lunes, 27 de febrero de 2017

Un caimán en libertad, el fin de una sequía insufrible y un paracaídas abierto

La característica banda sonora de la serie Corrupción en Miami me vino inmediatamente a la memoria al ver salir del vestuario al entrenador del Pontevedra CF. 
Con chaqueta y pantalón negro entre "casual" y deportivo, Luisito remataba su atuendo con unas zapatillas blancas tan aparentemente cómodas como desenfadadas que enseguida evocaron en mi mente las palmeras encajonadas contra un cielo azul brillante con las que empezaba cada capítulo de la ochentera serie estadounidense.
Es cierto que bajo su chaqueta el técnico de Teo no lucía una camiseta en manga corta que culminaría de manera magistral el estilo desenfadado de Sonny Crockett sino una impoluta camisa blanca a juego con el calzado que pudimos ver los que tuvimos a bien reunirnos ayer en el Estadio de Pasarón en el instante en el que el Burgos se adelantaba en el marcador.
Pero aún sin esa camiseta, como luego veremos, el peculiar entrenador granate si guardaba algún otro as en la manga que volvería a recordarme al personaje más famoso que a lo largo de su carrera ha interpretado el actor Don Jhonson.


Minutos antes del comienzo del partido veía con más incertidumbre y nervios de lo habitual a los jugadores efectuar sus ejercicios de calentamiento. Seis partidos sin meter un gol y en consecuencia sin ganar, la diferencia en la clasificación próxima a evaporarse en caso de no obtener la victoria, un Burgos que venía en su mejor racha de la temporada y que se mostraba especialmente fuerte como visitante... 
Eran argumentos todos ellos que dotaban al encuentro de una evidente dificultad aunque en honor a la verdad la derrota mañanera del Valladolid B en Palencia volvía a poner de manifiesto que los de atrás no viajan precisamente en un bólido espacial y daba argumentos para pensar que todavía estábamos a tiempo de enderezar el rumbo y afianzar un poco más esa soñada cuarta posición.

Lo cierto es que actuando como local el Pontevedra CF solo decepcionó ante el Celta B y que los verdaderos problemas los tenemos cuando jugamos lejos de casa y la sensación de que la fortaleza en Pasarón no se había perdido no tardó casi nada en ponerse de manifiesto en la tarde de ayer.

El Pontevedra salió decidido a ganar y a olvidar su sequía goleadora y protagonizó desde el principio una primera mitad plena de intensidad y dominio minimizando a un Burgos CF que apenas pudo acercarse al área defendida por Edu Sousa.
Ahora bien, ese dominio indiscutible, ese ritmo constante y alto conseguido por los nuestros no podía plasmarse en el marcador por la inocencia, ingenuidad o tremendo desacierto que se seguía acumulando ante la portería contraria.
Como ejemplo la jugada producida en el minuto 3 de partido en la que Eizmendi se encontró con un balón a la altura del punto de penalti con el portero desplazado y con todas las papeletas para poner fin a esa serie de partidos sin profanar marcos ajenos. Era más difícil mandarla fuera que meterla y lo primero fue lo que hizo el ayer interior izquierda granate al enviar la pelota por encima del larguero.
No tardó el equipo ni tres minutos más en generar otra ocasión clara de gol culminada con un cabezazo de Jacobo Millán tras centro del propio Eizmendi que fue a estrellarse contra uno de los palos de la portería castellana. Antes Trigo también había cabeceado otra pelota obligando a estirarse al meta del Burgos y después Kevin controló muy mal un balón que de haber efectuado ese control de forma correcta le habría posibilitado plantarse solo delante del portero.

Eran oportunidades (como otra de Mateu que en buena posición no consiguió contactar con el balón) que se sucedían y se mandaban al limbo provocando la desesperación del incomprensiblemente poco público asistente a Pasaron que veía como esa superioridad evidente del equipo granate no se traducía en goles por la incapacidad mostrada en los últimos metros.
Fue una primera parte controlada de cabo a rabo por el Pontevedra pero en la que sus jugadores volvieron a disparar o bien con balas de fogueo o bien con la pólvora completamente mojada.  

Esta circunstancia, perdonar ocasiones pintiparadas para marcar, dio lugar tras el descanso a otro "clásico" en las actuaciones granates por lo menos en casa, "la empanada de los primeros minutos de las segundas partes".

Salió el Pontevedra dormido o desconcentrado permitiendo al Burgos estirarse en ataque y gozar primero de una clara oportunidad que milagrosamente se fue al córner y segundo de otra jugada gestada en banda derecha del ataque castellano que culminó en gol un atacante burgalés llegando libre de marca a la altura del punto de penalti.

La situación en ese instante volvía ser muy frustrante. La notable primera parte protagonizada por los nuestros no había sido suficiente para mover el marcador y a los cinco minutos del segundo tiempo el contrario aprovechaba su primer lanzamiento entre los tres palos para poner tierra de por medio.

Pero he aquí que en ese momento Luisito volvió a encarnarse en ese pintoresco policía de Miami que recorría en compañía de Ricardo Tubs la ciudad americana para desarticular redes de delincuentes.

Ya sin chaqueta, el de Teo arengó a sus jugadores desde la banda para que despertaran del ya tradicional letargo que el vestuario provoca en su interior y a renglón seguido indicó (cual Sonny Crockett en Miami Vice) a su mascota que se preparase para poder salir en libertad.

En el caso de Sonny esa mascota era un caimán de nombre Elvis que vivía con él en su embarcación y que sorprendía o asustaba a aquellas personas que acudían al yate sin saber quien se escondía en una de las dependencias de la curiosa residencia del "poli".

En el caso de Luisito no era un caimán y si un "rubiales" que bajo apariencia de querubín esconde un "asesino" de porterías contrarias y que para más "inri" llevaba muchas semanas sin poder salir a cazar redes por culpa de ese tobillo que tanto le ha dolido a´el primero y a toda la afición después.

Salía pues al campo nuestro "Elvis " particular con los dientes más afilados que nunca y junto a el también entraba al terreno de juego otro jugador que ayer no estaba para muchas bromas, Alex González. Dejaban su sitio en el césped un otra vez casi intrascendente Eizmendi y un buen Jacobo Millán que volvió a dejar detalles de indudable calidad técnica.

Y el caimán , el "rubiales" o en definitiva para dejarnos de tonterías, Mario Barco no tardó nada en demostrar la importancia que atesora en el juego de ataque granate. Por calidad, por agresividad, por desmarque, por remate.. este hombre mejora al equipo y si bien será ese equipo en su conjunto quien nos podrá llevar a una insospechada cuarta plaza al empezar la temporada, resulta indiscutible que con la presencia de Barco el colectivo mejora y se dota de ese componente de plomo en las balas o picante en la comida que no existe cuando Barco no está en el campo.

Ya antes del empate a un gol Mario había protagonizado un par de acciones que ponían de manifiesto que las bromas se habían acabado y que la retaguardia blanquinegra ya contaba con un quebradero de cabeza de los grandes con su presencia y así llegó la bendición de la lluvia en forma de gol que terminaba con la sequía en una jugada que descargó la tensión de todos los que allí estábamos.

Elvis( perdón, Barco) se hace con una pelota en la frontal y observa el desmarque de Alex hacía el interior del área mandándole un precioso balón entre las piernas de un par de defensas burgaleses que el menudo jugador asturiano no desaprovecha para poner las tablas en el "luminoso".

Era un gol importantísimo. Que rompía esta nefasta racha y que por fin plasmaba el buen trabajo que estaba haciendo el equipo en el partido. 
Su autor, Alex González, desplegó ayer todo su potencial de desequilibrio, velocidad y regate por la banda izquierda hasta volver loca a la defensa rival completando unos minutos brillantes e importantísimos para el equipo.

Pero la segunda parte no era igual que la primera en la que sólo existió un equipo. No es que el Burgos fuera mejor en ese segundo tiempo pero lo cierto es que el Pontevedra (que había efectuado el tercer cambio sustituyendo a Portela por Mouriño) arriesgaba para ganar y posibilitaba más llegadas del equipo de Mandiola al área de Edu. Y fue poco después del empate cuando un lanzamiento con mucha intención de un contrario encontró la fenomenal intervención de Edu Sousa que envió la envenenada pelota al saque de esquina. 
Tras esa acción el Pontevedra redobló esfuerzos y por fin encontró el premio que sin duda merecía desde el principio.
Miguel Loureiro (que como saben los habituales de este blog ya me calló la boca con su trabajo hace mucho tiempo) arranca con su característico empuje y entusiasmo por banda derecha y conecta un centro maravilloso que no remata Mateu posiblemente por el medio derribo de un defensa que debió significar penalti. 
Pero no pasaba nada pues detrás del balear aparecía Barco para rematar de cabeza picando el cuero y hacer un segundo tanto vital por muchas circunstancias.

