lunes, 28 de septiembre de 2026

Hay que lograr más estabilidad

Empató el Pontevedra CF su partido en casa ante la Ponferradina y muchas de las sensaciones que volvió a transmitir el equipo fueron parecidas a las que dejó translucir en casi todos los partidos anteriores.

Si en el último partido en Pasarón frente al Athletic B, el conjunto granate evidenció una acusada diferencia de rendimiento que desembocó en una muy mala primera mitad y una aceptable e incluso buena segunda parte, ayer el Pontevedra disputó unos apreciables primeros 45 minutos a lo largo de los cuales fue mejor a su rival pero no salió bien del vestuario y protagonizó un media hora inicial del segundo tiempo realmente floja.

Entre medias, ese partido de Logroño en el que nuevamente el equipo se vino un poco abajo en la última media hora y el del exilio en el que la gran pegada exhibida tras el descanso maquilló un segundo tiempo en el que el Arenas nos llegó demasiadas veces con peligro.

A mi juicio, esa diferencia de rendimiento del equipo en un mismo partido (del que exceptúo el debut en Avilés en el que sí pudo verse a un Pontevedra más regular sobre el campo) es el principal defecto que está enseñando el Pontevedra en este inicio de temporada en el que volvemos a tener una plantilla en la que se han producido muchas novedades.

En el día de ayer, ante casi 3.200 seguidores que acudieron al estadio a pesar del triatlón y que lograron crear un ambiente bastante más animado que el día del filial rojiblanco, el equipo salió bien al maltrecho campo de Pasarón.

Optó Rubén Domínguez por repetir el mismo equipo y dibujo que en la primera mitad de Logroño y lo cierto es que pudimos ver ese Pontevedra metido, intenso en las disputas y concentrado que tanto se echó de menos hace quince días en el mismo escenario.

No fue un primer tiempo extraordinario o superlativo pero sí lo suficientemente bueno para controlar a su contrario en el aspecto defensivo sin demasiados problemas (un disparo lejano con Marqueta algo descolocado y poco más) y agitado en ataque con un Argos que fue muy bien encontrado por sus compañeros en muchas ocasiones en las que hizo daño por la derecha.

También aportó peligro el equipo en el balón parado ofensivo y fruto de un córner ensayado para buscar precisamente al más pequeño (Argos) en el segundo palo, llegó ese lanzamiento desde fuera desviado magistralmente por Compa de tacón al fondo de la portería.

Son tres los tantos que lleva Comparada en los 4 partidos en los que ha actuado y es esta campaña la segunda y última que tiene de vinculación con el Pontevedra CF.

Salvo giro tan inesperado como maravilloso (si se produjera) podemos estar en vísperas de otra marcha de un jugador joven y con gran potencial sin que ni un euro se quede en las arcas de la entidad.

Los más avezados y experimentados en estos temas seguro que ya estarán esperando con tanta pereza como desesperación argumentos tales como “es que es el futbolista el que no quiere” ; “ no podemos competir con tal y cual equipo” etc etc.

A día de hoy es posible que aún se esté a tiempo si por una vez se trabaja con sentido común.

El caso es que el gol afianzó todavía más al equipo y solo una mala elección en el último o penúltimo pase de la jugada y un desquiciante criterio arbitral a la hora de señalar infracciones a uno y otro conjunto, impidieron que el Pontevedra se marchara al descanso con más ventaja.

Luego todo cambio.

Vaya por delante que la SD.Ponferradina sigue teniendo como aspiración mínima disputar el play off y que el Pontevedra (dicho desde dentro, ojo, y no por este atribulado bloguero) mantiene como objetivo principal no complicarse la vida por más que una vez lograda esa meta no se renuncie a nada.

Es por ello que los tres jugadores que Nafti tuvo a bien introducir de una tacada tras el descanso no eran futbolistas menores.

Tanto Quicala como De León empezaron a crear problemas por fuera pero sobre todo este último genero muchísima incertidumbre entrando por nuestra banda derecha defensiva.

No olvidemos que los exteriores del Pontevedra CF eran todavía a esas alturas de partido Luizao y Elejalde que no destacan especialmente por ser especialmente intensos en sus ayudas defensivas.

El tercer jugador que salió, Oscar Vacas, era mediocentro puro en la eliminatoria en la que el Pontevedra eliminó al Aragón hace unos años. La temporada pasada jugó en el Europa con el que jugó fase de ascenso a 2ª y ayer Nafti sorprendió sacando sus casi dos metros de altura para jugar bastante en punta.

A pesar de que no es un futbolista demasiado veloz, su envergadura también dio bastantes problemas a los centrales locales.

Pronto llegó el empate a raíz de un saque de esquina al primer palo mal defendido por el equipo.

Y después llegaron los peores minutos del choque para el Pontevedra.

La Ponferradina, lejos de resguardarse tras la igualada, siguió empujando y encontrando vías de agua en el conjunto granate que taponaba las mismas como podía.

La sensación era que el 1-2 podría llegar en cualquier momento.

Decidió entonces Rubén Domínguez dar un giro a la disposición de sus jugadores introduciendo a Jerín y Mba por Ilias y Elejalde.

