 2ªB para sacar al equipo del sótano del sótano (no es un error) en el que se encontraba.
En general, todos, pero en particular este jugador dejó claro que jugar aquí aunque fuera en 3ª era mucho más importante que hacerlo más arriba en otros equipos. Recuerdo en ese sentido a otros futbolistas que rechazaron venir por jugar en el Somozas o algún otro equipo similar en 2ªB.

Mouriño no. 
Mouriño vino y contribuyó a ese ascenso logrado en 2015.

Ha tenido fases mejores y  peores aquí (cuando se fue cedido al Bouzas ya en este mismo blog se repasó su trayectoria)  pero siempre llevó a gala jugar en este campo y para nosotros. 
Dado el absurdo sentimentalismo del que esto escribe le agradezco a Adrián Mouriño su entrega y el orgullo que ha demostrado defendiendo esta camiseta y le deseo la mejor de las suertes en lo que le queda de carrera futbolistica.

Y ojo! porque dados los problemas que está encontrando el Pontevedra CF para lograr la documentación de Mejía, sería el colmo que una vez liberada la ficha senior que se necesitaba para esta incorporación al final no pueda inscribirse al hondureño por temas burocráticos.

Sería una cagada monumental que creo superaría con creces nuestro nefasto "papelón" del Sábado en A Malata.      
  

lunes, 26 de agosto de 2019

Llenando el capazo de puntos

La competición de la regularidad; la que mide el potencial de una plantilla a lo largo de nueve meses; aquella que pone a prueba la resistencia de los equipos al calor del final del verano y final de primavera, al frío y agua del invierno, a las lesiones, a las sanciones y a los mil y un avatares que pueden surgir a lo largo de 38 partidos de Liga, ha comenzado.

Tras tres temporadas en las que el Pontevedra CF se vio obligado por el caprichoso sorteo a jugar el primer encuentro fuera de casa, en esta ocasión la Diosa Fortuna tuvo a bien decidir que el equipo se estrenase ante su gente y ante un rival de la misma provincia.

Y esa gente, nuestra gente, acudió ilusionada a encontrarse con sus jugadores en el inicio de una campaña en la que se ha puesto el listón de las exigencias más alto que en los últimos tiempos y en la que en consecuencia ir llenando el capazo de puntos resulta todavía más importante que en otras ocasiones en las que el diapasón de la paciencia alcanzaba niveles más altos que los que a buen seguro el club está dispuesto a soportar en la actualidad.

No voy a negar que esperaba más presencia de  aficionados en Pasarón. Sí, es cierto que el campo desde que se ha reformado engaña y parece acoger a menos gente de la que realmente reúne pero aún así esperaba más a pesar del mes de Agosto, el horario sabatino y demás historias.

Sea como fuere, el Pontevedra inició la Liga y lo hizo ganando con bastante solvencia a un Coruxo que tiene buenos jugadores y entrenador y que a buen seguro dará más que un disgusto a lo largo de la competición.

Debido a un mes de Agosto algo complicado, este atribulado bloguero solo había tenido ocasión de ver al equipo en el trofeo Luis Otero disputado frente al Racing de Ferrol.

Aquel día el jugador que dejó los detalles para el recuerdo del choque y mostró un punto de forma y velocidad llamativos para el final de Julio en el que nos encontrábamos fue Alvaro Bustos.

Como una continuación de aquella primera parte frente a los "verdes" y contra otro equipo también vestido con el color de la esperanza pero ya en un partido oficial, Bustos dejó una obra de arte en los primeros minutos del partido que levantó a todo el mundo de los asientos del ex vetusto estadio granate.
Esa jugada del 1-0 (con un primer regate maravilloso, un segundo recorte extraordinario y un remate sutil a gol con la derecha) volvió a poner de manifiesto la calidad que este hombre atesora en sus piernas y la importancia de que esta temporada le respeten las lesiones y no le baje la confianza pues de ser así el equipo contaría sin lugar a dudas con un jugador espectacular.