Vital por propiciar el triunfo más  necesario que nunca tras la serie de seis partidos sin ganar, vital por constituir la máxima expresión de la reaparición de este jugador que nos hace mejores, vital por culminar la remontada en un partido que tan complicado se había puesto tras el 0-1 y vital por traducir la superioridad del Pontevedra sobre el Burgos en casa y hacer del horroroso partido disputado ante el Celta B un hecho aislado dentro de la magnífica línea que el equipo mantiene en casa.   

Despejadas las dudas acerca de la fortaleza que el Pontevedra sigue manteniendo en Pasarón, este atribulado bloguero mantiene desde casi el comienzo de la temporada que los problemas y graves de los nuestros se acumulan a la hora de protagonizar el rol de equipo visitante.
En trece salidas hemos dejado de marcar nada menos que en ocho encuentros. En los cinco encuentros en los que sí hemos marcado Barco resultó crucial en tres de ellos. Haciendo el único gol del partido en Tudela, marcando el 0-1 en Aranda en la segunda y última victoria foránea que tenemos y "rescatando" al equipo de la derrota en O Vao haciendo un golazo espectacular amén de asistir a Añón en el primero. Por tanto, en los escasos cinco encuentros en los que el Pontevedra ha marcado fuera (Barco jugó cuatro de ellos pues en el debut en Guijuelo no lo hizo) en tres de ellos el de Calahorra resultó completamente decisivo.

La situación física de Mario Barco todavía no es óptima  y hace buena prueba de ello una acción sucedida en el último minuto del tiempo reglamentario de ayer en la que se lastimó la zona y le hizo renquear durante la prolongación. Es posible, que el cuerpo técnico tenga cuidado con el y no le otorgue la titularidad en Villaviciosa el próximo Domingo.
Pero  esa dosis de agresividad bien entendida, esa "mala uva" de la que a veces carece el equipo se hace más importante todavía lejos de casa que aquí.
No olvidemos que para que el gran mérito de conseguir la cuarta plaza se haga realidad vamos a tener que ganar al menos un par de partidos de los seis que nos faltan por jugar como visitantes y creo que la vuelta de Barco en ese sentido es crucial y me hace ser mucho más optimista.

La próxima estación no es nada fácil, Villaviciosa. Hierba artificial, campo más pequeño... 
Lo sabemos desde ya y en nuestra mano está dejar de repartir estampitas de la Virgen de la Caridad cada vez que viajamos por España y por contra parecerse algo más al equipo pleno de confianza y empuje que aparece cada quince días en el Estadio Municipal de Pasarón.

Vamos a ver que pasa en Asturias.       
    
   

lunes, 20 de febrero de 2017

En caída libre o el nuevo episodio de la película desplome 2.0

Que el Pontevedra CF lleva protagonizando una temporada lejos de Pasarón vulgar y con números de zona baja es algo que resulta difícil de discutir.
De manera oportunista desde dentro del club se nos decía en el transcurso de la primera vuelta que el equipo solo había perdido en Santander, Valladolid, León o Vigo y que estos eran los conjuntos que ocupaban los puestos de arriba en la clasificación.
Sin embargo, la realidad es tozuda y con el tiempo esa especie de coartada se ha quedado obsoleta y sin ningún tipo de solidez.
En esos cuatro encuentros citados lo peor no fueron las derrotas sino la imagen paupérrima ofrecida por los granates en tres de los cuatro partidos en los que estuvo fuera de los mismos casi desde el principio.
Pero concediendo que esos campos (Barreiro, Reino de León y El Sardinero) son escenarios harto complicados, lo cierto es que el Pontevedra en el resto de encuentros jugados como visitante no ya en esa primera vuelta sino en todos los jugados hasta el día de hoy no ha dado la medida prácticamente en ninguno.
Sólo dos victorias, Tudela y Aranda con protagonismo importante de Mario Barco en ambos choques y empates conseguidos a trompicones como los de Guijuelo,Burgos, Coruxo, Mutilva o Palencia no son cifras para estar especialmente contento con el rendimiento exhibido por los nuestros en los partidos jugados como visitantes.

Esta exasperante falta de competitividad foránea no es exclusiva de esta temporada sino que ya viene de atrás pues en la segunda vuelta de la liga pasada los resultados lejos de casa ya empezaron a ser realmente mediocres.

Claro que si a esta trayectoria errática fuera se le suma la pesada losa de acumular seis encuentros sin meter un gol la consecuencia no puede ser otra que el lento pero imparable derrumbe del Pontevedra CF que solo mantiene la cuarta plaza por dos circunstancias; la primera, su extraordinaria primera vuelta en casa en la que ofreció esa imagen de equipo fuerte que tanto nos ilusionó y la segunda la torpeza de los perseguidores que ni con esta lastimosa racha granate han conseguido desplazar al Pontevedra de la cuarta plaza en la tabla. 

De esta inaudita serie de encuentros sin encontrar el camino del gol solo se puede sacar la conclusión de que la baja de Barco ha desconyuntado al conjunto en el aspecto ofensivo.
No hemos sabido jugar sin Mario y además el calagurritano aporta esa dosis de carácter de la que adolece tanto el equipo sobre todo fuera y que resulta muy necesaria para sacar muchas veces las castañas del fuego.
En las dos victorias logradas a domicilio el "9" resultó decisivo y en campos como el del Coruxo resultó básico para no volverse con derrota.
La lesión de Barco acaecida en un momento clave de la temporada fue calificada en este mismo blog como muy preocupante pero sus efectos han sido mucho más devastadores de lo que podría esperarse en un principio.
Y es que más allá de los diez goles acumulados por el riojano en la Liga, su rendimiento y su capacidad de contagio al resto del equipo (además de la evidente atención que requería de las defensas contrarias) era tan relevante que su ausencia ha dejado huérfano en ataque al Pontevedra secando por completo las fuentes de acceso a las porterías rivales

¿Contaba la plantilla con argumentos para sobreponerse a esta baja y mal que bien ir salvando la cara hasta el regreso de Barco? Este bloguero siempre entendió que sí. Reconociendo la importancia del jugador cedido por el Lugo esperaba que el equipo disimulase la baja del delantero tal y como hizo con la de Alegre y "fuera tirando" como pudiera hasta la reaparición de su nueve titular.

Está claro que me equivoqué. O eso o es que el cuerpo técnico ha sido incapaz de dar con la tecla para jugar sin Barco algo que parece no corresponderse con la realidad cuando escuchamos a Luisito en la rueda de prensa posterior al partido de ayer afirmar que no iba a cambiar nada y que seguiríamos jugando igual.

Lo cierto es que esa afirmación del técnico teense no deja de ser curiosa sobre todo por que minutos antes había analizado con gran acierto el partido al afirmar que el Pontevedra había hecho casi todo bien hasta llegar al área rival, zona del campo en la que se le vendaban los ojos de manera desesperante. Ese "fútbol de mentira" , frase con la que calificó Luisito con sinceridad el juego granate no podía tener más consecuencia que acabar empatando a cero o incluso perdiendo si el equipo contrario acertaba (como así pasó) en alguna jugada aislada.

Salió al campo el Pontevedra con cuatro jugadores "menudos"  en los puestos más ofensivos al comienzo del partido. Eizmendi a la derecha, Jacobo a la izquierda más Mouriño y Añon como hombres más adelantados. Kevin y Trigo ejercían de mediocentros y la defensa era la habitual en los últimos partidos.
Y el Pontevedra cogió la pelota con la aquiescencia del Racing y la "sobó" cuanto quiso y más salvo cuando pasaba por las botas de un Kevin que volvió a estar desafortunadísimo en la circulación entregando el balón en muchas más ocasiones a un rival que a un compañero.
Pero esa posesión resultaba estéril. Sólo un cabezazo de Mouriño que salió fuera y una volea muy complicada de Jacobo que se fue por encima del larguero lograron animar siquiera tímidamente el juego ofensivo del equipo y con ese bagaje meter un gol parecía misión casi imposible.

