lunes, 12 de octubre de 2026

No estáis solos... pero hay que competir

 Hace varias semanas, en los días previos al comienzo de la Liga 26/27, reflexionaba sobre lo complicado que resulta hacer una gran campaña cuando, siendo generosos, debes cambiar media plantilla con respecto a la que se tenía el año anterior.

Argumentaba en aquella columna y sigo sosteniendo a día de hoy, que el campeonato de Liga 25/26 realizado por el Pontevedra CF fue tan meritorio como inesperado.

Al margen del cambio del cuerpo técnico, tan solo se quedaron seis o siete futbolistas de la temporada 24/25 y se tuvo que empezar prácticamente de cero y construir un equipo que tan bien nos representó y que tan cerca estuvo de jugar play off de ascenso.

La estructura deportiva del Pontevedra CF este pasado verano, ya delgada en carnes los últimos años, menguó todavía más cuando nos enteramos que el director deportivo dejaba la entidad por motivos personales.

A pesar de lo dicho por la propia Presidenta a primeros de Junio, nadie ha venido a ocupar el lugar dejado por Jacobo Maestre.

Con la comisión deportiva compuesta únicamente por el entrenador y (es de suponer) por la máxima accionista; con la enorme precariedad que arrastra el club en materia de instalaciones e incluso con el indigno y deteriorado estado del césped de Pasarón, fuimos comprobando como de nuevo más de la mitad de ese grupo de futbolistas que tanto nos ilusionó se iban despidiendo en redes sociales.

Se tenía que empezar otra vez casi de cero, no desde los cimientos pues sí se quedaron más futbolistas que en la transición anterior, pero  la incertidumbre volvía a reinar, al menos, en el ánimo del que esto escribe y sé que en el de bastantes aficionados más.

No obstante, el muy buen trabajo del cuerpo técnico (que sí firmó la renovación para una temporada más) la Liga pasada, era y sigue siendo el clavo ardiendo al que muchos nos aferramos para enderezar una situación que a día de hoy es complicada pero que todavía puede dar muchas vueltas.

Si algo caracterizó al Pontevedra CF 25/26 fue su espíritu competitivo a prueba casi de bomba.

Lo extraño, lo muy raro, era no ver al equipo metido en los partidos hasta el final y con opciones aunque no se consiguiese arrancar algún punto en litigio. Las pocas veces que ese espíritu no aparecía (alguna vez pasó), a la afición granate le parecía muy extraño y siempre se rectificaba la semana siguiente para solventar cualquier clase de duda.

El Pontevedra no contaba con una de las plantillas más importantes desde el punto de vista económico del grupo pero todo eso se suplía con trabajo, sentido común y una unión grupal que sostuvo la esperanza del play off incluso hasta después del término del torneo.

Titulé la columna citada anteriormente como “Milagro 2.0” por la tremenda dificultad que conllevaba repetir una Liga similar a la pasada cuando, por lo menos aparentemente, la apuesta del club no parecía haber subido demasiado con respecto a la anterior y por lo lejos que sigue el Pontevedra del profesionalismo en muchos aspectos que en una categoría como la 1RFEF resulta especialmente peligroso.

Aún así, había que empezar a competir y el equipo no pudo empezar mejor saldando con dos victorias sus dos primeros encuentros.

Desde entonces no se ha vuelto a ganar. En las siguientes cinco jornadas, se acumulan dos empates y tres derrotas.

La consecución de puntos, de victorias, es lo más importante. El resultado sigue primando sobre todo lo demás porque son esos, los resultados, los que van a dictaminar en qué lugar vas a acabar clasificado.

Sin embargo, al que esto escribe, no le preocupa tanto (ojo, que sí lo hace) tener solo 8 de 21 puntos y verse ya al borde de los puestos de descenso.

Lo que más me preocupa es la imagen que se ha ofrecido en varios de esos partidos jugados en casa y que dista mucho de contener un ingrediente con que el Pontevedra de Rubén Domínguez salpimentaba siempre con carácter primordial sus platos:la competitividad.

Me cansé de escribir que la segunda parte contra el Arenas era engañosa. Mucha pegada arriba pero demasiadas ocasiones del contrario, un rival que ocupa la última posición de la tabla.

La primera mitad del Athletic B resultó dantesca. Acabó 0-2 y pudo hacerlo 0-4. Se mejoró después pero fue imposible sacarse esa losa.

Hubo minutos, menos, muy malos también contra la Ponferradina pero un buen final de partido ayudó a equilibrar la balanza.