Es cierto que la defensa coruxista (especialmente su lateral izquierdo que también fallaría estrepitosamente en el 2-0) estuvo un poco blanda y contemplativa en la jugada pero aún así la acción fue de una belleza y calidad tan enorme que endulzó de la mejor manera el inicio de Liga en Pontevedra.
Es de reseñar igualmente que Alvaro empezó en la izquierda pero que en seguida permutó la banda con Javi Pazos y fue allí, en la derecha, desde donde sembró el pánico en la defensa del Coruxo. 

Fue esa primera parte algo más abierta que la segunda.

El Pontevedra a raíz del gol pudo jugar a lo que parece que también más le va a gustar este año que no es otra cosa que dejar la pelota a su rival, robar cuanto más adelante mejor y salir fulgurantemente a la contra para hacer daño con la velocidad de sus atacantes.
     
Así llego el segundo tanto con un balón largo corrido por Adighibe que tras un control muy meritorio y estético se plantó en la misma línea de fondo del área rival y cedió atrás para que Yeremi Valerón culminara una mala noche enviando el balón al fondo de su propia portería. 

Es este el momento en el que me gustaría hablar un poco de este delantero al que no había tenido oportunidad de ver jugar hasta el pasado Sábado.

Mis expectativas no eran altas, lo confieso. Mis dudas eran bastante grandes y la posición de "9" tan importante que no era nada optimista.

Luego, tras presenciar el partido, no puedo sino reconocer que esas expectativas tan bajas han crecido bastantes enteros por la buena impresión que a este bloguero le ha causado Adighibe.

No se trata de pasar del cero al infinito ni creer que ya tenemos un delantero  estrella que arramblará con cualquier defensa que se le ponga por delante.

Solo es el primer partido, está claro.

Sin embargo, el nigeriano mostró velocidad (eso ya lo intuíamos) pero también cierta categoría en sus acciones como ese control en la jugada del segundo tanto y habilidad para proteger la pelota y entregarla bastantes veces en mejores condiciones en las que la recibió.
Además, una recuperación defensiva al borde del descanso en la que desplegó toda su potencia para correr casi desde el área contraria a nuestra zona defensiva izquierda para ayudar atrás acabó por encandilar a la afición.

Es solo un partido, es bueno insistir, pero la primera impresión ha sido buena.

Decía antes que la primera parte fue más abierta que los segundos 45 minutos y buena prueba de ello es que el Pontevedra además de llegar en ataque también sufrió en ocasiones la ofensiva del conjunto vigués.

Tuvimos algunas dificultades por nuestra banda derecha defensiva en la que Añón aunque nunca culminó si hizo sufrir a Nacho López.
Con 1-0 en el marcador, cometimos varios errores defensivos desde el medio campo en una jugada en la que Jacobo Trigo mandó un balón por encima del larguero desde el corazón del área cuando lo tenía todo a favor para empatar y ya con el 2-0 un remate de cabeza de Silva no se fue demasiado lejos de la portería de Edu.

A pesar de todo ello, la primera media hora de Bustos y las apariciones de un Romay que fue de menos a más en ese primer tiempo, además  de las cabalgadas de Adighibe daban la impresión de que el Pontevedra contaba con recursos más que suficientes par sentenciar un poquito más el choque.

La segunda parte, como ya se ha adelantado, fue diferente.

El Pontevedra CF desde el principio entregó la pelota a su contrincante invitándole a atacar para aprovechar espacios al contragolpe.
El primer cuarto de hora aún sin crear ocasiones de gol sí pareció que se controlaba la situación y que el tercer gol estaba cerca pero con el paso de los minutos el Pontevedra se quedó sin capacidad para salir a la contra y cada vez más aculado en su área de castigo.

Pudo influir en esta situación el cambio de Pazos y Adighibe (tocados durante la semana) por Javi López y Pedro Vázquez que acusaron su falta de ritmo y no ayudaron lo que se esperaba al equipo a pesar de que el primero siempre deja algún detalle que muestra su calidad sobre el césped.

O también pudo influir el cambio ordenado por Lusimi entre medias de los dos puntas que llevó a Berrocal al banquillo en lugar de Alex Fernández.

