jueves, 28 de junio de 2018

Un silencio atronador

Que el Pontevedra CFSAD lleva mucho tiempo viviendo casi de espaldas a su masa social es algo que muchos hemos repetido en muchas ocasiones sin entender el porqué de tal circunstancia.
 Que la sensación que desde hace años tiene este atribulado bloguero al pagar el abono es pensar" ya tenéis lo único que os importa en forma de billete", también es una triste realidad.

Es cierto que a finales de la temporada pasada (viéndose con la soga al cuello en forma de descenso) el Consejo de Administración tomó algunas decisiones que parecían atenuar su indiferencia con la afición y trataban de guiñar siquiera un poco el ojo a esos seguidores cuyo aliento tan fundamental resultaba no solo en casa sino en los encuentros jugados fuera.
Bajadas de precios, algo de imaginación para conseguir entradas y más facilidades para viajar fueron alternativas ofrecidas a la masa social que las agradeció y respondió como casi siempre hace en los importantes trances en los que el equipo se ve envuelto.

Algo parecía haber cambiado pero el paso de las semanas ha demostrado que solo era un espejismo.

Un mes y medio después de que la pesadilla liguera 17/18  haya terminado y a sólo dos semanas del comienzo de la pretemporada, el PontevedraCFSAD se ha vuelto a instalar en una parálisis informativa que roza lo intolerable y que vuelve a poner a prueba la paciencia de muchos de sus aficionados que no entienden las razones de tanto oscurantismo.

En estos cuarenta y cinco días transcurridos desde la victoria en Majadahonda no se ha anunciado ni un solo fichaje constituyendo tal circunstancia algo realmente insólito dado el tiempo que ha pasado desde que dejamos de competir.

Por no informar ni siquiera lo ha hecho ni en su web ni en las redes sociales el Pontevedra de un amistoso muy especial y significativo cerrado con el Sporting que se jugará en Avilés y que servirá de homenaje a históricos del equipo rojiblanco.
Amistoso importante, incluso de prestigio y nos hemos tenido que enterar por vía sportinguista y no a través de nuestro propio club.

Volviendo a los fichajes.

Este ya no solo atribulado sino también ingenuo bloguero se esperanzaba a medida que pasaban los días sin el anuncio de incorporaciones con el hecho de que tal cosa pudiera deberse a que en verdad se estuviera esperando a la finalización de las eliminatorias de ascenso a segunda para tratar de "pescar" algunas piezas que verdaderamente ilusionasen y aportaran algún indicio de que se había aprendido algo de los errores del verano pasado.
   
Cuando en los últimos días se desayuna este más que ingenuo abonado con nombres en los periódicos como Campillo o Javi Pazos las esperanzas anteriormente citadas se le vienen abajo y la incredulidad vuelve a reinar sin tapujo alguno.
¿Es necesario que pasen cuarenta y cinco días para traer a un Campillo que lleva un mes sin competir y que se sabe que no renovará en el Coruxo en el que por cierto ha jugado bastantes menos partidos está ultima temporada que la anterior?  
¿Es necesario que pasen esos cuarenta y cinco días para hacerse con los servicios de un Javi Pazos que jugaba en tercera con el Arosa que no se clasificó para play off y que ya estuvo a punto de venir el invierno pasado?

No se trata de minusvalorar ni al bravo central vigués que tanto aportó en el ascenso a segunda B y en la temporada del regreso ni a un Pazos que se ha cansado de meter goles en tercera y que además es canterano y posiblemente esté más hecho que en la época muy difícil en la que debutó con el primer equipo.

Si finalmente vienen lo dejarán todo y sus éxitos serán los nuestros pero afirmar que son jugadores referencia y que suscitarán en la afición una ilusión extraordinaria resulta muy aventurado.

También se ha hablado de jugadores del Racing de Ferrol que llevan igualmente sin competir los mismos días que nosotros y que como es sabido se han ido a tercera división.
Por un lado, Pablo Rey que a sus 34 años es muy posible que los mejores partidos que haya disputado en su carrera se hayan jugado ya. Por otro Victor Vázquez (churre), cuyo nombre ya adereza cada verano granate como los de Javi Rey o incluso Antón de Vicente (ya renovado con el Coruxo).

Ninguno de esos jugadores ha jugado play off de ascenso y solo Campillo compitió dos semanas más en el play out de permanencia que tan brillantemente superó el Coruxo.

Tampoco Pedro Vázquez lo ha hecho aunque sí es cierto que jugó muchos minutos con un Melilla que acabó en una meritoria quinta posición en el grupo IV de la categoría de bronce.

Si realmente se quiere a estos (o a alguno de estos hombres) al margen de la poca o mucha ilusión que puedan despertar ¿por qué no se ha cerrado alguna operación que hubiera servido por lo menos de "alimento" para una masa social que echa de menos la competición y que necesita ir sabiendo que equipo quiere armar el Pontevedra para la campaña cuya pretemporada empieza en unos días?

Es verdad que algún otro nombre como el de Manuel Romay si se corresponde con tratar de adquirir jugadores de equipos que hayan brillado el año anterior. Este mediapunta no acabó de despegar del todo en conjuntos como el Montañeros o el Boiro pero sí ha despuntado en el Fabril que tan bien compitió incluso en play off y  con el que alcanzó la titularidad en 26 encuentros.