Enfrente un Racing que parecía dejar pasar los minutos como apático y con más ganas de marcharse a la ducha que a otra cosa en el que Joselu no aparecía ya sea por su abulia o por el partido notable de un Bruno que volvió a rayar a un gran nivel y en la que Benítez no encontraba pasillo alguno para desembarazarse de un Miguel que volvió a a demostrar su mejoría esta temporada.
Aún así, en una jugada sin peligro aparente, el ex granate Benitez (conocido anteriormente como González) decidió probar con un lanzamiento desde muchos metros más atrás del área grande granate sorprendiendo a un Edu Sousa que todavía al escribir esta columna no entiendo como no llegó a a despejar a corner esa pelota

De esta manera tan absurda un Racing que en más de media hora sólo había llegado una vez por medio de Mendi se ponía por delante y hacía presagiar lo peor para el Pontevedra CF.
Quizá el guión pudo cambiar si en la última jugada de la primera parte David Añon hubiese transformado la única ocasión clara de gol de la que dispusimos al rematar flojo de cabeza en el segundo palo una falta lateral mal defendida por los "verdes".

Pero lo cierto es que el remate fue directo a las manos del portero departamental y la primera parte terminaba con ese sabor de boca amargo de ver a un Pontevedra impotente en ataque ante un rival que no estaba haciendo nada para ganar el partido.
En esa primera parte Eizmendi no volvió a ofrecer un solo argumento que pueda defender la titularidad que se le ha otorgado casi desde que llegó y la duda de un segundo caso Hugo Rodríguez empieza a planear sobre la casa granate. 

Tras el descanso Abel y Mateu entraron al campo en lugar de Portela y Mouriño pero salvo en los primeros diez minutos en los que sí pareció que el equipo tocaba más rápido la pelota y con algo más de intención el decorado apenas cambió sobre el césped.
El Pontevedra monopolizaba la pelota y llegaba con cierta asiduidad a las proximidades del área contraria pero una vez allí faltaba ese picante o ese toque de calidad que permitiera generar ocasiones de gol que transmitieran un poco de inseguridad a la retaguardia ferrolana.

El Racing por su parte buscó no con demasiado ahínco las contras para sentenciar el choque y  alguna opción tuvo para hacer el segundo tanto pero sobre todo gracias a la actuación ya mencionada de Miguel y Bruno no logró encontrar ese gol que sentenciara definitivamente el partido.

La última media hora la jugó Alex González en lugar de Eizmendi pero a pesar de intentar profundizar por la banda izquierda en alguna ocasión lo cierto es que acabó por disolverse en ese azucarillo ingenuo y carente de toda mala uva que era el ataque pontevedrés.   

Con el pitido final del árbitro la sensación que por lo menos al que esto escribe se le quedó en el cuerpo es que el rival nos había ganado sin hacer apenas nada sobre el terreno de juego y que la impotencia infinita que se había demostrado por nuestra parte a la hora de generar peligro hace ya no necesario sino imprescindible el regreso de Mario Barco para que la faceta ofensiva granate vuelva a parecerse a la de un equipo serio y con aspiraciones y no a la de un conjunto que lucha desesperadamente para no meterse abajo.

Dicen que es posible que Barco esté entre los convocados para el partido del próximo Domingo. Yo no rezo ni profeso fe alguna pero aquellos que sí lo hacen estaría bien que elevaran alguna plegaria para que esa reaparición se produzca en una semana pues el equipo sea por las razones que sean no ha sabido sobreponerse en ataque a la lesión del bravo jugador de Calahorra.

Si no fueran pocas las preocupaciones que arrastra el equipo, la escuadra que nos visitará en la siguiente jornada llegará a Pontevedra en el mejor momento de su temporada y llegará tras vencer en El Plantío por 2-0 a ese equipo extraterrestre que muchos decían que era el Celta B que aquí se paseó sin recato hace no demasiados días.

O se reacciona ya o o el grueso de los equipos que vienen por detrás nos arrollarán cual pelotón a un escapado a falta de un par de kilómetros para la meta.

Una cosa es no poder repetir la gran primera vuelta realizada (por lo menos en casa) y otra muy distinta es conformarse o mirar con indiferencia como el Pontevedra realiza una segunda vuelta lamentable y muy por debajo de sus posibilidades.     
    
   

lunes, 6 de febrero de 2017

De humillaciones futbolísticas, dolorosas ovaciones y agoreros por doquier

No esperaba ni de lejos que el Pontevedra CF recibiera la indiscutible humillación deportiva propinada ayer por el Celta de Vigo B.
Lo anterior no quiere decir que no esperase un partido tremendamente complicado en el que solo una gran versión granate podría propiciar que el resultado cayera a nuestro favor.

Pero el desastre colectivo en defensa, la imagen de impotencia absoluta tras el primer gol celeste y el paseo triunfal del filial en el Estadio Municipal de Pasarón eran acontecimientos que jamás hubiera imaginado viendo el rendimiento que hasta ahora había ofrecido el equipo en casa.

Si hace quince días el Racing de Santander consiguió llevarse los tres puntos tras la disputa de un encuentro jugado a cara de perro y con un Pontevedra respondón a la par que cohesionado sobre el terreno de juego, lo de ayer fue un pim pam pum injustificable que pudo todavía ser más duro si los atacantes vigueses hubieran estado acertados en las tres o cuatro ocasiones claras de gol de las que disfrutaron en la segunda parte.
El partido entendido como una contienda en la que dos equipos compiten por un resultado duró hasta ese minuto veinte en el que el colegiado decidió señalar un penalti que casi nadie vio con claridad salvo el entrenador granate que sorprendentemente afirmó haberlo apreciado casi con seguridad desde el banquillo.
No es que antes de la pena máxima el Pontevedra hubiera estado mejor que su rival ya que sufrió en defensa desde el minuto 1 pero por lo menos tocaba con cierto sentido en campo vigués e incluso gozó de una oportunidad en botas del único jugador (quizá junto al portero) cuya actuación podría salvarse del suspenso general, Alex González.
Pero tras el 0-1 el vendaval céltico descargó con toda su intensidad sobre el área pontevedresa en especial con ráfagas inmisericordes de viento sobre el flanco derecho defensivo granate por el que Miguel Loureiro trataba de agarrarse al palo mayor de la nave con uñas y dientes pese a la nula capacidad de ayuda de sus compañeros para tapar semejante estropicio defensivo.

Por ahí llegó la jugada previa al corner en el que se produjo el penalty. Por ahí llegó la jugada del 0-2 y también por ahí se gestó el tercer tanto del Celta B.
Fueron veinticinco minutos injustificables en los que ni la potencia del contrario, ni las bajas, ni nada por el estilo pueden explicar el desplome integral del Pontevedra CF que dejó de ser ese equipo seguro al que es dificil hacerle goles para parecerse a una marioneta en manos de un equipo que en ocasiones "chuleó" de manera lamentable a los jugadores granates.    

La segunda parte sobró por completo. De entrada sorprendió y mucho a este bloguero la cerrada ovación con la que fue recibido el Pontevedra al  volver al campo desde los vestuarios.
Lo fácil, lo populista (ya que ahora se pronuncia tanto esta palabra) sería decir que la afición fiel como ninguna quería levantar el ánimo de unos jugadores dispuestos a lavar esa lamentable imagen en la segunda parte. 
Pero lo cierto es que no pude evitar pensar (dentro del inmenso respeto que tengo por todas las reacciones de la grada que es soberana) que había hecho el Pontevedra CF para merecer los aplausos de su gente tras ser humillado como nunca por el filial del equipo de Vigo y cosechar un resultado que iba camino de formar parte de la historia negra del club tan nutrida en los últimos tiempos de lamparones sonrojantes.

Ni pasar a jugar con defensa de tres dejando a Eneko Eizmendi en el vestuario pasando Trigo atrás y ocupando Alex Fernández su posición en el medio, ni la buena posibilidad de gol disfrutada de nuevo por Alex González a los cinco minutos de la reanudación lograron cambiar la desastrosa dinámica del encuentro.
Fue una segunda parte jugada al tran tran por el Celta B que cada vez que quería salía de la cueva para plantarse en superioridad en área granate llegando a generar tres o cuatro opciones pintiparadas para marcar evitadas ya por Edu Sousa ya por la falta de puntería de sus jugadores. 