Es posible que la amarilla que tenía el ex delantero pudo motivar la sustitución a pesar de que estaba desempeñando su papel en la destrucción del juego rival a las mil maravillas pero quizá (y solo quizá) si la entrada de Alex Fdez no hubiera supuesto la salida de Berrocal sino la de un exhausto Bustos podría haberse controlado un poco más la fase final del partido.

Y es que esos quince o veinte minutos finales encontraron a un Pontevedra cansado y sin capacidad de salida. Por contra, el  Coruxo consciente de que un gol podría cambiar el decorado lo intentó con todo pero solo en una acción de Mateo Míguez rechazada por Edu consiguió crear peligro real sobre nuestra portería.

En esos minutos destacó otra vez un Churre inmenso y multiplicándose en defensa y un Bueso sobrio, veterano y poco dado a complicarse la vida en la retaguardia. 

Es esa situación del juego con el marcador a favor (aunque con 2-0 se vive más tranquilo y no se desfila por un hilo estrecho) la que debe mejorar el conjunto granate en el futuro pues no tenemos demasiado lejos experiencias dolorosas como las del año pasado con Internacional y sobre todo con el Burgos.
Dejar la posesión al equipo contrario cuando se lleva el marcador a favor resulta inteligente e incluso comprensible pero siempre que se siga amenazando en los contragolpes y se haga sufrir de vez en cuando al rival corriendo para atrás.
Si no salimos nunca, ese rival se crecerá y aunque se defienda bien (como se hizo ayer) habrá veces en las que salgamos trasquilados.

Lo importante de todas formas es la consecución de una victoria que este siempre atribulado bloguero considera justa y que empieza a llenar nuestro capazo de unos puntos que tendremos que reunir en grandes cantidades para cumplir el objetivo y que fortalecen al colectivo  con esa calma y seguridad que solo se consigue sumando de tres en tres.

Por último, siquiera una breve referencia a los otros dos jugadores nuevos que el Sábado disputaron todo el partido frente al Coruxo.

Por un lado, Naveira no apareció apenas en ataque como solía hacer su antecesor David Castro aunque resistió en defensa sin errores importantes. Demostró eso sí una buena condición física y al menos en apariencia terminó el partido en mejores condiciones que muchos de sus compañeros. 
Habrá que verle en tardes más espinosas.

¿Y Sana? Es evidente que no ha venido a sustituir a Borja Domínguez y espero que nadie del club haya pensado tal disparate.
Se mostró dubidativo y lento a la hora de circular el balón demostrando (al menos por ahora) que esa no puede ser su función; cumplió en defensa trabajando y aportando fuerza en medio campo y lo mejor que se le vio fueron dos conducciones desde atrás con potencia y decisión que tuvieron que ser paradas en falta por los jugadores del Coruxo.

Acaba de llegar y debe adaptarse pero en principio su perfil es mucho más cercano al de Kevin (digo el perfil ) que al de Domínguez y es en el equilibrio y la presencia física en donde aparentemente pude ayudar más al equipo.

El Sábado toca A Malata. 

Joselu, Pablo Rey y cía nos esperan y aunque desde dentro de nuestro club club nos denominen como club "hermano" al departamental, todos sabemos que en seis días nos van a dar de todo menos abrazos.

A ver de lo que somos capaces.  
    

  

lunes, 19 de agosto de 2019

Se alza el telón con un objetivo importante

El fútbol fuera de los vestuarios y de los despachos de los dirigentes es pura ilusión.

Allí donde la mayoría de aficionados se sientan y otros pocos saltan y ondean sus banderas reina la esperanza y el anhelo de ver a tu equipo ganar e instalarse en la parte de arriba de la clasificación para poder soñar de Lunes a Sábado con el siguiente partido del calendario.

En los últimos tiempos la ilusión de la masa social del Pontevedra CF se retroalimentó  al margen de las aspiraciones señaladas por un Consejo que todavía zarandeado y algo asustado por el transcurso de la temporada 17/18 prefirió no mojarse y dejar en el aire las posibilidades deportivas de su plantilla.