Al margen de Pazos o de Silva (renovado igualmente en el Coruxo) ha sonado Cristian Perales como opción para ese "9" que tanto echamos en falta la Liga pasada.
No es la primera vez que este hombre es relacionado con el Pontevedra y el escepticismo en torno a su llegada es grande.

No deberíamos olvidar que de los seis o siete fichajes que vamos a tener que realizar resultan especialmente importantes un central que acompañe con solvencia a Flores; un mediocentro que aporte la calidad y la constancia que nos faltó el año pasado y ese delantero centro de nivel que aporte goles y desequilibrio en área contraria.
Con esa columna vertebral completada por Edu en portería y con toda la humildad pero determinación del mundo se pueden lograr muchas cosas pero sin ella la labor se vería seriamente obstaculizada.

A día de hoy, por desgracia, no se conoce ni un solo fichaje aunque la mayoría de los que han sonado no parecen responder a un perfil demasiado exigente.

Si es así que se diga.

Si el club comunica a su gente que el objetivo será no pasar apuros "y después lo que venga sin renunciar a nada " porque así lo exige la economía granate habrá que entenderlo aunque nos duela pues la sostenibilidad de la institución está por encima de todo.

Ahora bien, si nos "venden" otra cosa; si nos dicen que salimos con más aspiraciones deportivas y con la ilusión de movernos por los puestos altos, si luego la cosa vuelve a fallar las críticas negativas volverán a ser legítimas y nadie deberá extrañarse.

Aunque parezca increíble ni siquiera eso, el objetivo del Pontevedra en la Liga que empezará en no demasiado tiempo, ha sido expuesto o transmitido a la afición granate.       

Seguiremos esperando pues la paciencia es algo consustancial a un abonado del Pontevedra CF.

lunes, 11 de junio de 2018

Renovaciones, descartes y rumores primaverales

Poco a poco se va perfilando el Pontevedra CF de la temporada 18/19 al menos en lo que respecta a los jugadores que van a continuar vistiendo la camiseta granate tras haber renovado sus contratos.

A los ya sabidos Flores, Nacho López, Berrocal y Pibe se han ido sumando estos días los renovados Edu, Alex Fernández, Mouriño y David Castro además de los hermanos Barbeito que han sido confirmados como jugadores sub-23 de la primera plantilla a todos los efectos.

De entre todas esas prolongaciones contractuales, a nadie se le escapa que la más importante es la del guardameta vigués que continuará durante dos temporadas más (algunas versiones apuntan a una tercera opcional) defendiendo la portería pontevedresa.
En los días anteriores a que se hiciera pública la noticia, el propio cancerbero vigués había reiterado en diferentes medios de comunicación su disposición a seguir en el Pontevedra aunque dejando igualmente claro que le gustaría formar parte de un proyecto lo más ambicioso posible y con vocación de mirar hacia arriba con humildad pero con determinación.
No se sabe si en la decisión de Edu habrá tenido algo que ver la intención granate de seguir creciendo y olvidar cuanto antes la temporada pasada pero el caso es que nuestro portero seguirá mas tiempo con nosotros y dada su extraordinaria importancia tanto dentro como fuera del césped es una noticia muy positiva que alegra a este atribulado bloguero y que por ello celebra con efusividad.

Junto al portero, seguirán también un año más dos miembros de la denominada "vieja guardia" del equipo como son Mouriño y Alex Fernández. 
Los dos habían repetido por activa y por pasiva incluso desde antes de que terminara la Liga que su intención y deseo era seguir aquí. 
El club, por su parte, también había dejado entrever que le gustaría su continuidad sobre todo por su identificación con el equipo y por su comportamiento en un vestuario que estuvo a punto de desmandarse en más de una oportunidad.
Ahora le toca a ellos demostrar que ese ascendiente que pueden tener sobre sus compañeros fuera del campo por su antigüedad en el equipo se puede ver acompañado por un rendimiento regular y acertado sobre la hierba cada vez que su concurso sea necesario y decidido por su entrenador.
A día de hoy, cuando todavía no ha llegado ni un solo fichaje y ni siquiera está claro el objetivo con el que se saldrá a competir, me cuesta imaginar a Mouriño y Alex como titulares en un Pontevedra "de arriba" pero sí los veo como piezas importantes a lo largo de una competición que siempre se hace larga y en la que se necesita gente experta y con empaque sobre el terreno de juego.

Por último, también seguirá una campaña más un David Castro que ha sorprendido para bien en el ejercicio anterior. Las continuas lesiones de Jimmi y las flojas actuaciones de los centrales le obligaron a tomar más protagonismo del que estaba previsto y lo cierto es que siempre cumplió su cometido sin estridencias y ayudando en momentos de máxima tensión en la tabla.

Son diez, por tanto, los jugadores con los que a día cuenta el Pontevedra contando con los gemelos Juan y Jesús Barbeito que cubrirán dos de las plazas sub 23 y que a buen seguro podrán mostrar de nuevo sus habilidades en la temporada que comenzará el próximo verano.