Lo que no puede ser. Lo que resulta, esto sí, mucho más preocupante que la derrota en sí misma, es que ayer contra el Mérida (por mucho potencial que pueda tener el conjunto extremeño, que lo tiene) se haya vuelto a protagonizar una primera parte flojísima, anticompetitiva en muchas de sus fases, rayana casi en lo intolerable.

Fue un primer tiempo en el que parecía que un rival, el Mérida, militaba en una categoría superior y eso no puede ser y menos en tu casa.

Ya en el minuto 2, el equipo emeritense encontró en una jugada una autopista de cuatro carriles por nuestra banda derecha defensiva que volvió a ser zarandeada un partido más.

Un futbolista rival penetró hasta la cocina sin oposición pero su centro no encontró rematador por poco.

 Era el primer aviso de lo que vendría después.

Un Mérida intenso, concentrado y con delanteros fuertes y potentes al choque, empezó a sembrar el pánico y a obligar a Marqueta a efectuar dos o tres paradas que evitaron que el marcador se moviera más de una vez.

Cada balón aéreo hacia Koné o Sophiane creaba un problema a los zagueros granates que en los primeros minutos aguantaron el envite pero que fueron cediendo poco a poco ante la presencia tremenda de sus pares, especialmente de Koné.

Llegaron balones parados en contra y en uno de ellos un gol que se anuló al rival por un empujón por detrás a Alba que existió aunque a veces no se pita.

El Pontevedra intentaba sacudirse el dominio y la presión contraria pero solo lo consiguió en los primeros minutos tras una buena arrancada de Ivorra que tardó demasiado en asistir a Comparada.

El equipo, a diferencia de lo ocurrido en A Malata, volvió a  salir con Ilias por delante de Yelko e Ivorra y con Elejalde en la izquierda y Luizao esta vez en la derecha.

En otras ocasiones, con estos tres jugadores juntos sobre el césped, el Pontevedra ya había sufrido. Realmente solo en la primera parte de Logroño no salió demasiado mal esta combinación.

El ex del Xerez volvió a mostrarse incapaz de hacerse con algún balón, Luizao no fue ni la sombra del de anteriores partidos y Elejalde tampoco apareció demasiado.

Ivorra hacía lo que podía e incluso recibió una amarilla que le condicionó el resto de la primera parte y Yelko navegaba sin rumbo en un partido que no podía gobernar.

Cada balón largo hacia las proximidades de nuestra área era una preocupación y un duelo ganado por el rival.

 Por el contrario, ante la imposibilidad de jugar por abajo, el Pontevedra dirigía sus pelotazos hacia Luizao o Elejalde que como no podía ser de otra forma, perdían sus duelos imposibilitando que el equipo se instalara en campo rival y provocando que cada vez el juego se desarrollase más tiempo en el nuestro.

Con todo, el Pontevedra llegó a la prolongación con el empate a 0 en el marcador pero todavía faltaba el más grave tiro en el pié.

Saque de banda a la altura del lateral derecho de nuestra área, quilombo defensivo de Ivorra, Alba y Yelko y gol del Mérida que encontraba su premio en un regalo que el Pontevedra nunca debió conceder.

Fueron 45 minutos que terminaron con el 0-1 pero que a nadie de los presentes en Pasarón le hubiera extrañado que hubieran acabado con un marcador más amplio para el conjunto visitante.

Tras el descanso, doble cambio.

Jerín y Mba dentro. Ivorra (supongo que por la tarjeta) e Ilias fuera.

El Pontevedra que en el primer tiempo se movió en una especie de 4-2-3-1 o 4-3-3, dependiendo de la ubicación de Ilias pero que en general estuvo bastante desordenado, pasaba a ubicarse con una especie de 3-5-2 (con Elejalde metido al medio con Jerín y Yelko) que no tardó en surtir algo de efecto.

Primero porque no es lo mismo mandar balones aéreos largos (al margen de Compa que sí los puede pelear) a Elejalde o Luizao que hacerlo a Mba.

No tardó ni 5 minutos en hispano- ecuatoriano en luchar un par de balones cuerpeando y superando a su par para dejarle claro al Mérida que no iba a vivir tan cómodo como hasta ese momento.

Además, se encontró más a Rui en el carril izquierdo y en el primer tramo de ese segundo tiempo se colocaron algunos centros que obligaron al contrario a emplearse a fondo en los despejes.

Extrañó que no fuera Argos otro de los hombres elegidos para salir tras el descanso pues para jugar así, con carriles largos, es un jugador muy útil para penetrar y meter algún centro picante.