Sin embargo, de manera sorprendente por lo menos para el que esto escribe, la Presidenta recibió a sus jugadores en el vestuario antes del comienzo de la primera sesión de la pretemporada al calor de la palabra ascenso que como la propia Murillo dijo ese día siempre le ha costado mucho trabajo pronunciar y que solo había puesto sobre la mesa en el comienzo de la primera temporada completa al frente de la nave granate que terminó con el ascenso a 2ªB.

Es de esperar que después de esa declaración de intenciones de la propia Presidenta de la institución no existan a lo largo de la temporada que en unos días empieza de forma oficial los ya conocidos "tirones de orejas" (propinados desde dentro del club la mayoría de veces e incluso desde fuera del mismo en otras pocas ocasiones) a aquellos aficionados que exijan o que reclamen que el equipo navegue inmerso en los puestos de play off o por lo menos muy cerca de los mismos durante toda la campaña puesto que tal circunstancia ya no forma parte de la absurda fabulación de unos cuantos seguidores que añoran tiempos mejores sino que ha salido desde la máxima autoridad del club que ha dejado desde el primer día muy clara la ambición y aspiraciones del Pontevedra CF esta temporada 19/20.     

Una vez aclarado que ha sido el propio club quien ha "puesto las cartas sobre la mesa" y se ha mostrado muy ambicioso, es hora de comprobar si esta plantilla a la que parece que todavía le faltan algunas piezas tiene la suficiente fortaleza o potencial para afrontar la titánica tarea de conseguir uno de los ascensos más difíciles de nuestro fútbol.

La pretemporada de cualquier conjunto se diseña para prepararse y coger fuerza física y argumentos tácticos para la competición oficial.
Juzgar a cualquier jugador por sus actuaciones en estos partidos además de ser quizá algo injusto puede resultar incluso precipitado pues luego los partidos que realmente valen pueden enseñar cosas que ni siquiera se habían esbozado en la preparación.

Ahora bien, si se pueden plantear algunas cuestiones que por lo menos al que esto escribe le preocupan de cara a la consecución del objetivo de estar arriba y al menos coquetear con ese ascenso.

El primer detalle es que el Pontevedra CF cuenta solo con cinco defensas a día de hoy y ese número parece evidentemente muy bajo.
La línea defensiva no está expuesta solamente a lesiones ( en ese sentido cualquier jugador juegue en el puesto que juegue puede sufrir problemas) sino también a sanciones que provocan bajas más habituales en esa zona del campo.

Además, entre estos cinco defensores se encuentra un Naveira recíen llegado del Compostela y que es el único lateral izquierdo del equipo.
No olvidemos que David Castro que también llegó como sub-23 y de Tercera División tardó un tiempo en aportar el rendimiento que luego dejó sobre el césped y no sería nada raro que Naveira también necesite un tiempo de adaptación a un nuevo equipo y a una nueva categoría.

No debe ser ajeno el Consejo a esta preocupación pues desde algunos medios se apunta a que antes de que acabe el plazo de compra de jugadores, el Pontevedra CF podría hacerse con los servicios de otro sub-23 que fortalezca un poco más la retaguardia del equipo.

No me olvido de que también es posible que Santi Figueroa ocupe plaza también sub-23 del primer equipo pero este jugador es lateral derecho y ahí con Nacho, López y Campillo no andamos tan justos.
El fichaje de otro central, por tanto, no sería nada raro.

Y luego está el medio campo que es la zona en la que el equipo ha sufrido las bajas más duras con los casos de Kevin y la ya cantada de Borja Domínguez.

También aquí parece que el club ha visto y comprobado que falta creación de juego y capacidad de distribución pues Sana Ndaye (por ahora, insisto) más parece un hombre capaz de desplegar trabajo y quite de pelota pero no tanto para convertirse en un foco de fútbol por el que la pelota circule con más fluidez hacia las zonas de ataque.