La duda sigue existiendo, no obstante, acerca de otros jugadores que han vestido la camiseta pontevedresa la pasada temporada.
Al parecer, a uno de los hombres más importantes de la Liga anterior, Alex González, se le ha ofrecido la renovación.
Tras unos días en los que las posturas parecían muy alejadas, parece que las posiciones se han acercado y que no sería raro que se consiguiese la continuidad del cántabro.

A Adrían León también se le transmitió una oferta pero según han publicado algunos medios el plazo otorgado al jugador para su contestación expiraba ayer Domingo por lo que no parece probable la renovación del espigado centrocampista.
También parecen distantes las negociaciones con Jimi( no sería a mi juicio demasiada traumatica su marcha) y se está a la espera de las respuestas de Goldar y Anxo no estando claro si a Eder o a Jorge se les ha ofrecido o no la prolongación de sus contratos.

De todos los jugadores citados cuya continuidad no está atada sería conveniente conseguir, sobre todo, la de un Alex González que se hizo dueño de la banda izquierda de ataque la Liga pasada.

A mi particularmente Jorge Hernández me gusta bastante. Ha ofrecido destellos de indudable calidad pero es justo reconocer también que no ha logrado en ningún momento la regularidad en su juego. Aún así no es descartable que pudiera aumentar su rendimiento el año que viene y convertirse en un hombre más importante para el equipo.

No obstante, si tuviera que apostar a día de hoy por su futuro una vez escuchado al entrenador y al Director Deportivo sobre su caso, lo haría en el sentido de verle lejos de la entidad granate la próxima Liga.  

Caso aparte es el de Kevin Presa. Huelga recalcar su importancia para el Pontevedra CF pues hablamos de un medio de contención que sería titular en casi todos (sino todos) los equipos de la categoría pero su continuidad a día de hoy en el equipo es una incógnita y mi intuición es que parece más lejos que cerca de la nave granate. 

Los que seguro que no seguirán y en mi opinión no se les echará de menos son Prosi, Iván, Marcos Alvarez y un Añón que sí ha tenido épocas de buen rendimiento pero que no ha logrado adaptarse al cambio de panorama vivido con el relevo en el banquillo granate.

Y evidentemente también existen los rumores acerca de posibles fichajes para la temporada que viene.
Me llama especialmente la atención alguno de esos nombres como el de Pablo Rey que ya con 33 años a sus espaldas vuelve a ver relacionado su nombre con el Pontevedra. 
La campaña pasada también tuvimos un jugador (con algún año menos) y que venía de un equipo que casi había descendido, decían que tenía un guante en su pierna izquierda y marcaría diferencias en el medio campo y en el balón parado.
Salió mal.

Otro jugador al que vuelve a relacionarse con el Pontevedra por segundo o tercer año consecutivo es Javi Rey que ya hace tantos años se marchó de aquí en dirección a Mestalla. Quizá de tantas veces como presuntamente se ha pretendido su vuelta alguna vez se acabará por producir tal regreso aunque ver su nombre en los periódicos más que ilusión provoca escepticismo. 

Se ha hablado también de otros hombres que a este bloguero sí le "ponían " mucho más como el del delantero Uxío del Fabril, joven y con una proyección grande, pero que acaba de renovar con su equipo o el regreso de un Trigo que ya ha quedado descartado por la Presidenta que parece no perdonarle su marcha.

Sea como fuere, es vital fichar mejor que la temporada pasada y acertar en especial con el fichaje de un delantero centro que de verdad destaque en la categoría; un centrocampista (o dos si Kevin acaba por marcharse) que doten al equipo de la calidad que faltó esta Liga pasada y un central importante que se complemente a la perfección con un Darío que al final demostró que sí puede aportar cosas al Pontevedra CF.          

Esperaremos con la ilusión de siempre a que los movimientos en cuanto a últimas renovaciones e incorporaciones nuevas se vayan produciendo y ojalá se configure una plantilla que deje en una anécdota la tormentosa travesía de la Liga 17/18.

jueves, 31 de mayo de 2018

Luismi


Muchas de las comunicaciones oficiales que el Pontevedra CF ha llevado a cabo en los últimos tiempos rozan verdaderamente el esperpento.
No me refiero ya al contenido mismo de la noticia que la entidad quiere transmitir a su masa social sino a la forma en la que el club anuncia a su gente circunstancias de vital importancia para la trayectoria deportiva del equipo.

Siguiendo esa línea estrambótica de comunicación que no hace sino acentuar la separación de la institución con buena parte de sus aficionados, en el día de ayer se comunicó vía twitter y con foto adjunta de los protagonistas la continuidad de Luismi Areda y sus ayudantes al frente del primer equipo granate.

El porqué de haber esperado dieciocho días desde el último partido de Liga y sobre todo las razones por las que el propio “Director Deportivo” no lo anunció en la comparecencia de prensa que había convocado y protagonizado tan solo seis días antes es una incógnita imposible de despejar por lo menos utilizando el sentido común.