El Pontevedra lo intentaba, sus jugadores le ponían empeño y esfuerzo pues ninguna muestra de indolencia se vio ayer sobre el terreno de juego pero la impotencia era supina y no hacía más que echar más leña al bochorno en el que por lo menos para el que esto escribe se había convertido el choque.

El partido se fue consumiendo entre el desacierto granate y los detalles nada edificantes en forma de absurdas pérdidas de tiempo dado el resultado protagonizadas por varios de los jugadores del filial del Celta. Al hilo de esta última cuestión, es triste observar como un jugador de la talla futbolística de Borja Iglesias que ayer minimizó a Portela hasta límites insospechados no es capaz de sustraerse a la moda de los jugadores que no saben celebrar los goles sin meter los dedos en los ojos a la afición contraria. Su reacción tras la transformación del penalti resultó en ese sentido decepcionante.

Y con el pitido final llegó la segunda dolorosa ovación de la tarde noche. 

El público granate (cuando digo público no me refiero en este caso solamente al fondo norte sino a los aficionados de las cuatro gradas) despidieron a su equipo con una cerrada ovación que a estas horas todavía no logro explicarme.

Como ya he dicho en otras ocasiones ya somos desafortunadamente solo "cuatro" los que vemos una especial rivalidad en los partidos jugados contra el filial de ayer y por supuesto contra el primer equipo en las pocas ocasiones en las que nos hemos podido enfrentar en los últimos tiempos.

Somos, como decía, muy pocos los que pedimos al equipo un plus el día que se juega contra el Celta pero es que además ayer no solo se perdió contra ese equipo sino que se salió goleado de forma rayana en la verguenza y sin dar ni por asomo la mejor versión que sabemos nuestro Pontevedra 16/17 puede ofrecer.   

Como ya he dicho más arriba, máximo respeto a los pronunciamientos de una afición de la que formo parte y que consideró necesario aplaudir al equipo al final del partido jugado ayer pero si no entendí los aplausos al descanso mucho menos comprendí los aplausos al final.
Si después de palmar 0-4 contra el Celta B pudiendo incluso ser más abultado el marcador el equipo merece esa recompensa es que el cambio generacional de la parroquia granate está punto de ser culminado no sé realmente si para bien.

Leeremos y escucharemos ahora múltiples voces que dirán que el Celta B es tan fuerte como el Milán de Sacchi o para los más jóvenes como el Barcelona de Guardiola pero lo cierto es que siendo un extraordinario conjunto el dirigido por Alejandro Menéndez lo es de 2ª División B y me cuesta mucho justificar el baño antológico de ayer en Pasarón  sólo basándome en la fortaleza del rival.

Leeremos y escucharemos también a mucha gente opinar que estaba cantado; que como demonios estaba el Pontevedra arriba con esa plantilla formada por jugadores cedidos hace nada a equipos de regional y demás; que el potencial económico de la mitad de los equipos del grupo supera al nuestro etc etc.

Todo eso está muy bien e incluso la mayoría de los argumentos se corresponden con la verdad. Pero esa mismas voces se olvidarán de que los puntos que hasta ahora ha cosechado el Pontevedra han sido fruto del trabajo, del saber estar y de plasmar una superioridad sobre los contrarios.

Que una primera vuelta tan importante en especial en casa no puede dilapidarse sin luchar con todas las fuerzas para amarrarse a un cuarto puesto que no es fruto de la casualidad y que se ha conseguido luchando contra esos equipos como la Ponferradina que ahora parecen el monstruo de la famosa película que viene a vernos acercándose poquito a poquito.

Yo creo en este equipo. Igual que opino que lo de ayer es un mazazo humillante y directo a nuestro orgullo, creo firmemente en este equipo.

Un equipo que se recuperó casi sin cicatriz de la baja de Alegre y un equipo que está notando (decir lo contrario sería mentir) la baja de Mario Barco pero que hasta ayer seguía compitiendo con diligencia a pesar de la baja de su goleador. 
Pero el Pontevedra no perdió ayer por la ausencia del gran delantero cedido por el Lugo. Ayer se perdió por las vías de agua  evidentes sufridas en el sistema defensivo que llevaron al encuentro a ese escenario pavoroso para nuestros intereses.

Ahora bien, humillados ayer, la plantilla y cuerpo técnico no pueden caer en ningún caso en el desaliento. 
El cuarto a día de hoy sigue siendo el Pontevedra CF y pesar de esa desventaja económica que no niego el equipo tiene argumentos y capacidad para recuperar el orgullo y no claudicar tan fácil de una posición ganada gracias a este mismo grupo que ayer no estuvo a la altura pero que no debe rendirse nunca.
No tendremos todavía a Barco pero para Izarra volverá Presa y supongo que Añon. Es un campo muy complicado y la trayectoria fuera desde el comienzo de Liga no es buena. 

Pero igual que me sorprendió y mucho la paupérrima imagen de ayer sería deseable que el equipo empezara a recomponerse soltando un gran partido en Navarra y comunicarle a los rivales que lo que tanto trabajo ha costado ganar no se entregará con tanta facilidad.

Del equipo depende que ese orgullo destrozado a machetadas ayer por el Celta B se reconstruya cuanto antes en forma de victorias que den la razón a los que todavía creemos en que es posible superar las expectativas generadas en verano. 

      



lunes, 23 de enero de 2017

Cabeza alta y el paso firme

No imaginaba que el partido se fuera a jugar de la forma en la que se hizo. 
Tanto Racing como Pontevedra enseñaron sus cartas sin tapujos y convirtieron el encuentro en un toma y daca tan entretenido como sorprendente en el que las llegadas a ambas áreas fueron constantes a lo largo de casi todo el encuentro.
El conjunto cántabro alineó de entrada a Cobo junto a Dani Aquino y reunió en la linea de mediocampo a jugadores tan ofensivos como Héber, Jara y Alvaro Peña. El Pontevedra CF, por su parte, no se amedrantó y aceptó el envite lanzado por los visitantes con tanta energía como convicción destacando en ataque un incansable David Añón que desbordó todo lo que pudo tanto por la izquierda como en el último tramo del partido en el que volvió a situarse en la derecha.

La consecuencia de todo ello es que la contención y la prudencia que reinaron, por ejemplo, en el choque frente a la Ponferradina saltaron por los aires desde el principio y fueron sustituidos por la osadía y la ambición ofensiva hasta colorear el partido de una vistosidad y un ritmo casi frenético que gustó mucho al público asistente al ex vetusto.

Hasta cuatro ocasiones claras disfrutó el Pontevedra en la primera mitad. A poco del comienzo Trigo envió una pelota cerca de la escuadra derecha de la portería rival; Añón disfrutó de dos opciones en las que a punto estuvo de conseguir el tanto y Mateu casi al filo del descanso se vio obstaculizado por su compañero Mouriño tras un centro notable de Bonilla que debió terminar en gol.
El Racing también tuvo las suyas, especialmente una de Aquino que remató de cabeza excesivamente picado en gran posición marchándose el esférico rozando el larguero de Edu tras botar con demasiada fuerza en el suelo.
Pero al margen de las oportunidades más claras disfrutadas por las dos escuadras, las llegadas a las zonas de peligro fueron cuantiosas y las acciones defensivas tanto por parte de granates como blanquiverdes meritorias.

Sí es cierto que en el balón parado el Racing de Santander transmitía peligro a través de lanzamientos muy precisos tanto en corner como en alguna falta lateral pero a trancas y barrancas el Pontevedra iba salvando esta situación del juego con la ayuda importante de Mateu que ayudó en varias ocasiones por arriba y que incluso salvó bajo la línea de gol un balón que ya se colaba en la opción más clara de gol del Racing en el primer tiempo además de la ya reseñada de Aquino.

Cuando la primera parte tocó a su fin no solo descansaron los veintidós jugadores del intenso esfuerzo realizado sino que también los espectadores resoplaron un poco contagiados de esa velocidad en el juego nada habitual en la 2ªB y que mostraba bien a las claras la fortaleza de los dos equipos contendientes.

Tras el descanso, Aquino pudo marcar nada más sacar de centro aprovechando esa "caraja" ya comentada en otras entradas de este blog que parece apoderarse del Pontevedra nada más volver de los vestuarios. Por fortuna, Edu pudo desviar a saque de esquina el lanzamiento del punta montañés que desaprovechó una ocasión muy clara para poner en ventaja a su equipo.