Incluso ha sorprendido que en el día de ayer en el que se ha jugado el último partido de pretemporada que debía servir como ensayo general para el enfrentamiento del Sábado contra el Coruxo, el senegalés no haya sido titular en ese medio campo que estuvo formado por Berrocal y Alex Fdez con Romay en su posición más adelantada habitual.

Ya han salido muchos nombres para ocupar esa plaza diferencial en el medio campo. Desde Fran Rico a Rai Marchan pasando por Miñano, Pina o Molina sin que a día de hoy nada se haya concretado teniendo en cuenta además que este fichaje no sería sub 23 y obligaría a dar una baja senior.

Por lo demás, la pretemporada en el aspecto físico ha resultado bastante tortuosa con algunos jugadores acumulando problemas físicos que les han impedido sumar demasiados minutos durante el verano.
La apendicitis de Vázquez, la recuperación complicada de Javi López o la lesión de Bueso han preocupado aunque el cuerpo técnico ha parecido administrar con calma y sabiduría la situación pues todos han podido jugar al menos algo (incluso Pedro Vázquez) en los último choques amistosos.

La peor noticia, sin duda, la lesión de Alex González que como es ya habitual venía siendo uno de los mejores del equipo y cuyos problemas en una mano le tendrán fuera los primeros partidos de Liga.
Es cierto que también inquietan las molestias musculares de Pazos y el esguince de tobillo de Adighibe ambos tocados ayer pero existen expectativas serias de que todo quede en sendos sustos y puedan estar el Sábado en Pasarón.

Respecto al delantero nigeriano sobre el que se depositan muchas esperanzas y al que no he podido ver en acción por diferentes razones, parece alentador que una vez recuperado de algunas molestias en la primera fase de la pretemporada haya salido casi a gol por partido.
Como se ha comentado varias veces en esta columna es pretemporada y sacar conclusiones de la misma no es lógico pero en el caso de un delantero que vive del gol mejor que vaya marcando y cogiendo confianza que no vea puerta y comience la Liga atravesado.

En definitiva, que en cinco días se alza el telón de una nueva Liga en el que un objetivo exigente preside las aspiraciones del equipo.
La primera piedra en el camino es de dimensiones importantes.

Un Coruxo bien reforzado y con "viejos conocidos" se presentará en Pasarón para tratar de aguar la fiesta del debut liguero.

Ojalá veamos un Pontevedra CF seguro de sí mismo y con esa confianza que dese hace ya mucho tiempo destila delante de sus seguidores y que tanto echamos de menos cuando actúa fuera de casa.

Empieza a girar la rueda y a ver si lo hace a buena velocidad.

martes, 16 de julio de 2019

Tres incógnitas trascendentales

El Estadio Municipal de Pasaron volvió ayer a cobrar vida con el comienzo de la pretemporada del Pontevedra CF 19/20.

A lo largo de las últimas semanas se ha ido configurando el grueso de la plantilla con la que el equipo afrontará la próxima campaña y en el día de hoy hemos podido leer en la prensa local declaraciones de la Presidenta Lupe Murillo en las que la máxima mandataria de la institución habla no ya de play off sino de ascenso como un objetivo no descartable para este ejercicio.

Ser ambiciosos sin perder la humildad; creer en las posibilidades del equipo y no renunciar a nada son postulados que siempre se han defendido desde este blog a pesar de la dificultad que conlleva pelear en los campos de juego sin contar con un presupuesto situado en "primera línea de fuego". 

El trabajo, el conocimiento, la ilusión y el saber hacer son los argumentos con los que compensar la falta de euros a mansalva y desde este punto de vista las declaraciones de Murillo en la apertura de la temporada resultan ilusionantes y parecen incidir en la idea de que el Pontevedra debe seguir mirando hacia arriba y tratar de instalarse de nuevo en el fútbol "profesional" y no estancarse en una categoría que termina por corroer los cimientos de cualquier entidad a base de hastío, rutina, escasez de ingresos e indiferencia.

Lo que más ha llamado la atención a este atribulado bloguero de la declaración de intenciones de la Presidenta no es el contenido en sí de las mismas sino el momento elegido para formularlas pues si de una cosa está llena la plantilla que en gran medida ya se ha configurado es de incógnitas importantes en puestos trascendentales.