Lo normal, lo lógico, quizá lo más razonable habría sido aprovechar la rueda de prensa del “Director Deportivo” para comunicar a los medios de comunicación la decisión de continuar con Luismi como entrenador la temporada que viene.
Incluso, podría haberse aprovechado la circunstancia para que el propio técnico compareciera con su superior para trasladar a los periodistas (y a través de ellos a la afición) sus sensaciones una vez asegurada su renovación y entre los dos (entrenador y “director deportivo”) hubieran por lo menos esbozado cual es el objetivo que el Pontevedra va a tener la Liga que viene, objetivo que a día de hoy sigue siendo desconocido por todos.

El caso es que no se optó por esa manera de hacer las cosas (quizá el “Director Deportivo” estuviese persiguiendo todavía a algún otro entrenador tratando de convencerle sin éxito para hacerse cargo de la nave granate) y a día de hoy seguimos sin un acto de presentación oficial como Dios manda y como un equipo que se pretende serio debería realizar con su entrenador a pesar de que el técnico vigués lleva en el cargo desde finales de Diciembre del año pasado.

Que Luismi Areda cogió el equipo en un momento complicado para el Pontevedra es algo indudable.

Con un equipo en los puestos bajos de la tabla, siendo un auténtico desastre fuera de casa y con una plantilla dividida en gran parte por las formas de un entrenador anterior que había perdido completamente el rumbo dos meses antes de su destitución, el panorama no era en absoluto alentador para él hasta ese momento entrenador de los juveniles.

La misión ineludible que tenía Luismi era clara y meridiana: salvar al equipo de un descenso traumático.

Con altibajos. Con algunos momentos en lo que parecía que se podía salir sin sufrir hasta el límite y otros en los que esa pérdida de categoría se antojaba como algo irremediable, lo cierto es que al final se consiguió aquello para lo que realmente se produjo el cambio de entrenador, salvarnos de la quema y no convertir una mala temporada en una campaña patética.

Entre partidos ligueros de vital importancia apareció también la Copa Federación (bautizada por este bloguero como copa “garrafón”) que despistó, agotó y distrajo a la entidad del verdadero objetivo pero que el equipo acabó ganando y según varios jugadores contribuyendo a que el grupo cogiera confianza sobre todo fuera de casa.

Fueron unos meses complicados y preñados de nervios. Meses en los que jugadores que habían acumulado mucho protagonismo con Luisito cedieron su puesto en Liga a otros que apenas “tocaban bola” hasta ese momento y en los que constantes rumores sobre el compromiso de varios de los futbolistas de la plantilla salían a la palestra.

A pesar de todo ello y de tener que llegar a un dramático último partido pudo evitarse el descenso y se puede decir que el objetivo principal de Luismi Areda (aderezado con la “garrafón”) se ha cumplido.

Otra cosa es que ese cambio en la forma de jugar que se pretendía se haya plasmado verdaderamente sobre el terreno de juego.

Es cierto que en algunas ocasiones pareció apostarse un poco más por el juego  combinativo pero esa intenciones acabaron por diluirse entre el fragor de los partidos e incluso acabó por jugarse claramente al “pelotazo” en varias ocasiones alcanzando el culmen de dicha circunstancia en aquel infausto penúltimo partido ante el Adarve.

Es cierto también que algunas decisiones tomadas sobre todo en los últimos partidos de Liga resultaron especialmente extrañas.
La más llamativa llegó precísamente ante el Atlético de Madrid B con la suplencia del que había venido siendo el delantero titular en los últimos partidos y autor de goles claves, Eder Díaz.
No solo chocó la suplencia del vasco (se hallaba a un solo tanto de su renovación automática y la salvación no estaba ni mucho menos atada) sino que su sustituto no fuera Iván Martín (jugador que salió al campo como primera alternativa a Eder siete días antes frente al Adarve como primer cambio)  sino un Berrocal que apenas salía en Liga y que apareció como titular en el partido más importante para el Pontevedra en muchos años.

Sin embargo, si mezclásemos todos los ingredientes del cocktail creo que se puede concluir que la labor de Luismi Areda ha sido buena y ha ayudado al club en un momento de mucha presión para que no se hundiese en la ciénaga de la Tercera División.

¿Es eso suficiente para ofrecerle la continuidad al frente del equipo? Para el “Director Deportivo” es evidente que sí y serán los mayores y más duros jueces que existen en el fútbol, los resultados, quienes dictaminen si se ha acertado o no con esa decisión.

Ahora bien, esos “Jueces” serán más o menos estrictos; más o menos exigentes con Luismi una vez se conozca (a día de hoy, insisto, no se sabe) cual es el objetivo con el que el Consejo piensa salir a competir la campaña que viene.

¿Se saldrá con la misión de luchar por el play off? ¿Será el objetivo no pasar apuros para permanecer?
Una cosa es que el mercado no haya hecho más que comenzar (aunque no es muy alentador que no se haya renovado todavía a ninguno de los jugadores que realmente interesen) y otra es que el Consejo no sepa ya (y si las sabe no las anuncie) cuáles serán sus intenciones y ambiciones de cara al siguiente ejercicio.   

Más de un jugador referente de la plantilla ya ha dicho que quiere seguir pero con un proyecto serio y en la medida que se pueda ambicioso.