Después de esa jugada el Pontevedra volvió a aplomarse sobre el césped y a buscar el área contraria aprovechando la alegría del juego del rival. Volvieron a sucederse llegadas por ambos bandos y aunque el Pontevedra no disfrutó de opciones tan claras como en la primera mitad la sensación era de que el choque podía caer para cualquiera de los dos lados en el momento en el que alguien acertara a coger ventaja en el marcador.
Llegaron los cambios y Luisito mediado el segundo tiempo decidió sustituir a Abel y a un cansado Mouriño por los dos Alex, tanto Fernández como González.

En este punto es necesario recalcar que Adrián Mouriño protagonizó posiblemente sus mejores minutos de la temporada y por momentos se pareció por fin a ese gran Mouriño del que pudimos disfrutar el año pasado antes de esa dichosa e importante enfermedad que le aquejó. Esa fue una de las mejores noticias que dejó el partido junto a la aportación de Añon y en mi opinión la de la pareja de centrales que rayó a gran altura ante delanteros importantes y decisivos en esta categoría.

Y finalmente llegó ese minuto 75 en el que se produce un saque de esquina. El Pontevedra no es contundente a la hora de despejar, se producen diferentes toques de jugadores santanderinos y para culminar la jugada llega un golpeo afortunado de un rival que acaba por alojar en las mallas la pelota tras una parábola extraña.

El gol visitante cayó como un mazazo en el estadio de Pasarón pero no amilanó a un Pontevedra que siguió bregando con cabezonería en busca de un tanto que volviera a equilibrar la contienda. Luisito arriesgó como era lógico y sustituyó a un gran Bruno por Jacobo que no estuvo nada mal en los pocos minutos que quedaban por disputar y encontró a Añón en la derecha para crear inquietud en el Racing.
Alex González tuvo una buena ocasión en la que eligió mal y disparó cuando lo que procedía era pasar atrás el balón y Mateu remató muy flojo otra interesante opción en área rival.

Y como el Pontevedra murió matando, es decir, volcado sobre el área cántabra, sobre la hora surgió una jugada en la que Mateu al rematar de cabeza en gran posición pareció  ser desequilibrado un poco por un defensa visitante. El árbitro no consideró la acción como punible y el partido terminó con ese doloroso 0-1 que echaba a bajo la condición de invicto del Pontevedra CF en casa. 

Una derrota nunca es positiva y siempre traslada disgusto al equipo y a la afición que la sufre. Pero dentro del golpe que conlleva perder por vez primera en Pasarón y dejar de sumar puntos tan importantes como los que ayer estaban en disputa, no se puede obviar que la imagen ofrecida por el Pontevedra CF ha sido muy buena.

El equipo no se arrugó en ningún momento y no le perdió la cara al partido jamás. Demostró que con concentración y trabajo puede competir contra cualquiera y que la posición que ocupa en la tabla es merecida y en ningún caso producto de errores ajenos.

Tampoco podemos engañarnos. Si la baja de Iker Alegre en Septiembre fue un palo de los gordos que el equipo ha sabido "disimular" de manera admirable, la sufrida hace quince días en la persona de Mario Barco es especialmente preocupante y desalentadora.

Como ya he escrito en otras ocasiones me gusta Mateu y creo que ahí hay jugador pero en estos días que quedan para el final del mercado de invierno y dada la baja de Gonzalo (al que este bloguero le desea todo lo mejor) el club debe intentar incorporar a alguien en ataque. 
No contamos con el potencial de Racing, Ponferradina, Celta B y algún otro equipo para nutrir nuestras filas de calidad y gol pero bajo esa premisa ineludible de no desequilibrar peligrosamente nuestras cuentas resulta necesaria la suma de esa pieza que ayude a dotar al conjunto de más opciones ofensivas.
Que nadie se engañe. No vendrá nadie con las posibilidades y la categoría de Barco pero cualquier ayuda es poca en este tramo de la temporada en el que estamos sin el "pichichi"para no caernos de una posición a la que hemos llegado a base de trabajo y dedicación. 


         

lunes, 16 de enero de 2017

Semana importante (sea cual sea el objetivo por el que se pelea)

Si hay un equipo en el actual grupo I de la 2ªB cuya presencia resulta más extraña en la categoría es el Racing de Santander. Es el equipo cántabro (sumido en una profunda crisis económica) un conjunto que acumula nada menos que 44 temporadas en Primera ocupando el puesto decimocuarto en el ranking histórico de nuestro fútbol además de otras 34  en segunda división.
Por tanto, la visita de los santanderinos a Pasarón adquiere un color especial por la trascendencia de su palmarés y otorga al partido una expectación mayor que la que puede acarrear cualquier otro rival de la Liga 2016/17.

Y esa indudable expectación que rodearía al encuentro en cualquier caso resulta todavía mayor por la brillante temporada que el Pontevedra CF está protagonizando hasta el momento y que lo sitúan en la tabla a solo tres puntos de la escuadra dirigida por Angel Viadero.

He de confesar que este atribulado bloguero anda algo confuso con relación a las aspiraciones reales del Pontevedra en la presente campaña y diversas situaciones vividas a lo largo de los últimos siete días han vuelto a sumirme en una crreo justificada confusión.
El Domingo pasado tras la meritoria y sufrida victoria ante el Guijuelo el entrenador se encargaba de dejar claro con bronca incluida a todo al que se le ocurrió pasar por rueda de prensa que esto es casi un milagro y que varios de los futbolistas titulares indiscutibles en este equipo habían sido sacados poco menos que de una tómbola de las Fiestas de la Peregrina. 
No es la primera vez que Luisito se despacha de manera similar sobre el controvertido objetivo que tiene el Pontevedra esta temporada pero lo que desconcierta (por lo menos al que esto escribe) es que al comienzo de la semana que desembocaría en el encuentro disputado en Mutilva algunos jugadores afirmaran en los medios sin tapujos que la jornada era muy importante porque los rivales directos se enfrentaban entre sí y un buen resultado en Navarra podría colocarnos en posición todavía más ventajosa.  
Sea como fuere lo cierto es que el Pontevedra hizo en Mutilva aquello que resulta imprescindible (no por ello fácil) para no venirse de vacío, desarrollar un buen trabajo defensivo y dejar la portería a cero.
Siempre que se juega en campos de ese estilo y contra rivales aguerridos como los navarros lo primero es no encajar y lo segundo es tratar de convertir alguna de las pocas ocasiones que en estos partidos se suelen generar para completar el trabajo y llevarte los tres puntos. A pesar de que esta segunda parte del guión no se cumplió sí se interpretó bien la primera y por ello el equipo regresó con un punto nada desdeñable que tras la disputa de la jornada ha permitido que se mantenga en siete la distancia con la Ponferradina y que suba a seis el hueco que nos separa del Valladolid B.

Esta circunstancia, mantener la portería a cero, no es ni mucho menos baladí e indica que el Pontevedra ha recuperado esa fortaleza en defensa que se había perdido bastante en los encuentros con la Cultural pero sobre todo contra el Somozas y el Coruxo en los que no sólo se encajaron dos goles sino que se permitieron demasiadas ocasiones de peligro a los contrarios.
En ese sentido, el Pontevedra sólo ha encajado un gol en los últimos cinco disputados y salvo el cuarto de hora final contra el Guijuelo la imagen ha vuelto a ser de solvencia y cohesión en la retaguardia.
Pero como decía al principio ahora llega el Racing en un partido "grande" de nuestro grupo y al que los montañeses acuden heridos tras perder en casa ante este Celta B que no ceja en su empeño de meterse arriba.
Como antecedente en Pasarón del duelo del Domingo podemos recordar el jugado la campaña pasada en el que tras una primera parte extraña (el Pontevedra sufrió una lesión en el calentamiento y otra en los primeros minutos) y en la que el Racing fue mejor, en la segunda los granates encontraron su juego y plasmaron su superioridad en el césped con aquel golazo de Alex Fernández desde fuera del área.