A pesar de que la política del Consejo ha sido renovar a la mayor parte de los jugadores buscando esa continuidad no solo en rendimiento sino en positividad y buena salud del colectivo, no se pude esconder que han dejado la plantilla cinco titulares del curso pasado siendo tres de ellos realmente básicos en el Pontevedra 18/19.

De Borja Domínguez poco más hay que decir, un lujo del que se pudo disfrutar durante seis meses y que como se esperaba continuará su carrera en segunda división en las filas del CD Lugo.
Tampoco estará Kevin Presa figura clave en las últimas campañas en los equipos titulares del Pontevedra y cuyo trabajo físico y táctico ha venido siendo indispensable durante casi seis años.

¿Quien ha venido para reemplazar dos piezas de tamaña importancia?

Aquí llega la primera incógnita, Sana Ndiaye.

Este jugador ha venido siendo titular en la Balompédica Linense que ha coqueteado con los puestos de arriba en el grupo IV y se nos dice que no solo viene a desempeñar un papel de despliegue físico y equilibrio en el medio campo sino que también ha llegado para dotar al juego de cierto sentido desde la zona de creación dado su buen trato con el esférico.

Como puede verse las expectativas que se han puesto sobre este hombre son muchas y trascendentes y de que se confirmen dichas expectativas va a depender en gran medida que las tremendas bajas de Borja y Kevin se noten lo menos posible.

Además de Ndaye vuelve Adrián Mouriño que tenía muchas papeletas para recibir una llamada del club en busca de una rescisión pero al que los últimos acontecimientos parecen fortalecer su presencia en la plantilla.

En la delantera se ha marchado Arruabarrena cuya segunda vuelta fue sencillamente lamentable y el jugador que ha llegado para sustituirle se ha convertido sin ninguna duda en la segunda (pero no menos importante) incógnita de la plantilla pontevedresa. 
El ex jugador del Unión Adarve, Adighibe, ha sido el jugador elegido para liderar la delantera granate.

No puedo negar que si hace veinte días me dicen que los delanteros granates que empezarían la temporada serían Javi Pazos y  Adighibe me habría costado mucho creérmelo.

Este jugador nigeriano marcó bastantes goles en tercera con el Conquense y subió a 2ºB con el equipo castellano pero ya la temporada pasada en la categoría de bronce no consiguió la titularidad con este conjunto y se fue al Adarve para disputar la segunda vuelta.
Con la escuadra madrileña que finalmente descendió a tercera logró seis tantos y según varios aficionados que asistieron "in situ" a aquel infausto partido en el que empezaron a enterrarse las opciones del play off del Pontevedra, el delantero del Adarve volvió loca a nuestra zaga contribuyendo en gran medida al 3-0 final con el que concluyó el choque.             

A pesar de ese buen partido, a pesar de que algunos aficionados dicen que sus condiciones son ideales, estamos hablando del puesto de "9" titular de un equipo que quiere pelear por estar en play off  y creo que son legítimas las dudas que por lo menos a este bloguero le genera esta incorporación por la suprema importancia de la demarcación que va a ocupar y que el gol, a fin de cuentas, es lo que conduce cualquier proyecto al fracaso o al éxito.

La decisión del club de apostar económicamente por el regreso de Bustos (gran jugador, como ya se ha dicho aquí en muchas ocasiones, pero en una zona del campo en la que había alternativas) y no por un delantero centro de plenas garantías es muy arriesgada y de no salir bien puede tener efectos muy negativos para el equipo.

Ojalá se confirmen, no obstante, las opiniones que dicen que Adighibe lo tiene todo para triunfar pues gran parte de nuestras opciones para estar arriba dependen de que esa asignatura pendiente que es el gol se apruebe con creces esta temporada.

Menos dudas arroja el jugador que ha venido para sustituir a Adrián León.
Pol Bueso es un jugador veterano, sí, pero experto en lidiar con aficiones numerosas y exigentes y con proyectos diseñados para estar en los primeros puestos de las diferentes clasificaciones. 
Es muy posible, pues, que la baja de Adrián haya sido bien cubierta.    