Es posible que en breve empecemos a salir de dudas sobre esta cuestión dependiendo de aquellos hombres que digan sí y otros que prefieran cambiar de aires.

martes, 22 de mayo de 2018

¿Empezar la casa por el tejado o por los cimientos?

Hace nueve días que finalizó la Liga regular de 2ªB con esa victoria balsámica en Majadahonda por 0 goles a 2 que garantizaba nuestra permanencia en la categoría de bronce del fútbol español.

La Presidenta del Consejo nada más terminar el choque confesó que necesitaba unos días de descanso para recuperar fuerzas y afrontar una nueva temporada con la misma ilusión de siempre.

Esa semana que se concedió la máxima autoridad del Pontevedra CF SAD para relajar su mente ya ha finalizado y nos desayunamos estos días con noticias en la prensa local en el sentido de que la entidad ya está hablando con los jugadores sobre su continuidad o no en la institución granate.

Llama la atención estas noticias no por el hecho de que por el club ya se esté hablando con los futbolistas sobre su futuro pues cuanto antes se haga mejor será para intentar atar a los que interesan sino porque a día de hoy todavía no se conoce quien será el entrenador del Pontevedra en la campaña 18/19 y si la entidad está considerando contratar a un secretario técnico tal y como se ha rumoreado días atrás.

Lo normal cuando se construye una vivienda es comenzar por los cimientos que le darán solidez y consistencia al resto de lo levantado.

Ni que decir tiene que la parcela técnica en un equipo de fútbol es de capital importancia.

En este sentido el Pontevedra CF todaviá no ha dicho "esta boca es mía" acerca de quien será el encargado de dirigir al conjunto desde el banquillo y tampoco si va a contratar a esa figura para la parcela deportiva que se suele denominar secretario técnico que pasaría formar parte de la Comisión deportiva encargada de configurar la plantilla de la próxima temporada.

A pesar de ello (es decir, sin tener confirmado siquiera al entrenador) los periódicos ya afirman que el club (es de suponer que Roberto Feáns bajo la estricta supervisión de la Presidenta) ya está tratando la continuidad o no de los componentes de la actual plantilla bajo el habitual secretismo informativo que suele reinar en el día a día del club granate.

De ser ciertas estas noticias, habremos de suponer que esa hipotética contratación de un secretario o director deportivo no eran más que humo y que por lo menos en lo que se refiere a los hombres cuya renovación interesa al club la decisión está siendo tomada por Lupe Murillo y Roberto Feáns en exclusiva pues nadie más tiene ahora mismo autoridad mínima en el club para meter baza en este asunto. 

Puede ser posible también que Luismi ya esté renovado como primer entrenador de la primera plantilla y no nos hayamos enterado pues recordemos que ningún acto oficial de presentación del ex jugador granate se produjo cuando cogió las riendas del club y quien sabe si el Consejo tampoco prevé celebrar acto alguno para el caso de que se haya decidido ya (o se decida en unos días) que Luismi continúe al frente del banquillo granate.  

El caso es que a día de hoy no parece que las cosas se estén comenzado a hacer en el orden correcto y para que una temporada tenga más posibilidades de salir bien lo ideal sería que ese orden se respetase por lo menos en un grado mínimo.

Primero, ¿va a crearse  o no va a crearse la figura del director o secretario técnico? 

En caso afirmativo su contratación debería ser inmediata. 
  
En caso negativo: ¿Quién va a ser el entrenador del Pontevedra para la campaña 18/19?

¿Participará dicho técnico en la decisión de renovar jugadores y rechazar a otros y en la contratación de las nuevas incorporaciones o estará al margen de ello y será Feáns quien se responsabilice de ello?

Si ya se ha tomado la decisión de renovar a Luismi,  ¿el vigués está participando o por lo menos aportando su visión junto a Feáns y la Presidenta a la hora de enfocar las conversaciones de estos días con los jugadores, o es un asunto en el que no interviene para nada?

Son preguntas básicas, de simple estructura de club y de proyecto deportivo.

No se pide que enseñen sus cartas respecto a los jugadores cuya continuidad se ambiciona o de los jugadores que se querría incorporar faltando además todo el mercado de verano que apenas ha comenzado.  

Simplemente, se requiere que se anuncie si la comisión deportiva del club va tener la misma configuración, quien son los encargados de perfilar la próxima plantilla, si la figura del entrenador va a ser "simplemente" la de dirigir en el campo o si va a tener voz y algo de voto en los fichajes.

Ya han pasado casi diez días desde que acabó la temporada y preguntas tan cruciales pero además tan básicas siguen sin respuesta pública por parte del club.

Insisto, para realizar una gran temporada las cosas deben hacerse bien desde el principio y ese principio no es el primer partido de la Liga sino casi el siguiente día a aquel en que termina la competición anterior. 

lunes, 14 de mayo de 2018

Alivio ahora; Análisis después


No lo vi claro hasta que se anunciaron solo dos minutos de descuento.