Me sorprendió el técnico cuando en rueda de prensa habló de cambio a dos puntas cuando el dibujo (al menos con pelota) que pareció adoptar el Pontevedra se pareció más a un 4-3-3.

Ese trivote en triángulo formado por Jerín, Ivorra y Yelko más Luizao por la izquierda, Compa y Mba algo escorado a la derecha.

Sea como fuere (siempre comento que esos dibujos o sistemas pueden temer mil matices) lo que sí cambio claramente fue la idea de juego granate.

A partir de ese momento, se apostó por ser más verticales, buscar a Compa y Mba por arriba y tratar de frenar así las acometidas del rival.

Lo cierto es que tardó en hacer efecto ese antídoto pero con el paso de los minutos (y a pesar del deficiente juego con los pies de Marqueta) sí dio la sensación de que el Pontevedra había equilibrado de nuevo la contienda y que el partido ya podía llevárselo cualquiera de los dos y no solo el conjunto blanquiazul.

El partido de Mba se afeó por esa ocasión postrera muy clara en la que se trastabilló y no pudo ni tirar cuando un error garrafal de un defensa le había dejado solo ante el portero. Eso sí, bastantes minutos antes, el guineano ya había desahogado al equipo haciéndose con varios balones largos y provocando saques de banda e incluso algún córner que permitió meter al equipo en campo contrario. No me pareció malo el partido de Mba aún con ese lunar de la oportunidad perdida.

En ese último tramo del partido, con Vidorreta multiplicándose atrás y ganando carreras y duelos en su zona que ayudaron mucho, y con Yelko y sobre todo Ivorra creciendo bastante, no solo llegó esa ocasión de Mba producto de un fallo rival sino otra opción clarísima de gol de Argos que no pasó cuando debió hacerlo y terminó disparando contra el portero berciano.

Ayudó también la salida de Alba que aportó contundencia en algún cruce y que se asentó mejor en el campo que Reda al que sustituyó pero también que un Alvaro al que vi nervioso.

Como es habitual, Luizao no pudo seguir el ritmo y Gil también contribuyó a la mejoría aunque la ocasión de la que dispuso estaba anulada por fuera de juego.

La Ponferradina también las tuvo. Hasta en dos ocasiones ganaron la espalda de Argos con muchísimo peligro y en la segunda de ellas fue Vidorreta quien evitó un gol cantado jugándose literalmente la cabeza.

Así se llegó al final de un partido en el que el Pontevedra volvió a carecer de estabilidad en su juego cayendo en lagunas demasiado largas y profundas que terminan por costar puntos en el casillero.

Aún así, este Pontevedra de Rubén se sigue agarrando a los partidos como puede y a pesar de que lleve 3 sin ganar solo ha perdido uno que bien pudo empatar en aquella segunda parte contra los cachorros y mantiene esa estadística que dice que cundo marca antes, nunca pierde.  

Solo son 5 partidos y han llegado muchos jugadores nuevos.

Es misión de Rubén Domínguez y Adrián Abalo analizar lo que está sucediendo en los encuentros y encontrar los ingredientes que permitan lograr mayor regularidad a lo largo de unos mismos 90 minutos.

Desde fuera se ratifican cosas que ya sabíamos de los que ya estaban pero empiezan a atisbarse cosas de los nuevos.

De los que ya estaban? Luizao es brillante pero sigue débil físicamente; Yelko es diferencial y si juega él, juega el equipo; Vidorreta cuando está bien (o incluso normal) aporta mucho al conjunto en todas esas cosas que no tienen brillo pero que son esenciales; Comparada es un delantero muy importante para la categoría..

De los que acaban de llegar y hemos visto en lo que llevamos de Liga?

Argos es un puñal en ataque por la derecha pero a veces lo paga a su espalda; Ivorra creció bastante ayer con balón y si continuara haciéndolo podría llegar a ser importante; No sé muy bien la razón de que Alba saliera del equipo pues parece aportar tranquilidad y contundencia por arriba; Elejalde e Ilias tienen calidad pero cuando el partido se pone feo, cuando no se tiene la pelota, tienden a desaparecer; Jerín no se parece al Jerín que vimos en el Ourense; Mba aporta fuerza, velocidad, choque y las veces que ha coincidido en el campo con Comparada el equipo lo ha notado para bien…

Son algunos de los ingredientes que están en la coctelera y que el cuerpo técnico, (dentro de la versatilidad que todo equipo en el aspecto colectivo y todo jugador en el individual, debe tener) tiene que agitar convenientemente para lograr la mezcla más ajustada.

Le vendría bien al equipo con futbolistas como Argos y Rui jugar con tres atrás y carrileros largos? ¿Con la buena sintonía que parecen tener Mba y Compa sería conveniente verles más tiempo juntos? Es la pareja Reda- Álvaro la mejor para el centro de la defensa?  Será Luizao el único jugador “revulsivo” de la plantilla ( sin perjuicio de que a veces salga de titular) o hay alguno más que debería tener esa labor?

Todo eso lo iremos viendo pero creo que teniendo la calma suficiente que otorgan los 8 puntos de 15, la necesidad de este grupo de acoplarse y conocerse más y la experiencia de la temporada pasada.

Ahora A Malata, casi nada al aparato.

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