Y el mismo día del inicio de las presentaciones llegó la sorpresa.

David Castro, titular indiscutible en nuestro lateral izquierdo, deja el club para fichar por el Valencia- Mestalla.
En la situación en la que se encuentra el Pontevedra CF económicamente y más en una categoría en la que generar ingresos es una labor de proporciones épicas, traspasar a un jugador a cambio de una compensación económica (aunque como es ya habitual esta se desconoce) más otras cifras por objetivos es algo que no se puede desdeñar.
La entidad no puede permitirse el lujo de repetir situaciones como la de Loureiro o el propio Kevin que se han ido sin que el club haya podido percibir un solo euro.

Desde ese punto de vista la marcha de David es comprensible pero eso no evita el agujero importante deportivo que ahora tiene el Pontevedra en su lateral izquierdo.

David (que vino sin hacer ruido y aparentemente para jugar minutos de la basura o poco importantes) se adueñó de ese lateral izquierdo en momentos tan comprometidos como los de hace dos Ligas en los que vimos el abismo de cerca y  acabó por convencer a todo el mundo con su esfuerzo, compromiso y buenas actuaciones  deportivas.

Cubrir esta baja no será fácil y menos si como se está diciendo el Pontevedra no va a liberar una ficha senior para traer a un lateral más o menos contrastado.
Si esto no se hace la otra opción sería traer un sub 23 importante para ocupar esa banda zurda defensiva como inquilino habitual.

De no llevarse a cabo ninguna de esas dos alternativas el Pontevedra afrontaría la competición sin lateral izquierdo y con la defensa muy mermada pues si es Bueso quien corres su puesto a ese lugar sólo habría dos centrales más en toda la plantilla, Churre y Campillo.

Esta se ha convertido pues en la tercera gran incógnita del este inicio de pretemporada.

Lo que está claro es que el balón ha vuelto a rodar en la ribera del Lérez y que el Pontevedra CF que a todos nos ilusiona, nos pone la piel de gallina y nos provoca ese gusanillo en el estómago cada vez que sale a un campo de juego ya está en marcha para afrontar una nueva temporada.

Desde este blog deseamos la mejor de las suertes a este grupo de jugadores y técnicos pues esa suerte será también la nuestra y ojalá esta Liga nos traiga esa felicidad que desde hace tanto tiempo merece esta gran institución llamada Pontevedra CF.     

viernes, 14 de junio de 2019

De la transformación del abonado en vulgar cliente

Que la política social del Consejo de Administración del Pontevedra CF es errática, penosa y rayana en el menosprecio a sus seguidores no es ya una afirmación novedosa.
Es una forma de actuar la de este Consejo análoga a la conocida frase "Todo por el pueblo pero sin el pueblo" en la que se condensa el espíritu del Despotismo Ilustrado  que parece reinar en la institución granate desde hace ya demasiado tiempo y no tiene trazas de ir a cambiar ni a corto ni medio plazo.

Las más reconocidas figuras de aquella "ideología" eran gobernantes (monarcas en su gran mayoría) absolutistas que aspiraban a proporcionar a sus pueblos un cierto desarrollo cultural pero sin dejarles en ningún momento no ya ninguna parcela de poder sino siquiera una mínima posibilidad de crítica o juicio de sus acciones.

En resumen: "Yo os doy esto, esto y esto. Estoy seguro que os va a gustar porque lo que me gusta a mi os tiene que gustar a todos pero si no os place, os jode... porque no tenéis ni pajolera idea y además no oséis criticarme pues en ese caso os mando a los alguaciles a destrozaros la jeta".

Algunos entre los que me encuentro creíamos (ah! ilusos preñados de candorosa ingenuidad) que el estrambótico verano vivido la temporada pasada había sido la gota que colmaba el vaso y que de ahí en adelante la entidad se esforzaría un poco más en hacer menos el ridículo con fiestas "sorpresa" y comunicar más y mejor aquellas noticias que afectan al club y sobre las cuales la masa social tiene DERECHO a conocer.