En ese instante me quite la costra de angustia y preocupación que me recubría cual vaina de “la invasión de los ultracuerpos” y arrojé la amenaza del descenso por la ventana para que se hiciera mil pedazos contra el duro y manchado suelo de la calle Cruz Roja.
Sonó el silbato del árbitro indicando el final y esa sensación de alivio solo producida cuando una especie de nudo invisible que te atenaza el corazón se deshace como por ensalmo provocó que me lanzase sobre el sofá de mi pequeña sala poniendo a prueba todos los muelles que mi baqueteado mueble todavía conserva en su interior.

Precisamente habíamos salvado eso, los muebles, con esa victoria (tercera en los últimos cuatro desplazamientos, quien lo iba a decir) lograda en Majadahonda ante el filial del Atlético de Madrid.
La temporada (malísima desde cualquier perspectiva desde la que se la analice) había terminado en fuerte decepción y no en drama deportivo en forma de descenso.

Tras unos días de lógico descanso para aquellos que rigen la entidad granate, tocará después analizar y tratar de aprender de los errores cometidos en esta temporada 17/18 en la que se partió con la idea de volver a meterse en fase de ascenso y en la que todo ha salido al revés prácticamente desde el día que fuimos eliminados en Murcia en la vuelta de la primera eliminatoria de play off.

Será el momento, en consecuencia, de tratar de buscar las razones del porqué tras catorce fichajes hechos en verano nos sobran dedos de una mano para contar aquellos que han dado un rendimiento aceptable.

Habrá que meditar igualmente si la pretemporada efectuada hace casi un año no resultó demasiado corta (apenas 32 días antes del comienzo de Liga, sabiendo además el aluvión de nuevos jugadores que tendrían que llegar) y con una planificación muy discutible que incluyó un encuentro frente al Deportivo que venía mucho más rodado mientras los nuestros apenas llevaban una semana ejercitándose (en ese Luis Otero muy tempranero hubo más de un jugador granate que se vio obligado a jugar los noventa minutos).

Es verdad que el Luis Otero y el Ciudad de Pontevedra exigen buenos rivales enfrente y que esos rivales tienen determinadas fechas libres pero a veces también es bueno pararse a pensar si un partido de ese nivel con solo cuatro o cinco entrenamientos en las piernas no producen más perjuicios que beneficios.
Todavía recuerdo el primer partido en casa frente al Rápido en el que cuatro o cinco piezas llamadas a ser básicas para el equipo veían el choque desde la Tribuna aquejados de diferentes molestias físicas.

Es el momento de pensar igualmente si cuando un entrenador se declara incapaz para dirigir a un grupo y presenta su dimisión no habría resultado más lógico aceptársela y no dilatar más en el tiempo una situación que se fue pudriendo y que terminó “como el rosario de la aurora” y con el equipo bastante más hundido que un mes y medio atrás.

No estaría mal analizar también si resulta de recibo que el primer entrenador del equipo y que accedió al cargo en el mes de Enero no haya tenido un acto de presentación oficial que le revistiera de la autoridad mínima y suficiente para con aquellos a los que tendría que dirigir todos los días para tratar de salvar al buque de un hundimiento que en algunos momentos llegó a parecer irremediable.

Seguro que habrá tiempo para pensar si esa política de contratar jugadores por una sola temporada (política que pareció quebrarse no solo en el mercado de invierno sino también con el último fichaje de verano, Jesús Berrocal) volverá a instalarse en la próxima temporada o no; pero que en cualquier caso (sea cual sea la estrategia del club en cuanto a la duración de los contratos) se deberían tomar las medidas oportunas para qué casos como el de Loureiro no vuelva a suceder y chavales que han aparecido este año asumiendo un protagonismo y una presión mucha mayor de la que se podía esperar como los hermanos Barbeito o David Castro queden ligados a la entidad de forma que en caso de marcharse en el futuro lo hagan a cambio de una contraprestación económica que endulce su hipotética marcha y le sirva al Pontevedra para seguir creyendo en la cantera.

Por último, tampoco vendría mal una reflexión sobre la forma de “vender” el producto llamado Pontevedra CF entre sus aficionados.
La temporada pasada fue muy buena. Se logró una clasificación muy meritoria para el play off y el aspecto del campo frente al Murcia era maravilloso.
Lejos de aprovechar ese efecto y tratar de enganchar a más gente a esta aventura, los abonos de esta temporada que ayer terminó volvieron a salir tarde y como a escondidas  el Domingo más caluroso del mes de Julio  a través de internet.

Al margen de estas reflexiones, lo cierto es que ayer el Pontevedra CF evitó un desastre deportivo de gran envergadura y todos a los que el club nos duele en mayor o  menor medida hemos respirado como hacía muchos meses que no lo hacíamos.
En breve empezará a perfilarse otro proyecto del que todavía no sabemos sus aspiraciones pero que a buen seguro volverá a movilizar a mucha gente que tiene a su “pontevedriña” como algo sagrado y muy importante.

Ojalá la temporada 18/19 sea exitosa y todo ruede cuesta abajo.

La que por fin ha terminado ayer ha resultado ser una pesadilla de la que nos hemos despertado a tiempo.   
    

lunes, 7 de mayo de 2018

Gatillazo inexplicable


Lo fácil sería argumentar que el árbitro debió señalar penalti en la última jugada del partido y que de haberse transformado dicha pena máxima la maldita pesadilla del descenso se habría terminado de una santa vez.
Que esa acción entre Iván Martín y el portero rival pudo ser perfectamente constitutiva de penalti es una realidad.
Que el Adarve ya no habría tenido tiempo para nada, también lo es.