El siguiente cambio significó el debut de Gaye que sustituyó a Luizao para ubicarse en banda derecha, zona en la que apenas participó.

Con el cuarto cambio, Argos por Elejalde, Gaye pasó a la posición de este último, es decir, más cerca del área. En esa ubicación, sin hacer nada del otro mundo, sí se mostró más activo y colaboró en generar algo de peligro al Mérida.

No fue una segunda parte buena pero sí competitiva.

El partido dejó de parecerse a uno de esos de Copa en el que juegan un equipo de superior categoría frente a otro de una inferior y al menos se pudo probar al portero en un cabezazo de Mba y se forzó por Elejalde una falta en el semicírculo del área que Yelko no pudo convertir.

Luego llegó el 0-2 y ya en la prolongación nuestro gol marcado por Gaye.

También hubo tiempo, justo después del segundo gol forastero, para que un jugador granate saliera al campo a darse un paseo de diez minutos.

No me gustó la actitud de Omoregbe ni me sigue pareciendo razonable algún detalle de Jerín.

Insisto, se puede perder pero lo que no se puede es dejar de poner sobre el césped todo lo que tengas ya sea a lo largo de 90, 45 o 7 minutos.

 

La situación es difícil pero podía pasar.

Cuando se cambia más de media plantilla cada temporada ( la última vez que no se hizo se protagonizó una campaña brillante); cuando traes mucha gente que debuta en la categoría; cuando veteranos que llegan no están bien y futbolistas de poco más de veinte años deben tomar más responsabilidades; cuando sigues caminado por una vía excesivamente amauterista en los despachos y terrible en instalaciones, pues hay veces que llegan los problemas.

Yo sigo confiando en Rubén Domínguez y Adríán Abalo. Creo que tienen margen de sobra para que se les permita seguir trabajando con dedicación y esmero para encontrar las soluciones que lleven al Pontevedra al camino de las victorias.

Siempre teniendo en cuenta que el objetivo con el que se ha salido otra vez es no perder la categoría, detalle que no se puede olvidar.

Eso sí, salir con la primera aspiración de llegar a 45 puntos no es óbice para que al equipo se le exija más continuidad, más regularidad y mucho más rendimiento en lo partidos como local.

No se puede negar que se está dando algún bandazo desde el banquillo y las alineaciones de Ferrol y la de ayer lo demuestran.

Hagámonos desde nuestra situación de simples seguidores que evidentemente no tenemos los conocimientos ni la posibilidad de ver cada día a los futbolistas algunas preguntas.

No deberíamos decidirnos ya si merece la pena alinear juntos a Elejalde, Luizao e Ilias por la energía física y defensiva que el equipo parece perder cuando eso pasa?

No serían algunos de estos tres jugadores buenos revulsivos para las segundas partes en las que los contrarios acusan más el esfuerzo y sus cualidades técnicas pueden aportar más al conjunto del equipo?

Teniendo en cuenta que estamos teniendo muchos problemas de consistencia defensiva en general, no sería bueno al menos tener en la cabeza la posibilidad de devolver a Vido al mediocentro junto a Ivorra para que Yelko pueda jugar algo más adelantado y descargarse un poco de un excesivo trabajo defensivo?

Se lograría así una mayor presencia en medio campo?

No será ya la hora de dar la alternativa a Juanra, ya sea en defensa con dos o tres centrales,  para ver si es capaz de dotar de seguridad a una zaga excesivamente nerviosa y frágil en demasiadas ocasiones?

Es recomendable seguir teniendo de entrada en el banquillo a un jugador como Mba que aporta potencia, velocidad, versatilidad (pues pude partir en derecha) y altura al equipo y que siempre ha mezclado muy bien con Compa haciendo crecer al equipo cuando se juntan?

Llevamos solo 7 jornadas pero creo que el primer paso para la recuperación es ir estabilizando un poco al equipo tanto en su forma de jugar como en los miembros de las alineaciones.

Y teniendo en cuenta, ahora que van pasando jornadas y se puede analizar el rendimiento de los futbolistas en competición,que la primera premisa debería ser que el equipo compita a lo largo de todo el partido. Que desaparezcan en la medida de lo posible las lagunas enormes que estamos teniendo. Que si no salen las cosas, por lo menos que el equipo tenga la posibilidad de juntarse, agruparse, hacerse fuerte y esperar a que el partido de la opción de progresar.

Vamos a ver qué pasa.

Dentro de seis días nos visita el Cacereño y lo que a mí me gustaría es que el Pontevedra compita con letras mayúsculas. Que sea eso, UN EQUIPO.