Me puede intentar contradecir alguien que me diga: "Oiga, es que en un mundo tan competitivo y raro como el fútbol las negociaciones de los fichajes hay que tener las guardadas bajo siete llaves". Y yo le contestaría: "Tiene usted toda la razón y ese argumento no rebate lo que expongo".    

Es evidente que a la hora de efectuar contrataciones de nuevas incorporaciones el club no es que no quiera es que no debe airearlas a los cuatro vientos y ya será la labor de los periodistas la que pueda ofrecer pistas o indicios a los aficionados de por donde pueden ir los tiros a la hora de traer caras nuevas.

Más ese no es el problema. 

El problema es que desde hace semanas (casi un mes ha pasado ya desde el final de Liga y más desde que nos quedamos sin opciones) nos desayunamos todos los días con los periódicos locales diciendo que hay acuerdos cerrados con jugadores para su renovación y que otras negociaciones también con el objetivo de la prórroga contractual se hallan muy avanzadas.

Y claro, en el momento en  que este atribulado bloguero lee estas informaciones no una ni dos ni tres sino cuatro veces no puede evitar pensar que se nos vuelve a tomar el pelo y a ningunear de manera vergonzosa por parte del Consejo de Administración.

Porque si es verdad que Churre Vázquez, Nacho López, Berrocal (sí, Berrocal) o Campillo han renovado ¿qué razón lógica, racional y medianamente justificable existe para no convertir dichas renovaciones en oficiales?
¿Es legítimo pensar que lo único que consigue el Pontevedra CF obrando de esta manera es "tocarle los bemoles" a una afición que no se merece este trato y que lo único que pide es que el club le ponga al día por lo menos de aquellos jugadores que van a seguir o no van a seguir en la entidad?

¿Es normal que sí se les da la baja a Arruabarrena o Pibe no se les despida ni siquiera con un tweet que confirme además su marcha?

¿Entra dentro de lo comprensible que un técnico que sí ha renovado ( y "eureka" esto sí lo han confirmado desde dentro) no haya tenido una presentación oficial como primer entrenador cuando se apresta a cumplir su segunda temporada y media al frente de la nave?

¿Es que cabe en cabeza humana que se actúe de esta manera tan lamentable convirtiendo al abonado en mero cliente (y además vulgar) de esta maravillosa Institución que algunos quieren convertir en un cortijo particular?

Ya puestos vamos a hacer más preguntas sin que exista la más mínima esperanza en quien las hace de obtener respuesta del Consejo:

¿Tampoco se oficializarán este verano las nuevas incorporaciones a medida que se vayan produciendo para generar ilusión y expectación a los abonados y demás seguidores granates?

Si la respuesta anterior es: No, no se oficializaran.. ¿Pasaremos de nuevo por otra "fiesta de principio de curso" como la absurda del verano pasado?

¿La campaña de abonados de la 19/20 volverá a ser semiclandestina como vienen siendo las de las últimas temporadas? 

¿Las renovaciones se conocerán todas juntas como un pack de seis botellas de leche , agua o cerveza comprados en un supermercado? ¿Las bajas también?

¿En definitiva, son ustedes conscientes de lo importante que es la afición del Pontevedra para que se mantenga en pié su chiringuito o preferirían jugar los partidos a puerta cerrada para que nadie critique, exija o proteste ante la no consecución de un objetivo que otra vez me temo aparecerá muy difuso en el horizonte?

El Pontevedra CF no es un juguete. No es un capricho por mucho que desde 1992 los aficionados a este mundo nos hayamos tenido que tragar el timo de las SAD.

Y como no es ni un juguete ni un capricho, esta forma de actuar resulta contraria a la brillante historia y trayectoria de este equipo de fútbol que cumplirá en Octubre 78 años.

Urge un cambio de actitud porque luego vendrán los lamentos cuando las gradas estén despobladas y se busque a última hora y de forma hipócrita el apoyo de una afición cada vez más hastiada por estos comportamientos.