Sin embargo, en un día como el de ayer en el que el Pontevedra CF  protagonizó una gran “cagada” (no encuentro otro término por vulgar que sea el utilizado para describir mejor la ocasión perdida por los nuestros frente al Adarve) no sería justo basar en exclusiva el análisis de lo sucedido en un posible error arbitral por grave que a todos nos pueda parecer.

Lo cierto y lo inexplicable es que el Pontevedra no demostró querer ganar el partido por lo civil o por lo criminal hasta mediada la segunda parte.

Hasta aproximadamente el minuto 66 de partido, el equipo no mostró más que una desquiciante incapacidad para generar un mínimo de peligro ante la portería madrileña (un lanzamiento al larguero de Mouriño tras un rechace fue la excepción)  y consiguió hasta amodorrar a una afición que aprovechó las ofertas del club para poblar en muy buen número las gradas de Pasarón.

Hasta el “pistoletazo” de salida provocado por el lanzamiento al poste de Jorge Hernández en el minuto veintidós de la segunda parte, el Pontevedra vivía exclusivamente del empuje de un Kevin Presa que en ocasiones parecía enfrentado en una guerra solitaria contra todo el equipo contrario.
Ese disparo de Jorge a la madera pareció despertar a un equipo hasta ese momento medio dormido e incapaz aparentemente de darse cuenta de lo mucho que se estaba jugando frente al humilde Adarve.
Y las ocasiones (aunque tarde) llegaron a partir de ese momento como una cascada sobre la portería unionista que tuvo en su portero a un baluarte inconmensurable que repelió remates de Mouriño en dos o tres ocasiones, Alex Fernández o Goldar, firmando intervenciones realmente meritorias.

El motivo por el cual el Pontevedra se limitó a disputar un partido como “Dios manda” solo de veinticinco minutos desdeñando prácticamente los sesenta y cinco primeros es una incógnita más a sumar a las tantas que han quedado sin despejar en esta temporada infame.

El mal sueño tendría que haber terminado ayer con los muebles salvados del incendio pero lejos de habernos despertado de esta pesadilla las cosas se han vuelto a complicar y todo por no haber sido capaces de ganar en casa a este Adarve que a efectos clasificatorios ya nada tenía que jugarse en la ciudad de Pontevedra.

Ahora no hay más remedio que rearmarse tanto física como moralmente para afrontar el último partido de Liga y tratar de mantener (o recuperar) la tranquilidad en todos los estamentos de la entidad para sobrellevar una semana que se va hacer larga y complicada.
Una victoria nos salvaría en cualquier caso de todo peligro y el empate serviría si el Toledo no gana su partido en el Salto del Caballo al Fabril Deportivo (en caso de empate nuestro y victoria manchega nos iríamos al play out).
Si perdemos es mejor ni pensar lo que podría pasar pues si se combina esa hipotética derrota con las victorias de los que vienen por detrás no habría otra consecuencia que la caída del equipo a tercera división.

No hay ya más margen de error. No hay más jornadas ni oportunidades. El próximo fin de semana se decidirá todo y en Majadahonda deberá comparecer un equipo desde el primer minuto de partido.

No valen ya milongas ni tonterías ni salir con la clásica torrija que tantas veces nos ha costado goles antes siquiera de que los espectadores hubieran acomodado sus traseros en las gradas de los estadios.
Se pondrá muchísimo en juego el próximo Domingo y la única posibilidad de salir de este atolladero es poner el mismo corazón y empuje del último tramo del partido de ayer a lo largo de noventa minutos pero acompañando esa entrega y esas ganas de salvarnos con algo de fútbol.
Si el único argumento a utilizar es el balón largo desde la portería al delantero (como ocurrió ayer casi todo el tiempo) lo tendremos bastante complicado.

A buen seguro en Madrid se darán cita muchos aficionados granates dispuestos a alentar al equipo en este episodio trascendente de la historia del club.
La ovación dispensada a los jugadores tras el final del decepcionante partido de ayer es una muestra más de la paciencia infinita que los seguidores pontevedreses tienen para con su equipo.
Esa fidelidad, ese apoyo incondicional ofrecido a pesar de que las alegrías proporcionadas por los nuestros son muy pocas desde hace mucho tiempo no debería tener otra recompensa que evitar este dramático descenso.

Estamos tocados tras el gatillazo inesperado de ayer pero ni mucho menos hundidos.

Ese lema que se ha hecho popular en los últimos tiempos que dice “Pontevedra nunca se rinde” debe presidir los pensamientos de todos a los que nos importa (y ahora preocupa) el futuro del club.
 Además de ese lema que acabo de citar y que recitan todos los partidos muchos aficionados granates me gustaría pedir prestado aunque solo sea por unos días esa otra frase que se pronuncia mucho en la entidad contra cuyo filial nos vamos a enfrentar en la última jornada: “nunca dejes de creer”.

Si no nos rendimos y creemos hasta el final nos salvaremos.