Será el del Domingo el segundo partido y medio sin Mario Barco. En la última entrada del blog todavía no se conocía el verdadero alcance de la lesión del riojano que finalmente es más importante del que se presumía. 
La importantísima ausencia de Mario será larga y durante la misma será Mateu el que tendrá que intentar copar el protagonismo que el jugador cedido por el Lugo había conseguido atesorar en nuestra punta.
El balear tiene condiciones y además una actitud impecable que contribuirá a buen seguro a que su rendimiento sea el que esperamos y que esta otra baja después de la Alegre se note lo menos posible sobre el verde.
Es cierto que no estaría de más que el club se mueva en serio (de hecho parece que lo está haciendo) para intentar encontrar un delantero aunque sea sub 23 que pueda aportar minutos de verdad en el conjunto granate.
Es muy difícil, no podemos engañarnos. Primero porque el mercado de invierno es más complicado y acarrea más riesgos. Y segundo porque si el club mantiene su intención de no dar bajas senior esa dificultad aumenta exponencialmente al tener que ser una pieza sub 23 la que tenga que incorporarse a la plantilla.
Pero lo cierto es que "peinar" el mercado en esa dirección es necesario pues la baja de Barco no sólo nos privará de su vital participación en el juego sino que hace que elevemos plegarias al cielo para que la integridad física de Mateu permanezca incólume.

Ya he dicho en más de una ocasión en este y otros foros que nadie puede quitarme la capacidad de soñar e ilusionarme  con el Pontevedra CF.
Que la situación económica de la institución todavía arrastra los terribles efectos del tsunami que nos llevó a penar cuatro años en tercera es un hecho.
Pero también lo es que el trabajo de estos jugadores y del cuerpo técnico tiene al equipo con 41 puntos y con una regularidad a la hora de puntuar que no podemos negar nos ha metido en la lucha por el play off. 
Qué luego no se consigue? ¿Qué la Ponferradina arrasa en la segunda vuelta ya con su ídolo Yuri de Souza de vuelta y la pieza que se cobre sea la granate? Es posible. 

Pero también es posible que el Pontevedra mantenga la regularidad que hasta este instante ha conseguido. Es posible que al igual que ha digerido de forma admirable la baja de Alegre consiga mitigar lo máximo posible la falta de Barco en estas semanas que permanecerá en el dique seco. Es posible que algunos prefiramos seguir mirando de frente a nuestro equipo y no ponernos la venda en los ojos antes de la herida. Y todo ello sabiendo que de entrada había equipos en Agosto con muchos más números de la rifa para meterse en los cuatro primeros. 

Este año el play off sigue siendo una ilusión y no una obligación. Pero las ilusiones no pueden prohibirse sino disfrutarse y el siguiente paso en esa ilusión llegará el Domingo con este partido frente al Racing de Santander en el que tendremos otra gran oportunidad de ver al equipo medirse en casa contra un rival que sí tiene esa obligación de meterse en los cuatro de arriba e incluso de subir.

Será bonito vivir el encuentro y no digo nada si conseguimos ganarlo. 
       


      

lunes, 9 de enero de 2017

Tres puntos de oro, brote bacteriano y lesión preocupante

Había que ganar por lo civil o por lo criminal.
Esta frase tópica del fútbol la utilizaba a menudo Luis Aragonés. Ganar un encuentro de Liga siempre comporta una recompensa en forma de tres puntos pero hay fases en una campaña en la que las victorias se hacen más trascendentales y contribuyen a consolidar posiciones en momentos clave de la competición.

La decisión organizativa de paralizar la Liga durante tres semanas unido al hecho de que en el último partido del año el Caudal consiguiera quebrar la serie de partidos ganados en casa añadía incertidumbre a un choque en el que resultaba crucial volver a reencontrarse con el triunfo como local y seguir llenando la mochila de unos puntos que a estas alturas ya empiezan a parecer fundamentales.
Y para añadir algo más de inquietud al choque de ayer, el rival. 

Un Guijuelo con buenos jugadores pero en una situación clasificatoria muy complicada visitaba Pasarón con la idea de comenzar el año tomando aire y consiguiendo resultados más acordes a los objetivos con los que parecía partir en el mes de Agosto.
Confieso que nada más sentarme en la grada me llevé una buena sorpresa. Acostumbro siempre a observar al equipo en el calentamiento para conocer la alineación titular de cada encuentro y en un principio creí que estaba equivocado. Conté incluso a los jugadores que evolucionaban junto al preparador físico para comprobar si lo hacían más de diez pero no, las cuentas no engañaban. Mientras Edu hacía trabajo específico en la portería los otros diez compañeros que iban a compartir titularidad se preparaban para el encuentro y entre ellos estaba Miki.

Vaya por delante para evitar confusiones que el joven jugador granate lo dejó todo sobre el césped. Peleó, luchó y trabajó como el resto por defender la camiseta pero no sería sincero si no dijera que su presencia en el "once" me retrotrajo a algún partido de la pasada temporada en la que experimentos inesperados y vacíos de resultado permitieron que me acordara del Profesor Bacterio.
Ni las molestias de Añón, ni la ausencia por gripe de Jacobo parecen motivos suficientes para otorgarle la titularidad a un chico que hasta ayer había disputado escasísimos minutos en Liga y siempre en los últimos minutos de juego de algún partido aislado. 
Utilizando de nuevo la parodia, entiendo esta decisión como un leve "brote bacteriano" que espero y deseo se quede sólo en eso y no se apodere más veces y con más intensidad de un técnico que parecía totalmente curado de dicha afección desde que en algunos partidos de la segunda vuelta del año pasado sorprendiera a propios y extraños en más de una ocasión.

Sea como fuere, el Pontevedra CF saltó al césped con una disposición de 4-1-4-1. Con Kevin de mediocentro posicional, Abel y Trigo moviéndose por delante a la altura del citado Miki que caía a la derecha y Alex González que lo hacía a la izquierda. Barco ejercía de punta en solitario y demostraba que tenía ganas de fútbol acertando en casi todas las acciones en las que participó en los escasos diez minutos en los que pudo jugar antes de caer lesionado.

Esos primeros minutos fueron bastante buenos y la pelota circulaba con cierta velocidad apareciendo Trigo en área contraria por sorpresa en varias ocasiones y dotando como ya se ha dicho Mario Barco de picante al ataque granate con su calidad y sus movimientos.
Pero todo se truncó al filo del minuto diez. Un centro desde la derecha, el salto de Barco junto a un compañero en el primer palo para rematar y un desafortunado apoyo en el suelo del calagurritano que veía como uno de sus tobillos se doblaba de manera escalofriante al caer produciendo evidentes muestras de dolor en el pichichi granate.
Desde el primer instante se vio que la cosa pintaba mal y que el cambio iba a ser obligado. La preocupación se extendió por el ex vetusto ante el infortunio del "9" y más de uno empezó a hacer cábalas sobre el periodo de tiempo en el que el equipo iba a tener que estar sin una de sus piezas básicas y los efectos que dicha circunstancia podría acarrear en el futuro.

Lo cierto es que la lesión de Barco no solo motivó la entrada de Mateu sino que también conllevó el fundido a negro en el juego de ataque pontevedrés.
Las ideas ofensivas dejaron de fluir como si el equipo fuera consciente de la trascendencia de la lesión de Mario Barco y el Guijuelo tomó confianza y se hizo con la posesión de la pelota apagando los plomos del conjunto granate.
Fueron minutos en los que no se sufrió demasiado atrás pues el rival se dedicaba a mantener el balón en zonas no demasiado calientes del campo pero en los que la impotencia a la hora de buscar brechas en el sistema defensivo salmantino se hizo evidente.
Ni Alex lograba desbordar por la izquierda ni Miki por la derecha. Trigo dejó de encontrar los caminos hacia el área contraria y Abel jugaba demasiado de espaldas bajando de esta forma mucho su contribución al juego.

Luisito se dio cuenta del giro del partido y como en él es habitual se movió para intentar cambiar las cosas. Antes de la media hora ordenó el cambio de sistema para pasar a jugar con tres centrales (Kevin junto a Bruno y Portela), colocar a los laterales junto a Abel y Trigo para hacer una línea de 4 en el medio, jugar con Alex y Miki de medias puntas y dejar arriba a Mateu en un  3-4-2-1.

Es cierto que el Pontevedra con ese cambio impidió que el Guijuelo tuviera tanto la pelota como en los minutos anteriores pero siguió sin encontrar los caminos hacia la portería castellana.
Los minutos pasaban sin que nada interesante pasase sobre el "verde" hasta que en el último minuto del primer tiempo se armó la "marimorena".