Todavía está todo en nuestras botas.


lunes, 30 de abril de 2018

Ahora solo importa el Domingo


Se podría argumentar (y quien lo hiciera tendría razón) que no resulta de recibo que en un partido como el de ayer encajemos un tanto en el minuto dos tendiéndole un puente de plata a un rival que no tenía más opción que vencer para seguir vivo en la Liga.

Se podría argumentar (y quien lo hiciera tendría razón) que no es precisamente muy presentable que en un partido como el jugado ayer el equipo no haya competido como debería haberlo hecho tal y como  reconocieron tanto el entrenador como la Presidenta una vez acabado todo.

Se podría argumentar (y otra vez llevarían razón los que así lo hicieran) que sin crear ocasiones de gol resulta materialmente imposible equilibrar una balanza que se inclinó del lado segoviano desde un principio por no haber salido al césped de La Albuera como las circunstancias clasificatorias lo requerían.

Se podría, en definitiva, decir otras cosas nada positivas sobre “lo” de ayer pero no creo que resulte en este momento ni productivo ni útil para salir airosos de esta temporada lamentable que nos ha tocado vivir.

Ahora lo único que debe importar es el próximo Domingo.

En lo que hay que poner los cinco sentidos desde ya mismo es en ganarle al Adarve dentro de seis días y colocarse con esos 44 puntos que quizá puedan valernos para obtener de forma matemática la salvación ese mismo día si los resultados de otros acompañan pero que en todo caso nos dejarían en situación privilegiada de cara a la última jornada liguera.

Lo he dicho ya otras veces.
En ocasiones como las del Domingo que viene quien realmente se juega su futuro somos nosotros, la afición del Pontevedra CF.

Por mucho que oigamos palabras casi siempre vanas y huecas de dirigentes, técnicos o jugadores (salvo honrosas excepciones que te reconcilian con el fútbol en su estado más básico) quienes seguro vamos a estar aquí la próxima temporada y la siguiente y las demás que vengan después somos la masa social de un Pontevedra que se ha visto envuelto esta campaña en una pesadilla de la que tanto nos está costando despertar.

Lucharemos, pues, frente al modesto equipo madrileño ya salvado del Adarve por salvar los muebles en una temporada preñada de errores que nos han puesto en serio peligro de descender a tercera división de manera humillante (aunque esta palabra no le guste a alguna gente que ni entiende ni difícilmente lo hará en el futuro que significa el Pontevedra CF).

A buen seguro leeremos o escucharemos a lo largo de la semana noticias acerca de una posible “motivación” adicional de nuestro rival para el partido del Domingo pero en ningún caso esa circunstancia (de ser cierta, ya que muchas veces luego no hay nada de nada) debería suponer problema alguno para que nuestro interés y nuestra disposición sobre el césped indique desde el minuto 1 de encuentro que los tres puntos en juego  tienen y deben quedarse en Pontevedra para hacer saltar por los aires esta amenaza de descenso que resulta realmente insoportable.

Es cierto que no jugará Alex González (cumplirá su segundo partido de sanción) y que ayer volvió a demostrarse que este año el cántabro es más de medio equipo arriba.

No sabemos si volveremos a permitirnos el lujo (con la ausencia del citado Alex) de dejar a Jorge Hernández en el banco de suplentes menguando todavía más la capacidad ofensiva del grupo.

Sería en todo caso importante que la lesión muscular de Darío Flores estuviese curada para que el central uruguayo pudiese ser de la partida y contribuir con su experiencia a dar tranquilidad a sus compañeros.

Lo que está meridianamente claro es que los hombres que salten al campo en este trascendental choque frente al Adarve deben estar a la altura de la entidad a la que representan y de la gente que les alentará para lograr esta victoria tan deseada.

Esa gente, (nosotros, la afición) estará como siempre ha estado junto a su equipo en este nuevo capítulo de nuestra historia que no tiene el “glamour” indudable de las fases de ascenso pero que tiene, si cabe, mayor importancia por el tremendo paso atrás que significaría bajar a tercera división y las consecuencias que tal circunstancia acarrearían.

Me imagino (ojalá acierte) a ese fondo norte más poblado que en otras ocasiones “tirando” del resto del estadio con sus cánticos, su alegría y su determinación gritando al viento el nombre de nuestro equipo sin descanso con el único objetivo esa tarde de proteger nuestro escudo y nuestro orgullo.

También pienso en el resto de las gradas contagiadas por ese fondo pero también por un equipo que sobre la hierba le demuestre a sus seguidores desde el inicio que está por la labor de salir del hoyo luchando, sufriendo y también jugando pues sin fútbol cualquier victoria resulta muy complicada.

La decepción por la derrota de ayer y las circunstancias en las que se produjo fue grande pero siendo sincero tras perder en Abegondo frente al Fabril el que esto escribe vio la cuestión tan negra que habría firmado llegar al último partido de Liga en casa dependiendo de nosotros mismos y pudiendo incluso conseguir la permanencia ganando si en el resto de escenarios se dan resultados normales.

Esta situación se ha dado y no podemos desaprovecharla.

Nosotros nos dejaremos la garganta.

Sólo falta que el equipo cumpla con su parte.

HALA PONTEVEDRA