Es verdad que a lo largo de ese primer tiempo el árbitro madrileño había dado muestras de un cierto carácter hogareño al sacar tres amonestaciones a jugadores jamoneros  por ninguna a los granates a pesar de la existencia de alguna acción en la que bien pudo enseñar alguna. 
Pero en esa última acción antes del descanso tomó una decisión vital para el desarrollo del partido. Balón largo dentro del área para Miki que pugna con un defensa rival que le arrebata la pelota desviándola hacia la banda derecha. Tras el cruce, ambos jugadores caen al suelo y quizá el defensor visitante en la caída realiza un leve agarrón de camiseta al ex del Rápido de Bouzas. Sin dudarlo un instante el colegiado señala el punto de penalti ante las protestas de todo el conjunto salmantino y cierta incredulidad entre los pontevedreses.
El caso es que Bonilla no desaprovecha el obsequio y cambiando la forma habitual de sus lanzamientos engaña al portero provocando su estirada a un lado y mandando el cuero de manera sutil al centro de la portería.
Tras la transformación de la pena máxima, los jugadores visitantes volvieron a rodear al "trencilla" para insistir en sus protestas y dicho error les cuesta la expulsión de uno de sus hombres por doble cartulina amarilla.

1-0 y contra diez para afrontar la segunda parte. La sensación de la parroquia local era de alivio ante el inesperado giro de los acontecimientos que acarreaba el desatascamiento de un partido complicadísimo al que los granates no encontraban la forma de hincarle el diente.  
Pero el encuentro todavía guardaba varias sorpresas.

El Pontevedra volvió a mudar por tercera vez de sistema en el partido. Al verse en superioridad, Luisito decidió volver a a la defensa de 4 adelantando de nuevo al mediocampo a Kevin Presa pero esta vez para hacer pareja con Trigo y colocar tres jugadores ( Alex, Abel y Miki) por detrás de Mateu en un claro 4-2-3-1.
Pero las cosas se torcieron. El equipo granate volvió a salir medio dormido del vestuario. Esa pasividad o excesiva tranquilidad local se dejó ver en un innecesario corner cedido por Portela cuando la jugada de origen debía haberse solventado sin mayores sobresaltos. Y también se tradujo en un despeje de Edu hacia la frontal tras el saque de esquina que encontró solo a Angel que empalmó a la red viéndose beneficiado por un rebote que convirtió en inapelable su disparo.

De forma inesperada el Guijuelo que parecía desesperado y fuera del encuentro al terminar la primera parte se metía de nuevo en el choque y obligaba al Pontevedra a buscar otra vez el resultado.

Por suerte no tardó mucho el conjunto granate en lograr tomar ventaja de nuevo. Poco más de cinco minutos después del empate, un corner sacado desde la derecha acababa con un balón dentro del área golpeado con maestría y calidad por Abel con su pierna izquierda haciendo inútil la estirada del guardameta del Guijuelo.
A continuación llegaron los mejores minutos del Pontevedra en el partido. Conocedores de lo decisivo que resultaría lograr el tercero, los jugadores granates ya con Añón en el campo en sustitución de Miki tocaron con acierto la pelota y merodearon con asiduidad el área jamonera haciendo valer su superioridad numérica y minimizando los intentos del Guijuelo por volver a meterse en campo contrario. Fueron minutos en los que Bonilla percutió por la izquierda y Miguel por la derecha. En los que Abel creció en zona de tres cuartos y en los que Mateu pudo jugar de primeras con sus compañeros creando espacios en la defensa rival. Pero el tercero no llegó y la presión granate fue decayendo paulatinamente.

Y así llegó un último cuarto de hora realmente agobiante en el que el Guijuelo volvió a hacerse con la pelota y amenazó seriamente el triunfo del Pontevedra CF. Si hablamos de ocasiones claras realmente sólo disfrutó de una a falta de doce minutos para el final .Un error incomprensible en el centro de la defensa permitía la llegada de un jugador de refresco salmantino ante Edu Sousa respondiendo este con una parada realmente meritoria que salvaba dos puntos.
Pero aunque oportunidad propiamente dicha sólo hubo la que se acaba de citar, el Pontevedra se alborotó demasiado en esos últimos minutos y cometió demasiadas faltas innecesarias cerca de su propio área que sembraron la inquietud y los nervios en el público asistente que veía como un triunfo tan importante podía escaparse a última hora.
Fueron minutos en los que Luisito cambió por cuarta vez de sistema volviendo a colocar a Kevin Presa de central y en los que buscando mayor posesión de balón dio entrada en el campo a Alex Fernández en sustitución del otro Alex.

Esa intención, lograr tener la pelota, constituía sin duda un acierto pero la verdad es que no se consiguió recuperar el esférico y la presión salmantina no decayó hasta llegar a los tres minutos de prolongación en los que el Pontevedra fue capaz de tener el juego en campo contrario.
Es cierto también que en ese descuento y en los dos o tres minutos finales del tiempo reglamentario se crearon dos contras mortales que debieron acabar en gol. En la primera Añón envió al larguero tras encarar al portero del Guijuelo y en la segunda Mateu no estuvo listo a la hora de mandarle la pelota al mismo Añón para que empujara a puerta vacía y acabó por desaprovechar un clarísimo dos contra uno.
El partido llegó a su fin con una acción protagonizada por Bonilla que con la derecha intentó zanjar un resultado que con el pitido final del árbitro fue recibido con alegría y grandes dosis de alivio por una afición local sabedora de lo importante de esta victoria para inaugurar la segunda vuelta. 

Y de eso, de objetivos, volvió a tratar casi en exclusiva la rueda de prensa posterior al encuentro protagonizada por Luisito.
Como en un discurso Coruxo 2.0, el técnico teense largó por esa boca argumentos ya por todos sabidos y que en este momento resultan redundantes e innecesarios y que incluso podrían en caso de no ser bien digeridos conllevar cierta desestabilización a la entidad.

Lo que dice Luisito es cierto. El Pontevedra no parte con la obligación de clasificarse para el play off. Dicha clasificación es una ilusión producida por el trabajo bien hecho realizado por su cuerpo técnico y su plantilla que provoca que se saque al séptimo clasificado la friolera de catorce puntos además de los siete al sexto y cinco al quinto.
Si el mensaje lanzado ayer con su vehemencia habitual era para la afición que de forma aislada pitó en algún momento al equipo en los últimos diez minutos del partido, clama en el desierto. 

Ninguna afición del mundo que se vea bien clasificada en una categoría por mucho que el equipo supere las expectativas generadas en un principio dejará de contar con un sector más proclive al silbido aunque sólo sea para descargar así sus nervios o inquietud por el resultado de un partido. Dudar de que la afición está con el entrenador y su equipo es absurdo y más si esas dudas vienen del propio entrenador que cuenta incluso con club de fans en nuestra ciudad.

Ahora bien, si el mensaje iba dirigido al Consejo de Administración bien haría el entrenador en dejar de lanzar mensajes en público (sean o no razonables y acertados en su contenido) y arregle lo que tenga que arreglar con los de arriba en un despacho y con las puertas bien cerradas para que el ruido no se apodere de una institución que a estas alturas debería estar hablando sólo de los maravillosos cuarenta "puntazos" que atesora en la tabla y de la manera en la que se va a tener que suplir sobre el césped la dolorosisima baja de un Mario Barco. 
Este bloguero espera que el bravo delantero riojano esté el menor tiempo posible en el dique seco pues la importancia del ariete en el juego granate ha ido creciendo con el paso de las jornadas hasta hacerla realmente casi imprescindible.       

 
   
   

        
    


lunes, 19 de diciembre de 2016

Una racha quebrada, amagos de regañinas y un parón "a la alemana"

No llegó el décimo triunfo consecutivo en casa. No se pudo terminar la primera vuelta completando el pleno de puntos como local y no podrá irse el equipo de vacaciones con la satisfacción de haber logrado otra victoria que hubiera alargado todavía más esta serie de resultados maravillosos en el ex vetusto.
Fue el de ayer un partido cerrado, con mucha espesura en el juego provocada por un buen Caudal que casi nunca pudo combatir el Pontevedra y con una afición otra vez algo escasa pero totalmente volcada en el empeño de ayudar a su equipo a ganar y que esperó ilusionada hasta el último instante por si se producía la jugada que decantase el partido del lado granate.

Realizó el equipo de Mieres un partido casi perfecto en defensa. Sabedor que uno de los peligros evidentes del Pontevedra suele llegar en balones laterales en busca de los puntas planteó un encuentro con defensa de cinco y con jugadores tanto en el centro de la misma como en el medio campo poderosísimos en lo físico y muy complicados de superar en el cuerpo a cuerpo.
Luisito volvió a medio sorprender alineando un medio campo sin ningún jugador de características netamente defensivas. La baja de Kevin hacía supone que o bien Trigo jugaría en la medular o bien Alex Fernández se ubicaría en esa zona con una mayor responsabilidad de lo habitual en la labor de contención.
Pero no. El equipo salió con Gonzalo y Abel en el medio centro y la verdad es que el equipo no sufrió nunca en defensa en parte por la acertada presión efectuada tras pérdida (especialmente en la segunda parte) y la buena actuación de la defensa que con un excelente sentido de la anticipación abortaba los escasos intentos del rival por desperezarse en ataque.
Lo que a este bloguero no le gustó tanto es la posición inicial de Mateu y de Adrián Mouriño. Con Añón en banda derecha como es habitual, Luisito decidió que fuera el ex del Mallorca quien se "acostara" en banda izquierda y Mouriño el que se moviera por detrás de Barco.
Ni Mouriño logró filtrar pase alguno a su compañero o desbordar desde esa posición en ningún momento ni Mateu se sintió a gusto tan alejado de la zona en la que realmente puede provocar más quebraderos de cabeza al rival.
Así las cosas, sólo a balón parado pudo moverse el marcador en la primera media hora. Primero en un corner rematado fuera por el Caudal y luego en una falta a raíz de la cual Bruno consiguió conectar la pelota medio con la cabeza medio con la espalda obligando al meta rival a desviar a la esquina.

Bordeando el minuto 30 Luisito toma la decisión de cambiar de ubicación a Mouriño y Mateu. No es que en ese último cuarto de hora el equipo mejorase sobremanera pero sí se notó algo el relevo posicional de esos dos jugadores. Fue en ese tramo de encuentro en el que Abel se encontró una pelota franca en la frontal pero envió su disparo por encima del larguero y fue también ciando el Pontevedra hiló la jugada más bonita del partido al conectar el mismo jugador canario con Barco y mandar este otro pase magnífico hacia Mateu que rompiendo el fura de juego logró plantarse ante el portero estrellando la pelota contra una de las piernas del meta. Fue la mejor ocasión de todo el partido y quizá de haberla transformado la segunda parte hubiera sido completamente diferente.

Tras el descanso, a mi juicio de manera acertada, el técnico de Teo decide sustituir a Mouriño por Alex González pasando a jugar más claramente con un 4-4-2.

Y fue en el transcurso de ese primer cuarto de hora de la segunda parte cuando el Pontevedra tocó más y mejor dotando de algo más de ritmo a la circulación de la pelota y haciendo albergar esperanzas reales de que podría llegar el gol de la victoria.
Alex profundizó con acierto por la izquierda, Añon también logró desbordar en alguna ocasión por la otra banda y Gonzalo y Abel movían más rápido logrando ese dinamismo en el juego pontevedrés. Sin embargo, el Caudal no se descompuso en ningún momento y siguió firme en defensa hasta adormecer otra vez el juego local. Si bien en la primera parte los asturianos lograron posesiones más largas en el medio campo que rompían el ritmo granate (destacando su número "7" Jaime), en la segunda mitad no fueron capaces de encontrarse en tantas ocasiones pero compensaron dicha circunstancia con una fortaleza en el juego aéreo defensivo más que notable así como un orden impecable en las escasas ocasiones que el Pontevedra lograba romper por las bandas.

Mediada la segunda mitad llegaba el segundo cambio granate y tengo que reconocer que no me gustó tanto como el primero. Es cierto que en el momento de producirse la sustitución (Jacobo por Mateu) el equipo ya había vuelto a bajar la intensidad y el Caudal controlaba la situación con más calma y que la intención de Luisito no era otra que meter al jugador de Bueu para tratar de filtrar algún pase desde la media punta que destrozase el sistema defensivo del rival. Pero lo cierto es que con la acumulación de efectivos en defensa planteada por Iván Ania no parecía especialmente fácil que dicho plan pudiera funcionar y con Mateu junto a Barco en el campo siempre es posible que un balón caído de una dejada o de una disputa en el corazón del área pudiera acabar cristalizando en un gol salvador.

Lo cierto es que el Pontevedra no encontró la claridad que pretendía con ese relevo y tan solo en una jugada afortunada por un rebote Alex Gonzalez pudo plantarse algo escorado frente al portero pero en vez de rematar decidió centrar propiciando así el despeje de la atenta defensa blanquinegra.
También Trigo muy cerca del final se encontró con una pelota en la frontal del área pero no quiso disparar a la primera y cuando lo hizo a la segunda el balón se le marchó muy desviado. 
Hubo tiempo todavía para que Añón sufriera un golpe en el pie lastimado el día del Racing de Ferrol y tuviera por ello que dejar su puesto a Miki y que este mismo jugador desaprovechase un buen balón servido por Abel en el último minuto de partido.

Con el pitido final llegaba la lógica decepción por el resultado que acababa con la excepcional serie de resultados cosechados en casa a lo largo de la primera vuelta.
Esa desilusión lógica por las ganas que había de seguir acumulando puntos y sobre todo completar una vuelta entera inmaculada en Pasarón no debe empañar la muy buena primera parte de competición realizada por los nuestros que acumulan en estos primeros 19 encuentros la nada despreciable cifra de 37 puntos en su haber.
En el ecuador de la Liga se ha conseguido una ventaja de cinco puntos con el Valladolid B que es quinto y siete con el que se perfila como el verdadero rival granate para conservar el puesto de play off, la Ponferradina. El equipo berciano logró sacar los tres puntos en Tudela y será el conjunto que presione más al Pontevedra en esta segunda vuelta que será difícil y complicada para todos los componentes del grupo I.

Estaría bien no repetir errores de la campaña pasada ( en el bien entendido caso de que creo firmemente que tenemos bastante mejor equipo que el año anterior) y no generar demasiado ruido desde dentro que empiece a generar dudas o a dar por sentado que estamos muy por encima de nuestra posibilidades.
En ese sentido, me inquietan los amagos de regañinas (vamos a dejarlo por ahora en eso, amagos) protagonizados por Luisito a lo largo de esta semana con el hecho de que se le pregunte por el play off de ascenso. 
Si a un equipo que termina la primera vuelta con 37 puntos y dando una imagen sólida y que le saca cinco puntos al quinto, siete al séptimo y catorce al Ferrol o dieciséis al Tudelano no se le puede preguntar por una hipotética clasificación entre los cuatro primeros es que no se entiende a que equipo se está perteneciendo.
De infausto recuerdo resultan las palabras pronunciadas por el entrenador a mediados de Febrero del pasado año y los efectos que estas produjeron y si bien está fuera de toda duda que debemos mantener la humildad sobre el césped y trabajar al cien por cien para lograr las victorias que nadie regala por capricho, también lo es que ya ha habido tiempo más que suficiente para acostumbrarse a eso que llaman entorno y manejarse de otra forma ante la presión indudable que implica entrenar al Pontevedra CF.

Nos vamos a un parón en el campeonato que parece más típico de la Bundesliga que de nuestro país. Nada menos que veintiún días van a tener que pasar para volver a reanudar esta Liga en la que reapareceremos otra vez de locales frente al Guijuelo.
Equipos que ahora no están bien tratarán de rearmarse física y mentalmente para afrontar de otra manera la segunda vuelta. Otros como el nuestro deberán estar más pendientes de no desconectar del todo del campeonato (algo difícil ante lo absurdo de esta paralización tan prolongada). Una cosa es oxigenar piernas y mentes y otra muy distinta es perder de vista todo el trabajo hecho con acierto y volver desconcentrados y fuera de onda.

Ante este temor, estoy seguro que Luisito le habrá dejado claro a su tropa que tanto el turrón como el resto de los productos navideños de toda clase deberán tomarse con moderación y racionalidad pues el día 26 les espera con el cuchillo entre los dientes para que se pongan rápidamente a tono y afrontar nada menos que el día 8 de Enero la primera batalla de la segunda vuelta.
Esperará un Guijuelo que llegará a Pontevedra en una situación clasificatoria muy complicada y que exigirá que el equipo ofrezca su mejor versión para ganar y comenzar con buen pié el año 2017.

Ojalá sepamos a partir de ese día 8 entrar con la misma fuerza en el torneo con la que nos hemos ido a este descanso y seamos capaces igualmente de gestionar la presión con inteligencia para realizar una segunda vuelta igual de buena que nos permita no bajarnos de estos primeros puestos a los que sin duda nos hemos hecho acreedores hasta ahora por trabajo, efectividad y categoría.